Adiós primavera
Charter 5
Finalmente el día de la boda llegó, todo estaba listo, la ceremonia se realizó por todo lo alto y Serena lucía radiante con su vestido blanco y su tiara plateada. Llevaba en el pecho guindado el cristal de plata que le regaló su amiga Mina.
Darién también lucía muy elegante y sonreía en todo momento. El sacerdote los bendijo y ellos se dieron un beso. Al salir de la iglesia los invitados les lanzaron pétalos de rosas. La prensa tomaba fotos, Ikuko también se notaba muy feliz y emocionada, se había visto así durante las últimas semanas.
A la elegante recepción fueron invitadas todas sus amigas del colegio, el grupo musical que tocaba aquella noche era Three Lights. Seiya dedicó una canción a la pareja de recién casados y ellos bailaron su primer baile como esposos. Su padre dio un breve discurso y los bendijo. Todo era lindo, disfrutaron de la música, la comida, la familia y los amigos, luego partieron el pastel.
Serena y Mina se quedaron sentadas un rato a solas mientras Darién conversaba con unos colegas que también habían sido invitados.
-¡Felicitaciones! –Le dijo uno-
-Gracias
-Tiene usted una esposa joven y bonita –Dijo el otro-
-Sí, es un ángel
-¿Debe amarla mucho?
-No sabe lo que he tenido que hacer para estar a su lado
-Debió ser difícil considerando las diferencias sociales
-Eso no es importante para nosotros, ni nos interesa, viviremos de lo que yo gane, eso lo aclaré desde el principio al señor Tsukino
-Claro aquí lo importante es el amor que se tengan, pero igual nunca está de más una buena herencia y al usted casarse con la heredera universal del señor Tsukino como esposo podrá disfrutar de aquella fortuna cuando él muera
-El dinero no me interesa en lo absoluto, para eso estoy trabajando porque todo lo que obtenga quiero que sea producto de mi propio esfuerzo, no espero nada a cambio, me basta con el amor de Serena, la querría igual si fuera pobre
-Palabras bien dichas de un hombre profundamente enamorado –Dijo Andrew su compañero de la universidad-
-¡Andrew! Amigo mío que bueno verte
-No podía faltar a la boda de mi mejor amigo, lamento llegar tarde pero estuve trabajando, ser administrador de una fuente de sodas a veces resulta algo pesado, tengo que seguir adelante hasta que pueda recibirme como médico.
-Te he dicho que puedes venir a trabajar de auxiliar en el hospital, de paso ganarás experiencia
-Lo he pensado mucho y creo que aceptaré la oferta
-Eso está bien…permíteme presentarte a unos colegas…
Mientras ellos seguían charlando Serena y Mina también conversaban.
-Serena, estoy muy, muy feliz por ti
-Lo sé amiga, yo también lo estoy
-Nunca me dijiste a donde se iban de luna de miel
-Al campo, a una cabaña de un tío de Darién
-¡Ah!
-Ya quiero ir
-Debe ser un lugar hermoso, solos ustedes dos, rodeados de la naturaleza
-Sí
Al cabo de una hora, Serena se despedía de todos y abandonaba el lugar junto a su esposo, no sin antes lanzar el ramo hacia atrás según la costumbre y Mina fue la afortunada para envidia de todas sus amigas.
Serena y Darién se fueron al campo y llegaron a la vieja cabaña que estaba acondicionada para la llegada de ellos, empezó a llover a cántaros así que el doctor cubrió a su esposa con la chaqueta que llevaba puesta. Entraron y lo primero que hicieron fue encender la chimenea. Darién prendió las velas que adornaban el lugar y el ambiente se volvió muy cálido. Había rosas rojas por todas partes y su aroma inundaba el lugar. Serena se sintió adormecida con la suave fragancia, aspiró profundamente y se sentó en uno de los sillones de la sala.
-Cocinaré para ti –le dijo el médico a la rubia-
-¡Oh Darién esto es hermoso! Más de lo que esperaba
-Tú mereces mucho más Serena
-¿dijiste que cocinarás?
-Así es
-Yo soy tu esposa, la que debería cocinar para ti soy yo
-No, hoy no, hoy quiero consentirte, te prepararé algo delicioso
-No sabía que tú supieras cocinar
-Hay algunas cosas que no sabes de mí
-Pero tenemos toda una vida para conocernos mejor
-Sí cariño
Darién preparó una ensalada de frutas con chantilly y un par de quesadillas.
-Me haces reír Darién, solo tuviste que picar la fruta y agregar el resto, en verdad pensé que cocinarías
-Es que si cocinaba me iba a tomar más tiempo y quiero disfrutar de cada minuto contigo
-¡Darién! Haces que me ruborice
-¿Por qué? No debes sentir vergüenza conmigo, ahora somos marido y mujer
-Aun no –Dijo tímidamente- quiero decir…
-Sé a lo que te refieres, ven
Darién la tomó de la mano y llevó el plato lleno de fruta hacia la habitación. El cuarto solo estaba iluminado por unas cuantas linternas y al igual que la sala había cientos de rosas por todas partes incluso pétalos sobre la cama. Se sentaron en la cama y Darién empezó a darle de comer a Serena en la boca.
-¡Quiero que seas muy feliz Serena!
-Ya soy feliz, porque te tengo a mi lado, no me hace falta nada más
-¡Serena!
-Estoy profundamente enamorada de ti. Te quiero desde el primer día en que te vi, cuando mi padre casi te atropella con el coche
Serena cerró los ojos y vinieron a su mente una serie de imagines.
Flash Back
El señor Tsukino iba conduciendo cuando de pronto se le cayeron las llaves de la casa debajo de sus pies, inclinó un poco su cuerpo para recogerlas cuando de repente al alzar la mirada vio a un joven que intentaba cruzar la calle.
-¡Cuidado papá! –Escuchó la voz de su hija adolescente-
Kenji frenó a raya y el joven palideció del susto. El hombre se bajó del automóvil al igual que su hija.
-¿Estás bien? –Preguntó-
-Sí señor
-Perdón hijo me distraje un poco
-Yo tampoco me percaté, no se preocupe, no pasó nada
-Afortunadamente, porque de haber sido de otra forma tú hubieras parado en el hospital y yo en la cárcel
-¡Qué ironía!
-¿Ironía?
-Es que justamente iba para el hospital, estoy trabajando de voluntario porque en un par de años me recibiré como doctor
-Me alegra conocer a un joven tan empeñoso como usted, mi nombre es Kenji Tsukino y ella es mi hija Serena
-Un placer, yo soy Darién Chiba
Darién le sonrió a Serena y ella se había quedado mirándolo fijamente.
Fin del Flash back
-Desde ese día te quiero Darién y esperaba que algo ocurriera para seguirte viendo, así que…
-Fuiste al hospital la siguiente semana fingiendo que tenías fiebre
-Quería verte
-Entonces pensé que eras una niña muy traviesa y que querías conseguir la atención de tu padre. La señora Ikuko estuvo regañándote
-Sí pero al menos pude verte
-Ya veo
-Pero yo ya te gustaba entonces ¿Verdad?
-Cierto…pero no quería que te dieras cuenta
-Por temor a mi padre, a que te rechazara
-Más bien por temor a enamorarme
-¿No querías enamorarte de mí?
-Eras casi una niña y yo soy más grande que tú
-No tanto, tú tenías 21 y yo 14
-Son algunos años de diferencia, además de eso estaba nuestra posición social, tú siempre estuviste arriba en cambio yo…
-Shhhhh –Dijo cerrando sus labios con sus dedos- no digas nada amor, sabes que eso nunca me ha importado
-¡Serena!
-te quiero por lo que eres, eres especial, me gusta como te das tiempo para todo, para tu trabajo, tu voluntariado y para mí, siempre piensas en los demás, y me hace muy feliz que te hayas fijado en alguien como yo
-¡Serena! Yo…quería decirte que…
-¿Qué?
-Yo… te amo
-También yo
Se besaron apasionadamente dejando el plato de fruta a un lado. El la tomó delicadamente, con tanta ternura y gentileza, Serena le entregó todo su amor bajo la tenue luz de la habitación y él sintió en su corazón algo tan cálido y puro, algo que jamás había sentido antes. Bajo el calor de los besos y caricias de su esposa Darién se perdió en aquel mundo y respondió de la misma forma que ella.
Afuera continuaba la tormenta y el frío pero adentro en aquella cabaña todo era tórrido y perfecto.
