Adiós primavera

Charter 6

Serena y Darién regresaron de su luna de miel y fueron a vivir a la mansión porque así había quedado con el señor Tsukino quien también quería aprovechar cada día con su hija antes de que partiera. Serena era muy dulce con su padre y cada día se notaba feliz, arreglaba la casa con flores y se metía a la cocina deseosa de aprender a cocinar para su esposo. Ikuko le enseñó algunos trucos para impresionarlo.

-Este pollo al curry le va a encantar a tu esposo hija, ¿Te fijaste bien en como se lo prepara?

-Sí mamá y te agradezco mucho que me estés enseñando, que hayas sacado tiempo para mí, te quiero mucho –Le dio un beso en la mejilla- eres la mejor madre del mundo

Ikuko sintió algo extraño en su interior que no sabía que era exactamente.

-Bueno, bueno…este… ahora te enseñaré como preparar un delicioso pastel para que lo impresiones mucho más

-¡Gracias!

Por las tardes Serena regaba las flores del jardín en compañía de su amiga Minako.

-Te noto más rozagante y llena de vida

-Sí amiga así me siento, sabes quiero que mañana me acompañes a mi ginecólogo es que tengo una sospecha y quiero salir de la duda

-¿Sospecha de que?

-Amiga quiero que me acompañes, luego sabrás

Al día siguiente Serena y Mina fueron al doctor.

-Señora la prueba que acabamos de practicarle confirman nuestras sospechas, está usted embarazada

-¡Está es la mejor noticia del mundo! –Dijo ella feliz mientras Mina se moría de los nervios-

-¿Embarazada?

Darién estaba en el laboratorio del hospital donde trabajaba y realizaba algunos estudios y leía algunos libros.

-Debe haber alguna solución –Pensaba-

-¡Darién! Es tarde –Le dijo Andrew- ¿No te vas a casa?

-Sí, prometí a Serena llegar temprano para la cena

Darién tomó un taxi hasta la mansión, afuera estaba la rubia esperándolo con una enorme sonrisa en su rostro.

-Mi amor, estaba impaciente contando las horas para verte –Le dijo ella-

-Yo también ¿Cómo estás? –Le dio un ligero beso en la frente-

-Bien, bien, esperándote para cenar juntos

-¿Y tu padre?

-Tuvo que salir pero no importa cenaremos los dos solos, es que quiero darte una sorpresa

Entraron y mientras cenaban Serena miraba a su esposo con esa sonrisa que no se borraba de sus labios.

-¿Cuál es la sorpresa? –Preguntó él-

-¡Hum! Quería contarte que mamá Ikuko me ha estado enseñando algunas cosas

-Sí, sé que te ha estado enseñando a cocinar

-Sí amor, se comporta muy amable conmigo y no sé porque pero no es eso lo que te quiero decir

-¿No?

-¡Amor! ¿No lo imaginas? Estos últimos días me he sentido muy mareada, y ya sé que es natural en mi estado

-¿Tu estado?

-Sí

-¿Acaso tú sabes que…?

-Eres médico y no te has dado cuenta

-Yo…es que

-Voy a pedirle a mamá que me enseñe a tejer

-¡Ya!

-Es que quiero tejer ropita para bebé

-¿Qué quieres decir? ¿Para que quieres tejer ropita para bebé?

-¡Tonto! Estoy esperando un hijo

-¿¡Qué!

Darién se levantó de la mesa asustado.

-¡Amor! ¿Qué pasa? ¿Por qué pones esas cara de susto? Pensé que te alegraría la noticia

-Serena ¿Tú estás segura?

-Sí, completamente segura, me hice los análisis ¿Acaso no te alegra saberlo?

-¡Cariño! No, no es eso, claro que me da gusto la noticia, es solo que es toda una sorpresa, no estaba preparado para algo así y…

-Ya sé, los médicos se preocupan por cosas como estas pero todo saldrá bien ya lo verás

Darién la abrazó, pero en el fondo estaba muy preocupado, a ella le quedaban pocos meses de vida y no sabía si el embarazo acortaría su existencia.

El señor Tsukino y él conversaron a solas sobre el asunto.

-Son nueve meses lo que dura un embarazo y a Serena le queda menos tiempo de vida, no se que hacer –Le dijo Darién-

-Darién estoy asustado

-Haré todo lo que pueda por salvar la vida de ese niño que es mi hijo también, debe haber algún tratamiento que pueda alargarle la vida por lo menos hasta que nazca el bebé

-Un nieto, sería mi heredero, un retoño, la continuación de Serena

-Tengo que ir al laboratorio a seguir estudiando el caso, para ver que se puede hacer con el tipo de leucemia que ella padece

-Hay que cuidarla más

-Pero no tiene que darse cuenta, eso podría ponerse en nuestra contra

Serena salió de compras con su amiga Mina.

-Tengo tanta ilusión con este hijo

-¿Tú que quieres que sea?

-Una niña, dicen que las niñas son más apegadas al padre y yo quiero que este bebé quiera mucho a Darién, tanto como lo amo yo

-¿Y si es niño?

-Lo amaré igual, solo espero que nazca sano y fuerte

-Sí Serena, creo que así será –Dijo ella fingiendo alegría pero esto en verdad la angustiaba-

Fueron a comprar cosas para el bebé, ropa, juguetes y demás accesorios. Los primeros meses fueron los más lindos, ella con entusiasmo se encargó de la decoración del cuarto en donde dormiría su hijo. Y en la tardes hacía grabaciones con mensajes tiernos para el bebé. En la noche Darién llegaba y la buscaba como siempre, para cuidarla y consentirla.

-¿Cómo te has sentido?

-Bien pero me agito demasiado

-lo sé, eso es normal

-Sabes, Mina me está ayudando

-Sí lo sé, será una buena madrina

-Yo también pensé en ella, quiero que sea como su segunda madre, es mi mejor amiga

-Claro Cariño

-Y tu amigo Andrew podría ser el padrino

-Si amor

-¡Darién! ¿Eres feliz?

-Por supuesto, si estoy casado con la mujer más maravillosa del mundo

-Gracias, gracias por quererme tanto

Darién visitaba a los enfermos y Serena lo acompañaba. Muchas veces iban a fundaciones y ella se mostraba cariñosa con los niños huérfanos a los que revisaba su esposo. Él la miraba y le inspiraba ternura, ella era tan dulce con los pequeños, imaginó que si la vida fuera otra ella sería una excelente madre.

-No te preocupes, no dolerá –le prometió ella a un pequeño- El doctor tiene una mano tan fina que no sentirás nada

-¿Segura?

-Por supuesto, él mismo me ha inyectado varias veces y no he sentido nada, además sospecho que eres muy valiente

-Está bien

Darién tomó al pequeño y suavemente le aplicó una inyección.

-¿Dolió?

-No, gracias Doctor

El pequeño salió corriendo y Darién le agradeció a su esposa.

-Me gusta como tratas a los niños

-Siempre me han gustado, pero ahora estoy más contenta y dispuesta, ¿Será porque ahora voy a ser madre?

-Seguramente se te ha despertado el instinto maternal

-Tal vez, vayamos a ver a los ancianitos

-Sí

Luego fueron al hogar de ancianos y Serena se mostró igual de atenta con aquellas personas de cabeza blanca. Les hablaba de una manera tan amorosa que ellos se sentían a gusto con ella. Darién la seguía observando y sintió como se le oprimía el pecho.

-No, no es justo –Pensó- ¡Serena no puede morir! ¡Mi hijo tampoco!

Los ojos se le aguaron pero contuvo las lágrimas y sonrió, se acercó a su esposa y le dio un beso en la mejilla. El también se unió a la conversación con las personas de edad.

Otro día sus amigas se reunieron para darle los primeros regalos para su bebé.

-Ten Serena, espero que te guste –Le dijo Amy- es una cajita musical para que duermas con ella al bebé

-Yo te traje unas cobijas, los colores son tanto para niño o niña –Dijo Lita-

-En cambio yo traje su primer protector de cuna –le entregó Molly-

-También compramos juguetes para guindar en la cuna –Dijo Mina-

-Mi bebé tiene muchas cosas, estoy feliz porque va a tener mucha gente que lo quiera

-Sí pero el amor que más debe recibir es el tuyo Serena –Comentó Amy-

-Sí, ya quiero que pase el tiempo para conocerlo, tenerlo entre mis brazos y tocar su carita, sus manitas, darle un beso o verlo cuando dé sus primeros pasitos

Mina dejó rodar una lágrima no pudo resistir escuchar a su amiga y las demás se dieron cuenta de eso.

-Mina ¿Por qué lloras? –Preguntó Lita-

-Es que…me conmueve todo esto, imagino cuando me toque ser madre a mí

-Entendemos, debe ser una experiencia única –Expresó Amy-

-Pero no es hora de llorar sino de reír, pronto tendremos a una pequeña personita entre nosotros

Ikuko y Kenji conversaban en su habitación.

-¿Quieres decir con eso que Serena podría morir antes de dar a luz? –Preguntó ella-

-Sí, talvez su hijo no se desarrolle completamente o nazca prematuro, además Serena no tiene las fuerzas necesarias para traer a un hijo al mundo. Darién dice que no se le puede aplicar ningún tratamiento contra la leucemia porque eso podría ser mortal para el niño y aun así no hay garantías de que no muera al nacer al igual que ella

-Eso es una tragedia

-Lo sé, mi pobre hija ni se imagina, estos meses serán los más angustiantes de mi vida, es horrible saber que vas a perder a un hijo

Ikuko se acercó y lo abrazó.

-Esta es la oportunidad de que mi hijo Sammy sea el único en heredar la fortuna –Pensó- pero es horrible, Serena es tan cariñosa, tan dulce, tan linda que…siento como si fuera en verdad algo mío y lo que está sufriendo Kenji no querría pasarlo nunca, no soportaría perder a Sammy de esa manera

Serena despidió a sus amigas y regresó a su habitación. Ikuko la estaba esperando dentro.

-¡Hola Linda!

-Mamá ¿Qué haces aquí?

-Tengo una sorpresa para ti

-¿De veras?

-Es mi regalo, el regalo para tu hijo, ten tesoro, espero que te agrade

Serena tomó el sobre y encontró un certificado de regalo.

-Con esto puedes retirar de "La casa del bebé" la cunita para tu hijo, la que tu desees, la que más te guste y será cargada a mi cuenta personal, así que no escatimes en costos, lo mejor para mi nieto o nieta

-¡Mamá! Es una sorpresa, gracias

Serena la abrazó y besó con tanta efusividad.

-Linda, no te agites tanto, tienes que tratar de descansar, una mujer embarazada siempre es más delicada

-Mamá, gracias por ser tan buena conmigo

-Yo quería pedirte perdón por no haberte tratado tan bien desde que nos conocimos, sé que nunca te presté atención y que siempre andaba ocupada, solo me interesaba cuidar de Sammy

-Es natural Sammy lleva tu sangre

-Sí pero tú eres la hija de mi esposo y siempre te ha hecho falta el calor de una madre, ahora sé que eres como la hija que nunca tuve

-gracias mamá, yo también te quiero mucho

Ikuko la volvió a abrazar y la sentó en la cama mientras cepillaba su largo cabello rubio con una pena en sus ojos, por primera vez sintió compasión por ella.