Adiós Primavera
Charter 8
Después del funeral de Serena, todos regresaron a la mansión destrozados. Darién necesitaba descansar pero al entrar a la habitación con el propósito de hacerlo no pudo evitar recordar el rostro de su esposa sonriéndole y hasta le pareció escuchar su voz cuando lo saludaba con alegría.
-¡Serena! Tu vida fue como la de una rosa, tan bella pero tan corta
Se sentó en la cama y sacó de su chaqueta la foto de ella y la abrazó.
-Un viaje querías, lo hiciste, pero te fuiste sin mí
Se levantó y se acercó a la cama dónde dormía plácidamente su pequeña hija.
-Dijiste que juntos velaríamos el sueño de nuestro bebé y hoy estoy solo mirándola, es tan chiquita, tan inocente y frágil y no te tendrá a su lado ¡Pobre de mi hija!
Le dio un beso a su pequeña y se recostó sobre la cama cerrando los ojos, luego sintió que alguien tocaba a la puerta.
-¿Quién?
-Soy yo Darién, Minako
-Pasa por favor
Mina entró despacio y lo miró.
-Doctor quería ver a la niña
-Sí claro
-Voy a hacerme cargo de ella, el señor Tsukino me pidió que lo hiciera
-Está bien, seguramente Serena lo habría querido así, eras su mejor amiga
Mina se acercó y acarició con suavidad el rostro rosado de la criatura
-¿Cómo se llamará? –Preguntó-
-Quiero ponerle el nombre de su madre
-Creo que es lo apropiado, Serena seguirá viviendo en esta niña
El señor Tsukino estaba destrozado y su esposa se acercó a consolarlo.
-Kenji, sé que esta pérdida es dolorosa pero piensa, tienes a tu nieta, ella llenará el vacío que dejó Serena
-Es lo único que me consuela, esa niña será amada, será nuestra princesita
-El legado de los Tsukino no se ha terminado, ahora tienes una nueva heredera, la pequeña será la heredera universal de todos tus bienes
-Te equivocas Ikuko, mi nieta será la heredera de la mayor parte de mi fortuna pero el resto será para Sammy
-¡Kenji! Pero mi hijo no es nada tuyo
-Al casarte conmigo él se convierte en hijo mío también, no llevará mi sangre pero es de la familia
-¡Oh! Te lo agradezco mucho
-Yo te agradezco que te hayas portado bien con Serena durante este año
-Sí, yo perdí mucho tiempo antes, no sabía que Serena fuera tan dulce, se ganó mi corazón
-Ella se ganaba el corazón de quien sea con su dulzura
Mina arrullaba con ternura a la pequeña mientras en la sala el señor Tsukino y su yerno conversaban.
-Entonces ya está decidido –Dijo Kenji-
-Así es
-¿Cuándo te vas?
-La próxima semana
-Entiendo. Quiero agradecerte Darién, porque hiciste más de lo que yo te había pedido
-Señor, usted tenía razón, no era tan difícil darle amor a Serena
-Entonces ¿Te enamoraste de ella?
-Sí Don Tsukino, la amé con todas mis fuerzas, la amé como sé que jamás amaré a alguien en el resto que me queda de vida. Mi compasión y mi dedicación hacia ella se convirtieron en amor, ya no era el médico que asistía a su paciente, era un hombre enamorado que luchaba todos los días por regalarle un poco de alegría. Empecé a amarla cuando ella me acompañaba en la visitas a mis enfermos, fue desde ese momento que supe que la quería y le juro que hubiera dado la mitad de mi vida porque ella sanara pero usted sabe que aun la ciencia no ha encontrado la cura para esa terrible enfermedad y me siento impotente porque a pesar de mis esfuerzos no pude alargarle más la vida a la mujer que aun amo, para así haberle dado todo mi amor.
-No te sientas mal Darién, mi hija en ese corto año fue más feliz que cualquier otra mujer en toda su vida
-Y ella también me hizo feliz aunque a veces creo que presentía su final, se sentía mal, me lo dijo, yo tuve que mentirle, le dije que después del parto se terminarían sus malestares ¿Sabe que me dijo antes de que le vinieran los dolores de parto?
-¿Qué te dijo?
-Que quería que hiciéramos un viaje, juntos
Darién recorcó ese momento
Flash Back
Serena estaba débil acostada en su cama y Darién a su lado le preguntó a dónde quería ir después que sus malestares desaparecieran.
-A cualquier lugar –Le dijo ella- contigo sería el cielo
Fin del flash back
-Mi pobre hija, pero murió siendo feliz
-Sí, al menos me dejó a mi hija, se llamará Serena como su madre
-Por supuesto
Mientras ellos seguían hablando apareció Mina con la niña en brazos.
-¡Darién! ¿Quieres cargarla?
-Sí, quiero besarla
El la tomó entre sus brazos y pasó un dedo sobre su naricita.
-Se parece tanto a ella, tiene su misma nariz –Les dijo-
-Mi nieta será la princesa de esta casa y tendrá todo, todo el amor que podamos darle
-No le faltará nada, yo me encargaré de su educación –Aseguró Ikuko quien llegaba con Sammy- estudiará en los mejores colegios junto a Sammy y yo misma iré regularmente al colegio para preguntar sobre sus avances
-Yo quiero ser su madrina –Dijo Mina-
-Lo serás, mi esposa así lo quería
Todos miraban a la pequeña que dormía y sintieron una paz en su corazón.
Darién se levantaba a media noche con el llanto de su hija y preparaba el biberón, Minako quien se estaba quedando en la mansión también aparecía y le ayudaba con el cambio de pañales.
-Gracias Mina, si no estuvieras tú mi hija estaría sola
-No, la señora Ikuko se ha ofrecido también, se ve que le tomó cariño a Serena
-Sí, ni yo lo creía
El tiempo pasó y Darién tenía que marcharse al extranjero.
-Darién, que tengas buen viaje ¿Cuándo regresarás?
-Dentro de tres años después que termine de especializarme, quiero ser mejor por mi hija, se la dejo Don Tsukino, cuídela mucho hasta que vuelva
-Sabes que lo haré
-¡Darién! Aquí está tu hija –Se la entregó Mina-
-Mi amor –Dijo antes de darle un prolongado beso en su frente, luego tomó una de sus manitas y también la besó- mi princesa, tía Mina te cuidará mucho, tienes que ser una buena niña siempre, tienes que ser como tu madre, tu padre tiene que marcharse ahora pero siempre estaré al pendiente de ti igual que tu madre que está en el cielo
Darién devolvió la niña a Mina y le dio un beso en la mejilla a la chica. Después abrazó a Kenji y se despidió también de Ikuko y el pequeño Sammy.
-¡Buen viaje! –Le dijeron todos-
-Gracias
Darién tomó sus maletas y tomó el taxi que le esperaba. Llegó al aeropuerto y tomó su vuelo.
En casa Ikuko y Mina cuidaban a la pequeña Serena.
-Una vez jugando a la casita –Dijo Mina- Serena llamó a su muñeca Rini
-Rini es bonito nombre
-Ella siempre llamaba a sus muñecas Rini, decía que cuando tuviera una hija le pondría ese nombre
-Sí pero su hija se llama Serena
-Pero podríamos decirle Rini
-Tienes razón
El televisor estaba encendido cuando vieron las noticias de un lamentable accidente aéreo.
-¡Dios mío! Creo que es el vuelo de Darién –Dijo Ikuko quien salió corriendo a avisarle a su marido-
Horas más tardes comprobaron que era el vuelo de Darién. Darién estaba muy grave en el hospital y todos fueron para allá.
-él quiere ver a Minako y al señor Tsukino –Dijo Andrew quien lo había estado atendiendo- seré sincero, no sobrevivirá
Minako y Kenji entraron a verle.
-Por favor –Pidió él agonizando- cuiden a la pequeña Serena, yo iré a reunirme con mi amada Serena, díganle a mi hija que su madre y yo la amamos siempre y que siempre la cuidaremos porque nos fuimos a un largo viaje, al cielo
Darién murió y Kenji abrazó a Minako quien estaba destrozada.
-Se lo ha llevado –Dijo él- mi hija quería hacer el viaje y dijo que con sería el cielo
Ahora Serena y Darién estaban juntos y la primavera de aquel año estaba por concluir.
7 años más tarde Rini salía del colegio y Minako quien se había casado con Yaten fue en su auto a recogerla para llevarla al cementerio como todos los meses.
-Vamos Rini tus abuelos ya deben estar allá
-Sí Tía Mina
Se subió al auto y durante todo el camino cantó junto a Yaten. Al llegar Kenji e Ikuko le esperaban. Rini llevaba dos ramos de rosas rojas.
-Una para ti mamá y otra para ti papá –Dijo mientras colocaba las flores en las tumbas de sus padres donde estaban las fotos de los dos- los quiero mucho y siempre sueño con ustedes dos y sé que son felices cuidándome.
Serena y Darién estaban juntos abrazados y felices de vivir eternamente enamorados.
-¿Quieres hacer un viaje?
-Contigo sería el cielo
Fin….
