Disclaimer: J.K. Rowling/ Escenarios y Personajes.

Trama: ValerieMalfoyCullenHale.

Chapter 2.


Después del almuerzo de su vida, Malfoy ya no se encontraba tan preocupado. Por ahora no tenía problemas con nadie, pero no quería que lo vieran frecuentando a una Weasley por más que le hubiera tendido una mano. Así que después de almorzar, le ofreció reunirse por las noches en la biblioteca para investigar en la Sección restringida algún libro que ayude a entender lo ocurrido.

Pero la chica al escuchar la propuesta del nuevo guapo Malfoy se negó e informó que prefería que buscaran por separado. Además tenía un novio y los rumores en ese colegio corrían y se distorsionaban al paso de los minutos.

Malfoy se dio por vencido y decidió irse a la biblioteca, ahora que tenía una hora libre, para comenzar con su ardua investigación. Lo cual realmente no llegó a nada ya que se quedo dormido al abrir el primer libro. Pasaron realmente horas, hasta que la bibliotecaria se acercó a despertarlo con cierto cariño. Algo que en su mundo sería bastante extraño. Exactamente hasta le apodó cariñito, Malfoy estaba realmente asustado. Pero recogió sus cosas y devolvió a su lugar el libro que no sirvió para nada.

Observó por la ventana como llovía, ya había anochecido horas atrás o eso pensó él. A paso bastante apretado, caminó por el extenso pasillo y bajó unos cuantos peldaños antes de tropezarse con una Granger fuera de este mundo, tenía un vestido bastante corto, de color negro en la parte de la falda y blanco en la parte superior. Calzaba unos tacos bastante altos de color negro y el maquillaje bastante pronunciado. Destacaba todas sus virtudes y ocultaba sus fallas. La castaña lo miro directamente a sus ojos helados, llenando rápidamente su rostro de color rojo tomate. Intentó desviar su mirada hacia el corredor concurrido de chicas con la misma pinta, y entre ellas estaba Pansy, con unas ropas que ni una monja llevaría. La morena observó al rubio quién se llevó una sorpresa al tropezar con una rata y casi se cae al suelo.

Caminó hacia un pasadizo cercano aun sintiendo la pesada mirada de Granger sobre su espalda.

Ella lo perdió de vista y el sintió el alivio de su vida. Disminuyó el paso e intentó calmar su respiración.

Llegar a su dormitorio no fue difícil, lo difícil fue encontrar a sus dos mejores amigos de su mundo, en la habitación, encerrados, utilizando gafas y leyendo libros de ciencia ficción. Echó una carcajada al aire cuando dejó caer su mochila sobre su cama y los observó divertido.

-¿Qué es tan divertido?- preguntó Nott con un signo de interrogación dibujado entre ceja y ceja.

-Ustedes- dijo el rubio, regocijándose de la situación. Zabini alzó una ceja y Nott seguía observándolo intrigado.

El silencio reinó en el dormitorio hasta que Zabini se dignó a hablar.

-¿Cómo cambiaste tanto en el espacio entre Aritmancia y Pociones?-

-Yo no soy el Malfoy que ustedes conocen- dijo el rubio, su egocéntrica personalidad no cuadraba en la personalidad del Malfoy de este mundo. Los observó seriamente pero los dos chicos de ojos verdes rieron incrédulos.

-Deja de decir semejantes tonterías, Draco- dijo Nott, el flaco y alto moreno de ojos verde azulado. Se levantó de su cama y esquivando el dosel se dirijo al baúl junto a su cama para guardar el libro que tenía en manos.

-¿Cómo me dijiste?- preguntó comenzando a enojarse. Lo único que le molestaba más que sentir miedo era que lo llamaran por su nombre.

-Draco, ¿es tu nombre no?- preguntó Zabini intercediendo por Nott. El rubio hizo un movimiento rápido pero al mismo tiempo intentó calmarse.

-Sí lo es, pero de ahora en adelante me dirán por mi apellido- dijo el alterado muchacho, volviendo a sentarse en la cama.

-¿No te avergüenza llevar ese apellido?- preguntó Nott ingeniosamente, dando justo en el blanco.

-En lo absoluto- dijo Malfoy, mirándolo con una sonrisa sínica.

El moreno Zabini, flaco y alto como siempre, se quitó las gafas y comenzó a meterse a la cama, mientras que el caucásico de ojos verdes Nott se ponía su ropa de dormir.

-¿Van a dormir a las ocho de la noche?- preguntó Draco, sin poder creerlo.

-Siempre dormimos temprano- contestó Zabini. Draco se levantó y comenzó a revisar su baúl, necesitaba ropa de inmediato. Sacó todas sus cosas y lo más a su estilo que pudo encontrar fue un pantalón negro de vestir y una camisa verde esmeralda formal. Sacó su varita mágica y antes de que pudiese hacer algo, Nott lo interrumpió:

-No puedes utilizar la magia fuera de clases-

-Déjame hacer lo que quiera y yo no me inmiscuiré en tus decisiones- mencionó el muchacho, que de inmediato con un agite de varita, cambió un poco el pantalón y disminuyó el largo de las mangas de la camisa.

Se colocó la ropa después de darse una ducha corta y secó su cabello un poco con la toalla.

-¿A dónde crees que vas?- dijo Zabini con los ojos entrecerrados.

-A hacer lo que no hacen ustedes, divertirme un rato y beber un poco de alcohol- dijo el rubio. Nott se levantó de golpe de su cama y susurró algo así como un te acompaño. Malfoy retrocedió dos pasos y lo miró extrañado.

-Pero no en pijama, ¿o sí?-

-¿Tiene algo de malo?- preguntó el muchacho. Malfoy negó rotundamente con la cabeza en reprobación. Abrió el baúl del muchacho y saco algo que podía ayudar.

El chico se lo colocó de inmediato, y se dejó la camisa blanca de mangas largas por dentro del pantalón. Así que Malfoy de inmediato estuvo a punto de matarlo a gritos. Theodore se saco la camisa y Malfoy le enseñó cómo debía llevar las mangas.

Salieron del dormitorio y Nott intentó con un poco de éxito arreglar su postura y optar por una más orgullosa. Además de todo, se alborotó el cabello antes peinado e intento imitar a Malfoy; algo que realmente nunca conseguiría.

Sin pausa pero sin prisa, comenzaron a escuchar una extraña música, algo así como techno, y mientras más fuerte se hacía la música, el temeroso Nott temblaba más.

Malfoy comenzó a notar lo tenso que se ponía, así que decidió darle un codazo antes de entrar al salón abandonado donde se estaba dando la fiesta.

-Quita esa cara, conseguirás asustar a las chicas de ese modo. Intenta fingir que sabes lo que haces y todo saldrá bien- explico observándolo como un mentor a su estudiante.

El castaño asintió con temor, aunque sus ojos decían no, su mente decía hazlo. Entraron al lugar en donde todas las chicas vestían escotes y faldas muy cortas y la música retumbaba en sus oídos. El rubio se acercó a lo que parecía una barra y tomó dos cervezas de mantequilla, le entregó una a su amigo y luego salió disparado a encontrar un buen lugar en dónde quedarse.

Ahí estaba la castaña, con un vaso lleno de whisky de fuego en una mano y la otra en el aire, bailando mientras intentaba no derramar la bebida. La observó por un rato, hasta que ella levantó la mirada y sus ojos se vieron atrapados en una conexión inexplicable.

Malfoy se tensó cuando notó que la chica se acercaba hacia él. Intentó no mostrar debilidad pero la chica podía oler el miedo en él, quién sintió un escalofrío correr por su piel cuando la alta y atractiva Granger se acercó lo suficiente como para decirle algo al oído.

-¿A qué le temes?- preguntó con una sonrisa de oreja a oreja, observándolo de manera inquisitoria.

-Yo… ¿yo?; no le temo a nada- dijo el rubio, tomando un sorbo de su bebida. La chica colocó su mano sobre el pecho del muchacho, sintiendo la aceleración que tomaba su corazón.

La química entró en juego y el corazón de ella inevitablemente comenzó a acelerar. El chico notó el cambio ya que las suaves y apetitosas mejillas de la chica se habían tornado rojas, y sí, digo apetitosas porque el chico comenzaba a definir su rostro con la mano que tenía libre. Ella ahora lo miraba temerosa, e intentaba separar su cuerpo del cuerpo de Malfoy, quien la aprisionaba con la mano que antes sostenía la jarra con cerveza. Granger se desesperaba a tal nivel que había dejado caer el vaso con whisky al frío suelo de mármol.

Con la mano que se hallaba jugando con el rostro de la muchacha, aprisionó su cuello y se acercó lentamente a un nivel en que sus alientos chocaban y en ese momento decidió susurrar:

-¿Quién le teme a quién ahora?-

Luego de esperar unos segundos, la soltó y la miró con su sonrisa especial, la que sólo un Malfoy podía realizar.

Hermione Granger retrocedió unos cuantos pasos y casi tropieza con un estudiante de Hufflepuff que se encontraba bailando en ese lugar. Se dio vuelta y comenzó a caminar rápidamente, Malfoy decidió seguirla y por un momento no creyó lo que veía.

La chica se encontraba volando por los aires mientras todos se alejaban del área, acababa de resbalar su tacón con una bebida derramada en el piso y se hallaba cayendo a tierra. Malfoy hizo lo posible por llegar a atajarla, pero el tiempo jugo en contra de ella y sobre todo la fuerza de gravedad. Cayó panza al suelo, golpeándose la mandíbula y sacando moretones que más tarde descubrirá en su pecho y caderas.

Malfoy corrió desesperado, empujando a los que se atravesaban y llego hasta ella. La levantó en brazos inconsciente y sintió su calidez y su delgado cuerpo contra su pecho. Caminó con prisa hasta la enfermería, en donde Madame Pomfrey no lo trató del todo bien pero agradeció el gesto y lo dejó quedarse hasta que la joven recobrara la conciencia.

Pasaron horas para que la castaña despertara, y al hacerlo estuvo algo confundida. Lo miró y realmente lo reconoció de inmediato por sus ojos grises ahora cansados y enrojecidos a falta de sueño.

-Todo es tu maldita culpa Draco Malfoy- dijo ella, con rabia inyectada en sus palabras, como hacía él todo el tiempo en su mundo.

-Lo sé, lo siento- fueron las palabras que salieron de los delgados y blancos labios del muchacho. Se sorprendió a sí mismo al decir esto y a ella también.

-¡Necesito un espejo ahora mismo!- exclamó antes de que el muchacho reaccionara y le tapara la boca con brusquedad.

-¿Quieres quedarte sola aquí?- preguntó él. La castaña adolorida por la mano del joven que la tomaba muy fuerte intentó no gritar, negando con la cabeza. –Bueno, entonces no chilles como un cerdo. Cállate por amor a Merlín-

La chica se acomodó en la suave cama de la enfermería que se encontraría vacía de no ser por ellos dos.

-Mi cara está totalmente desfigurada, ¿cierto?- preguntó con pánico en su voz. Malfoy soltó una risita silenciosa.

-Sí, pero no-

La chica soltó un suspiro a punto del llanto y se llevó una mano a la frente, adolorida.

-Creo que sería muchísimo mejor si dejaras de moverte- mencionó el muchacho, colocando el mentón sobre su mano, cansado.

-Y sería muchísimo mejor que tu cerraras la bocota- susurró ella, sin ánimos de que él la escuchara, pero en efecto lo hizo. El rubio volvió a reír.

-Ya deja de balbucear estupideces. Tienes moretones por doquier, una costilla fracturada y golpes graves en ambos brazos; no creo que importe mucho cómo se ve tu rostro ahora- mencionó entre risitas el divertido rubio. La chica lo observó con amargura por un rato hasta que el rubio se levanto del pequeño asiento y fue a echarse en una camilla, en donde colocó la cabeza sobre la almohada y en ese mismo instante cayó rendido a los brazos de Morfeo.

Abrió sus grises orbes lentamente, analizando rápido el lugar en donde se encontraba. La enfermería seguía vacía; en la camilla que tenía a un lado, se encontraba aun la castaña, esta vez, con una especie de cable blanco en cada oreja y se movía a un ritmo que el rubio no podía entender. Se levantó poco a poco para no ser víctima de un mareo innecesario y la siguió observando hasta que ella lo notó.

-¿Qué ocurre?- dijo ella, pero el tono de su voz fue tan elevado que el rubio tuvo que levantarse y colocarle la mano sobre la boca otra vez. Esta vez ella quitó su mano y se sacó los extraños cables de las orejas.

-Deja de gritar, Granger- rogó el rubio con una mueca de sufrimiento.

-Está bien, pero ni se te ocurra volver a ponerme un dedo encima- advirtió ella- Porque no respondo por mis actos-

El rubio decidió ignorar sus palabras y prosiguió:

-¿Qué es este aparatejo?- dijo señalando el pedazo de aluminio color fucsia, que tenía una pantalla grande para el tamaño del aluminio y lo que parecía una ruedita blanca que no se movía, pero al tacto generaba que las luces cambiaran en la pantalla.

-Se llama Ipod; ¿en qué mundo vives, Draco Malfoy?- dijo ella totalmente extrañada. Malfoy parecía tener un signo de interrogación en la frente.

-¿Ah?- preguntó él con una ceja alzada.

-Un reproductor de música, así como un tocadiscos-dijo enfocándose en la última palabra y haciendo comillas con sus dedos.

-¿Cómo entran los discos en esto?, es mínimo- señaló él.

-No entran los discos, colocas la música en un programa de computadoras- dijo ella, soltando una risita ante su ignorancia.

-¿Computadoras?- preguntó el rubio, esta vez Granger soltó una carcajada.

-Tecnología, Malfoy. Deberías actualizarte- dijo la chica cubriéndose la boca al reír.

-Vivo en el pasado entonces, no conozco nada de eso- dijo él, mirando hacia la ventana en donde comenzaba a filtrarse el agua de la lluvia. El cielo estaba de un color gris muy brillante por el sol que ocultaban las nubes.

-Busca alguien que te muestre un poco de esto- dijo ella para hacerlo sentir mal. El rubio, taciturno, la observó directamente a los ojos, con un poco de rabia, pero de inmediato su expresión cambio a una al estilo Eureka.

-Me debes un favor y así has de pagar- dijo con una sonrisa bastante pronunciada.

-¿QUÉ?- dijo ella exageradamente, mirándolo con miedo.

-Que te traje a la enfermería, me quedé acá contigo y me tienes que devolver el favor- dijo el rubio. Ni él mismo estaba convencido de lo que le estaba proponiendo a la jovencita, pero lo hizo de igual forma.

El que no arriesga, no gana ni pierde. Pensó él.

Esto se lo había dicho su padre en alguna de sus largas conversaciones en el despacho de su Mansión.

-Tendré que pensarlo- dijo ella, decidida a decir no, pero intentando mantener el misterio.

El rubio se le acercó peligrosamente y al quedar a centímetros de su rostro, susurró:

-No es cuestión de pensarlo mucho, es cuestión de un sí o un sí-