Bueno, aquí os dejo el primer capitulo.

La mayoría de personajes no me pertenecen a mi sino a Takehiko Inoue.


Después de una semana de espera, los jugadores del Shohoku se dirigían al gimnasio para encontrarse con el profesor Anzai. Solo faltaba Ayako.

-Bueno chicos… el tren sale de aquí poco, tenemos el tiempo justo para llegar a la estación. Quiero advertiros que espero un comportamiento digno y nada de peleas. ¿Entendido, Rukawa y Sakuragi?- les preguntó sonriente el profesor.

Los dos se miraron retadoramente y asintieron escuetamente con la cabeza.

-Em… profesor, falta Ayako- dijo Ryota mirando a su alrededor.

-¡Ya estoy aquí!- exclamó entrando al gimnasio cargada con un par de bolsas.

-Hablando del rey de Roma. Ha sido automático- murmuró Mitsui asustado.

-Ayakooo, ¿qué tienes en esas bolsas? ¿Algo para nosotros?-canturreó Sakuragi a su lado.

-No. Estate quieto- le ordenó dándole suavemente con el abanico.

-¿Por qué lo llevas siempre encima? Hoy vas de uniforme- se quejó Sakuragi como un niño pequeño.

-Para mantenerte controlado. Siento el retraso profesor Anzai.

-Hohoho… no pasa nada. Vamos, hay que llegar a la estación- dijo saliendo del gimnasio.

Todo el equipo se puso en marcha, y las preguntas que se habían estado haciendo durante toda la semana volvieron a rondar por sus cabezas.

Mientras tanto, en otro lugar….

Los rayos de sol se colaban por una persiana mal bajada, empezando a subir por las caras de las chicas que dormían en la habitación.

-Jake, estate quieto, no pienso jugar más contigo- murmuró la rubia entre sueños.

Irina se despertó y miró la hora restregándose los ojos con las manos.

-Diana despierta, son las diez y media pasadas- dijo mientras se daba media vuelta en la cama.

-Déjame en paz- le gruñó la otra.

-Haz lo que quieras. Pero tenías que estar a las once en la sala de reuniones.- contestó la morena volviéndose a dormir.

Volviendo con nuestros chicos…

El tren los había dejado en la estación a las once menos cuarto, y habían estado caminando buscando el instituto durante diez minutos.

Senia se alzó majestuosa de pronto ante ellos, rodeada de jardines y de alumnos repartidos por el césped. Todos se pararon a admirar la hermosa institución.

-Seguro que todos esos no valen para nada- se burló Mitsui mirando a los alumnos.- Me juego lo que quieras que solo saben pedir a sus padres.

-No seas burro- le regañó Ayako.- Que el campus sea bonito no significa nada de lo que has dicho.

-Pero Ayako…- se intentó defender.

-Además, la mayoría de esos chicos son becados- le informó.

Todos miraron a Ayako a la espera de más información, preguntándose por qué sabía ella todo eso.

-Mi prima Akemi es una becada aquí- dijo poniendo los ojos en blanco- Seguramente la conoceréis después, pertenece al equipo de basketball.

-Vaya… Lo siento, no lo sabía- se disculpó Mitsui avergonzado.

-No te preocupes- le sonrió ella- Pero no juzgues las cosas por su apariencia.

-Hohoho… Vamos, tenemos que entrar- dijo el profesor Anzai dirigiéndose a la reja.

El equipo lo siguió mirando atentamente a su alrededor.

Chicos y chicas de diversas nacionalidades paseaban, descansaban o simplemente disfrutaban del día que hacía. Los chicos llevaban pantalones grises, camisa blanca i corbata amarilla y negra; las chicas sin embargo… todas les habían dado a su uniforme un toque personal. La mayoría llevaba la falda de cuadros amarillos y negros más corta de lo habitual, la camisa blanca ajustada y la corbata medio desecha. Los zapatos… cada una llevaba el que quería.

-Vaya… - dijo Miyagi asombrado- Me gustan más estos uniformes.

-Si estuvieran aquí Yohei y los demás ya se habrían lanzado a conquistar a esas chicas- se rió Sakuragi.

-Paso por favor- les dijo una voz femenina por detrás con acento francés.

Todos se apartaron del camino y dejaron pasar a un grupo de chicos y chicas que se reían mientras se pasaban una pelota de baloncesto.

-Perdonad- se dirigió a ellos el profesor Anzai - ¿Dónde se encuentra la sala de reuniones?

-Oh, vosotros debéis ser unos de los equipos invitados- dijo un chico pelirrojo- Nosotros somos del equipo de basketball, ahora mismo nos dirigíamos hacia allí. Si sois tan amables de seguirnos…

-Gracias- les contestó el profesor.

-Liliane, adelántate y di que el equipo….- se interrumpió el mismo chico mirando interrogante al profesor.

-Shohoku. Somos de la preparatoria Shohoku- se adelantó Ryota.

-Di a la directora que el Shohoku ya ha llegado y que solo falta el… ¿Shoho?- se preguntó a si mismo.

-Idiota. El Shoyo- contestó la chica con acento francés mientras se marchaba en otra dirección.

-Pues ese- murmuró mientras volvían a reanudar la marcha.

Ayako miró a todos los miembros del equipo de Senia esperando reconocer a su prima.

-Disculpad. ¿Y Akemi?- preguntó al no verla.

-¡Oh! Tú debes de ser Ayako, la prima de Akemi- le contestó un chico sonriendo.

-Pues si…- dijo a su vez Ayako.

-Se pondrá muy feliz al verte. Debe de estar en los dormitorios con sus amigas. Ahora vendrá- le informó feliz el chico.

-Está bien. Gracias.

Los del equipo Shohoku iban mirando curiosos el gran edificio al que se dirigían y a la gente que entraba y salía de este. Muchas veces eran incapaces de entender lo que decían y otras se sorprendían al entenderlo.

-La mayoría de nosotros somos de culturas totalmente distintas a la vuestra. No os preocupéis. Las bromas picantes son totalmente normales- explicó amablemente el pelirrojo al ver la incomodidad de estos.- La sala de reuniones se encuentra en el edificio principal. Estamos a punto de llegar.

El sonido de una puerta automática corroboró sus palabras. Todos ellos penetraron en el edificio y seguidamente entraron a la segunda puerta de la izquierda que, para su sorpresa, daba a una gran sala con escenario repleta de la mayoría de equipos de baloncesto de Kanagawa.

-Esto es enorme- fue el murmullo de Sakuragi secundado por todo el equipo.

Mientras tanto en las habitaciones…

-¡Maldita sea! ¡Me he quedado dormida!- gritaba frenéticamente Diana abrochándose la blusa y poniéndose el calcetín a la vez.

-Siempre te pasa lo mismo. No se para que te compraste un despertador si nunca lo pones- le reprochó Irina mientras intentaba arreglarle el pelo a su compañera – ¡Y esta mañana tienes el pelo indomable!

-Hazme una cola alta y déjame los rizos de delante sueltos- le sugirió mientras se abrochaba los zapatos de tacón alto.

Unos golpes en la puerta las interrumpió.

-Diana, ¿se puede saber que estás haciendo? Hace más de diez minutos que deberíamos estar abajo- dijo una voz furiosa desde el otro lado de la puerta.

-¡Akemi entra!- le pidió Irina con unas horquillas en la boca.

Akemi entró en la habitación resoplando enfadada. Era una chica japonesa, muy inteligente y con mucho genio. Le encantaba el baloncesto y era la más responsable de las tres.

-Te he estado esperando en la entrada durante un cuarto de hora, pero como siempre ¡no has aparecido!- le gritó enfurecida.

-¡Vamos, ya te quejarás después! Ahora podrías ayudarme a encontrar la corbata ¿no?- le pidió Diana.

-No me extraña que no encuentres nada con este desorden- dijo mirando a su alrededor.

-A mi no me mires, sabes que intento que ordene cada día pero no hay manera- contestó Irina.

-No me puedo imaginar compartiendo cuarto contigo Diana. Suerte que Alexia es ordenada que si no… Toma aquí tienes la corbata- dijo alargándosela.

Diana se hizo un nudo en la camisa mostrando su abdomen y se puso la corbata en menos de dos minutos.

-Andando- dijo cogiendo la mano de Akemi y arrastrándola fuera de la habitación.

Irina se encogió de hombros exasperada pensando que casi le convenía más apuntarse ella también al equipo de baloncesto y dejar el de animadoras, así al menos, no tendría que madrugar sin motivo. Pero no, le gustaba demasiado bailar para dejarlo.
Suspiró mientras se tiraba en su cama y daba gracias al cielo por la media hora de tranquilidad que tendría.

En la sala de actos….

-Bienvenidos a todos- decía una mujer subida en el escenario- Mi nombre es Natsumi Fumeda y soy la directora de Senia en Japón. Aquí a mi derecha están los coordinadores de las nacionales. Por favor, démosles todos un caluroso aplauso.

Todos los equipos allí reunidos aplaudieron asombrados, preguntándose más que nunca de que iba todo aquello. Solamente al entrar ya les habían pedido que se sentaran en las sillas ubicadas expresamente para ellos mientras que los entrenadores habían sido enviados a otra sala diferente.

-Se que todos vosotros os debéis estar cuestionando el porqué de esta reunión. No os preocupéis, en cuanto lleguen los dos miembros que faltan del equipo Senia procederé a explicároslo. Gracias- dijo la directora mientras se retiraba junto con los coordinadores del escenario.

-¡Bah! Seguro que los dos que faltan se han quedado dormidos- dijo Mitsui.

-¿Tú crees?- preguntó Yasuda.

-Me apostaría cien yenes- dijo seguro.

-Está bien, yo me juego cien a que están castigados- apostó Sakuragi.

-Yo cien a que están hablando con algún profesor- dijo a su turnó Ryota- Quiero decir, no está bien que apostéis, vais a dar mala imagen- se corrigió rápidamente mirando a Ayako.

Yasuda los miró cansado. "No cambiaran nunca" pensó y mientras se encogía de hombros se puso a hablar con Kuwata.

De repente dos chicas entraron corriendo a la sala interrumpiendo todas las conversaciones.

-Como no… - murmuró Ayako mirando a Akemi con el ceño fruncido.

-¡Sí! ¡Lo hemos conseguido!- gritó Diana mientras abrazaba a la japonesa que se recuperaba de la cursa.

-Escúchame bien Diana Monar, es la última vez que cuento contigo para ir a algún sitio- consiguió decir Akemi entre jadeos.

Todo el equipo de Senia en completo se levantó de sus asientos mirándolas con reprobación.

-A sido ella- dijeron las dos a la vez señalándose la una a la otra con el dedo.

Eso fue la gota que derramó el vaso. El número diez del Shohoku no pudo aguantar más y se deshizo en grandes carcajadas.

-Parecen… dos niñas… pequeñas…- consiguió decir entrecortadamente.

-Hanamichi Sakuragi ¡Compórtate!- le gritó Ayako mientras le daba un gran abanicazo.

La mayoria de los reunidos se empezaron a reír de manera descontrolada.

-¡¿Se puede saber de qué vas pelirrojo?!- le gritó furiosa la rubia acabando de golpe con las risas.

-¿Cómo?- preguntó Sakuragi sobándose la cabeza.

-Te ha preguntado qué de que vas- le repitió Akemi enfadada.

Un silencio sepulcral se apoderó de la sala. No había ningún adulto que controlara la situación, únicamente estaba el respeto de cada equipo hacia sus capitanes, los cuales se levantaron al ver aproximarse una pelea.

-Vamos, tranquilizaros todos- pidió el capitán del Ryonan Akira Sendoh- No es plan de enzarzarse en una pelea.

-Tú no te metas puercoespín- le dijo Sakuragi.

-Un respeto a tu superior. Que sea de otra preparatoria no te da derecho a hablarle así- le regañó Ryota- Perdónalo Sendoh, ya sebes lo impulsivo que es- dijo girándose hacia él.

Sendoh sonrió impasible como siempre y asintió con la cabeza.

-Creo que quienes deben una disculpa son ellas- dijo el pelirrojo de Senia enfadado.

-Lo siento James… No volverá a pasar…- dijo Diana haciendo pucheros.

-Lo que Diana quiere decir capitán, es qué lamenta mucho haberse vuelto a dormir y que procurará que no vuelva a pasar- le corrigió Akemi exasperada.

James asintió con la cabeza satisfecho y se disculpó ante todos por el comportamiento de sus jugadoras.

La sala volvió a inundarse de conversaciones, cada equipo por su lado. Ryota regañaba a Sakuragi y lo amenazaba con contárselo a Haruko mientras que los demás miembros hablaban de temas diferentes.

-Por cierto- dijo Mitsui de repente- Sakuragi me debes cien yenes. He ganado.

Ayako se levantó del asiento y se dirigió a las únicas personas que continuaban de pie en la sala.

-Akemi…- le dijo a la japonesa por detrás.

-¡Ayako!- gritó feliz al verla y gritó aún más feliz cuando Ayako le dio dos bolsas llenas de comida casera.

Las dos primas estuvieron hablando un buen rato de asuntos familiares y Diana, al verse ignorada , se dirigió a donde estaba sentado su equipo.

-Hola chicos…- dijo tanteando el terreno.

-Lo sabía. Sabía qué harías una entrada teatral- dijo Liliane mientras se tiraba encima de ella.

-Pues yo no estoy precisamente contento- le dijo James mirándola con reproche.

-Lo siento Jimmy… ya te he dicho que no volverá a pasar- contestó la rubia abrazándolo.

-Que no me llames Jimmy- se quejó ruborizado James para diversión de los otros.

De repente todas las luces se apagaron y en la sala volvió a reinar el silencio.
La directora y los coordinadores volvieron a salir al escenario, estaba vez junto con los entrenadores.

-Bueno, ahora que estamos todos les explicaremos el porqué de esta reunión tan especial.
No tengo la menor duda de que todos saben las normas del campeonato nacional y del torneo que lleva a este a la perfección, sin embargo este año serán modificadas.
El instituto Senia japonés ha participado durante más de quince años en un torneo paralelo internacional, este año, pero, se dispone a entrar en el torneo que lleva a las Nacionales junto con todos vosotros. Señor Kinomoto, si tiene el placer…- dijo dirigiéndose a unos de los coordinadores.

-Según las normas no se admiten equipos femeninos o mixtos en el campeonato, lo que es un grave problema para Senia dado que gran parte de sus jugadores son mujeres.
Por este motivo hemos decidido hacer lo siguiente: El equipo Senia no participará como tal en el campeonato, sino que se fusionará con los vuestros- explicó el señor Kinomoto a unos sorprendidos adolescentes.

-¿Pero cómo será posible eso?- preguntó un jugador del Takezono.

-Se repartirá un jugador de Senia a cada uno de vuestros equipos, y dicho jugador será miembro oficial del equipo al que vaya, jugando así toda la temporada con este- respondió el señor Kinomoto.

La sala se inundó automáticamente en un sinfín de conversaciones. Los responsables dejaron unos momentos para que todos pudieran asimilar la noticia.

-¿Por qué no se nos avisó a los capitanes de esto?- preguntó Maki desde las sillas que ocupaban el Kainan.

-Tú debes de ser Maki, ¿vas a participar en el torneo de invierno antes de graduarte, verdad?- preguntó la directora.

-Así es.

-Entonces debes saber que estas modificaciones también se aplican a ese torneo, independientemente de que ya haya comenzado. No se os avisó puesto que hace apenas dos semanas que se aprobó, y creímos conveniente que no lo supierais por adelantado por razones que no vamos a decir- continuó.

-Pero ¿y nosotros? ¿Cómo vamos a asistir a las clases?

-Le recuerdo James que según las palabras textuales de su equipo estarían dispuestos a hacer cualquier cosa por pasar a este campeonato dado al poco nivel que había en el otro- le contestó un coordinador.

-Así es, pero esto…-empezó a decir Liliane.

-Pasareis a ser protegidos- dijo la directora.- Cada uno de vosotros asistirá a las clases de la preparatoria que os toque y viviréis en casa de un miembro de vuestro futuro equipo. Creo que está de más decir que todos los padres ya han sido avisados y que no quiero ninguna queja. Y antes de que lo pregunte, Alex, todas las demás actividades que hacían extraescolares quedarán anuladas de vuestro expediente durante un año y será obligatorio venir un día de la semana aquí para llevar un control de vuestros avances académicos y deportivos.

-En cuanto a los demás equipos quiero avisaros de que la repartición de vuestros futuros compañeros ha sido completamente aleatoria, al igual que la familia con la que vivirán- prosiguió el señor Kinomoto- Sin más dilación proseguiremos con el repartimiento.

Mientras el señor Kinomoto se daba la vuelta para coger unas hojas la sala volvió a verse inundada de murmullos.

-¡Esto sí que no me lo esperaba!- dijo Ryota muy sorprendido.

-¿Os imagináis que nos toca a alguien problemático?- preguntó Yasuda con escalofríos.

-No por favor… Ya tenemos bastante con esos dos- contestó Ayako mirando significativamente a Rukawa y a Sakuragi.

-A mí lo que me tiene intrigado es en casa de quién se quedará el que sea que nos toque- dijo Mitsui pensativo.

-O la que nos toque. No te olvides que puede ser una chica- le corrigió Ryota- ¿Tú qué opinas Rukawa?

-Que mientras no moleste está bien- contestó este más dormido que despierto.

-A mi me da igual, lo único que espero es que no sea la rubia psicópata de antes- dijo Sakuragi con pose de interesante.

-¡Atención por favor! ¡A continuación diremos como quedarán los equipos y cuáles serán las casas que los acogerán! Por favor, rogamos que cuando digamos sus nombres los jugadores de Senia se dirijan a donde está sentado el equipo correspondiente – pidieron varios entrenadores.

El repartimiento ha quedado de la siguiente manera- anunció el señor Kinomoto.

"El capitán James irá al Kainan y se hospedará en casa de Soichiro Jin.
Liliane irá al Takezono y a casa de Oda.
Akemi al Shoyo y a casa de Ito.
Alex al Ryonan a casa de Sendoh.
Touya al Takezato a casa del capitán al igual que Mike en el Miuradai.
Y finalmente Diana irá al Shohoku y se quedará en casa de Kaede Rukawa"

-No hay cambios posibles- finalizó- Que disfruten el resto del día.

Todos los jugadores se quedaron sentados sin saber que decir o hacer, la mayoría limitándose a mirar a su nuevo compañero.

En las sillas del Shohoku la tensión se podía notar perfectamente. Rukawa todavía no había reaccionado delante de la noticia, Sakuragi se lamentaba de su mala suerte y Diana estaba de pie ante ellos con cara de frustración. De repente su expresión se relajó, aliviando a su vez a Ryota que no sabía cómo controlar la situación.

-Me llamo Diana Monar y tengo dieciséis años. Por cierto, siento como me he portado antes pelirrojo- dijo dirigiéndose al número diez- Digamos que soy bastante impulsiva y me enfado con facilidad.

Sakuragi dejó de lamentarse de inmediato y poniendo su pose de genio exclamó:

-¡Por supuesto que sí! No te preocupes, este genio te perdona. Es más, quizás hasta te enseñe alguno de mis trucos… - se rió Sakuragi como siempre.

A causa de la cara de perplejidad de Diana Ryota se vio obligado a intervenir.

-No te preocupes te acostumbrarás a él de seguida. Soy Ryota Miyagi, tu nuevo capitán-dijo mientras le iba presentando a todos los jugadores del Shohoku.

-Hola- dijo alegremente la española cuando le tocó el turno a Rukawa- Creo que tu y yo tendremos más tiempo de conocernos que los demás.

Rukawa la miró con el ceño fruncido. Desde que se había enterado de donde iba a vivir la chica no había dicho nada, se había limitado a maldecir interiormente al campeonato, a los cambios y a su familia, la cual no se había tomado la molestia de avisarlo.

-Simplemente no me molestes- le dijo cortante a la rubia.

-¿Cómo?- inquirió esta.

-No le hagas caso, todavía está asimilando la noticia- le dijo Ayako quitándole hierro al asunto.

-Lo que has oído- contestó Rukawa mientras se dirigía a la salida.

-Será idiota- farfulló Diana molesta.

-El zorro es un antisocial, se porta así con todo el mundo- le explicó Sakuragi.

-¿El zorro?- preguntó confundida.

-Así es ¿No me digas que no se parece?

-Ahora que lo dices… ¿Te importa si te tomo el apodo?

-¡En absoluto! ¿Sabes? Cada vez me caes mejor…- le confió Sakuragi.

La rubia rió divertida.

Todo el mundo parecía haber encontrado ya su lugar en la sala, el ambiente se había vuelto agradable y amistoso y los entrenadores se empezaron a reunir con sus respectivos equipos.

-Hohoho…-rió el profesor Anzai al llegar.

-¡Profesor!- exclamaron todos al verlo.

-¿Por qué no nos aviso?- le cuestionó Ryota.

-Había motivos creedme- dijo inflexible- Pero, ¿dónde está el joven Rukawa?

-Se ha ido afuera- contestó Mitsui.

-No os preocupéis, no tardará en asimilarlo. Por cierto- dijo girándose hacia Diana- bienvenida a Shohoku.

-Gracias profesor.

-Creo que deberías ir a hacer las maletas. Nos marchamos después de comer- le avisó.

-¿Cómo? ¿Tan pronto?- preguntaron todos.

-No hay motivo para retrasarlo ¿No creéis?

-Pero profesor…- empezó a decir la rubia.

-Diana, tenemos que ir a dirección- la interrumpió James por detrás.

-Está bien.

El equipo de Senia al completo se retiró de la sala en silencio, seguidos por las miradas de la mayoría de los jóvenes que quedaban en esta, pensando en cómo había cambiado su situación de la noche a la mañana.

Mientras tanto en el jardín, un joven de cabello desordenado se preguntaba cómo sobreviviría con la rubia en su casa durante toda la temporada. Rukawa suspiró. Lo único que esperaba era que ¿había dicho que se llamaba Diana o Tiana? en resumen, que la chica no se metiera en su vida más de lo que accidentalmente ya había hecho.


Espero que os haya gustado y que comenteis.

En el siguiente capítulo veremos la mudanza de Diana a la casa de Rukawa, sus primeras peleas y su primer día en el Shohoku.

Besos!!!

Perla