¡Hola! Como siempre decir que Slam Dunk no me pertenece a mí y que espero que os guste el capítulo. Nos vemos abajo.
Para su propia sorpresa Diana se encontró despierta una hora antes de que sonara el despertador. Se bajó de la cama con un salto y se dirigió al baño para ducharse. Se quitó el pijama rápidamente y se metió en la ducha abriendo el grifo del agua caliente. Hoy era el gran día, y aunque no sabía que esperarse de una preparatoria japonesa, una cosa sí que tenía clara: le enseñaría al equipo de basketball como era dentro de la cancha.
Una vez lista para salir cogió la toalla y se la envolvió alrededor del cuerpo, cogió un peine de un estante y empezó a desenredarse el pelo. Desvió la mirada un instante hacía el espejo y se llevó el mayor susto de su vida.
-¡Qué haces tú aquí!- soltó gritando a un sonrojado Rukawa.
-¡Pensaba que no había nadie! ¡El pestillo no estaba echado!
Diana desvió la vista hacía la puerta y vio que tenía razón, no había puesto el pestillo.
-Vaya… pues es verdad…¡Pero igualmente el agua se oía!
-¿Crees que por la mañana estoy atento por si se oye correr el agua de la ducha?- preguntó Rukawa con su habitual expresión de indiferencia.
Diana lo observó enfurruñada. No podía decirle nada porque el fallo había sido suyo pero igualmente no le parecía normal que no hubiera escuchado el agua.
-¡Pues la próxima vez fíjate más!- le espetó malhumorada.- Voy a tardar un poco en arreglarme el pelo, cuando acabe te aviso.
Rukawa la miró impasible y se dirigió a su habitación mientras bostezaba.- Date prisa- se limitó a decir.
Diana se abalanzó a la puerta y cerró el pestillo a toda prisa para evitar segundas entradas. Cogió de nuevo el peine y se dispuso a pelearse con el arbusto que llevaba en la cabeza. Una vez aceptablemente peinado se cogió una coleta alta mal hecha y se puso el uniforme. –El amarillo me quedaba mejor…- murmuró mientras se acababa de colocar la falda. Una vez con todo puesto abrió la puerta y se encontró de frente a frente con Rukawa.
-Has tardado mucho- le recriminó.
-Prueba de tener el pelo largo y ponerte sujetador- le sugirió Diana empezando a bajar las escaleras sin esperar una respuesta. Rukawa se limitó a gruñir y a entrar al baño dando un portazo.
-¡Buenos días!- saludó Diana con mientras entraba a la cocina.
-Buenos días preciosa- le contestó Akane con una sonrisa- ¡Tenías razón! El uniforme está mil veces mejor- dijo mientras la examinaba- ¿Tostadas y café?
-Si, por favor.
Mientras se sentaba Hiroki entró en la cocina más dormido que despierto y saludó a las dos con un gesto de cabeza.
-¿Preparada para tu primer día?- le preguntó a la rubia mientras se sentaba junto a ella.
-Sinceramente no.
-¿Cómo puedes decir eso? –preguntó Akane mientras le servía el desayuno- Seguro que eres una persona muy amigable y no te costará hacer amigos.
Diana se rió por lo bajo.- Precisamente eso es a lo que le temo. No conozco prácticamente nada del comportamiento de un adolescente japonés normal, lo único que he oído es que son demasiado formales y no sé si encajaré. Y sin ofender… pero su hijo no me sirve ni de ayuda ni de ejemplo.
-Tienes razón- rió Hiroki- Kaede no es el típico adolescente, pero tenemos la esperanza de que cambiará. Y no digas estupideces, Senia está llena de japoneses, ¡seguro que sabes cómo se comportan!
Diana se reclinó en la silla mientras le daba un bocado a su tostada y contestó pensativa: - De hecho, son los japoneses quien tienen que acostumbrarse a nuestra forma de ser. Los que entran a Senia con seis años no hacen falta que se acostumbren porque reciben una educación totalmente occidental, pero los becados deben hacerlo- explicó mientras le daba otro mordisco a la tostada- Lo que más desean es ser senieros de pura raza.
-¿De pura raza?- preguntó la madre del moreno mientras se sentaba a desayunar.
-Sí, se que suena a canino, pero es como nos llaman a los que entramos en Senia a los seis y a los que demuestran merecerse ese título. Por ejemplo, el año pasado, Dorotea ganó por tercera vez consecutiva el campeonato internacional de natación y todos los alumnos decidimos otorgarle el título. Al final, no hay prácticamente nadie en la institución que se quede sin el título, todos demuestran ser merecedores de él.
-¿Eso no es injusto?- preguntó Hiroki frunciendo el ceño- Mientras que ellos tienen que ganarse el título los que lleváis toda la vida en Senia no lo tenéis que hacer.
-¡Por supuesto que no!- exclamó divertida-Nosotros también hemos tenido que ganárnoslo. Lo que pasa es que como vamos a pasarnos tanto tiempo en la institución todo el mundo da por hecho que lo obtendremos y por lo tanto ya nos llaman así desde el primer día. Yo mostré que me lo merecía hace cuatro años cuando salve a una compañera de ahogarse en la piscina.
-Eso es otra cosa- asintió el hombre mientras miraba el reloj- ¡Vais a llegar tarde! ¿Dónde se ha metido Kaede? ¡Kaede!- llamó poniéndose de pie- ¡Si quieres que os lleve no vas a poder desayunar!
Rukawa apareció bajando la escalera a toda prisa con el pelo todavía mojado y matando a la chica con la mirada.
-¿Por qué has tardado tanto? Aquí tienes la comida de Diana y la tuya.-dijo su madre sin darle tiempo a contestar- Hoy tu padre os llevará en coche porque no podéis ir los dos en bici, cuando llegue la moto de Diana os iréis solos.- explicó mientras empujaba a los niños y a su marido hacia la puerta.
-¿Mi moto? ¿La van a traer?- preguntó encantada la rubia.
-Por supuesto- dijo Akane mientras abría la puerta- Que paséis un buen día.
-Adiós cariño- le contestó Hiroki mientras abría la puerta del coche y los adolescentes entraban en él.
El coche se puso en marcha y Diana sintió su estomago encogerse por los nervios. ¿Y si no la aceptaban? ¿Y si la marginaban? Sacudió la cabeza mientras descartaba todas esas preguntas y se dispuso a mirar por la ventana. El barrio por el que pasaban era acogedor pero pronto se verían en medio del tráfico matutino de Kanagawa. Suspiró profundamente y se giró hacia el moreno que iba sentado a su lado.
-Rukawa, ¿hoy hay entrenamiento?- le preguntó con miedo por si todavía querría matarla por haber hecho que no pudiera desayunar. Pero sus miedos quedaron anulados al ver al chico dormir a rienda suelta. "Idiota" pensó mientras lo asesinaba con la mirada.
Llegaron al instituto al cabo de quince minutos y la rubia pateó al chico "cuidadosamente" para que despertara.
-¡Ay!- gritó él agarrándose el tobillo ante la mirada sorprendida de su padre por el retrovisor.
-¿Qué te pasa hijo?
-Nada, seguramente habrá tenido una pesadilla- se apresuró a contestar la chica mientras bajaba del coche a toda prisa y despedía al padre del chico con la mano.- Hasta luego Hiroki.
Rukawa se bajó del coche fulminándola con la mirada y despidiendo de su padre con un gesto de cabeza. Cuando el coche se puso en marcha Diana se dio cuenta de que nada le ponía a cubierto de la furia del chico y sonrió nerviosa.
-Je… ¿Qué buen día hace verdad?- preguntó haciéndose la despistada- Así que este es el instituto- dijo mirando a su alrededor y dándose cuenta de las miradas curiosas que le dirigían el resto de los alumnos. Sintió su estómago encogerse de nuevo y volvió su mirada a un Rukawa que la miraba furioso. Pero antes de que éste pudiera abrir la boca para insultarla oyó una voz conocida que la llamaba.
-¡Diana!- le gritó Ayako mientras corría hacia ella con una sonrisa. La chica sonrió también aliviada de esa ayuda caída del cielo y corrió hacia ella.
-¿Que le has hecho al uniforme?- preguntó al observarla- ¡yo también quiero que lo arregles el mío! Antes de que se me olvide, tienes que pasarte por la oficina del director antes de ir a clase, después de la comida tienes dos horas de entrenamiento con los chicos del equipo. Rukawa, ¿qué haces ahí parado? Date prisa y vete a clase mientras le enseño a Diana como van las cosas por aquí.
Rukawa solo atinó a asentir mientras entraba a la escuela.
-Vamos, tengo que enseñarte donde se cambian los zapatos- le dijo mientras la cogía del brazo. ¿Zapatos? Pensó Diana dejándose llevar. Después de coger las zapatillas que llevaría puestas dentro de la escuela de unas extrañas taquillas, la morena la condujo al despacho del director y la hizo entrar presentándola.
-Señor Taeda le presento a Diana Monar, la nueva integrante del equipo y de la escuela- la rubia solo acertó en alargar la mano por encima de la mesa para que el hombre se la estrechara.
-Es un placer tenerla aquí, señorita Monar- contestó el hombre – Tenemos grandes expectativas puestas en usted aunque las notas nos sorprendieron un poco- Diana sintió que enrojecía mientras respondía.
-Las notas no han sido mi fuerte, prefiero centrarme en las actividades extraescolares.
-Según su currículum practicaba danza y básquet permanentemente, natación en España y surf en California. ¿Me equivoco?- le preguntó observando su expediente. Ayako la miró sorprendida.
-No señor.
-Ya veo… Sin embargo no se decantó por ninguna actividad en Japón.
-Suelo tomarme mi período aquí de forma más relajada y me gusta centrarme más en el baloncesto.
-De acuerdo. He de decir que he recibido una llamada de su directora dándome unas referencias de usted. Me ha dicho textualmente que tiene un don innato de meterse en problemas, espero que aquí sepa controlar ese don.
-Si señor-contestó enrojeciendo todavía más y maldiciendo a su vieja directora.
-Eso es todo, retírese a su clase. La manager del equipo la guiará hasta ella. Por cierto… bonito uniforme, pero espero que no planee rehacerme todos los uniformes de la institución.
Las dos chicas asintieron con la cabeza mientras salían del despacho. Una vez en el pasillo Ayako se echo a reír.
-Vaya fama tienes amiga- le dijo a la española.
-Ni lo menciones- gruñó ésta sacudiendo la cabeza. Las dos caminaron deprisa y subieron al segundo piso. Ayako la guió hasta una de las clases y le miró dándole confianza antes de llamar y asomarse.
-Profesor Aero, la nueva alumna está aquí.
-Dígale que pase y se presente, por favor.
Ayako la empujó hacia adentro y le susurró que se verían en la práctica. Después cerró la puerta dejando a la chica enfrente de un mar de miradas curiosas. El profesor le hizo una señal indicándole que se presentara.
-B-buenos días- tartamudeó- Soy Diana Monar de Senia y seré vuestra nueva compañera durante este curso.
-¿De dónde eres?- le preguntó un alumno de la última fila.
-Soy española.
-¿Tu padre es el director de la famosa empresa de telecomunicaciones Monar?- le preguntó otra chica.
-S-si.
Una ola de murmullos se alzó en la clase mientras la rubia deseaba que la tierra se la tragase. El profesor los mandó a callar y le hizo sentarse delante de su "querido" Rukawa que la miraba impasible. El período de clases se le hizo eterno. Notaba las miradas de todos sus compañeros clavadas en su espalda y para acabarlo de arreglar en clase de japonés no fue capaz de leer con fluidez y buena pronunciación. Por suerte, en inglés, las cosas parecieron cambiar, y Diana se dio cuenta con malicia de que en esa clase era superior a todos.
A la hora de la comida Rukawa le alargó la suya sin decirle palabra y salió de la clase. Diana, después de pensarlo un poco se levantó para salir también pero dos chicas de pelo negro y bajitas le cortaron el paso. Estaba claro que eran gemelas.
-Hola, somos Sayako y Sayaka. Un placer.- se presentaron las dos.
-El placer es mío. Diana Monar- se volvió a presentar la rubia sonriendo y preguntándose cómo podría diferenciarlas.
-¿Es verdad que en Senia los chicos y chicas pueden dormir en la misma habitación si quieren?- preguntó una de ellas. Diana se echó a reír alegremente y se dispuso a desmentirles todas las leyendas urbanas que corrían sobre su colegio. Al menos, se dijo, tendría la oportunidad de hacer dos buenas amigas.
El último timbre sonó y Diana recogió deprisa sus cosas para irse a entrenar.
-Diana, vamos a ir a tomar algo ¿quieres venir?- le preguntaron las gemelas. Diana sonrió, habían resultado ser dos chicas vivaces y amables y había hecho buenas migas con ellas de seguida.
-Lo siento chicas, soy del equipo de baloncesto, de hecho es por eso que estoy aquí.- dijo mientras acaba de meter los libros en la mochila. Las dos japonesas se miraron y encogieron los hombros.
-¿Podemos ir a ver la práctica contigo?- le pidieron.
-No sé si está prohibido o no. Igualmente quedaros en la puerta del gimnasio, no creo que os digan nada y además, me vendría bien un poco de apoyo el primer día- contestó feliz.
-Te esperamos en el gimnasio. El vestidor esta en el primer piso a mano derecha- contestó una de ellas adivinando su pregunta. La rubia les dio las gracias y salió corriendo de clase. Rukawa ya había salido hacía tiempo. Llegó a la puerta del vestuario de seguida y se paró al sentir voces masculinas dentro. Con curiosidad llamó a la puerta y un Miyagi sin camiseta le abrió.
-¡Oh! Diana, un momento. Chicos, ¿estáis todos visibles?-preguntó mirando hacía a dentro. Un coro de "sí!" se oyó con fuerza y Miyagi la dejó pasar.- Ayako se cambia en el despacho de la manager, pero tú debes hacerlo aquí, siento que no tengamos vestuario de baloncesto femenino- le dijo avergonzado.
-No pasa nada- le aseguró sonriendo mientras pasaba. Se encontró delante de todo el equipo y los saludó con la mano.- ¿Qué tal?
Todos respondieron sonriendo menos Rukawa, que no dijo nada y se fue.
–¡Desagradable!- le gritó la chica. Dejó su bolsa en un banco y se dispuso a cambiarse.
-¡E-espera!- le dijo Miyagi al ver que se desabotonaba la camisa- Espera a que salgamos al menos.
Diana se dio la vuelta sorprendido encontrándose con las caras sonrojadas de todos- ¿Por qué iba a esperarme? No es que como si me fuera a quedar desnuda, ¿no?- les interrogó.
Los chicos se miraron entre ellos y ella suspiró con impaciencia.- ¡Todos los japoneses os revoloteáis por nada! ¡Los chicos del otro equipo están hartos de ver-nos en ropa interior y nosotras de ver-los a ellos! ¡No es nada malo! Necesitáis un poco de acción y desmadraros, no es posible que os pongáis así por tan poca cosa- dijo mientras se quitaba la camisa y se ponía otra de tirantes en cuestión de segundos- Si oyerais nuestras aventuras os daba un patatús-continuó mientras deslizaba la falda por las piernas y se ponía un minishort- Ale, ya está ¿ha sido para tanto? –preguntó mientras se daba la vuelta. Tragó con fuerza. Todos estaban de un color granate nada saludable y a algunos les sangraba la nariz. Diana se preguntó si no habría exagerado un poquito y con miedo de haber-los traumatizado para siempre se dirigió hacia la puerta y salió corriendo- ¡Hasta ahora!
Los chicos se miraron entre ellos pensando que Senia debería ser como el paraíso y que esa pequeña rubia los iba a matar a todos con sus salidas fuera de lo normal.
-V-vamos c-chicos. A la cancha.- a consiguió decir Ryota después de un rato. Los demás asintieron y se dirigieron al gimnasio. Al entrar les sorprendió ver a Ayako riendo a carcajadas mientras la rubia explicaba algo aparentemente gracioso.
-..asó. Por eso espero no haber-los traumatizado- los chicos alcanzaron a oír suficiente para dar-se cuenta de que la chica le estaba explicando a la manager el reciente accidente. Por suerte Rukawa estaba en la otra punta y no se había enterado de nada. Miyagi los llamó a todos en el centro de la cancha mientras Diana saludaba disimuladamente a las gemelas que estaban en la puerta junto a un pequeño grupo de gente. El entrenador Anzai entró en ese momento y se dirigió al lado del capitán.
-Muchachos, vamos a hacer un partido de práctica. Diana, Mitsui, Yasuda, Kuwata y Kakuta en uno. Sakuragi, Rukawa, Miyagi, Sasauka y Ishi en el contrario. Los demás os repartís equitativamente y empezáis a calentar suavemente. Quiero que os fijéis en todas las jugadas y en como las hacen, ¿entendido? Shiozaki, tú serás el árbitro. No quiero lesiones- después de dar las instrucciones se fue a su lugar habitual con Ayako. Los demás también se retiraron dejando en la cancha a los nombrados y al árbitro.
Diana empezó a calentar individualmente y todos siguieron su ejemplo. Mitsui la cogió del brazo y se la llevó a parte.
-¿Dijiste que eras base, cierto?- le preguntó.
-Así es.
-Bien, jugarás en esa posición. Kuwata y Yasuda se moverán cerca de ti. No te preocupes por la altura, no será un problema- dijo intentándose convencer a sí mismo.
-Cielo, no te preocupes por mí. Se lo que hago.- dijo poniendo los ojos en blanco y reuniéndose con los demás.
-¡Atención! Empezamos- gritó el árbitro mientras Mitsui y Sakuragi se preparaban para saltar. El silbato sonó y el partido empezó. Sakuragi cogió la pelota y se la pasó a Miyagi. Éste se dio la vuelta velozmente y se encontró con Diana cara a cara.
-No pasarás…- le dijo ésta confiada.
-¿Y si no quiero pasar?- contestó mientras lanzaba un triple y marcaba. Diana enrojeció de rabia y fue hacia el balón para sacar. Se la pasó a Yasuda a toda velocidad mientras éste se la pasaba a Kuwata que estaba marcado por Sakuragi. Sakuragi se la quitó de un manotazo y la envió en dirección a Miyagi pero saliendo de la nada Diana interceptó el balón y se dirigió a la canasta a toda velocidad. Rukawa al verla venir se puso delante de ella y le taponó todo ángulo de visión. Con una sonrisilla maliciosa Diana pasó la pelota entre las piernas de éste y lo esquivó a toda velocidad mientras anotaba con tiro sencillo.
-Os dije que en ataque soy buena- alardeó pasando por delante de un Rukawa rabioso.
-¡Maldito zorro! ¡Mide metro sesenta! ¿Cómo la has dejado pasar?- le gritó Sakuragi mientras corría a ponerse en su posición.
Ishi sacó pasando el balón a Sasauka pero, Mitsui rápidamente se hizo con él y fue en dirección a la canasta. Se encontró con la defensa perfecta de Rukawa y al no poder tirar se la pasó a Diana. Ésta la recibió y se giró para enfrentarse a Miyagi.
-Esta vez es mi turno- le dijo seria. Miyagi entrecerró los ojos tratando de adivinar su siguiente movimiento. Diana lo fintó una vez hacia la izquierda pero Miyagi se lo vio venir y le tapó la banda derecha, lo que no esperaba es que ésta, aprovechando su altura le pasara por debajo del brazo. Diana volvió a correr hacia la canasta esquivando a Sakuragi y una vez en frente de Rukawa le pasó el balón a Kuwata que estaba desmarcado para que marcara tranquilamente. La rubia celebró el punto con los de su equipo.
-Eso ha estado muy bien enana- le felicitó Mitsui alborotándole el pelo.
-Te dije que no tenias que preocuparte por mi- le contestó con una sonrisita de autosuficiencia. Des de la puerta las gemelas aplaudían y tres chicas comentaban con un grupo de chicos su jugada. La rubia alzó un brazo en señal de reconocimiento y chocando las manos con Kuwata volvió al partido.
-¡Vamos equipo! ¡No vamos a perder!- gritó Miyagi.
-¡No te preocupes Ryo-chin! ¡Este tensai parará todas las jugadas!- gritó Sakuragi con su típica postura.
-Do'aho- susurró Rukawa.
El partido se reanudó de nuevo con un rápido punto de Rukawa seguido por otro de Sakuragi y un triple de Mitsui. Diana destacaba en el ataque pero tenía bastante floja la defensa y a Miyagi no le costaba pasar. El partido estuvo marcado por las constantes peleas de Sakuragi y Rukawa que no eran capaces de jugar en equipo y por la clara delantera del equipo de Mitui en el marcador. A pocos minutos del descanso Diana marcó un triple y resbaló cayendo al suelo.
-¡Maldita sea!- exclamó en español dándose un fuerte golpe en el trasero.
-¿Estás bien?- le gritó Kakuta.
-Sí, no pasa nada. La pista está un poco mojada- contestó poniéndose en pie.
Rukawa sacó el balón y se lo pasó, por sorpresa de todos, a un Sakuragi desmarcado. Éste al ver el balón en su poder corrió veloz hasta la canasta e intentó hacer un slam dunk que fue bloqueado por Mitsui. Diana cogió la pelota al vuelo y se la lanzó a Yasuda. Miyagi corrió veloz a defender y logró hacer perder la posesión a Yasuda. Botando el balón se encontró de frente con Diana.
-Tienes bastante mal la defensa- le dijo burlonamente- Aunque no logro entender como logras pasar a todos en ataque resulta muy fácil pasarte- le susurró mientras pasaba veloz por su izquierda. Al verlo, Diana corrió otra vez hacia él y logró ponerse de nuevo delante. Tenía las mejillas completamente coloradas y le costaba respirar.
-Me da igual lo que tarde, pero te aseguro que algún día seré invencible.- dijo apretando los dientes. Miyagi la evaluó con la mirada. Se le había deshecho la coleta y el pelo le tapaba parcialmente la cara, sudaba bastante y los ojos le brillaban. Estaba seguro de que no aguantaría en pie mucho más. Con un movimiento ágil le pasó el balón a Ishi quién marcó limpiamente.
-¡Se acabó el partido!- gritó el entrenador poniéndose en pie. Diana se dejó caer al suelo agotada, había tenido que correr y saltar el doble que los demás y se sentía morir de cansancio.
-Pero viejo, todavía queda la segunda parte….- dijo Sakuragi al ver que perdían por siete puntos.
-No te preocupes Sakuragi, he visto todo lo que tenía que ver.- le aseguró el entrenador- Todos habéis hecho un buen papel aunque tendremos que mejorar algunas cosas. Sakuragi, ya va siendo hora de empezar con los triples y Diana, la defensa y la resistencia las tienes bastante mal, vas a trabajar el doble que los demás para mejorarlas. Los demás bien hecho, podéis iros a las duchas.
Todos fueron yendo hacia el vestuario pero Ayako detuvo a Diana y a Rukawa mientras salían por la puerta.
-Esto…. Chicos… ¿Podéis recoger el gimnasio? Tengo un asunto familiar pendiente y no puedo retrasarme.- les pidió con carita de pena.
-Yo… eh… está bien, claro- contestó Diana al ver la mirada de la chica mientras Rukawa asentía.
-¡Gracias! Os debo una- les gritó saliendo.
Las gemelas y los chicos de la puerta también se despidieron y solamente quedaron Rukawa y Diana. El moreno suspiró mientras cogía una fregona y se puso a limpiar el suelo. La chica después de observarlo siguió su ejemplo.
-¿He pasado el examen?- preguntó la rubia después de un rato. Rukawa dejó de limpiar y la miró con las cejas levantadas.- Me refiero al partido. Prácticamente no has jugado y he notado que estabas más atento a mis jugadas que a otra cosa, me estabas evaluando.
-Si- se limitó a contestar éste.
-¿No creías que fuera lo bastante buena como para estar en el equipo?- le preguntó con ironía la española- Aunque habiendo oído lo que dicen de ti… no creo que fuera eso. Estabas fijándote en si tengo un estilo especial de jugar y en si hay alguna jugada que vale la pena copiar. ¿No es así?
-No.- la chica sintió que enrojecía y sacudió la cabeza con rabia.
-¡No mientas! Se perfectamente que querías ver cómo jugaba alguien que hubiera estudiado en California.
-Tú no lo haces como ellos. Tu estilo no merece la pena- le dijo Rukawa sin dignarse a mirarla- Crees que tienes un ataque infalible y aunque es posible, tienes errores básicos. La defensa es horrible y en un partido de verdad no aguantarías ni cinco minutos.
-Sinceramente no me sorprende que digas eso- contestó Diana mirándolo fríamente- No podría esperar nada más de alguien que su mundo se reduce al baloncesto y que no hace un esfuerzo en conocer a las personas.
Rukawa la miró mientras salía del gimnasio con el pelo flotando detrás de ella. Dejó la fregona y fue a buscar sus cosas para esperar a su padre con ella. Cuando llegó, los dos montaron en silencio e hicieron el viaje de vuelta sin hablar.
Akane les tenía preparados un festín y mientras cenaba hablaba con la rubia emocionada sobre su primer día. De repente sonó el teléfono.
-Con permiso- dijo mientras se levantaba a atenderlo. Continuaron cenando en silencio preguntándose quién sería cuando la mujer apareció.
-Cielo, es para ti- le dijo a Diana. La chica se puso en pie de seguida y fue a la mesita del teléfono, levantó el auricular y preguntó.
-¿Si?
-¿Diana?-preguntó una voz muy conocida.
-¡Eric! ¡Cuánto me alegro de escucharte!- gritó emocionada en inglés al escuchar a su novio.
-Yo a ti también, preciosa. He llegado a Japón, nos veremos el sábado, solamente quería que lo supieras.
-Siento mucho no haberte dicho nada, todo esto me pilló por sorpresa- dijo la chica sintiéndose culpable.
-No te preocupes, es normal. Quiero que sepas que te amo y que estoy aquí para verte triunfar. No me decepciones.
-No lo haré, puedes creerme- le dijo sonriendo.- Nos veremos el sábado. Tengo ganas de besarte.
La risa de su novio la inundó mientras se despedía de ella. Negando con la cabeza colgó el teléfono y volvió al comedor para cenar.
Después de contarle a Akane y Hiroki como había pasado el día con todo lujo de detalles (obviando el accidente en el vestidor y la conversación con su hijo) le dejaron levantarse de la mesa para ir a ducharse. La chica fue a su habitación a coger el pijama y se dirigió hacia el baño chocándose con Rukawa en la puerta.
-Voy a bañarme- le dijo apartándolo de la puerta.
-Primero voy yo- contestó el moreno.
Se miraron desafiantes con la mano en el picaporte y de repente fueron conscientes de lo que llevaba puesto el otro. Diana no se había cambiado la ropa del entreno y al ser corta y ajustada se le marcaban todas las formas del cuerpo, el chico por su parte se había puesto una camisa interior negra y unos tejanos ajustados de estar por casa. Rukawa se ruborizó levemente al fijarse en el cuerpo de la chica y ésta, aprovechando el momento, se coló en el baño.
-¡No te preocupes! ¡Tardaré!- le aseguró como venganza desde dentro del baño.
Rukawa gruñó enfadado y se metió en su cuarto dando un portazo.
Diana, al otro lado de la puerta no pudo evitar sonreír. "No dejan de ser hombres" pensó divertida y sabiéndose vencedora. Se metió en la ducha con parsimonia pensando en lo que le había pasado ese día y dejó el agua correr por su cuerpo. Después de media hora salió y se dirigió a su cuarto para poderse acostar. "Tengo la sensación de que Shohoku va a ser un lugar muy interesante" pensó antes de caer rendida.
¡Ya estoy aquí! Como siempre siento el retraso. Este capítulo es posible que se os haya hecho un poco pesado pero no os preocupeis, pronto empezarán los regionales y aparecerá Eric, un chico que se llevará a muerte con Rukawa.
Críticas, opiniones, consejos... apretándo el botón review. Me gustaría dar las gracias a todos aquellos que dejasteis uno en el capítulo anterior y a todos aquellos que os pasais por mi historia. Reviews, plis!
La próxima vez no me pasaré medio año sin publicar, os lo aseguro.
Besos,
Perla6
