Nota: Merezco una docena de crucios, lo sè…pero màs lo merecen los benditos doctores de la Fac, se los aseguro…¿Qué mente enfermiza puede planear tres exámenes en tres días? Uff…hasta Rose mortìfaga se sorprende…¿no es increíble?

Cap dedicado especialmente a todos los lectores….aunque no es un cap tan…"intenso" como el anterior…aquí comienza una buena parte...se los aseguro….

Dedicado especialmente a :

Shadow of Terror (Evan estarà haciendo su parte en la historia…claro…todavía hay mucho por ver de èl

Perfecciòn Imperfecta (Katara) Gracias por todas las adulaciones…Sexy Dolohov seguirà haciéndonos suspirar…!

Tentaciòn Prohibida (Astrid) (Y seguimos con el reto! El próximo cap cumplimos una de las principales condiciones del reto!)

Shi-P-Dream (planearemos una lenta venganza para Ronald,,,no te preocupes)

Kirtash .- Y todo se irà calentando màs adelante…besos de serpiente!

Princesa de Corazones.- Gracias por los halagos…ja,jaja…espero disculpes la tardìa actualización…un Avada para mis lics…

Dafne.- Y esquivè el Imperio…..! Pero porque mi Lic me tomò del brazo hacia sus clases…ups…! Tambièn formaremos la emboscada correspondiente para Ron….que si no….

Apocalipsis.- Mi querido nuevo lector….no te preocupes que ya las actualizaciones van…! Un abrazo Mortìfago ¡ Mosmordre!

Princesita de la Oscuridad.- Me pasarè por el Superforum pero no sè todavía como colgar las historias…ufff…lo que hace no tener tutores…je,je,je…

Y actualizo ya! Esta semana estarè superajetreada con la inauguración de "Crucio": Comunidad Mortìfaga Fanficker! Estamos en remodelación y también en lo reclutar todos los nuevos miembros….si quieren postularse tienen que mandar su solicitud a para que les dè los respectivos retos…preparados están?

Rosa Pùrpura:

3

Venganza

El dolor de cabeza era insoportable.

Los gritos mezclados llegaron hasta la habitación. Mezclados. Furia, miedo, desesperación…no había nacido para presenciar aquello que la gente llamaba todavía "la Primera Guerra", no había tenido la misma mala suerte de los demás, aquellos que pertenecían a la "Orden del Fénix Original" reflejada siempre en una fotografía colocada cuidadosamente sobre la repisa de la chimenea de la Mansión de los Black. Y agradecía en ocasiones por aquello imaginándose por unos momentos aquellas frías y escalofriantes historias, que más que historias se habían transformado con el paso del tiempo en verdaderos "hitos", que contaban acerca de los crímenes cometidos por muchos de aquellos que seguían a "Aquel que no debía ser nombrado". No sabía cómo, no sabía por qué, pero también había adquirido aquel prejuicio.

Quizá por experiencia propia.

Y de nuevo aquella dolor agudo en la cabeza.

Los pasos se escuchaban detrás de la puerta de roble fino y grueso de la puerta.

Hola- saludó repentinamente la voz que la había obligado a levantarse, sobresaltada. Miró hacia la chica rubia que ya se encontraba mirándola- ¿Te encuentras mejor?

Luna- saludó Hermione aliviada, aunque la presencia de Luna en aquella sala le resultaba un poco incómoda, recordándole ese aire frío que había a su alrededor en el ataque.- si…yo…bien, gracias.- respondió.

La chica la miró intensamente.

Gracias por salvarme- dijo Hermione con voz casi quebrada, sentía una mezcla se sentimientos que no podía explicar- por salvarme…de ese ataque, ya lo sabes.

Oh, no fue nada- respondió ella con una sonrisa extraña. – lo importante es que estas bien ahora…- miró hacia la parte inferior de la cama- ¿Estás mejor? ¿Ya puedes mover la piernta?

Entonces notó la punzada aguda al mover la pierna. Se sorprendió al notar que tenía una venda en ella. Y de nuevo la aprensión, recordando el momento de la traición en donde había quedado inútilmente en el piso.

Te curaron muy bien- comentó luna. No respondió.

Tenía la cabeza nublada por los pensamientos, por los recuerdos, por los que ahora eran los sentimientos que la invadían. ¿Podía recuperarse de aquello? No sabía si lo podía soportar.

Las personas cambian por las personas que aman- comentó inesperadamente la chica rubia llamando inmediatamente la atención a Hermione que la miró directamente, sorprendida, no tanto por el comentario, sino con la misma actitud que solía presentar ante Luna Lovegood desde que la había conocido. Extravagancias que en momentos parecían no tener una razón de ser, pero, que al final de cuentas, como si se hubiese anticipado a algo bastante lejano (o no tanto, si se dedicaba a pensarlo), era demasiado concreto para una situación.

La castaña mantuvo una actitud cautelosa sin querer decir nada. Luna mirando, como siempre al vacío y con aquel esbozo de sonrisa que simplemente se dedicaba a incomodarla. Antes de que dijera nada la puerta se había abierto desviando su atención hacia la cabeza del chico con gafas que asomó, dejando al mismo tiempo entrar los sonidos de los ajetreos en el salón contiguo.

- Ehhmm…- pareció dudar cuando vió a Luna y Hermione sonrió. También a Harry lo incomodaba, estaba claro, pero sabían que los dos le tenían el suficiente cariño por haber luchado junto a ellos durante todos esos años para decir algo que la molestara, o hiriera sus sentimientos. Hermione le dedicó una sonrisa a Harry que sonrió a su vez, como recuperando el aplomo e inclinándose más hacia ellas, tratando de tapar con la puerta y consigo mismo el ajetreo de las personas que pasaban por detrás- emm…Luna…tú crees que pueda hablar con Hermione un rato?- preguntó resuelto entrecerrando un poco los ojos, como si temiera una negativa.

- Claro- sonrió la chica bajándose de la cama con un ágil salto hacia el suelo pasando luego por el lado de Harry hacia la otra habitación mientras comenzaba a canturrear una leve canción parecida a "Weasley es nuestro Rey", pero con la voz más suave que correspondía a su edad. – por cierto Harry, tu padrino te estuvo buscando hace rato- comentó antes de salir.

- Eh, si, gracias Luna- respondió Harry entrando y debitando otra vez la respuesta. Hermione soltó una risita detrás hasta que desapareció- veo que te encuentras mejor ¿Eh?- preguntó Harry mirándola reir y a su vez sonriendo.

- Eh, si, algo, supongo- respondió Hermione apagando poco a poco la sonrisa del rostro. Era raro, pero sentía que tenía mucho más agradecimiento hacia su amigo en aquel momento que hacia Luna que la había salvado de aquella situación que no conseguía todavía en asimiliar del todo- y tú, como estás?- preguntó un poco tímidamente.

- Yo? Eh..- dudó el chico bajando un poco la vista- eh..supongo que bien.- respondió

Hermione le miró con pena.

La boda había sido postergada. Todo el mundo había visto conveniente el que fuera así, o eso le había informado Tonks apenas había despertado al llegar semi-consciente ahí. Los ataques habían ido aumentando en gravedad y en número por todo el país, o aquello era lo que informaban los noticieros de la televisión muggle que se encontraba encendida en medio del salón en el cual se reunía la Orden del Fénix. La gente, los heridos, los gritos. Otro tanto hacía la radio mágica que se encontraba también ahí.

Todo había sido un tumulto.

Lo siento- dijo repentinamente Hermione con la voz quebrada por el nudo en la gargante que tenía en aquellos momentos- Harry la miró intensamente y con preocupación. Las lágrimas amenazando con salir de sus ojos castaños.

No te preocupes- respondió Harry llevando la mano al rostro de la castaña para secar las lágrimas- Ginny supo que era lo mejor…y además todo aquello de la despedida de soltero era idea de Sirius, Ron y los demás…y la verdad no creo que sea lo mejor saber cómo son, viendo lo que mi papá dice…

Hermione sonrió, pero Harry notó la turbación al nombrar al pelirrojo.

Perdona a Ron- dijo Harry repentinamente y Hermione le miró sorprendida ¿es que sabía que..?- es que pelearon tú y él, cierto?

¿Pelear?- preguntó Hermione aturdida.

Ron me lo contó todo- respondió Harry- perdona que te lo diga…pero me parece tonto que hayan peleado justo cuando iba a haber un ataque.- explicó- fue una tragedia el que él se hubiese ido y luego había habido un ataque.¿ no te parece?

Hermione no respondió. Parecía lo más prudente en aquellos momentos.

Harry bajó la vista disimulando algo incómodo. Lo había sido antes, y lo era ahora. El menterse en la vida de sus dos mejores amigos, que ahora se encontraban juntos. Había habido peleas, incluso cosas más serias cuando estaban en Hogwarts, sin embargo ahora dejaba que ellos se arreglaran las cosas como pudiesen.

Creo que ya esta lista la cena- comentó Harry con una sonrisa huyendo hacia la puerta donde se escuchaban las disculpas ahogadas de Tonks viniendo intercaladas con los gritos de la Señora Weasley. Hermione pareció feliz de cambiar el tema.

Claro, ve- dijo con tono afable viendo como el azabache le dirigía una mirada compasiva y salía sin decir más.

Mientras la preocupación, el dolor de cabeza y la inconsciencia volvían con Hermione.

¿Debería tratar de esconderse? O de luchar contra lo que, sabía, que acontecería después? La pregunta daba vueltas una y otra vez manteniéndola abstraída hasta que.

Todo transcurría

Y lo recordaba.

Había sido una sensación tan extraña que le parecía que lo había visto en otra persona, pero no era así. Sentía que la cabeza se le nublaba al pensarlo, como si estuviese ante un libro prácticamente complicado de leer. Una de las teorías de Golpalott en el colegio…enfrascándose en un problema que no parecía tener solución, pero que en el fondo, lo sabía, lo tenía bien, claro y definido.

Cerro los ojos por un momento recordando el ambiente…el frío…las imágenes pasando pro su cabeza rápidas y lentas a la vez…una lluvia de rayos yendo de aquí hacia allá, quitándole el aliento y quitándoselos a todos en la Oficina del Departamento de Misterios. Voces gritando y hechizos volando con tal rapidez que parecían cortar el viento que los rodeaba. Luego la calidez del aliento en su oído robándole una serie de escalofríos extrañamente perturbadores, pero que, aunque quisiera negarlo, había sentido.

Quizà…sòlo quizá debería…olvidarlo?

Un Dolor acompañado de aquellas palabras que parecían bailar ante sus ojos y su conciencia. La calidez de la maldad tan cerca dibujando formas sin sentido por su cuello desnudo e indefenso.

Abrió los ojos repentinamente asustada de tales pensamientos.

Sin querer se había llevado las manos hacia el pecho en una caricia invisible, justamente en donde alguna vez había sentido el dolor atroz de una maldición quitándole el aliento, y a su vez, la conciencia.

No sabía, en aquel momento, que la realidad no iba a estar del todo lejos.

Miró directamente hacia los ojos del pelirrojo apenas había entrado en la sala.

Buenos días- saludó más por la costumbre, algo incómoda de poder encontrar a la mayoría de los miembros de la Orden reunidos allí, cada uno con una expresión diferente de preocupación, pesar o enojo. Sonrió hacia Harry que le devolvió la sonrisa, pero que seguidamente tuvo una mirada sombría, tanto como la que había tenido en la habitación. Hermione estuvo a punto de ir hacia él y poder decir algo más que las tontas (ahora le parecían) oraciones que había articulado, pero enseguida supo que no podía. Aún no sabía que decir ni el por qué.

Se sentó al lado de Tonks,que en ese momento parecía la mejor actitud de todos en la habitación. Tomaba a Teddy Lupin de los lados y lo balanceaba frente a su rostro articulando palabras lentamente mientras Teddy comenzaba a balbucear con una sonrisa mientras su cabello comenzaba a cambiar de color pareciéndosele a su madre, que tenía el cabello rosa, su favorito. Le dirigió una sonrisa compasiva y siguió balbuceando para Teddy.

No hemos podido averiguar nada aún- resopló cansadamente la voz de Remus que le llamó la atención. Hermione levantó la vista del plato con tostadas que había acercado Hermione a su frente y alzó la vista algo incómoda. No había contado nada más de lo necesario (que en pocas palabras era nada) a ninguno de los miembros de la Orden, ni siquiera a sus padres que habían estado de visita por pocos minutos hace algunas horas para luego retirarse, por recomendación de Marlene. Por su seguridad habían dicho, aunque los señores Granger no habían entendido el por qué. Mirando la expresión aprehensiva de Remus se sintió obligada a decir algo más de lo que sabía, sabiendo de que en algo serviría, pero sin saber el por qué, no decía absolutamente nada.

Remus apartó la vista hacia un lado segundos después de que no contestara. Quizá había tenido una esperanza de que lo hiciera. Quizá esperaba que lo hiciera.

- No es cuestión de saber el por qué hacen lo que hacen- razonó hacia un lado Sturgis Podmore, con su cabello rubio desordenado como un Hippie y con un vaso de leche en la mano. Se apoyaba sobre la pared de fondo- sabemos que son un grupo de maniáticos a los que les gusta matar ¿Para qué queremos saber sus razones?- preguntó con un bufido tomando un trago de leche. Gideón Prewett que charlaba con Fabián , su hermano repentinamente soltó un bufido de diversión; lo hacía cada vez que Sturgis solía hacer uno de sus comentarios sin sentido, aparentemente en broma, pero se sorprendió mucho al escuchar la voz de fondo asentir.

- Tiene razón- dijo repentinamente la voz diferente que hizo que muchos se volvieran, incluso Ron alzó la vista olvidándose de esquivar la de la castaña. Ben Fenwick, un hombre alto de ojos azules avanzó un par de pasos al frente para quedar a la luz de los demás. Marlene levantó la vista hacia él con respeto y Sirius a su lado soltó un gruñido cruzándose de brazos y apartando la vista de él, como repelendo a un molesto bicho.

- ¿Ah, si?- preguntó incrédulo Sturgis levantando la vista y Fabián soltó una carcajada. Se puso colorado.

- Si- asintió Fenwick dándole la razón con una mirada sensata- No nos interesan las razones por las que hacen lo que hacen en estos momentos. Remus frunció un poco el entrecejo- lo que es más importante es el poder prevenir los nuevos ataques que estan planeando.

- Si podemos saber las razones es bastante obvio que podemos prevenir lo que van a hacer- intervino Sirius sin mirarlo y levantando la voz- Fenwick- terminó de forma molesta.

- ¡Sirius!- le codeó a su lado Marlene que estaba molesta- ¿Quieres comportarte?

- No es tan sencillo como parece, Black – respondió Fenwick mirando hacia Sirius que apartó la vista incómodo por sus ojos penetrantes.

- Claro- respondió Marlene dirigiéndole su atención.

- Ok, - intervino de nuevo Sirius alzando la voz y haciendo caso omiso a la mirada e Marlene a su lado- entonces supongo que entonces puedes explicarnos claramente con detalles lo próximo que piensan hacer los Mortífagos. ¿No es así?

- ¿Quieres tranquilizarte, por favor?- preguntó molesta Marlene susurrando entre dientes. Sirius se encogió de hombros.

- Por supuesto- respondió Ben para sorpresa de los demás. La mirada de los que se encontraban en la mesa se dirigió hacia ellos. Fenwick se arremangó la túnica sacando una varita y haciendo aparecer un pergamino en el aire se inclinó para explcar.

No puedo creer que nos hayan sacado de allí- rezongó Fred Weasley mirando con recelo la puerta de enfrente- es totalmente..

Injusto- respondió George asintiendo con la misma expresión- ¡Si ya somos mayores de edad! ¿Qué es lo que pretenden? ¡Ya no somos un par de niños! ¡Esto es un ultraje!

¿Quieren calmarse de una buena vez?- preguntó Ginny que yacía sentada sobre una silla acariciando a Crookshanks sobre el regazo- ya mamá lo dijo. Serán tan mayores de edad que quieran, pero igual siguen teniendo la mentalidad inocente de hace algunos años.

Habla nuestra pseudo-madre- se burló Fred mientras Ginny dirigía sus ojos hacia el techo. Miró de nuevo receloso hacia la puerta y hacia las orejas extensibles tiradas a su lado en el piso- si siquiera nos consideraran al nivel de Harry no que quejaría- resopló.

No te compares con Harry que ya tiene suficientes problemas- respondió Hermione que también seguía sentada al lado de Ginny y que no había abierto la boca desde que habían salido de allí, igual que el pelirrojo que seguía esquivando su mirada y permanecía de pie hacia un lado.

¿Y tú, Señor Preocupación, no vas a decir nada?- preguntó George hacia Ron que alzó la vista y luego se hundió más- no vas a reclamar por que te hayan sacado como un bebé de allí a pesar de que tienes la suficiente edad (por lo menos cronológica) para poder estar con ellos.

Cállate- respondió agriamente Ron con una mueca molesta. Fred resopló.

Creo que el mal humor es contagioso en esta casa- comentó apartándose de él como si tuviera una terrible infección, con George haciendo como si lo desinfectara. Ginny soltó una risita.- mejor me aparto por si los rasgos físicos son efectos secundarios- se burló mirando su nariz y las orejas de Ron.

De pronto un sonido viniendo de la puerta, pasos apresurados que les obligaron a todos a sacar las varitas casi por reflejo. Hermione hizo lo mismo anque sentía la mano flaquear más mientras lo hacía.

¡Hubo otro ataque!- anunció la chica de rizos castaños con la piel blanca como la cera entrando a toda prisa con un simple movimiento de varita en el salón- ¡No…no puedo creerlo! ¡En el caldero Chorreante! ¡Y hubo…hubo muchos heridos y..muertos!

¿Qué?- preguntó alarmada Marlene poniéndose tan pálida como Emmeline Vance que irrumpía en el salón. La mano esbelta le tembló un poco- ¡Hestia! ¡No! ¡Emmeline, Hestia!

Todos parecían consternados, pero Emmeline se apresuró a rectificar, aunque su expresión de horror no cambió.

Hestia está bien- respondió- yo…la encontré ayudando a muchos heridos. Estaba bien…en San Mungo. Pero…- su voz se quebró- había muchos que…- miró hacia alrededor- eran muggles.

Un suspiro de pesar y alivio salió de las bocas de todos. Eso quería decir que no se trataba de uno de los suyos.

Se había retirado de allí.

Tenía aún la pierna dolorida, aunque sentía que tenía la fuerza de poder mantenerse en pie.

Caminó directamente hacia su habitación, una de las habitaciones en la mansión que había sido asignada para ella. La mansión Black era enorme, aunque Sirius ni Marlene no lo habían querido así, pero tampoco les había quedado otra opción. Resumiendo en un par de líneas, era una herencia de familia y resultaba perfecta para ser el Cuartel de la Orden del Fénix; parecido a Grimmauld Place, pero Sirius había reusado volver allá.

Hermione abrió la puerta con un ligero movimiento de varita, recordando lo que le había costado el aprender el hacer magia sin pronunciar en voz alta el conjuro. Un día había pensado que le sería útil, ahora le parecía que mucho más.

Se sentía cansada. Mental y físicamente. Se sentó sobre la silla preguntándose cuánto tiempo callaría lo que había pasado, y cuánto tiempo más seguiría actuando como una niña, sin decir nada, hablar o poder exactamente lo que había sucedido.

¿Qué consecuencias traería la decisión que planeaba tomar?

Unos pasos lejanos y rápidos se escucharon detrás de ella, obligándola a volverse y a palidecer igual que Emmeline Vance al llegar hace algunos momentos.

Ron

El joven pelirrojo llegó casi jadeando hacia ella. El pelo destrozado y las orejas rojas, cuando cualquier emoción solía perturbarlo. Hermione abrió mucho los ojos hasta volverse con una mirada enojada hechando el cabello hacia atrás.

No quiero hablar contigo!- sentenció dándole la espalda.

Hermione…- se acercó detrás de ella- yo….- tragó saliva- tenemos que hablar.

Claro que tenemos que hablar!- respondió Hermione con ironía- ¡¿Por dónde quieres que comience? ¡Ah, claro! – encaró al pelirrojo- ¡Por la parte en que me abandonaste!

¡Hermione!- exigió el pelirrojo desesperado- mira- trató de tomarle de las manos- yo…déjame hablar!

¡Que te deja hablar! ¡Claro!- reclamó ella moviendo su cabello espeso de un lado a otro- ¡ Había olvidado que tienes toda la sensibilidad como una piedra con los demás! ¡Quiero hablar yo, Ronald Weasley!- exigió- Y quiero hablar de lo que me hiciste!

¡No es momento Hermione!- respondió- ¡ Escúchame! ¡Tienes que saber! ¡Quieres escucharme!

¡No quiero pretextos! ¡Me abandonaste! ¡No trates de disculparte!- respondió acalorada tratando de ya no mirarlo, pues sus ojos hacían que flaqueara- No quiero!

¡Hermione!- replicó Ron con los ojos hundidos tratando de mirarla directamente hacia los ojos. La castaña los esquivó. - ¿Quieres escucharme?

¡No voy a discutir esto, Ronald Weasley!- respondió Hermione avanzando hacia delante- ¡No quiero saber lo que pasó, ni por qué estas aquí después de no saber cómo dirigirme la palabra en menos de ..!

Ron la tomó de los hombros obligandola a mirarlo. Hermione abrió mucho los ojos por la sorpresa encontrándose con su rostro, de mirada melancólica. Nunca se había comportado de aquella manera. No así. En un segundo estuvo a punto de olvidar todo y recordar todo lo que en cambio habían pasado. Se recuperó enseguida alzando el mentón con orgullo.

No quiero hablar contigo Ronal Weasley- sentenció- ni quiero saber una palabra de lo que tú…

Hermione- interrumpió con otra voz extraña que la asustó. Nunca iba a pensar que las palabras que diría serían las que le cambiarían tanto la vida desde ese momento- tus padres…ellos…ellos fueron los muggles que murieron en esa explosión.

Todo pareció deshacerse a su alrededor.

Había alzado sus grandes ojos castaños, espantados y enormes que le provocaron un escalofrío a Ron que trató de tomarla entre sus brazos al ver que la castaña se desvanecía presa de la conmoción mientras las lágrimas, incontrolables comenzaban a salir sin control. Una afilada navaja parecía habérsele clavado en el,corazón. Pero entre la vista nublada y las voces conmocionadas de los demás que la comenzaban a rodear solamente pudo distinguir una sola frase venida de una chica de castaños rizos rubios y vivarachos ojos ahora apenados…los pasos apresurados de todos entrando en la habitación , pero no importaba nada màs.

- …¡Por Merlín! ¡ Pero como se te ocurre decirle que…! ¡Dije que no dijeras nada de ellos ¡ ¡Dije que a Dolohov no se lo…!

La voz de nuevo y el nombre. El nombre y de nuevo acompañado de la perturbación que parecía hacerse, en cada ocasión mucho más fuerte.

Se irguió sobre si misma ignorando el dolor de la pierna, los lamentos, las exclamaciones y todo lo demás.

Todo había cambiado.

Y no estaba ahora para olvidos e indecisiones. Sentía un nuevo sentimiento rodearla, un pensamiento poseerla y apoderarse de ella. Extraño, inquietante, del que seguramente quisiera librarse. Un nuevo pensamiento en forma de ideal que no la dejaría. Un pensamiento y un sentimiento mezclados que le dictaban a la mente lo que debía hacer.

Iba a matarlo.

Hermione.

Las figuras se movían a su alrededor. Un parpadeo suave. Las figuras le hablaban. Otro parpadeo casi involuntario. Prácticamente automático.

- No puede seguir así- comentó Fred Weasley apartando su mirada preocupada y extrañamente carente de risa hacia el grupo de personas que tenía al lado. Harry miró hacia Ginny y luego hacia sus zapatos, hacia alrededor con desesperación. No sabía que hacer. Ron a su lado no apartaba la vista de ella. La mirada aprehensiva y llena de culpa. No había podido acercársele siquiera. Ginny miraba con pena sin saber que hacer más que ofrecer una y otra vez sus palabras de consuelo que eran constantemente rechazadas por la Castaña.

- Déjenla sola.

Todos volvieron la vista hacia la mujer joven que se les aproximaba. Tonks. Todavía tenía el pelo negro y liso apretado en un moño firme y la ropa oscura parecida a la que habían llevado en el funeral de los padres de la chica. Traía una bandeja con tazas humeantes de café que se balanceaban peligrosamente al soportar algunos pocos tropezones que daba al caminar hacia ellos. Miró a Hermione apartada de los demás en la parte oscura y lejana de la habitación. Parecía compadecerla.

- ¡Pero no es normal!- replicó en tono molesto Ron levantándose repentinamente. Todos le miraron sorprendidos, porque aparte de Hermione él había sido el que menos había dichos desde que pasaran todos los ía desesperado. Bajó la vista mientras sentía el calor inundándole el rostro- Es decir…lleva así días..- bajó más la vista hundiéndose en su asiento mientras dirigía una fugaz mirada hacia la castaña que tenía el rostro entre las manos mirando el vacío.- No…no lo sé ¿Acaso es mejor que la dejemos "hundirse en sí misma" o algo así?

Lupin llegó detrás de Tonks para contestar mientras respondía la pregunta de Tonks con la mirada sobre dónde estaba Teddy. Se apartó dirigiéndoles una sonrisa comprensiva hacia el grupo de magos que miraban sorprendidos al bebé hacer gorgojitos con la saliva lanzando risitas.

- Ha perdido a sus padres, es comprensible que quiera estar sola- comentó con calma mirando hacia Ron que apretaba los puños impotente. Harry le dirigió una mirada de reproche, como hacía cada vez, reprochándole por qué no la consolaba como todos. Nunca respondía.

- Ya lleva así casi un mes- respondió George interviniendo- no quiere comer. No quiere dormir. Nos rechaza a todos como si apestáramos a estiércol de Dragón y llora más que Cho Chang cuando Ginny le ganó aquel partido y a Harry…¿eso es normal?- preguntó mientras Ginny esbozaba una sonrisa tenue, recordando.- pues si sigue siendo tan normal…va a quedar más flaca que tía Muriel cuando tenía…

- ¿Todo bien?- preguntó Sirius llegando hacia ellos. La mayoría se limitó a apartar la vista aún preocupada. Harry le indicó con la mirada hacia donde la castaña se encogía en la oscuridad. Sirius comprendió al instante y dándole una ligera palmada a Remus al pasar se volvió para ir hacia ella.- Ahora vuelvo.

Remus le siguió con la vista.

- ¿Cómo estás?- preguntó Sirius sentándose frente a ella y mirándole de frente. Hermione apartó la vista anegada en lágrimas tratando de limpiar rápidamente las que le caían en el rostro pálido y delgado.

- Bien. Gracias- respondió ella con la voz tomada. Sirius la miró apenado. Parecía enferma. La vitalidad, la inteligencia que parecía tener habían desaparecido. También aquel aire autosuficiente. Suspiró.

- No, claro que no estás bien- respondió con un suspiro- perdiste a tus padres y…- los ojos de Hermione se volvieron a llenar de lágrimas deteniendo las palabras del Ojigris- quiero decir…nos ha pasado a todos.

Hermione le miró al notar el tono serio en el hombre. Normalmente no lo usaba a menudo y sabía que si era así tendría que ser porque sus palabras dirían algo de importancia.

- Lo mismo pasó cuando murió mi padre- recordó Sirius con la mirada perdida en el vacío, al parecer- yo…odiaba sus consejos, su forma de pensar y de obligarme a hacer…- se detuvo. Una arruga ligera había aparecido en su frente. Hermione cesó de llorar. – Regulus quería mucho a mi madre- continuó casi cambiando de tema al instante- él lo hubiese dado todo por ella…pero cuando murió…

Hermione sabía lo que el silencio del Ojigris quería decir. Regulus, el hermano de Sirius había renunciado a toda posibilidad de reinvindicación cuando la madre de ellos había fallecido. Un misterio. En ocasiones pensaba lo que lo había llevado a unirse a los Mortífagos, a ser más que uno simplemente, a esforzarse por ser el más leal, el más cercano; como muchos trataban de hacerlo, pero simplemente las cavilaciones quedaban en suspenso. Sin respuesta. En ocasiones se tomaba el tiempo en pensar si lo que lo había llevado a unirse a los Mortífagos era el amor o el odio.

Sirius nunca había querido hablar de eso.

El silencio continuó, rodeándolos. Finalmente después de unos segundos Hermione levantó la vista llorosa, pero había dejado de llorar completamente.

Gracias- agradeció limpiándose las lágrimas del rostro y sintiéndose extraña, como una tonta por llorar frente a personas un poco más alejadas de ella que sus habituales amigos. Siempre había sido un defecto el llorar por cualquier cosa, el que sus dientes crecieran en el colegio o el que le recordaran el por qué no tenía amigos.

De nada- respondió Sirius repentinamente con una sonrisa en los labios que más que tranquilizar a la castaña le produjo cierta vergüenza. Jovial y alegre. Respondía a su pregunta del por qué una chica en Hogwarts podía encontrar encantador a un irresponsable e inmaduro compañero de curso, y por qué Marlene McKinnon, alguien completamente diferente,se había casado con él. – Oh, y me parece que la cena está lista- comentó Sirius encogiéndose levemente mientras escuchaba el estrépito venido de la Cocina mezclados con los gritos de la Señora Weasley y las disculpas de Tonks en la puerta.

La cena está lis…- se detuvo Marlene McKinnon apareciendo en la puerta sosteniendo una gran bandeja con un enorme pollo dorado y muy adornado encima. Miró a Hermione levantándose al lado de Sirius y se detuvo un momento.- ¿Quieren ir a cenar?- preguntò algo nerviosa mirándola. Sirius se adelanto unos pasos.

Claro- respondió mirando repentinamente la bandeja…- ¡Pollo!

Mientras Marlene se iba hacia el comedor con una sonrisa el ojigris se detuvo.

Vas a estar bien- dijo Sirius con una voz extraña que le hizo levantar la vista .- Vas a estar mejor cuando atrapemos a los malditos asesinos que te hicieron esto.

Mientras se iba Hermione supo solamente una cosa.

Sabía que sus palabras eran verdad.

Y aquí termina el fic.

Ja,ja,ja! Se asustaron? Perdón….a mi lado mortìfago le gusta hacer bromas pesadas, jugar y divertirse…no lo culpen.

Pero hablando en términos serios aquí SI termina el fic, pero la Primera parte del fic…claro…

Desde aquí debo advertir que ya no será totalmente apta para menores…ja,jaja…por què? El asunto se pondrá al rojo vivo …

Me siguen? Gracias!

Y gracias, claro…a Mel Strage, la nueva miembro honoraria y Jefa del Departamento de Criaturas Tenebrosas de Crucio: Comunidad Mortìfaga Fanficker…

La Inauguraciòn Oficial será antes de Halloween…preparados están?

Gracias a todos!

Atte:

Rose