Rosa Púrpura
(Hermione Granger/Antonin Dolohov)
Primera Parte
El Infierno
I. Secreto
Hay cosas que sería mejor no saber…
Las densas figuras negras se materializaron como dos fantasmagóricas e impresionantes figuras de muerte en el centro de aquella especie de santuario frío de mármol. Un gran y extraño salón de forma circular hecho de concreto y mármol firme de color negro y blanco, ambos contrastantes. La parte del techo descubierta, dejando un claro paisaje de las nubes grises que lo encapotaban oscureciéndolo todo pero por donde no entraba ni una gota de lluvia y ni un solo polen del exterior. Un hechizo que lo había dejado así. Un techo inexistente que le daba la impresión de estar fuera, en una especie de mausoleo bañado de grandeza dotado de todos los implementos de una lujosa y a la vez lúgubre sala de estar.
Ahí se reunirían. El Señor Tenebroso les había dado instrucciones precisas.
El silencio roto luego por el agitar de las capas y después por los alientos agitados de los Mortífagos. Una de las figuras, la primera que se había materializado en aquella especie de Cúmulo redondo se alejó más tomando la forma de un hombre alto y de dura mirada fría.
Y una risa lanzada al aire.
- ¿Te divertiste?- preguntó la voz burlona llegando repentinamente a su lado. Dolohov se volvió con la mirada inquietante que lo caracterizaba hacia la sombra oscura tomó forma a su lado. Segundos después, la figura de Evan Rosier se erguía de forma petulante. Dolohov entrecerró los ojos sin decir nada, esperando a que continuara. El mortífago rió de lado mirándolo mientras que una chispa repentina serpenteaba en sus claros ojos azules de forma peligrosa. Se alisó la túnica rompiendo el contacto visual violentamente. Dolohov esperó a ver qué hacía mientras sus manos firmes se cerraban con fuerza sobre el mango de la varita debajo de la capucha negra y luego la soltaban con delicadeza estudiada.
- ¿Divertirme?- preguntó de pronto rompiendo el silencio que los rodeaba, sólo tenuemente interrumpido por las pisadas del otro mortífago que ahora daba vueltas mirando alrededor del salón, y luego a él mismo de reojo. - Es una misión. Nunca lo hago- terminó Antonin cerrando sus palabras sin quitarle la vista de encima, cabreado como lo ponía Rosier con sus locas insinuaciones.- Como otros- terminó antes de que dijese una palabra.
- Pues fíjate que me pareció raro que no lo disfrutaras- comentó Rosier sin inmutarse por la mano de nuevo cerrándose de forma evidente debajo de la varita, más bien parecía divertirse aún más- ya que nos entendiste bien a Lestrange y a mí en el salón…¿Ya no lo recuerdas?- preguntó fingiendo inocencia encarándolo repentinamente frente a frente. Dolohov endureció el rostro rasgando más los ojos sin decir nada. Lo estaba provocando, como un simple roedor paseándose alrededor de una serpiente en medio de la nada, donde nadie lo podría salvar. - Tu favorita…la asquerosa Sangre Impura.- terminó alzando una ceja.
Desenvainó la varita.
- ¿Granger?- preguntó repentinamente la voz viniendo del lado del salón sumido en la oscuridad, ladeando una de las estatuas pálidas de concreto que se alzaban más alla, sin forma indefinida. Mitad seres humanos y mitad bestias. Quizá mitología griega, era lo que les hacía pensar en ocasiones estando en aquella mansión.
Los Yaxley siempre habían tenido raros, pero concretos y firmes gustos.
En todo.
Hizo que Dolohov se detuviera milímetros antes de que la varita tocara a Rosier quien reía satisfecho. Apartó la varita de Dolohov de su rostro con el índice y se volvió para tumbarse resuelto sobre el oscuro sofá que tenía al lado.- ¿Un objetivo?- continuó la voz de la figura que se movió en la oscuridad. Dolohov fulminó a Evan crujiendo los dientes mientras guardaba la varita.
- Sus asquerosos padres- respondió Dolohov sin mirar acercándose a la ventana. Comenzaba a nevar de nuevo afuera, pero el viento estaba del todo ausente. La nieve caía en copos delicados que flotaban un momento en la nada antes de tocar el suelo.- Órdenes del Señor Oscuro.
La figura cruzó la línea que dividía la oscuridad hacia la luz.
Yaxley entornó los ojos.
Sus facciones salvajes parecieron intensificarse. Bajo una mirada animal oculta bajo lo que la sociedad le imponía. Una túnica exquisita de color negro y broches de plata, un apellido de familia y un anillo de complejas figuras entrelazadas en forma de serpiente alrededor de un escudo de forma ovalada adornando su mano derecha.
Arqueó las cejas después de una fracción de segundo, al parecer recuperando la compostura. La mirada había desaparecido dando paso a uno de aquellos gestos aristocráticos y rebuscados que había aprendido a utilizar. La sonrisa suave se dibujó en su rostro y Dolohov a su lado con la mirada más fría que nunca alzó el mentón.
- ¿Qué es lo gracioso?- preguntó ásperamente mientras a su lado se escuchaba la risa burlona de Rosier que leía El Profeta colocado sobre la mesilla de té a su lado. - ¿Es que tengo unos putos monos en la ca…?
- No hay nada gracioso- cortó rápidamente el hombre pasando por su lado sin quitarle le vista de encima- Solamente pensaba- intensificó la voz aumentándola mirando de reojo a Rosier que parecía haber tratado de intervenir, pero que se puso El Profeta frente al rostro soltando un gruñido leve de queja al no poder hacer una de sus particulares intervenciones- solamente me preguntaba la clara coincidencia que existe en todo esto…- murmuró paseando la mirada alrededor.
- ¿Coincidencia?- preguntó Dolohov entornando ahora los ojos. Yaxley hizo un gesto con las cejas levantadas asintiendo mientras se comunicaba con Dolohov sin palabras. Lo conocía demasiado bien para hablar. Rosier asomó la vista luego de unos segundos de silencio.
- Cabrones comunicándose- murmuró oscuramente para luego soltar una risotada. Divertido de su propia ocurrencia. Yaxley alzó la voz.
- Una agradable coincidencia- dijo Yaxley – teniendo en cuenta lo que quiere y las nuevas instrucciones del Señor Oscuro.- Dirigió su vista a Rosier- Si fuera tú, no gastaría mis carcajadas antes de tiempo, Rosier- sonrió Yaxley dirigiéndose a Rosier que apartó el periódico.
- Y si fuera tú dejaría de utilizar estúpidos comentarios indirectos, Yaxley- respondió Rosier con tono agrio y Yaxley se encogió de hombros restándole importancia. Después de unos segundos apenas el periódico que había vuelto a su lugar resonaba en el suelo- Ya, joder Yaxley, de qué cojones estás hablando?
- Pensé que te gustaba recordar las cosas del pasado- comentó Yaxley sin dejar el misterio. Rosier rechinó los dientes- ¿No lo captas aún?- resopló- no te suena a nada unos "vivaces ojos negros"?- preguntó.
Evan se había levantado del sillón y tenía el cuerpo en tensión sin poder creer las palabras. Dolohov le miró extrañado sin poder adivinar si iba a sonreir o a atacar, Yaxley en cambio tenía la mirada oculta de nuevo. Tras la máscara de la tranquilidad resuelta que le había otorgado el poder de sus palabras.
- Voy a hacer una visita a mi dulce Vance- resopló al fin Rosier con deleite mientras se relamía los labios con satisfacción.
Se había levantado Temprano. Los rayos del sol apenas y en ese momento comenzaban a asomarse por la ventana de la perfectamente ordenada habitación. Una cama ya hecha en un lado, unos papeles perfectamente alineados en el otro. Una túnica inmaculada sobre el buró.
Los pasos se escucharon al principio perezosos por la casa. La madera crujió bajo el peso cuando el hombre joven y pelirrojo asomó a la puerta con una camiseta de color rojo, sin mangas y unos pantalones de pijama a rayas. La figura apareció a su lado pasando con rapidez sin mirarlo. El chico se frotó los ojos apenas despertando de su sueño y al volver la vista de nuevo-
- Hermione- llamó tratando de alcanzarla- Hermione ¿Podemos hablar ahora? Ya te dije que…
- No tengo tiempo- respondió la chica soltando la toalla que tenía alrededor de la cabeza y dejándola de lado. Sus largos cabellos, todavía húmedos le cayeron sobre los hombros desnudos. El chico la miró con aprehensión.
- Yo…- parecía contrariado, mirando cómo caminaba de un lado a otro, sin tomarle ni un mínimo de atención. Tenía el cuerpo tenso, y pensó en las ocasiones en las que le había gustado mirarla así, recién levantada y lista para el trabajo. Un privilegio desde que habían decidido el vivir juntos antes de casarse. Ahora, después de una de sus múltiples actitudes inmaduras no le hablaba. Y eso iba de mal en peor, según lo que parecía. Ya habían trascurrido semanas…- ¿Quieres por favor darme unos minutos?- preguntó desesperado.
- Tengo que ir a trabajar- respondió lacónicamente Hermione después de pasar por su lado sosteniendo una túnica con una mano y apretándose la bata de baño con fuerza con la otra. El Pelirrojo extendió el brazo como un ademán de tratar de alcanzarla, pero no pudo y se quedó con el gesto en el aire y con una evidente expresión de decepción en el rostro.
Hermione apresuró el paso a pesar de sentir todavía aquel dolor punzante, leve pero soportable en el tobillo. Dio un ligero gemido cuando rozó con la pata de una de las mesas, pero nada más. Entró en una habitación diferente y cerró con rapidez la puerta detrás de ella preguntándose cuánto tiempo transcurriría así.
Media hora más tarde ya se encontraba cerca de la puerta de visitantes para el Ministerio de magia.
Trabajaba en el nivel cinco, en la Sección de Cooperación Mágica internacional, con exactitud en la Oficina de Leyes Mágicas. Había optado por seguir con la Sección Cuatro, Regulación de Criaturas mágicas, que le había dado la oportunidad para trabajar más de cerca con lo que había comenzado en el Colegio como una simple preocupación de estudiante: la defensa de los Derechos de los Elfos domésticos. No había sido especialmente difícil entrar en el Ministerio, al menos no para ella que había contado con notas sobresalientes que habían sorprendido a la mayoría de los miembros del Consejo responsable de poder aceptarla o rechazarla, pero había creído más pertinente el poder actuar directamente en las Leyes y Normas del Mundo mágico desde ahí.
Con un sonoro suspiro se metió en la cabina de teléfono que se ubicada delante de la pared llena de grafitos.
Antes de que pudiera cerrar por completo la puerta una mano detuvo su gesto sorprendiéndola.
- ¡Un minuto!- dijo la voz apresurada detrás de ella. Hermione alzó las cejas en señal de sorpresa al ver entrar detrás a un hombre joven y cerrar la puerta. Era algo más alto que ella y tenía el cabello bien peinado aunque todavía se le notaba algo del cabello crespo por detrás. También pareció sorprenderse al verla, pero Hermione notó un deje fingido en él. - Gracias y Hola- dijo sonriéndole mientras se apretaba contra ella.
- Hola McLagen- saludó Hermione sin poder reprimir el gesto de molestia hacia un lado mientras el joven marcaba los números correspondientes en la cabina- No sabía que utilizaras la entrada muggle- comentó con voz cansada mientras apretaba los papeles que llevaba entre McLagen y Ella. Cormac se pegó más, quizá innecesariamente.
- No lo hago- respondió con voz arrogante- pero en ocasiones- sonrió con un gesto conquistador guiñándole atrevidamente el ojo. Hermione alzó la expresión y puso los brazos alrededor de los papeles para poder hacer más espacio entre Cormac y ella.- Hago excepciones- terminó con una sonrisa.
- Me lo imagino- respondió Hermione con gesto aburrido escuchando a la voz que les pedía sus nombres.
- Hermione Jane Granger de la Oficina de Legislación de Leyes Mágicas y Cormac McLagen del Departamento de Misterios- respondió Cormac rápidamente interrumpiéndola. Hermione le fulminó con la mirada aunque el gesto quedó para ella porque el joven se había inclinado hacia el tobogán para alcanzar las insignias. Hermione notó en el tono de su voz que todavía tenía aquel gesto de satisfacción cuando había pronunciado su ocupación, y no lo culpaba. Lo habían aceptado recientemente y tenía que admitir que a pesar de las estupideces que en la mayoría de las ocasiones decía, tenía el bastante cerebro para ser un Inefable.
La puerta se abrió de golpe y Hermione salió de allí sin despedirse mientras le arrancaba la insignia de las manos a Cormac.
¡Hey, espera!- dijo el joven tratando de alcanzarla después de un lapsus que pareció distraerlo y que Hermione aprovechó para mezclarse entre el grupo de magos y brujas que iban contra sentido. Después de unos segundos lo había perdido.
Respiró aliviada cuando llegó a su oficina después de atravesar las demás.
Tonks ya no trabajaba allí, desde hace mucho, y eso significaba que no tenía más remedio que el de hablar con personas a las que no les agradaba y las que no le agradaban. Muchos estudiantes de Slytherin (más por influencias que por esfuerzo) habían ganado un lugar en departamentos adyacentes, con puestos similares y cargos adversos a los que ella tenía, lo que la obligaba a convivir prácticamente todos los días con ella. Lindo regalo, había pensado al notarlo, después de su reciente ascenso obligándola a reconocer su lugar de trabajo. Un lindo regalo antes de que sus padres murieran. Ahora estaba sola.
Movió la cabeza tratando de no pensar en aquello.
Prácticamente su oficina había quedado igual a la que tenía antes, en un cargo menor de sugerencias para leyes de legislación mágica. Harry amablemente se había encargado de aquello, él trabajaba en la Oficina de Aurors, y por el rango de lucha contra las Artes Oscuras, y por algunas buenas influencias (Dumbledore incluído) había conseguido un puesto envidiable, claro…no había que dejar de lado sus habilidades, si incluso la había superado en muchos cursos de Hogwarts en las clases de Defensa Contra las Artes Oscuras…nunca le había molestado, pero no olvidaba aquel año en la cual la había superado en Pociones, de forma no precisamente honesta…
Avanzó algunos pasos mirando por la gran ventana hacia un lado, habituándose a su nuevo lugar de trabajo.
- Hola!- saludó alegremente la voz detrás de ella obligándola a voltearse. Volvió a su trabajo con un ligero suspiro. No necesitaba a Brown en momentos como aquellos y en ocasiones maldecía el poder tener aquel trabajo, que sinceramente había solicitado mucha de su atención, para sentirse en ocasiones como aquella, de nuevo en el colegio y con los suspiros que le arrancaba la ex – novia de su actual (pero seguramente no por mucho tiempo) novio. Sintiendo los mismos celos, las mismas molestias y el mismo mal humor cada vez que la veía pasar por aquella puerta saludándola con una sonrisa radiante. Cambio de humor inexplicable al aspecto irritable que tenía hace meses, desde que se había enterado de su compromiso con Weasley.
- Hola- saludó más por costumbre que por educación, pues la palabra había salido con un acento extraño, poco más que un gruñido. Se volvió tomando uno de los archivos de pergaminos que tenía sobre el escritorio metódicamente ordenado. Quizá demasiado ordenado. El silencio se sintió incómodo durante unos segundos hasta que la voz de la chica de cabellos castaños (casi iguales a los de ella, "genial" pensó) se escuchó de nuevo, de forma melosa dando un agudo carraspeo. Hermione alzó la vista haciendo repentinamente como si se diese cuenta de su presencia mirándola, y observó con algo de deleite las mejillas encendidas de rabia de la muchacha- ¡ah! ¿Es que sigues aquí?- preguntó con voz extraña. En ocasiones tenía su gracia el ser la Superior en el Departamento de Legislación Mágica.
- Si- contestó la chica con voz altiva y agria, borrando la repentina sonrisa con la que había ingresado y mirándola con odio. Alcanzó a Hermione un grueso archivo que sostenía entre las manos. Ella la recibió con rapidez dejándola sobre su escritorio. – El Primer Ministro Búlgaro mando algunos documentos y…
- Gracias- respondió fríamente Hermione tomando asiento detrás de su escritorio- Bien, ya puedes irte.
- ¡Yo me voy cuando quiero!- respondió la chica sin poder contenerse y saliendo precipitadamente de la Oficina cerró la puerta de un portazo. Hermione alzó las cejas despreocupadamente sintiendo una ligera chispa de remordimiento. ¿Por qué había hecho tal cosa?
Antes de que pudiera pensarlo la puerta se había abierto de nuevo. Esa vez no alzó la vista para ver quien era. Lo suponía.
- ¿Algún otro documento que se te haya olvidado, quizá?- preguntó de forma fría pero nadie le contestó mientras comprobaba los documentos que tenía frente a ella. Soltó un bufido molesto- Lavender yo no sé la verdad lo que…
- Hola Hermione- saludó una voz fuerte sorprendiéndola y tomándola completamente desprevenida- ¿Cómo estas?
- Víctor- saludó Hermione más con un rostro sorprendido poniéndose de pie- ¿Víctor Krum?
- Me parece que seguimos siendo chiquillos fuera del colegio, como aquellos primeros años en la Orden- dijo Hestia revolviendo una y otra vez viejas cartas, buscando y haciendo coincidir direcciones para luego colocarlas a un lado intercalando su trabajo con pequeños sorbos del café que tenía al lado.- ¿No creen?- preguntó a su alrededor, a las demás personas que habían soltado una carcajada.
El trabajo de campo había vuelto a sus vidas, como de antaño. La Orden del Fénix se había reunido de nuevo, tomando como en aquellos primeros días en los cuales solían ser apenas jóvenes ansiosos e impulsivos, la mansión McKinnon como Cuartel General. Dumbledore lo había aprobado, y claro, los demás también. A Sirius, James y Remus les había gustado la idea de poder volver a reunirse, aunque Remus Lupin había sido el que había expresado más cautela al aceptar. Ahora que tenía un hijo parecía mucho más reticente a vivir una de aquellas "locuras de Merodeador" que había vivido y de las cuales James y Sirius expresaban tanta alegría.
Sturgis Podmore, compañero de colegio de ellos también había expresado su gusto, y no había dudado en rechazar el poder quedarse en la Mansión Black (antes McKinnon) hasta averiguar lo que pasaba. Marlene y los demás lo habían invitado a quedarse, ahora vivía solo en un suburbio muggle después de la muerte de su madre de forma extraña. Pero a Sirius no le había hecho mucha gracia al principio también invitar a quedarse a Ben Fenwick, (un antiguo ex – novio de Marlene) a pesar de que ella había insistido que era demasiado peligroso el poder volver , yendo y viniendo desde donde vivía. Había insistido y le había conseguido un lugar apartado de donde ellos vivían. Marlene sólo había acertado a sonreir mientras Sirius negaba el que era celoso.
Hestia Jones también se había comprometido a participar de forma activa en la Orden, siguiendo con su vida habitual acomodando, por supuesto, algunos de sus horarios. También Emmeline Vance, mejor amiga de Marlene en el Colegio, también compañera (siempre agradecía por eso) de los famosos "Merodeadores".
La situación de James y Lily había sido más problemática. Dumbledore había insistido en que se quedaran en el Valle de Godric por su seguridad, como cuando habían sospechado del espía que había entre sus filas y había comenzado aquella locura de la "venganza" o, lo que ellos acostumbraban a llamar (sobre todo Sturgis) "Cacería". Pero la diferencia había sido en que ahora si podían moverse de un lado a otro, yendo y viniendo con cautela. Dumbledore había creído que era lo mejor.
Ron, Ginny, Harry y Hermione habían vuelto a sus vidas normales. Habían insistido en ello, a pesar del riesgo que portaba aquello, pero Dumbledore lo había aceptado así también, de forma misteriosa.
El salón ahora se encontraba de nuevo, como en aquellos días. Como antaño, con ellos buscando pistas, buscando información y buscando algo más que les diera información acerca de lo que estaba sucediendo. No era normal, y sabían que tenían que averiguar qué pasaba, antes de que lo lamentaran.
Pero eso no quería decir que no les divirtiera en ocasiones.
- Pienso lo mismo- respondió Emmeline Vance apartándose los largos cabellos rizados hacia un lado mientras se dedicaba a clasificar una pila de periódicos colocados peligrosamente sobre la mesa, sin ningún orden y a punto de derrumbarse- pero la familia si que ha cambiado un poco…- miró hacia la mujer rubia que releía y sellaba algunas cartas que tenía enfrente- ¿No es así, Marlene?- preguntó tentativamente con una sonrisa pícara entornando sus ojos vivarachos. Marlene alzó la vista con la pluma mojada en tinta, inmóvil.
- ¿Qué es lo que quieres decir, ah?- preguntó Marlene sabiendo a lo que se refería, esbozando una pequeña sonrisa mientras intercambiaba una mirada con Sirius que hablaba con Remus y James acerca de los ataques y que se encontraba lo suficientemente cerca como para oírlas.
- Oh, bueno- dijo Emmeline colocando otra pila de periódicos revisados hacia un lado sobre el montón enorme que amenazaba con caerse a su lado en cualquier momento- Atrapaste al Don Juan de Hogwarts" ¿Acaso no es eso suficiente?- preguntó Emmeline mirando con deleite hacia la mirada de los dos.
- Nunca he entendido qué es lo que quiere decir aquel estereotipo muggle de "Don Juan"- aclaró Marlene- sinceramente Emmeline…no podías ser un poco más racional y..
- Eso por que no lees novelas muggles- respondió Emmeline- siempre, en todos los años en los que he sido tu mejor amiga, nunca te he visto leer una novela muggle…- Emmeline pareció repentinamente sorprendida y pensativa- vaya, y eso es realmente sorprendente sabiendo que eres una tragalibros de…
- Mi "Querida Abuela" nunca lo hubiese consentido- dijo Marlene haciendo una ligera mueca de molestia. Selló con demasiada fuerza la carta que tenía entre sus manos depositándola a su lado luego y dejándola con una gran marca de tinta con el sello de los Black.
- Esa es una de las cosas en las que más se parecen tú y Sirius- dijo Hestia interviniendo- ¿No crees? ¿Los dos hablan de su familia como…como….ah…- pensó Hestia algo conflictuada.- hummm…como…
- Como si se tratara de una manada de escregutos- dijo Sturgis Podmore apareciendo por la puerta mientras sacaba apresuradamente hacia fuera una caja larga con la nariz arrugada- ¡Bueno! ¡¿Es que alguien más aparte de mí se dignaría a encargarse de Crookshans, por favor?- reclamó.
- Usa "Fregotego" para limpiar la arena del gato, Sturg- dijo Emmeline sonriéndole- ¿Eres un mago o…?
- ¡Oh, claro! – dijo la voz del hombre rubio de larga melena- rayos! ¡Siempre se me olvida!
- En cierta forma…tienen razón- dijo Emmeline mientras sostenía la pila que había estado a punto de caerse- Sirius y tú tienen suerte en haberse encontrado. Lo de la sangre ha quedado atrás.
- Pero somos unos marcados "traidores"…-suspiró Marlene con ironía.
- Traidores- replicó Sturgis pensativo- oh…hace tiempo que no lo escuchaba. Así como lo sabía decir…creo que extraño a Ojoloco- dijo Sturgis con una nota de melancolía en la voz.
- ¿Extrañarlo?- preguntó con voz divertida y burlona Emmeline sonriendo- Pero si te llamaba "Pequeño torpe imbécil" cada vez que te veía arruinar alguna de sus trampas – sonrió ella.
- Si, pero después de algún tiempo empiezas a extrañar un poco el que alguien tome tanta atención a lo que dices.- dijo Sturgis encogiéndose de hombros mientras las demás reían divertidas.
- Pero me quieren decir…¿Cuándo es que piensan tener un heredero?- preguntó Emmeline de forma totalmente inesperada sorprendiendo a toda la dejó caer el hermoso tintero de cristal con la figura de un águila haciéndose añicos en el piso y manchando la alfombra azul eléctrico. Sirius había accedido a toser con efusividad luego de haber tomado un panecillo negro de la mesa y haber dado una mordida. Luego el silencio pesado que hubo cuando Marlene le dirigió una mirada fría intercambiándola con la de él.
- Creo que sería mejor que no los presiones, Emm- alzó las cejas cautelosa Hestia mirando a Marlene que tenía aún la mirada conmocionada. Cruzó una mirada misteriosa con Sirius que ya no sonreía y bajó la vista. Emmeline también borró la suya.
- Si, es mejor- dijo cautelosamente tras poner luego una nueva pila del "Profeta" en el piso.
Un par de pasos ágiles se escucharon venir y luego de algunos segundos Ginny había aparecido por la puerta trayendo una cargada bandeja de tazas de café y otra le seguía flotando frente a ella llena de masitas y pastelillos. Sturgis Podmore se apartó un mechón rubio que le caía sobre el rostro relamiéndose de gusto.
- Hola Ginny- saludó Emmeline- oh…pensé que Tonks iba a traernos el café- comentó.
- Mamá no lo permitió- contestó Ginny con una sonrisa- dijo que ustedes tienen una vajilla demasiado costosa como para que se estropee en el piso.
Marlene sonrió.
- Harry,¿cómo está?-preguntó educadamente Hestia mirando a la chica pelirroja pasar por su lado con la bandeja.
- ¿Harry?- preguntó Ginny- oh, bien, bien…algo molesto todavía, pero entiende la situación.
Se sentó después de tomar una taza humeante entre sus manos y preguntó.
¿De que hablaban?
Del heredero de los Black- respondió rápidamente Emmeline – pero no te ilusiones- interrumpió a Ginny que había lanzado una exclamación de sorpresa- todavía no viene en camino y es un tema vetado en la casa de los Black…
¡Emmeline!- dijo Marlene alzando la voz aguda.
Si, ya, bueno…- se interrumpió Emmeline- bueno…hablábamos de lo bueno que es estar de vuelta como en los inicios de la Orden del Fénix.
¿Bueno?- preguntó Ginny sorprendida- pero creí que al principio había desapariciones y muertos y…
éramos jóvenes recién salidos de Hogwarts- comentó Sturgis que se había puesto a hojear algunos periodicos muggles que había sobre la mesa- así que pareció divertido hasta que…
Su expresión se oscureció.
Los Mortífagos- susurró Marlene con la vista repentinamente.
Lo que pasó entre nosotros- susurró Lily que había permanecido en silencio. Tenía la vista extraña y la pelirroja se sorprendió al verla así.
¿Qué es lo que pasó entre ustedes y..?- preguntó Ginny extrañada
Las demás se miraron entre sí.
- Preferimos no hablar de eso- respondió Emmeline con una extraña mirada esquivando la vista y con la voz más seria que Ginny le había escuchado. Después de ver sus miradas esquivas decidió no insistir. Sabía que había un pasado oscuro ahí y que había una infinidad de cosas que nunca habían mencionado y que preferian no mencionar y no recordar. Cosas, al parecer, más personales y graves que ataques fallidos por tomar el Ministerio de Magia y cosas así.
- Éramos demasiado jóvenes e inexpertos- dijo Sturgis también esquivando la mirada.
- Estúpidos e impulsivos- dijo Emmeline y repentinamente se llevó la mano al chal de color verde que tenía siempre envuelto alrededor del delgado cuello, envolviéndola más.
El ambiente se sintió pesado. Tenso.
- Ginny- llamó repentinamente la voz de la Señora Weasley interrumpiendo el silencio que los embargaba- Fred y George salieron hace rato al jardín…¿Quieres ver lo que están haciendo, cariño?
- Si mamá- respondió Ginny levantándose cautelosamente y saliendo sin dar al reclamo que en otra ocasión había proferido.
- Gracias, Molly - agradeció Marlene con voz suave dedicandole una sonrisa a la mujer que apareció por la puerta y con un movimiento recogió las vacías tazas de café haciéndolas flotar frente a ella, hacia la cocina.
- No tienes por qué darlas, querida- respondió la Señora Weasley con una sonrisa saliendo del salón.
Y el silencio de nuevo, interrumpida luego por la triste y acompasada risa de Sturgis.
- Estúpidos e Impulsivos- replicó repentinamente mirándo a Emmeline de reojo- Buena descripción, Emm.
Emmeline sonrió.
- Por que los éramos- respondió la chica con una ligera sonrisa amarga mientras se envolvía más el chal alrededor del cuello.
- ¿Por qué no te quitas de una vez ese chal, Emmeline?- preguntó Marlene- Sabes que Dumbledore dijo que podía solucionarlo con un movimiento de varita y…
- No, gracias Marlene- respondió Emmeline imponiendo un frío ambiente de nuevo. Marlene se quedó de piedra después de su interrupción pero alzó las cejas y se volvió a inclinar hacia delante.
- ¿Por qué no seguimos buscando pistas?- propuso y la mayoría de los presentes asintió tratando de concentrarse en silencio de nuevo y recordando lo mucho que no les gustaba hablar de ese tema.
Incluyendo la chica del chal verde que se lo apretó más alrededor del cuello y recordando la risa burlona de un mortífago llamado Evan Rosier.
Preguntándose si la pesadilla que había comenzado años atrás volvería a envolver sus sueños.
La mañana había pasado volando para Hermione. Y así también parte de la tarde.
Así siempre le había parecido con la compañía de Víctor Krum.
Las tardes, aquellas tardes en Hogwarts, mientras pasaba allí en el trascurso del torneo de los tres magos habían sido rápidas y divertidas. El tiempo siempre parecía haber estado en contra de ellos, entre algunas risas y cosas curiosas que solía contarle de Durmstang, a pesar de que tenía prohibido el hablarlo. A Hermione le daba una extraña sensación cuando hacía aquello…el romper las reglas frente a ella parecía retador y llamaba su atención sin que pudiese evitarlo a pesar de que el joven nunca había sido de muchas palabras. Era algo más físico lo de ellos, o al menos eso sentía ella. Más de presencia.
Así habia ocurrido aquel primer beso de jóvenes. Sin que pudiera controlar aquella sensación que le nacía en el pecho.
Y Víctor Krum soltó una carcajada espontánea cuando Hermione le contó otra de aquellas experiencias divertidas que formaban parte de su trabajo. Sabía que lo hacía a propósito, para divertirlo a él porque sinceramente no encontraba muy divertido el ir repitiendo aquellos "trucos" que le había enseñado Tonks para poder socializar más en su trabajo. Porque en el Ministerio había dos salidas: o socializas y te desarrollas más (lo que quería) o te quedas encerrada en tu oficina y…(lo más probable) habría alguien que si quisiera desarrollarse y socializar, ocupando tu lugar, por supuesto.
- Diverrtido- soltó Krum después de escucharla y Hermione esbozó una ligera sonrisa mirándolo. Al menos se sentía bien que te escucharan, y tenía que admitir que mejoraba mucho la pronunciación con cada visita.
- Si- respondió ella y repentinamente miró el reloj de Cuco que salió dando las cuatro volando alrededor de la Oficina del techo para luego meterse en la pajarera en forma de cajita redonda colgada hacia un lado- ¡Oh, Por Merlín, mira que hora es! – se levantó precipitadamente.- Creo que ya debo irme a…- Krum levantó una poblada ceja y Hermione calló repentinamente tratando de encontrar una palabra, o más bien inventársela- Umm…ah…eh…una …reunión, si, eso es!
- ¿En casa de Ron Weasley?-pregunto agresivamente Víktor con una dura mirada a una sorprendida Hermione. El chico ablando la expresión- Escuché que estabas comprometida.
- Sólo somos novios- rectificó casi inmediatamente ella y oscureció la mirada- o lo fuimos…si quisiera ser sincera..
Krum sonrió repentinamente.
- ¡Ah, entonces creo que es mejor que te deje hacer tu trabajo…Hermione!- se disculpó todavía con algo de acento- El Ministro Búlgaro estará contento de las relaciones con su país.
- Eso creo- dijo Hermione sonriente agradeciendo mentalmente que Krum haya sido nombrado para tratar aquellos pesados asuntos con ella- ¡Oh, antes de que se me olvide! ¿Podrías darle estas resoluciones para..para la protección de los Elfos en su pais?- rebajó la voz.
El chico miró los pergaminos que le mostraba enfrente.
-Claro- dijo con una sonrisa.- Le diré al Primer Ministro que los tome en cuenta- prometió el chico alzando su mano para recibir los pergaminos que ella le ofrecía. Acarició al pasar con sus dedos el torso que Hermione apartó rápidamente pero después sonrió correspondiéndole en la sonrisa.
El chico se dirigió a la puerta saliendo, pero una figura esbelta estaba ya por entrar ahí. Hermione se sorprendió de ver a Marlene McKinnon bajándose la capucha que cubría sus largos y rubios cabellos.
- Hola- saludó con educación mirándola. Hermione contestó al saludo todavía sin poder apartar la vista del fornido joven que se despedía al otro lado de la ventana. Marlene dirigió una mirada cautelosa hacia donde veía.
¿Quién es?- preguntó Marlene mirando cómo el hombre joven se despedía alzando la mano de manera tosca pero con una sonrisa cálida en el rostro, mirándo a Hermione a través del cristal.- Hermione.- dijo
¡Oh, ah!- exclamó Hermione sorprendida por haberse perdido un poco el control de su atención- ah..es Víctor….Viktor Krum- agregó al ver que Marlene hacía un gesto de duda.
¿El campeón de Quidditch?- preguntó Marlene rápidamente dirigiendo una mirada rápida hacia donde segundos antes había estado él, pero ya no había nadie. Hermione se quedó muda de repente sorprendida y Marlene esbozó una sonrisa nerviosa con las mejillas pintadas un poco de color rosa.- James y los chicos- explicó su conocimiento que Hermione creía en ocasiones deficiente en aspectos como el Quidditch, más bien como ella.
Ah, eso lo explica- dijo- si…nosotros…ah-…bueno- tartamudeó tratando de explicarse.
¿Fueron novios, no es así?- preguntó Marlene.
Así es- asintió algo sorprendida Hermione- ¿Cómo es que..?
Igual me pongo cuando Ben Fenwick viene a visitarme- respondió Marlene tomando asiento frente a ella y con un ademán señaló la taza de café que había sobre una mesita larga en el fondo- ¿Puedo?
Si, claro- respondió Hermione con una mirada extrada. Era la primera vez que Marlene se presentaba ahí, en su oficina, o más bien en su trabajo. Siempre le había parecido más lejada de lo que representaba…como nunca había estado en al Orden del Fénix…no conocía a muchos más, pero tenía la sensación de que en aquellos meses se estaba acercando. Y demasiado, tanto como para comenzar a desconfiar puesto que, otra de las cosas en las que se parecía a Dumbledore, además de aquella prodigiosa inteligencia, era que sus acciones solían tener algún propósito, Algo más racional que iba más allá del sentimiento. Resultaba algo molesto, pero al final parecía que era una de las características de los Miembros de esa Orden. Ya se habia enterado algunas cosas más de Gideón y Fabián Prewett.
Te preguntas que es lo que estoy haciendo aquí ¿Cierto?- preguntó la mujer con voz suave mirándola a los ojos directamente mientras revolvía con delicadeza el café negro y sin azúcar frente a ella. Hermione suspiró algo molesta apartando la vista. No de nuevo, No oclumencia.
No es oclumencia- respondió Marlene esbozando una sonrisa que sorprendió a la joven antes de que contestara- disculpa, pero no es necesario contigo. Se te nota en el rostro cada una de las emociones. – explicó.
¿Por qué estás aquí?- preguntó bruscamente antes de contestar algo más, mordiéndose la lengua para contenerse.
La mujer suspiró.
- Sirius está algo…preocupado- explicó la mujer paseando disimuladamente los ojos alrededor- bueno, en realidad es toda una cadena, Sirius está preocupado porque lo está James, porque lo está Harry y porque lo está también Ron- sonrió al terminar la frase porque se escuchaba gracioso. Hermione también esbozó una sonrisa. Las dos se miraron luego como examinándose.- No vas a hablar con Ron Weasley ¿Cierto?- preguntó Marlene
- ¿Saben algo del ataque..o..- Marlene había alzado la vista- digo…los ataques que se produjeron estos días?- trató de cambiar el tema Hermione de forma evidente sin poder pensar en nada absolutamente.
Tenemos algunos datos- explicó Marlene sacando delicadamente unos pergaminos del archivo que tenía entre los brazos- pero sinceramente…creo que no tenemos lo suficiente. Dumbledore cree que todavía, pero en mi opinión…
Soltó un suspiro.
- Lo lamento- dijo Hermione con voz apenada lamentándolo también profundamente. Aquella visita parecía haber significado más y todo lo que había sucedido parecía a la vez tan cercano como lejano. Recordarlo le producía una extraña opresión en el pecho que al final resultaba doliendo. Como algo que había quedado…pendiente.
Lamento lo de tus padres- dijo Marlene extendiendo una mano de forma repentina mirando su expresión ausente por un momento- lo lamento en verdad, creo que no había tenido la oportunidad de decirlo.
Pero Hermione pensó que si había habido y muchas oportunidades de poder darle sus condolencias. Todos los de la Orden del Fénix lo habían hecho, incluyendo algunos que no conocía, amigos, familiares, conocidos. Pero más bien le había dado la impresión de que la evitaba. Marlene McKinnon la miró intensamente durante unos segundos y luego con voz suave dijo.
- Mis familia también fue asesinada por ellos- dijo tristemente después de unos segundos de silencio bajando la vista. Ocurrió hace algunos…años- parecía no querer hablar de aquello, no querer forzarlo, pero si lo hacía- había…algo…pasó…- se quedó en silencio repentinamente. Parecía querer articular las palabras, pero al mismo tiempo el querer decir algo. Dime…¿Conoces al que te atacó?
- ¿Co…Conocerlo?- preguntó Hermione y la mujer rubia asintió pasivamente mirándola de nuevo a los ojos. Hermione se sintió incómoda, y apartó la vista de una vez levantándose. Le daba la impresión de que estaba utilizando algo de aquello que había escuchado tantas veces pronunciar: Oclumancia. – No- respondió con voz segura. Nunca…nunca lo había visto antes.
No sabía por qué mentía, ni por qué le incomodaba tanto el que la mirara con aquella intensidad pareciendo buscar recuerdos de su mente. No tenía que ocultar, pero sentía que si veía lo que había visto…
De nuevo el silencio.
- ¿Segura?- preguntó la voz de Marlene insistente, pero firme. La ráfaga de viento entró repentinamente por la ventana barriendo con sus cabellos. La joven de cabellos castaños se levantó para cerrarlo con lentitud. Luego se volvió con la mirada segura.
- Si.
Odio aquellos malditos ataques…- rezongó Sturgis Podmore que tenía el cabello rubio largo y revuelto por la mano desesperada que se lo desordenaba cada pocos segundos- No podemos comer bien, no podemos dormir, no podemos salir…¡Diablos con ellos! – Hestia le miró espantada por su educación pero Sturgis no hizo caso- ¡Apuesto a que ahora Malfoy tiene su arrogante trasero sobre uno de sus cómodos sillones de terciopelo mientras se rie de nosotros- lanzó con furia hacia un lado un montón de periódicos que cayeron hacia un lado desparramándose por el suelo.
¡Oye, ten cuidado!- reclamó Emmeline Vance abriendo los vivaces ojos castaños con el cabello de rizos revuelto también y viéndose cansada- ¡Otros tenemos trabajo también!
Y vaya que los ánimos siguen caldeados- dijo la voz de Sirius en un tono de broma pasando por entre ellos mientras se dirigía a la puerta. El timbre había tocado hace rato.
¿Esperan a alguien?- preguntó Hestia con un tono educado pero leve de mal humor.
Antes de que respondiera una voz delgada resonaba en el vestíbulo.
Hola Sirius- saludó la figura de Andrómeda Tonks entrando por el salón. Tenía el largo y hermoso cabello de un ligero y suave castaño atado en un simple y sobrio moño con algunos cabellos cayéndole alrededor del rostro desordenadamente. Quizá por el viento que hacía afuera. Saludó a Sirius, que se había levantado de un salto y que tenía una sonrisa en los labios al verla.
Mi prima favorita- dijo Sirius saludándola con una inclinación en broma. Andrómeda sonrió seguida de Ted que estrechó la mano del ojigris.
Basta de saludos reverenciales ¿No dijeron que es hora de comer?- preguntó Sturgis de mal humor.
Veo que los ánimos no están precisamente a buen tono hoy- comentó Ted saliendo detrás de ellos sonriente.
Y no van a estar de buen tono porque nos tienen como esclavos!- reclamó el hombre- ¿Te parece eso bonito, Ted? ¡Hemos trabajado como Elfos todo el día! ¡Ahora lo único que quiero es distraerme y descansar un poco!
Mirando la televisión muggle supongo- preguntó Sirius.
¿Y que otra cose se puede hacer aquí, además de eso?
¿Qué les parece una velada muggle?- propuso Ted Tonks con una sonrisa radiante después de intercambiar una secreta mirada con Andrómeda y Tonks que había entrado detrás de su padre, cargando a Teddy en brazos. Los demás parecían sorprendidos por su propuesta. Marlene que había llegado al lado de Sirius también parecía algo sorprendida. Harry, que tenía una conversación con Ron y Hermione
¿Pasar la noche con una…?
¿Una velada muggle?- preguntó Sirius estupefacto haciendo una mueca- ¿Quieres decir el ir a tiendas muggle a probarse ropa extraña de todos los colores, utilizar aquellos artefactos muggles, el meterse en aquellas cafeteras muggles y… el no utilizar magia toda la noche?
Marlene le sostuvo del brazo sonriendo.
Descuiden- dijo en tono comprensivo como quien se disculpa del comportamiento de un niño berrinchudo- es que ya pasamos por algo parecido una vez y no le gustó, pero ya se habituará.
No tiene que disculparse por mí, Señorita Doña Perfecta- miró de lado Sirius- no soy ningún niño para….
¡Y nos vamos!- interrumpió Marlene presintiendo otra de sus discusiones ideológicas- ¿Ya tienen pensado un lugar tú y Andrómeda, Ted?
Yo tengo un lugar pensado- dijo Sturgis Podmore para sorpresa de todos- Y pensándolo mejor…- se rascó la cabeza pensativo- creo que les gustará
Los cines muggles solìan ser divertidos había asegurado Ted junto a la sonrisa satisfecha de Sturgis y también a la de Emmeline. Ambos conocían el mundo muggle pues venían de culturas muggles. Todos habían accedido, tal vez pòr el cansancio, quizá por la aventura. Harry, Hermione y Ron también, a pesar de que tenìan todavía claros problemas para cruzar un par de palabras sin que los demás no se diesen cuenta.
La calle estaba oscura cuando llegaron a uno de aquellos cines prominentes después de un viaje largo por màs de una hora de retraso. Pocos o ninguno tenía ropa muggle para disimular y habían tenido que armar toda una situación graciosa para hacer lo necesario.
Hola- saludò repentinamente la voz al lado suyo obligando a Hermione a darse la vuelta para ver al chico sonreírle antes de entrar.
Hola McLagen- dijo Hermione con una mueca que rápidamente convirtió en una sonrisa fingida al ver la expresión de incredulidad y enojo de Ron a su lado- ¿Cómo estás? ¿Qué haces aquí?
Pues ya que lo mencionas- dijo el joven con porte más envalentonado invitándose solo y siguiéndolos descaradamente- venía con algunos amigos…ya sabes…Zabini, y algunos viejos amigos del Colegio que…no te preocupes, ya no están por aquí.
No me preocupo en lo absoluto- respondió Hermione mirando por si las dudas alrededor con el ceño fruncido. Ya tenía demasiado con tenerlos en el trabajo y ahora poder tenerlos por ahí.
¿Y cómo estás? ¡Ah, Ronald!- fingió McLaggen fingiendo sorpresa- ¿Weasley, verdad?
Si- asintió el pelirrojo fulminándolo con la mirada mientras se acercaba.
¡Què hacen aquí?- preguntò Cormac mirando al pintoresco grupo que rápidamente se dispersò mezclándose entre la gente para aparentar.
Oh, decidimos dar un paseo y…lejos de todo esto- señaló la castaña paseando su mirada alrededor para ver a los pocos muggles que los acompañaban.
¡puedo acompañarlos?- preguntò McLagen con una sonrisa repentina. Hermione mirò a Ron antes de contestar tomàdose del brazo del joven.
Si, claro. Entremos.
¿Y esta es tu idea de ir a un lugar divertido?- preguntó Hestia caminando delante- ¿Ir a ver una película Muggle de Terror en un Cine muggle?
¿Quieres dejar de decir muggle?- preguntó Sturgis- los muggles nos están…quiero decir…las personas nos están mirando.
Disculpa- se disculpò ella en voz baja- pero las ideas que se te ocurren merecen…
Entraron en la sala, y aunque una película de cine muggle no era precisamente una idea de lo màs divertida parecía que todos estaban nerviosos de estar allì. Caminaron entre las sombras pues ya había comenzado. Una de terror. Si que Podmore tenía gustos especiales.
Se acomodaron donde pudieron, algunos reclamos de muchos, pero nada que no se solucionara.
Un grito se escuchó detrás de ellos.
Hermione recordó la primera vez que había asistido a un cine muggle, con sus padres, y aquella navidad en la que también había venido con ellos a pasar un buen Después de que lo pierdes todo recién comienzas a valorarlo. Recordó las navidades que decidió pasar con Harry en Hogwarts y con su familia, atendiendo asuntos…rechazando las invitaciones de sus cariñosos padres, siempre orgullosos de sus logros, siempre orgullosos de ella. Súbitamente comenzó a sentir los ojos llenarse de lágrimas.
- Hermione- llamó la voz en la oscuridad de Harry lo que la llevó a levantar su brazo inmediatamente hacia sus húmedos ojos para secarlos con el pañuelo que normalmente solía llevar en su bolso- ¿Estás bien?
- Si, gracias Harry, estoy bien- respondió ella inmediatamente en un susurro bajo ocultando la vista vidriosa del tenue brillo que emanaba de la pantalla gigante y que resaltaba más sobre su rostro claro- será mejor que no hablemos más. No sabes cómo de irritables se ponen los muggles cuando no pueden escuchar el sonido de la televisión o el cine a gusto.
Harry volvió inmediatamente a su lugar con una rápida mirada alrededor y luego sosteniendo con cautela la mano extendida de Ginny en la oscuridad. Hermione sonrió.
Hermione- llamó luego otra segunda voz diferente, cautelosa a su lado que le borró la sonrisa del rostro- Hermione!- insistió.
Shhh…!- resonó el susurró molesto algunas filas más atrás
Herminio…!
¿Qué?- preguntó irritada la chica resoplando- ¿Qué quieres?
El chico se encogió sobre sí mismo
¿ Me…Me pasas un refresco?- preguntó con voz inquieta y suave y completó- ¿Por…favor?
Hermione rodò los ojos pasándoselo.
Puaj- dijo Sturgis tapándose los ojos- ¡Por Merlín! ¿Cómo es que pueden mostrar todo esto así como así? Es un verdadero…
Sera mejor que salgas un rato Sturg- sugirió Hestia mirándolo en la oscuridad, y mirando aprehensivamente el claro color verde que tenia el chico- deberìas ir a comprar un refresco o algo…
Serà mejor..- dijo èl saliendo a tropezones viendo otra de las carnicerìas muggle de la pelí solto una carcajada.
Creo que un poco más e iba a vomitar encima de nosotras- dijo Emmeline Vance que se había amarrado el hermoso cabello rizado en una coleta baja para no estorbar la vista a los demás- vaya, que rara me siento aquí…¿No es normal el que vengamos a un cine muggle, no creen?
Eso creemos- dijo Lily sonriendo en con un susurro- pero será mejor que …
Shhh—dijo un anciano muggle a su lado sin permitirle hablar màs.
¿Por qué no ves cómo está, Emmeline?- preguntó Marlene después de un silencio prolongado. Habìan pasado demasiados minutos sin que Podmore volviera.
¿Yo?- preguntó Emmeline alzando la voz haciendo que muchos reclamos nacieron en toda la sala. Marlene le dirigió una mirada de petición. Emmeline se encogió de Hombros rezongando. – Vale, bueno, bueno…- se levantó con molestia- no sé por qué tengo que estar cuidando a ese niñito…¡Bah! Seguramente se perdió en encontrar los baños y…
Emmeline Vance caminó con cautela por el pasillo. Parecía extraño que toda la Orden del Fénix se encontrara allí. En un Cine muggle. Rió por los adentros recordando pasajes de las locuras, bastante parecidas, como las hacían hace algunos años, al ser compañeras de los Famosos Merodeadores.
El piso estaba pegajoso, a pesar de ser un cine de buena categoría. Desconfió de la percepción que Ted Tonks tenía de "un lugar bueno" sabiendo que después de haber entrado en Hogwarts pocas veces había visitado un lugar muggle. Sturgis tampoco parecía prudente.
Antes de que se acercara lo suficiente un ruido, parecido a un gemido se escuchò detrás de la puerta de uno de los pasillos. Emmeline esbozò un gesto de desaprobación mientras empujaba la puerta. Seguramente otra de las bromas fallidas de la Podmore. Perfecto para arruinarle la noche.
Sturgis, por favor- rezongó molesta la joven- ¡Por Merlín que no puedes dejar de ser un…!
Se detuvo en seco mirando la imagen y sintiendo repentinamente aquella sensación quitándole el aliento.
Vaya, vaya, vaya- dijo una voz burlona poniéndole la piel de gallina- Miren quien tenemos aquí…¿Cómo es que estás, querida?
Emmeline Vance soltò un grito de horror mientras Evan Rosier le sonreía junto al cuerpo de Sturgis Tirado en el piso.
Y hola a todos!
Se que no actualizo con regularidad, y quería pedir mil disculpas a todos por aquello (aprovechen porque Rose mortìfaga està de buen humor hoy) pero tengo serias razones para no hacerlo. En primer lugar, tengo restringido el uso de la compu si no se trata de trabajos de Investigaciòn de Psico o algo por el estilo, tengo aproximadamente una hora dia por medio para la utilización, y con unos padres muggles…pues bueno, se me complica algo ;(
En segundo lugar, los deberes de la Uni. Psicologìa no es una carrera fácil. Nos piden un montòn de libros por leer cada semana y mínimo un exàmen o parcial cada semana. Ufff…asì…con que tiempo?
Y en tercer lugar…la inspiración. Aunque en estos días no me ha faltado. Gracias a todos por aquello.
Y què les pareció el cap? Bueno, tenía un final, o el final que verán màs adelante, pero no querìa dejarlos sin nada en estos días ya que tengo esto. Esta Pseudo-batalla (si que me gustan, :D!) tendrá una continuación inesperada, pero ahora creo que ven algo màs sobre Rosier y Emmeline…XD! Si pudieran ver las historias sin publicar que tengo de ellos…ongs…pero me las guardo santamente. Quizà las publique, pero el fondo està en Mortìfagos: El auge. Para no adelantar mucho los dejo con esta pregunta.
¿Por què Emmeline Vance utiliza una bufanda alrededor del cuello y que tiene que ver con Evan Rosier?
Ok, y esta es una teoría patentada totalmente por mì, Rose (XD! ). No digo màs.
Pronto la continuación! Antes de lo que creen!
Contestaciòn a los Reviews
Tentación Prohibida: Hola Astrid! Gracias por continuar si con el reto, ya me pasè antes por el superforum. Buen fic! Si que Ron es un completo…(parte censurada)…eso y màs! Pero ya esto va madurando…saludos!
Gracias por los halagos!
Mosmordre!
Rose
Dafne: Gracias a tì por comentar! Aquí les adelanto algo..el cap tenía que ser un poco mas largo pero no quería dejarlos sin nada. Harry también defendiendo a su amigo..pero te adelanto que no pensarà asì por siempre..eh? XD! Dolohov también le estarà dando una lección…no por nada dijo "nadie toca lo que es mio" (Adelanto exclusivo de Rose para Dafne!)
Actualizaciòn pronto!
Saludos Mortìfagos!
Rose
Smithback: Conciso: Gracias por la felicitación! Espero que también te guste el cap ahora…
Bye!
Rose
Shadow of Terrow: Gracias a ti por leerme. Es un honor que me sigas linda! Espero no decepcionarte ahora… (y a todos) pero prometo, juro y perjuro (Juramento Inquebrantable de Rose) que el próximo cap si o SI Tendra LEMON y que lemòn! Oh! Prepárense porque tuve la fortuna de tener la asesoría de un querido amigo (XD! Kynky!) Joaquìn quien si que me enseño lo que es el Lemon
Actualizo pronto, pronto, pronto (segundo juramento)
Besos mortìfagos!
Rose
Kirtash: Kirtash! Hola!
Gracias por seguir ahì, a pesar de que no actualizo nada de pronto.
Y el imperio funcionò, ahì tienes el siguiente cap…pero me temo que no muy pronto. Espero me disculpes.
Tratarè de actualizar mucho pero mucho màs pronto!
Mosmordre!
Rose
Princesita de la Oscuridad: Vale, que me encanta tu nombre (o título) XD! No los dejarè asì.Ahora necesito mil manos, y recen a Voldy por un poco màs de tiempo en la compu que no me dan!
Actualizarà lo màs pronto posible.
Bye!
Caps superlargos? Ahì teneis!
Bye, bye!
Beso dementoriano! Feliz Halloween!
Rose ¡
Princesa de Corazones: Gracias por continuar leyendo! Un placer, un honor y planearemos la venganza mortìfaga prontillo!
Los quiero mucho!
Besos de serpiente para todos!
Mosmordre! (preparándose para la próxima premiere)
Rose
Shi-p-Dream: Gracias ¡! Todos lincharemos a Ron…ja,ja,ja…Dolohov tendrá un papel protagónico con èl…ya veràs…te aseguro que te gustarà..(risa maquiavélica)
Cariños Mortìfagos de Rose
Y para todos los lectores, si quieren saber algo màs o sugerir algo…un Imperius cada dos días…ya estamos en Facebook! Pueden buscar con Crucio Comunidad Mortìfaga o Karen Rose Black y mandarme todas las sugerencias, crucios e imperios que tengan…! Ademàs que les estarè contando algo màs de mi vida.
Oh, saludos también a mi nuevo querido Mortìfago (XD!) Teru Mikami (o Carlos) hay cierta química…que tal? Ja,ja,jaªª
Besos mortifagos a todos! Reviews? Gracias!
El próximo cap con Lemon explícitamente NO apto para menores..preparaos!
Y preparaos para la saga! Premiere…allà vamos!
La comunidad mortìfaga espera retos…proponen algo?
Bye!
Atte:
Rose
