Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn no me pertenece ni sus personajes, si no a su autora Akira Amano

Summary.- Herbívoros habían por montones a su alrededor, pero ese herbívoro era el único que podía tomar su atención y perturbarlo de esa forma.


DIETRO IL CIELO

By: Yunmoon

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Capitolo 9

Forza

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En ese lugar, frió y desolado solo podía existir una persona que le quedara bien el puesto de jefe, quien lo mirara diría que ese lugar solo podía ser para él, como si siempre se esperara que él fuera el líder de todo Vongola.

Pero Tsuna nunca había entendido porque ese lugar, tan grande y lleno de gente podía sentirse tan solo, ni siquiera Dino, Gokudera o el propio Reborn podían hacerle sentir en casa, no en ese lugar, no rodeado de esas personas. Pero se mantuvo firme, escuchando cada palabra pese a que a veces no entendía de qué iban las cosas. Sus ojos miraban a cada persona que hablaba, sabía que los intimidaban esos ojos cargados de interés y poca simpatía, su mirada quemaba, la llama se mantenía sobre su cabeza y pensó en lo ridículo que era utilizarla en una simple reunión de la familia Vongola.

Reborn lo había dicho la llama era lo mejor para mostrar su autoridad y le había ordenado utilizarla y pese a que ya no le obedecía como antes, en ciertas cosas estaba de acuerdo con el arcobleno, en ciertas y contadas cosas.

-Así que la intromisión de esos paracitos en Venecia nos tomaron con la guardia baja. Necesitamos mandar más unidades a ese punto, Decimo-.

Dijo alguien, que para él no era importante pero sabía que estaba a cargo de ese punto en Venecia y hablaba con pura cobardía, no necesitaban más unidades, solo necesitaban a un buen estratega, ese hombre no servía para nada, al menos no para liderar las unidades del centro de Venecia.

Pero Tsuna no iba a decirlo, no con palabras tan suaves.

-Si me disculpa, Decimo. Las unidades son perfectas, el problema es el líder a cargo de ese punto…-.

Tsuna sonrió, al menos ese hombre, que tampoco le parecía importante, se había dado cuenta de eso, sería bueno comprobar sus capacidades, le interesaba probar las nuevas mentes que habían ingresado a Vongola.

-Tiene mucha razón, ¿por qué no probamos que tal puede hacerlo usted? Hayato, encárgate de todo lo que sea necesario para que este hombre sea el líder a cargo de la seguridad del centro de Venecia-.

-Me encargare personalmente, Decimo-.

Tsuna sonrió a Hayato y luego miro al hombre que no aparentaba más de veinticinco.

-Esperare ansioso los resultados-.

Tsuna sonrió con astucia provocando que ambos hombres sintieran algo pesado. Los más viejos sabían que no debían de hablar en esos casos, porque el Decimo podía tomar la palabra y asignarte la tarea pesada, el centro de Venecia era uno de los lugares con más delincuencia, en donde la mafia solía conspirar muy seguido, todo Italia era inseguro para Vongola, pero Venecia era como un campo minado.

Todos sabían eso.

Tsuna se levanto de la silla, era obligatorio que todos se levantaran cuando el Decimo Vonogola lo hacía, pero la junta todavía no terminada.

-Tengo que arreglar unos asuntos, encárgate de todo, Reborn-.

El hombre asintió y Tsuna salió de ahí, solo, porque Gokudera no podía tomarse la libertad de salir sin haber anotado todo lo que había pasado en esa junta.

Ya en la salida se dirigió al baño y cerró la puerta detrás de si, apago la llama y se recargo con cansancio en la pared del baño, se deslizo hasta quedar sentado y soltó un suspiro. Era agobiante permanecer en ese lugar por tanto tiempo, se cansaba, se molestaba y también se irritaba, todo al mismo tiempo.

A veces quería volver a Japón, al principio lo pensaba muy seguido pero ahora lo hacía muy pocas veces, cuando recordaba su hogar se le pasaba por la mente su cuarto, despertar tarde y bajar corriendo, con una sonrisa su madre le esperaría en la cocina con el desayuno, los niños jugando y Reborn siendo alimentado por Bianchi, que Gokudera lo recogiera junto con Yamamoto, en la escuela ser molestado por el hermano de Kyoko para entrar en el club de boxeo, que Haru se apareciera para saludar y hablara de dulces con Kyoko.

Que Hibari los regañara por hacer mucho ruido, y al final solo lo golpeara a él.

Mirar a Hibari cuando sonreía con sarcasmo y cuando fruncía el ceño por molestia.

Ver a Hibari.

-No… no más Hibari-san… Ya basta-.

Se sintió culpable y se miro al espejo, su cabello se había aclarado por el continuo uso de las llamas, a simple vista se notaba a penas, pero personas como Reborn o Gokudera lo notaron al instante. Sus ojos ya casi no cambiaban después de estar en modo Hiper, ya eran así de experimentados con o sin la llama.

Su altura, apenas había crecido un poco, sus ciento cincuenta y siete centímetros ahora eran ciento setenta y dos, Gokudera medía como ciento ochenta y Yamamoto sabía que pasaba los ciento ochenta, era bajo y eso incomodaba a más de uno, su líder se veía bajo, débil, bastante lindo, era todo un inconveniente, muchos decían que era un chiste que su líder fuera comparado incluso con una mujer.

Pero no era su culpa, no tenía la culpa de parecerse más a su madre que a su padre.

Había trabajado duro para cambiar eso, pero sabía que aún le faltaba un largo camino.

Muchos le tenían respeto, muchos le hablaban con tanto respeto que se sentía orgulloso, pero muchos otros le trataban como un compañero, no como un líder, lo menospreciaban a sus espaldas y lo veían muerto en un par de años.

No tenían confianza en él o en sus decisiones, ni en su fuerza y mucho menos en su determinación, muchos lo veían como una molestia para Vongola, esperaban que el Noveno retomara el cargo y escogiera a otro para tomar su puesto.

Diablos, sabía todo eso y más.

Por eso había tomado mucha determinación con respecto a su decisión.

Hibari era una de las debilidades más grandes que tenía, quería ser un buen jefe para Vongola, quería hacerlo bien por primera vez en su vida, por Varia, por Xanxus, por Reborn y los arcobaleno, por Dino y todas las otras familias aliadas, por sus amigos, por los niños, por sus padres, por él mismo.

Debía dejar a Hibari.

Por todo eso Hibari era una molestia para su determinación.

Por todo eso le había prometido a Reborn que nunca más volvería a ver a Hibari como alguien especial.

Por todo eso había luchado por las ganas que tenía de abrazar a Hibari.

Por todo eso y mucho más Hibari no podía ser más que un simple guardián en su vida.

Hibari solo debía representar el papel de su familia, de su guardián, incluso el papel de amigos aún pegaba.

Pero no más.

Así que llorar porque Hibari saliera con Haru era una total perdida de tiempo, y lo sabía. Pero también había dolido como para hacerse el idiota.

Pero era un buen líder, así que debía de recuperar la compostura y volver a la mansión Vongola, hacer como que nunca había llorado y seguir con ese pensamiento hasta que se le olvidara.

Como si nunca hubiera sucedido.

Que vida tan estúpida y melodramática llevaba… Hasta le hacía enojar.

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-¿Una pelea?-.

Gokudera volteo a mirar al pelinegro, Yamamoto sonrió y asintió.

-¿Por qué no? Me gustaría medir mi fuerza con la tuya, Gokudera-.

Gokudera volteo.

-No puedo. Tengo que hacer algo que me ha encargado el Decimo, además, tengo prohibido pelear si el Decimo no me lo permite-.

Yamamoto amplio la sonrisa.

-¿Entonces debo pedirle permiso a Tsuna para pelear contigo?-.

Eso hizo enojar a Gokudera.

-Debería… ¿Decirle por favor?-.

Gokudera se enojo aún más.

-Entonces debo creer… ¿Qué eres el perro de Tsuna?-.

Gokudera estaba apunto de darse la vuelta y golpearlo, pero se estaba conteniendo.

-¡Es broma! ¿Pero de verdad debo decirle a Tsuna "que me permita patearte el culo"?-.

-¡YA CÁLLATE ESTUPIDO CEREBRO DE PELOTA! ¡Para romperte la cabeza no necesito pedir permiso!-.

Y la lucha comenzó, Yamamoto se alegro de poder hacer maldecir a Gokudera en tan poco tiempo, se sintió feliz por eso, pensaba que ya no había forma de sacar de sus casillas a Gokudera, pero seguía teniendo el poder de sacar esa parte del peliplata y eso lo reconforto bastante.

-No te contengas Gokudera, golpéame como has golpeado a Belphegor, ¡no tendré remordimientos yo tampoco!-.

Para cuando Gokudera comenzó a pelear enserió Tsuna ya había llegado a casa, se le hizo raro no ser recibido por su guardián, cuando Chrome lo vio le dijo donde se encontraba Gokudera y Tsuna se sorprendió el verlo pelear, pero sonrió por la sonrisa de Yamamoto y la furia que parecía tener Gokudera.

Sin duda Gokudera se estaba divirtiendo.

Dio la vuelta y Chrome lo siguió enseguida.

-¿No va a detenerlos, Jefe?-.

-No, ellos solo se divierten…-.

-Oh, ya veo…-.

Tsuna volteo a ver a Chrome y le acarició la cabeza.

-¿Te gustará probar algún día? Es divertido pelear solo para entrenar. Puedes hacerlo conmigo si quieres-.

-¡Yo no podría! El Jefe es muy fuerte y…-.

-Sería solo entrenamiento, además Chrome también eres muy fuerte, no olvides que eres mi guardián de la niebla, al igual que Mukuro-.

-Pero… Mukuro-sama es más fuerte-.

-Puede que sea fuerte, pero tú igual lo eres-.

-Jefe…-.

-Bueno, creo que ya he gastado mi tiempo de descanso, hablaremos más tarde y lo del entrenamiento sigue en pie-.

Tsuna se fue y Chrome lo vio irse, se sentía cálida, estar con el Jefe se sentía muy bien, su corazón latía rápido, si el Jefe fuera su hermano o su madre o su hijo sería realmente feliz, ser parte del Jefe era algo que le entusiasmaba mucho.

Pero también se sentía muy bien estar al lado de Mukuro, también era cálido y reconfortante, ambos le gustaban mucho.

Era una hermosa sensación de protección el estar con ellos dos, como en Venecia, cuando volvieron se sentía muy bien estar sentada entre los dos, escuchar sus voces al platicar, sentir sus presencias, oler sus aromas, era como estar en una agradable familia, los quería a los dos demasiado.

-Jefe… Mukuro-sama…-.

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Tsuna abrió su oficina, no había un Reborn acostado en su sofá y eso le hizo suspirar y dejar esa estabilidad que realmente no tenía en ese momento. Que Gokudera peleara por voluntad era extraño contando que Gokudera le temía a la pelea.

Y no lo culpaba.

Todavía recordaba su primera misión en Italia, Gokudera y él habían ido solos, los enemigos llegaron de todos lados y Gokudera no se lo pensó dos veces y comenzó a pelear para protegerlo. Él había quedado muy impresionado por la cantidad de enemigos –y sangre-, así que se había quedado estático, hasta que recibió un golpe fue capaz de reaccionar, se tomo dos píldoras y de inmediato entro en modo hiper, comenzó a ayudar a Gokudera y así su primera misión fue todo un éxito.

Probablemente todo hubiera estado bien, Gokudera se hacía fuerte de una manera impresionante, entreno solo y con ayuda de otros, incluso peleaba debes en cuando con Blephegor o con cualquier integrante de Varia, Gokudera se hacía demasiado fuerte en poco tiempo, mientras él a veces no podía entrenar por las obligaciones que tenía como Decimo Vongola.

Fue en la segunda misión que estuvieron juntos, casi dos años después que llegaron a Italia, que lastimo a Gokudera de la peor forma que pudo haberlo hecho.

Una misión lejos de Italia y cerca de Japón, Hong Kong, Gokudera estaba muy excitado porque hacia mucho que no estaban juntos en alguna misión. Tsuna también estaba feliz, porque le gustaba ver feliz a su familia y porque no tendría que hacer tanto trabajo por un tiempo.

Para Tsuna el trabajo se basaba en mucho papeleo, reuniones, misiones y mucho más, sin contar que tuvieron que enseñarle Italiano en menos de cuatro meses y si eso fuera poco también tuvo maestros espartanos que le enseñaba todo lo que no sabía hacer bien, desde las materias básicas, hasta las cosas que debía mostrar en público, etiqueta, modales, intelecto, todo eso tuvo que aprender y su profesor no era solo Reborn, era el propio Squalo y otros más hombres de Italia se encargaron de enseñarle –y traumarlo- tanto como fuera posible.

Para alguien que era considerado un inútil tuvo que hacer un verdadero esfuerzo para lograr todo lo que era ahora.

Pero en esa misión no debía de preocuparse por nada de eso. Solo debía de estar con Gokudera y pelear juntos si ese era el caso.

La misión era bastante simple, entrar al territorio enemigo, tomar el anillo del líder y salir de ahí, no tenía que matarlo ni nada, solo debía de tomar el anillo.

Una misión sencilla para él que ya había sido obligado a ver morir y a matar.

Al principio fue bastante sencillo, pero mientras más se adentraron comenzaron a notar más seguridad, más hombres, así que una batalla fue inevitable. Gokudera estaba demasiado bien, así que le dijo que continuara sin él, Tsuna acepto, porque se había vuelto algo frívolo, y se marcho por el jefe, cuando llego al lugar indicado se entero que el líder no estaba así que el anillo tampoco, molesto volvió donde Gokudera para ayudarlo y se fueran de ese lugar peligroso.

En ese entonces aún debía de consumir las píldoras para entrar en modo Hiper, así que el modo Hiper había desaparecido y apenas iba a consumir las píldoras de nuevo. Se acercó a donde se supone que estaba Gokudera, sin defensas, totalmente distraído.

Y Gokudera no lo sintió y no tuvo la capacidad de detenerse.

Cuando Tsuna vio el ataque se quedo paralizado, no pudo moverse porque no sabía que estaba pasando realmente.

Gokudera lo golpeo de una forma tan feroz que Tsuna quedo inconsciente al acto.

Había lastimado a su querido y preciado Decimo, había herido a su amigo. Era una herida mortal en la clavícula que sangraba mucho, Gokudera se asusto y quedo en shock.

Gokudera quedo tan impresionado que se desmorono al instante, no tardo en nada en llegar los otros miembros de Vongola que habían viajado con ellos, cuando vieron a Gokudera frente a Tsuna se acercaron y se sorprendieron al ver la herida que tenía su líder.

Lo llevaron de inmediato al medico especialista de Vongola, la herida era realmente grande y Tsuna estaba perdiendo mucha sangre, moría.

Hombres que controlaban la llama del Sol se encargaron de su tratamiento y gracias a ello Tsuna vivió, ninguno de los dos dijo nada, ninguno dijo que el golpe y su cercana muerte eran debido al guardián de la tormenta.

Una semana después Gokudera por fin pudo verlo, Tsuna estaba muy delgado y pálido, pero sonreía de una forma tan gentil que Gokudera no pudo evitar llorar, le pidió perdón y le dijo que lo matara. Tsuna no supo que decir, solo abrazo a Gokudera y le dijo que no se preocupara, que todo estaba bien y él seguía vivo, incluso le dijo que no lo culpaba de nada. Poco a poco se recupero y Gokudera volvió a sus misiones.

Pero Tsuna se sintió realmente mal, había lastimado a Gokudera con eso, Gokudera había perdido la confianza de pelear y las manos le temblaban cuando debía de enfrentarse a un enemigo.

No sabía que hacer con su amigo.

Todo había sido un accidente y su culpa por haberse metido de esa forma en la batalla de Gokudera. Era su culpa y Gokudera sufría las consecuencias.

No fue un acto impulsivo su decisión ni nada de eso, medio año después de ese problema lo había pensado tanto y al final había encontrado una sola solución.

Una nueve misión con Gokudera fue la oportunidad perfecta para decirle todo, la tercera que tuvieron juntos, y el chico se veía bastante incomodo, Gokudera se veía temeroso y Tsuna sabía que lo que diría era la úica salvación de Gokudera.

Porque lo conocía demasiado bien.

-No tienes que hacerlo, Gokudera-kun-.

-¿Eh? ¡No se preocupe Decimo todo marchará de maravilla!-.

-No Gokudera-kun, no lo entiendes. No vas a hacerlo porque te lo ordeno. Lo he hablado con Reborn y he decidido que no quiero verte pelear nunca más, no si tienes falta de confianza en ti mismo. No te estoy diciendo que seas inútil o algo similar, pero se que no te gusta pelear, no te gusta lastimar a otras personas. Encárgate de todo lo interno a Vongola, se mi mano derecha y ayúdame dentro de Vongola, quiero que estés a mi lado sin temblar porque temes lastimarme, quiero que hagas todo eso hasta que tu mismo quieras luchar de nuevo, a mi lado-.

Gokudera se quedo callado.

-Entiéndelo Gokudera-kun, te quiero y quiero que tú seas feliz. No quiero que vivas asustado de lastimarme… ¿Me entiendes?-.

-Decimo… pero si no lucho entonces…-.

-No importa si luchas o no, solo quiero que estés feliz con lo que haces… sin miedo-.

-Gracias, Decimo-.

-¡Somos amigos así que eso es lo que hacen los amigos por los amigos!-.

Si, podía recordarlo, desde entonces Gokudera entrenaba solo, desde entonces Gokudera se encargaba de todo lo interno a Vongola, lo ayudaba con papeleo y además se encargaba de cuidarlo.

Se sentía realmente culpable de haberle quitado la confianza a Gokudera.

Y además de eso, tenía muchos otros pecados de los cuales se arrepentía aún ahora.

Italia se había encargado de mostrarle que el mundo era demasiado complicado y que para entenderlo y lograr vivir en el debía de volverse en algo más.

Debía de volverse un carnívoro.

Soltó una risita y se dio cuenta que ya había perdido mucho tiempo reviviendo historias que ya eran cosa pasada, observo el trabajo de ese día.

-Xanxus-san… siempre me haces trabajar demás-.

Sonrió mientras volvía con el papeleo.

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Gokudera jadeaba en busca de aire recostado en el pasto, a su lado Yamamoto estaba igual, con heridas y raspones, Yamamoto reía debes en cuando y Gokudera no podía evitar mascullar maldiciones e improperios.

-¡Eso fue realmente divertido!-.

Gokudera se dio cuenta que el Sol ya estaba bastante bajo, entonces recordó que tenía trabajo que hacer y se levanto rápidamente.

-Tch… Ya me atrase… Me voy cerebro de beisbol. ¡Pero esto no se queda así, para la otra me pedirás clemencia!-.

Sin más se marcho, Yamamoto soltó una carcajada y observo a Gokudera irse.

-No has cambiado nada, Gokudera-.

Reborn, como un espía profesional y como alguien que se metía en donde no lo llamaban, observa la escena, era algo que se lo llevaba pensando desde hacer tiempo y ya se imaginaba que Yamamoto le quitaría el miedo a pelear a Gokudera, eso había estado demasiado bien para ser la primera batalla, Gokudera demostraba persistencia y mucha astucia, había podido resistir a cada ataque de Yamamoto, pero no estaba seguro si el guardián de la lluvia había estado peleando enserio o no.

-No luchaba enserio… Yamamoto Takeshi tiene mucha más fuerza, solo estaba probando a Gokudera Hayato-.

Reborn se dio cuenta que no estaba equivocado y que no era el único observando esa batalla, volteo a mirar a Hibari.

-Ya veo-.

-Gokudera Hayato tampoco luchaba enserio, parecía más un juego que una batalla. He perdido mi tiempo-.

Hibari bajo del árbol y camino a la entrada de la mansión Vongola, Reborn sonrió, si, Gokudera tampoco luchaba enserio, se contenía demasiado para no herir a Yamamoto, probablemente había decidido pelear, pero aún le temía a su fuerza.

Pero más que eso, le interesaba ver la fuerza del guardián de la nube.

Parecía como si se hubiera vuelto endemoniadamente fuerte, era mejor medir su fuerza que llevarse una sorpresa.

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Más importante ahora era ver a ese herbívoro, Sawada Tsunayoshi lo tenía intrigado, no había sido capaz de notar su presencia en sus sueños, pero lo había visto después de abrir los ojos y por eso sabía que el chico había estado ahí. ¿Cuánta fuerza tendría ahora? ¿Cuándo habría crecido? ¿Cuánto habría cambiado? Podía sentir su presencia en todo la casa, pero sabía donde estaba, su presencia se hacía fuerte justo detrás de la puerta que estaba frente a él, examino la manija, se habría con llamas de Cielo, pero él había visto muchas de esas y sabía como abrirlas.

No le costo nada abrirla y entro.

-Reborn, no tengo tiem… Hibari-san-.

Tsuna sintió todas las alarmas de su cuerpo activas, cada una le decía que se calmara pero no demasiado, que no debía de mantener la guardia baja con él pero que debía aparentar calma, era cuestión de segundos para perder esa batalla, Hibari era un oponente fuerte incluso en batallas estúpidas como la que llevaba en su interior, la que llevaba con sus sentimientos y con el titulo de ser el Decimo Vongola.

-Sawada Tsunayoshi-.

El impacto de escuchar su nombre en él fue grande, disimulo y lo hizo bien, pero su corazón latía rápido y fuerte, su corazón no paraba de pedirle que se alejara si no quería caer de nuevo, si no quería llorar como lo había hecho el día anterior.

-Hibari-san, ha pasado tiempo, ¿cómo es…?-.

-Si me preguntas como estoy te morderé hasta la muerte, Sawada Tsunayoshi-.

-Veo que estas muy bien, ¿necesitas algo?-.

Aunque realmente quiso decir: ¿Cómo entraste a mi oficina?

-Una pelea contigo-.

Directo y bruto, como siempre, así era Hibari, su guardián de la nube.

-Bueno… Creo que por ahora eso es imposible Hibari-san, estoy un poco atrasado de tiempo. Tengo todavía trabajo y debo ir a ver al Noveno y a los Varia sin contar que…-.

Hibari azoto la mano en su escritorio haciendo callar a Tsuna, Tsuna trago saliva y alzo el rostro, Hibari le tomo de la corbata y lo jalo hacia él, muy cerca, pensó Tsuna al ver con detalle sus ojos metálicos.

Hibari no había cambiado mucho, seguía siendo igual de bruto que cuando vivían en Namimori, igual de impredecible como siempre.

Era como si esos días en los que Hibari se encargaba de molestarlo volvieran a él.

-¿Hibari…?-.

Pero como dijo, Hibari era totalmente impredecible.

El impacto fue tal que se desconecto al instante del mundo.

Suspiro, pero se trato de alejar.

Quiso sostenerlo, pero no le respondió.

Pero disfruto del contacto de los labios de Hibari sobre los suyos.

Pero lucho por separarse de aquel rudo beso.

¿Qué estaba pasando?

Hibari se separo de él y lo soltó lentamente de la corbata, lentamente Tsuna quedo sentado en su silla y observo el caminar ligero de Hibari hacia la salida y luego escucho el sonido de la puerta al ser cerrada. Comenzó a jadear en busca de aire, se sonrojo tanto que el calor le escapo por las orejas.

-¿Qué… qué rayos fue eso?-.

Se tapo la boca con la mano derecha y se sintió realmente avergonzado.

-No te vayas… así como si no hubieras hecho nada, bastardo-.

Era un verdadero bastardo.

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Interesante, pensó Reborn, así que las cosas eran así.

Pues si todo iba como lo planeado entonces no debía de preocuparse mucho.

Hibari pronto caería y sería solo por él mismo y Tsuna lo haría junto con él.

Sonrió, no tenía que preocuparse tanto como pensaba.

-¿Reborn? Espera… ¿La sonrisa es porque tramas algo?-.

El arcobaleno miro de reojo a Dino, quien se había encargado de perturbar a su mente perversa por alguna extraña razón se irrito mucho.

-No molestes-.

Dijo simplemente mientras se separaba de la pared y comenzaba a caminar. Dino lo siguió.

-¿Sabes algo, verdad? ¿Y que hay con lo de Tsuna? Me fui porque sabía que tú lo protegerías… Pero sin embargo él…-.

-No es un bebe, debe protegerse por su cuenta… De todas maneras debía conocer el mundo en el que vive de una forma u otra-.

-¡No me…! ¡Eres imposible! ¿Tenías que mostrarle el mundo de esa forma?-.

Reborn se detuvo pero no dijo nada.

-¿A caso te cuesta tanto ser un poco amable con él? ¿No pudiste defenderlo ni un poco? ¿Eres tan maldito que esa fue tu mejor forma de enseñarle el mundo? ¿Acaso tu…?-.

-¿Y crees que no me siento culpable por él? ¿Crees que me importa tan poco que decidí dejarlo así, solo?-.

-¿Pues como voy a saberlo? ¡Solo se que lo que le paso a Tsuna fue tu culpa! ¡Tsuna sigue estando a tu cargo!-.

-¡No fue mi culpa! ¡El idiota se lanzo justo cuando el Noveno me asigno una misión! ¡No le dijo nada a nadie y cuando volví todo ya había pasado! ¿Qué crees que soy? ¿Un mentalista? ¡Como iba a saber yo que se iría a lanzar al enemigo como si fuera imbécil!-.

Estaban gritándose, pero no se podía evitar, Dino se había enojado mucho y Reborn estaba soltando todo lo que había reprimido por más de dos años y medio.

-Eres lo peor, Reborn-.

-No me mires como si fuera mi culpa, estuve todo el tiempo con él, lo protegí pero le enseñe lo que debía de saber, no se como mierda pensó que irse solo con el enemigo sería lo mejor-.

-Sabes perfectamente que tu misión con el noveno duraba menos, ese día cuando me fui hable contigo, me dijiste que estabas descansando y que regresarías pronto-.

Ese detalle se le había olvidado y tenía razón.

Su culpabilidad se basaba en eso.

Había podido regresar días antes y darse cuenta lo que planeaba Tsunayoshi, pero no había querido, había querido que Tsuna pensara solo, que pensara en ser un jefe sin tener a Reborn para asesorarlo todo el tiempo, pero eso le había costado algo.

Le había costado la integridad mental de Tsuna.

Sino hubiera sido por Xanxus entonces ahora no sabría como estaría Tsuna.

Se quito el sombrero y se pasó una mano por los cabellos, volvió a ponérselo y miro a Dino.

-¿Te pesa, verdad? Lo que le paso a Tsuna… ¿Te pesa mucho, cierto?-.

Reborn volteo el rostro.

-Desde ese día, ¿aceptas misiones lejos de Tsuna? ¿Te has separado de Tsuna? Lo siento Reborn, pero tu dolor no se compara con el que tiene él, estoy seguro que a Tsuna todavía le duele-.

-Lo sé… Realmente lo sé… Tch, todos mis discípulos son unos idiotas-.

Reborn dio la vuelta y se fue, Dino lo miro irse, realmente no se sentía culpable de decirlo todo eso a Reborn, se lo tenía merecido por dos razones: Por no proteger a Tsuna y por no demostrarle a Tsuna lo que sentía por él.

Porque aunque Reborn se hiciera el fuerte y poderoso era obvio.

Reborn tenía sentimientos por Tsuna que ni el propio arcobaleno entendía.

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Gokudera entro a la oficina de Tsuna y lo vio dormido, se sorprendió, Tsuna no era de los que se dormían en mitad de su trabajo, llevaba una bandeja con té caliente y varios aperitivos para su jefe. Dejo la bandeja en una mesa junto a un sofá y observo a su jefe, sonrió, Tsuna seguía siendo tan lindo como hace tiempo, entonces observo una cicatriz que comenzaba por la base del cuello y se ocultaba en la ropa, apretó los dientes.

-¿Hayato?-.

-¡Decimo!-.

Tsuna levanto la cara de los papeles y se taño los ojos con el dorso de las manos y le sonrió a su guardián de la tormenta. Hayato le sonrió al instante.

-Le traigo unos aperitivos. ¿Se encuentra bien?-.

-Si, solo que me siento un poco cansado. ¿Cómo te fue en tu batalla con Yamamoto?-.

-¿¡Nos vio!-.

-No te exaltes Hayato, me parece bien que luches con él, será un buen entrenamiento-.

-Pero…-.

-¿Tuviste miedo?-.

Gokudera lo miro directamente.

-Un poco-.

-¡No te preocupes, nunca lo lastimarías, confió en ti Hayato!-.

-Pero a usted…-.

Tsuna coloco su mano sobre la de Gokudera.

-No hablemos de cosas del pasado… ¿Vale? A mi no me gusta verte triste, me gusta tu sonrisa-.

Gokudera sonrió y coloco su otra mano sobre la de Tsuna, admiraba a Tsuna como líder y como persona, nunca había conocido a alguien tan fuerte como él, lo admiraba mucho, demasiado. Le estaba muy agradecido por haberle mostrado ese camino que llevaba ahora.

-Gracias, Decimo-.

Gokudera lo soltó y Tsuna quita su mano de la de él, Tsuna miro sus documentos y soltó un suspiro, Gokudera quería preguntar algo más antes de marcharse.

-¿Ya ha hablado con Hibari?-.

Tsuna se puso un poco nervioso, pero como buen actor que era no lo demostró.

-Un poco… Yamamoto me dijo que ahora esta saliendo con Haru-.

-¿¡Con esa loca! Imposible, no ese Hibari-.

Gokudera conocía mucho sobre Tsuna, entre esas cosas que sabía estaba el hecho de que su querido Decimo sentía cosas por el chico del ave. Cuando Gokudera lo supo se enojo mucho, no entendía como alguien tan puro como Tsuna podía enamorarse de alguien como Hibari, Hibari no se merecía el amor ni el reconocimiento del Decimo, de ninguna forma.

Pero Gokudera no sentía que tuviera el derecho de decir nada.

Pero en ese momento, en el que el Decimo le decía que Hibari salía con Haru quería negarlo, porque sabía que a Tsuna todavía le gustaba Hibari, pese a que odiaba a Hibari y prefería que se quedara con Haru no quería ver sufrir a Tsuna.

-Debe ser otra cosa, el idiota del beisbol seguro se equivoco-.

-No, se veía muy seguro… Pero me parece bien, Yamamoto ha dicho que Haru cuida a Hibari-san, eso me hace sentir tranquilo, que alguien cuide a Hibari-san es lo mejor-.

-Decimo…-.

Deseaba mucho decir palabras alentadoras, pero no las sentía, prefería que Hibari se quedara con Haru, así que con egoísmo prefirió callarse y dejar las cosas como estaban.

-¡Será mejor que me vaya! Usted tiene mucho trabajo y yo solo estoy estorbando, me voy-.

-Nos vemos a la hora de la comida-.

Tsuna sonrió, pero cuando Gokudera se fue puso una cara larga, Hibari salía con Haru y Hibari le había besado.

¿Qué significaba eso?

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Tsuna estuvo esperando a Ryohei y a Lambo en la puerta y cual fue su sorpresa al darse cuenta que no solo recibiría a esos dos, si no que también la novia de Ryohei estaba ahí.

Hana Kurokawa, alguien a quien se imagino que no volvería a ver.

-Tiempo sin vernos, Sawada-.

Tsuna sonrió. Hana lo miro, ese niño no se parecía en nada al Dame-Tsuna de hace tiempo, se veía totalmente diferente, ese hombre frente a él parecía otro.

-Si, ya ha pasado un tiempo Hana-san-.

-Has cambiado en extremo, Sawada-.

-Vongola, sin duda te ves diferente-.

-Lambo, Ryohei, ustedes también cambiaron mucho, Lambo habéis crecido un montón-.

-¿Dónde esta el cabeza de pulpo, Takeshi y Hibari?-.

-Hayato se encarga de unos asuntos, Yamamoto debe estar entrenando y no tengo idea donde esta Hibari-san-.

-Ese Hibari… ¿Tienes el mensaje?-.

Hana asintió.

-Tenemos un mensaje de Haru para Hibari, pero también quiere que lo sepas tú y Reborn-.

Tsuna asintió.

-Reborn no esta ahora aquí, pasemos todos a mi oficina y hablemos sobre el asunto-.

-Perdona, pero creo que será mejo que solo este Hana contigo, el mensaje es confidencial y Haru solo quiere que ustedes tres, Hibari, Reborn y tú lo sepan, ni Lambo ni yo sabemos de que va todo-.

Tsuna miro a Hana, que Haru le dijera algo a ella pero no a Ryohei o a Lambo era algo realmente extraño, miro a los dos.

-Vale, en un momento vendrán un par de doncellas que los llevaran a sus alcobas, vamos Hana-san-.

Tsuna camino en frente y Hana le siguió por atrás, el cabello de Tsuna, que recordaba era de un castaño fuerte, ahora era más claro, era más alto que ella cuando recordaba ser más alta que él y sus ojos, que solían ser grandes como los de su amiga Kyoko, ahora tenían el brillo de la madurez que sabía había ganado a base de batallas peligrosas y circunstancias poco agradables.

-Estas bastante alto, pero a la vez eres aún muy bajo, Sawada-.

-Supongo que mi anatomía no me ayuda tanto en la altura-.

-Vale, eso parece sensato-.

-¿Van a casarse?-.

Hana sonrió y se pregunto si habría visto el anillo de matrimonio que llevaba, acarició el anillo y sonrió.

-Sí, planeamos hacerlo a final de este año-.

-Felicidades-.

-Gracias-.

Tsuna encendió su llama sin reparar en la cara sorprendida de Hana, Hana hacía lo posible por no sorprenderse, pero era imposible, Tsuna abrió la puerta y se hizo a un lado.

-Pasa-.

-Te has vuelto todo un caballero, gracias-.

-No es nada-.

Ella entro y Tsuna entro enseguida, cerró la puerta y le ofreció asiento en el sofá en el que Reborn se solía recostar, se sentó en el de una sola plaza que estaba enfrente de la chica.

-Probablemente Hayato sepa pronto que estas aquí y traiga algo-.

-¿Por qué no lo traen tus doncellas?-.

-No tiene permitido acercarse a esta área, es mía y por mi seguridad solo entra personal clasificado, mis guardianes y Reborn-.

-Vaya, que estés hablando conmigo tan naturalmente me pone los pelos de punta… ¿Eres realmente un jefe mafioso?-.

-Hana-san, preferiría que sepas lo que Ryohei te ha dicho. Es mejor para ambos dejar las cosas así-.

La chica miro a Tsuna, al parecer el chico aún no se daba cuenta que continuaba con esa extraña llama sobre la cabeza, según Ryohei eso se llamada modo Hiper de la ultima voluntad, Hana soltó un suspiro, era más complicado hablar con Tsuna a pesar que mostrara una mirada amable.

-Tienes razón, es mejor que te hable sobre lo que me dijo Haru-.

-Por favor-.

Hana pensó en como iba a empezar.

-Haru ha dicho que ha encontrado algo en las investigaciones que hizo en Turquía. Es sobre los anillos, después de volver del futuro habéis hecho una grieta y un extraño poder se poso en varios anillos cercanos a ese sitio, dijo que las cajas se vuelven más poderosas y los anillos se fusionan con ellas, al parecer una familia esta juntando todo ese poder y… están aliándose con el enemigo para atacarte. El poder de los arcobaleno es capaz de cerrar la grieta, pero eso no quita el hecho de que mucho poder ya ha escapado de ese lugar, fue lo que dijo ella-.

Tsuna miraba a Hana, imposible, ese poder no podía ser otro más que…

-Haru dijo que es el poder de la tierra-.

Tsuna se recargo en el sofá, imposible, realmente imposible. El poder de la tierra había sido despertado, se paso una mano por el cabello y miro a un punto en la pared de enfrente, si ese poder estaba en manos peligrosas…

¡Si estaba en las manos de ese hombre!

Se asusto, no lo negó, se asusto tanto que Hana se dio cuenta que sus ojos transmitían terror, se acercó a Tsuna.

-¿Sawada? ¿Estás bien? ¿Sawada?-.

-No… imposible…-.

Cuando el chiquillo comenzó a temblar Hana se levanto

-¿Sawada? Reacciona, vamos… ¡Tsunayoshi!-.

Tsuna salió de su estado de terror y se dio cuenta que Hana lo abrazaba, soltó un sonoro suspiro y Hana supo que ya podía dejar de abrazarlo, lo soltó lentamente y le observo el rostro.

-¿Estás bien?-.

-¿Desde cuando supo eso Haru?-.

-No lo sé, ella me pidió que se los dijera tan pronto como viniera a Italia, me parece que dijo algo sobre que aliados en Vongola ocultaron esa información, Haru sospecha que Basil sabía algo al respecto, pero supo que él chico había sido atacado en Turquía, cree que pudieron borrarle la memoria, esta preocupada pero no puede irse de Turquía porque teme que la atrapen y le quiten todo la información que logro recopilar-.

Recordó entonces que Basil había querido decirle algo, pero el chico no había encontrado las palabras adecuados y de momento a otro le dijo que ya lo había olvidado.

-Hana-san, esto no puedes decírselo a nadie más, ¿entiendes? Nadie debe saberlo-.

Hana notó que Tsuna realmente parecía preocupado.

-Haru dijo que probablemente no me dirías nada… pero intuyo que tu poder se basa en el cielo, ¿verdad?-.

-Algo así-.

-Tengo entendido que hay siete anillos, el de Ryohei es el Sol, el de Lambo es el trueno, Gokudera la tormenta, Yamamoto tiene la lluvia, esa chica tiene la niebla y Hibari tiene la nube, ¿el tuyo será el cielo?-.

-¿Ryohei te ha contado todo eso?-.

-Ryohei no quiere involucrarme mucho en esto, pero me ha contado cosas y como soy una chica demasiado lista yo misma intuí lo otro-.

-Eres muy inteligente Hana-san, me encantaría tenerte en mi equipo estratégico-.

-Gracias. Bueno, teniendo en cuenta eso, la tierra debería ser el enemigo natural del cielo, en el peor caso, en el más sensato sería su complemento, ¿verdad?-.

Tsuna se pregunto cuando sabría esa chica, pero supo que lo mejor era no preguntar, al menos por ahora.

-Sí, sería mi complemento-.

Hana sonrió y coloco su mano sobre la de Tsuna.

-No creo que debas preocuparte tanto. Voy a confesarte que nunca te creía capaz de hacer nada y me has demostrado que tienes una determinación impecable, así que sin duda podrás contra cualquier adversario, creo en ti-.

Eso lo alentó más de lo que se había imaginado, Hana lo soltó y se sentó enfrente de nuevo.

-Gracias Hana-san. ¿Haru dijo algo más?-.

-No pudo, corto la llamada porque era peligroso. Todo me lo ha dicho desde el celular y me pidió que lo destruyera después de la llamada, no conserve ni la tarjeta SIM, todo lo que te dije fue lo que recordé-.

-Estoy preocupado por Haru…-.

-Me pidió que no te preocuparas tanto, al parecer no desconfían de ella porque piensan que fue a hacer prácticas por sus estudios, nadie piensa que Haru haya ido por parte de la rama Vongola que pertenece a Hibari-.

Pero eso no le quitaba lo peligroso, lo mejor que podía hacer era él mismo comprobarlo, pero sabía que eso podía ser tonto, podría delatar a Haru con eso. Lo mejor era esperar noticias de la chica, esperaba que volviera con bien.

-Gracias Hana-san, lamento mucho que te estés arriesgando por darme ese mensaje, pero realmente te lo agradezco-.

-Vale que no es para tanto. Ahora quiero irme a descansar-.

-Claro te acompaño a tu cuarto-.

-Bien, vamos-.

Pero Tsuna estaba sumamente asustado, el poder de la Tierra en manos de esa persona era algo que no deseaba imaginarse, realmente estaba asustado.

Tenía ganas de ocultarse, tenía realmente mucho miedo.

-¿Le dirás tu todo a Hibari?-.

-Sí, quiero hablar con él un poco también… pero esperare hasta que vuelva Reborn-.

-Reborn… ¿Es el pequeñito del sombrero?-.

-Sí… aunque ahora él…-.

-Tsuna-.

Ahí estaba el pequeñito del sombrero, Hana volteo a verlo y cual fue su sorpresa. Reborn estaba junto con Gokudera y Hibari, Tsuna se sintió nervioso y supo que la razón era que el pequeñito del sombrero ahora era un hombre de veinticinco y no sabía como explicarlo.

-¿Bebe?-.

Pregunto Hana sin creérselo. Reborn la miro, pero no la reconoció, coloco la mano en el arma que solía tener en el costado y la miro, el sombrero perfilaba una sombra que hacía ver su mirada peligrosa.

-¿Quién eres?-.

-¡Hana-san…! ¡Por favor ve haya, ahora mismo le llamo a una doncella para que te acompañe…!-.

-¿Decimo… Hana?-.

-¿Gokudera Hayato?-.

-Hayato, por favor lleva a Hana-san a la alcoba que esta cerca a la habitación del Sol-.

-Claro, vamos, Hana-.

La chica siguió a Gokudera pero no despego la mirada de Reborn, luego se percato de Hibari y con un gesto lo saludo, Hibari le devolvió el gesto con una mirada y Hana se volteo a mirar a Gokudera.

-¿Quién era ella?-.

Tsuna se dio cuenta que Reborn había quitado la mano del arma y suspiro tranquilo, temía que el arcobaleno realmente le dispara a la chica.

-Es Hana Kurokawa, ¿no la recuerdas? A ella le gustaba Lambo adulto-.

-¿La amiga de Kyoko? Oh, la recuerdo. Creo haber escuchado que va a casarse con Ryohei-.

-Si, van a casarse… De cualquier forma, tenemos que hablar. Haru me ha mandado un mensaje desde Turquía con Hana-san-.

De repente Hibari comenzó a prestar atención a la charla.

-¿Haru en Turquía?-.

Pregunto Hibari y Tsuna sintió una extraña opresión en el pecho.

-Sí, me lo ha contado Hana-san-.

-Tch… Le dije que no se acercara a ese lugar sin mí… Esa herbívora idiota…-.

-Es mejor que continuemos esto en mi oficina, hay algo que deben saber-.

Tsuna camino a paso rápido a su oficina y la abrió, hasta ese momento noto que continuaba con la llama del modo Hiper, rápidamente la deshizo y miro a los dos, se sentó en la silla grande y los otros dos se sentaron frente a él.

-¿Qué fue lo que te conto Kurokawa Hana sobre Haru?-.

Pregunto Hibari.

-Al parecer nos ocultaron información sobre una grieta que se abrió por Turquía, la grieta esta abierta desde que volvimos del futuro…-.

Reborn lo miro como si eso no le importara.

-Reborn, ahí dentro estaba el poder de la Tierra-.

El arcobaleno se acomodo en la silla y lo miro impresionado.

-Imposible… ¿Ahí era donde estaba el poder de la Tierra…?-.

-Eso no es todo, la familia de él tiene ese poder… Piensan atacarnos-.

-¿Qué?-.

Tsuna miro de reojo a Hibari, pero volvió la vista a Reborn.

-Creo que el ataque en Venecia era solo una distracción, como Dino-san dijo, ellos viene con todo… Estoy seguro que me quiere de regreso-.

Reborn pudo ver el terror en sus ojos al igual que Hibari, pero en comparación de Reborn Hibari no sabía porque el castaño estaba casi temblando del miedo. Tsuna se compuso de inmediato y miro a Hibari.

-Haru está bien, ella le dijo a Hana-san que nadie sabe que pertenece a tu grupo en Vongola, así que Haru está bien-.

Hibari no respondió nada, Tsuna volvió a mirar a Reborn.

-También hay sospechas de traición dentro de Vongola, temo que nos hayan ocultado esta información-.

-Si es así solo nos queda casar a los intrusos-.

-Lo sé-.

El cuarto quedo momentáneamente en silencio, enseguida Tsuna recordó lo otro que tenía quedecirles.

-Según las investigaciones de Haru, podemos cerrar la grieta con los poderes de los arcobaleno. Tenemos localizados a cinco de los arcobaleno, solo desconocemos el paradero de Verde y Skull, aunque me imagino que Viper ha de saber donde esta Verde-.

-Yo me encargo de encontrar a Skull…-.

-Vale, nuestra prioridad es cerrar la grieta-.

-Espera-.

Tsuna y Reborn miraron a Hibari.

-Si es cierto que la grieta se cierra con los poderes de los arcobaleno… Es claro pensar que también necesitaran la llama del anillo del cielo-.

Tsuna ya había pensado eso, y no solo necesitarían la llama de su anillo del cielo, también necesitaría la llama de ese otro individuo.

-Y eso incluye la llama de ese otro, ¿Byakuran?-.

Tsuna sabía que eso era posible, al igual que Reborn.

-En conclusión no podemos depender solo de lo que Haru ha dicho, debemos mandar un grupo especializado a la zona e investigar como sería la forma más sencilla de cerrar esa grieta-.

-Pero si esperamos mucho tiempo ellos tomaran más poder de la Tierra, cada segundo cuenta Hibari-san-.

-En todo caso iré yo personalmente y mandare los resultados tan pronto como los consiga-.

-Hibari-san… Que más da, por favor, llévate a Hayato y a Mukuro, ellos son los mejores en ese tema-.

-No, muchos herbívoros estorbaran-.

-Bueno, solo llévate a Hayato, que él sea el mensajero también es bueno, es rápido para enviar mensajes urgentes-.

-… Bien, me lo llevare-.

-Iré yo también-.

Expuso Reborn, Hibari lo observo y no dijo nada.

-De acuerdo, en todo caso, es mejor que se vayan ahora mismo-.

Reborn y Hibari se levantaron y salieron de la oficina. Hibari se detuvo en la puerta, Reborn no detuvo su andar y se fue dejándolos solos, Hibari volvió y miro a Tsuna, lo miro a los ojos, Tsuna se puso un poco nervioso. Hibari lo jalo de la corbata y lo inspecciono.

-Será mejor que cuando vuelva sigas tal y como te veo… Tsunayoshi-.

Tsuna trago saliva, esas palabras eran las mismas que le decía Reborn cada vez que él o el arcobaleno salían, cuando no estaban juntos en las misiones.

-O te morderé hasta la muerte-.

Soltándolo Hibari se fue, Tsuna se recostó en la silla y soltó un sonoro suspiro.

Iba a ser difícil vivir con Hibari y fingir que no sentía nada por él.

.


Lo siento muuucho. Pero no puedo escribir 1827 sin que se aclare todo sobre Hibari y Haru, les prometo que el próximo capitulo lo diré, tienen mi palabra.

Pero escribí un poco más en este que en el otro, además ya vamos revelando cosas, como el porque Gokudera esta solo en la mansión Vongola y lo que siente Chrome por Tsuna y Mukuro, Haru se presento como una chica con mucha información y a Hana la puse realmente lista y astuta alguna vez por mi mente paso que si existiera otro guardián de la nube Hana sería la mejor opción, ¿por qué? No lo sé, solo pensé que sería genial.

Sobre lo que dijo Dino, ¿realmente Reborn sentirá algo por Tsuna? No lo sé, pero a mi parecer si que hay algo, si es amor o solo cariño ya lo veremos.