Capítulo IV

Contagio

-…nunca debes olvidar lo que te acabo de decir hija mía porque de esto puede depender tú futuro o el de tus hijos-terminó de decir amorosamente, sosteniéndola sobre sus piernas

-entonces…-murmuró la voz infantil, buscando respuestas en los ojos de su madre-si él se presentara ahora…

-sí querida, sería mi deber-la calló antes de que terminara la frase, como si el solo hecho de pronunciar aquellas palabras acarreara la mala suerte.

-y el elegido es el Rey de de Tierra

-No. Él no tiene nada que ver con esto-la pequeña la miró con desconcierto y ella le sonrió maternalmente- el heredero al reino de la Tierra es a la vez su guardián, la persona que es uno con ella, si algo le llegara a suceder él sufriría el mismo pesar…pero ese y el gobernar con sabiduría son sus únicos deberes.

-¿entonces quién es el dueño del cristal?

-sólo esa familia lo sabe, los descendientes del elegido…-la reina miró a la pequeña de rubios cabellos que parecía hundida en la confusión-tal vez eres muy pequeña para entenderlo-dijo con paciencia -pero debes estar preparada, porque el regreso de Samas es bien conocido, mas no el nombre de los guerreros que tendrán que enfrentarlo…para ellos sólo habrá dos formas de ver la nueva situación… -continuó, cambiando el tono de su voz a uno serio y pensativo que ya había usado varias veces en el transcurso de la narración pero que ella aún no acababa de entender-…una llena de felicidad y otra cubierta de amargura…la que tomarán dependerá de ellos y de la situación…

-¡¡USAGI!!

Se despertó levantándose de un salto

-ya era tiempo ¡el reloj sonó hace más de una hora!-dijo Luna reprendiéndola

Usagi miró su reloj y abrió los ojos enormemente…

¡¡YA SE ME HIZO TARDE!!

Se cambió y arregló en tiempo record. Había que aceptar que se había convertido en una experta en ello y eso gracias a la práctica diaria. Ningún pitido de despertador, por más fuerte y ruidoso que fuera, parecía hacer efecto en ella e impedir que se le hiciera tarde.

"….La causa del enorme disturbio provocado en el centro de Tokio hace unos días, sigue sin aclararse. Hasta ahora ninguna de las versiones dada por los testigos que presenciaron la catástrofe parece ofrecer una prueba fehaciente de lo que en realidad sucedió, así que hasta el momento sólo se le ha atribuido a un extraño fenómeno climático que causó el choque de una docena de automóviles, terminando en la volcadura de ocho de ellos y la explosión de dos y dejando como resultado quince heridos, cuatro de ellos en un estado de gravedad…"

El rostro indiferente de Shingo Tsukino dejó de contemplar el televisor al escuchar los pasos presurosos de su hermana por las escaleras. Su madre, que colocaba un plato en la mesa, también se detuvo. Y los dos contemplaron a la joven vestida con el uniforme de la escuela, cuando ésta pisaba el último escalón para luego correr de un lado hacia otro.

-¡mamá, por qué no me levantaste!

La señora Tsukino, que continuaba en la misma posición, parpadeó, confundida. Usagi no se detuvo cuando no escuchó su respuesta sino que se dirigió corriendo a la puerta dispuesta a tomar su mochila y…

-¿dónde está?-preguntó aturdida, mientras su familia continuaba mirándola

-¿qué es lo que buscas Usagi tonta?-soltó Shingo- no me digas que se te olvidó que estas de vacaciones y piensas ir a la escuela

La rubia giró la cabeza lentamente para mirar a su hermano y luego a su madre. El rostro de Ikuko parecía perplejo. Shingo no estaba jugándole ninguna broma. Los recuerdos volvieron, rápidos por su mente. Había puesto su despertador temprano porque había quedado de verse con las chicas antes de la reunión, planeada para discutir sobre el nuevo enemigo. ¿Cómo había podido desconcertarse del mundo de ese modo?

El color desalojó su rostro al recordar la razón. Ese sueño, no, ese recuerdo vívido que la había envuelto entre sus brazos, esa realidad a la que una vez perteneció…el nombre de una persona resonando aún en sus oídos, como si la reina Serenity hubiera estado ahí verdaderamente y ella hubiera vuelto a ser una pequeña princesa.

Un nombre que traía desgracia

Samas

-¿Usagi?-susurró su madre, con evidente preocupación. Derrotada, dio la vuelta caminando hacia las escaleras-¿regresas a tu cuarto?

-sí-dijo en un suspiro, sin dejar de caminar -me cambiaré

Los dos miembros de su familia siguieron sus pasos con rostros estupefactos. Seguían sin entender lo que había pasado. Era cierto que Usagi a veces era distraída pero la actitud de ese día rayaba en lo paranormal. Si Shingo no le hubiera recordado en qué mundo vivía, Usagi habría seguido en la Luna...Su familia no sabía cuan literal podía ser esa afirmación.

Usagi cerró la puerta de su cuarto tras de sí y se recargó en ella

-¿por qué no me lo dijiste Luna?-exclamó

-de hecho lo hice-respondió, calmada-pero estabas tan apurada que ni siquiera me escuchaste

-y todo por ese sueño

-¿qué dijiste?-preguntó Luna. La voz de la rubia había sido tan baja que apenas y resultó audible

Usagi la miró por un segundo y entonces negó con la cabeza

-nada. Y ¿A dónde vas?-preguntó al verla parada en el alfeizar de la ventana, dispuesta a saltar en cualquier momento por ella.

-tengo mucho que investigar acerca del nuevo enemigo antes de la reunión. ¿No la has olvidado verdad, Usagi? Hoy nos veremos en el templo Hikawa a las 2:30. Nuestros esfuerzos han sido en vano hasta ahora así que hay que usar medidas más eficaces y estrictas.

-¿hay algo nuevo acerca del dije?

Luna la miró con suspicacia antes de contestar

- parecía tener una protección especial porque se hizo polvo ayer, en cuanto Artemis y yo tratamos de sacar la joya que le daba el poder, así que ya no tienes que seguir quejándote de que Mina se lo haya terminado llevando, ni guardar esperanzas de poder quedártelo.

- que malpensada eres Luna-dijo con un mohín de severidad-aunque no lo creas estoy preocupada por la llegada del nuevo enemigo.

-entonces por qué llegaste tarde a la reunión de anteayer

La respuesta cayó como una enorme piedra sobre la cabeza de la rubia

-bueno…eso

-lo sabía-comentó su compañera felina y saltó por la ventana, diciéndole unas últimas palabras: no olvides la reunión

Usagi lanzó un profundo suspiro lleno de resignación y sus problemas actuales cubrieron con una gruesa capa el recuerdo que unos minutos atrás se había mostrado en forma de sueño.

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Abrió la puerta e ingresó a la estancia. Estaba muy oscuro, a pesar de que era de día. Las ventanas estaban cubiertas por tablas fuertemente clavadas a la pared que impedían la completa entrada de los rayos del sol. Las tres figuras que, repartidas en la habitación y entretenidas en actividades individuales, habían aguardado su regreso, concentraron sus miradas en él. Sus rostros apenas y podían traslucirse tras los tenues haces luz que se filtraba por el espacio de unión entre una tabla y otra. Una mesa cuadrada, recargada en una ventana, era el lugar más iluminado, gracias a una tabla rota que dejaba entrar la luz del día.

Una de las figuras se acercó a la mesa y sus facciones fueron reveladas con exigua claridad.

-¿Has encontrado algo?- le preguntó la figura

-No Cru, nada-respondió desprendiéndose de su chaqueta y dirigiéndose al centro del lugar para tirarse en un maltrecho sillón, como si su viaje hubiera sido largo y estuviera muy cansado – las sailor senshi no volverán a aparecer hasta que hayan nuevos problemas en la ciudad

-yo no tendría ningún inconveniente en provocarlos-interrumpió una voz áspera, en una esquina de la habitación, sonaba ansiosa porque le dijeran que sí. Pero su líder tenía otros planes.

-antes que nada debemos ser cautelosos-dijo Cru, poniendo las palmas de las manos sobre la mesa-nuestro primer objetivo es observarlas

-pero si el momento se presta podemos aniquilarlas-argumentó otra voz, esta vez femenina- en esta ocasión no esperaré a que sea demasiado tarde

- No creo que debamos preocuparnos tanto

La nueva voz, que había hablado de forma despreocupada correspondía a un hombre que aún permanecía tomando la manija de la puerta. Acababa de llegar. Pero el hombre no se dirigió al sillón, como él, sino que atrajo una silla y se sentó cerca de la mesa.

-el Rey Sol dijo que no les temía, él solo le teme al poder del cristal Elpis-continuó el recién llegado- además tenemos ciertos puntos a nuestro favor, por ejemplo, las guardianas de los planetas no parecen saber lo que está pasando y eso nos concede bastante tiempo.

- tampoco es buena idea ser tan despreocupados, Hiperión- respondió Cru, levantándose del sillón

- una plaga por más pequeña que sea no deja de ser una plaga ¿no es así, chicos?-sonrió él , reacomodándose en el sillón

Cru se mostró indiferente ante el comentario; dirigió su mirada al recién llegado y le preguntó:

-¿y tú, obtuviste alguna pista?

-No hallé nada sobre Febe, pero logré encontrar algo que nos ayudará- respondió Hiperión, con una gran sonrisa

-¿Qué hacen todos encerrados en este lugar?

-Señora Nix, ¿ya se siente mejor?-preguntó levantándose del sillón ante la llegada de su señora

La mujer de cabellos tan azules como la imperturbable noche, se mantenía de pie, en el umbral de la puerta abierta

-Sí. Con este nuevo dije que, según me dijo Samas es el doble de poderoso que el anterior, es imposible que me sienta mal-sonrió jugueteando con el collar que guardaba un gran parecido con su precedente, y se podría decir que eran iguales si se omitía el detalle del poder-¿hay buenas noticias?

-no-respondió Cru de inmediato-aunque tenemos una pista para encontrar a Febe

-necesitamos toda la fuerza posible, así que no duden y vayan. Hay una guerra que preparar y una profecía que desmoronar.

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-¿cómo dijiste que se llamaba?-preguntó Motoki sintiendo un nudo en la garganta

-Matsuo, creo que su nombre de pila es Akiko. Debes reacordarla, es una chica hermosa, muy amable; aunque me pareció algo triste. Me dijo que te conoció en la secundaria y que era amiga de Mamoru.

-¿para qué fue a verte?-la interrogó, aunque ya sabía la respuesta

-Me pidió la dirección de Mamoru

-pero se la negaste ¿verdad?- dijo. En realidad deseaba que así fuera.

Su hermana parpadeó por un momento

-¿por qué habría de hacerlo? Ella dijo que se había ido del país durante mucho tiempo y deseaba ver a Mamoru para saludarlo, pero como ya no vive en el mismo lugar no pudo localizarlo. Me explicó que fue a buscarte a la tienda de videojuegos y al no encontrarte… ¿qué te sucede Motoki?-inquirió Unazuki al verlo preocupado-¿hice algo malo?

- Entonces fuiste tú quien se la dio-murmuró- esa chica es bastante astuta. Fue a verme pero como no le di la dirección de Mamoru fue a buscarte-suspiró- Mamoru no mentía ¡vaya que es perseverante! Incluso me investigó

-¿quién es esa chica? ¿y por qué no quieres que Mamoru la vea?

-De hecho ya se vieron…-Unazuki lo miró esperando que respondiera a su pregunta-Ella fue la persona más importante para Mamoru. Más que su novia yo diría que era su prometida. Recuerdo que sus planes de casarse eran casi un hecho. Pero un día, sin ninguna explicación convincente, lo abandonó. Ahora parece haber regresado para aclarar lo que pasó. Todo indica que quiere recuperarlo.

-Ella parecía sincera, no me refiero a lo que me dijo, sino a los sentimientos que expresaban sus palabras ¿Tú no crees que haya tenido una razón válida?

- Quién sabe. Tal vez solo se dio cuenta de que había cometido un error al dejarlo… Lo cierto es que la primera vez que la conocí, fue también la primera vez que vi a Mamoru sonreír con verdadero entusiasmo –contestó, con la comisura de sus labios curvada por una sonrisa melancólica-cuando los veía juntos pensaba que eran la pareja perfecta pero yo era mucho menos maduro en ese tiempo…tal vez me equivoqué.

-crees que Mamoru aún la ama

Unazuki no había dicho la oración en forma interrogativa. Motoki bajó la mirada, manteniendo el silencio.

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-…y en ningún momento dejó de mirarla.

Usagi Tsukino sollozó las últimas palabras de la historia con lagrimones en los ojos. Dirigió su mirada a sus amigas esperando algunas palabras de consuelo, pero las dos mantenían la mirada ausente. Algo raro estaba sucediendo con ellas. En esos momentos Ami debería estar buscando una justificación que tuviera que ver con problemas académicos, mientras que Makoto mostraría el mismo rostro que ella ante su explicación poco convincente. Y no eran las únicas, en la última reunión que habían tenido, Rei no la regañó por comerse todo los bocadillos y Mina hizo una pregunta al final de la reunión que les hizo comprender que no había puesto atención a nada de lo que se había dicho.

-¡Ami, Makoto! ¿Me están escuchando?

Las dos se sonrojaron volviendo a la realidad. Aquella reacción hizo que varios signos de interrogación aparecieran alrededor de la rubia

-¿qué nos decías Usagi?

-les preguntaba qué les está pasando-en realidad no era eso lo que les había dicho pero estaba muy interesada por saber lo que les sucedía- desde hace unos días no son las mismas

El rojo aumentó en las mejillas de sus dos amigas, cuyas miradas descendieron en cuanto terminó la frase. Entonces el instinto femenino de Usagi adivinó lo que sucedía

- ¿no será por culpa de un chico?-el rojo aumentó al doble en sus rostros y esa fue una afirmación mayor que cualquier otra- ¡un chico! ¡Ya tienen novio!

-no lo digas tan fuerte Usagi -murmuró Makoto -además todavía no somos novios, o por lo menos no oficialmente

- Yoshiki y yo tampoco somos novios-negó Ami, como si se defendiera, aunque puso un dulce acento al referirse al chico

-¡OHHHHH! ¡¡POR FIN HA LLEGADO SU QUERIDÍSIMO PRINCIPE AZUL!!-exclamó Gurio apareciendo de la nada y creando un alboroto tan grande que hizo que todos los que caminaban a su alrededor voltearan a verlas

-¡Cállate Gurio!-ordenó Naru dándole un golpe en la cabeza mientras que Makoto, Ami y Usagi los miraban con una gotita en la cabeza-hola chicas, lamento la interrupción

-no hay problema-sonrió Makoto y los miró por un segundo. Seguramente Naru y Gurio tenían una cita. Se sonrojó levemente y eso le hizo recordar a Usagi el tema principal.

-¿y quienes son los afortunados? ¿Desde cuando han estado saliendo con ellos? –les preguntó con una sonrisa de complicidad

-¡Sotaro!-exclamó Makoto sin contestar las preguntas de Usagi. Su vista se había concentrado en la esquina de la calle… y todo lo demás había desaparecido para ella.

Los demás, movidos por la curiosidad, voltearon al mismo punto, divisando a un atractivo joven de cabello aguamarina. Y antes de que pudieran darse cuenta, Makoto se había apartado de su lado y corría hacia el chico del que no se había despegado su mirada.

-Hola -murmuró él, cuando se encontraron frente a frente

Lo saludó de la misma forma cuando su corazón paró de golpetear con tanta fuerza y sus labios se sintieron capaces de recordar la palabra que debía decir.

-te tengo una sorpresa-continuó él- Cierra los ojos

Makoto disimuló una mueca. Cerrar los ojos era privarse nuevamente de verlo, y eso no le gustaba mucho, pero aún así obedeció.

-solo será unos segundos-sonrió él ante su reacción. Nuevamente parecía leerle la mente-esta bien, ya puedes abrirlos.

La hermosura de la flor que contempló en cuanto sus ojos estuvieron abiertos era realmente cautivadora, pero la sonrisa de felicidad que se delineaba en los labios de él, provocada por su expresión feliz, era aún más fascinante.

-muchas gracias-dijo contenta, tomando la flor

-¿ellas son las amigas que me ibas a presentar?-preguntó mirando al grupo que se encontraba detrás de ella, a unos cuantos metros

-sí-sonrió con verdadero entusiasmo y se sonrojó al tomarlo de la mano para guiarlo hacia Usagi, Ami, Naru y Gurio pero él la detuvo.

-me hubiera gustado mucho conocerlas pero tengo que irme rápido

-¿tienes algún problema?-se preocupó

-sí, tengo que huir…

Lo miró sin comprender pero él la tomó por la cintura y la acercó hasta su pecho

-huiré de tus amigas-dijo- porque no estarán muy felices de saber que voy a raptarte

No pudo articular ninguna palabra. La razón no le servía cuando estaba tan cerca de él. Ni siquiera recordó cómo caminar así que Sotaro la tomó de la mano y la guió en sentido contrario a donde estaban sus amigas.

-espera-lo detuvo-no puedo irme así…

-tienes razón- aseguró sin soltar su mano, luego de un segundo- no es muy educado dejarlas así- giró hacia donde estaban Ami, Gurio Naru y Usagi y la llevó de la mano hasta ellos-hola-saludó con naturalidad- me da gusto conocer a los amigos de Mako. Mi nombre es Sotaro Fukushima y estoy haciendo todo lo posible por conquistar a esta hermosa chica que está a mi lado. Sé que íba a salir con ustedes así que me preguntaba si tendrían algún inconveniente en que la separara de ustedes y me la llevara a un lugar increíblemente romántico.

Las mejillas de Makoto estaban teñidas de suaves tonos rosados y sus ojos se perdían en la expresión de Sotaro. Usagi, Naru y Gurio con los ojos convertidos en pequeñísimos puntos negros, respondieron con un no rotundo, moviendo la cabeza de izquierda a derecha pues su incredulidad no había dado a responder con palabras.

-muchas gracias-exclamó con una sonrisa que bien hubiera podido opacar al mismo sol-¿y tú que me dices? No puedo irme hasta que todas acepten

Ami se sonrojó de vergüenza al sentir la mirada del chico

-por mí no hay problema, mientras…

-la traeré pronto-prometió Sotaro, con sus ojos color azabache brillando

- ¡Muchas gracias chicas! ¡Nos vemos en la reunión!-apenas y logró decir Makoto antes de desaparecer en la esquina, junto con él

-Makoto debe estar muy enamorada de ese chico ¿no creen?- comentó Naru

-no tanto como nosotros Naru-dijo Gurio con cursilería y el rostro repentinamente rojo

-¿y a donde han ido Rei y Mina?-espetó Naru ignorando las palabras de Gurio, aunque su cara también estaba roja

-las dos tenían cosas que hacer y no pudieron venir

Ante las palabras de Ami, Usagi se despegó de la conversación, recordando lo que Mina le dijo por teléfono la noche anterior. En realidad Minako no había dado una muy buena explicación de lo que le impedía salir con ellas esa mañana pero recordaba muy bien que sonaba muy entusiasmada, además de mencionar repetidas veces el nombre de un chico. Parecía que Makoto, Mina e incluso Ami habían encontrado al hombre de sus sueños…mientras que ella perdía al suyo.

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-¡Mina, me estás escuchando!- la llamó tratando de alcanzar el paso de la chica que parecía ansiosa por llegar a su destino

- ¡no hables tan alto! Alguien podría oírte Artemis

-Precisamente es lo que quiero ¡qué me escuches! No debes exceder la hora Mina, debes llegar a la reunión, hay cosas que debemos hablar y…

-llegaré a la reunión, lo prometo -aseguró con una gran sonrisa, tranquila

-tus promesas no son muy confiables, especialmente si ese chico está implicado. Cuando estas con él parece que no sabes ni qué hora es-dijo con cierta preocupación

-pero de cualquier forma, si llegara tarde a la reunión tu me contarías lo que pasó-el gato blanco clavó una fría mirada sobre la chica y casi se pudo apreciar una vena palpitando en su frente-lo cual no sucederá-rió despreocupadamente pero al gato albino no pareció hacerle gracia por lo que decidió tomar un aire más serio- Por favor Artemis, llegaré temprano. No puedo faltar a la cita, Seiho me dijo que hoy me diría algo muy importante-suplicó- tal vez sea…

-Mina, tus ojos me flecharon desde la primera vez que te vi…-lo imaginó tal y como era, sus facciones perfectas, sus ojos dorados que la dejaban embelesada y su voz cautivadora llena de amor hacia ella…bueno, quizá esta ultima parte la exageró un poco- aceptarías ser mi novia

-¡oh Seiho, mi corazón es todo tuyo!-exclamó sonrojándose mientras se imaginaba entre los brazos del atractivo joven con el que apenas había tenido dos citas (si podían llamársele citas)

-¿qué dices?-preguntó Artemis con una gotita en la cabeza

-eh…nada…nada

- está bien-suspiró Artemis- confiaré en ti, pero no olvides que las responsabilidades que tienes como sailor…

-¡gracias!-exclamó feliz, apretujando al albino gato entre sus brazos

-esta niña nunca cambiará-bajó la cabeza con resignación cuando la rubia jovencita se marchó-de verdad espero que llegue a la reunión

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-Mamoru…

-¿te he sorprendido?-había dicho la voz de su novio a través del auricular, el mismo día en que se encontraran con Akiko, sólo que algunas horas después.

- no-y a continuación se encargó de explicar- No pensé que me hablarías hoy

- estaba preocupado por ti… ¿cómo estás?-preguntó él, como si hubiera leído en su voz el tormento por el que había pasado durante todas esas horas

Aquella era la pregunta perfecta. Podía haber estallado como solía hacer en sus usuales arranques de celos. Pero esta vez, por alguna razón, no se sentía con fuerzas como para reclamarle a viva voz, ni siquiera sentía que pudiera llorar y gimotear de la forma artística en que lo hacia…tal vez porque ese no era un usual arranque de celos. Si lloraba lo haría de la forma más amarga que podía surgir de su corazón.

- estoy bien-mintió- ¿y Akiko?

La pregunta resonó con más ansiedad de la que ella hubiera deseado expresar. Sintió la incomodidad que le había causado a su novio y la duda en el silencio, por eso lanzó de inmediato una nueva pregunta.

-¿la dejaste en el parque o decidieron continuar con la charla en un lugar más cómodo?- en esta ocasión su voz definitivamente había sonado dolida y enfadada

-nos separamos en el parque-afirmó él, pero no le creyó del todo- necesito verte, tengo que explicarte muchas cosas

-me gustaría que lo hicieras- las emociones, impresas en sus palabras, salían desbocadamente sin que se diera cuenta. Si lo hubiera tenido enfrente no habría podido resistir, eso era seguro.

-¿mañana está bien? A las once estaré en tu casa

La conversación había terminado con un "de acuerdo" de su parte. Y esa noche durmió un poco más tranquila de lo que había creído, podría dormir. El mismo lo había dicho: estaba preocupado por ella, le preocupaba aún. Eso era un buen signo ¿no? Pero esa idea desapareció al siguiente día, intensificando la angustia que carcomía su corazón conforme pasaban las horas. 11:30, 12:00, 14:00 Había mirado durante horas por la ventana de su habitación, escuchando el molesto y monótono sonido tic-tac del reloj; esperando a un Mamoru que no llegaría.

-¿quieres que hablemos? -la voz amable de Ami la regresó a la realidad. Miró a su lado. Su amiga mostraba un rostro realmente inquieto.

-¿Naru y Gurio…?

-ya se han ido. Se despidieron de nostras pero creo que no los escuchaste. Usagi, si algo te preocupa y yo puedo ayudar en algo…

-yo…-dijo, a punto de desahogar todo pero una voz la interrumpió al tiempo que una ligera sonrisa delineaba los labios de Ami. Conocí a su amiga, había una gran emoción oculta tras ese pequeño gesto.

-¡¡Ami!!-sonrió el joven que de un salto, dejó de recargarse en la pared y se colocó enfrente de ellas-Te preguntaras qué hago aquí, tan cerca tuyo…buenos días señorita-recordó decir, inclinándose hacia Usagi

-buenos días

-Usagi, él es Yoshiki, mi…-se sonrojó pensando en las siguientes palabras. Su rostro pasó del rosa al rojo. No eran amigos, lo sabía, lo suyo iba mucho más allá. Novios era la palabra más cercana, pero algún tipo de salpullido asaltaría su rostro en pocas horas si pronunciaba la palabra

-mucho gusto, soy Usagi Tsukino-dijo de inmediato para ayudar a su amiga

-me alegra conocerte-contestó el chico. Por alguna extraña razón sus palabras sonaban más sinceras de lo que exigía la simple cortesía- Ami, me enteré de una conferencia que se dará en la universidad acerca de los descubrimientos médicos que se están haciendo en Europa-explicó, volviéndose hacia la joven de cabello azulado- y pensé que tal vez te agradaría ir

- pero sabías que hoy saldría con mis amigas

-si claro. Pensaba esperarte…bueno pensé que tal vez si tus amigas cancelaban o algo sucedía podrías salir conmigo

-Yoshiki…-dijo conmovida y luego soltó una pequeña risita-pero la probabilidad de que eso sucediera era…

-sí, yo también la calculé-sonrió con cierta vergüenza-pero no hubiera sido lo mismo sin ti

Usagi tembló imperceptiblemente. Esas palabras románticas no le resultaban nada agradables, aún cuando estaba feliz de que el chico pareciera querer tanto a su amiga. No era por Ami, ni por Yoshiki, más bien era por ella, porque esa escena lastimaba la yaga en su corazón, recordándole un rostro, unas palabras de amor, una dicha que se había desmoronado a través de los días y que ahora sentía tan extraña, tan distante, como si no fuera a regresar. Intentó controlar el temblor de su cuerpo y poner los pies en la Tierra.

-qué esperas Ami-la alentó Usagi, dándole una palmada en la espalda

-no puedo, prometimos salir hoy, las cinco

-tú misma lo dijiste: las cinco. De cualquier manera desde que Makoto se fue esto tenía cara de que se pospondría

-pero la reunión, no sé si llegaré a tiempo

-eres tan puntual que te mereces llegar tarde por una vez. Sobreviviremos sin ti por unos minutos-le guiñó un ojo

La joven de cabello azulado dudó por un momento. No podía fallar, ni siquiera por unos minutos… era importante analizar al enemigo y ella siempre había sido el apoyo de Luna y Artemis. Aunque deseara con toda el alma estar con Yoshiki las responsabilidades estaban primero.

-Yoshiki creo que…-miró el rostro de él, los brillantes ojos color chocolate, la amorosa sonrisa llena de entusiasmo, el cabello negro revuelto de una forma encantadora y las antes fuertes decisiones comenzaron a flaquear- no podré quedarme hasta el final de la conferencia

-¡entonces no hay tiempo que perder!-exclamó él con una gran sonrisa

Usagi, manteniendo la sonrisa, los despidió con la mano, y cuando desaparecieron entre las calles la dejó caer junto con un profundo suspiro.

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El joven después de vislumbrarla movió la mano de un lado para otro en forma de saludo mientras que Minako corría hacia él

-lamento haberte hecho esperar-dijo respirando agitadamente, apoyando las manos en las rodillas

-no hay problema-sonrió Seiho- yo vivo cerca de este lugar así que me es fácil llegar a la hora

-¿Y porqué me citaste aquí?- "¡ay, Mina que desesperada eres!" Se dijo a si misma dentro de su pensamiento, con un leve sonrojo

- pensé que estar entre todas estas flores te agradaría

-claro-rió estruendosamente, algo decepcionada pues pensaba que quizá el le tenía planeado algo más… especial

La repentina cercanía del joven la hizo callar y llenó de rubor sus mejillas. Pero no sucedió nada, a su pesar. Recorrieron el lugar con toda la normalidad del mundo, ni siquiera se tomaron de la mano. Parecían dos amigos. ¿Acaso eran algo más?

-¿hice algo mal?-le preguntó Seiho de pronto y ella lo miró con cierto desconcierto- estás demasiado callada

-no, no es nada

-me importas Mina…mucho-espetó Seiho sin ningún aviso a su corazón que comenzó a latir desenfrenadamente-Cuando nos encontramos en el avión nunca pensé que fueras a convertirte en una persona tan importante para mi-le susurró acariciando su mejilla

Él tampoco parecía muy convencido de solo ver flores, o por lo menos eso era lo que le revelaban sus palabras y sus ojos intensos. Lo extrañaba y necesitaba como si se tratara de una droga. Incluso estaba segura de que si había una persona con la que estaría dispuesta a compartir el resto de sus días, esa persona sería Seiho. Lo amaba perdidamente y no sabía cómo ni por qué pero tres días habían sido más que suficientes para adorarlo. Los latidos de su corazón parecieron expandirse no sólo por su pecho sino por todo su cuerpo que sentía temblar. Porque desde el primer día en que lo conoció deseó que comenzaran a acercarse de la forma en que, en ese momento, lo estaban haciendo.

Un beso

Seiho sabía que ese no era el primero que había dado, pero lo que sintió cuando sus labios se juntaron con los de ella lo hizo estremecerse. Tal vez lo que hacía que el beso fuera intensamente dulce y placentero era el profundo amor que ella sentía, o tal vez era que…No. Reprimió la idea de pensarse enamorado en el mismo momento en que apareció en su mente. Pero no comprendía por qué sentía que la culpabilidad se apoderaba de él. Esa chica…no quería lastimarla. Sólo de pensar lo que el destino le tenía deparado a ella y a sus amigas sentía unas irrisibles ganas de protegerla; de salvarla.

Creyó que su misión sería fácil pero…

Se separó de ella rápidamente, dándole la espalda. Su rostro lleno de desconcierto había palidecido.

-¿qué sucede?-preguntó una muy confundida Mina

-No estoy seguro, será mejor que nos veamos en otra ocasión

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Usagi Tsukino dejó que el tiempo corriera libremente mientras caminaba por las calles de Jubangai; pensando en una cosa y en mil a la vez. No le agradaba quedarse sola porque eso le hacía recordar cosas que no quería.

¿Por qué no podía sacárselo de la mente? Sonrió para ella, tristemente. Él siempre había estado en sus pensamientos. Sólo que ya había olvidado que su recuerdo también podía doler…

-lo lamento, de verdad- había dicho la voz de Mamoru a través del teléfono- surgió un asunto importante que tuve que arreglar el día de hoy y no pude ir a tu casa

Cada palabra de él se clavó lenta y profundamente en la herida de su corazón, incluso el tono de su voz, dolido, como si de verdad sintiera haberla dejado plantada ¿o era que de verdad se sentía mal por ella? Tal vez sí. ¿Pero lo hacia por amor o por compasión? Lo único cierto es que él le estaba ocultando toda la verdad. Lo sabía porque cuando Mamoru quedó de ir a su casa y no llegó, a pesar de que lo esperó muchas horas, se preocupó por él, pensó que tal vez le había pasado algo - más tarde se dio cuenta de lo ingenua que había sido- y fue a su departamento. Llegó justo a tiempo para ver a Akiko salir de él. Y ahora, con lo que acababa de decir…todo indicaba que ella era ese asunto importante que le impidió verla.

-fui a tu departamento, estuve tocando varias veces- dijo como respuesta, con el auricular fuertemente apretado en la mano.

-no estuve

-si lo que no quieres es verme deberías decirlo-dijo. Estaba a punto de estallar y desenmascarar el teatro, cuando él la interrumpió.

-No es eso. Escúchame, lo que sucedió el otro día, la aparición de ella, no cambia nada. No te preocupes más por lo que pasó-dijo él de pronto. Ya le había mentido más de una vez en aquella conversación ¿cómo podía creerle, especialmente cuando los hechos le decían lo contrario?-sólo quería decírtelo. Te hablaré mañana.

Su voz se había vuelto repentinamente apremiante. Parecía estar a punto de colgar pero lo detuvo.

-¿has vuelto a verla?

-no-dijo, e incluso él preció dudar de la credibilidad de sus palabras pues agregó- Confía en lo que te digo, por favor

No podía decirle que sí. ¿Cómo confiar cuando sabía que era mentira?

-quiero verte

- sabes que estos días voy a estar muy ocupado, pero ya te lo dije, te hablaré mañana. Usagi…-dudó él. Los dos sabían cuáles eran las palabras de despedida que intentaba decir: te amo. Pero la determinación de Mamoru no fue suficiente para pronunciar la frase y en su lugar dijo un seco "nos vemos"

-te amo- dijo ella, cuando él ya había colgado- yo nunca dudaría en decírtelo, nunca Mamoru

-Usagi…

Volteó encantándose con el rostro siempre amable y esta vez ligeramente preocupado de Motoki. Ya que él estaba ahí y no en el centro de videojuegos supuso que era su día libre.

-es extraño verte sola y tan metida en tus pensamientos

-iba a salir con las chicas pero al final el plan se deshizo-explicó todavía algo meditabunda

-vaya, pero no deberías dejar que eso te arruine el día. Si lo que buscas es compañía yo puedo quedarme contigo-La propuesta hizo que los ojos de Usagi se abrieran como platos- Podemos ir por un helado, yo invito-le guiñó un ojo tratando de animarla, lo que se veía bastante difícil

-muchas gracias Motoki, pero …

-¡Vamos Usagi! No me dirás que tienes algo que hacer llegando a tu casa además de jugar videojuegos y leer mangas.

-es que…

Por un momento Usagi dirigió su mirada al cielo, sin una nube que opacara el deslumbrante azul, y luego volvió a bajar la mirada hasta el suelo.

-Motoki, tu conoces a Mamoru desde hace mucho tiempo

-sí – sonrió recordando aquellos años, mientras caminaban hacia la heladería-aunque cuando nos conocimos apenas y nos hablábamos

-¿cómo era él?

-mmm…pues era muy bajito, me sorprendió bastante que de un día para otro estuviera a mi altura. Era tan aplicado como ahora y también muy inteligente, aunque…

Usagi lo miró con interés ante la pausa que había hecho, y él respondió a su mirada con un toque extraño en sus ojos

- Él era la persona más solitaria que podía haber visto en mi vida Usagi. Era bastante serio, no sonreía con regularidad y creo que era eso y su excesivo empeño por el estudio lo que lo alejaba de las otras personas-a continuación su ánimo pareció subir pues sonrió ligeramente-Pero fue una suerte que hablara con él en una ocasión, porque sólo así me di cuenta de que mi idea de él y la de todos mis compañeros era errónea. En realidad era una persona muy amable. Creo que en ese punto tampoco ha cambiado mucho, aunque antes era difícil descubrir esa cualidad.

-lo conocías bien

-no mucho-dijo con modestia mientras su sonrisa afable volvía a iluminar su rostro

-pero lo conocías mejor que los demás

-bueno, mejor que todos mis otros compañeros, creo que sí

-entonces debes sabes quién es Akiko

-¿Akiko?-repitió con repentino nerviosismo. Al verla tan decaída supuso rápidamente la causa (y es que Usagi no hacía a un lado una invitación para comer helado si no era porque algo serio estaba pasando) y por lo tanto también supuso que ella le haría esa pregunta, pero aún así no estaba preparado para dar una respuesta-he conocido a varias personas con ese nombre-la evadió con una sonrisa

-era su novia ¿cierto?-dijo con gran melancolía y la cabeza baja –era la novia de Mamoru

-Creo que no se lo estás preguntando a la persona correcta

-Yo estaba con él cuando apareció en el parque-comentó con el rostro ensombrecido-Cuando los vi hablar me di cuenta de que ella era alguien muy importante para Mamoru… porque a pesar de que él parecía lastimado, sus gestos y su mirada estaban llenos de amor hacia ella-se le quebró la voz-y sé que no puedo luchar contra eso...

-es cierto que ellos fueron muy unidos, pero Akiko se fue de pronto, y ha pasado bastante tiempo, eso pudo haber cambiado muchas cosas…

- aunque también puede que no haya cambiado nada-terminó la frase de Motoki con palabras que él no se atrevería a decirle- hubo algo muy grande entre ellos y eso no se destruye tan fácilmente.

Por más que intentó, Motoki no pudo dar una respuesta negativa. Esta vez él no era la mejor persona para darle ánimos.

-ya no sé qué hacer. Dijo que me hablaría ayer y no lo hizo. Sé que me está evitando y ante eso lo único que puedo pensar es que se dio cuenta de que la quiere más a ella, pero él me dijo que el encuentro con Akiko no había cambiado nada y…

-tú aún quieres creer que es así

-estoy muy confundida, Motoki, pero sí, quiero creerlo

-no sé exactamente cuáles son los sentimientos de Mamoru, pero si de algo estoy seguro es de que él no jugaría con los sentimientos de ninguna de las dos .Ya veras que todo se solucionará. Por lo menos trata de distraerte y si puedes, sonríe. No te angusties antes de tiempo. Puede que todas las suposiciones que has hecho sean incorrectas.

Asintió intentando sonreír

Se sentía extraña. Generalmente recibía más de un punto de vista de sus problemas. No era que no agradeciera la opinión y ayuda de Motoki, que resultaba realmente útil al conocer bastante bien el pasado de Mamoru, sino que extrañaba a sus amigas. El verlas no había contado en esos días porque en realidad sus mentes no habían estado en el mismo lugar en el que estaban sus cuerpos. El consejo de Luna también le hubiera venido muy bien, pero la gata con luna creciente en la frente, parecía siempre tan ocupada que apenas y había podido intercambiar algunas palabras con ella. De hecho la conversación que tuvo esa mañana con ella había sido la más larga.

Y Chibiusa…

No la había vuelto a ver desde el día en que encontró su carta. ¿Acaso había regresado con sus padres? y si era así ¿qué problema podía ser tan grave para que ni siquiera se hubiera despedido? Pero lo más misterioso eran las últimas palabras escritas en la carta…

Si todo sale bien yo regresaré

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Artemis dirigió una rápida mirada a su compañera felina

-calma Luna, aún falta tiempo para que llegue la hora en que acordamos vernos con ellas

-estoy calmada- replicó. Su voz nerviosa no parecía constatar ese hecho- por lo menos Rei debería estar aquí, después de todo este templo es su casa

-pero no quiere decir que pase todo el día aquí

-no, claro, sin embargo, ella misma dijo que tenía mucho trabajo en el templo y que por eso no se podría reunir con las chicas esta mañana. Por lo menos eso es lo que te dijo Mina. No sé Artemis, algo muy raro está pasando.

- No creo que sea algo por qué preocuparnos. Después de tanto trabajo es normal que Rei quiera tomarse un pequeño descanso.

-no sólo me refiero a Rei. Es común que Usagi no ponga atención a lo que se dice en las reuniones pero no en Makoto ni en Rei, mucho menos en Ami.

.pero Ami sigue comportándose como antes

-es cierto que ha estado atenta a lo que decimos. Por fuera parece igual pero algo cambió en ella. En una ocasión la descubrí sonrojándose sin alguna razón -el gato blanco bajo la cabeza y ella clavó su mirada en él-¿tu no sabes nada Artemis?

-¿qué podría saber yo?-susurró nerviosamente

-no finjas. Mina te considera un gran amigo. Tal vez te dijo algo, o puede ser que hayas escuchado alguna cosa-trató de hacerlo decir la verdad

-tú también vives con Usagi –la evadió nuevamente-ella también pudo haberte dicho algo

-sabes que todo esto de investigar al nuevo enemigo me ha mantenido muy ocupada. Cuando llego, Usagi ya está durmiendo, así que no he podido enterarme de nada. Si sé lo que les sucede a las chicas es solo porque tú me lo cuentas, luego de que Mina te lo dice a ti-suspiró-esta situación es algo agotadora y difícil, pero es necesario

El rostro de Artemis mostró un continuo conflicto. Al final, comprendiendo que no podía ocultarle más la situación de Mina, dijo:

-Bueno, hace unos días, tres para ser exactos, Mina se encontró con un chico que le gustó mucho. Han salido juntos todos los días y llega hasta el anochecer. Creo que si no fuera por las reuniones que tenemos saldría todo el día con él. Ella también se sonroja de vez en cuando y además dice palabras que no entiendo. Eso me tiene un poco preocupado, no es bueno que se enamore de esa forma.

-creo que ese comportamiento es algo normal…para alguien enamorado. Tú mismo has visto a Usagi, no puede pasar un día sin pensar en Mamoru y si no se comunica por teléfono por alguna razón se deprime enormemente.

-ahora que lo recuerdo-mencionó Artemis-Makoto también parece estar entablando una relación amorosa. Hoy por la mañana la vi tomada de la mano de un chico.

-¿hoy por la mañana? ¿pero si…?

-yo pensé lo mismo. Makoto debía estar con las chicas a esa hora pero en su lugar estaba con un apuesto chico. Mina está tan enamorada que se ha olvidado de todo a su alrededor, tal vez a Lita le pasa lo mismo

-¿pero Ami y Rei? ¿Crees que también ellas…? Esta bien que la primavera esté cerca pero esto me parece una exageración.

-un especie de contagio-sonrió Artemis encontrando gracioso aquel hecho

-bueno, espero que sea sólo eso-dijo Luna intentando calmarse-de esa manera sólo será cuestión de hablar con ellas. Me gustaría que disfrutaran de su vida normal pero debemos saber más acerca del nuevo enemigo, el tiempo se nos acaba y las necesitamos aquí- dijo esta vez con marcada desesperación

-¿y si les decimos lo grave del asunto?

-no, recuerda la promesa que hicimos

Los dos se miraron con gran preocupación preguntándose qué es lo que debían hacer

Precisamente era lo que Ami se preguntaba en esos momentos…

Miró el reloj desesperadamente ¿era porque estaba preocupada por no llegar a la hora exacta o porque contaba los minutos que le quedaban para estar con él? A continuación volteó a ver al joven que estaba sentado a su lado. Yoshiki escuchaba atentamente lo que decía el ponente, mientas apretaba su mano con ternura. Se sentía muy a gusto con él, pero comenzaba a desconocerse. Un nuevo ponente se acercó al micrófono y comenzó a hablar, con la misma voz llena de seriedad que el anterior. No escuchó de él más que palabras inconexas que salían como cuchicheo de su boca, lo mismo que el anterior y el anterior y el anterior. Hasta ahora no había escuchado nada, o una parte increíblemente fuerte de ella no había querido escucharlo, porque cada vez que intentaba concentrarse y antes de que se diera cuenta, su mente ya estaba lejos, pesando en el joven a su lado, meditando muchas de las cosas que se habían dicho e incluso se sorprendió de ella misma cuando notó que llevaba contemplándolo más de un minuto. La Ami de antes no habría dejado que un chico se metiera en su pensamiento de esa manera. Pero la Ami de antes no lo tenía a él...

Parpadeó, y hubiera deseado que un balde de agua fría cayera sobre ella para hacerla reaccionar.

-Yoshiki- interrumpió la concentración del joven, hablando en voz baja para no distraer a los demás- ya tengo que irme

-¿tan pronto?-dijo, y la expresión decepcionada en su rostro fue tan rápida que sonó enormemente sincera

-sí, lo siento- ¿por qué pedía disculpas? Ella le había advertido antes que no se quedaría hasta el final y él aceptó gustoso. Peor aún así…

Yoshiki se levantó y con una mano tomó amablemente su bolso y suéter que colgaban del descansa manos y con la otra volvió a entrelazar sus dedos con los de ella-Ami lo había soltado unos segundos antes, cuando le dijo que era hora de marcharse- y la sacó del lugar en silencio,

-ven conmigo-dijo amablemente, casi en tono de súplica en cuanto salieron del auditorio de la Universidad-tengo algo que mostrarte

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-¡Ya llegue!-exclamó Usagi quitándose los zapatos

El día había avanzado rápido al lado de Motoki, con el que charló durante un buen rato, interesada por conocer todo aquello que recordaba de Mamoru. Y ciertamente la plática le había servido. Por lo menos logró relajarse lo justo para tomar una decisión. Dejaría de hacer conjeturas hasta que lograra hablar con su novio.

-¿Usagi? –preguntó su madre saliendo de la cocina- ¿ya no fuiste con tus amigas?

-¿mis amigas?

-Sí, ayer dijiste que tal vez llegarías después de la comida porque ibas a estar con tus amigas

-¡la reunión!-recordó

-¿A dónde vas?-preguntó viéndola ponerse sus zapatos de nuevo

-¡aún puedo llegar a tiempo!- dijo cerrando la puerta de golpe

-¡qué niña!-suspiró Ikuko volviendo a la cocina

-faltó poco. Si no llegara a ir a la reunión Luna se enfadaría mucho conmigo y no quiero ni pensar en lo que diría Rei-pensaba Usagi mientras corría hacia el templo Hikawa, donde se reuniría con los dos gatos y sus cuatro amigas y compañeras de batalla - quizá no me habría dicho nada, con eso de que se ha portado tan extraña

-¡buenas tardes señorita Usagi!- ella frenó y se giró para ver al dueño de aquella amigable voz masculina

-¡ Kazuo, hola!-lo saludó de buen gana. El chico frente a ella había sido el único, además de Motoki, que en todos esos días la escuchó con verdadera atención y que además, logró hacer que por algunos minutos se olvidara de la existencia de Akiko- ¿pero por qué me hablas de esa manera tan formal? Te he dicho que me llames simplemente Usagi.

-creo que es la costumbre-sonrió divertido, pero ella no entendió el chiste-¿y a dónde iremos hoy?

Usagi lo miró con desconcierto

-¿no lo notaste? Desde hace tres días que nos conocimos, no ha pasado uno solo en que no nos encontremos casualmente-explicó- Y gracias a eso y a que ninguno de los dos tenía algo que hacer, hemos podido charlar durante un buen rato y pasar algunos momentos divertidos, como…-dudó, evaluando el rostro de Usagi-amigos. Pero hoy esa casualidad no parecía llegar así que pensé en venir a buscarla, buscarte-se corrigió de inmediato- creo que me he acostumbrado a estar contigo.

Como era común, Usagi no vislumbró el sutil tono de amor declarado en sus palabras.

-para mi también es agradable estar contigo-dijo inocentemente- pero hoy no podré.

-¿saldrás con tu novio? ¿Cómo me dijiste que se llamaba? ¡Ah, sí! Mamoru- casi escupió la palabra

-no. Me reuniré con mis amigas

-vaya, que lastima. Pero ya será en otra ocasión. Después de todo hay algo que sigue uniéndonos

Usagi miró fijamente los seductores ojos verdes ¿de qué le hablaba?

-mi chaqueta-aclaró él-la que te presté el primer día en que nos conocimos

-¡cierto, qué pena! No sé por qué siempre me olvido de ella-dijo rascándose la cabeza- Mañana prometo recordarlo.

Él rió ligeramente ante las palabras que acababa de soltar inconscientemente

-¿eso confirma ya una cita para mañana?

-creo que sí-sonrió Usagi, dándose cuenta del motivo de su risa

-entonces hasta mañana…por cierto, me gustaría que dejaras de llamarme Kazuo

-pero tu me dijiste que ese era tu nombre

-sí, pero nunca dije que me gustara que me llamaran así, especialmente tú. En realidad me agradaría más que me llamaras Threx, es…mi otro nombre-la verde mirada del joven cambió de forma inexplicable y fue entonces que lo reconoció. El segundo día que se encontraron-es decir cuando ya estaba menos confundida por lo que había pasado con su novio como para ver bien el rostro del joven- sintió que lo había visto antes, pero a pesar de que en aquellos días pensó mucho en ello, no logró identificarlo… hasta ahora.

no puede ser… el chico que nos encontramos Mamoru y yo el otro día!-pensó.

El mismo día en que chocó contra él, solo que muchas horas antes, Mamoru había clavado una mirada realmente desconfiada sobre el chico. Nunca le tomó demasiada importancia a ese encuentro así que el rostro del joven apenas y había logrado ocupar un lugar en su memoria. Por eso tardó tanto en recordarlo. Incluso ahora, comparando ese primer recuerdo y todos los demás que tenía de él, dudaba aún que fuera el mismo. Pero la forma en la que la había mirado hacía un momento, tenía el mismo brillo, casi único, que había visto en los ojos de aquel chico.

Dejando sus pensamientos atrás lo despidió con un hasta mañana antes de que se marchara.

-te ves tan feliz, siempre sonriendo- aquella voz dulce pero a la vez llena de madurez la hizo voltear-me pregunto cuánta tristeza oculta hay tras ella.

-Akiko

-Veo que recuerdas mi nombre-murmuró sonriendo, mientras miraba la sorpresa en el rostro de la joven-quiero hablar contigo Usagi Tsukino

-¿sobre qué?-preguntó, a la defensiva

-Sólo hay un tema del que tú y yo podríamos hablar

- no sé nada de ese tema-dijo caminando unos pasos, como si deseara escapar a como diera lugar

-Ya sabes que fuimos novios ¿no?-soltó inesperadamente y Usagi se detuvo en seco- acompáñenme, necesito que hablemos

La chica no esperó la respuesta de Usagi, sino que se giró con seguridad, y caminó lenta pero elegantemente hacia un automóvil plateado, sin dejar de mirar de soslayo a Usagi; la cual permanecía inmóvil, con la vista clavada en el suelo y la duda plasmada en el rostro.

Akiko abrió la puerta del automóvil sin ninguna prisa y una leve sonrisa iluminó su rostro al escuchar detrás de sí los pasos, aún inseguros, de la actual novia del hombre que aún amaba.

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Rei Hino lanzó un profundo suspiro de cansancio. El trabajo en el templo había aumentado tanto en esos días que a penas y había tenido tiempo de sentarse. Pero a la vez no era tan malo, porque él estaba ahí.

-estas demasiado cansada, creo que este paseo fue una mala idea-comentó Unkei de pronto. Él era el nuevo ayudante del templo que había entrado apenas tres días atrás. Y estaba segura de que había dos grandes razones para que su abuelo lo contratara, la primera era que Unkei era un chico realmente atractivo y eso atraería a un millón de jóvenes-lo cual había surtido efecto- y la segunda, sustentada por las insinuaciones que le había dicho su abuelito, era que el chico, caballeroso y realmente carismático, parecía un muy buen partido para ella. Eso le molestaba aún…sólo un poco.

-no, está bien-dijo amablemente, como solía comportarse con los chicos que le gustaban- Lo que necesitaba era despejarme después de tanto trabajo

-sí, es una racha buena para el templo-dijo, pensativo, con los ojos dorados perdidos en el horizonte-pero aún cuando ha sido agotador, la he pasado muy bien. Me gustaría que siguiera siendo así, por siempre.

Sonrió ligeramente, y el ritmo de su corazón se aceleró al mirar la expresión nostálgica en el rostro hermoso de Unkei

-a mi también… ¡Es muy tarde!- se asombró mirando su reloj-¡tengo que regresar al templo!

-espera, antes de que te vayas tengo que decirte algo importante

Rei lo miró esperando a que comenzara a hablar

-no me gustaría ser como antes-confesó Unkei súbitamente, sin voltear a verla

-¿antes?

-sí, antes de conocerte-esta vez la mirada de los dos se cruzó- Tú abriste una brecha muy honda en mi camino. Entre el antes y el después.

-¿cómo eras antes?

-ya no es importante-dijo con cierta reticencia mientras tomaba su mano- Lo que importa de verdad es saber que las cosas han cambiado, que yo he cambiado. Me gustaría que lo recordaras.

Se recargó en su hombro que parecía tan mullido y reconfortante. Pero él parecía realmente compungido

-entonces no temeré a que vuelvas ser el de "antes", eres un gran chico-agregó para animarlo

-no soy tan fantástico como piensas-dijo con un aire de ¿remordimiento?

-para mí sí lo eres-comentó antes de tomarlo por el brazo. El joven sonrió forzadamente sabiendo cual era la verdad, una verdad que si ella sabía, seguramente se alejaría de él - sólo nos hemos conocido unos días pero ya has hecho que sienta algo muy especial por ti…eso es todo una hazaña

La sonrisa de Unkei se amplió, con diversión, para luego tornarse seria

-yo también siento algo especial-musitó abrazándola y hundiendo su rostro en los suaves cabellos negros de ella-Rei…- se deshizo tiernamente del abrazo para mirarla a los ojos-¿quieres ser mi novia?

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Usagi, mientras viajaban en el auto de Akiko no se atrevió a decir una sola palabra, ni ella lo hizo. Parecía haber un acuerdo tácito entre las dos de callar hasta que llegaran a aquel lugar que para ella representaba todo un misterio.

La miró de reojo, no había cambiado mucho a como la vio en la fotografía que Mamoru tenía en el álbum, sin embargo, había cierto toque de melancolía en sus verdes ojos que le daban un aire nuevo, bastante maduro.

Posó la mano en su pecho, inundado de temor. Esa chica había ocupado un lugar significativo en la vida de Mamoru ¿y si lo perdía, si ella se le arrebataba su amor? Al principio pensó en negarse a ir, sabía que lo que fuera a decirle Akiko le dolería mucho, pero a la vez necesitaba hablar con ella, enfrentarla y dejarle bien claro lo que pensaba.

La ciudad comenzó a quedarse atrás y el auto paró en una verde colina, desde la cual se podía apreciar la ciudad en toda su extensión. Y erguido sobre ella, estaba un viejo árbol de hermoso y gran follaje ¿porqué había escogido ese lugar y no una cafetería o un simple parque?

Akiko bajó del auto plateado, cerró la puerta y se recargó en ella, mirando con añoranza la ciudad cubierta de matices rojizos, productos del ocaso

-lamento lo que te dije cuando nos conocimos-dijo la joven de ojos verdes después de un largo silencio-me comporté como una niña…pero estaba realmente celosa. Nunca me imaginé que Mamoru tuviera… otra novia

Usagi sintió un ligero estremecimiento ante el tono de sus ultimas palabras

- Después de la relación que hubo entre nosotros pensé que él jamás se olvidaría de mí…

-Yo vine porque quería decirte que lucharé por nuestro amor –sentenció mirándola fijamente. Deseaba con fuerzas terminar con ese asunto para salir con rapidez y no escuchar nuevas e hirientes palabras

Akiko la observó con severa tranquilidad

-¿y él siente lo mismo? ¿Crees que él también deseé luchar por ese amor que dice sentir por ti?

Usagi bajó la cabeza, sus ojos temblaron irremediablemente

- si él siente lo mismo –susurró primero, con voz insegura pero el tono de su voz se elevó y cobró seguridad al continuar -lucharé para que nadie nos separe

- ¿si el siente lo mismo?-preguntó con interés- eso quiere decir que no estas segura de sus sentimientos ¿acaso Mamoru no te ha dicho nada?-el rostro de Usagi se hundió en la sombra; la había acorralado- Ese día, fuiste algo impulsiva al salir corriendo de esa manera, pero a él no parece importarle mucho que seas así. En cuanto te fuiste yo traté de hablar con él, explicarle por qué me había marchado, pero no me lo permitió-Usagi la miró con incredulidad pero Akiko sonrió confiada- sin embargo, no me rindo fácilmente. Le haré saber que para mí también fue un suplicio estar lejos de él-dijo con voz ligeramente entrecortada-yo también lo amo Usagi

-cuando amas a una persona no te alejas de ella y menos si sabes que con ese acto lo lastimarás-tratando de controlar aquel sentimiento de dolor que presionaba su pecho, respondió con seguridad

El rostro de la chica se ensombreció

-la ciudad se ve tan hermosa al atardecer…como si estuviera llena de magia-comentó ignorando las palabras de Usagi- ¿no lo crees?

Usagi no apartó la mirada de la chica, en ese momento la ciudad no le importaba en lo más mínimo, pero la expresión nostálgica de Akiko revelaba que a ella sí.

-Mamoru…¿es tu primer novio?

-sí-afirmó Usagi, sin dejar de mirarla con aire combativo-y el único

-seguro-dijo con extraña dulzura-de alguna forma el primer noviazgo siempre tendrá algo de único

-no me refería a eso

-a tu edad es fácil creer que el chico con el que estás saliendo es realmente el hombre de tus sueños- esbozó una sonrisa nostálgica-cuando tenía quince yo soñaba con casarme-recordó mientras cerraba los ojos, sintiendo como la suave brisa rozaba sus mejillas- el mundo me parecía maravilloso, y el futuro prometedor, en especial si pensaba que lo pasaría junto…-se detuvo, antes de decir algo que lastimara a su acompañante, pero por las palabras que había soltado era fácil terminar la oración-sin embargo, cuando maduras te das cuenta de que no todo es de color de rosa. Creo que eres una buena chica… no me gustaría lastimarte.

- ¡no soy una niña! – Se sobresaltó ante la condescendencia que mostraba Akiko- ¡Para tu información ya he terminado la secundaria!

-cierto, no eres una niña, pero tampoco eres una mujer- la miró fijamente-Me desconcierta que Mamoru te haya escogido como su novia. No lo digo por ofender, es sólo que eres demasiado joven para él. Mamoru es mucho más maduro que los chicos de su edad, siempre lo ha sido; olvidó su niñez al tener que valerse por si mismo y poco a poco se convirtió en una persona solitaria-recordó- pero yo siempre estuve ahí; fui la única persona que lo acompañó en sus momentos de tristeza y soledad. Por eso no tenía duda de que cada sonrisa suya, cada gesto de amor era sólo para mí

-¿por qué me dices esto?- murmuró con los ojos llenos de lágrimas, sin despegar la mirada del suelo

-Porque quiero que te des cuenta de que tu relación con él es algo pasajero ¿Cuánto llevan saliendo? Un año, dos tal vez, mientras que yo he crecido con él, lo apoyé cuando nadie más lo hizo, lo conozco mejor que nadie y él a mi… nos pertenecemos Usagi, ninguno de los dos puede vivir sin el otro

Quiso alegar pero un nudo se le formó en la garganta impidiéndole hacerlo. Ya no deseaba escuchar más esas palabras hirientes ¡Cómo hubiera querido salir corriendo en ese momento!

-Él necesita estar con alguien que lo entienda y tú jamás lo harás, hay una gran diferencia entre los dos. Eres una chica feliz que sólo puede preocuparse por salir mal en la escuela o ahorrar para comprar un lindo vestido, tienes una familia que te ama y apoya a diferencia de nosotros que no conocimos a nuestros padres. No sabes cuánto sufrimos…-esquivó la mirada, apretando los puños.

-Tal vez yo no haya sufrido lo que él pero…-miró a la chica con decisión- ¡estoy dispuesta a compartir su dolor…! nunca lo dejaré solo

- yo tampoco-dijo con tranquilidad aunque en sus ojos brilló la melancolía

-¿por qué insistes en volver con él si tú misma has dicho que ya no quiere hablar contigo?

-ya veo–dijo sin responder la pregunta, con una pequeña sonrisa en los labios- así que crees tener una oportunidad porque Mamoru no me dejó que le explicara las cosas. Lo abandoné de una forma cruel, es normal que sienta algo de rencor y que no quiera escucharme. Pero me quiere, a pesar de todo…a pesar de lo que le hice. ¿No te diste cuenta de cómo su ser tembló al verme? Cuando le cuente todo, regresará a mí

Usagi palideció notablemente pero siguió con la conversación. Ni siquiera ella supo de donde sacó las fuerzas para hacerlo

-si dices amarlo tanto por qué te fuiste-insistió

La joven de tristes ojos verdes la miró fijamente, momentos antes había existido duda pero ahora la firmeza se reflejaba en ellos

-para protegerlo, Usagi

-¿protegerlo? ¿de qué?

Una sonrisa leve que reflejaba ironía y tristeza a la vez recorrió los labios de su acompañante

-de mí


¡Saludos a todos! Y bienvenidos a los que recién descubrieron el fic. Todos ustedes son los afortunados que sobrevivieron a este largo capitulo XD Les pido una enorme disculpa por tardar tanto en actualizar, pero como habrán notado la historia está en contra de mi profundo deseo de hacer capítulos cortos ¬¬X

Desde el capitulo anterior esperaba que arrojaran cualquier tipo de verdura o fruta ( los más comunes son los tomates XD ) tal vez en este cap si suceda así jajaja ¿Mamoru mintiéndole a Usagi y además dejarla plantada? O-o Y sólo fui yo o la plática entre Akiko y Usagi pareció más una lucha de boxeo XD (por desgracia Usagi fue la más apaleada u-u ya había sufrido bastante con las llamadas telefónicas de Mamaru ¿no creen?

¡Nos leemos en el siguiente capitulo!