Capítulo V

Secreto

Se sentía traicionado… dolido. Lo peor de todo era que no podía enfrentarse a aquel ser que lo miraba con cólera. Lastimarlo era como si se lastimara a él mismo.

Su atacante lo embistió nuevamente, pero él esquivó el arma de empuñadura dorada cuyo filo había buscado su pecho desesperada e incansablemente.

-¡por qué demonios no me atacas!-dijo el hombre frente a él, aún más enrarecido mientras arremetía con fiereza, sin embargo, sus movimientos se habían hecho cada vez más lentos, impidiéndole dar un golpe certero. Por su rostro lleno de irritación supo que él también se había dado cuenta de eso.

-¡sabes que no podría hacerlo hermano!-gritó con desesperación, evadiendo cada movimiento de la espada, y cuando era necesario, usando la suya para detenerlo.

-¡entonces morirás!

Dio un paso atrás ante el súbito y poderoso golpe. Las espadas chirriaron una contra la otra mientras ellos las sujetaban con todas sus fuerzas; él buscando mantener su vida y el otro tratando de arrebatársela.

Pasó un segundo interminable de forcejeo

Y entonces…

Un movimiento que no pudo preveer

Una distracción que seguramente le costaría la vida.

La espada de su contrincante brilló al contacto de la luz lunar que invadía la habitación y un segundo después, el sonido limpio del metal atravesando el cuerpo desgarró sus oídos mientras su corazón latía con toda su furia; después, se calmó, y lo único que sintió fue un cálido líquido comenzando a impregnar su ropa…sabía de que se trataba: sangre.

Bajó la mirada y…

Mamoru Chiba se incorporó respirando agitadamente. Hundió sus manos entre los negros cabellos, sintiendo aún la conmoción de la batalla. Los recuerdos eran tan borrosos: una espada dorada buscando un punto débil en su defensa, el crudo sentimiento de ser traicionado por alguien amado, y a la vez, el de la supervivencia, haciéndolo continuar; luego…sangre. Muerte. Había perdido esa batalla, pero esa sangre ¿él había muerto en ella? ¿Y quién era el hombre que lo atacaba, al que le decía hermano? ¿por qué no podía ver su rostro?

Miró el reloj que colgaba de la pared. Había dormido cerca de dos horas y aún se sentía terrible. Cubrió sus ojos con la mano derecha y se dejó caer en el sillón, inhalando profundamente. Esos días no había tenido más que problemas. Esos sueños que lo atormentaban cada noche; el regreso de Akiko…

-¡Usagi!-había exclamado, pero la rubia que se alejaba a toda velocidad de ellos no lo escuchó

-¡Deja que se vaya!- se interpuso Akiko con gran decisión cuando decidió ir tras su novia

Usagi se había perdido ya en una vereda del parque. Entonces miró a la joven fijamente, con marcada severidad

-No me importa lo que me hayas hecho, ni cuánto me heriste, pero si la lastimas, jamás te lo perdonaré

Akiko abrió los ojos con cierta sorpresa y entonces agregó con voz ronca

-¿ya no me amas?

-Cuando te marchaste decidiste el rumbo de nuestra relación…-comenzó, esquivando la mirada-ahora yo tengo a Usagi y…

-¡que ella sea tu novia no significa nada!-la joven lo tomó por la barbilla para obligarlo a verla-¡Mírame a los ojos y dime que ya no me amas!

Verla ahí, tan frágil y dulce como la había visto antes le hizo recordar muchas cosas, recuerdos felices, a su lado. Pero…

- ya no…

-tardaste demasiado-lo interrumpió, abrazándose a él- eso no cuenta. Dudaste ¿no?

-No-reaccionó, separándola

-no te creo

-eres demasiado terca

-antes eso te gustaba

-Ya está anocheciendo y tengo que irme-dijo cansado de la discusión

- te acompañaré hasta tu casa, y no aceptaré ninguna negativa de tu parte-sonrió repentinamente alegre

Suspiró y comenzó a caminar hacia su automóvil, con ella siguiendo sus pasos.

-Este departamento es más grande que el anterior-exclamó cuando entraron al lugar, rompiendo el silencio que se había apoderado de ellos durante el trayecto-se ve muy cómodo-la joven observó detalladamente la habitación y entonces sonrió- veo que te has convertido en un chico muy organizado, después de todo seguiste los consejos de nuestro tutor ¿recuerdas que él siempre nos mandaba una nota de reprimenda cuando le llegaban noticias de que teníamos un desastre en nuestros departamentos?

- sí, aunque tú siempre duplicaste el número de notas enviadas- comentó al fin, haciendo que la sonrisa de la joven se alargara.

-es cierto, fue en lo único en lo que te superé-rió ligeramente-tú siempre pusiste todo de tu parte para valerte por ti mismo… todo lo contrario a mí.

No contestó, por lo que Akiko decidió continuar

-¿sabes? Después de separarnos viajé a Italia, mis ahorros sirvieron de algo después de todo-sonrió-y ahí me convertí en modelo, como siempre lo soñé. No sabes lo mucho que me costó hacerlo sola-el tono triste de sus palabras llamó su atención, despegó su mirada del suelo y se atrevió a verla- nunca salí en revistas famosas, ni modelé en las mejores pasarelas pero he tenido lo suficiente para vivir. Compré un auto y una casa hermosa…si la vieras, es justo como la soñamos-se detuvo, al parecer esperaba alguna reacción de alegría en su rostro, pero éste continuaba serio-sin embargo, estuvo bien que no sobresaliera…sabes bien por qué.

-¿qué quieres de mí Akiko?-murmuró fríamente, sentándose en un sofá apartado de la ventana – Ya ha pasado mucho tiempo desde que te fuiste, no creo que después de tantos años sea importante aclarar lo que pasó.

-para lo que hay entre nosotros no existe el tiempo Mamoru, creí que lo sabías- se sentó junto a él y se inclinó, dispuesta a besarlo pero él se apartó deliberadamente, impidiéndoselo.

-Comprende que lo nuestro terminó Akiko

- sé que te lastimé profundamente pero debes saber por qué lo hice, en esos momentos…

-no me interesa saberlo-dijo, apartándola de su lado. Su brusquedad era evidente- tu vida y la mía se separaron hace mucho tiempo, y jamás podremos ser lo que éramos antes

-no hubo un día que no pensara en ti. Y veo que tú has sentido lo mismo-dijo dirigiéndose al mueble lleno de libros donde tomó uno de ellos- por eso conservas este álbum de fotos-abrió el libro dorado en la última página- "Mi hermoso ángel, siempre eres y serás alguien muy especial para mí"-leyó con satisfacción- ¿recuerdas que siempre me llamabas así? Y cuando te preguntaba la razón me decías que una vez soñaste con un ángel que te salvaba, ese ángel era tan hermoso que creíste estar en el mismo cielo pero cuando miraste bien, te diste cuenta de que era yo- cerró los ojos apretando el álbum contra su pecho- A veces, cuando estaba lejos de ti, me bastaba con cerrar mis ojos para verte, como la última vez…cuando nos tomamos la última foto de éste álbum; escuchaba tu voz diciéndome palabras dulces y…

-no sigas-la interrumpió sin inmutarse- es mejor que te vayas Akiko

Por un momento ella pareció desilusionada, pero luego siguió en su firme decisión

-Me iré. Pero regresaré a hablar contigo- caminó tranquilamente hacia la puerta- no podemos dejar las cosas así

-Usagi…-murmuró cortando los recuerdos, al tiempo que observaba la fotografía que se había tomado con la joven de rubios chongitos y con su hija del futuro, la pequeña Chibiusa.

El futuro…en esos días había pensado tanto en él. Pasó sus dedos sobre el rostro feliz de su futura hija. Deseaba que ella naciera, mucho, pero… Se detuvo en el rostro de Usagi y lo contempló por unos segundos. Ella siempre tan alegre, despreocupada, haciéndolo sonreír…. y a la vez fuerte, con decisiones inquebrantables durante la batalla…

Desde que su relación se había normalizado, raro había sido el día en que no se llamaran por teléfono. Tendría que hacerlo pronto, lo sabía. Sin embargo, lo que tenía que decirle.

Apretó con tanta fuerza el portarretrato que éste se agrietó

#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#

-¡¡NOOOOOOO!!-exclamó el joven interponiéndose entre los dos

-¡Yuuichirou! ¡¿Qué haces aquí?!-explotó Rei

-¡La señorita Rei no aceptará ser su novia!-replicó el aludido, retando a Unkei con la mirada.

-¡Yuuichirou! ¡Regresa al templo ahora mismo!-ordenó Rei. Era muy rara la ocasión en la que Yuuichirou no acataba las órdenes de la joven, y ésta era una de ellas.

-Rei es quién debe decidir si quiere estar conmigo o no-repuso Unkei con decisión

Yuuichirou rechinó los dientes

-¡él es un embustero que sólo quiere burlarse de usted señorita Rei! La trata con dulzura para conseguir lo que quiere

Los ojos dorados de Unkei temblaron y su rostro palideció…

-¡no mientas Yuuichirou! ¡Unkei jamás haría algo así!-exclamó con certeza

- Yo sé lo que le digo señorita. Él no es lo que usted piensa -se defendió el castaño

-¡no necesito que me estés cuidando, yo puedo hacerlo por mí misma!

-Rei…es mejor regresar al templo-interrumpió Unkei, tomándola por el brazo. Su cada vez más evidente palidez hacía que su tez blanca se hiciera casi traslúcida.

-S… sí-murmuró, con el fuego de su enojo apagado por la delicadeza del chico.

Yuuichirou se quedó en el mismo lugar, viendo como se marchaban. Hasta que la pareja desapareció de su vista, miró fijamente el rostro de Rei, la felicidad que irradiaba cuando estaba con ese chico, y la que lo lastimaba como cualquier fuerte puñetazo en el rostro ¿por qué ella no podía creerle? ¿por qué tenía que confiar ciegamente en ese desconocido?

-Señorita Rei…

-Eres un imbécil-había dicho Unkei, en el templo Hikawa hacía solo un par de días, luego de esquivar fácilmente el puño que amenazaba con golpearle la cara-Tu carácter es tan débil una mujer te domina

-¡Cállate!- se enfureció Yuuichirou y trató de golpearlo nuevamente pero el joven detuvo su puño con la palma de la mano y levantando la rodilla le dio un fuerte golpe en el estómago que lo hizo caer de hinojos

-Ya no permitiré que te sigas interponiendo entre ella y yo-le susurró Unkei al oído- Rei Hino se enamorará de mí, te guste o no

-¡No lo permitiré!-murmuró levantando la mirada, haciendo un gran esfuerzo para pararse del suelo

-¿qué puedes hacer tú? Eres insignificante-se mofó

-tal vez sea débil pero he visto lo que los ojos enamorados de la señorita Rei no ven. Aparentas ser un chico dulce y amable cuando ella está contigo pero en realidad eres un…

Un nuevo golpe lo hizo caer al suelo

-resígnate Yuuichirou "la señorita Rei" –dijo en tono burlón-jamás te corresponderá, ¿que no vez que para ella eres sólo un sirviente?

- he luchado mucho para que ella se de cuenta de que existo y de que la amo, y seguiré luchando mientras ella me permita continuar a su lado.

-entonces tendrás que esperar toda la vida-se burló- y ni siquiera te molestes en decirle lo que acaba de pasar, porque no te creerá

-No dejaré que la lastimes- dijo cerrando los puños con fuerza, apagando el recuerdo con una bocanada de furia

Rei y Unkei ya habían desaparecido de su vista.

#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#

-estás demasiado nerviosa Ami, relájate

-lo siento- paró de caminar y él también lo hizo- pero mis amigas me esperan. No sé en qué estaba pensando cuando acepté acompañarte a un segundo lugar.

-Tu amiga dijo que podías llegar tarde

-Usagi me tiene demasiada consideración-murmuró Ami, con cariño- Nos veremos mañana y entonces me mostrarás ese lugar

-estamos a sólo unos pasos, no haré que llegues tarde.

-pero…

-todo estará bien. Aún te quedan unos minutos ¿no?-dijo llevándola de la mano

-tenía que irme hace cinco minutos

Yoshiki rió en voz baja

-pero estoy seguro de que esos cinco minutos y los otros cinco que te robaré son de más. Siempre sales antes de tiempo para así poder llegar lo más puntual posible.

-¿cómo lo sabes?

-¡así que acerté! –sonrió complacido- Lo dije porque nos parecemos bastante. Yo hago lo mismo, así que supuse que tal vez también coincidiríamos en esto.

Ami mostró una pequeña sonrisa

-¿te aventuraste?

-ajá-rió- Bueno, aquí estamos

Se detuvo y observó el hermoso y totalmente desierto claro, reducido a una pequeña parte por los árboles que lo rodeaban.

-este lugar es uno de mis preferidos. Hay tanto silencio y calma que puedo leer y estudiar sin ningún problema. Incluso, estando aquí, he logrado aclarar mis pensamientos en los momentos más difíciles-dijo inhalando el aire con aroma a madera y pasto- cuando salga de la Universidad será uno de los sitios que más extrañaré- volteó a ver a la tímida chica y se acercó a ella- Cuando no puedas concentrarte o tengas algún problema puedes venir aquí, verás que te sentirás mejor. Incluso tal vez me encuentres.

-es un lugar precioso, y magnífico para estudiar. Ahora entiendo por qué sabes el doble de lo que sé yo-bromeó

-los conocimientos no son lo más importante-dijo Yoshiki en tono serio- tú no sólo eres aplicada e inteligente, eres la chica más dulce y perseverante que he conocido.

-lo dices como si nadie más poseyera esas cualidades- negó sentándose en el verde pasto, con un ligero rubor en las mejillas-tú también eres muy perseverante. Tu sueño de ser médico es tan importante para ti que creo que no importa cuántos obstáculos se atraviesen, tú lograras esquivarlos.

-no. He pensado que tal vez nunca llegue a ejercer-suspiró sentándose al lado de ella y esperó a que Ami lo interrogara pero la joven de cabello azul seguía mirándolo atentamente-¿no me preguntarás por qué?

-no quiero incomodarte con temas tristes o dolorosos

Yoshiko sonrió

-a tu lado es difícil sentirse triste-dijo poniendo su mano sobre la de ella. Ami se sonrojó. Desde que lo conoció había esperado que una montaña de urticaria arrasara su piel pero ninguna nota amorosa de él, ningún contacto, le había causado alergia…increíblemente. -He soñado con ser médico desde que era pequeño-comenzó el chico, apretando su mano- pero ha surgido algo…que no me permitirá seguir

-no te vas a rendir así como así-dijo Ami, segura-te he escuchado hablar de la medicina lo suficiente como para saber que la amas tanto o más que yo.

-tienes razón-confesó con cierta sorpresa- no me he rendido. De hecho estoy haciendo todo lo posible para terminar con ese "algo" y convertirme en médico. Lo que te acabo de decir es un especie de presentimiento. No lo digo porque me haya resignado, sino porque siento que haga lo que haga va a ser así- dirigió su mirada a ella y continuó-Sin embargo, cuando estás tú mis ideas pesimistas se esfuman, creo que m contagias tu convicción

-es sólo que he aprendido a creer en mi misma y nunca desistir-dijo, un poco avergonzada- hay que mantener las fuerzas siempre, no importa que tan mal se vean las cosas

-gracias por el consejo

Las manos de Yoshiki ya estaban sobre sus mejillas, atrayendo su rostro al de él mientras el influjo de sus hermosos ojos impedía que se resistiera. Sus labios se tocarían con los de él en segundos, como ya lo habían hecho en días pasados. No necesitó que las manos de él siguieran atrayéndola, ella lo hizo por propia voluntad.

#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#

Minako Aino se desplomó sobre los escalones del templo sin saber con certeza qué era ese sentimiento que cavaba un profundo hoyo en su corazón ¿incertidumbre? ¿Desasosiego? ¿Confusión? ¿todas ellas en una sola?

Suspiró.

Se preocupaba demasiado por lo ocurrido y eso le demostraba lo mucho que le importaba aquel chico. ¿por qué esa palidez en su rostro, por qué se alejó de ella luego de besarla? ¿acaso había hecho algo malo?

Seiho. Si bien debía aceptar que al principio sólo se había fijado en él porque era un chico apuesto, durante esos días él logró conquistarla por su forma de ser…

-¿dejaste a muchos amigos en Inglaterra?-había preguntado el chico en una ocasión

-no tantos. Tuve una gran amiga que era policía y…- se detuvo, entristeciéndose un poco al recordar a Allan, su primer amor más bien platónico

-¿a alguien especial?-terminó la frase de ella -¿un enamorado?

No contestó. Le resultaba incomodo hablar de su pasado amoroso con un chico que era candidato perfecto para convertirse en su novio

-lo siento, es bastante comprensible que no quieras hablar de eso

Mina lanzó un suspiro. Seiho la envolvía en un ambiente tan agradable y tan lleno de confianza que la disuadía de contar muchas cosas.

- me di cuenta de qué él estaba enamorado de otra persona, de una que yo quería mucho-dijo sin despegar la mirada del suelo- Fue hasta ese momento que me di cuenta de que él no me veía de la misma forma que yo lo veía a él

-por eso regresaste a Japón-afirmó-dejaste que fueran felices

-podríamos decir que fue una de las razones

-tú fuiste la primera chica que conversó conmigo sin importarle mi apariencia ni mi timidez. Por eso siempre te recordé. En mi memoria eras "la alegre chica del avión"-sonrió y ella también lo hizo- aunque jamás creí que te volvería a ver –hizo una pausa que le pareció bastante larga-¿aún piensas en ese chico?

-no. Cuando lo recuerdo, lo hago con mucho cariño y a veces con algo de nostalgia. Pero ya no lloraría por él, eso ha quedado en el pasado - esbozó una gran sonrisa

- Yo me habría comportado de una manera totalmente distinta, lo más seguro es que habría hecho todo mal.

-no lo creo

Él paró de caminar y la miró de frente con un brillo especial en los ojos

-Creo que jamás te conoció verdaderamente-espetó- Y eso es bastante bueno-dijo con toda tranquilidad- porque si te hubiera conocido bien, jamás te habría dejado ir.

Se sonrojó como no recordaba haberlo hecho desde hace tiempo y sus pasos comenzaron a hacerse cada vez más rápidos. Seiho sujetó su muñeca para detener su avance.

- de verdad admiro tu fortaleza y tu sensatez a la hora de afrontar los problemas. Tienes el corazón de una incansable guerrera

No supo cómo pero estaba pegada a su pecho, mirando hacia arriba para poder apreciar el rostro masculino de aquel hombre apuesto que a su vez, la observaba tierna y amorosamente. Él no sólo quería su amistad y eso le pareció bastante obvio en ese momento.

-¡Mina!-interrumpieron sus recuerdos. Era Makoto que caminaba hacia ella-¿que haces sentada fuera del templo? ¿aún no llegan las demás?

-no, creo que esta vez llegué demasiado temprano, pero Makoto ¿por qué no me presentas a tu "amigo"? –dijo con picardía refiriéndose al chico de negros ojos que no había pasado desapercibido para ella.

-Oh, él es Sotaro Fukushima

- tu debes ser una de las amigas de las que tanto me ha hablado Makoto-saludó el joven, sin ponerse nervioso por el tono malicioso de la rubia- y por el color de tu cabello adivino que eres Minako Aino

-Así es, gusto en conocerte-sonrió con amabilidad- Por lo que veo han platicado mucho… sobre los dos; se conocen muy bien-sonrió Mina maliciosamente

-sólo un poco-dijo Makoto, avergonzada

Con el bombardeo de preguntas que les haría Mina, los minutos que tardaran sus demás amigas en llegar se le harían bastante largos.

#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#

Miró el edifico con atención, enfocando la vista en un piso específico. Debía ser ahí. Unos pasos a su lado interrumpieron su concentración. Reconoció al recién llegado que permanecía entre las sombras del callejón, así que murmuró, sin voltear a verlo.

-Que noticias tienes

-No está dentro. Pregunté y me han dicho que no han visto a una persona con tales características desde ayer-puso un acento significativo en las últimas palabras

-eso quiere decir que sí ha venido

Él otro sonrió mientas afirmaba silenciosamente

-es tan obvia

-¿la esperaremos?-preguntó su acompañante

-no. Entraremos al departamento, él nos puede ayudar mucho.

-si es como lo conocimos antes, no creo que lo haga

-Ya lo veremos

-Mamoru Chiba- leyó el otro en un manojo de papeles, mientras caminaban hacia el edificio. En él aparecía la foto del susodicho, junto con un montón de datos entre los que estaba la edad y el domicilio-ha cambiado mucho

-y nosotros también-dijo con una sonrisa anhelante

Las puertas del edificio se abrieron de par en par para darles paso y los dos personajes de extrañas vestimentas ingresaron con toda la normalidad del mundo.

#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#

-¿este lugar?-masculló Samas observando con desprecio la oscura habitación

-sí señor, es el mejor de la casa-dijo la mujer tratando de convencerlo

-no es digno de mi posición-recorrió con mirada enfadada el polvoriento y oscuro lugar - no sé por qué acepté venir a este lugar contigo Nix

-Esta isla que ahora llaman Japón fue el sitio donde nací, y aunque ha cambiado mucho, los árboles de cerezo siguen floreciendo-murmuró con mil recuerdos hermosos en la mente- y recuerde que aquí nos conocimos

-en una batalla en la que aún éramos enemigos –recordó- tus ojos y tu belleza hicieron que me enamorara instantáneamente de ti, mí querida Nix

-¿aún recuerda su promesa?-dijo acomodando el cabello verde oscuro de él

-sí Nix, cuando la Tierra arda como el sol tú serás la única que tenga un territorio verde, donde el agua fluya libremente y las flores crezcan-sonrió –mientras tanto…

Levantó su mano y una potente energía salida de su palma acabó con gran parte del techo. Junto con un fuerte tronido, la luz del sol entró tenuemente, iluminando el millón de partículas de polvo que se habían soltado tras la creación de agujero y los restos de lo que un día fue el techo de la habitación.

-así todos los días el Sol entrará con todo su esplendor-sonrió complacido

-¡¿sucede algo?!

Tres personas muy asustadas entraron atropelladamente, preocupadas por una amenaza de ataque.

-¡cómo se atreven a entrar así!-exclamó Nix pero Samas la detuvo

- No hay ningún problema. Sólo quise quitarle a esta habitación toda la oscuridad que tenía

-y pensó que hacer un enorme hoyo en el techo era buena idea-dijo uno de sus guerreros, tan bajo que sólo sus dos acompañantes lo escucharon, uno de ellos rió por lo bajo- se nota que no sabe nada de construcción

En ese momento, un tronido en el techo hizo que todos guiaran su mirada a él

-esto se derrumbará en cualquier momento-dijo otro en el mismo tono de murmullo

-Cru nos matará cuando sepa que dejamos que "El rey Sol" hiciera esto

-hoy tendremos mucho trabajo que hacer chicos-susurró la tercera persona, con voz femenina, mientras veía caer un pequeño pedazo de madera rota que un segundo antes había pendido peligrosamente del techo

Los tres observaron el enorme hoyo con actitud desanimada

-solo espero que no llueva

#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#

-no entiendo tu comportamiento Mamoru-decía en ese momento Motoki por el teléfono

-¿a que te refieres?

-A que estas dejando que Akiko se ilusione con recuperar tu amor

- Ya le dije que nuestra relación había terminado, pero ella sigue insistiendo en hablar conmigo

-¿y por qué no la dejas hablar? Así todo terminará

-es algo complicado de explicar…

-¿por qué no lo aceptas? Estás resentido con ella, y si hay resentimiento…-pareció dudarlo pero al fin continuó- también puede haber amor

-no es eso

-¿entonces qué es?

Mamoru permaneció callado

- Está bien si quieres mantenerlo en secreto. Pero piensa bien en tus sentimientos. Si amas a Usagi y quieres continuar con ella, llámale, cuéntale todo. Pero si al final lo que decides es romper con ella no dudes en hacerlo. La lastimarás más si dejas pasar el tiempo.

-Ahora entiendo, esta llamada es por Usagi

- Está sufriendo mucho con todo esto-se justificó Motoki- No me siento muy cómo interviniendo pero ella es casi como mi hermana, me preocupa que la lastimes Mamoru. Usagi no lo merece.

-lo sé-dijo, pensativo- ¿cuándo la viste?

-hoy, hace unas horas. Está muy confundida y lo entiendo ¿no crees que es ilógico que le digas que las cosas están bien y luego dejes de habarle?

El sonido del timbre interrumpió la conversación

-tengo que irme-dijo Motoki, para permitir que Mamoru atendiera la puerta

Se despidió de él y se levantó, dejando por un momento sus pensamientos para mirar por la ventana. Los límpidos rayos del sol iluminaron su rostro, ojeroso. No abriría, lo había decidido tajantemente. Estaba casi seguro de que era Akiko o…Usagi. De cualquier forma no dejaría pasar a ninguna de las dos.

Se había creado un embrollo y sólo una forma de solucionar las cosas pasaba por su cabeza, pero no le agradaba para nada. Todos esos días se había roto la cabeza pensado en la mejor forma de decírselo a Usagi, una que le impidiera sufrir, pero sabía que por más sutiles que fueran sus palabras no podrían cubrir aquel hecho.

Tranquilos pero fuertes toquidos en la puerta comenzaron a sonar. Tenía que tratarse de Akiko.

Akiko…ella tampoco saldría ilesa de ese lío ¿por qué las cosas tenían que ser tan difíciles?

-¿qué haces aquí Akiko?-había preguntado él con poca suavidad, un día después de haberse reencontrado con ella en el parque. Aún tenía las manos en la camisa que había terminado de desabotonar un momento antes, cuando pensaba que no había nadie más que él en el lugar. La chica estaba sentada exactamente sobre su cama. Si hubiera sabido que ella estaría en su departamento, esperando a que él regresara, no habría entrado; pero ya estaba hecho. No se molestó en preguntarle cómo es que había logrado entrar, ya lo imaginaba.

-¿por qué te sorprendes? Te dije volvería, hay algo que…¡¿y esas heridas?!-se había espantado Akiko, levantándose - ¿por qué no me di cuenta ayer de que estabas herido?

-Tal vez fue la impresión de encontrarnos nuevamente-murmuró intentando cubrir las huellas de la batalla librada un día antes-pero estoy bien

-Siempre dices lo mismo, no te importa lo que te pase mientras los que se encuentran a tu alrededor estén a salvo-dijo cariñosamente tocando el pecho desnudo de Mamoru y escudriñando entre la camisa, pero él retiró su mano casi de inmediato. Ella disimuló que aquel gesto no le había importado y continuó –aunque esta vez tienes razón, sólo son heridas superficiales ¿cómo te has hecho eso?

-Fue un accidente-dijo abotonando rápidamente la camisa

- veo que ya no confías en mí-aseguró con melancolía

-Han pasado muchas cosas, mi vida ha cambiado completamente

-¿y ella tiene que ver algo en ese cambio?

La miró por un segundo y luego contestó con seguridad

-Sí Akiko, Usagi tiene que ver en esto más de lo que crees

Una presencia detrás de él lo sacó de sus recuerdos. Volteó lentamente. Efectivamente, ya no estaba solo

-habríamos entrado por la puerta, como cualquier otra persona, pero como no abriste…

-¿Quiénes son?-inquirió sin interés por escuchar la explicación del otro

- si así lo deseas, vayamos al punto… ¿Dónde está Akiko Matsuo?-preguntó el que tenía cabello largo y ojos azules

-No sé de quien me hablas-contestó sin dudar

El hombre que le había dirigido la palabra dejó el formalismo atrás

-¿No me recuerdas, Mamoru?-sonrió avanzando hacia él

Lo observó tratando de reconocerlo pero sin bajar la guardia. Llevaba puesta una especie de armadura azul con toques plateados. Su cabello negro era largo aunque no llegaba hasta la cintura. Miró sus ojos azules e inexpresivos… conocía aquella mirada.

- tal vez no me reconozcas por mi vestimenta. La última vez que nos vimos eras tan sólo un niño de once años, pero peleabas como uno de dieciséis…soy Cru

Los ojos de Mamoru se abrieron con sorpresa, reconociendo completamente al intruso

#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#

El viento frío arreció repentinamente. Usagi seguía mirando a Akiko, con mil preguntas plasmadas en el rostro. Ella había dicho que se alejó de Mamoru para protegerlo…de ella.

La joven de ojos verdes había vuelto la mirada a la ciudad y esta vez la observaba con la mirada perdida, más concentrada en sus pensamientos que en la serie de edificios que formaban una sola masa.

-¿crees que haya personas con poderes sobrenaturales?-soltó Akiko de pronto

- sí-respondió Usagi sin duda alguna. Después de todo, ella era una persona con poderes sobrenaturales, era Sailor Moon, antigua princesa de la Luna y dueña del poderoso cristal de plata. Apretó el medallón en su bolsillo, inconscientemente.

Akiko sonrió

-vaya, respondiste demasiado rápido, no me lo esperaba ¿en qué crees? ¿personajes picados por insectos radioactivos o mutaciones de nacimiento?

-¿Qué tiene que ver esto con Mamoru y contigo?-preguntó, harta de sus evasiones

-te sorprenderás cuando lo sepas. Y te lo diré. Pero antes quiero que me digas algo. La otra vez mencionaste que Mamoru y tú se tenían gran confianza-dijo Akiko- ¿no te habló sobre mí?

- solo un poco-respondió con cierta incomodidad

-¿viste el álbum de fotografías que aún conserva en su librero?

-sí-se estremeció ante el súbito recuerdo-pero él jamás me dijo que tú habías sido su…

-pero lo sospechaste ¿verdad?-hubo una pausa que confirmó sus palabras y luego Akiko reanudó la conversación-Es normal que Mamoru no te haya dicho muchas cosas. Contarte toda su historia hubiera implicado revelarte la mía, y con ella el secreto que juró jamás contar…

-¿secreto?-susurró con cierta angustia. Sentía que cada vez conocía menos de su novio. De ponto él se había convertido en un total extraño y eso la asustaba demasiado.

-cuando Mamoru perdió a sus padres, perdió a sus únicos familiares en el mundo-comenzó Akiko- Mi situación es diferente a la suya. Mis padres también murieron cuando yo era muy pequeña, de hecho lo era tanto que apenas y los recuerdo. Entonces quedé a cargo de mis hermanos. Te preguntarás por qué si los tengo caí en la misma situación que Mamoru. Bueno, eso es porque mi única familia es también mi perseguidora.

#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#

-no pensé que iban a traer chicos a la reunión-comentó Rei interrumpiendo la conversación entre Makoto, Sotaro y Mina

-¿Rei?-inquirió Minako-pensé que estabas dentro del templo

-salí a dar un paseo

-mh…qué interesante-susurró Mina observando a Rei y al joven que la acompañaba

-déjenme presentarles a Unkei Saionji, trabaja como ayudante del templo-presentó al chico que se inclinó respetuosamente.

Makoto no tardó mucho en presentar a Sotaro y la mirada de Rei se clavó en los dos de la misma forma en que lo había hecho la de Mina momentos antes, aunque lo hizo de una forma más discreta.

- Sé que Usagi es caso perdido pero ¿Dónde está Ami?-preguntó Rei- Ella siempre suele llegar unos minutos antes

-no sabemos nada de ella, quizá ya está dentro del templo

-también faltan Luna y Artemis

-¿Luna y Artemis?-dijo Sotaro que lucía muy confundido- Mako ¿esos no son los nombres de los dos gatos que me contaste? ¿ asisten a sus reuniones?

Las tres chicas se tensaron inmediatamente y Unkei dirigió a Sotaro una profunda mirada de reprobación.

-claro que son los gatos que te conté-sonrió Makoto con nerviosismo- lo que sucede es que…

-nos agrada llevarlos con nosotras, a todas nos encantan los gatos-la ayudó Rei-¿verdad que sí chicas?

Makoto y Mina asintieron inmediatamente, tratando de afirmar lo más convincentemente posible. Sotaro sonrió, ignorando la mirada de Unkei. Tras su hermosa sonrisa había un toque de extraña diversión.

#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#

-Ya me recordaste-rió Cru ante su expresión- ahora que nos hemos reencontrado quiero que me digas donde está Akiko

- no lo sé

-entonces tendré que obligarte a hablar-se movió para darle un puñetazo pero Mamoru lo esquivó, para sorpresa de los dos hombres -has estado entrenando-sonrió entusiasmado antes de que una extraña luz surgiera de su mano derecha y diera paso rápidamente a una imprevista esfera de energía eléctrica que tronó, amenazadora cuando chocó contra su cuerpo y lo arrastró furiosa hasta estrellarlo contra la pared.

Mamoru hizo todo posible por no caer, a pesar de que un abrasador dolor comenzaba a quemarle el pecho. Y antes de que siquiera pensara en un plan de huida o defensa, vio una ráfaga de viento arremetiendo contra él, intentó esquivarla pero no pudo y el frío aire lo envolvió suavemente para luego tornarse violento y pegarlo bruscamente contra la pared. Quiso moverse pero ¡no podía! Sus miembros no le respondían.

-El viento inmovilizante de Hiperión es muy potente-dijo Cru mirándolo primero y luego al hombre de cabello corto que lo acompañaba- repetiré la pregunta ¿Dónde está Akiko?

-¿por qué crees que te lo diría Cru?

La respuesta del otro fue un potente puñetazo en el vientre que liberó un gutural quejido por parte de Mamoru. Éste ni siquiera había tenido la posibilidad de defenderse pues su cuerpo seguía sin obedecerle.

- sigues siendo tan valiente como antes, pero eso no te servirá-comentó con una sonrisa satisfecha- Creo que has comprobado bastante bien que con los años me he vuelto mucho más poderoso-agregó burlonamente, mirando el rostro de Mamoru- mientras que tú sigues siendo un simple humano.

-un humano que logró derrotarte en una ocasión ¿no lo recuerdas?

El rostro de Cru se desencajó y sin piedad, soltó una nueva esfera eléctrica sobre él que se estremeció de pies a cabeza. Su cuerpo se hubiera retorcido de haber podido moverse.

-¿quieres morir? –murmuró con una sonrisa llena de calma- sabes que te tengo en mis manos y podría matarte cuando yo quisiera

-¿entonces por qué no lo haz hecho?-respondió desafiante, aunque su voz no era más que un susurro de dolor. Trataba de ganar tiempo, pensando en una forma para liberarse.

-porque tú eres muy importante para Akiko y si sabe que te tengo, no dudará en volver con nosotros

-¿por qué no pueden dejarla en paz?

-Porque es una de las piezas claves de nuestro rompecabezas-respondió el segundo hombre, al que también ubicaba en sus lejanos recuerdos- habíamos esperado por mucho tiempo que "esto" sucediera. Nada puede estropearlo.

-Solo piensan en ustedes, no merecen tener una hermana como ella

#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#

-¿ tus perseguidores?-preguntó Usagi, sin poder reprimir su curiosidad

-así es. En total somos seis hermanos. Yo soy la más pequeña, y de todos, la única rebelde-intentó sonreír pero no lo consiguió-Desde que escapé me he escondido de ellos. La última vez que los vi fue cuando tenía sólo once años.

-¿por qué has huido de ellos?

-porque siempre quise una vida normal, aunque yo no sea una persona normal. Usagi, cuando acabe de contarte mi historia quiero que te olvides de mí, que si me ves finjas que no me conoces, porque… estar cerca de mí es peligroso-dijo con dolor en la voz- prométeme que me harás caso

-está bien-aceptó, aun sin entender el meollo del asunto

Akiko pareció un poco más aliviada cuando continuó

-como ya te he dicho no soy una persona normal, desde que recuerdo he poseído… poderes

-¿a qué te refieres?-murmuró con incredulidad

- a esto- dijo mientras sus pies se despegaban lentamente del suelo

#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#-#

-Cru…

-sí, también lo he sentido… ha expulsado su poder-sonrió el aludido, bajando el brazo que había estado a punto de darle un puñetazo a Mamoru- nuestra hermana es muy descuidada

-es hacia el oeste-comentó Hiperión, sin anular el poder que mantenía a Mamoru inmovilizado

-debemos apresurarnos antes de que su energía desaparezca

Mamoru vio cómo Cru daba la vuelta, caminando hacia la puerta

–Prepárate-dijo éste antes de irse- porque nos volveremos a ver pronto y te aseguro que la próxima vez no tendrás la misma suerte

Hiperión siguió los pasos de su hermano y en cuanto desapareció tras la puerta, Mamoru cayó al suelo, recuperando la movilidad.

Sólo necesitó un segundo para asimilar lo que había sucedido. Se levantó con un quejido y se apoyó en la pared.

-Van tras Akiko…


Aquí termina este capítulo, espero haberlos dejado muy picados XD Muchas gracias por todos sus comentarios, ánimos, felicitaciones y por compartir todas sus impresiones y deducciones de la historia. Tomo en cuenta todo lo que me escriben, pero habrán algunas cosas que podré hacer y otras que no ( ya saben que la historia es la que manda ¬¬´ yo sólo trato de disuadirla XD )

Si quieren comentar algo del capitulo pueden dejar reviews o mandarme un mensaje a mi mail. Nos leemos en el siguiente capitulo!