Capítulo VI

Akiko

Aún no podía creerlo

Miraba hacia arriba, contemplando con sorpresa el cuerpo femenino que flotaba ligera y naturalmente a más de un metro del suelo. A decir verdad, su asombro no radicaba en el hecho de ver a una persona volar, siendo Sailor Moon había visto de casi todo, lo que en realidad la dejaba pasmada era que se trataba de ella, Akiko.

-esa sí es una reacción normal- murmuró la joven de ojos verdes ante su expresión de sorpresa

Comenzó a descender hasta que sus hermosas zapatillas color ocre se posaron en la suave hierba. No había dejado de mirarla y en ese momento lo hizo con más fijeza.

-¿estas asustada?

-no-logró articular Usagi-sólo que nunca pensé que tú…

-me gustaría que únicamente fuera esto-dijo en un tono de sincero sufrimiento

-¿hay más?

-sí, aún hay más-sus labios mostraron una ligera y triste sonrisa- No me es posible decirte hasta donde puedo llegar ahora que mis poderes se han incrementado, pero sé que por lo menos soy capaz de destruir un edificio entero, quizá dos. Pero antes de que te aterrorices, tengo que aclarar que jamás lo haría-en cuanto terminó la frase, su rostro se turbó, como si hasta ese instante se diera cuenta de lo que había dicho, así que con las manos convertidas en puños, aclaró- no deliberadamente

La última frase pareció tener un significado doloroso, pero Usagi no preguntó. Esperaba que lo que Akiko fuera a decir a partir de ese momento pudiera revelarle ese significado.

-Mis cinco hermanos me educaron para dos únicas cosas. La primera y hasta cierto punto la más importante, era explotar mis poderes, perfeccionarlos para el día esperado; aquel en que nuestro líder apareciera. Según ellos él destruirá este mundo y construirá uno totalmente nuevo… uno donde él sea el Rey. Y la segunda cosa-agregó con un tono sombrío que le enchinó la piel- era matar

-¿lo hiciste?-preguntó con cierta duda- quiero decir que si alguna vez tú…

-Nunca en los entrenamientos- a Usagi no le pareció una respuesta muy reconfortante pero dejó que continuara- Y no sólo fue por que me sentía incapaz de hacer daño a personas cuyo terror se plasmaba en su rostro y opacaba sus ojos, sino más bien por mi cuerpo. Es un poco vergonzoso decirlo-comentó ligeramente sonrojada-pero solía desmayarme en cuanto veía sangre- Akiko la miró, esperando que algo parecido a la burla apareciera en el rostro de su compañera pero el rostro de Usagi seguía atento, sin mostrar nada semejante- Algunos de mis hermanos rieron cuando me desmayé la primera vez-explicó-otros me miraron con furia, me insultaron y golpearon. Que un asesino se desmaye cuando ve sangre es una ridiculez; yo era un insulto directo a su orgullo de guerreros despiadados. Llegué a tenerles verdadero terror y mientras más miedo tenía menos podía moverme…menos podía complacerlos y entonces las cosas se volvían peores para mí. No obstante, en medio de ese mundo oscuro me aferraba a mi único rayo de luz: los pocos recuerdos felices que me negaba a ver como sueños, aunque cada vez fueran tan borrosos que lo parecieran. Aquellos en los que no era lastimada, donde me divertía jugando con muñecas y juegos infantiles, donde no hacía daño a nadie.

-¿Esos recuerdos son del tiempo en el que tus padres vivían?-Akiko asintió con la cabeza y entonces se atrevió a hacer una nueva pregunta-¿fueron esos recuerdos los que te hicieron tomar la decisión de escapar?

-Exactamente. Sin ellos creo que jamás hubiera tenido el valor suficiente para huir. Y la familia de mis sueños la encontré por fin, días después de mi escape... esa familia era la conformada por Mamoru y sus padres. Ese fue un encuentro fortuito que me revivió.

-Entonces sí los conociste-dijo pensativa para luego agregar-¿recuerdas aún cómo eran sus padres?

-¿por qué lo preguntas?

-siempre tuve curiosidad de saberlo-explicó Usagi-hace tiempo vi una fotografía de ellos en la habitación de Mamoru. Sin embargo, aunque hice todo lo posible por imaginarlos, la imagen nunca fue lo suficientemente clara. Entonces comprendí un poco lo que él debió haber sentido la primera vez que miró los rostros extraños de quienes le habían dicho que eran sus padres -confesó- Pero pensé que de todo, lo más doloroso debía haber sido no recordar cuanto lo amaron.

- ver todos los objetos de su pasado siempre causó en Mamoru un profundo sentimiento de frustración y de dolor, porque por más que se esforzaba, no podía recordar nada, pero yo siempre lo hice por él-comentó- Su madre poseía una calidez que me resultaba realmente desconcertante. La ternura de sus suaves manos y la dulzura de su sonrisa son cosas que aún recuerdo vivamente. En sus ojos, del mismo color azul que los de Mamoru, relucía la felicidad por sobre cualquier sombra de sufrimiento, pero lo más impresionante de ellos era la forma en que brillaban cuando sostenía a Mamoru entre sus brazos, un infinito amor que yo no logré comprender hasta mucho después. Por otra parte, su padre… me pareció tan alto-rió suavemente-Al principio me dio un poco de miedo, pero no tardé ni medio día en perderlo. Él era… amable y risueño. Era agradable estar a su lado. Recuerdo que todos mis temores se esfumaron entre sus brazos protectores. Y Mamoru…

Fue hasta que pronunció el nombre del joven que sus ojos verdes centellaron con verdadero vigor

-lo recuerdo con tanta claridad. ¿Sabes? él fue el primero que se acercó a mí. La afabilidad de su rostro y la calma de sus ojos me hicieron confiar en él. Tomé su mano extendida hacia mí y me fui con ellos-su mirada volvió a entristecer al continuar-Fue terrible que mi felicidad sólo durara un día: mis hermanos me encontraron. Y volví a ese mundo oscuro que tanto me aterrorizaba. Sin embargo, el encuentro con esa hermosa familia había dejado una huella imborrable en mí. Ya no me importaba arriesgarlo todo, tenía que encontrarlos. Me las arreglé para escapar por segunda vez y cuando encontré a Mamoru en el hospital, supe lo del accidente-y luego agregó rápidamente como para cubrir recuerdos dolorosos con otros menos atormentadores- Noté que no me recordaba, ni a su madre, ni a su padre…ni siquiera a él mismo…

Una repentina sombra en el cielo, acompañada por un leve y amenazador sonido hizo que Akiko detuviera la narración. Las dos miraron el cielo y se encontraron con una gigantesca maraña de nueves grises salidas de la nada eclipsando totalmente al sol amarillo. Cuando bajaron la vista el lugar estaba inundado por una espesa neblina.

-está lloviendo-murmuró Usagi, asombrada por los repentinos cambios del clima, al tiempo que sentía cómo las inesperadas gotas de lluvia caían sobre sus manos abiertas.

-no puede ser…-dijo Akiko con la voz súbitamente ronca. Usagi volteó a verla y se sorprendió al darse cuenta de que sus verdes ojos eran el vivo reflejo del terror-corre-dijo la chica tratando de aclararse la voz, pero su mirada perturbada seguía perdida-¡¡CORRE!!

Usagi, confusa, intentó dar un paso atrás justo en el instante en que una resplandeciente luz iluminó el cielo plagado de nubes y las hizo lucir más amedrentadoras que antes. Un segundo después, entre la neblina, estalló un terrorífico sonido, e inmediatamente otro y otro, confundiéndose tanto que parecían provenir de todos lados. A pesar de esto notaba que estaban cerca, muy cerca. Las despiadadas gotas de lluvia caían sobre ella como meteoritos y entre el frío y el aturdimiento sintió una mano sujetándola de la muñeca.

-¡hay que salir de aquí!-se oyó claramente la voz de Akiko. La joven de ojos verdes la jaló y entonces las dos comenzaron a correr entre la espesa capa de neblina.

Se habían adentrado en el bosque. No podía ver nada pero escuchaba, y eso era aún peor. Los árboles tras ellas crujían como si gimieran de dolor mientras el rugido furioso de los truenos les pisaba los talones. Pero no eran los únicos. Usagi sabía, sentía, que había algo allá atrás, una mole de dimensiones descomunales, avanzando con la misma velocidad que ellas, seguramente esperando que cayeran para alcanzarlas y devorarlas vivas.

Un nuevo tronido zumbó en sus oídos, que cubrió al instante. Todos los gritos que había proferido hasta ese momento habían sido opacados por la furia del cielo. Miró hacia atrás, sin dejar de correr, y vio la enorme ola de masa y roca levantándose sobre ellas con horripilante majestuosidad. El suelo bajo ella se deshizo y cayó. Lanzó un grito pero una mano cubriendo su boca lo ahogó. Se golpeó contra el otro cuerpo y eso aminoró su caída. Con el corazón latiendo apresuradamente, parpadeó, intentando ver pero fue en vano. Todo se había oscurecido, como si hubiera perdido la vista.

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-entonces vivías en Inglaterra-comentó la alegre joven-es extraño que no nos encontráramos nunca ya que yo viví un buen tiempo en aquel lugar.

-no es un país muy grande pero tampoco tan pequeño como para que dos personas se encuentren fácilmente, creo que incluso viviendo en la misma ciudad, no nos abríamos visto jamás.

-tienes razón-rió Mina libremente

-me gustaba mucho vivir allá-murmuró él-aunque también me gusta Japón. Después de todo, es aquí donde encontré mi destino

-¿destino?

-sí. Fue hace poco. Antes era muy retraído, mis únicos amigos eran los libros, y los muchachos de la escuela solían burlarse de mí. Pero un día supe que estaba destinado a hacer grandes cosas y eso me ha hecho cambiar.

-tal vez haya sido así-meditó Mina- y hayas cambiado por fuera, dejando de ser tan antisocial que incuso dejaste de hablar con monosílabos-sonrió al igual que ella-pero estoy segura que por dentro sigues siendo el mismo

-¿cómo?

-tal vez no me creas porque apenas y llevamos un día y medio de conocernos pero no necesité de mucho tiempo para darme cuenta de que eres un chico gentil.

-¿cómo puedes asegurarlo?

-no se necesita gran cosa para saberlo-le sonrió con dulzura

Esa vez Seiho no había comprendido las palabras de Mina y ahora que las evocaba tampoco le quedaban muy claras. Sin embargo, el recordar el rostro de la joven junto con la sonrisa que se formó en sus labios movía ciertas fibras, en su corazón que le provocaban taquicardia, y en sus mejillas, que se convertían en dos rojos tomates.

¿Cómo un beso había podido cambiar tanto las cosas?

Hundió sus dedos entre los suaves cabellos plateados. Desde el momento en que se separó de Mina-hace como una hora- no pudo pensar en otra cosa que no fuera en ese beso y en ella. Se sentía mal por haberla dejado de esa forma, justo después de haberla besado. Ese beso había sido el sello de su amor y él había arruinado el momento ¡¿pero qué estaba diciendo?! ¿amor? Lanzó un suspiro. Jamás pensó enamorarse de ella, pero ya no podía negárselo, lo estaba. Aunque era lógico que terminara loco por ella. Mina era la chica más maravillosa que había conocido, era tan alegre, simpática…

Paró de describir sus cualidades mentalmente. De nuevo estaba imaginándola y sonrojándose al hacerlo.

La expresión alegre de su rostro cambió totalmente al recordar sus inquietudes. Estaba preocupado por sus destinos. Si ella se enterara de que…Negó obstinadamente con la cabeza. No tenía por qué preocuparse, por lo menos no ahora.

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Una figura oscura y gallarda conducía la hermosa motocicleta con la mayor rapidez que le era posible por entre los autos y el tráfico. Iba rápido, pero sabía bien que no tanto como deseaba.

-el oeste-pensó con la mirada angustiada fija en un punto en el horizonte-dijeron que era en esa dirección

Hacía menos de veinte minutos que Tuxedo Kamen había forzado a su memoria a recordar todos los lugares al oeste de la ciudad que pudieran representar algo significativo para Akiko, un lugar donde ella pudiera encontrarse, y no tardó mucho en pensar en la colina, el lugar preferido de la joven. Pero ahora las nubes grises en el cielo le indicaban a la perfección el sitio donde se hallaba y a la vez, le hacían saber que Cru e Hiperión ya estaban ahí. ¡Y él estaba tardando siglos en llegar!

Estaba conduciendo al límite, así que no podía hacer más. Eso lo hacía sentirse inútil.

- Akiko resiste…

La moto pasó rápidamente la fila de autos y con la carretera libre al frente lanzó un rugido seco cuando las llantas corrieron a toda velocidad por la siguiente curva que lo alejaría aún más de la ciudad.

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Tosió, sintiendo el polvo escociendo su nariz.

-calma-dijo la suave y serena voz de Akiko. La mano que había presionado fuertemente su boca se alejó despacio. Supuso entonces que había sido Akiko quien la había cubierto. A pesar de ello, escuchar la voz de la chica, increíblemente tranquila, le resultó extrañamente reconfortante-estamos a salvo, por ahora

-¡¿qué...cómo es que…?!-dijo atropelladamente parpadeando para intentar distinguir la silueta de Akiko entre toda aquella oscuridad que parecía infinita, pero era inútil.

- aún no lo entiendo muy bien, ni siquiera me creo que hayamos podido escapar de ellos

-¿te refieres a tus hermanos, han sido ellos?

-estoy segura de que lo eran, pero es imposible que supieran que yo estaba aquí-meditó la chica- A menos que, me hayan sentido

-¿sentir? ¿de qué hablas?-preguntó con desesperación

-solemos sentir cuando uno de nosotros deja salir su poder en grandes cantidades, pero es imposible que lo hayan hecho porque lo único que hice fue volar, ellos jamás sentirían una vibración tan baja. Bueno, en este momento eso es lo que menos importa, el aire se terminará rápido así que hay que idear una forma de salir.

-¡espera! ¡¿Puedes explicarme qué está sucediendo?! ¡esa cosa tras nosotras nos tragó! ¿cómo es que dices que estamos a salvo?

-no nos ha tragado, sólo hice un hueco en la tierra y lo volví a tapar de forma que pudiéramos escondernos

-¿hice?

-manejo la tierra-explicó con un leve suspiro

-entonces esa pared de rocas que nos perseguía…

-nos estaba protegiendo de los rayos. Estoy segura de que no tienen una gran potencia porque mis hermanos no buscan matarnos pero de habernos tocado nos habrían causado serias lesiones. Ahora el problema es que si uso mis poderes para salir de aquí ellos me sentirán y seremos descubiertas, por el contrario si nos quedamos moriremos asfixiadas. Cavar es una locura así que…Muy bien-dijo, con una nueva idea- el plan es este: crearé un túnel que te lleve a la superficie, lo haré lo más largo que pueda para que estés fuera de peligro, pero desde el momento en que te avise tienes que correr muy muy rápido porque en cuanto me detecten mis hermanos, no dejarán perder ni un minuto para lanzarse sobre mí.

-espera, qué harás tú

-me quedaré, no hay posibilidad de que yo huya

-entonces yo tampoco puedo irme-dijo Usagi, decidida

-gracias por intentar ayudarme, pero no-dijo secamente- sé como defenderme; tengo poderes ¿lo olvidas?

-pero tus hermanos son cinco-replicó

-no lo entiendes- repuso en un tono diferente, casi triste-he pasado tantos años de infructuosa huida, años en los que solo he hecho daño. Yo tengo una maldición: cuando vislumbro un rayo de felicidad en mi vida, este se apaga, y alguien muere- Usagi se estremeció y agradeció que no pudiera verse nada entre toda aquella oscuridad-Mis hermanos me dijeron siempre que yo había nacido para asesinar, y que por más que tratara de resistirme tarde o temprano terminaría haciéndolo. Ese era mi destino. Durante mucho tiempo me negué a creerlo, y ese fue mi error.

Hubo una corta pausa propiciada por el sonido de un violento pero apagado choque que hizo cimbrar el techo de roca.

-nos buscan-susurró Akiko, levantándose-y ya sospechan que estamos debajo de la tierra

- no pienso morir hoy-aclaró Usagi, como respuesta a sus anteriores palabras-Y…para serte sincera, creo que eres una persona detestable e irritante-espetó-Desde que apareciste te has convertido en mi peor rival y me has hecho la vida imposible, dudo que mi antipatía hacia ti cambie algún día, sin embargo, después de escucharte, estoy segura de que tus hermanos estaban equivocados, no creo que seas una asesina.

-¿crees que puedes salvarte de mi maldición?-dijo en un tono que le hizo suponer a Usagi que estaba sonriendo- bueno, constatando que solo provoco la muerte de personas cercanas, y más si les tengo gran afecto, creo que tu tendrías grandes posibilidades de escapar.

La amarga broma más que alegrar pareció entristecer a Akiko porque se quedó callada durante un rato.

-Mamoru tampoco creyó que fuera una asesina-soltó de pronto en tono serio- ni sus padres, ni nuestro tutor pero…

-¿por qué los mencionas, que tanto tienen que ver ellos con esta "maldición"?

-mucho-dijo con evidente reticencia-Cuando Mamoru y yo teníamos trece estaba comenzando a creer que podía ser feliz, entonces la maldición hizo efecto. Nuestro tutor fue el perjudicado… ¿alguna vez Mamoru llegó a decirte de qué murió?

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-…pero he perdido el punto de la plática ¿en qué estábamos?-dijo un sonriente Sotaro-¡ah, sí! la joven Ami nos estaba contando acerca de la nueva técnica quirúrgica usada en Estados Unidos, eres verdaderamente inteligente ¿Cómo haces para aprender tantas cosas?

Las mejillas de Ami se llenaron de rubor ante el halago. Ella había llegado, tal y como le había prometido Yoshiki, justo a la hora. Pero la reunión oficial no se daba aún, porque todas, excepto Usagi que aún no llegaba, estaban paradas al pie de las escaleras que subían hasta el templo. Sotaro y Unkei –a este último lo acababa de conocer- estaban también ahí. Ese había sido el motivo de que la hora de la reunión hubiera pasado ya y ésta no hubiera iniciado aún. Y es que Sotaro tenía cierta maestría para manejar la conversación, impidiendo que se marcharan, aún cuando ella había intentado hacerlo desde hace rato.

-bueno pues…- respondió, sin embargo, sintió algo suave acariciando su pierna, Bajo la vista y se encontró con Luna. Sus miradas se encontraron. No necesitaba que Luna hablara, comprendía que algo pasaba.

-¡que hermoso gato!-exclamó Sotaro, tomando por sorpresa a Luna y levantándola en el aire-esta debe ser Luna ¿qué es lo que le dan de comer?

- hay que marcharnos, ya-lo interrumpió Rei bruscamente, con un tono de desesperación y el ceño fruncido

Todos la miraron con desconcierto, excepto Ami y Unkei. Rei dirigió rápidamente la mirada a un punto. Mina y Makoto comprendieron la urgencia de sus palabras cuando hicieron lo mismo y notaron cientos de nubes negras que segundos antes no habían estado ahí.

Unkei y Sotaro se quedaron callados, mirando de reojo las extrañas nubes mientras que las cuatro chicas intercambiaban una significativa mirada que reflejaba lo mismo.

-no olviden que teníamos algo que hacer, algo muy importante-murmuró Rei, como para justificar la rudeza de sus palabras anteriores

-sí-dijo Makoto comprendiendo perfectamente a lo que se refería-¡Nos veremos después!-exclamó, despidiéndose de Sotaro mientras caminaba rápidamente junto con sus tres amigas que se habían despedido de los chicos de la misma manera apresurada.

-¡esperen! ¿Su reunión no era en el templo?-preguntó Sotaro, al verlas caminar del lado contrario, justo hacia aquellas nubes únicas en el cielo de la ciudad.

-luego te lo explicaré-dijo Makoto, preocupada por perder más tiempo

Sotaro se quedó en el mismo lugar, teniendo aún a Luna entre las manos. Y los dos jóvenes las siguieron con la vista hasta que sus siluetas desaparecieron. Volvió la mirada cuando sintió las garras de Luna encajándose en su piel; y descendió al experimentar el mismo dolor en la pierna. Éste era ocasionado por un gato de color blanco, también con una luna creciente en la frente que se aforraba a su pierna con las potentes garras.

-¿estas enfadado porque no dejo ir a tu amiga?-preguntó amablemente al gato blanco y luego volteó a ver a Luna, con una sonrisa-lo siento, gatita ¿te apreté demasiado?- Luna continuaba forcejeando por liberarse de sus manos que arañaba con todas sus ganas- tus dueñas se han ido ya ¿querías ir con ellas?

Luna maulló, enfadada y sin dejar de arañarlo, como lo haría un gato normal. Entonces la bajó y ésta corrió rápidamente por la calle, junto con el gato blanco.

-a pesar de todo no lograste detenerlas-murmuró Unkei, con gran familiaridad

-¡que se le va a hacer!-suspiró el otro y en seguida agregó con reciente seriedad-Esa energía es poderosa ¿crees que puedan con esto?

-No lo sé-respondió, con la mirada llena de preocupación-pero sabes que no podemos intervenir. Nosotros sólo debemos proteger al dueño del cristal y a nadie más

-¿lo dices para convencerme a mí o para convencerte a ti mismo?

Unkei fijó la mirada en el suelo, con los puños apretados

-ya ni siquiera yo lo sé

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Usagi sólo acertó a mover la cabeza de forma negativa, como respuesta a la pregunta

El sonido de los rayos continuaba escuchándose, continuo pero apagado. Siendo el latido de sus corazones, ya menos agitados, y el de la voz de Akiko los únicos que reinaban.

- No sé que tanto te haya contado Mamoru sobre nuestro tutor-comenzó a decir Akiko-seguramente te dijo que nos hablaba poco. Normalmente las únicas palabras que nos dirigía estaban plasmadas en notas formales con indicaciones o llamadas de atención cuando era necesario. Las raras veces que Mamoru y yo tuvimos la posibilidad de verlo, se alejaba lo más posible de nosotros y discretamente nos daba la espalda. Creí haber cometido un gran error cuando lo abracé por primera y ultima vez. Se enfadó mucho, lo noté por la manera en la que me alejó y por su rostro lleno de reprobación. Generalmente una mirada helada y enfadada de él era tan clara que no se necesitaban palabras de regaño. Entendimos rápido que no podíamos sonreír frente a él, acercarnos o mostrarle cariño. Y así lo hicimos.

Al principio pensamos que su rigidez se debía a su carácter, pero cuando lo vimos ante otra gente simplemente no pudimos creer que fuera el mismo. Era atento, amable y sonreía. Entonces llegamos a pensar que nosotros éramos el problema, aunque no entendíamos qué le habíamos hecho para que nos aborreciera de esa manera.

-Mamoru no me habló mucho de él, pero dijo que su tutor temía involucrarse sentimentalmente, por eso los alejó siempre

-¿te explicó la causa de ese temor?

-el perder a su esposa e hija en un accidente le afectó tanto que no quiso volver a amar a nadie más-dijo como respuesta- porque entonces corría el riesgo de perderlo de nuevo, y sentía que no podría soportar algo así por segunda vez.

-Efectivamente, pero si yo hubiera sido una niña común, habría logrado sanar esa herida de su corazón, no hubiera temido más a amar y él habría vivido feliz, al igual que Mamoru. Pero las cosas eran distintas. Yo era una niña con poderes sobrenaturales, perseguida por peligrosos e imparables hermanos capaces de destruir edificios enteros. Era la persona más cercana al peligro que él hubiera podido encontrar…la persona más cercana a la muerte. Y Mamoru estaba tan cerca de mí que corría un riesgo igual o peor. Estoy segura que desde el primer día en que mi tutor me vio supo que no debía tomarme cariño…aún cuando me pareciera tanto a su fallecida hija-Usagi ahogó una exclamación de sorpresa-Eso era lo que lo unía más a mí y a la vez le obligaba a alejarme. Fue así que comenzó a herirnos con su seriedad y su separación; y nosotros también comenzamos a herirlo. Debo aceptar que lo mirábamos con cierto rencor, yo más que Mamoru. Y así la soledad y el dolor de cada uno se profundizó día a día. Fuimos tres almas solitarias que sólo se juntaron para hacerse daño. Pero de los tres fui yo quien más lastimó.

La chica hizo una pausa, su voz se había quebrado en las últimas palabras.

- y eso fue porque mis poderes siempre fueron una arma de doble filo-explicó- Conforme pasaban los años se desarrollaban más y a veces explotaban sin razón alguna. Mamoru intentaba ayudarme a controlarlos y me daba ánimos, pero las cosas empeoraban día con día. Hasta que llegó el momento final. Estaba en la escuela, las clases habían terminado pero yo me retracé porque me sentí mal; me dirigía al baño cuando sucedió. El poder fluyó de mí, la tierra tembló y la escuela se vino abajo…con los pocos alumnos y profesores que seguían dentro. La energía surgió tan rápida que ni siquiera tuvieron el suficiente tiempo de salir. Y en medio del transe en el que me encontraba lo único que recuerdo, es haber oído algunos gritos llenos de desesperación que se intensificaron para luego apagarse de manera abrupta.

-¿entonces su tutor estaba dentro de la escuela?-le preguntó Usagi

-No, nunca lo estuvo. Pero murió ese mismo día -dijo para su asombro- Se enteró del derrumbe y cuando supo que Mamoru y yo habíamos estado dentro y que nadie había logrado salir, temió lo peor. Ni siquiera pudo ir en nuestra búsqueda porque un ataque al corazón acabó con su vida en cuanto se enteró. Creernos muertos le había causado tan horrible dolor que su corazón no lo soportó. Mamoru y yo supimos más tarde que ese no había sido el primer ataque. Tenía problemas cardiacos, los médicos le habían recomendado no excitarse y más de un conocido le recomendó pasar nuestra custodia a otra persona, pero no lo hizo. Creo que no contaba con un amigo lo suficientemente confiable como para contarle mi secreto y que fuera capaz de ocultarme de mis hermanos como él había tratado de hacerlo. Bien hubiera podido dejarnos en un orfanato pero no fue capaz de dejarnos a la deriva. ¿Te das cuenta? Intentó no amarnos, nos alejó día a día para evitarlo, pero nunca lo logró…nos quería mucho, mucho y no nos dimos cuenta hasta que ya no se pudo hacer nada.

Usagi estaba segura de que Akiko estaba apretando los puños con toda su fuerza, soportando a penas las ganas de soltarse a llorar, puesto que su voz se cortaba frecuentemente.

-y yo…yo lo había detestado tanto por su falta de amor sin saber que él sufría tanto como nosotros. Estoy segura que tuvo que usar toda su fuerza de voluntad para no arrojarse sobre nosotros y abrazarnos como un padre amoroso cuando nos veía. ¿Por qué si nos queríamos tanto tuvimos que vivir tan lejos unos de otros? Me hubiera gustado tanto hacer algo para cambiar las cosas, para mitigar su dolor. Quizá jamás lo habría logrado pero aún así…aún así me hubiera gustado intentarlo-ocultó el rostro entre las manos, avergonzada, a pesar de que la oscuridad ocultaba su rostro bajo un velo de piedad - yo lo arruiné. Tomé el amor de mi tutor, tomé su vida y las destrocé.

-no digas eso-replicó Usagi, realmente impresionada- fue… un accidente

-un accidente que causó la muerte de varias personas y dejó en el hospital a muchos compañeros, si éste no hubiera sucedido nuestro tutor estaría vivo. Que haya hecho las cosas inconscientemente no cambia ese hecho-refutó Akiko- Además, entre los heridos estaba también Mamoru. Él no había salido del edificio porque me esperaba para irnos juntos hasta la salida, como lo hacíamos siempre. El verlo en aquella cama de hospital, con cientos de aparatos a su alrededor me hizo darme cuenta de que había estado a punto de matarlo a él también. Y como si quitara todo el polvo que cubre un espejo, me vi, tal y como era: una persona asquerosamente egoísta. Porque desde muchos años atrás yo había sabido que mantener a Mamoru cerca de mí era peligroso; nuestro tutor lo sabía también, por eso trató de separarnos lo más que pudo, sin embargo, acallé siempre la voz que me pedía alejarlo; porque necesitaba de él como nunca llegué a necesitar de alguien más. Algunas veces antes, me había formado la convicción de irme, pero en cuanto lo veía, sonriéndome, mostrándome su cariño, cuando leía en sus ojos que él también necesitaba de mí… no podía ¡no podía!

"Pero en ese instante comprendí que si continuaba manteniéndolo a mi lado, mis poderes terminarían acabando con la persona que más había amado. Y no podía permitirlo. Yo no tenía elección, pero Mamoru sí. Así que decidí dejarlo libre…dejarlo vivo. -explicó-Mi única despedida fue una carta con palabras realmente crueles. Había pensado alejarme para siempre, así que tenía que hacer que él me odiara. Pero pronto me di cuenta de que solo me mentía; porque no puedo concebir mi vida si no está él en ella, Usagi-su voz adquirió tal firmeza y convicción que la dejó asombrada- Si mi maldición era el obstáculo entre los dos tenía que acabar con ella. Tendría que dominar mis poderes y perfeccionarlos, usarlos en mi defensa y en la de Mamoru. Ya que, si iba a regresar a su lado, no podía dejar que él estuviera en peligro nunca más, yo me encargaría de ello.

-¿jamás pensaste en que con el tiempo, él podía haberte dejado de amar?-preguntó Usagi con un rastro de esperanza en su voz

-jamás-dijo segura- Ya te he dicho que no podemos vivir uno sin el otro

-sí, ya lo dijiste-respondió, con el rostro blanco y la voz irritada-no tienes que repetírmelo una y otra vez.

-sí tengo que hacerlo, sólo así puedo convencerte de dejarlo. Sé que mis palabras te han dolido mucho y lo siento de verdad-dijo con una sinceridad firme-No me agrada ser la villana de la historia pero la felicidad se ha escapado de la vida de Mamoru y de la mía durante todo este tiempo; no voy a dejar que lo vuelva a hacer.

Usagi apenas y logró asimilar lo que pasó a continuación.

Sintió una brisa acariciando su rostro y luego la pared tras de sí, que le servía de respaldo, desapareció haciéndole perder el equilibrio; cayó hacia atrás y no logró incorporarse a tiempo como para impedir que una pared de roca surgida del suelo le impidiera el paso. La abertura estaba cerrada y sólo había un camino que tomar, uno creado en tan solo segundos y que la llevaría a la superficie. Seguía pensando en lo que debía hacer, cuando un extraño y atronador sonido se dejó escuchar al otro lado de la pared. Sospechaba cual era la causa.

No había nadie más en ese sitio que pudiera verla así que sacó el medallón de su bolsillo, si dudarlo siquiera. Mas antes de que dijera las primeras palabras para transformarse el lugar fue sacudido por un fuerte temblor y la pared que había sido creada por Akiko estalló violentamente. Una voz fría se escuchó, justo donde unos momentos antes había estado Akiko.

-aún te resistes a saludarnos debidamente, querida hermana

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-¿Makoto, has logrado localizar a Usagi?-le preguntó Mina, mientras corría a la misma velocidad de sus compañeras

-no, su señal parece haberse borrado ¿Dónde puede estar?-dijo mientras golpeaba suavemente el intercomunicador que llevaba en la muñeca

-la variabilidad de frecuencias que permite el mecanismo unida a la cantidad de celdas y una longitud de onda extraordinaria, conteniendo además lo más innovador en chips de localización hacen que la probabilidad de que falle sea del 5, sin embargo, si tomamos en cuenta que la frecuencia…-Ami se interrumpió para ver el rostro de sus amigas que tenían una gotita en la cabeza y cuyos rostros demostraban que no habían entendido nada o que se habían quedado a la mitad de la explicación. Suspiró y reinició- Que no podamos localizarla solo puede significar que se ha descompuesto el intercomunicador o que está en un lugar donde es imposible que llegué la señal.

La comprensión iluminó el rostro de sus tres amigas. Todo cobraba más sentido si lo decía así.

-¿pero eso es casi imposible, no?-preguntó Mina- Usagi tendría que estar en un lugar completamente perdido del mundo o a varios metros debajo de la tierra para que eso pase

-o tal vez está en el ojo del huracán-dijo Rei, dirigiendo la mirada a las oscuras nubes que ella sentía llenas de poder maligno.

Ninguna refutó la idea, ya antes se habían equivocado al hacerlo. Pero si era cierto, si Usagi estaba ahí, seguramente estaba en problemas.

-¡Rei, ¿qué sientes?-preguntó Mina

- aún puedo percibir el poder maligno…es muy fuerte y se expande cada vez más, cómo es que no lo sentí antes.

-Seguramente no pudiste hacerlo porque el epicentro está demasiado lejos, exactamente a las afueras de la ciudad -agregó Ami, tecleando su minicomputadora con bastante dificultad porque el correr y usarla era algo complicado-Ese poder maligno además no proviene de una sola persona, aunque las energía son tan parecidas que…

Una mano surgió de un callejón y le sujetó el brazo, obligándola a detenerse; Mina, que iba detrás de ella lo hizo también, justo antes de chocar, mientras que Makoto y Rei frenaron unos pasos después y miraron hacia atrás para averiguar el motivo de la pausa.

-¡Ami, que bueno que te encontré!-exclamó el chico que salió del calejón permitiéndole a Ami reconocerlo -necesito que vengas conmigo

-no es un buen momento, Yoshiki-le dijo zafándose de su mano

-para mí tampoco, es urgente, por favor

Sus amigas la miraron y también notó urgencia en sus rostros

-lo siento-respondió Ami

El chico se arrojó sobre ella y la abrazó con todas sus fuerzas, exclamando dramáticamente:

-¡¡no tengo a nadie mas que a ti, quédate te lo suplico!!

Las personas a su alrededor voltearon a verlas ante el sonido angustioso de la estrepitosa voz

-¡basta, suéltala!-exclamó Makoto, enfadada- si ella dice que no irá no tienes que hacer una escena para que lo haga

-Yoshiki –susurró Ami mirándolo con gravedad-¿estas mintiendo para que me quede?

-yo te necesito siempre, siempre-confesó-necesito que pases la tarde conmigo, Ami, te necesito

-una amiga corre peligro-terció Rei-si hay algo más urgente que eso entonces Ami se quedará

Yoshiki la liberó por fin y la miró co la expresión de aquellos que han perdido el juego

- esta era la única forma de hacer que te quedaras.

Makoto susurró una palabra que tenía un tono bastante ofensivo y Ami estaba pálida. ¿Cómo se había enamorado de ese hombre que solo parecía pensar en sus propios intereses? Pero no, él no podía ser así, debía haber otra razón.

-siento haberte retrasado, un minuto puede ser definitivo-dijo Yoshiki

-¡Ami!-la llamó Rei, pues ya se habían puesto en marcha nuevamente y ella continuaba parada

-sólo, cuídate mucho-agregó el chico mientras ella daba los primeros pasos para irse

-un minuto puede ser definitivo-volvió a decir Yoshiki en voz alta, cuando ellas ya no estaban-si el minuto que te he quitado les impide llegar a tiempo, entonces habrá valido la pena que pensaras tan mal de mi.

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Al descubrirse la cabeza-que había protegido con los brazos-Usagi Tsukino se topó con un agujero enorme frente a ella (lo que antes había sido una pequeña pared) y sus ojos se cruzaron con el cuerpo de Akiko, tumbado a unos centímetros de ella. El antiguo hueco donde se habían refugiado estaba bañado por la luz que entraba libremente pues ya no había techo alguno. Esta luz no era demasiado intensa pero, puesto que había estado en una oscuridad absoluta, aquel rayo le resultó molesto a la vista.

En aquel hueco había dos personas además de Akiko; una de ellas avanzó lentamente

-vaya, vaya, sabía que había visto a dos jovencitas y no sólo a una- dijo aquel personaje, entre la polvareda causada- ¿por qué nos has tratado de ocultar a tu nueva amiga Febe?

Akiko se levantó despacio, antes de que ella acudiera ayudarla

-Ya sabes a qué hemos venido-murmuró una segunda voz, insensible- así que será mejor que nos acompañes

-¿cómo supieron que me encontraba en este lugar?

-sentimos tu poder-explicó el de voz fría-Aún cuando sólo uses el 1 de tus poderes nosotros te sentiríamos. Hemos mejorado mucho.

Akiko apretó los puños y Usagi se tambaleó, mirando el suelo que había comenzado a temblar un segundo antes y ahora se elevaba rápidamente con ellas encima. El techo del túnel en el que se encontraban se abrió servilmente para dejarlas pasar y en menos de cinco segundos ya se encontraban en la superficie. Los dos hombres ya estaban ahí y eso le hacía ver la increíble velocidad con la que se trasladaban. La neblina seguía cubriéndolo todo, pero podían verse en el suelo-por lo menos en el que estaba cerca de ella- grandes agujeros aquí y allá.

El primer hombre, de cabello corto y voz alegre, no esperó un segundo más. Corrió hacia ellas, rápido y mortal como una bala.

-¡Usagi, vete de aquí!-exclamó Akiko enviando una mirada retadora a su hermano al tiempo que el suelo bajo este se elevaba en picos furiosos que intentaban detener su avance.

Usagi asintió, dando unos pasos hacia atrás. Tenía que alejarse y transformarse lo más rápido posible. El hermano de Akiko sonrió cuando uno de los picos de roca surgió de la nada y casi estuvo a punto de cortarlo en dos. Y su sonrisa se alargó cuando con gran habilidad se apoyó en el afilado pico y saltó hacia el cielo donde se convirtió en un pequeño punto a penas divisible. "Demonios" masculló Akiko mientras se impulsaba para comenzar a volar. No obstante, su hermano cayó en picada desde el cielo en ese momento. Estaba preparada para atacarlo en cuanto se acercase al suelo pero de pronto pareció frenar y sus ojos de iris verde se abrieron pasmados al verlo aterrizar a unos metros y correr, no hacia ella. Su blanco de ataque era otro y era terrible que no lo hubiera adivinado.

-¡no le hagas daño Hiperión! ¡Usagi…!

Akiko no pudo terminar la frase porque una energía eléctrica amorfa apareció súbitamente en medio del cielo y cayó justo enfrente, deteniéndola cuando corría hacia Usagi para ayudarla.

-Cru-dijo la chica, mirando con odio a su hermano de largo cabello negro que había flotado horizontalmente, con los brazos cruzados, y ahora se acomodaba de forma vertical para descender hasta el suelo.

Usagi mientras tanto, y después de la llamada de advertencia de Akiko, había mirado a su espalda, hacia la batalla que dejaba atrás, pero no vio nada además de la chica y su hermano, el de cabello negro perdiéndose entre la bruma. Pero cuando volvió la mirada al frente se encontró con la figura del otro hermano, impidiéndole el paso.

-No dejaremos que te vayas-murmuró el hombre con una sonrisa demoníaca. Vio que éste hacía un movimiento de manos y entonces un tempestuoso viento surgió de ellas; se acercó violentamente en un segundo y justo cuando ella daba la vuelta para huir, la cubrió por la espalda. Pensó que sería doloroso pero no sintió nada. Se equivocó al pensar que el hombre había fallado el blanco. Él estaba detrás de ella y por esto no podía verlo, pero lo sentía, acercándose lenta y confiadamente, casi podía ver su sonrisa de burla y sus ojos que un segundo antes habían mostrado un brillo sediento de sangre que la aterrorizó ¿por qué no podía correr a pesar de que lo deseaba con todas sus fuerzas? ¿por qué no podía moverse? ¿por qué? ¡¡por qué?!

-eres muy desobediente, Febe-Se acercó Cru a Akiko pero se detuvo cuando el suelo vibro y la tierra se abrió con furia en una extensa y profunda grieta-veo que tu poder sobre la tierra es perfecto pero, aún tienes una debilidad y ya la he encontrado-sonrió elevándose- tus rocas no pueden llegar hasta mi. Por otra parte-dijo elevando las manos al cielo, que retumbó como respuesta y descargó un sin fin de gotas de lluvia- el agua conduce la electricidad

El cielo tronó al estilo de una fiera herida y una docena de columnas eléctricas descendieron junto con la lluvia. El lugar se llenó de luz, como si miles de focos blancos se hubieran encendido a su alrededor. Inmediatamente una cortina de rocas cubrió a Akiko mas ésta se deshizo en un santiamén sin lograr siquiera mitigar el golpe.

Akiko no pareció desanimarse, aún cuando el ataque le había dejado un sinfín de heridas mientras que su hermano Cru no tenía ni una sola.

-Creo que Akiko está muy ocupada como para venir a salvarte-dijo Hiperión, mirando de reojo la batalla que se libraba a unos metros de ellos -no debes preocuparte-comentó, notando que Usagi también seguía la lucha de los dos poderes- he creado un campo de energía que nos protegerá de todos los ataque de esos dos, si es que llegan hasta aquí.

-¿por qué persiguen a Akiko? -preguntó con un grito ahogado- ¡Son sus hermanos!.

-Necesitamos su poder para acabar con los que se interponen en nuestro camino-dijo solamente y a continuación se quedó callado. Estaba tan cerca que solo unos milímetros impedían que la tocara. Los ojos amarillos se clavaban en ella, aún más que antes –puedo sentirlo, tu cuerpo grita…temblarías, si pudieras hacerlo ¿cierto?-susurró en su oído para luego acariciar su mejilla. El contacto la hizo temblar por dentro –me gustan las chicas que se ven tan indefensas-recorría su mejilla con los dedos- Puedo sentir cómo el miedo se apodera rápidamente de sus cuerpos, como en este momento. Y esa expresión de terror en tus ojos… es cautivadora

Usagi sintió que un inmenso frío recorría su cuerpo, como un sudor helado que la hubiera dejado paralizada de no haberlo estado ya. Era cierto que tenía miedo. Las palabras de Akiko no dejaban su mente:" Mis cinco hermanos me educaron para dos únicas cosas. La primera y hasta cierto punto la más importante, era explotar mis poderes…Y la segunda cosa era matar" Esa frase le daba muchas razones para tenerlo. Aquel hombre, en ese instante, sólo tenía en mente matar y ella, su objetivo, estaba muy cerca, a su completa merced.

-pobre niña, a penas y debes saber lo que está pasando-Le había susurrado Hiperión nuevamente, sintiendo con asco el aire caliente sobre su oído. Luego se separó y le sonrió con diversión-pero te has cruzado en nuestro camino, y no solemos dejar que nadie viva después de hacerlo.

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-que raro-mencionó el joven de cabellos color marrón y ojos verdes que había llegado pocos minutos atrás y ahora observaba el cielo por el extenso ventanal, que casi conformaba la pared completa-tus mejillas están rojas Seiho, ¿tienes fiebre o algo así?

-no señor Kazuo-dijo casi con enojo, mientras desviaba la mirada y se ponía más rojo, pero esta vez por una causa totalmente distinta: vergüenza.

-Threx; haz de llamarme señor Threx- lo corrigió, molesto por la equivocación-¿hace cuánto que dejaste a Minako Aino en ese jardín botánico?

-unas horas-los dos quedaron mudos unos segundos- Puedo preguntar por qué lo menciona-habló con calma, pero temiendo que el otro hubiera descubierto que Mina era la causa del rubor en sus mejillas

-pienso que esa chica y las demás Sailor Senshis ya debieron haberse percatado de esa anomalía y quizá ahora están investigándola si no es que fueron ellas la causa por la que se creo.

Seiho levantó la mirada y la dejó caer sobre el cielo que Threx observaba atentamente. Las turbulentas nubes flotaban a una distancia media, prediciendo lluvia.

-¿los enemigos?-murmuró levantándose de un salto del sillón en el que muy cómodamente se había acostado desde que llegó

-es lo más probable

-¡debe enviarnos!-dijo en un tono que hizo fruncir el ceño de Threx-la princesa puede estar en peligro-agregó, esta vez con humildad

-¿cómo saber que ella está ahí? -dijo con calma-en la última pelea no estuvo y dudo que en ésta lo esté ¿pero de verdad te interesa tanto lo que le suceda a la princesa de la Luna?

-sí. Hay dos razones para que me importe, una de ellas es que usted la ama

Threx sonrió

-¿no será más bien que lo quieres es ayudar a las sailor senshis… o mejor dicho a Sailor Venus?

Seiho apartó la mirada de la de Threx, que se había dado vuelta para clavar sus ojos escrutadores en él.

-tus actitudes te delatan-concluyó Threx y luego dijo, volviendo la mirada al ventanal- Jamás arriesgaría la vida de la princesa. Aún cuando dude si ella está ahí o no yo iré.

Seiho se movió rápido, sin poder ocultar su entusiasmo

-les avisaré a los demás

-espera, necesito por lo menos a uno de mis guardianes a mi lado

-pero…

-yo sé lo que hago Seiho, acompáñame

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Usagi Tsukino supo que las palabras de Hiperión habían sido el preludio del ataque final, así que cuando éste movió el cuerpo en actitud ofensiva, cerró los ojos esperando el ataque. Esta vez sabía que no sería una ligera brisa que solo la paralizaría; y estaba en lo cierto. El enérgico viento que bailó dulcemente entre las manos de Hiperión se llenó de cólera cuando la atacó.

-¡Aaaaaahhhhhhhh!-gritó, sin poder reprimir el dolor. El aire, como filosos cuchillos, había cortado su piel despiadadamente. Lo peor era seguir conciente, con aquel cuerpo rígido que ni siquiera se había movido aunque ella sintiera ganas de retorcerse.

Hiperión rió, muy divertido

-¿creíste que morirías?-dijo mirando a Usagi-que vayas a morir hoy no quiere decir que lo tenga que hacer en este momento, no pienso acabar contigo aún, así que disfruta de la poca vida que te resta- hizo un rápido movimiento con la mano y entonces Usagi cayó al suelo -quiero divertirme contigo un poco más.

- n…no…-murmuró ella, con inusitada valentía

-así que quieres luchar

Usagi se puso de pie- puesto que su cuerpo había vuelto a hacerle caso-, apretó su medallón con todas sus fuerzas y entonces pronunció las palabras de transformación con gran decisión. Una luz surgió del medallón y la envolvió completamente.

Hiperión tuvo que entrecerrar sus ojos ante la fuerte y deslumbrante luz

-¡¿qué rayos?!-se asombró

Cuando el resplandor desapareció, una voz femenina retumbó en el lugar como lo hacían los truenos en el cielo

-¡¿cómo se atreven a cubrir con nubes este hermoso día soleado?! ¡ soy la hermosa guerrera que lucha por el amor y la justicia, Sailor Moon! ¡Y te castigaré en el nombre de la Luna!

Hiperión la miró con asombro

-¿Sailor Moon?-masculló aun si creerlo-bueno…esto cambia las cosas, no eres una chica indefensa y eso le quita la emoción a esta batalla pero a cambio… -dijo tranquilamente con una sonrisa anhelante-tendré la oportunidad de comprobar las verdaderas fuerzas del cristal plateado

La sonrisa de Hiperión se mantuvo en sus labios mientras se impulsaba para atacar. Ella apretó los dientes, ahogando un "rayos". Desde que Helios había regresado al mundo de los sueños no había necesitado del poder de su báculo…hasta ahora ¿Su báculo funcionaría aún sin estar Chibiusa ahí para llamar al pegaso? ¿aún cuando éste se hubiera ido ya a Ilusion? No le quedaba otra que arriesgarse.

De pronto todo comenzó a temblar como si un gigante se acercara y el suelo se agrietó formando círculos irregulares que se elevaron súbitamente con tanta rapidez que Sailor Moon se tambaleó y estuvo a punto de caer, lo que representaba un gran peligro pues ya estaba a cerca de seis metros por arriba del suelo y aún seguía subiendo. Hiperión se había elevado cuando sintió los movimientos oscilatorios pero no esperaba que la tierra se desprendiera y se elevara al igual que él. Fue golpeado brutalmente por uno de los círculos de tierra que comenzaban a formar cilíndros y se tambaleó en el aire, trató de volar en otra dirección pero ahí había otro y otro círculo que le impedía el paso. Sailor Moon lo perdió de vista cuando logró encontrarse a salvo, arriba del cilindro.

Creyó que subirían hasta alcanzar las nubes más altas de la tormenta cuando abruptamente se detuvieron. Un golpe seco había retumbado entre la lluvia y estremecido la tierra. Entonces se puso de pie y no tuvo mucho tiempo para observar el asombroso espectáculo porque a unos metros de ella y surgido de la espesa neblina apareció el cuerpo de Akiko que visiblemente lastimado, cayó a unos metros de ella, aterrizando con un horrible crujido en uno de los círculos cercanos.

-¡Akiko!-gritó Moon y corrió en su dirección pero Hiperión se interpuso ¿de donde había aparecido? Se veía cansado, como si hubiera sostenido una lucha feroz.

-¡¡devuélvemelo!!-rugió en ese momento la voz de Akiko y los dos voltearon en aquella dirección

Akiko estaba en el suelo con la sangre deslizándose por varias partes de su cuerpo. Miraba a Cru con verdadera furia y su rostro hermoso y angelical se había descompuesto siendo ahora el de un animal salvaje, empapado y dispuesto a sacar sus garras. Cru, de pie y enfrente de ella sostenía en su mano algo parecido a un trozo de papel rectangular.

-¿es este objeto de verdad tan valioso para ti?-le preguntó en el mismo tono frío de siempre-¿por qué?

-es lo único que me queda de los años felices que alguna vez viví-dijo y estuvo apunto de hacer un movimiento de ataque pero Cru se lo impidió con una despiadada patada. Hiperión la sujetó de los hombros, para que no pudiera ir en su ayuda.

Cru no dejó de mirar a Akiko

-¿morirías por este objeto?-dijo y sin esperar su respuesta tomó la hoja por los dos lados, en actitud de partirla en dos

El rugido de Akiko fue tan feroz que incluso paralizó a Cru. La chica se lanzó sobre él rápidamente asestándole una patada en el vientre que trató de evadir pero no pudo porque fue encarcelado por un sin fin de picos surgidos de la tierra. Akiko creyó ganar pero Cru sonrió, lanzando la fotografía lo más lejos que pudo. Akiko quedó estupefacta mientras el frágil papel volaba lejos de ella. Se dirigía directamente al espacio vacío que quedaba entre un círculo y otro. Hiperión se movió de su lado y corrió hacia la orilla, usando sus poderes de viento para atraer el papel hacia él. Se mostró alegre cuando calculó que el papel caería justo en su mano pero fue la de ella, Sailor Moon, quien la atrapó cuando se acercaba.

Todos habían seguido el trascurso del papel sin siquiera moverse y ahora lo veían casi boquiabiertos, en su mano, sano y salvo. Sailor Moon, ahora que lo tenía tan cerca, podía reconocer perfectamente de qué se trataba. Una fotografía. La misma que Usagi había visto en la última página del álbum de Mamoru. Sólo que ésa tenía el aspecto de esos objetos que por más que se cuiden, envejecen y se maltratan después de llevarlos con uno cientos de veces. Había otra cosa distinta detrás de ella que era la prueba irrefutable de que había dos fotografías iguales. Sólo se trataba de cinco palabras escritas con la que supuso era la letra de Akiko: "he de volver por ti" No supo porqué pero sintió ganas de llorar, tal vez porque se imaginaba en qué momento lo había escrito Akiko, uno lleno de desesperación y pesar, uno donde su única luz entre tanta oscuridad, era Mamoru.

-¡¡Usagi!!-gritó en ese momento Akiko, sacándola de sus pensamientos justo a tiempo como para evitar el remolino lanzado por Hiperión.

Salvándose a penas, no tuvo tiempo ni de respirar porque Hiperión ya volaba hacia ella lanzando remolinos aquí y allá que apenas y lograba esquivar.

-¡¡buaaaaaaaaaaaaa!!no quiero quedarme paralizada de nuevo!!-gimió con un centenar de lagrimas saliendo de su ojos y sin dejar de correr, ahora más rápido porque un fuerte torbellino la seguía muy de cerca. No se detuvo a pensar por qué Akiko no iba en su auxilio, imaginó que ella también debía estar muy ocupada con Cru.

Su corazón pareció detenerse cuando vio que ya no tenía salida, había llegado al borde del circulo irregular y saltar al otro era imposible. Pero sólo tenía dos opciones saltar y quizá vivir o quedarse y morir, seguramente con una previa tortura. Se decidió sin duda por la primera y estaba a punto de saltar cuando asombrosamente el remolino se desdobló en una larga tira. Se colocó justo enfrente de ella y la envolvió con una ternura increíble. Sólo entonces comenzó a girar en círculos a una velocidad extrema, con ella como centro y eje.

- si fuera tú no intentaría escapar-dijo Hiperión adivinando los pensamientos de la chica-éste es un ataque especial, ese remolino gira tan rápido que puede rebanar tu suave piel en segundos

Y ese no era el único problema. Se estaba asfixiando, quizá moriría asfixiada antes que rebanada. El polvo a su alrededor, levantado por el remolino, convertía el simple hecho de respirar en todo una proeza. Apenas podía hacerlo sin dejar de toser. Levantó un poco la cabeza, esperando poder respirar un poco de aire puro pero con desesperación se dio cuenta de que el espeso polvo no desaparecía hasta muchos metros por arriba de ella. Y si creía que las cosas no podían ir peor, estaba equivocada porque el círculo comenzó a reducirse, aunque lo hacía lenta, muy lentamente, seguramente para aumentar su agonía.

Miró en la dirección en la que se encontraba Akiko y se dio cuenta de que no era la única en problemas. El círculo irregular de tierra donde se encontraba se había partido a la mitad y la chica fue atrapada por una cascada de electricidad que siguió fulgurando en su cuerpo aún cuando la energía parecía haberse extinguido, como si el cuerpo de Akiko lo hubiera absorbido. Y entonces el círculo de deshizo por completo y Akiko cayó entre los riscos que ella misma había creado. Parecía desmayada.

-Akiko-habló con voz ahogada, ya ni siquiera sabía si pronunciaba aquel nombre como si deseara ayudarla o como si deseara que ésta la ayudara a ella.

-no deberías preocuparte por ella-susurró Hiperión- podemos golpear a Akiko todo lo que queramos pero jamás la dejaremos morir, esas son las reglas. Mejor deberías preocuparte por ti, Sailor Moon, porque Cru es mil veces más compasivo que yo.

Hiperión tuvo razón, Cru no permitió que la chica muriera. Rápidamente se dejó caer hasta alcanzarla y volvió a elevarse con ella en brazos, sin preocupare por que los rubios cabellos de su hermana fueran empapados por las gotas de lluvia.

-Akiko se ha unido a nuestros enemigos-murmuró Cru posándose sobre el bloque donde ellos se encontraban

-No creo que esta niña pueda acabar con nuestros planes-dijo el otro mirando a Sailor Moon

-Sabes lo que tienes que hacer-mencionó Cru, con una voz autoritaria que no aceptaba réplicas.

En ese momento Sailor Moon sintió cómo el viento comenzaba a cortar su piel. Moriría pero…

Algo muy dentro de ella le decía que no podía darse ese lujo. Y para su trastorno el nombre "Samas" apareció en su mente y pareció retumbar en sus oídos.

Samas, Samas, Samas, Samas, ¡¡Samas!!

-¡Basta!-gritó cerrando los ojos con todas sus fuerzas y usando el poco espacio que aún le quedaba para taparse los oídos con las manos, como si ese molesto nombre viniera de fuera.

-Ella no ha de morir antes-había dicho su madre, la Reina Serenity en una ocasión ¿pero por qué recordaba en ese momento sus palabras?- puesto que tiene un destino que cumplir.

Abrió sus ojos sintiendo el cálido poder del cristal de plata cubriendo su cuerpo, protegiéndolo.

-¡¡ ¿qué?!-Hiperión dejó ver todo su asombro ¡el remolino comenzaba a ensancharse! Trató de evitarlo pero, como filosa daga, una rosa roja rozó su mano, impidiéndoselo.

-¡no harás daño a Sailor Moon mientras Tuxedo Kamen esté aquí!-dijo el nuevo personaje colocándose justo enfrente del tornado, pero todos miraron detrás de él cuando la voz de Sailor Moon se escuchó claramente desde dentro del remolino

¡Sublime meditación lunar!

El torbellino que seguía girando se convirtió en un círculo de cegadora luz y luego se deshizo, en tan sólo un parpadeo.

Sailor Moon se desplomó en el suelo. Abrió los ojos, sorprendida y aliviada de poder respirar libremente…por fin. Y sus ojos se toparon inmediatamente con la figura de Hiperión y la de Cru que seguía cargando a Akiko. Pero por sobretodo miró la rosa roja clavada en el suelo. Su corazón, que parecía haberse parado minutos atrás ante toda la tensión y el peligro de muerte que había vivido, gritó a viva voz. ¡Vaya que estaba vivo y ella también! Antes de que pronunciara aquel nombre tan amado, o siquiera buscara a su dueño, sintió que unas amables manos cubrían su cuerpo helado con un manto negro que la envolvió hasta los pies. Miró el objeto y lo reconoció: era la capa de Tuxedo Kamen.

-perdona, tardé demasiado tiempo en llegar

Ella se giró; él no dejó de verla; y por un segundo sus ojos se encontraron. El tiempo, incluso la lluvia parecieron detenerse. Tres días. Ese era exactamente el tiempo que había dejado de verlo ¿tan poco tiempo había pasado? No podía creerlo.

-estás aquí-dijo Moon cerrando la capa con los puños apretados y sus ojos se llenaron de lágrimas

-sí-dijo con una pequeña sonrisa- pero lo que no sé es por qué estas tú aquí

Sailor Moon no tuvo tiempo de responder porque el suelo comenzó a temblar nuevamente. Cru dirigió la mirada a Akiko, al igual que todos. Los ojos de la chica estaban cerrados y ella no se había movido pero el temblor era un claro signo de que algo pasaba. La tierra se abrió justo en el sitio en que estaba Cru y a continuación se levantó como una ola. Soltó a Akiko para poder moverse y a penas y pudo escapar. Por otra parte, Hiperión había volado también y Tuxedo Kamen había cargado rápidamente a Sailor Moon y la había llevado a otro de los bloques cilíndricos. Akiko no cayó, la masa, que se había convertido en lodo por la lluvia, volvió a aplanarse, lista para recibir el cuerpo que flotó, primero horizontalmente y luego cambió a una posición vertical para poner los pies desnudos-había perdido sus zapatillas desde hacía bastante tiempo-en la increíblemente lisa superficie. Sus párpados subieron y dejaron ver un par de ojos verdes y hermosos.

-creí que estaba soñando-dijo la joven y un pedazo de tierra se levantó a su lado y su punta se abrió por la mitad, dejando ver un tallo verde pero doblado que en la parte más alta, donde debía haber una hermosa flor sólo quedaban dos pétalos color carmín-sin embargo, esto no es un sueño-prosiguió tomando el tallo de la rosa- ni tu voz.

Sailor Moon volteó a ver a Tuxedo Kamen mientras Akiko volaba suavemente hacia ellos. No logró ver nada en su rostro impenetrable. Hubiera deseado tanto saber lo que él estaba pensando en ese instante.

-¿verdad que eres tú?-susurró Akiko trémulamente, tocando las mejillas de Tuxedo Kamen con sus manos llenas de raspones-¿verdad que estoy en lo cierto?

La lluvia seguía cayendo sobre el lugar, el cual, por unos segundos se quedo en un sepulcral silencio. Moon no actuó conscientemente pero apretó una de las manos de la joven y la retiró con brusquedad. Akiko no tuvo tiempo de replicar porque su cuerpo perdió la fuerza y cayó hacia atrás. Entre Moon y Tuxedo Kamen la atraparon pero fue éste el que se encargó de ella.

-¡basta de juegos!-exclamó Hiperión con enfado y lanzó una ráfaga de viento que los tomó desprevenidos y los golpeó de frente. Sailor Moon cerró los ojos pues el aire le impedía ver y cuando los abrió ya no vio a ninguno de los dos hermanos. Tuxedo Kamen a su lado, parecía desconcertado también.

-¡la neblina está aumentando!- exclamó Sailor Moon con espanto al notar que apenas y veía lo que pasaba a medio de distancia. La lluvia arreció y los charcos bajo sus pies se desbordaron.

-así sería arriesgado dar un solo paso, pero no tenemos más opción que intentarlo

Sailor Moon asintió. Tan solo habían dado un paso cuando una energía eléctrica cayó como cascada sobre ellos y los golpeó con tal cólera que sus rodillas se doblaron y cayeron al suelo. La sensación de la energía eléctrica sobre su pie era como la del fuego y por debajo de ella, como un cosquilleo insoportable.

-aghhhh-se quejó la sailor de la Luna que permanecía acostada boca abajo, sin energías y comenzando a sentir las terribles heridas producidas por el ataque

-Sailor… Moon…-murmuró Tuxedo Kamen tratando de alcanzar la mano de la sailor pero un viento amarillo lo inmovilizó en el acto.

-estoy harto de esto-protestó Hiperión mientras, de una patada, daba vuelta al cuerpo de Tuxedo Kamen, que hasta el último momento había protegido a Akiko con su cuerpo

-¡sublime….!

Sailor Moon no pudo continuar porque su mano crujió inesperadamente. Estaba segura de que hubiera dolido menos si no hubiera escuchado ese horrible sonido que habían hecho sus huesos al ser pisados sin consideración por el pie de Cru.

-no te quejes y hazlo-replicó Cru a Hiperión apoyando más su peso sobre la mano de la sailor que se empeñaba en sostener su baculo.

Hiperión de mala gana apartó los brazos de Mamoru y tomó a una inconsciente Akiko, cargándola. Desde que se quedó paralizado, el rostro de Tuxedo Kamen no mostraba otra cosa que no fuera impotencia.

-¡s…su…bli…me!

-que fastidio ¿es que no te rindes nunca?-preguntó Cru apretando el cuello de la sailor.

Con una sola mano Cru levantó el lastimado cuerpo de la sailor, como si se tratase de una ligera pluma. Esta vez Moon no hizo nada para evitarlo, había gastado sus últimas energías. Apenas y podía sentir su cuerpo y la mirada comenzaba a nublársele. Escuchaba sonidos a su alrededor y ya no ubicaba cuál pertenecía a cuál. Su rostro miraba hacia las nubes grises cuyo movimiento a penas y se lograba percibir. Imaginó que si salía de ahí lo haría nadando porque lo más probable era que con tanta agua de lluvia ya todo estuviera inundado. Aunque entonces recordó levemente lo que había dicho uno de sus maestros sobre que muchas veces el agua de lluvia se filtraba en el suelo y creaba mantos acuáticos ¿o eran acustes? Acustes. ¿Esa palabra existía? No recordaba haberla escuchado. Pero habían tantas palabras que no había escuchado y que sin embargo existían ¿Dónde estaría Ami para decirle si estaba en lo correcto o no? Dirigió su mirada al hombre que la sujetaba. Cru sonreía. Era la primera vez que lo conocía y ya podía decir que odiaba verlo sonreír. Quizá porque su sonrisa era maléfica, y en esta ocasión estaba cargada de un significado oscuro. Hizo un breve esfuerzo por mirar hacia abajo. Había sentido, desde que él la levantó, que sus pies colgaban en la nada, pero era un sentimiento común sentirse así, aún cuando el suelo estuviera a unos centímetros. Mas esta vez era distinta. Debajo de ella definitivamente no había suelo, no había nada más que la profunda neblina perdiéndose en la distancia. Supuso que sus pies colgaban en una orilla del cilindro, cuya altura debía de ser de quince o veinte metros.

Las gotas de lluvia le empapaban el rostro y le impedían ver con claridad. Estaban muy frías, y la capa de Tuxedo Kamen ya no cubría sus hombros. Estaba temblando. Pensaba en eso cuando cerró sus ojos. Y ya no vio, ya no escuchó, sólo sintió.

Un impulso

Cru mantuvo su sonrisa y en medio de la neblina, del frío, de los truenos que iluminaban el cielo y del monótono sonido de la lluvia que bañaba a todos y cada uno de los presentes, arrojó a la sailor al vacío como si fuera un objeto inservible.

Para Tuxedo Kamen todo lo demás sucedió tan lento…

-¡noooo!-exclamó mientras miraba con terror, e impotencia, como el cuerpo de Sailor Moon caía inerte, perdiéndose entre la infinita neblina - Sailor Moon-murmuró forcejeando inútilmente

¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¡¡SAILOR MOON!! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! !

El grito desgarrador ahogó por un momento el plácido golpeteo de la lluvia y retumbó con mayor poder que los truenos.

-ahora veo-sonrió Hiperión quitando su poder inmovilizante de él, que se derrumbó, como si su cuerpo ya no tuviera aquel impulso que lo hace moverse

El rostro de Hiperión mostraba mofa, al igual que su sonrisa cada vez más alargada

-¡estabas enamorado de ella! –dijo a punto de estallar en risas-Si te portas bien tal vez pueda hacerte el favor de enterrarte junto a ella, bueno, siempre y cuando se puedan recoger los trozos a los que seguramente quedó reducido el cuerpo de tu amada. Las rocas son tan crueles con los frágiles cuerpos.

Tuxedo Kamen no lo escuchó. Su mirada se perdía en el horizonte cubierto de grises nubes

- "él" se pondrá muy feliz-lo interrumpió Cru dándole la espalda a Tuxedo Kamen-andando… tenemos que darle las buenas noticias- dijo mirando el lugar por donde había arrojado a Sailor Moon y luego a la chica que descansaba en los brazos de su hermano.

Hiperión quiso rehusarse pero la mirada de Cru era severa por lo que decidió seguir sus órdenes y caminó detrás de él.

-¡alto! ¡¿Piensan raptar a esa chica?!

Cru e Hiperión se detuvieron en seco

-Sailor Mars, Júpiter, Mercury y Venus ¡han llegado!-dijeron las cuatro sailor senshi a la vez

-¿ustedes son los causantes de estas nubes tan extrañas y de lo que ha pasado con el suelo?-preguntó Jupiter

-así es-sonrió Hiperión-¿pero no creen que han llegado muy tarde? ¿ o no era su propósito salvar de la muerte a su amiga?

-¿de qué hablas?-reclamó Sailor Venus

-quizá me equivoque y Sailor Moon no es su amiga

Sailor Mars fue la primera que miró a Tuxedo Kamen y se lanzó sobre él

- ¿dónde está Sailor Moon?- le preguntó pero no hubo respuesta-¡¿qué sucede contigo? ¡Háblame!!

Mars lo tomó por los hombros y lo sacudió. No resultó, él seguía perdido en sí mismo. Su ausentismo era la prueba que necesitaban.

-¡¡Cómo permitiste que esto pasara!!-reclamó Mars a viva voz, sin dejar de sacudirlo- ¡¡siempre dijiste que la protegerías!! ¡¡por qué no lo hiciste esta vez?!

-Sailor Moon ha…-dijo Sailor Venus

-es mentira-exclamó Júpiter-debe serlo

Sailor Mercury no decía nada, tecleaba rápidamente su minicomputadora. Trataba de rastrear a Sailor Moon pero las lágrimas estaban cubriendo sus ojos de tal modo que a penas y podía ver.

-¡no, no!-gritó Mars encarando a los dos hombres de ropas extravagantes-¡Saeta llameante de…!

No pudo terminar la frase pues una esfera de energía eléctrica las arrastró hasta la orilla de la superficie.

-yo también estoy aquí, sailor senshi

La mirada de las cuatro se dirigió hacia aquel y Jupiter y Venus se adelantaron para atacar.

¡ataque de hojas de roble de Jupiter!

¡Beso de amor y belleza de Venus!

Los dos ataques se estrellaron contra una sorprendente energía eléctrica que poco después se unió con un torbellino formando un tornado de enorme potencia. El choque de los poderes causó una violenta explosión que terminó completamente con el bloque donde estaban parados.

Mercury jaló a Tuxedo Kamen y con gran trabajo lograron llegar a otro bloque que no había sido afectado por el impacto. Para las demás senshi fue más fácil reubicarse y lo hicieron en cuestión de segundos.

-es lo mejor que tienen-dijo Cru en tono burlón, sosteniéndose en el aire, al igual que Hiperión- esos ataque son de primer nivel, éste es un verdadero ataque-murmuró descargando sobre ellas una potente energía eléctrica que despedazó el ataque que Júpiter lanzó al mismo tiempo.

-hay que prevenirlas-dijo por primera vez Tuxedo Kamen

-¿de qué?-preguntó Mercury, a su lado

-Hiperión tiene un ataque que puede paralizar a las personas, si lo usa ellas perderán…fue eso lo que me sucedió-dijo con los puños fuertemente apretados

Mercury no esperó más y se acercó al filo de la superficie para alertar a sus compañeras que se encontraban en otro bloque. Pero fue demasiado tarde porque Hiperión ya había lanzado su viento inmovilizante sobre ella. Ante esto, Mercury intentó atacarlo pero fue detenida por el mismo ataque de Hiperión.

- son todas tuyas hermano-dijo

Cru asintió

El cielo retumbó y las nubes negras comenzaron a agitarse

-¡No lo permitiré!-dijo Tuxedo Kamen lanzando varias rosas a Cru, dandose cuenta de que usaría el ataque que momentos antes los habían dejado en el suelo a Sailor Moon y a él.

-¡no debes intervenir!-exclamó Hiperión destruyendo las rosas con su filoso viento

Ya no había nada que se interpusiera. Los rayos cayeron del cielo provocando un gran estallido. Era el fin de la batalla. Sin embargo, cuando las sailor abrieron los ojos se dieron cuenta, con bastante asombro, de que no tenían ni una sola herida.

-¡¿cómo?!-se enfureció Cru mientras una figura salía de la neblina- tú

La figura permanecía de pie en un bloque que se elevaba a unos tres metros de ellos. Usaba un traje que parecía bañado en oro, por el color hermoso que refulgía entre los rayos. Un antifaz, algo más grade que el de Tuxedo Kamen y que se amoldaba perfectamente a la forma de su rostro cubría la mitad de él, desde la puta de la nariz hasta la frente. No podía saberse si su cabello era largo o corto, rubio o castaño, porque una amplia capucha lo cubría y unía por atrás con una capa larga que se cerraba por delante.

-Más basura- dijo Cru atacando al personaje con su energía eléctrica, sin embargo un poder dorado cubrió al hombre y anuló el poder sin problemas. Entonces, aprovechándose de la sorpresa de todos avanzó hacia Hiperión y justo cuando iba a golpearlo de frente saltó hacia el cielo donde desapareció entre la espesa niebla. Mirar hacia arriba fue un error que cometió Hiperión porque de la nada apareció otro hombre-uno que no había visto- y con extrema rapidez le arrebató a Akiko de los brazos.

Aquel nuevo hombre parecía un clon del anterior. Llevaba el mismo estilo de capuchón, el mismo antifaz y la capa a la misma altura. La única diferencia era el color de sus ropas (las de éste eran azules)

Hiperión lanzó una maldición y solicitó la ayuda de su hermano, sin embargo éste se había quedado paralizado desde que su ataque fue detenido.

-esa luz era…-fue lo único que Cru dijo como respuesta.

El desconocido de azul se acercó a las cuatro senshi y depositó a la joven frente a ellas. Tenía un aire orgulloso y triunfal que se notaba en su pequeña sonrisa. El otro (de vestiduras doradas) apareció de pronto y permaneció cerca, por si los dos hermanos estaban dispuestos a seguir con su ataque.

Hiperión miró a su alrededor, enfadado. Su hermana ya no estaba en sus manos y estaban completamente rodeados por sus enemigos. Lo peor de todo era que uno de ellos era muy poderoso, quizá mucho más que los dos juntos. Por todo aquello, hizo lo último que podía. Lanzó su ataque inmovilizante pero la pared que creo de inmediato el hombre de capuchón dorado lo detuvo en seco.

La lluvia paró y el cielo se despejó entre uno y dos minutos después, dejando ver el hermoso color azul de fondo y al sol reinando el cielo con su esplendorosa luz: Los dos hermanos habían logrado huir.

Ahora que ya no había neblina notaron el terrible caos que había dejado la batalla. El árbol de lo que había sido una colina había sido destruido por un rayo. De la colina ya no quedaba nada. Los bloques de tierra ya no eran tan altos como al principio. Unos habían ido perdiendo altura conforme las peleas que se desarrollaban arriba de ellos se hacían más violentas, otros no habían soportado y se despedazaron llevándose algunos otros bloques en su caída.

-por fin se han ido-dijo uno de los recién llegados

-muchas gracias-dijo Venus con infinita gratitud, cosa que también se reflejaba en los rostros de las demás sailor senshi

-¡¿quiénes son?!- los interrumpió Tuxedo Kamen. Sus palabras estaban impregnadas de una agresividad totalmente impropia en él

-amigos de las senshi-dijo el joven que había salvado a Akiko, el de capa azul, pero el otro dijo de inmediato, con un tono bastante bélico.

-¿crees que puedes interrogarnos de esa manera, guardián de la Tierra?- Tuxedo Kamen lo miró con desconfianza pero las siguientes palabras del hombre ahuyentaron todo tipo de emoción de su rostro torturado-¿no eres tú el culpable de que Sailor Moon haya terminado así?

No respondió a las palabras del desconocido. Y entonces las cuatro chicas bajaron la mirada con pesar.

-no es solo su culpa, nosotros nos retrasamos-dijo Mars- si hubiéramos actuado antes Sailor Moon estaría aquí.

La voz de la sailor se cortó y no pudo continuar. Tuxedo Kamen tenía los puños muy apretados y miraba el suelo con obstinación. El desconocido y su compañero permanecieron callados por un momento y luego el de dorado volvió a atacar a Tuxedo Kamen, con palabras por supuesto.

-tus poderes no son los suficientes para protegerla, ni a la Tierra. Mejor deberías limitarte a ocupar el lugar que todos tus antepasados ocuparon, el de quedarse sentados esperando que los demás lucharan por su reino.

Tuxedo Kamen levantó la mirada velozmente, enfadado con el desconocido pero lo que vio lo dejó helado. A una distancia bastante amplia había otro sujeto extraño, un nuevo clon pero este era igual al que tenía enfrente. El mismo color dorado de la ropa, el mismo antifaz ¡todo! Las cuatro sailors notaron que Tuxedo Kamen ya no escuchaba las palabras provocativas del extraño sino que mantenía la vista en algo, estaba simplemente perdido en un punto. Curiosas por aquello siguieron su mirada.

Pero por curioso que parezca, el notar que había dos hombres aparentemente iguales no le importó en lo más mínimo a Tuxedo Kamen. Ni siquiera le importaba la existencia de un segundo hombre de vestidura dorada, este hubiera desaparecido y ni siquiera lo hubiera notado. Porque lo único que miraban sus ojos azules era lo que el segundo personaje de dorado llevaba en sus brazos.

-Sailor Moon-murmuró con contenida alegría.

El alma había vuelto a su cuerpo. Ella estaba ahí. Su desmayada cabeza era bañada por los rayos del sol que hacían resplandecer las gotas de lluvia estancadas en sus mejillas. Estaba mojada de pies a cabeza y el agua caía de gota en gota por las dos puntas de sus chinguitos rubios. Los ojos azules se mantenían ocultos tras los párpados y la expresión de su rostro era pacífica mientas que sus brazos colgaban inertes a los lados.

El hombre se acercó, saltando hábilmente de un bloque a otro…y con él se acercaba Sailor Moon. Cuando estuvo al frente se percató de que los dos hombres no eran tan iguales. La principal diferencia era que uno de ellos-para ser más exactos, el que acababa de llegar-era más alto.

-has de recordar toda tu vida Endimión, que si ella está viva en este momento es por mi-dijo el desconocido, aferrando a Sailor Moon a su pecho. Sus palabras tenían tal toque de sinceridad, de firmeza, y miraban con tal amor a la chica inconsciente entre sus brazos que superaron con creces todas las palabras hirientes que había dicho el otro desconocido de dorado, haciéndolo lucir casi como una copia barata.

Tuxedo Kamen se dirigió a él tratando de replicar y primordialmente para arrebatársela de los brazos pero se detuvo al ver que los ojos de Sailor Moon comenzaban a abrirse.

-Mamoru-murmuró al ver borrosamente a la persona que la sostenía entre sus brazos pero al abrir completamente sus ojos se dio cuenta de que no era su novio-¿quién eres?

-Por hoy, tu salvador-dijo sonriente, dejándola en el suelo con gran cuidado mientras Tuxedo Kamen no dejaba de mirarlo con el disgusto reflejado en el rostro-me tengo que ir, pero te prometo que nos volveremos a ver pronto

Sailor Moon, ya de por sí aturdida a penas y logró comprender lo sucedido.

Tuxedo Kamen y las cinco sailor senshi tampoco comprendieron muy bien lo sucedido, pero siguieron con la mirada a las tres figuras hasta que estas se perdieron en el horizonte.


Uff! Hasta que terminé el capitulo ñ ñ entre interminables tareas de escuela y bloqueos de escritora (a los escritores que están leyendo esto, ¿eso sucede a menudo?) no había podido terminarlo.

Para mala suerte de algunos, Akiko no murió en este capitulo ¬¬ Espero no haberlos cansado con su largo pasado o con las batallas (también largas, por cierto) pero no pude evitar emocionarme y escribir como loca XD pero si el capitulo los aburrió avísenme, no lo duden!

Como siempre mil gracias a todos los que me siguen y también a todos los que me dejaron sus comentarios. Espero esta vez haber aclarado varias cosas, pero de todos modos aún hay muchos cabos sueltos así que si tienen dudas y quieren escribírmelas pueden dejar un review o mandarme un mensaje a mi mail.

Siento mucha curiosidad por saber que opinan de este capitulo así que si quieren regalarme un minuto más de su tiempo dejando un review se los agradecería infinitamente :)

nos leemos en el capitulo VII!