Capítulo VII
¡Basta!
"Akiko fue amiga de Mamoru por mucho tiempo… hasta que se convirtió en su novia"
Esas fueron exactamente las palabras que dijo Usagi antes de que todas sus amigas se quedaran completamente calladas. Ninguna la miró directamente, aunque se sentían impulsadas a hacerlo. Y si bien Luna y Artemis tampoco hablaron, la expresión de sus rostros reflejaba algo totalmente distinto al de las chicas; un sentimiento que se acercaba a la impotencia.
Los puños de Usagi se apretaron un poco más
-Akiko necesita la ayuda de las sailor senshi, y a mi me gustaría brindársela.
-Nosotras te apoyaremos siempre Usagi-respondió Makoto, con una mirada de apoyo- Sin embargo esta noche no tienes porqué preocuparte por ella, las cuatro la vigilaremos por si algo se presenta, así que ve a tu casa y descansa. Te vez débil, como si estuvieras enferma.
Sus demás amigas voltearon a verla y escrutaron su rostro
-es cierto, tus mejillas están bastante encarnadas-comentó Ami
-traeré el termómetro-dijo Makoto pero Usagi la detuvo con una negativa
-estoy bien, tienes razón Mako, sólo necesito descansar
-¡listo!-dijo Mina felizmente, apareciendo por una de las puertas-¿no me perdí de mucho cierto? Ya he avisado a mis padres, se preocuparon un poco por lo repentino del asunto, pero nada en comparación a lo que harían si supieran que un chico se quedará a dormir bajo el mismo techo que nosotras ¿han pensado en que esto puede convertirse en un harem?
Todas se pusieron inmediatamente rojas y eso llamó la atención de Usagi
-¿qué es un harem?
-lo vimos cuando estudiamos para el examen de admisión, Usagi-dijo Ami para incitar la memoria de su amiga y luego, al notar en su rostro que no recordaba nada, continuó-en general podemos decir que es una parte de las casas musulmanas destinada a las mujeres. Sin embargo…
-¡ya lo recuerdo!-exclamó- ¿como el género de anime?
-sí. A lo que Mina se refiere es a una relación de un chico con varias chicas-explicó Makoto con palabras simples y no sin volver a sonrojarse levemente al decir aquello y relacionarlo con departamento, una noche, ellas y Mamoru.
Usagi no tardó en comprender las palabras de Mako
-¡iré a llamar a mis padres!-dijo, levantándose rápida, como un rayo-¡yo también me voy a quedar!
-Mina sólo bromea, Usagi-dijo Ami
-¡pero eso no quita que lo haya entendido tan tarde!-resopló Rei
-a propósito Rei ¿por qué te pusiste tan roja?- le preguntó Usagi, con una ceja levantada que temblaba como si fuera efecto de un tic-¿te interesa Mamoru o qué? ¡qué te estabas imaginando!
-¡ Usagi tonta! ¡¿no ves que todas nos pusimos así?!-replicó señalando a Ami y Makoto, que seguían abochornadas por lo que había dicho Mina.
-¡pero tú te has puesto más roja!-negó Usagi levantándose del sillón
-¡¡estás ciega o es que comes tanto que la comida ya te ha inundado el cerebro!!
-chicas –intervino Makoto- Mamoru aún ni siquiera ha aceptado quedarse así que…
-¿y en que otro lugar sino aquí podría pasar la noche?-dijo Rei-no puede pisar su departamento porque es posible que los hermanos de Akiko la busquen ahí, la casa de Usagi…ni pensarlo. Menos el departamento de Ami ni la casa de Mina, así que después de este departamento no queda más opción que el templo Hikawa. Pero ya Usagi dijo que no podíamos ni siquiera pensar en esa posibilidad.
-¡por supuesto!-exclamó Usagi a su defensa-la última vez que Mamoru se quedó en el templo te aprovechaste de la situación Rei
-¡cuantas veces tengo que decirte que no lo vi a propósito!
-Ejem, chicas- las interrumpió Artemis-¿podríamos volver al tema principal? Usagi, dijiste que los hermanos de Akiko esperaban a un cierto líder ¿y si ese líder es la persona que atacó Tokio hace unos días?
-si eso fuera cierto, todo sería más fácil-dijo Luna en tono pensativo- Me refiero a que sería más fácil identificar a los enemigos como un solo grupo que como dos separados-aclaró ante la mirada interrogadora que todas habían posado sobre ella.
-y además de ellos, también tenemos que investigar a las tres personas de capuchón que aparecieron al final de la batalla-agregó Artemis con rapidez
-se veían algo extraños, pero ellos nos ayudaron. Sin su intervención tal vez ninguna de nosotras habría salido viva de ese lugar-comentó Makoto
-eso es lo que nosotras opinamos, sin embargo creo que si le preguntáramos a Mamoru, nos diría que no podemos confiar en ellos-intervino Rei-los veía con bastante recelo
-y tiene algo de razón para hacerlo-dijo Mina-después de la forma en la que ellos lo trataron
- ¿me pregunto cómo es que supieron que Tuxedo Kamen era el príncipe Endimión?
Usagi había pasado la mirada de un rostro a otro sin comprender mucho la conversación pero sus ojos se abrieron, atentos y sorprendidos cuando Ami pronunció el nombre "Endimión".
-¡esperen! ¿le llamó Endimión?-preguntó
Artemis y Luna tenían la misma interrogante plasmada en el rostro. Los dos gatos habían llegado al campo de batalla mucho después del final de ésta así que no habían tenido la oportunidad de ver ni a los hermanos de Akiko ni a los encapuchados.
-todas estábamos sorprendidas, pero creo que el más sorprendido era el mismo Mamoru- comentó Rei-el hombre que lo llamó Endimión fue el que te llevó con nosotras, Usagi, el segundo hombre de capuchón dorado.
-esos chicos parecían no sólo conocer el otro nombre de Mamoru sino que también le hablaron como si supieran mucho de él-explicó Ami-aunque sus comentarios fueron siempre bruscos.
-especialmente cuando aquel hombre le echó la culpa a Tuxedo Kamen de lo que había sucedido con Sailor Moon -agregó Mina
-sin embargo, sólo lo dijo para molestar a Tuxedo Kamen –aclaró Makoto - Ellos salvaron a Sailor Moon así que eran los únicos que sabían que ella se encontraba a salvo.
-Mamoru ¿creyó que yo estaba muerta?- preguntó Usagi interrumpiendo las meditaciones de sus amigas. El tono de su voz había cambiado completamente y esperando la respuesta, mantenía la vista abajo, perdida en los pliegues de su falda.
-no sólo Mamoru lo creyó, todas lo hicimos-aclaró Rei
-A él le dolió mucho, Usagi-agregó Makoto- la simple expresión de su rostro lo demostraba
- si es así, si en realidad le importo ¿entonces por qué siento que en lugar de acercarse cada vez se aleja más de mí?- preguntó en tono angustiado, dirigiendo la mirada al pequeño corredor y centrándola en la puerta del fondo –Ya ha pasado mucho tiempo, y Mamoru aún no sale de ahí ¿es que quiere tanto a Akiko que no puede separarse de su lado ni un minuto?
-hablando de Akiko-dijo Luna antes de que la aflicción de Usagi continuara creciendo- ¿se puede saber por qué estabas con ella cuando en ese momento debías estar en la reunión?
El rostro de Usagi cambió, tensándose de una manera distinta
-bueno, ya iba al templo Hikawa pero ella apareció y dijo que debía hablar conmigo y…
-no pudiste resistirte-resopló Luna-deberías ser más responsable Usagi. En este momento el enemigo es algo primordial. Y no sólo lo digo para Usagi: chicas no podemos darnos el lujo de perder ni un solo minuto.
Las otras cuatro chicas habían entendido de que hablaba Luna. Ese día, antes de la pela contra los hermanos de Akiko, habían gastado el tiempo de la reunión al charlar con aquellos chicos al pie de las escaleras que conducían al templo Hikawa.
-¿no crees que exageras un poco Luna?-preguntó Mina- Ese hombre y esa mujer ya no han vuelto a aparecer y hasta ahora, aún cuando nos hemos reunido a diario para buscarlos, no hemos encontrado nada y dudo que lo hagamos. No hay ningún rastro de ellos. Quizá podríamos obtener más información si volvieran a aparecer…
-¡no podemos esperar a que eso suceda!-replicó
- Luna ¿hay algo más que debamos saber sobre este nuevo enemigo?-inquirió Rei-¿algo que aún no nos hayas dicho?
Todas se pusieron serias ante la reacción evidentemente agitada de Luna, excepto Usagi que con los ojos soñolientos parecía a punto de caer dormida.
-Luna sólo está preocupada-dijo Artemis-ya hemos probado el poder del enemigo y no queremos que siga causando destrozos por más tiempo.
La explicación de Artemis fue endeble, pero para ese momento Luna ya se había tranquilizado lo suficiente como para intervenir:
-esta vez no me gustaría que nos limitáramos a esperar. Por favor pongan todo de su parte. Y Usagi, si piensas quedarte será mejor que llames a tus padres o se preocuparán.
Usagi se levantó, más por haber oído su nombre que por haber escuchado lo que Luna le había dicho.
-no me quedaré, aún quiero regresar a mi casa-dijo Usagi, luego de que Luna le repitiera la pregunta.
El tema cambió por completo dejando atrás aquel otro, aun cuando las chicas no lo olvidaron. Luna les ocultaba algo y por la actitud de Artemis, él parecía saber qué era.
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- déjenme ver si lo entiendo-dijo luego de escuchar la interesante narración de los hechos-esos dos que atacaron a las sailor senshis parecían tener como propósito llevarse a la chica rubia de la que, por cierto, no sabemos nada. Ellos poseían poderes diferentes a los nuestros y a los de las sailor senshis. ¿eso es lo que los lleva a pensar que pueden ser sirvientes del Rey Sol?
-efectivamente-respondió el chico de cabello castaño y hermosos ojos verdes
-¿y es verdad señor Kazuo lo que ha dicho Sotaro, acerca de que Sailor Moon es la princesa de la Luna? ¡Me resulta realmente imposible!
-no es tan imposible lo que te he dicho Yoshiki-respondió otro, de cabello color verde-azulado y vivaces ojos negros-Si el señor Kazuo la ha protegido como lo hizo hace unas horas, no cabe duda de que es ella. Nuestra idea de que aún no despertaba como princesa era errónea.
-¿Yoshiki, Sotaro, pueden dejar de llamarme Kazuo?-comentó su líder con una pizca de enfado. Cada día se sentía más arrepentido de haberles dado a sus guardianes aquel nombre.
-lo siento señor Threx-dijo de inmediato Sotaro, el de ojos negros
- de sólo pensar que ella pudo haber muerto en esta batalla, o en la anterior que se libró hace unos días contra Samas, el Rey Sol….
-en ese momento usted dio órdenes de que no interfiriéramos-le recordó Yoshiki
-eso era porque yo no sabía que la princesa estaba ahí…ustedes no me lo informaron-se defendió con un ligero tono de reproche
-con todo respeto, señor-respondió Yoshiki-¡cómo íbamos a saber que Sailor Moon era la princesa de la Luna! nosotros no tenemos ningún detector amoroso o algo así, como usted, que con solo verla sabe que es ella.
Threx le dirigió una mirada bastante severa pero no dijo nada
-desde la primera vez que nos vimos fue notorio que Usagi Tsukino, es decir la actual encarnación de la princesa de la Luna, no me reconoció. Por eso pensé que aún no recordaba su pasado en el Milenio de Plata, y que seguía siendo una persona normal-comentó Threx luego de un segundo de silencio-si las cosas eran como yo las habían pensado, ella debía estar en su casa sana y salva en el instante que las oscuras nubes se formaron.
-entonces, si no le molesta responderme ¿puede decirnos porqué se atrevió a ir, si estaba tan seguro de que ella no estaría allí?
-por eso mismo, Sotaro: porque no estaba totalmente seguro de ello-respondió-estos días estuve analizando lo que ustedes me contaron acerca del encuentro que se libró entre Samas y las sailor senshis; me aseguraron que la princesa de la Luna no estaba en la pelea contra el rey Sol, pero también mencionaron que les extrañó haber visto a una quinta sailor senshi, a la que además Samas le llamó guardiana de la Luna. Sólo una persona podía ser llamada así y esa persona es la princesa Serenity, sin embargo, Samas podría haberse equivocado; aunque yo también podía haberlo hecho. Confiaba en que no fuera así, pero tenía que asegurarme.
-por cierto-dijo Unkei desde la cocina donde preparaba café, cambiando completamente el tema - aún les falta decirnos a Yoshiki y a mí si las sailor senshis se sorprendieron mucho cuando los vieron llegar
-un poco-contestó Sotaro – aunque también lucían algo confundidas por ver a tantos encapuchados apareciendo de la nada. Éramos la ayuda que no creyeron que llegaría. E imagino que se confundieron más cuando ocurrió el cambio, si es que lo notaron.
-¿Qué cambio?-preguntó Yoshiki
-creo que sería mejor que Seiho lo contara, después de todo él también estuvo ahí, acompañándonos bajo su capuchón color azul -dijo Sotaro, dirigiendo la mirada a su compañero de al lado-creo que la forma en la que él vio todo nos resultará interesante.
-entiendo a qué te refieres-contestó el aludido, y comenzó con la historia:-cuando llegamos al campo de batalla, envuelto en neblina, y escuchamos fuertes sonidos en la cima de los altísimos bloques de tierra supimos que era arriba donde la lucha se estaba llevando a cabo. Sin embargo, no subimos de inmediato, sino que continuamos corriendo por abajo con el propósito de ubicar primero el centro de la pelea. Eso fue bueno porque así pudimos apreciar el cuerpo de Sailor Moon cayendo a una velocidad impresionante. El señor Threx se movió tan rápido que cuando volví la mirada ya no estaba a mi lado sino a unos metros de distancia, subiendo por la pared de uno de los gigantescos bloques para poder atrapar a la joven antes de que se impactara contra el suelo. Lo logró, no sin bastante esfuerzo, y una no muy suave caída, pero sonreía, aliviado de haberla salvado.
"Sabíamos que debíamos apresúranos y subir para auxiliar también a las demás sailors. Para agilizar las cosas uno de nosotros debía quedarse con la princesa. El señor Threx prefería permanecer al lado de Sailor Moon pero al final, fue Sotaro quien se quedó con ella, prometiendo alcanzarnos más tarde. De esta manera el señor Threx y yo subimos hasta llegar a la cima. Fue el señor Threx quien salvó a las sailor senshis de que una docena de rayos les cayera encima y quien dejó a todos boquiabiertos con sus poderes. Hasta aquí todo estuvo claro, sin embargo, mediante una táctica para rescatar a la chica rubia capturada, el señor Threx saltó hacia el cielo y se perdió de la vista de todos. Nadie lo vio caer, estábamos demasiado ocupados como para fijarnos en ese detalle. Cuando volteé, él ya estaba ahí, con la misma ropa de color dorado, y a simple vista, era el mismo; sin embargo, este encapuchado no era el señor Threx sino Sotaro que vestía de la misma forma y color. Noté el cambio cuando éste detuvo un ataque de viento con una pared de energía, que yo sabía bien que no era la del señor Threx. Supuse que, al ver que las sailors ya podían defenderse por ellas mismas y que pronto la otra chica sería rescatada por mí, el señor Threx pensó que su presencia ya no era tan indispensable así que fue con Sotaro y con Sailor Moon para intercambiar papeles con él. Debió encontrarlos a mitad del camino porque el encapuchado de dorado no tardó mucho reaparecer. El señor Threx regresó hasta que la batalla terminó, llevando a Sailor Moon en brazos y seguro de que ya no había peligro para ella"
-eres bueno con las deducciones Seiho-sonrió Threx- aunque había detalles que no tenías por qué decir
-lo siento señor-se avergonzó el otro
-¿ahora notas la eficiencia de los colores Sotaro?-espetó Yoshiki-pero no quisiste creerme cuando te dije que el vestirnos diferente nos ayudaría a identificarnos.
-el color de ropa que usemos sigue siendo indiferente para mi-contestó Sotaro con voz tranquila-además fue interesante ser confundido por un momento con el señor Threx, aunque debo aceptar que mi forma de remplazarlo fue patética. Traté de decir las palabras más hirientes que pudieran enfadar al príncipe Endimión pero quien logró hacerlo enfurecer verdaderamente fue el señor Threx. Creo que ese es un encanto natural que por supuesto yo no poseo -sonrió en tono de broma
-un encanto natural, sí…tal vez así sea-pensó Threx.
-de manera que Tuxedo Kamen es el príncipe Endimión-meditó Yoshiki en voz alta-¿cómo lo descubrieron?
- yo lo sospeché porque el señor Threx mostró cierto interés por él desde un principio-comentó Seiho-noté que lo miraba atentamente
-quería asegurarme de que fuera él-aclaró Threx-Habíamos llegado a la cima de los bloques justo en el momento en que les comunicaban a las sailor senshis que Sailor Moon estaba muerta. Podíamos escuchar sus voces, tenuemente apagadas, pero no veíamos nada: la espesa bruma los ocultaba de nosotros; y a nosotros de ellos. Me detuve y le dije a Seiho que aguardara: deseaba escuchar qué más se decía. "Siempre dijiste que la protegerías, por qué no lo hiciste esta vez" dijo una de las sailors, capturando toda mi atención. Y mientras la batalla proseguía yo analizaba esas palabras y sentía más curiosidad por saber a quién se las había dicho. Debía ser alguien que tuviera un lazo afectivo muy grande con Sailor Moon ¿un gran amigo, algún familiar, o…un enamorado? ¿y si era él? Seiho interrumpió mis pensamientos, preguntándome si no íbamos a ayudar a las sailors. Llegamos en un momento justo. Miré a los presentes y en especial a Tuxedo Kamen. Recordaba que ustedes me habían contado sobre él y sobre su forma de actuar cuando se enfrentó al mismísimo Rey Sol. Su presencia en aquella batalla y el hecho de que hubiera parado a Samas con una rosa eran cosas interesantes, pero nunca atrajo tanto mi atención como en ese momento. A primera vista no pude aclarar mis dudas sobre quién era ya que llevaba un antifaz. Sin embargo, hubo pequeños detalles que confirmaron más y más que se trataba de Endimión. El primero fue la forma en que su rostro se iluminó al ver a Sailor Moon después de creerla muerta: la amaba y eso era seguro. Después le llamé Endimión. Si no era él se notaría de inmediato en la expresión de su rostro y quizá incluso me reprocharía el error, pero no lo hizo: yo estaba en lo cierto. Y por último –se detuvo Threx, esta vez abstraído en los recuerdos- el momento en que me miró. El enorme sentimiento de amenaza en sus ojos azules era el mismo que noté unos días antes, cuando en la calle nuestros caminos se cruzaron. Sólo él podría mirarme así.
-y tú Sotaro-intervino Seiho-¿Cómo supiste que él era el príncipe, y cómo es que lo señalaste como culpable de que Sailor Moon cayera desde lo alto si jamás viste cómo sucedieron las cosas?
-bueno, hice un análisis parecido al que hizo el señor Threx-le respondió-. En la pelea pasada, contra el Rey Sol, Tuxedo Kamen pareció siempre preocupado por Sailor Moon, y ya que las actitudes del señor Threx indicaban que ella era la princesa de la Luna me pregunté si él no sería aquel príncipe de la Tierra que se enamoró perdidamente de ella en el Milenio de Plata. Era posible ya que el señor Threx nos había dicho que él también había reencarnado. Quería averiguarlo y por eso le llamé guardián de la Tierra. Por la forma en que me miró parecía preguntarse"¿quién es él y por qué sabe quién soy yo?"Fue así que lo supe. Ahora, con respecto a tu segunda pregunta Seiho, estás en lo cierto, no sabía cómo es que Sailor Moon había terminado cayendo entre los bloques de tierra, pero supuse que tanto las sailors como Tuxedo Kamen estaban seguros de que estaba muerta. La culpabilidad siempre se presenta en los corazones de aquellos que amaron al fallecido, aún cuando esa culpa sea infundada. Por eso dije aquello y no fallé al hacerlo-dijo terminando con la explicación.
- bueno-suspiró Yoshiki- creo que Unkei y yo nos hemos perdido la posibilidad de hacer magnificas deducciones. Tal vez en la próxima batalla tengamos más oportunidad.
El susodicho ya había abandonado la cocina y ahora caminaba hacia ellos, con una taza de café en la mano.
-¿más café?-dijo Yoshiki con desaliento cuando Unkei le dio la taza
-lo vas a necesitar si es que piensas quedarte despierto hasta las dos de la madrugada, hora en que termina tu guardia-contestó Unkei-al señor Threx no le gustaría que algo le sucediera a la princesa mientras tú te quedas dormido en tu turno.
Yoshiki suspiró y luego lanzó una nueva pregunta
-¿y cómo es que llegaste tú, Sotaro, al campo de batalla? Unkei, tú y yo no sabíamos que el señor Threx había decidido tomar parte activa en la pelea, por eso nos mantuvimos alejados. No podíamos ir si el señor Threx no nos autorizaba a hacerlo.
-insinúas que desacaté sus ordenes-comentó Sotaro en un tono completamente relajado
-basta Yoshiki-intervino Unkei-el señor Threx ya lo sabe
- sólo comentaba-dijo Yoshiki- ¿qué sucede con ustedes? cada vez están más extraños
Unkei, Seiho y Sotaro bajaron la cabeza, sin responder
-debe ser por sus "novias"-sonrió
-eso no es algo que te incumba Yoshiki-se enfadó Seiho
- así que tenía razón, dime ¿qué te hizo esa chica, Seiho? No le agradó ir al jardín botánico, es una jovencita muy caprichosa.
-¡cállate!-lo tomó por la camisa y lo estrelló contra la pared en un santiamén, levantándolo a unos centímetros del suelo, para gran asombro de los otros chicos que conocían lo calmado que era Seiho-Mina es más madura que tu querida Ami y tú juntos
- Lo dices con tanto amor que comienzo a creer que te estas enamorando de ella-respondió Yoshiki en tono burlón mientras el otro preparaba el puño para golpearlo
-¡bájalo Seiho!-exclamó Unkei con autoridad
-eres un ser sin sentimientos Yoshiki…-masculló Seiho, apretando con más ímpetu la camisa de su compañero- sólo tú puedes besarla sin sentir algo por ella
-ese era nuestro trabajo-se enfadó-¿lo recuerdas?
-Seiho lo sabe muy bien, como todos nosotros-afirmó Sotaro sin moverse de su lugar-nuestra tarea es alejarlas de la princesa de la Luna, dejarla sola el mayor tiempo posible para que el señor Threx pueda acercársele sin ninguna barrera. Cuando él lo considere oportuno nos alejaremos de ellas.
-Tú si que eres un hombre sensato Sotaro-sonrió Yoshiki, luego de que lograran que Seiho lo soltara-sabes definir entre el deber y los sentimientos personales. Además no es conveniente que les tomemos afecto, si las cosas se complican es posible que terminemos enfrentándonos en una batalla.
-Veo que les resulta difícil mantener sus emociones al margen-intervino de nuevo Threx que se habían quedado pensativo, observando por el ventanal-¿se han enamorado de ellas?
-¡eso jamás!- se exaltó Yoshiki- ¿cómo habría de enamorarme de alguien tan seria y tímida como Ami? ¡es una estupidez!-exclamó despareciendo tras la puerta de una de las habitaciones que se cerró estrepitosamente.
-y tú, ¿qué dices Unkei?
El aludido no miró a Threx, que esperaba su respuesta, sino que concentró la mirada en el suelo.
-ya veo… Miren-señaló el ventanal y su dedo apuntó directamente a un piso específico del edificio de al lado-ahí están ellas. Es demasiado curioso-agregó en un tono que denotaba melancolía- yo me enamoré locamente de la princesa de la Luna y ahora ustedes han quedado prendados de sus guerreras. Estoy realmente sorprendido de que eso sucediera. No es algo natural.
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Usagi se despidió de sus amigas con un "hasta mañana" y salió, cerrando la puerta del departamento. Cuando el aire fresco del pasillo chocó contra su cuerpo caliente, se estremeció. Se abrazó a sí misma y dio unos pasos más, entonces se recargó en la pared. De pronto todo había comenzado a dar vueltas.
Pasará pronto, muy pronto. Pensaba, pero transcurrieron varios minutos y nada cambió. Temía que, en ese estado, no podría ni siquiera llegar al elevador. Sus párpados se empeñaban en cerrarse, y cansada, permitió que lo hicieran. Era mucho más agradábale así. Aunque no dejaba de sentir ese molesto frío. Permaneció así por unos minutos más; no supo cuantos, sólo sentía que cada uno pasaba más rápido que el otro, hasta que…
-¿Usagi?
Abrió los ojos de golpe. Se puso tensa. Reconocía aquella voz. Tenía que hacer algo; disimular que su vista no estaba nublada, que su rostro no ardía, que su cuerpo sin fuerzas no estaba a punto de desplomarse y que la forma en la que se aferraba a la pared no tenía nada que ver con que si se soltaba, caería irremediablemente. Sólo así la persona detrás de ella permitiría que se marchara a su casa. Dejó de pensar en lo que haría cuando sintió su presencia a unos cuantos centímetros de distancia. Pensó en dar la vuelta pero una mano fría la tomó por el brazo antes de que lo hiciera.
-estas ardiendo
-y tú estas muy frío-contestó, aludiendo a la mano de Mamoru que se había posado sobre su frente
-la sientes así porque tienes fiebre-arguyó él- Akiko y tú permanecieron mucho tiempo bajo la lluvia, así que no es raro que esto te suceda.
-tomaré algo llegando a mi casa-dijo Usagi, deshaciéndose de la mano de él para irse. Sin embargo, aquel esfuerzo le hizo tambalearse.
-no puedes irte así-afirmó Mamoru sujetándola por los hombros para evitar que cayera-volvamos
-no quiero volver- dijo con voz herida, encarándolo
Mamoru calló, entendía por qué la insistencia. Y la causa era bastante simple: él. Estaba cansada de permanecer en la sala del departamento; mirar la puerta de la habitación donde Akiko y él se encontraban, mientras mil y un ideas de lo que podía estar sucediendo detrás de ella venían a su mente. Era un tormento que había resistido porque era necesario que se quedara y les informara a las chicas quién era Akiko y porqué tenían que protegerla, pero ahora que ya lo había hecho podía terminar con el martirio.
-Mamoru…-dijo, medio dudando-¿saliste del departamento para detenerme?
El chico trató de establecer contacto visual por un segundo pero no lo logró, Usagi evadía su mirada con demasiada obstinación
-no-fue la simple respuesta que él dio y que después se encargó de explicar:- Las chicas dijeron que te habías marchado, de eso hace más de diez minutos. Nunca pensé que te encontraría aquí. Salí porque necesitaba pensar en muchas cosas y…
De pronto, el continuar dando explicaciones pareció poco importante. Los ojos de la chica se habían cerrado y su cuerpo perdió toda su fuerza. Si seguía de pie era porque Mamoru seguía sujetándola por los hombros. La soltó sólo un segundo para pasar su brazo por su cintura. Entonces el exánime cuerpo de la chica se precipitó hacia adelante, cayendo suavemente sobre él. Miró el rostro de su novia por un segundo, y estrechó su cintura con más fuerza.
Usagi no había pasado más de medio minuto desmayada, cuando recuperó la conciencia. Pero no se movió. Le fue imposible hacerlo porque no tenía la fuerza suficiente, ni el valor. Su afiebrado cuerpo era rodeado por unos brazos infinitamente tiernos que la aprisionaban contra un cálido pecho masculino y la atraían a él con tal ímpetu, con tal fervor, que le resultaba realmente agradable, pero que a la vez, la confundía.
.-¿por qué haces esto, Mamoru?-susurró, aún con los ojos cerrados, en un tono de enojo que se desvanecía entre la pesadez que le causaba la fiebre y el dolor- haces que piense que me quieres, aunque hoy a penas y te fijaste en mí.
¡Que a penas y se había fijado en ella! Mamoru contrajo los puños, y ahogó las palabras que había estado a punto de decir, tal y como, en la batalla librada hacía unas cuantas horas, había ahogado el deseo de estrecharla fuertemente y besarla en el mismo instante en que sus ojos se toparon con su cuerpo empapado y supo que no estaba muerta; tal y como sofocó las ansias de tenerla entre sus brazos cuando volvieron a mirarse, luego de casi tres días de no haberlo hecho. Ese momento mágico en que la vio a los ojos y notó que su simple brillo opacaba con creces las heridas en su piel y el cansancio de su rostro. Algo había en aquellos zafiros de radiante color azul que se fijaban en él; un no se qué que parecía cálido, dulce y profundo, todo a la vez. Algo que, en pocas palabras, tenía el poder de borrar toda la angustia y desesperación que envueltas en un solo pesar, le habían atormentado esos días, justo como el amanecer borra las hondas tinieblas nocturnas y las convierte en nada.
¡Pero cómo seguir conteniéndose cuando el cuerpo desmayado de Usagi se apoyó en el suyo y el simple contacto de sus cuerpos le hizo estremecerse! ¡Necesitaba tanto de ella, de ese "algo" que había visto en sus ojos y que no quería volver a perder! Sólo pedía un segundo, un instante para no pensar ni en lo que estaba sucediendo, ni en los problemas que tenía que solucionar, en nada, absolutamente nada más que no fuera ella.
-¿no me contestas?-preguntó Usagi más inconciente que concientemente- si me quisieras lo habrías dicho ya, pero…no…
-te estas esforzando demasiado-la interrumpió- sólo descansa
-sí, lo entiendo-dijo en un tono triste que lo caló hasta lo más profundo
-perdona -murmuró Mamoru, sin embargo, ella ya estaba perdida en el sueño y no podía escucharlo- no me percaté del momento en que despertaste. Mi intención no era hacerte sufrir, te lo aseguro.
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-¿ha muerto dicen?-preguntó la mujer con marcado asombro
-Estábamos a por lo menos cinco metros por arriba del suelo, no pudo haber sobrevivido después de eso-confirmó Hiperión que se mantenía frente al sillón con una rodilla en el suelo, al igual que su hermano Cru
-pero, aún cuando Sailor Moon murió, ustedes terminaron huyendo-afirmó la voz sosegada del Rey Sol
-aparecieron más guerreros, uno de ellos con un gran poder-explicó Hiperión-eran demasiados para nosotros
-mis rayos fueron detenidos por ese hombre. Ocultaba su rostro bajo un antifaz del que me hubiera gustado despojarlo, pero ni siquiera pudimos acercarnos a él. La magnitud de su poder era inconfundible, Su Exelencia-explicó Cru-él lo tenía.
El Rey Sol, sentado en su sillón, se puso pálido y los dientes de Nix se apretaron unos con los otros
-y además-continuó Cru- parecía saber muy bien lo que hacía
-los planes siguen como antes, no creeré que Sailor Moon está muerta hasta que ese hecho esté totalmente comprobado-dijo El Rey Sol con cautela y una furia contenida- Y si es que ella logró vivir, ustedes no habrán logrado absolutamente nada el día de hoy.
-ella está muerta, lo aseguro yo que la vi caer-dijo Hiperión entre dientes pero fue callado por una mirada de su hermano Cru.
-pido su permiso Excelencia para reiniciar la búsqueda de Febe lo antes posible-pidió Cru
-Según entiendo ella se ha puesto totalmente en nuestra contra, aliándose con las sailor senshis-comentó Nix-lo más razonable es matarla.
-no es totalmente su culpa que esté en esa situación-intervino otra voz femenina, muy cercana a la puerta. Su poseedora estaba de pie, acompañada por otros dos hombres, uno a cada lado-ella no posee ningún recuerdo de su vida anterior, por eso nos ha sido tan difícil controlarla. Además no nos conviene matarla, su poder aún puede servirnos de mucho.
-eres hábil defendiendo a tu hermana -murmuró el Rey Sol–Muy bien, reanuden la búsqueda lo más pronto posible y tráiganla, viva; le daremos una oportunidad a Febe o Akiko, como se hace llamar.
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-¡¿qué sucedió?!-exclamó Makoto que había ido a abrir la puerta ante el sonido del timbre.
Luna, Rei, Mina, Artemis y Ami se levantaron de golpe al escuchar que la voz de Makoto había estado impregnada de alama.
-se desmayó-dijo Mamoru, cuyo cuello era rodeado por el brazo sin fuerzas de Usagi, mientras él la sujetaba por la cintura con un solo brazo-tiene mucha fiebre
-ya decía yo que algo raro le pasaba-soltó Luna-no debió haber intentado ir a su casa si se sentía así
-¿qué otra cosa podía hacer Luna? Ella sólo sufría estando aquí
Rei se dio cuenta de lo que había dicho hasta que fue demasiado tarde. Volteó a ver a Mamoru, al igual que todas y luego miró a otro lado.
-te ayudaré a llevarla-comentó Makoto, deshaciendo el incómodo silencio
-está bien, yo puedo hacerlo, sólo dime a dónde ir-respondió él mientras la expresión que un segundo antes había nublado su rostro, desaparecía.
Makoto asintió y lo condujo a la segunda recámara, la única libre pues la otra era ocupada por Akiko.
Las pocas horas que quedaban del día transcurrieron rápido. Dieron las doce y comenzó un nuevo día.
-¿cómo está?-preguntó Artemis. Todas dejaron de hablar para escuchar lo que la chica tenía que decir.
-mejor-respondió Ami-la fiebre ha comenzado a bajar
-¿y Mamoru?
-pues sigue a su lado, Luna-dijo desconcertada por la pregunta-aunque luce algo cansado y pálido, recordé que no había probado bocado y le dije que viniera a comer algo pero dijo que no tenía hambre y continuó contemplando el rostro de Usagi.
-cada vez lo noto más extraño- intervino Rei meditando profundamente el asunto -Todas hemos visto cuán grande ha sido su preocupación por Usagi, sin embargo se encerró con Akiko casi en cuanto llegamos y no pareció importarle lo que Usagi pensara.
-le importó-aseguró Mina-fue visible lo mucho que le hirió lo que dijo Rei hace unas horas
-pero pudo haber reaccionado así por un sentimiento de culpabilidad y no precisamente de amor-comentó Ami
-no creo que haya sido eso-insistió Mina - a pesar de todas las contradicciones creo que Mamoru la ama tanto como ella a él ¿no has visto cómo brillan sus ojos cuando están juntos?
-sus ojos brillan…-murmuró Makoto, casi en un suspiro
-sí, es algo mágico
Las cuatro chicas se quedaron calladas pensando si, cuando estaban con aquellos chicos, se veían como Usagi y Mamoru.
-¿qué les sucede?- susurró Artemis
- están enamoradas, eso es lo que sucede-sonrió Luna
-Makoto ¿puedo usar tu teléfono nuevamente?-preguntó Ami de pronto
-espero que esta vez sí te conteste-espetó Mina
Ami se puso más roja que un tomate y clavó la mirada en su regazo, donde había unido sus dos manos
-le has llamado desde que llegamos pero aún no parece responder
-¿no crees que es mejor marcarle hasta mañana, Ami?-le sugirió Rei
-déjala, Rei, debe estar muy preocupada por esa persona-insinuó Mina- ¿quién es, Ami? Porque estamos seguras de que no es tu madre.
-eh…pues…
-¿no será ese joven de ojos cafés que trató de detenerte hace unas horas?-preguntó Makoto, siguiendo los pasos de Mina-a pesar de aquella forma vergonzosa de actuar, era apuesto, eso atrae a cualquiera
-además parecía tener un IQ que tal vez alcance al de Ami-añadió Rei
-pero ustedes, Rei, Makoto, no se quedan atrás en el terreno amoroso-dijo Mina-Makoto, ese atractivo joven ¿Sotaro es su nombre, cierto? parece más que interesado en ti, y tú Rei, creo que no necesito decirte cuán apuesto es ese chico de deslumbrante cabello rubio que trabaja en el templo Hikawa. Deben pasar bastantes horas juntos porque parecía conocerte muy bien.
-por supuesto Mina, los dos vivimos en el templo y trabajamos ahí-dijo Rei-el trato hace que nos conozcamos más
-entonces, dime…-se acercó a la joven con un brillo pícaro en sus ojos azules- ¿qué tal besa?
-¡eso jamás podría decírtelo!-se exaltó con el rubor estancado en las mejillas
- ¿eso significa que sí lo has besado o que no?
"no me gustaría ser como antes" le había dicho Unkei antes "Tú abriste una brecha muy honda en mi camino. Entre el antes y el después…" "¿quieres ser mi novia?"
La mirada de Rei se clavó en el suelo al recordar aquella escena. De no ser por Yuuichirou, en ese momento ya serían novios y él la habría besado… un beso de Unkei
-No sé por qué sientes tanta curiosidad por ese tema Mina, si tu ya te besaste con ese tal Seiho-afirmó Artemis serenamente
Mina dejó de acuciar las respuestas de las tres chicas. Su cabeza giró hacia el gato blanco con un sonido lento y tétrico
-recuerdo que hasta dijiste entre sueños que sus besos eran dulces como caramelos-continuó el gato- no, espera, eso lo dijiste con otro chico, al que por cierto jamás besaste, fue antes del chico castaño que jamás te hizo caso ¿o del moreno y alto?. Bueno el punto es que cuando soñaste con Seiho reías como loca y decías frases cursis a tan solo un día de haberlo conocido y mucho antes de haberlo besarlo claro…
Artemis se detuvo ¿por qué sentía que un chiflón de aire frío le helaba el lomo? La respuesta llegó cuando vio a Mina a la cara. Estaba morada. Y algo en los furiosos ojos de la chica, que desprendían fuego, le decía a Artemis que no le iría nada bien.
-Artemis…-dijo la rubia mientras se rodeaba de una titánica aura de fuego y su figura se hacía gigantesca
El gato, aterrorizado, cerró los ojos y cubrió su cabeza con las dos patas, esperando el golpe de la chica.
-Mina, ¡no te enojes con Artemis!
-¡cálmate Mina!
Rei, Ami y Makoto sujetaban a Minako, que a su vez trataba de soltarse para darle una paliza a aquel "gato chismoso", como le llamaba.
-¡me las pagarás Artemis!-decía manoteando para liberarse-¡déjenme darle a ese gato hablador lo que se merece!
Luna suspiró profundamente. A pesar del alboroto armado, sabía que Mina y las demás eran felices y ella también se sentía feliz de tan solo ver que ellas lo eran, sin embargo…
Miró el pasillo que llevaba a las habitaciones y se sorprendió al toparse con la figura de Mamoru, recargado en la pared. Nadie, además de ella, parecía haberse percatado de su presencia, tan inmóvil y silenciosa que bien hubiera podida pasar por un mueble más del departamento de Makoto. No obstante, él tampoco parecía percibir que había más personas en el lugar; estaba simplemente absorto en sus pensamientos, y por la expresión de su rostro, no eran del todo felices.
-Usagi se pondrá bien-murmuró acercándose a él
El chico pareció despertar de un sueño y esbozó una sonrisa que no convenció mucho a Luna. De cerca su rostro desencajado parecía incluso más pálido de lo que había dicho Ami. Se preocupó.
-¿han encontrado algo sobre el nuevo enemigo?-susurró él, casi entre dientes.
Luna movió la cabeza de forma negativa
- comprendo
-pero lo haremos pronto, estoy segura
Él se despegó de la pared y camino hacia la puerta de entrada del departamento. Luna lo entendió y siguió sus pasos. El silencio que imperaba en el largo pasillo que daba a las escaleras contrastaba enormemente con el alboroto que había armado Mina dentro del departamento.
-¿Usa, les dijo algo sobre Akiko o sobre mí?
-nos contó quien era ella, y cuál fue su relación contigo. Pero…-agregó Luna- si lo que quieres es saber si está molesta contigo es fácil para mí decirte que sí. Aunque más que molesta creo que esta dolida por cómo te has comportado los últimos días, especialmente hoy; y no-dijo de inmediato al notar que él estaba a punto de interrumpirla-yo no estoy disgustada. Creo saber por qué lo hiciste ¿sucedió de nuevo, cierto?-la contracción en el rostro de Mamoru se lo dijo todo-entiendo. En el pequeño departamento de Makoto no había mejor lugar para huir de Usagi que en la habitación de Akiko. Pero sabías bien lo que darías a entender con eso.
- no tenía otra salida -confesó-o por lo menos en ese momento no pensé en ninguna otra-los dos, conociendo el transfondo de sus palabras se mantuvieron pensativos-Cada vez las cosas se complican más, Luna. De no ser por una llamada de Motoki jamás me habría enterado de lo que Usagi estaba sintiendo. Creía que la aparición de Akiko le preocupaba, pero jamás pensé que llegaría a dudar de lo que yo sentía hacia ella.
-no le hablaste, y no acudiste a su casa aún cuando lo prometiste, eso puede crear dudas. Además tu relación con Akiko pareció ser muy firme. No te acuso de nada -aclaró- sé que tus pensamientos estaban muy lejos de aquello; tus prioridades y preocupaciones eran otras mucho más grandes.
-La herí más de lo que creí Luna, y lo sigo haciendo. Acepto que soy el culpable de que esté sufriendo tanto.
-si hablamos de culpables entonces yo también entro en la lista. Aún siendo su amiga, aún viviendo en su casa no me detuve ni un segundo a escucharla, de haberlo hecho las cosas serían muy diferentes.
-si no la escuchaste no fue porque no desearas, sino porque has pasado día y noche investigando al nuevo enemigo, te has esforzado mucho en ello, así que no tienes por qué sentirte culpable-le dijo, agachándose para acariciar su cabeza con gran ternura-al contrario debo agradecértelo.
-puedes dejar de sentirte culpable contándole todo a Usagi, y ella también se sentirá aliviada de saber que todo fue un error.
-¿aliviada?-murmuró Mamoru en tono amargo, incorporándose-¿en verdad crees que sienta alivio al saber por qué me alejo tanto de ella?
Luna no respondió, no sabía cómo hacerlo
-he estado pensando-continuó Mamoru ante su inexistente respuesta- en que tal vez es mejor dejar las cosas así
-¿a que te refieres con "dejar las cosas así"?
-que ella siga pensando que aún estoy enamorado de Akiko
-¡¿qué?!
Ahora sí que Luna se sentía confundida.
-en cuanto lo supimos, Artemis y yo accedimos a ayudarte. Estábamos admirados de tu fortaleza. Y sabíamos que una de las principales fuentes de ella era Usagi, lo hacías porque querías estar con ella ¿no? ¿Entonces por qué ahora quieres decirle tal cosa?
- es mejor que piense eso…-sus ojos, llenos de desolación, parecieron temblar- si llega a detestarme, tal vez le duela menos mi muerte
-¡te equivocas! Eso sólo la hará sufrir más. Hablas como si estuvieras completamente seguro de que pronto acabará tu vida ¿olvidas que aún quedan esperanzas? ¡No puedes rendirte!
-intento hacerlo, pero es difícil pensar en positivo luego de tres largos días en los que el insoportable ardor carcome tu piel y ves impotente como cada día, cada segundo, la herida está más cerca de apagar tu vida-murmuró llevando la mano a su hombro, arrugando con sus dedos tensos la camisa que lo cubría. Se quedaron en silencio- Si tan solo pudiera hacer que Usa no sufriera
-¡basta!-exclamó Luna-no puedes seguir así…tú deseas vivir
-pero si no se puede lo que quiero es que ella sufra lo menos posible. Por eso me he resistido a decirle "te amo" ¿sabes cuan dolorosas pueden ser esas palabras cuando el que te las dice está a unos cuantos pasos de desaparecer de este mundo?
-pareces demasiado resignado a morir
-Esta herida es la que se expande más rápido-dijo sin dejar de tocar su hombro-pero no es la única. En aquel encuentro fueron muchas las agujas que me clavaron en la pared, cinco de ellas rozaron mi cuerpo. La del hombro fue la única que sentí y la que creí que acabaría con todo pero hace unas horas, las otras cuatro se expandieron el doble de su tamaño. Creo que esta es la fase final.
El rostro de Luna mostró alarma, terror. Se arrepintió de no haber roto antes la promesa que le hizo a Mamoru de no decirle a nadie lo que estaba pasando. Cuando unos días atrás Artemis y ella vieron cómo Mamoru caía presa del dolor en medio de la calle estuvieron conscientes de que la situación era grave ¿por qué no había dicho nada, por qué? Tal vez porque en ese momento no imaginó que unos días después todo se agravaría de tal manera, tal vez porque ella tampoco había querido ver triste a Usagi antes de tiempo, quizá porque fue demasiado ilusa y creyó que podrían encontrar algo pronto, los tres ¡que gran error había cometido! Jamás se perdonaría si Mamoru…
-¡con más razón debemos contarles todo a las chicas!-exclamó de prisa- necesitamos su ayuda forzosamente, y ya hemos comprobado que no rendirán al cien por ciento hasta saberlo todo. Aunque lo quieras no puedes ocultar esto por mucho tiempo, hoy lo lograste pero la verdad saldrá a flote tarde o temprano así que ¿no crees que es mejor decirlo ahora, que aún podemos encontrar alguna cura, especialmente si Usagi y las chicas nos apoyan, a mañana que ya no se podrá hacer nada? -se acercó a él mirándolo al rostro-Esta bien que desees el camino menos doloroso para Usagi ¿pero crees que ella deseé lo mismo que tú?
Mamoru volteó a verla, sorprendido por la pregunta
- Estoy segura de que Usagi preferiría saber la verdad por muy dolorosa que sea, estar consiente de que si no encontramos nada, morirás, pero segura de que la amarás cada segundo que te reste de vida. Mamoru, ella sólo quiere estar contigo. Su decisión no cambiará si es un siglo o un día el tiempo que estarán juntos.
Los dos quedaron en silencio. Mamoru volvió a clavar su vista en el suelo, perturbado por lo que le había dicho Luna. Y después de unos segundos pareció volver a la realidad, guiado por el repentino estruendo de la puerta. Artemis salió por ella, corriendo despavorido. Movidos por la curiosidad tanto Luna como Mamoru miraron hacia el interior del departamento.
-¿qué sucede?-preguntó Mamoru con una gotita en la cabeza, mirando el desastre que se había creado en la sala del departamento.
-lo mismo de siempre-suspiró Luna mirando la escena con tranquilidad
-¡Artemis, ven acá!-exclamó Mina en ese instante. Todos miraron hacia el punto donde estaban Luna y Mamoru, detrás de ellos se encontraba el muy cansado gato blanco.
-¡siento haber dicho lo que dije, Mina!-exclamó él para calmar las cosas-no era mi intención mencionar a todos aquellos chicos, sé que ahora sólo sueñas con tu novio Seiho, ¿verdad que te he dicho Luna, que Mina se sonroja a cada rato y sueña hasta despierta con ese chico?
-¡se lo contaste a Luna! ¡¿a quién más se lo has dicho? !- Las tres chicas tuvieron que volver a sujetar a Mina para que no se lanzara sobre el pobre gato que a penas y se había dado cuenta de que había empeorado las cosas.
-Ay, Artemis, mejor te hubieras quedado callado-dijo Luna
-¿En donde estamos?-dijo entonces una voz trémula, al fondo del departamento-¿y quiénes son ustedes?-preguntó mirando con una gotita en la sien a las cuatro chicas que ante su interrupción, se habían quedado inmóviles: Ami, Makoto y Rei sujetando a Mina y ésta con las manos aún extendidas para tratar de alcanzar al gato que se ocultaba tras Mamoru.
-Akiko-murmuró Mamoru entrando al departamento seguido de Luna y Artemis.
La joven lo miró a él y luego a los dos gatos. Por la voz femenina que escuchó, pensó que había una mujer más al lado de Mamoru pero no era así. No hizo más caso a ese detalle y avanzó rápidamente hacia él.
-¡Oh Mamoru!-susurró. Parecía no caber de alegría –¡sé que estuviste ahí, que fuiste por mí!¡pero te arriesgaste! aún cuando me ames tanto…
Un tosido le recordó a Akiko que además de Mamoru, había más personas en el lugar. Se puso roja de vergüenza por haber dicho aquello, y además, en presencia de completas desconocidas
-ellas son Mina, Ami, Rei y Makoto, de quien es este departamento. Ellas son muy buenas amigas de Usagi y mías.
-es un gusto conocerlas, chicas-dijo Akiko, inclinándose-Mamoru ¿puedo hablar contigo?
Aquella era una indirecta dirigida completamente a las chicas pero ellas parecían empeñadas en no dejarlos solos. La cordialidad, por lo menos hacia ella, no estaba impresa en el rostro de ninguna de las cuatro.
-ven-dijo Mamoru caminando hacia la habitación de la que ella había salido.
Akiko avanzó tras de él, percatándose de inmediato de la severa mirada que las chicas dirigían a Mamoru. Incluso los dos gatos miraron al chico, aunque de una forma totalmente distinta. Parecían intentar leer en su rostro algo que les dijera lo que él haría. No, eso era absurdo, aquellos eran sólo gatos. Se frotó los ojos. Tal vez aún no despertaba completamente
-déjame ver tus heridas-dijo ella en cuanto la puerta se cerró tras de los dos. Ya no parecía alegre sino preocupada
-no tengo ninguna herida
-entre sueños escuché que alguien se quejaba, no puedes negarme que eras tú. A esas chicas no les agrado nada, así que dudo que se hayan quedado a mi lado mientras yo dormía-explicó tratando de revisarlo pero su mano fue detenida por la de él mucho antes de que lo tocara. Se enfadó y se soltó de un manotazo-voy a revisarte quieras o no. Si no te dejas me forzarás a usar mis poderes contigo
-debió ser tu imaginación, vuelve a la cama Akiko. La que en realidad tiene heridas bastante serias eres tú-dijo dando la vuelta para marcharse pero…
-¿me negarás también que eres Tuxedo Kamen? Peleaste en esa batalla y saliste tan herido que incluso te has estado quejando de dolor. Por favor déjame examinarte.
-¿cómo te diste cuenta de que era él?-preguntó sabiendo que era inútil negarlo
-tenía los ojos cerrados cuando escuché tu voz en medio de la batalla, era inconfundible. Fuiste a rescatarme; a mí y no a Usagi, lo sé porque de haberla buscado habrías ido a un lugar que le gustara a ella y no a uno que me gustara a mí… esa colina era un secreto nuestro-dijo con una amplia sonrisa-te ves asombrado. También sé que Usagi es Sailor Moon. Aunque estábamos peleando aparte, pude ver cómo se transformaba ¡Y yo que estaba tan preocupada por que algo le pasara! Al final, fue ella la que terminó ayudándome.
-¿por qué Usagi estaba contigo?-preguntó él como si no hubiera escuchado sus palabras
-yo le pedí que habláramos. Deseaba saber si ella te amaba tanto como yo-susurró y luego sus palabras adquirieron un extraño tono-¿no quieres saber si el sentimiento que tiene por ti es verdadero amor?
-¿qué le dijiste Akiko?-inquirió con sequedad
-sólo la verdad. Le hablé de mis poderes, mucho antes de que yo supiera que ella era Sailor Moon,
-¿por qué hiciste algo así?-se sorprendió
-porque ella debía saber qué tan profunda fue nuestra relación, sólo así comprendería por qué estaba actuando de esa manera. No la conozco mucho, pero estaba segura de que no revelaría mi secreto. Usagi es una de esas pocas personas que te inspira la confianza suficiente como para decirle ciertas cosas.
-no te correspondía a ti contarle mi pasado-replicó Mamoru, molesto
-no le conté tu pasado, le conté el mío.
-sabes que están ligados. Me preocupa que le hayas contado las cosas desde tu perspectiva.
-¿dices entonces que querías contárselo tú? Ninguna de las dos lo pensó así porque parecías demasiado reacio a explicárselo
-tenía un problema que me impedía verla y mi pasado no era algo que se pudiera contar por teléfono.
-mientes peor que antes. Incluso Usagi ha notado que me amas. Estuviste tan al pendiente de mí. Lo digo porque fuiste tú quien me protegió de mis hermanos ¿cierto? Antes de caer completamente inconsciente, pude sentir el calor de tu pecho por sobre el frío de la lluvia. En ese momento supe que podía estar tranquila porque no dejarías que nada me sucediera. Eso me basta para saber que me quieres.
Lo abrazó impulsivamente esperando que él respondiera de la misma forma pero eso nunca sucedió.
-¿sigues despreciándome por haberte dejado de pronto?-preguntó ante su evidente rechazo- Sé que te hice sufrir pero debes saber…
-no lo entiendes aún
-¿no entender qué? –Entonces se quedó en silencio, pensando detenidamente en si decir aquello que había comenzado a dar vueltas en su cabeza o no. Al final profirió unas palabras, tan bajo que apenas y ella misma las pudo escuchar-sé que me quieres y que también la quieres a ella ¿pero a quién amas?
Unos sonidos detrás de la puerta impidieron que él respondiera. Akiko la abrió rápidamente y las chicas que husmeaban detrás de ella cayeron en montón con un sonido estrepitoso.
La escena que Mamoru y Akiko contemplaron a continuación era bastante chusca pero ni ella ni él rieron.
-¡Ayyyy! ¡me estas aplastando Rei!-se quejó Mina
-Me quitaría si no tuvieras tu codo sobre mi cabello-replicó la otra
-¡Mina, cuidado!
-¿se puede saber cuanto tiempo llevan escuchándonos?-preguntó Akiko, interrumpiendo sus quejidos
-solo el final-contestó Makoto que al fin logró ponerse de pie- los reclamos de Ami no nos dejaron escuchar otra cosa
La aludida, que avergonzada por lo ocurrido no se había atrevido a hablar, se puso enormemente roja. Ella era la única que se había salvado de caer.
Akiko suspiró mientras miraba cómo las otras dos chicas trataban de levantarse.
-para serte sincera Mamoru, no creo que éstas chicas sean muy confiables
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Usagi había caído en un profundo y confortable sueño. Todo estuvo oscuro y en paz hasta que súbitamente, comenzó a escuchar una voz…retumbando en su mente…
¡Princesa, princesa!
La voz era lejana pero había logrado escucharla. Ese día sus oídos no habían estado atentos a otra cosa más que la llegada de ese llamado. Se levantó inmediatamente. La mujer que le hablaba se disponía apenas a tocar la puerta cuando ella la abrió, violentamente.
-¡¿ya llegó?!-exclamó con ansiedad
-s...sí, princesa…-dijo la otra
La alegría la inundó, agradeció la respuesta y echó a correr por los pasillos del palacio hasta llegar a los jardines posteriores, donde él siempre la esperaba. Esta no fue la excepción. El joven estaba concentrado en observar detalle a detalle el majestuoso palacio lunar pero, al verla, su mirada no se fijó en otro punto. Sus labios dibujaron una discreta pero hermosa sonrisa.
-princesa-le saludó el joven con una reverencia
Lo recibió de la misma forma amable y ceremoniosa, tratando de controlar su respiración, agitada por la carrera. La sonrisa de él se alargó cuando sus ojos volvieron a encontrarse y la felicidad que ésta expresaba se fundió con la suya.
-la noche ha caído, pensé que no vendría-comenzó la plática, con el pecho aún agitado
-los asuntos que tengo que arreglar en la Tierra absorben siempre la mayor parte de mi tiempo pero no podía faltar hoy, sin importar que tan tarde llegara, tenía que verla princesa- ella se sonrojó y comenzó a caminar por la línea que formaba un camino entre las flores; él la siguió-si fuera por mí pasaría todos los días aquí, en la Luna
-y pensar que yo jamás he pisado la Tierra- le dijo, volteando a verlo-Me ha contado tanto sobre ella que me es fácil imaginármela, me gustaría saber si la imagen que tengo coincide con la realidad.
-ya tendrá la oportunidad de hacerlo. Aunque tal vez se desilusione. La Tierra es parecida a la Luna pero mi reino no tiene ni la mitad del esplendor que posee el suyo-respondió el joven mirando el palacio con ojos maravillados, aun cuando lo había visto tantas veces.
- Me importa más que sea un lugar acogedor a espléndido, así que estoy segura de que me agradará-le sonrió-¿le importaría acompañarme a un sitio antes de volver a palacio?
Por un segundo los ojos de él la miraron con un toque de curiosidad, pero adquirieron un matiz distinto cuando respondió con aquella sonrisa que la hacía desfallecer
-por supuesto
Después de caminar por un largo rato, dejando tan atrás el palacio que éste casi se perdió de sus vistas, se detuvo. Esa noche el planeta Tierra estaba en su apogeo, brillando majestuosamente en lo alto del cielo.
- en verdad me gustaría ir-susurró sentándose en el verde pasto desde donde contempló maravillada el hermoso planeta
-se aburrirá cuando vaya- comentó él sentándose a su lado
-se equivoca-dijo sin apartar la mirada del planeta-algo tan bello jamás podrá causarme tedio. Desde niña he mirado la Tierra por horas y cada día me atrae más. De la misma manera contemplaré todo, los mares, las plantas, el cielo, cuando esté ahí.
-ni siquiera yo, que amo tanto a mi planeta muestro tanta fascinación por él, como lo hace usted
-bueno, eso tiene además otra razón-sonrió ella, tomando su mano-…tú. Cuando no estas aquí observo a la Tierra sabiendo que estas ahí, en algún punto y eso hace que mis noches de espera sean menos largas. Y a veces también la veo tratando de imaginar qué estas haciendo… si piensas en mí.
-desde que te conocí no he dejado de hacerlo, no importa en donde me encuentre-murmuró él mientras los dos se acercaban para besarse
Su amor confluía, se derramaba sin descanso cuando sus labios se juntaban, anhelantes de los otros. Estaba segura de que eso jamás cambiaría, pero…
¿Qué sucede?-preguntó él, al separarse de ella y ver que suaves lágrimas corrían por sus mejillas-¿lloras por nosotros? ¿Por nuestra situación?-la interrogó con profunda tristeza y preocupación
-no, no es así-sonrió-me siento muy feliz de estar a tu lado. Eso es todo
El joven, aunque no muy convencido, sonrió y sacó un largo papel, dentro de él había algo que capturó toda su atención.
-¿esto es una flor?-preguntó con cierta incredulidad
-sí, es una rosa, sólo que ya se ha secado. Pensé que sería un buen regalo puesto que aquí no hay este tipo de flores. Por supuesto es mucho más hermosa cuando acaba de florecer. Te traeré una en mi próxima visita.
- ésta aún es hermosa pero ¿qué es esto?
-espinas, sería mejor que no las tocaras-le advirtió tomando su mano-podrías lastimarte
-las espinas ¿lastiman?
-sí. En la Tierra se dice que la rosa es como el amor: placentera, hermosa si llegas a tocar la flor pero si la tomas por el tallo…
Él pareció entristecerse
-es doloroso pero posible-contestó luego de pensarlo detenidamente, tomando la rosa de tal forma que no lastimara sus suaves manos -me refiero a quitarle las espinas. Entonces se podrá tocar sin lastimarse ¿podremos quitárselas siempre y cuando estemos juntos, verdad?
-Sí Serenity, siempre que confiemos en ello, así será
Lo abrazó fuertemente. A pesar de la adversidad, en ese momento se sintió feliz… porque estaba junto a él
Abrió los ojos muy lentamente. Todo estaba en penumbras, pronto amanecería. Se encontraba en la cama de una de las recámaras del departamento de Makoto.
Se preguntó si aquello había sido un sueño o un recuerdo más de esos tan raros que tenía últimamente. Miró a su lado, donde Mamoru dormía sentado en una silla y con la cabeza y brazos hundidos en la cama
¿Había estado con ella todo ese tiempo?
Su corazón latió rápido, tan agitado como había latido en su sueño luego de haber corrido por el palacio para encontrarse con su amado. La mujer que era ella en aquel sueño no se trataba de Usagi, sino de su anterior yo, la princesa Serenity. Y el hombre que había estado con ella… ¿quién era? ¿Por qué no podía recordar su rostro y su voz cuando momentos antes los vio tan claros? Y lo que él le dijo fue…fue…
Hundió la cabeza entre las manos. No podía recordar. Parecía como si entre más intentara recordarlo lo olvidara más.
Volvió a dirigir su mirada a Mamoru, esta vez con una sonrisa melancólica. Si Serenity era la mujer de ese sueño entonces el único hombre que podía haber estado con ella, despertándole tanto amor, sólo podía haber sido Endimión. Ellos se habían querido tanto que su amor había perdurado aún después de la muerte, por eso Mamoru y ella se habían encontrado y enamorado.
¿Pero qué sucedía ahora? ¿Por qué parecía que su amor no era tan grande como lo fue el de sus encarnaciones pasadas? De serlo, quizá en ese momento ella no estaría dudando de si él la amaba o no, y él no se habría comportado como lo hizo aquellos días.
Se levantó tratando de no despertarlo y se sorprendió al ver que también sus cuatro amigas estaban en la habitación. Dormían en el suelo y parecían bastante cómodas en él. Sonrió y salió de la recámara.
-buenos días Usagi-murmuró una voz femenina desde la cocina
-Akiko… ¿cómo estas?-preguntó caminando hacia ella
- por lo que veo, mejor que tú…Lamento haberte metido en este asunto-dijo con verdadero arrepentimiento y luego preguntó, al ver que tomaba el teléfono-¿llamarás a tu familia?
-sí, quiero decirles que estoy bien
-tus amigas le dijeron a Mamoru ayer que ya habían avisado a tus padres. Es maravilloso que haya personas que se preocupen por ti y extrañen tu ausencia. Eres realmente afortunada Usagi porque además de una familia que te quiere también cuentas con grandes amigas. Ellas estuvieron al pendiente de ti en todo momento.
Usagi estaba más que segura de que aquellas palabras eran veraces. Miró a Akiko con cierta compasión al recordar que en la batalla sus hermanos, esa familia que debía haberla protegido y abrigado, la habían atacado y herido sin ningún miramiento. Era cierto, Akiko no tenía muchas personas a su alrededor que le hicieran sentir lo que es el cariño.
-pero a mí nada de eso me importa-dijo mientras un repentino brillo de felicidad iluminaba sus ojos verdes-ya no estaré sola jamás…
Las dos entendieron, una con dolor y otra con alegría de qué estaba hablando
-¿Usagi, puedes devolvérmela?-pidió la chica- Me refiero a la fotografía que rescataste en la batalla. No podría conciliar el sueño de nuevo si no la tengo conmigo.
-s...sí, claro-dijo sacando el objeto de la bolsa de su chamarra
-esta foto no la tomaron en la misma colina en la que estuvimos ayer-comentó la chica, recibiendo la fotografía-y yo me prometí a mí misma que no me separaría de ella a menos que muriera. Aunque pienso que incluso el día de mi muerte, la sujetaré con todas mis fuerzas. Gracias por salvarla, Sailor Moon
Usagi volteó a verla rápidamente
-ahora tú sabes mi secreto y yo sé el tuyo-continuó Akiko recargándose en el refrigerador, sin despegar ni un momento la mirada de ella -Hemos quedado a mano. Sólo me gustaría preguntarte una última cosa: ¿qué vas a hacer?
Usagi esquivó su mirada: entendía hacia dónde se orientaba la pregunta
- yo me haré a un lado-respondió-cuando él diga que te quiere a ti
-¿por qué insistes en esperar a que él te lo diga? ¿sus sentimientos no te han quedado lo suficientemente claros con sus acciones?
-Mamoru pasó la noche cuidando de mí y pareció preocupado cuando me desmayé por la fiebre
-también cuidó de mí, eso no demuestra que te ame
-lo mismo digo-replicó Usagi
El rostro de Akiko mostró una casi imperceptible mueca de disgusto. Recordó lo que le dijo Mamoru en la madrugada y por primera vez pensó en la posibilidad de que él amara a Usagi y no a ella. Sintió como si su respiración se cortara y su corazón se detuviera. Pensar en aquello era para ella como decir que la fuerza de gravedad no existe o que dos más dos no son cuatro.
-está bien si quieres creer eso-dijo Akiko en tono molesto, tratando de olvidar lo que había pensado- sólo recuerda que yo me fui lastimándolo profundamente. Cree que volveré a jugar con sus sentimientos, por eso no me acepta, y sigue contigo. Pero ten en cuenta que en cuanto le diga que me marché para protegerlo entonces su rencor se desvanecerá, y podremos ser libres para amarnos.
-¿dices que él sólo me ve como segunda opción?-dijo molesta
-sólo quiero hacerte ver que si sigues dejándote llevar por tus sentimientos sólo saldrás herida. Si a pesar de todo piensas seguir con él, no debe sorprenderte que mientras tú lo beses, entregándole todo tu corazón, él imagine que los labios que besa son los míos.
Usagi tomó lo primero que encontró a la mano, sin siquiera verlo, y lo apretó con todas sus fuerzas. Un segundo después un líquido frío y de color rojo se impactó violentamente contra el rostro de Akiko, empapándolo. La chica se quedó pasmada, mientras Usagi continuaba sosteniendo el objeto-una jarra cuyo contenido había arrojado de un solo tirón sobre la chica- y miraba a la joven con verdadero enojo, al tiempo que tercas lágrimas se deslizaban como ríos por sus mejillas.
-diles que ya no tengo fiebre-dijo Usagi refiriéndose a sus cuatro amigas que dormían en ua de las habitaciones.
Ami que salía en ese momento de la habitación, apenas y logró ver la silueta de Usagi, volando frente a ella para desaparecer tras la puerta. Makoto
-alguna de las dos tenía que salir lastimada. Es así, aunque no lo queramos-pensaba Akiko, mirando fijamente la puerta por la que Usagi había salido. Algo había en su rostro serio que denotaba preocupación- sé que lo entiendes, pero ¿en realidad ya no tienes fiebre, Usagi?
Aquí termina otro larguísimo capitulo XD Gracias por sus reviews del capitulo pasado, creo que no necesito preguntarles de nuevo si les gustó XD me alegra saber que mi esfuerzo vale la pena; sus comentarios me llenan de energías para escribir el siguente capítulo :) Me encantaría escribir uno diario o por lo menos uno por semana pero es para mí realmente imposible u-u sobretodo por la cantidad de hojas que salen y el poco tiempo del que dispongo para escribir ¬¬ pero me esforzaré más, lo prometo!
En cuanto a sus preguntas y dudas creo que la mayoría quedan más o menos resueltas en este capitulo :) aunque tal vez no de la forma que esperaban. Acerca de la relación de Threx/ Kazuo y Usagi no puedo decir mucho aún, sólo que tiene que ver con el Milenio de Plata.
Y bueno, Mamoru tiene mucho que explicar, así que no se pierdan el próximo capitulo XD!
