"DESTINOS SELLADOS"

Por Afaya

Capítulo XVI

Un sueño que se convierte en pesadilla

& Parte 2 &

Deseaba con todas sus fuerzas lanzar un suspiro. Realmente lo necesitaba. Aún cuando ya había lanzado bastantes en aquella noche… sí, sí, pero lo había hecho lejos de ella, cuando ya veía que la velada sería un desastre, pero aún no suponía en qué medida. Sin embargo, no podía lanzar ningún suspiro.

Lo intento, dentro de sí mismo de nuevo.

No, definitivamente el resultado no era el mismo. Al menos si hubiera suspirado se sentiría, si no un poco mejor, por lo menos no peor; no como ahora.

-¡cuidado!

Señal de alerta. Detente, para… o esquiva.

Demasiado tarde. Los platos se mantuvieron por unos segundos en el aire y luego cayeron justo sobre su cabeza –para su suerte estaba cubierto con aquella vestimenta de pies a cabeza; para su desgracia más de uno de los platillos estaba caliente-.

-¡lo lamento, señor! –dijo el mesero, aún cuando posiblemente no era él el mayor culpable

-¿estás bien, Yoshiki? –preguntó la inteligente joven de cabello corto azul cuya identidad secreta era la de Sailor Mercury.

Aún cuando no podía ver estaba seguro de que la gente había hecho un círculo a su alrededor y lo miraba, podía escuchar con claridad sus cuchicheos, aunque ciertamente les puso poca atención. El golpe lo había dejado en el suelo y se sentía realmente confuso, pero contestó intentando mostrarse normal.

-sí, estoy bien –y a continuación sintió el pequeño pañuelo con el que dulcemente Ami intentaba quitar la revoltura de platillos de su cabeza, junto con algunos pedazos de un plato blanco roto.

-"ella se cortará si sigue así" –pensó, y de inmediato la sostuvo por las manos- es inútil –dijo, por fin lanzando su anhelado suspiro- será mejor que me quite esta ropa.

-los atuendos sobrantes han sido llevados a las áreas de camarotes, puede cambiarse ahí. Por ahora nadie puede descubrirse en público –dijo una voz de hombre. Por el tono imperativo, Yoshiki supuso que se trataba de uno de aquellos gendarmes que vigilaban que todos llevaran disfraces- es por aquí. Mientras puede limpiarse con esto.

La chaqueta negra cayó en sus piernas pero Ami la tomó antes que él

-yo voy contigo –dijo ella y él, aún cuando no podía ver el rostro de su compañera, que de haberlo hecho habría descrito como hermoso, sonrió por primera vez en aquella velada.

# #

¿Cuánto tiempo habían estado bailando? Para ella había sido una eternidad, agotadora y algo bochornosa eternidad, pero suponía que aquello solo había aplicado a ella. Tan solo debían haber pasado veinte o treinta minutos.

¿Has sentido alguna vez que la música impide que dejes de bailar? Te detienes, pensando que la pieza va a llegar a su fin y de pronto una nueva melodía se mezcla con el final de la otra y todos a tu alrededor toman más energía, cambian de pasos, parecen renovados. También tu pareja que aún cuando se la ha pasado chocando con todos, baila con más entusiasmo. Parece disfrutar el baile.

Y tú vuelves a moverte con la música.

Por lo menos él lo disfruta. Eso te hace resistir un poco más.

Pero hay un límite para todo.

De pronto un profundo alivio inundó su pecho. Era el momento. Había estado lo suficientemente atenta a la música como para notar el instante exacto en que los acordes que antecedían al final de la melodía comenzaron a sonar. Esta vez, estaba segura, la música se detendría unos segundos.

-me gustaría descansar un poco –soltó entonces, mirando a su pareja, o más bien al capuchón que cubría el rostro completo de su pareja.

-sí así lo deseas, Mako –dijo él con voz amable. La música había parado y él también lo había hecho, ofreciéndole su mano para salir de ahí.

La música se reinició pronto con una melodía alegre y viva, pero ellos ya caminaban fuera de la pista.

Makoto buscó a sus amigas. Ahora únicamente una de ellas se hallaba en el salón. Reconoció sin mucha dificultad, a pesar de la oscuridad, la pulsera rosa del intercomunicador de Usagi en la muñeca de una joven en una de las mesas de la primera fila. Se encontraba de espaldas a ella, de pie al igual que su pareja, uno de los brazos rígido a su costado, enormemente tenso. A Mamoru –porque por la altura estaba segura de que se trataba de Mamoru- lo veía solo de perfil, pegado a la mesa, pero sin recargarse. Parecían enfrascados en una plática seria, y fue eso lo que le hizo pensar en no interrumpir, aún más que si los hubiera visto acaramelados, besándose o tomados de la mano como hacían las demás parejas. Entonces, la mirada de él se cruzó con la suya, paró de hablar y un segundo después Usagi se volvió y miró hacia ellos también; les recibió con una sonrisa de esas que se muestran cuando quieres fingir que no está pasando nada.

-parece que las demás se han ido –comentó Mako

-Ami y Yoshiki mencionaron algo de ir a ver a venus –explicó Usagi con su voz risueña de siempre- y Mina no parecía tener muchas ganas de bailar

Mako mostró una sonrisa nerviosa llena de comprensión. Nadie como ella entendía tan perfectamente porqué Mina había rechazado salir a la pista de baile con un chico que cubría su rostro por completo. Ella había enfrentado durante bastantes minutos el tener que guiarlo o jalarlo para que no chocaran con el resto de las parejas y aún así no había podido evitar que todos a su alrededor se alejaran de ellos para evitar los golpes. No había sido para nada divertido.

-tengo que ir al tocador –soltó Usagi y sin decir más se alejó del grupo a grandes zancadas.

La música a todo volumen retumbaba en los oídos de la rubia mientras caminaba, pero en realidad no la escuchaba.

-¿esos chicos los encapuchados? -se recordó Usagi diciendo aquellas palabras a su novio unos minutos atrás, más claras a pesar del estruendoso sonido de la música.

-si contamos a Threx son cinco, al igual que los encapuchados, y aparecieron justo cuando todo esto comenzó –prosiguió Mamoru- Esa noche además,parecen demasiado unidos, incluso se han cubierto el rostro con la capucha de la misma forma. Los cuatro coinciden en que se han enamorado perdidamente de ellas y en que han logrado conquistarlas en unos cuantos días…

Apretó los puños

-¿eso les hace sospechosos? no puedo creer eso –replicó ella- ¿es que no lo has notado, Mamoru? ¡Ellos las quieren de verdad!

-¿también el chico que salía con Rei? -espetó Mamoru y Usagi no pudo responder: Unkei había desaparecido sin ninguna explicación ni despedida, haciendo trizas la promesa de subir con Rei a ese crucero. Y sí, Unkei también había mostrado guardar un gran cariño hacia Rei y sin embargo…- con tal de conseguir lo que desean, muchos chicos son capaces de jurar amor eterno y luego negar que lo hicieron, Usa

Los puños de Usagi se apretaron más

- pero ¿qué podrían ganar los encapuchados con eso?

-acercarse a ti –dijo Mamoru de inmediato- no olvides que tú pareces ser importante para ellos

Usagi esquivó la mirada de él, sus brazos tensos

-hace mucho creímos que tú eras nuestro enemigo por buscar los cristales arco iris -mencionó Usagi, llevando una de las manos empuñadas al pecho- pero siempre estabas apoyándome y ayudándome ¿No crees que la situación de los encapuchados es la misma? Ellos me han salvado la vida, y la tuya también

Aquella alusión hizo cambiar la mirada de Mamoru por un segundo, pero su voz fue resoluta cuando habló de nuevamente:

-en aquel tiempo, ustedes no confiaban totalmente en mí, y hacían bien. Ni siquiera yo sabía lo que buscaba con toda claridad… – y agregó luego con más firmeza en sus ojos- Quizá esa sea la mayor diferencia entre los encapuchados y yo: ellos parecen demasiado seguros de cual es su objetivo

Usagi concentró la mirada en la mesa tras Mamoru y sus ojos destellaron

-¿en verdad crees qué Threx podría ser el encapuchado de dorado, que sería capaz de planear todo esto?

-sí –respondió Mamoru con firmeza- Sabemos muy poco de los encapuchados como para confiar en ellos, y sobre Threx, nunca me ha parecido que hable con completa sinceridad. Creo que tanto él como los encapuchados nos están ocultando algo y eso me inquieta.

Usagi no dijo nada, dudando aún.

-sé que tus amigas te preocupan –prosiguió Mamoru- si ellos son los encapuchados, quizá Rei no sea la única que terminará sin pareja. Pero posiblemente tu temor más grande es que una persona más resulte lastimada si Threx está detrás de todo esto: tú.

-yo –pensó, recargada en la pared del pequeño espacio ocupado únicamente por un retrete y una esfera sencilla de plástico pegada a la pared, de la cual salía el papel sanitario. Afuera se escuchaba el ruido continuo de mujeres entrando y saliendo. Algunas intercambiaban someras palabras que prometían convertirse en buenas confidencias, pero normalmente la amistad solo duraba unos segundos, mientras lavaban sus manos o se retocaban el maquillaje.

Se descubrió la cabeza. Aquella capucha hacía que sintiera calor.

-no es lo que tú crees –dijo su voz en el recuerdo, como respuesta a las palabras de Mamoru- es que yo… -dejó de hablar entonces, dudando nuevamente

-¿qué es, Usa? –preguntó Mamoru con una mirada que le aflojaba el cuerpo- ¿por qué confías tanto en él?

-qué tonta –se dijo, dentro de sí, empuñando las manos que pendían a los costados de su cuerpo- debí habérselo dicho. Después de todo, esta noche era para hablar de nuestras inseguridades ¿no es así?

-No es que confíe tanto en él… -continuó pensando. El ruido afuera no paraba. La música del salón principal se escuchaba como un murmullo bajo- ¿Qué me habrías dicho si te hubiera contado que él apareció en mis sueños, Mamoru…? ¿si te hubiera contado lo que vi en ellos..?

Las imágenes del último sueño que había tenido se filtraron en sus pensamientos y aparecieron ante sus ojos cerrados: la lluvia torrencial cayendo sobre ella, su cuerpo frío y su atuendo empapado; bajo este las ropas de una princesa, de la princesa de la Luna; los rayos rugiendo y los relámpagos destellando a su alrededor… unos labios tiernos, ella respondiendo a esos labios… la mirada amorosa de Threx a la luz de los relámpagos, esa misma mirada que él le había dirigido desde que chocaron en la calle y su amistad comenzó…

Abrió los ojos

Si Threx era el encapuchado de dorado, ese que había llamado Endimión a Tuxedo Kamen y a ella princesa, no solo estaría a punto de enfrentarse a un amigo, sino que la posibilidad de que el sueño que había tenido fuera cierto…

Negó con la cabeza violentamente. Sus puños pegados a la pared se habían crispado aún más en un solo y firme movimiento.

-¿Usagi, estas aquí? –exclamó una voz fuera, con muy poco decoro y respeto a quienes estaban dentro de los cubículos de los sanitarios. Fue por esto, más que por haber reconocido su voz, que supo de quién se trataba.

Volvió a cubrirse la cabeza con la capucha y despegó la espalda de la pared.

-¿Mina? –preguntó Usagi, abriendo la puerta del pequeño cubículo

La aludida, que se hallaba del otro extremo, volteó a verla con una sonrisa.

-¡ah! ¡ya comenzaba a pensar que te habías fugado!

-¿Qué haces aquí? –dijo Usagi- pensé que darían un paseo

-Seiho y yo hacíamos eso cuando nos encontramos con un par de desaparecidas, jajaja. Ellas han sido contratadas como músicos, pero han terminado el número de piezas solicitadas, así que están libres –le guiñó un ojo- Yo quería llevarte con ellas pero no me dejaron. Han preferido venir hasta ti. Creo que están ansiosas por ver a "cabeza de bombón" después de tan largo tiempo de ausencia.

Usagi abrió los ojos enormemente. Un brillo intenso apareció en ellos, un brillo de alegría.

-¡Haruka, Michiru!–exclamó Usagi estando a unos pasos de ellas. Aparentemente la mesa contigua del lado derecho a la suya se había desocupado en su ausencia, porque eran ahora Michiru, sentada en una de las sillas, y Haruka, parada tras ella, sus ocupantes - ¿en verdad son ustedes?

-buenas noches, Usagi –le saludó la voz cortes y melodiosa de Michiru Kaio quien volteó hacia ella

-hola, cabeza de bombón –agregó Haruka Tenou con una tenue sonrisa

A pesar de que llevan los mismos disfraces que los demás, podía ubicárseles perfectamente: la pose elegante y madura, sus gestos llenos de cortesía, sus sonrisas brillantes y perfectas eran inconfundibles.

-yo tampoco podía creer que estuvieran aquí –murmuró la voz de Makoto, sentada en la otra mesa donde momentos atrás Mamoru y ella habían estado hablando. Usagi supuso que el joven tras ella era Sotaro y que el encapuchado parado en el lado opuesto a este, era Seiho. Mamoru seguía de pie, junto a la silla vacía de la mesa inicial, casi en medio de las dos mesas.

- me alegra mucho verlas –dijo Usagi con una sonrisa cálida en la que se adivinaba el afecto, la admiración y el respeto. Aún cuando, en un comienzo, las outer senshis habían tenido serios roces con las inner senshis, habían terminado convirtiéndose en grandes compañeras.

Mina aprovechó el momentáneo silencio que siguió para narrar el momento en el que las había encontrado y la magnífica música que habían tocado en el restaurante donde ella y Seiho estuvieron. La inesperada presencia de Haruka y Michiru había traído júbilo y un renovado entusiasmo al grupo. Usagi bromeaba con refrescada alegría y despreocupación, como si la presencia de las outer senshis le dieran la seguridad que había estado a punto de perder.

-siendo este el salón principal creo que es injusto que las dejaran en el restaurante y no en este lugar –dijo Mina con indignación- ustedes tocan tan bien como los músicos que amenizan en este momento.

-gracias por el halago, pero ellos también poseen un gran talento –comentó Michiru fijando la mirada en los músicos que tocaban una pieza moderna y movida en ese instante

-tal vez ellas lo decidieron así para no llamar demasiado la atención –comentó sutilmente Sotaro. Al parecer había hecho aquel comentario para que lo escucharan solo quienes estaban más cerca de él, Makoto sentada adelante y Seiho, el enamorado de Mina al frente, no obstante las dos outer senshis lo oyeron. Lo supo por la rápida y suspicaz mirada que ambas le enviaron al mismo tiempo. Entonces se alegró de haberse rendido un momento atrás y decidir colocarse la capucha como todos los demás lo hacía. De lo contrario no habría notado aquella mirada. Seiho también parecía haberse rendido porque ahora su rostro estaba solo cubierto por el antifaz. Tratando de componer las cosas agregó con voz alta y sosteniendo la mirada de las sailors con una llena de cortesía-: ustedes son muy humildes

Mina añadió algo más a aquel comentario y la plática volvió a su rumbo.

A pedido de todas, Michiru comenzó a hablar de los escenarios en los que ella y su violín se habían presentado. Mina, Usagi y Makoto participaron activamente en la charla, mientras que sus parejas escuchaban en atento silencio. No obstante, de los tres chicos, el que más atención prestaba a lo que se decía y hacia era Mamoru, parado junto a la silla vacía de aquella mesa de la primera fila…

-"Cuando supe que todas de una u otra forma teníamos la oportunidad de asistir a este crucero creí que era una alegre casualidad –recordaba lo que Rei le había dicho, al mismo tiempo que miraba silenciosamente a las dos outer senshi y de reojo a los otros dos chicos del círculo. En ese momento Usagi, que se había sentado en la mesa de Michiru, hablaba con rapidez y regocijo y las dos sailors exteriores le escuchaban con una leve sonrisa, ocultando tras sus expresiones maduras y refinadas el enorme afecto hacia la rubia; igual que trataban de ocultar aquel brillo de circunspección y sagacidad en sus ojos atentos- … pero he comenzado a creer que no ha sido una casualidad"

# #

-gracias –dijo Yoshiki con amabilidad mientras los dos hombres de negro le abrían el paso. Y lo primero que vio al frente –porque había decidido que lo de cubrirse el rostro con el capuchón era una estupidez y que no lo haría más- fue a su querida Ami. Lo supo por la inigualable sonrisa de ella y por el pañuelo sucio en su mano con el que había quitado la comida de su cabeza.

Ella notó su presencia en ese momento

-¿cómo me veo? –dijo él para luego ofrecerle el brazo

Ami lanzó una risita

-creo que te ves igual, solo que sin tanta comida sobre ti –dijo aceptando el brazo que le ofrecía

Él también rió

-aparte de eso, me agrada ver el rostro del chico con el que camino –agregó Ami

-este traje me queda mejor que el anterior –espetó el chico. Habían dado la espalda a los camarotes y caminaban hacia el elevador.

-¿no te parece extraño? –preguntó ella de pronto

-¿eh? ¿qué?

-el que haya tantos guardias en el área de camarotes. Ni siquiera permitieron que yo entrara contigo

Yoshiki le sonrió

-A esta velada asisten menores de edad –respondió con simpleza- parejas enamoradas que son menores de edad –corrigió- Si dejaran entrar a las parejas a estas áreas posiblemente sucedería más de un "accidente"

Ami asintió con el rostro enormemente sonrojado. Era la primera vez que pensaba en aquello

- pero el número de guardias me parece excesivo –continuó ella sin mirarlo- Tampoco creo que se justifique que el encargado te acompañara en todo momento.

-deben ser políticas del barco –respondió con simpleza. Habían llegado al elevador. Frente a él un par de parejas esperaban también- y ahora que puedo ver mejor ¿A dónde te gustaría ir?

-me gustaría volver al plan original y ver las estrellas y el mar, si no te molesta

-no, al contrario ¿Sabes? No sé que hubiera hecho si me hubieras dicho que deseabas bailar. Soy terrible bailando

Ella rió por segunda vez

-yo tampoco creo ser la mejor bailarina

Él le dirigió una mirada cálida

-entonces ya has bailado antes

-sí

-¿te has divertido?

Ami mostró una amplia sonrisa como respuesta

-es una faceta tuya que desconocía –confesó él- Seguramente ha sido por tus amigas. Ellas parecen haber influido mucho en ti.

-sí, lo han hecho –dijo Ami con una sonrisa tímida llena de cariño- aún me gustan los libros y el estudio pero una de las cosas que más disfruto ahora es pasar tiempo con ellas.

El elevador acababa de abrirse. Subieron junto con las demás parejas y se quedaron en silencio hasta que el número de cubierta en el que iban a bajar se encendió en el tablero del elevador. Al salir y caminar hacia las puertas de cristal, sintieron el aire fresco del exterior entrando por las hojas abiertas.

-es bueno que disfrutes tanto la compañía de tus amigas –retomó la plática Yoshiki- si continúo arruinando la noche, por lo menos tendrás el consuelo de saber que pasaste algún tiempo con ellas

-yo no creo que hayas arruinado la noche, Yoshiki. Mira –dijo. Habían cruzando las puertas de vidrio y Ami señalaba precisamente hacia la baranda que recortaba el cielo nocturno- La noche es hermosa, el mar está tranquilo y estamos juntos –agregó con un murmullo, sonrojada- no creo que haya nada mejor que esto

Yoshiki le dirigió una nueva mirada llena de calidez y una alegre sonrisa, pero no dijo nada. Caminaron con más rapidez hasta que llegaron a la baranda y Ami levantó la vista del suelo, aún sonrojada, para mirar las estrellas.

-sí hay algo mejor que esto –dijo Yoshiki de pronto

Ami volteó a verlo. El rostro de él se acercaba y sus manos ya le sostenían por las mejillas.

Un beso

Sí, posiblemente eso era aún mejor.

# #

Todo indicaba que nadie en las mesas de las sailors iba a bailar. Haruka y Michiru parecían estar muy a gusto platicando, Mako había bailado lo suficiente como para encontrarse cansada de esto y Mina no parecía deseosa de probar su suerte en el baile.

En cuanto a nuestra protagonista, Usagi ya se había hecho a la idea de pasar la noche entera en grupo y no en pareja. Aunque lo cierto es que desde un inicio no esperó que aquel paseo tuviera una gran dosis de romance. Sabía que esa noche Mamoru y ella pasarían gran parte de la velada hablando, zanjando todos sus problemas de pareja, si es que eso podía hacerse, y al final quizá ni siquiera se darían un beso. Pero estaría con él y esta vez él no pensaría más en Threx ni en nada de esas cosas. Eso era suficiente.

Sin embargo, se equivocó y la noche romántica se terminó convirtiendo en una noche de investigación. Algo que nunca habría podido imaginar.

Todo indicaba que Mamoru y ella no volverían a tocar el asunto de los sentimientos aún cuando apenas y habían comenzado a hablar de ello. Porque ahora había algo más importante ¿no? Ahora tendrían que averiguar si ciertamente todo aquello había sido planeado por los encapuchados.

Sí, esa velada no tendría ni una pizca romance.

Fue por eso que, a pesar de que el sitio donde se encontraba sentada le daba una perfecta vista del salón, no notó el inicio de una nueva melodía -como lo hicieron bastantes parejas enamoradas en sus asientos o paradas cerca de la pista, esperando que terminara aquella pieza para poder salir a bailar la siguiente con su persona amada-. O por lo menos no fue así hasta que aquella mano se extendió hacia ella, solicitando la suya para salir…

Por un momento se quedó inmóvil, demasiado sorprendida como para moverse. Y aún lo estaba cuando, decidiendo que no podía rechazar aquella oferta, tomó aquella mano y caminó hacia la pista de baile, dejando atrás al grupo conformado por sus amigas y los enamorados de estas.

La luz intensa sobre la pista les iluminó en cuanto entraron a ella, al igual que las sombras circulares que vagaban vivamente de un lado a otro como si siguieran la música. Las parejas se movían alrededor con energía y contento. Hasta ahora, Usagi había sentido que existía más tensión que amor en el ambiente del barco, aún en las mesas donde los enamorados se abrazaban y besaban. Era como si las parejas estuvieran en constante nerviosismo, temerosas de perder a su persona querida en cualquier descuido, temerosas de no poder encontrarle de nuevo entre tantos disfrazados. Pero en aquella pista todo era distinto, el temor se había perdido y las parejas estaban disfrutando el momento, disfrutando el hecho de estar juntas.

-Usa, necesito tu ayuda

Ella volteó a ver a su pareja. La diáfana luz de la pista le permitía ver con mayor claridad los detalles de aquel rostro serio, el rostro de Mamoru Chiba, desde sus rasgos varoniles y atractivos hasta la estela de palidez y cansancio que había quedado en sus pómulos luego de las terribles heridas que casi le quitaran la vida… Sus ojos inquietos y decididos tras el antifaz

-he intentado hablar con esos chicos, pero no podré sacar nada importante mientras estemos todos juntos –continuó él, hablando bajito, casi en un murmullo.

-¿y que puedo hacer yo por eso?

Se detuvieron. Estaban casi en medio de la pista. Entre las parejas moviéndose podía verse aún su grupo de amigos. Él se deslizó a su lado posando una mano en el talle de ella, delicadamente. Sus manos unidas habían cambiado de posición para comenzar a bailar y ahora los dos se encontraban frente a frente. Entonces Mamoru asió su talle con mayor firmeza y atrajo el cuerpo de ella hacia el suyo.

– he estado pensando que si sacara a bailar a Mina o Makoto, no sería tan extraño que bailaras a la vez con sus parejas –contestó Mamoru y estaban tan cerca que su voz baja fue como un susurro en el oído de Usagi que, atrapada por el cuerpo de él, no podía ver más que su hombro y la pista sobre él.

-¿quieres que sea yo la que los interrogue? –soltó ella de inmediato

Mamoru mostró una suave sonrisa

-sería sospechoso que fuera yo el que los sacara a bailar

Usagi enrojeció violentamente, mirando hacia un lado. Habían comenzado a moverse, y Usagi le seguía paso a paso, como una autómata.

-para las chicas también será extraño que tú las invites –soltó Usagi

-yo me encargaré de eso

Usagi se quedó callada, sin mirarlo

-si realmente crees que ellos no tienen nada que ver con los encapuchados, no tienes por qué temer. Al indagar no haríamos más que probar su inocencia –soltó Mamoru y Usagi se puso evidentemente tensa.

Nuevamente Usagi se quedó sin hablar y así, en silencio, bailaron unos minutos más. Mamoru no la miró directamente y ella agradeció esto, aunque sabía que él estaba esperando su respuesta. Usagi sintió que sus manos sudaban. Se avergonzó que estuviera cubriendo de sudor el hombro de él, donde apoyaba una mano, y la palma de la mano de él, donde apoyaba la otra.

- haré lo que pueda –murmuró Usagi repentinamente, sin muchas ganas. Entonces soltó la mano de Mamoru y dio un paso para romper la posición de baile y dirigirse a su mesa, pero él la detuvo, recuperando su mano.

-es inusual que volvamos cuando apenas hemos comenzado a bailar –dijo él volviéndola a tomar por el talle. Usagi volteó a verlo

-no si hemos tenido una discusión –hizo notar ella

-tienes razón –aceptó Mamoru con voz calmada y su mano sosteniendo la de ella se aflojó, como si le dijera: "si deseas marcharte ahora, no te lo impediré". Pero ella se quedó- ¿estás enfadada?

-no –contestó- Es solo que me gustaría que el tiempo no avanzara más

Mamoru la miró sin entender, pero ella esquivó su mirada y se pegó más a su cuerpo, la cabeza ladeada recargándose levemente en el hombro de él.

Como si uno hubiera leído los pensamientos del otro, habían recomenzado a bailar, en silencio. Aunque, en realidad no se estaban moviendo al ritmo de la melodía, como todos los demás. Sus pasos eran demasiado lentos como para decir que estaban sincronizados con la música. No obstante, parecía que a Mamoru no le importaba. Él no la había sacado con el propósito de bailar. Eso era cierto.

-supongo que ya te lo dijo ella –espetó Mamoru de pronto, hablando en un susurro, como lo había hecho hasta entonces- …que todo comenzó cuando era niño, en aquel hospital donde desperté sin memorias…

De inmediato, Usagi buscó los ojos de él, sorprendida nuevamente pero de forma distinta, interrogándolo con la mirada. Había sinceridad y decisión en aquellos ojos y una diminuta, casi invisible sonrisa, comprensiva y resignada en sus labios: su única respuesta al rumbo que había elegido para la conversación. Usagi volvió la mirada al hombro de él y a la pista de baile recortada tras este.

- Desde ese momento Akiko fue alguien importante para mí…

Usagi se estremeció y estuvo a punto de perder el ritmo apenas iniciado. Pero la mano de Mamoru sobre su talle la sostuvo firmemente, como un pilar sostiene un techo. Lo mismo hizo su otra mano en la que se apoyaba ligeramente.

-Al despertar en el hospital, con la cabeza vendada y sin ningún recuerdo, tuve la sensación de que no habría lugar en el mundo al que me sintiera pertenecer –continuó Mamoru. Por el tono de su voz, grave y nostálgica, Usagi podía asegurar que su expresión había cambiado-. Ella llegó un día antes de que fuera dado de alta: me estrechó en sus pequeños brazos, me sonrió con una sonrisa de alivio y me miró con esos ojos verdes llenos de susto; llegó cuando más perdido me sentía…

"El pequeño y solitario amigo que encontré, Fiore, se había marchado ya y no tenía más en el mundo que mi propio nombre y los pocos recuerdos que había reunido en el hospital, unidos a la soledad, la desesperanza y la desesperación... Nos habíamos conocido antes de que sufriera el accidente, eso fue lo que ella dijo, y luego me habló de ese primer encuentro que yo no recordaba, y de mi padre y de mi madre, y de mí. Siguió hablándome hasta que deseé saberlo todo, incluso los detalles más mínimos. Ella me reveló más de mi pasado de lo que me dirían más tarde las fotos y los objetos, pero sobretodo me hizo ver que pasara lo que pasara no se alejaría de mi lado, y yo abrigué esa idea con verdadero entusiasmo: decidí que haría todo para que así fuera"

Usagi apretó ligeramente la mano de él, pero no dijo nada.

-No sabía entonces que el miedo en sus ojos tenía una razón de ser, ni sabía de sus perseguidores o de sus poderes –siguió- Pero aún cuando lo supe, mi decisión siguió firme… Sus hermanos tardaron solo unas horas en encontrarla. Huimos de ellos, y días después, exhaustos, heridos y casi derrotados, nos encontramos con aquel hombre que se convertiría en nuestro tutor. Gracias a su apoyo logramos escapar de los hermanos de Akiko. Él decidió encargarse de nosotros, aún sabiendo que ella no era una niña común, arregló todo para que fuera así, y desde entonces se encargó de ocultarla y de protegernos.

El número de parejas en la pista se incrementó y el espacio para bailar se redujo considerablemente. Pero aquello no importaba. Usagi y él conformaban la única pareja que bailaba lento, así que no requerían demasiado espacio para moverse.

- Fueron tiempos difíciles –continuó Mamoru- Aún cuando nuestro tutor me lo prohibía, yo hacía lo posible por escapar de mis escoltas para verla. Pero a decir verdad, nunca logré demasiado –dijo, casi sonriendo- Era cambiada de apartamento con bastante regularidad y sin aviso, así que usualmente la hallaba hasta que ella podía escapar de la mirada de sus propios escoltas y llamarme por teléfono.

"Aunque nuestro tutor tampoco le dejaba asistir con demasiada regularidad a clases, era en la escuela donde verdaderamente podíamos pasar horas juntos. Sin embargo, ese tiempo nunca fue suficiente para mí… Solía despertar por la noche y al incorporarme, observar la habitación oscura y vacía, despertar con la sensación de que estaba tan solo como ese primer día de mi vida sin memorias. Y esa sensación permanecía el resto de las noches y de los días, volviéndome loco… Entonces, angustiado, pensaba en ella. Imaginaba su voz hablándome de la sonrisa de mi madre o del rostro de mi padre, la imaginaba conmigo, en un futuro donde no me separaría de ella jamás. Solo así logré soportar todos esos años de soledad"

Usagi sintió que ya habían bailado bastante tiempo, que la melodía había durado demasiado, ¿es qué él había elegido esa pieza larga a propósito?...

No, seguramente no.

-Entrené sin descanso buscando ser más fuerte, deseando protegerla debidamente si sus hermanos la hallaban, y estudié con entusiasmo para que nuestro tutor no tuviera razones para movernos a escuelas distintas. Todo lo que hacía era por ella. Pensé tanto en Akiko que todo lo demás desapareció, las cosas y las personas, nada me importaba más que ella.

Usagi levantó tímidamente la mirada. Mamoru, serio, miraba atentamente hacia un punto lejano, miraba más allá del salón principal, más allá del barco, del mar y de la ciudad, más allá de todo.

-entonces no estaba tan equivocada –dijo Usagi por primera vez desde que él comenzó el relato, evitando que sus miradas se cruzaran- tú le quisiste mucho

Mamoru continuó con aquella expresión absorta, y respondió sin mirarla, con su voz sincera y clara

-así es

- no parece que se estén divirtiendo –comentó Michiru en ese momento, mirando hacia el mismo punto que Haruka, quien, desde hace rato seguía disimuladamente lo que sucedía en la pista de baile. Mientras tanto Mina, Mako, Seiho y Sotaro, mantenían una vivaz plática aparte.

-la pista se esta llenado demasiado –mencionó Haruka, sin apartar la mirada del mismo punto

-eso debe estar acabando con tus nervios

No hubo respuesta por parte de su compañera, como Michiru lo había previsto. Se quedó callada, mirando también hacia las parejas que se movían alegremente, mirando entre los huecos que se creaban entre estas: mirando aquella pareja que desaparecía y aparecían entre el movimiento de las otras.

-creía que cuando no hubieran más prohibiciones ni barreras para verla, cuando estuviéramos realmente juntos, yo me sentiría parte de algo, al fin. Y sería feliz –agregó Mamoru, ignorando la expresión de dolor que había aparecido en el rostro de Usagi un momento atrás- Por eso le dije que me casaría con ella cuando tuviéramos la edad permitida.

Usagi continuó bailando pero esta vez, levantó la mirada con violencia y la concentró en los ojos de Mamoru que recibieron los suyos con comprensión y pesadumbre, como si él estuviera experimentando el mismo dolor que se clavaba más y más en su pecho, sin compasión. Usagi esquivó aquella mirada sin agregar palabras y concentró de nuevo sus ojos en el hombro de él, apretando aún más su mano que recibió aquel apretón con la misma seguridad y firmeza con que lo había hecho desde un inicio.

-Solo teníamos trece años cuando se lo dije por primera vez –mencionó Mamoru- Habíamos logrado que sus hermanos nos perdieran de vista y nuestro tutor nos había instalado en Jubangai. Fue el periodo más apacible que vivimos. Juntos nos iniciamos en la adolescencia y descubrimos lo que significa enamorarse… Nuestra unión había sido tan sólida hasta entonces que aquello no nos sorprendió. Descubrimos que eso era lo que habíamos deseado desde hacía años, sin darnos cuenta…

-ella mencionó algo sobre eso –meditó Usagi en voz alta y sin elevar la mirada- aunque nunca pensé que se referiría a… -hizo una pausa, sin poder decir la palabra- dijo que a esa edad comenzó a creer que podría ser feliz pero que entonces sucedió aquel accidente –añadió, recordando la parte en la que Akiko le habló del trágico deceso del hombre que había cuidado de aquellos dos niños solitarios

Mamoru asintió, levemente

-la ilusión no duró más que un par de años –agregó- Ella nunca dijo que el temblor fuera ocasionado por sus poderes, y yo decidí que tampoco pensaría en ello. Akiko me importaba demasiado como para convertirla en culpable, accidental o no, de la muerte de nuestro tutor. Me enfoqué en recuperarme para salir pronto del hospital y creí que las cosas volverían a la normalidad, pero meses después ella se marchó dejándome únicamente una cara: esa de la que ya habrás escuchado hablar bastante.

Usagi asintió, sin decir palabra. La melodía había terminado al fin y los músicos se ponían de pie. Todas las parejas se habían detenido, aplaudiendo a los músicos que se habían encargado de amenizar la velada hasta entonces. Mamoru y ella dejaron de bailar también, soltándose, pero no aplaudieron ni miraron hacia el escenario.

- entonces es así –comentó Usagi súbitamente, con un tono meditabundo- incluso la forma en la que ella y yo te conocimos, los sentimientos que despertamos en ti en ese primer encuentro, son tan diferentes…

-Usa, mírame –dijo él en un tono dulce y al mismo tiempo imperativo; y ella elevó lentamente sus ojos topándose con aquella mirada comprensiva que esta vez, también era firme.

Se escucharon renovados aplausos: nuevos músicos se intercalaban con los anteriores que iban de salida, ocupando los lugares de estos. Una joven subió al escenario y colocó el micrófono en posición para cantar. De los instrumentos salieron sonidos altos pero delicados. La voz de la joven cantante comenzó a sonar, lenta y pausada, con un casi inadvertido acompañamiento:

Ima anata no koe ga kikoeru/ Ahora mismo puedo escuchar tu voz

"Koko ni oide" to/ diciendo "ven aquí"

Samishisa ni makesouna watashi ni/ justo cuando estaba abrumada por la soledad

Usagi notó que las parejas volvían a colocarse en posición de baile, no obstante, esta vez más de una había escogido bailar con los cuerpos pegados, abrazándose. Las luces del salón principal habían bajado su intensidad y colores cálidos en forma circular mezclados con sombras vagaban por la pista con lentitud. Una curiosa neblina nacía de las orillas del escenario y comenzaba a dispersarse.

-¿lista? –le preguntó Mamoru y Usagi levantó la mirada y lo observó con ojos inquisitivos.

¿No se suponía que solo bailarían una pieza?

Asintió con la cabeza, sin mirarlo a la cara

Ima anata no sugata ga mieru/ Ahora mismo puedo verte

Aruite kuru/ caminando hacia mí

Me wo tojite matte iru watashi ni/ Te espero con los ojos cerrados

-tiene una hermosa voz –comentó Sotaro mirando hacia la joven parada en el escenario. Cantaba sosteniendo el micrófono con las dos manos y el sonido de su voz melodiosa se dispersaba por todo el salón.

-tan bella como la propia canción –agregó Michiru, mirando también a la joven cantante por encima de las parejas abrazadas en la pista. Mina, Mako y todos los demás lo hacían también, atrapados por el sonido de aquella voz.

-yo creo que es triste –soltó Haruka inesperadamente. Era la única que miraba hacia la pista de baile y no hacia la joven en el escenario.

Kinou made/ hasta ayer

namida de kumotteta/ las lágrimas nublaban mis ojos

Las parejas alrededor de Usagi y Mamoru bailaban lenta y suavemente, con movimientos mínimos: ahora Mamoru y ella podían por fin encajar con la música. Y, sin embargo, Usagi se sentía extraña.

Kokora wa ima.../ pero ahora mi corazón...

- Es difícil explicar lo que sentía –dijo Mamoru, reanudando la historia. Esta vez habló más bajo, pero desde su posición, Usagi aún podía escucharlo con claridad- Ella era como un oasis en el desierto de mi vida vacía, el oasis que siempre temí se desvaneciera como un espejismo… Y al final, fue así.

Bailar una pieza para enamorados mientras tu novio te habla de la chica que amó; y de cuánto la amó. Sí que era extraño. Usagi sentía una dolorosa opresión en el pecho y una gran incomodidad que se expandía con cada palabra de él. Y sin embargo, sentía la firmeza de la mano de Mamoru apretando la suya, sosteniéndola como lo había hecho desde un principio aún cuando la suya temblaba.

Oboete imasu ka / ¿Te a cuerdas de

me to me ga atta toki wo/ la primera vez que nuestros ojos se encontraron?

- Cuando se fue intenté buscarla, lo hice por meses, pero fue en vano –seguía Mamoru, ajeno a sus pensamientos y aparentemente también al ambiente romántico a su alrededor- Entonces me dejé caer. Dejé de asistir con constancia a la escuela, de pagar las cuentas, comía poco y dormía mucho menos, buscaba problemas en todos lados. No sentía ninguna esperanza. Intenté convencerme de que Akiko no me quería más y de que debía continuar solo, pero lo cierto es que de no ser por aquella chica que aparecía repetidamente en mis sueños pidiéndome encontrar el cristal de plata, jamás lo abría logrado…

Oboete imasu ka / ¿Te a cuerdas de

te to te ga fureatta toki/ la primera vez que nuestras manos se tocaron?

-estando Akiko, incluso la chica de aquellos sueños dejaba de ser importante. Pero cuando ella se fue, me aferré a ellos con todas mis fuerzas. Empleé la energía que había usado en buscar a Akiko, en recuperar esas memorias perdidas… Investigando, comencé a interesarme en la medicina, volví a estudiar con empeño y a sacar buenas calificaciones en la escuela; recuperé la rutina diaria. Y me acostumbré a la soledad con la esperanza de que desapareciera al recuperar mi pasado y mi identidad.

Sore wa hajimete no/ Esa fue la primera vez

ai no tabidachi deshita / que me embarqué en el viaje del amor

I LOVE YOU SO Te amo tanto

-…volví a sonreír; una sonrisa como la de todos –continuaba- Las personas comenzaron a acercarse a mí y conviví con ellas como cualquier otra persona lo haría. A veces incluso hacían que me sintiera bien. Pero nada me parecía suficiente para llenar el hueco en mí, así que seguí buscando, seguí investigando. Y estaba en eso cuando algo que no había planeado ni imaginado jamás, se presentó ante mí. El Dark Kindom entró en mi vida… y tú con él.

Ima anata no shisen kanjiru / Ahora mismo puedo sentir tu mirada

Hanaretetemo / aunque no estés aquí conmigo

Karada-juu ga atatakaku naru no/ y puedo sentir una calidez brillando en mi cuerpo

Entonces Mamoru buscó los ojos de ella, y le sonrió

-Apareciste en mi camino lanzándome un examen reprobado transformado en bola de papel

Usagi lo contempló un segundo. Esa sonrisa le recordaba la otra, presumida y burlona que él solía mostrar en los primeros encuentros, pero en esta ocasión, más que burla, había una dulce nostalgia en ella.

- si tratas de resaltar mi aparición –dijo Usagi entonces, severa, volviendo la mirada a otro lado- no deberías haber mencionado que el examen tenía una nota de reprobado

Mamoru rió bajito

-no era mi intención hacer énfasis en esa parte –dijo, y agregó, retirando su mano que había estado sosteniendo la de Usagi, y llevándola a la barbilla de ella, elevando tenuemente su rostro para que lo mirara- No pienso mentirte. La aparición del Dark Kningdom convirtió mi vida en un continuo tormento. Pero, con cada batalla a tu lado como Tuxedo Kamen, y con cada encuentro contigo, Usagi Tsukino, tú comenzaste a liberarme… en todas las formas posibles…

Ima anata no ai shinjimasu /Ahora mismo creo en tu amor,

Douzo watashi wo /así que por favor

Tooku kara mimamotte kudasai/ protégeme desde lejos

-¿Quién era yo en verdad? ¿Por qué me convertía en ese misterioso hombre en traje que salvaba sailor senshis por las noches?... ¿Por qué tenía aquellos sueños? ¿por qué sentía la necesidad de salvarte…? No supe cuándo comencé a pensar menos en Akiko. Hasta entonces, aún cuando había hecho toda para odiar y desechar su imagen, el recuerdo de ella volvía a mí a menudo; incluso a veces, sentía una enorme de necesidad de verla y esa necesidad me llevaba a abrir aquel álbum dorado y a contemplar su imagen… Pero todo eso fue desapareciendo.

Kinou made /Hasta ayer

namida de kumotteta/ las lagrimas nublaban mis ojos

Sekai wa ima.../ el mundo ahora…

- El saber mi pasado se transformó en una necesidad. Solo podía pensar en esas memorias perdidas, en la princesa de mis sueños. Estaba seguro, más que nunca, de que cuando averiguara lo que esos sucesos extraños significaban no solo recuperaría mi memoria sino que me convertiría en aquel ser pleno que tanto había anhelado ser… Así fue como comencé a buscar los cristales arco iris con desesperación…

Oboete imasu ka /¿Te a cuerdas de

me to me ga atta toki wo/ la primera vez que nuestros ojos se encontraron?

Oboete imasu ka/ ¿Te a cuerdas de

te to te ga fureatta toki/ la primera vez que nuestras manos se tocaron?

Sore wa hajimete no/ Esa fue la primera vez

ai no tabidachi deshita /que me embarqué en el viaje del amor

I LOVE YOU SO/ Te amo tanto

-Y a pesar de eso, el día que Zoicite me tendió aquella trampa en la torre Starlight, eché por la borda la posibilidad de saber quién era, sacrifiqué el único deseo que me había aferrado a la vida luego de la partida de Akiko, si a cambio te salvaba a ti.

Usagi negó con la cabeza y los dedos de Mamoru sobre su barbilla quedaron ligeramente despegados de ella

-aún cuando no se hubiera tratado de mi, tú habrías entregado los cristales arco iris a Zoicite

-tal vez –aceptó Mamoru- pero estoy seguro de que el sentimiento posterior no habría sido el mismo –y luego dijo, sonriendo para sí mismo y a la vez para ella, volviendo a rozar el rostro de ella con sus dedos- Ese fue el día más extravagante de mi vida. Estaba herido, había perdido los cristales arco iris por los que tanto había luchado, mi única razón de existir, y me encontraba atrapado en un elevador rumbo a una segura emboscada, hablándole de mi pasado a una chica con la que nunca me había llevado bien, ese pasado que únicamente Akiko y mi tutor habían conocido. Y, sin embargo, me sentía tranquilo.

Oboete imasu ka/ ¿Te a cuerdas de

me to me ga atta toki wo/ la primera vez que nuestros ojos se encontraron?

Oboete imasu ka/ ¿Te a cuerdas de

te to te ga fureatta toki/ la primera vez que nuestras manos se tocaron?

Sore wa hajimete no/ Esa fue la primera vez

ai no tabidachi deshita/ que me embarqué en el viaje del amor

I LOVE YOU SO /Te amo tanto

- …Después descubrí que esa chica era Sailor Moon, la joven guerrera que siempre había despertado extraños sentimientos en mí. Y ese descubrimiento no generó ninguna confusión dentro de mí. Fue como si los deseos de Endimión y los de Mamoru Chiba se acoplaran a la perfección, unidos en un solo y mismo objetivo: protegerte.

-tus sentimientos…

Mamoru asintió, sus dedos deslizándose por el rostro de Usagi, más cerca de la mejilla que de la barbilla

- Al principio pensaba que eras solo una niña llorona a la que era divertido hacer enfurecer –sonrió- Pensé que solo te veía como una hermana pequeña. Pero estaba equivocado.

Entonces se quedó en silencio. Usagi, curiosa por ese hecho, fijo sus ojos en los de él. La expresión lejana de Mamoru seguía seria, pero sus ojos eran evidentemente tristes

- Cuando Akiko era mi novia solía decirle que aún en el último minuto de mi vida le susurraría que la amaba –comentó de pronto- y ella decía que cuando eso pasara moriría conmigo, porque nunca podría estar con nadie más. Y yo, al escucharla, sentía una enorme, descomunal felicidad…

Oboete imasu ka /¿Te a cuerdas de

me to me ga atta toki wo/ la primera vez que nuestros ojos se encontraron?

- me quedaba callado, diciéndome a mi mismo que no debía temer a la soledad, nunca -continuó él- porque ella me pertenecería por siempre y yo le pertenecería a ella, incluso después de la muerte… Fui muy egoísta, Usa. Y no lo supe sino hasta mucho después, en la última batalla contra el Dark Kingdom…

Oboete imasu ka/ ¿Te a cuerdas de

te to te ga fureatta toki /la primera vez que nuestras manos se tocaron?

-La herida que había recibido al protegerte del ataque de Beryl había sido demasiado grave. Sabía que iba a morir, pero con total desconcierto me di cuenta de que lo que más lamentaba de ello, más aún que perder una vida entera junto a ti, era saber que las lágrimas que salían de tus ojos eran por mi causa – y dijo, deslizando los dedos sobre su mejilla en una suave caricia- Habría dado todo en ese momento para que tu hermosa sonrisa, esa que había iluminado mi vida sin saberlo, no se apagara jamás…

Sore wa hajimete no /Esa fue la primera vez

ai no tabidachi deshita/ que me embarqué en el viaje del amor

I LOVE YOU SO/ Te amo tanto

-por eso dijiste aquello… -murmuró Usagi, posando su mano sobre la de él, en su mejilla

-¿aún lo recuerdas? –preguntó

-"ve y busca a un hombre que te quiera mucho" –dijo Usagi, con los ojos cerrados y un movimiento suave de la cabeza que acarició los dedos de él. Recordaba a la perfección aquellas palabras que él le había dicho antes de expirar en aquella cruel y dolorosa batalla.

Mamoru asintió con una tenue sonrisa. Y luego la tristeza volvió a su rostro

-Yo nunca habría podido decirle algo como eso a Akiko –prosiguió- Me refugié en ella buscando esconderme de la soledad, de ese enorme desierto al que tanto temía. Nunca experimenté el mismo amor que ella sentía por mí. Por eso fui incapaz de comprender sus sentimientos, él porqué se marchó -dijo- … Hasta ahora lo entiendo. Porque tú no eres mi nuevo oasis donde refugiarme, Usa.

Mou hitoribotchi ja nai/ Ya no estoy más sola
anata ga iru kara.../ Ahora que estás junto a mí

Y mirándola, nuevamente con esa tenue sonrisa, aunque la tristeza aún no dejaba por completo sus ojos:

-hace unas horas hablaste de no poder entender por qué te había elegido. Pero lo cierto es que ni siquiera tuve la oportunidad de elegir, Usa –soltó, sorprendiéndola- Aquel mismo día, me dijiste que no estaba solo, que tú estabas ahí…. Aquello no era nuevo para mí. Antes otras personas me lo habían dicho y habían fallado. Pero esta vez era distinto. Esta vez no sentía dudas, ni siquiera temor a caer de nuevo en la soledad. Eso ni siquiera importaba, porque el calor que me inundaba lo cubría todo. Te amaba con un amor que parecía devorarlo todo y volverlo luz, aún la más terrible oscuridad, aún el dolor más grande. En ese momento solo tuve la certeza de que ya pertenecía a un lugar, de que tenía una familia, tú.

Mou hitoribotchi ja nai/ Ya no estoy más sola
anata ga iru kara.../ Ahora que estás junto a mí

-llegaste como una dulce lluvia que hizo crecer las pequeñas semillas, esas que ni siquiera yo sabía que existían, y me mostraste que en el desierto no solo florecen la tristeza y la desolación. Desde entonces ya no me ha importando cuan extenso sea el desierto de mi corazón, porque ahora se ha convertido en un hermoso y verde campo

Mou hitoribotchi ja nai /Ya no estoy más sola
anata ga iru kara.../ Ahora que estás junto a mí

Usagi se quedó callada unos segundos, sin saber qué decir, cómo responder

-yo no lo sabía –tartamudeó luego de un rato- que hubiera hecho tanto, ¿en verdad lo hice?

-sí -murmuró él, sonriente, apoyando su frente en la de ella- Desde que nos conocimos, desde que me hiciste sonreír con tus gestos y tus palabras, y también después, cuando me liberaste de la energía negativa que me poseía; desde siempre… Esos sentimientos, los que sentí durante el último encuentro contra el Dark Kingdom, aún están ahí, Usa.

Repentinamente los aplausos volvieron a sonar. La canción había terminado, pero esta vez ni ella ni él deseaban cambiar de posición.

-¿por qué me has contado todo eso? –preguntó Usagi, apenada y sonrojada gracias a la sinceridad en las palabras de él y en sus ojos fijos en ella, entre los aplausos que ellos apenas y escuchaban- Pensé que era más urgente averiguar si tus sospechas sobre Threx eran correctas.

- es urgente, pero pensé que sería bueno aprovechar el momento –Usagi se separó ligeramente de él en ese momento. Seguro que él pensaba, como ella, que si no hablaban ahora, quién sabe si podrían hacerlo en otro momento-. Sé que te he hecho daño contándote todo sobre Akiko y sobre mí, pero esta vez no podía permitirme omitir las cosas, como lo hice cuando te hablé por primera vez sobre ella. No deseo que los malentendidos vuelvan a surgir por algo de ese pasado –y tras hacer una pausa esperando que ella respondiera, agregó- También lamento no haber encontrado un mejor momento para contártelo

-supongo que no hubo otra opción –contestó Usagi- Necesitabas estar en el salón para vigilar a los chicos ¿no es así? –él se mantuvo en silencio pero la respuesta estaba clara en su rostro- ¿puedo hacerte una última pregunta? –espetó, al notar que pronto la conversación iría hacia otro rumbo. Él asintió de inmediato- ¿por qué la besaste?

Mamoru dejó caer la mano que había estado sobre la mejilla de ella hasta ese momento y su mirada esquivó la de Usagi. Sus cejas se habían estremecido y juntado ligeramente por un gesto de dolor. De nuevo su rostro parecía apesadumbrado.

- porque por un momento me dejé llevar por la idea de que ella lo merecía…

Usagi se quedó callada, viendo fijamente el suelo.

-pero al final decidí decirle lo que realmente sentía por ella y por ti –dijo él- y con eso la lastimé hondamente. Era todo para ella y ella lo dio todo por mí, mientras que yo no hice más que hacerla sufrir… Si por mi causa viviera infeliz, nunca me lo perdonaría…

Una nueva melodía había iniciado, dirigida por la hermosa voz de la talentosa cantante. Ni Usagi ni Mamoru dieron el primer paso para comenzar a bailar. Se quedaron así, de pie mientras las demás parejas a su alrededor se movían al ritmo de la nueva melodía.

-entiendo –murmuró Usagi, posando las manos semi empuñadas en el pecho de él y luego levantó la mirada y le sonrió dolorosamente- Yo también creo que Akiko es una buena persona. Desde que ella me contó todo lo que había vivido y se arriesgó para que yo pudiera escapar de sus hermanos, he deseado que encuentre al hombre más guapo y gentil del mundo y que sea muy feliz con él. Pero, al mismo tiempo, he deseado con todas mis fuerzas que tú bajes al segundo puesto

En ese momento la conversación fue bruscamente interrumpida: una persona había pasado al lado de Mamoru con muy poca delicadeza, chocando violentamente contra su hombro.

-lo lamento –dijo aquella persona que llevaba a su pareja de la mano, sin detenerse ni elevar la vista, oculta bajo la capucha. Su voz baja y fría pertenecía claramente a un hombre.

-¿estas bien? –preguntó Usagi a Mamoru, mientras este, como pasmado, miraba hacia el hombre encapuchado que junto con su pareja, desaparecía entre la multitud de enamorados en la pista.

-sí –respondió Mamoru, pensativo

-¿qué sucede contigo? –preguntaba a su vez Omitsu en ese momento. Su pareja la guiaba a toda velocidad fuera de la pista de baile- chocaste contra ese chico a propósito

-¿por qué habría de hacer algo así? –dijo él a su vez mientras subían las escaleras del salón

Omitsu se detuvo en ese momento, impidiendo que continuaran ascendiendo. Él se giró para verla

- La pareja con la que chocaste, es la misma a la que has estado vigilando desde que llegamos –comentó Omitsu mirándolo a los ojos, esperando alguna reacción en su rostro si es que no la había en sus palabras – desde que ellos salieron a bailar noté que lentamente te pusiste de malhumor.

-tienes una imaginación muy viva –sonrió él dándole la espalda e intentando volver a emprender la marcha, pero ella no estaba dispuesta a continuar

- no soy estúpida, Kazuo…

-no es algo que pueda interesarte -respondió Threx con sequedad, luego de unos segundos.

-tienes razón, ni siquiera sé por qué sigo a tu lado –replicó ella, enojada- Me voy.

Pero él se lo impidió, sujetándola con más fuerza por la muñeca

-yo sí sé por qué te quedaste. Fue porque yo te lo pedí –aseguró Threx

-lo hice porque me preocupas –dijo la chica, aclarándole las cosas- planeaba averiguar qué pasa contigo. Pero tu arrogancia me hace enfurecer.

Él la miró directamente a los ojos

-pero también lo hiciste porque no puedes resistirte a mi, aún cuando sabes que solo te provoco dolor

-sí, ahora lo noto –dijo ella, roja de furia- eres como una serpiente que hipnotiza a su presa…

Threx sonrió, se había acercado lentamente, justo como una serpiente, una mano tomando su rostro y la otra sujetándola aún por la muñeca. Ahora Threx había inclinado su cabeza y su nariz casi rozaba la de ella: él iba a darle un beso y ella no iba a detenerlo

- definitivamente no eres el Kazuo que conozco –susurró Omitsu- pero cuando te miro a los ojos, lo sigo viendo a él

Sus labios se encontraron entonces

Threx la sintió vibrar entre sus brazos y no pudo quitarse de la mente la idea de que estaba haciendo una locura. Él no podía sentir lo mismo que Omitsu. Pero tampoco podía soltarla. Los labios de ella eran suaves y tiernos. Nunca los había sentido, ni ese calor en su pecho.

Tanta paz.

Lo supo entonces. Si jamás hubiera recuperado los recuerdos de su pasado, en ese momento sería novio de Omitsu y estaría disfrutando verdaderamente aquel beso. Sería muy feliz.

Pero es imposible cambiar el pasado… y el destino

Sin interrumpir el beso abrió los ojos y buscó por entre la gente de la pista de baile a la joven de pulsera rosa en la muñeca y zapatillas blancas, detenida junto con su pareja en medio de todas las demás que bailaban…

Él se encargaría de todo… esa misma noche.

# #

Rei Hino dio un último vistazo al auditorio del barco y salió con precaución, cuidando que el guardia que vigilaba la entrada no le descubriera.

Un sitio menos.

Las únicas áreas restringidas en el trasatlántico eran el auditorio, los camarotes y el puente de mando. Ya había ingresado a hurtadillas a este último sin hallar nada sospechoso así que la probabilidad de que sus suposiciones fueran correctas dependía de lo que encontrara en los camarotes. No obstante, había por lo menos dos cubiertas llenas de estos, así que tenía mucho trabajo por delante.

Pensaba seriamente en ello cuando sintió aquel brazo rodeándola y jalándola hacia atrás con una gran fuerza y facilidad. Al mismo tiempo una mano llena de decisión le tapó la boca. Forcejeó y logró liberarse, o más bien la persona oculta en la sombra decidió liberarle. Por la anchura de sus hombros y la altura, suponía que se trataba de un hombre. Usaba un atuendo largo con capucha y un antifaz, es decir, no había nada en él que pudiera hacerle destacar de los demás hombres que deambulaban por el barco.

-¿qué haces aquí vestida como camarera? –soltó el hombre con voz seca; en el tono de quien recibe una molesta sorpresa

Para ella la sorpresa no había sido demasiada. Asociando las demás piezas del rompecabezas que intentaba armar con las palabras, el tono de voz, la complexión y la altura de aquel hombre logró imaginar quién era en cuanto le habló. Sin embargo, no pudo dirigirse a él por su nombre porque de inmediato la había tomado del brazo y sacado del rincón donde la había metido.

Unkei

Pronunció aquel nombre en sus pensamientos. Él estaba conduciéndola con decisión y rapidez hacia el área de pisos alfombrados de rojo y decenas de pequeños cuartos: los camarotes. Justo el lugar a donde ella había deseado ir.

Entonce le sujetó también, fuertemente. Ella tampoco pensaba dejarlo ir.

#-#

-¡hasta que volvieron! -exclamó Mina mirando a la pareja que se dirigía hacia ellos y reconociendo a Ami por el intercomunicador de pulsera en su muñeca. Y agregó, sonriendo de forma traviesa-: ¿se divirtieron?

Yoshiki solo mostró una sonrisa, volteando a ver a Ami, cuya mano no había soltado ni un segundo. Ella se puso roja como un tomate maduro y concentró su mirada en el suelo

Una ola de efusivos aplausos se dejó escuchar entonces, llamando la atención de todos: en la pista las parejas encapuchadas habían creado un círculo impenetrable; todas miraban hacia el centro de la pista. En ese momento Yoshiki sintió el roce de una mano. Esta había deslizado a la suya un pequeño trozo de papel. A su izquierda se encontraba Seiho.

-parece que hay un gran espectáculo –mencionó Ami

-así es –contestó Makoto- bailan tan estupendamente que han atraído la atención de todos

Yoshiki llevó las manos hacia atrás y cortó el papel en pedacitos y los guardó en el bolsillo. Había terminado de leerlo así que ya no lo necesitaba. La letra de Sotaro, escrita con gran pulcritud a pesar de haber sido escrita con rapidez y a escondidas, ahora no era más que trazos confusos en el destrozado papel. Sotaro lo notó, al igual que Seiho, mirando de reojo a Yoshiki. Este asintió levemente y concentró la mirada en la pista de baile, al igual que los demás. Su rostro ya no tenía una sonrisa.

-y nosotros conocemos a esa pareja –mencionó Mina mientras lo anterior sucedía-. Aún disfrazadas, ellas son las mejores… Haruka Tenou y Michiru Kaio

-estoy segura de que son ellas –decía en ese momento Usagi- cuando están juntas es difícil que alguien les iguale

Mamoru asintió, dirigiendo la mirada hacia la única pareja que bailaba en el centro de la pista, tan compenetrada, grácil y elegante en cada uno de sus movimientos, y con una técnica tan esplendida que había logrado captar la atención de todos a su alrededor. Así fue como, de la nada, nuestra pareja principal se encontró atrapada en aquella aglutinación de parejas que, concentradas en lo que pasaba en el centro de la pista, habían creado un círculo casi irrompible.

Al mirar hacia donde todos los demás lo hacían, Mamoru y Usagi se habían dado cuenta de que estaban enormemente cerca de la talentosa pareja, en un lugar preferencial.

-volvamos –espetó Mamoru

Usagi notó que estaba preocupado. La multitud a su alrededor les impedía ver lo que sucedía en su mesa. Posiblemente Mamoru temía que aquellos chicos hicieran algún movimiento mientras ellos se encontraban atrapados ahí.

Asintió y se dejó guiar por él que tuvo que olvidarse de su amabilidad para poder pasar entre las parejas cautivadas por el baile de las dos jóvenes.

Usagi apretó con mayor fuerza la mano de su novio.

No sabía qué sorpresas les depararía el futuro. Ni siquiera sabían aún qué sucedería al salir de aquella multitud de gente…

El misterioso encapuchado de dorado, los nuevos enemigos, la cambiada Akiko y sus hermanos…

Y esos extraños sueños que había tenido…

Había demasiados misterios a su alrededor

Mamoru apartaba a la gente con una expresión resuelta, sus ojos sin un solo signo de vacilación. Él era fuerte, y ella también lo sería. Solo así lograrían enfrentar todos esos misterios.

Usagi sonrió ligeramente

"No importa lo que pase, me aferraré a ti, lucharé por ti…"

En ese momento él se volvió ligeramente y la miró, como si ella hubiera dicho su nombre. La música sonaba lenta y cadenciosa, mezclada con las voces y los aplausos que sonaban de vez en cuando para elogiar algún hábil y hermoso movimiento de la pareja de bailarinas.

-"porque te amo, ¡te amo Mamoru! Si lo gritara, ¿crees que habría alguien capaz de interponerse entre nosotros? Tal vez no, ni siquiera lo harían las dudas y los celos"

Entonces él volvió la mirada al frente, pero Usagi sintió su mano apretando la suya: era el mismo sentimiento, el mismo deseo el que los dos experimentaban en ese instante; ese que los hacía sentir tan vivos, tan unidos.

De pronto, las luces multicolores desaparecieron por completo, dejando el salón sumido en la oscuridad. Los músicos dejaron de tocar y un aire de desconcierto inundó el salón principal. Antes de que el pánico de algunos convidados pasara a mayores, las luces se encendieron.

-¿lo sentiste?- inquirió un asombrado Mamoru, leyendo el mismo asombro en el rostro de su novia

-s…sí, pero no entiendo cómo…

La música comenzó a sonar, esta vez en una nueva melodía. Pero nadie se dio cuenta, los confundidos enamorados en la pista volvieron a concentrarse en la pareja de excelentes bailarinas que rápidamente se habían adaptado al nuevo ritmo.

-¿crees que esto lo haya hecho…? -preguntó Michiru, moviendo apenas los labios

-no podemos perderlos de vista –contestó Haruka en tono terminante. Desde su posición, la joven sailor podía percibir entre las parejas, la pulsera rosa de Usagi

-¡qué demonios te pasa! –exclamaba en ese momento el baterista del grupo, en el escenario. Los demás músicos tampoco tocaban, desconcertados. El único que lo hacia era el joven pianista que luego de que las luces se encendieran, había caminado hacia su piano y comenzado a tocar, ignorando el hecho de que ni esa ni la siguiente melodía programada contaban con acompañamiento de piano.

-calma –dijo la joven cantante, deteniendo al baterista que había estado a punto de interrumpir al joven músico de una forma evidentemente grosera- la función debe continuar. Además, su ejecución es perfecta… Su música hace que todo mi ser vibre.

-nunca en mi vida había escuchado esa pieza –espetó otro músico

A pesar del alboroto creado por el baterista, el joven ante el piano de cola ni siquiera volteó hacia sus compañeros. Su rostro no tenía expresión y sus ojos parecían ausentes, como si contemplaran aquella escena que hacía mover sus manos tan magistralmente…

-¿te gustaría bailar conmigo?

Usagi sintió un escalofrío

-sí –respondió sin saber porqué sus labios se habían movido sin su permiso. Realmente no sabía lo que pasaba. Evidentemente Mamoru tampoco. Habían decidido salir de aquella multitud y volver a donde se encontraban sus amigas. Eso era lo que los dos habían querido hacer ¿no?

¿Entonces por qué estaban bailando?

La música que salía del piano penetraba, suave y seductora por los oídos de Usagi; recorría su cuerpo entero y lo hacía moverse. Aunque a veces le daba la impresión de que eran sus pasos los que guiaban a la música y no al revés.

Esa melodía… ¿por qué le hacía sentir tanta nostalgia?

Impresionada y ligeramente asustada, fijó sus ojos llenos de interrogantes en su novio. Esperaba encontrarse con una mirada tan desconcertada como la suya, pero se equivocó. Y es que el hombre frente a ella ya no era Mamoru Chiba…

Próximo capítulo: ¡El término de la velada! Un sueño que se convierte en pesadilla. Parte 3


¡Hola de nuevo! ¿Les ha gustado el capítulo? Espero que sí porque esta parte también me dio bastante guerra ^_^ Sobra decir que tuve que ver de nuevo algunos capítulos de Sailor Moon para que todo encajara (del 1 al 46 XD) Espero haberles traído gratos recuerdos como me los trajo a mí.

La canción que sirvió de fondo mientras nuestra pareja protagónica hablaba es "Ai oboete imasu ka". La versión original me pareció demasiado rápida para el momento, así que mi imaginación voló más hacia la versión de Megumi Nakajima. La letra en romaji y en español la saqué de un video de youtube subido por casterxxx.

Y la música de piano con la que termina este capitulo y que continuará en el siguiente es "My blue heart" que sirvió de fondo para varios capítulos del anime de Sailor Moon, así que cuando la escuchen seguramente se les hará conocida ; )

Voy a dormir antes de que caiga sobre la computadora, después subiré a mi perfil los links de las canciones ; )

¡Espero sus comentarios y nos leemos en el siguiente capítulo!