1.2
Salió. Finalmente consiguió salir. El sol era brillante y el maizal dorado la recibió con esplendor. Respiraba aire. Aire de verdad. No esa cosa de aire reciclado. Desde que entró en coma, ni siquiera fue capaz de decir una palabra, pero en ese instante todo salió fuera.
- Lo logré…- se dijo en voz baja mientras subía el tono- Lo logré… Lo logré… ¡LO LOGRÉ!
Un ruido la sorprendió, pero al girarse a la puerta lo que vio salir fue un cubo que ya había visto antes. Era el Cubo de Compañía. Todo sucio y lleno de hollín, pero intacto ¿Era esa una forma de su misteriosa compañera para decirle "Te amo"? No entendía, pero de todas formas agarró el cubo y siguió adelante con esa canción en su cabeza todavía resonando.
Ah mia bella
Ah mia cara
La mia cara
La mia bambina
Oh cara
Cara mia...
Y mientras lo sujetaba, lloró.
- ¿Mamá…?
Charlie tuvo que dar justificantes falsos a sus profesores ese día para poder ir a visitar a su informador. Luego dos horas y media en autobús y otras dos en tranvía para poder llegar a Ciudad 10. Se detuvo un momento a comer algo para desayunar y siguió caminando guiado por las direcciones de algunos transeúntes hasta encontrar el conocido depósito de cohetes espaciales. Sólo protegido por una valla de metal, había un cartel que rezaba:
PROPIEDAD DE APERTURE SCIENCE, SERVICIO PRIVADO GUBERNAMENTAL
Por favor, no traspasar. Todos los intrusos sin autorización serán expulsados inmediatamente por nuestras sofisticadas medidas de seguridad
Charlie leyó detenidamente el cartel de la valla y tras terminar de leerlo alzó el entrecejo. Mientras se dirigía hacia la entrada, sacó su PDA y empezó a teclear. Nada más llegar a la entrada, las cámaras le miraron y abrieron las puertas.
- Bienvenido, doctor Simon Cluster.
El universitario siguió recto sin mirar a ningún lugar en especial. El sitio estaba desierto, eso quería decir que todo estaba en manos de las máquinas del sitio, asi que a Charlie no le costó hackear el sistema gracias a su estatus de estudiante de la UATSL (tenía acceso a cierta información sobre cómo funcionaba el sistema informático de Aperture Science desde hace tiempo) y hacerse pasar por un empleado de la compañía.
- "Sofisticadas medidas de seguridad" y una leche.
Siguiendo las indicaciones que le dio Gordon, caminó hasta el centro del complejo hasta que finalmente encontró la lanzadera desguazada.
- Jupiter XII. Aquí es.
Miró alrededor, pero no econtró a nadie. Hasta que de pronto chocó con algo que le hizo tropezar y caerse.
- ¡Au! ¡Ten cuidado, colega!
Cuando Charlie miró por entre sus piernas para ver a su interlocutor, cual fue su sopresa al ver una especie de bola blanca con una pantalla circular verde en el centro a modo de ojo.
- Hola, amigo. Yo soy Rick y soy una esfera aventurera. Dime ¿Cuál es la situación? ¿Hay peligro? Dímelo y me lanzaré de lleno a por lo que sea…
Siguió así durante un largo rato que a Charlie le pareció eterno inlcuso en los momentos en que se levantó y luego sujetó a "Rick".
- Oye ¿Sabes si hay alguien llamado Wheatley por aquí?
"No me creo que esté hablando con una esfera robótica autoproclamada aventurera", pensó Charlie.
- Claro, colega. Está dentro ¡Eh, Wheatley! Tranquilo con él, es muy nervioso, sabes ¡Wheatley, tenemos visita!
De entre los escombros del cohete salió otra esfera, pero esta estaba sujeta a una especie de raíl que circulaba por unos cables de luz hábilmente ocultos en el lugar y su pantalla-ojo era de color azul.
- Ya estoy, ya estoy, Rick. A ver, ¿Qué aventurita te has encon…? Oh, pero si no es una aventurita… Je, je. Hola.
- ¿Wheatley?
- El mismo en persona. Y ¿Tú eres…?
- Charlie Halman. Mi tutor legal es Gordon.
- ¡Oh, si, si, si, si si, si si, si! ¡El doctor me dijo que venías a visitarme! Has llegado más rápido de lo que pensaba. Oye, deja a Rick en esa plataforma de allí y hablemos.
- Claro.
Tras subir a Rick al mencionado armazón, salió volando al aire entre los gritos de júbilo de este y la sorpresa del universitario.
- Tranquilo, es una atracción que le hice a modo de entretenimiento para que me dejara en paz. Le van las emociones fuertes.
- Ya lo veo. Oye, no te ofendas con esta pregunta, pero…
- ¿Qué somos? No te preocupes, es la pregunta estándar. De hecho, si no la hicieras estarías medio loco a mi parecer. Somos módulos de personalidad. Fuimos hechos por Aperture para atender las necesidades del sistema del núcleo central de su centro de desarrollo hace mucho tiempo, aunque ahora vivimos aquí. Casi todos estos núcleos están corrompidos, rotos, locos, como quieras llamarlos. Pero yo no, claro. Yo les cuido. Es lo único que puedo hacer ahora mismo.
Charlie miró a su alrededor y vio otros módulos corruptos. Uno sólo farfullaba sobre el espacio, otro repetía diversos hechos históricos que habían sucedido en el pasado como una enciclopedia viva. Otro miraba preguntando curioso por todas las cosas que veía. Otro dictaba leyes morales y así sucesivamente con diferentes núcleos.
- En fin, el doctor Freeman dijo que tenías algo que preguntarme, pero te lo pido por favor, no te andes por las ramas.
- ¿Quién es GLaDOS?
Al pronunciar el nombre, todos los núcleos ahogaron un grito a la vez. Algunos, asustados, corrieron a esconderse entre los escombros.
- ¿Es por algo que he dicho?
- Vale, de acuerdo. Culpa mía. Aunque te he dicho que preguntes sin tapujos, déjame pedirte por favor que NUNCA-NUNCA-NUNCA digas ese nombre en voz alta.
- ¿Por qué? ¿Le tenéis miedo?
- Lo raro es no tenérselo. Es una criatura despreciable, de verdad.
- Vamos a ir al centro de pruebas de Aperture.
- ¡NO DEBÉIS!- la esfera se pegó a milímetros de la cara de Charlie.
- ¿Y por qué no?
- ¡Ese sitio es la muerte asegurada! ¡Y el verdugo es ella! ¡Es una psicópata! Si quieres pruebas, tendrías que ver cómo dejó a los anteriores sujetos de prueba.
- Entonces hubo pruebas antes.
- Si, las hubo. Yo estaba al cargo de supervisar el estado de los sujetos de pruebas que se encontraban en animación suspendida. Por desgracia, nadie sobrevivió. Hubo un fallo en el sistema de hibernación y todos murieron.
Charlie se mordió el labio inferior. Su esperanza para encontrar algo referente a la investigación era sacar testificaciones a alguno de esos sujetos de prueba o a alguien que hubiera trabajado allí. Pero si lo que decía Wheatley era cierto, entonces nadie podría contarle lo que pasó durante la investigación.
- Entonces ¿Nadie salió vivo de esas instalaciones?
- Bueno… Si y no.
- Explícate.
- Hubo una superviviente…
El estudiante agarró de inmediato al módulo de personalidad y lo trajo hacia sí.
- ¿¡Quién!
- Tranquilo, tranquilo. No creo que le saques ni una palabra, lleva unos meses encerrada.
- ¿¡DÓNDE!
- Vale, vale, vale. Está en el manicomio Shady Coast. Está aquí mismo, pasando unas manzanas a la izquierda y todo recto. No tiene pérdida, en cuanto estés llegando verás un cartel con el nombre.
- Bien- Charlie suelta a Wheatley- Espera ¿Has dicho un manicomio?
- Si. Esa es la parte fea de todo esto. Mira- Wheatley tira unos papeles de periódicos al suelo y Charlie hojea algunos en cuclillas- Perdona que no te los de, pero… La falta de manos…
- Si, si, entiendo.
- Bien. Hace unos meses que ella salió del centro de pruebas y quiso llevar una vida normal, pero al descubrir que Aperture aún estaba funcionando decidió detenerlo del todo.
- ¿"Detenerlo"?
- Supongo que recordarás ese incidente de hace meses en el cual una persona trató de volar las oficinas centrales de Aperture Science.
- Si, en la UATSL se estuvo hablando de ello durante mucho. Y a día de hoy todavía se sigue hablando a veces de ello.
- Fue ella.
- Fantástico, otra loca.
- No, no está loca. Es callada, pero no loca. Te lo juro, su perfil psicológico no deja dudas a ello.
- Entonces ¿Por qué intentaría hacer eso?
- Créeme, si hubieses visto lo que ella, también lo habrías intentado. No puedo darte mucha información, pero cuando pasas un tiempo siendo usado como cobaya en experimentos duros acabas pensando que lo mejor es acabar un problema de raíz, desde en corazón del mismo.
- Mmm…- Charlie se quedó pensativo- Voy a verla ¿Cómo dices que se llama?
- Chell.
Unas horas después, Charlie había llegado a Shady Oaks, donde se hizo pasar por un conocido de la susodicha Chell. Cuando la vio, notó de inmediato que no estaba muy bien. Miraba al vacío y se le caía la baba, claros síntomas de haber sido sometida a una dosis fuerte de drogas tranquilizantes. Sujetaba algo en sus manos que atraía a su pecho. Charlie lo identificó al momento: era el mismo cubo de líneas rosas y con corazones que llevaba Rattmann a cuestas.
- ¿Es necesario que esté así?
- Ha intentado fugarse un par de veces. Créeme, está mejor así.
- No tiene buena pinta.
- Cierto, pero qué le vamos a hacer. Es una auténtica bestia cuando no está tranquila. Incluso tenemos que usar esto- le muestra una pistola paralizante eléctrica.
- Eso es inhumano. Tendrían que prohibirlas.
- Es más humanitario que las porras.
- Sigue sin gustarme un pelo.
Todo era sumamente raro y la mar de sospechoso. Si por sus pruebas en un centro de investigación y desarrollo una sujeto única superviviente de miles se quedó encerrada en un manicomio, quien sabría cuáles sería el verdadero fin de esta nueva línea de investigación. Viendo que no iba a sacar nada en claro, Charlie decidió volver a la UATSL. Nada más entrar por las puertas automáticas del edificio principal, se encontró con Leshnerr.
- Ah, Halman, llegas a tiempo. Ven por aquí.
Charlie se acercó a él y un grupo de alumnos que se encontraba a su alrededor.
- Charlie, permíteme que te presente a tus compañeros en el Proyecto Regeneración: Elizabeth Lang- Leshnerr señaló a una chica que estaba atrás del todo de pelo rubio cenizo- Miles Grant- un hombre joven de ojos afilados y mandíbula cuadrada- Jeanette Belpois- parecía francesa o belga, tenía facciones suaves y pelo rizado castaño- Alice Fisher- británica con la clara expresión de frialdad y ojos azules- Samuel Doe- parecía simpático- y Coleman Gray- el clásico delegado de clase. Gafas incluídas.
Los miró a todos un poco por encima, esperando poder recordar bien sus nombres y caras.
- Todos han sido elegidos para formar este proyecto revolucionario que no sólo fundará su futuro sino también una nueva línea de investigación en pos del futuro de la ciencia. Ahora, partan a encontrar el comienzo de un nuevo mundo. Dejamos el destino del futuro en sus manos.
- Señor Leshnerr- le espetó Charlie- Sin ánimo de ofender: ¿Ha practicado ese discurso antes de decírnoslo?
- Todos los días delante del espejo.
- Lo supuse.
- Por cierto, alguien les acompañará en su investigación. Hará de guardián y profesor. Pregúntenle lo que quieran y si tienen dudas se asegurará de enviárnoslas de inmediato. Esperen- se gira a sus espaldas, mirando a un individuo en concreto- ¡Reese, por favor!
El hombre en cuestión dejó todo lo que estaba haciendo con un montón de papeles que se puso bajo el brazo derecho y fue hacia los alumnos y el decano. Era un hombre de unos 48 años aproximadamente. Vestía un traje castaño con una camiseta blanca y una corbata roja. Su expresión hosca y severa demostraba que no le importaba nada las opiniones ajenas a la suya y miraba a todos con aprehensión a través de sus gafas de sol de cristales amarillentos.
- Este hombre es Robert Reese, profesor de ciencias aplicadas, y será su vigia y tutor en este proyecto.
- Nuestra niñera, vamos- soltó Miles con una risotada que luego siguieron Coleman, Jeanette y Alice.
- No se equivoque, señor Grant- dijo tajante Resse- Mi único objetivo es asegurarme de que todo salga bien. No soy su amigo, no soy su niñera y definitivamente no soy su muleta. Tienen que trabajar y tienen que hacerlo bien o nos devolverán a todos al centro con el rabo entre las piernas. Asi que espero mucho de todos. Les espero en el autobús. Ya tienen todas sus cosas subidas y preparadas, asi que no pierdan tiempo con el equipaje.
El ambiente se volvió repentinamente tenso hasta cuando Reese les dejó a todos solos con sus pensamientos. Daba la impresión de que más bien les mandaban al paredón de fusilamiento en vez de a un laboratorio para unas prácticas.
- Da gusto saber que Himmler aún vive- comentó sarcástico Charlie, provocando el regreso de suaves risas entre todos sus compañeros de trabajo.
- Sé que el profesor Reese parece estricto a más no poder, pero es un buen profesor, alguien que saber hacer su trabajo y hacerlo bien. En fin, espero leer sus informes diarios para saber cómo les va. Que tengan un buen viaje.
Sin más dilación, los estudiantes salieron con lo puesto a la salida del centro, donde les esperaba un microbús blanco con asientos de cuero color caqui que por cierto eran bastante cómodos. Una vez el vehículo se puso en marcha, no había vuelta atrás y por alguna extraña razón Charlie creyó estar viendo por última vez la UATSL. Pasó el tiempo y pronto llegaron a la salida de Ciudad Central.
- Halman ¿Verdad?- la voz de Lang sorprendió a Charlie, sacándolo de su trance.
- Si.
- Y tu nombre era Charlton ¿No? Como el actor Charlton Heston.
- No me gusta mi nombre completo. Suena a antigualla.
- A mí me parece bonito.
- Díselo a mis compañeros de clase en el colegio. Seguro que más de la mitad no dirá lo mismo.
- Los niños pueden ser crueles a veces… ¿Pasa algo?
- ¿Por qué?
- No dejas de mirarme con esa cara.
- No es nada. Es que no sabía que una ingeniera científica fuese tan guapa.
- Te estás burlando de mí…
- No, en serio, al menos sabré que no me aburriré los próximos días encerrado en un laboratorio.
Lang bajó la mirada al suelo, avergonzada.
- Puedes decirme Charlie si quieres ¿Cómo te suelen decir?
- Mis amigos suelen decirme Elie.
- ¿Y eso?
- Porque es más fácil de pronunciar que Elizabeth.
- Oh.
- ¿Qué, intimando?- los interrumpió Belpois- Oye, Halman, no te pases con Elie ¿Está claro?
- No tenía esa intención.
- Más te vale. Es mi mejor amiga.
- Jean, tranquila. No pasa nada.
- Lo sé, pero eres tan inocente… No sería la primera vez que alguien tratara de aprovecharse de ti.
- ¡Jean!
- Creo que entiendo de qué estás hablando, Belpois. Pero te puedo asegurar que mis intenciones son tan inocentes como la primera vez que saliste con tu novio.
La castaña se quedó cortada y a Elie se le subieron de inmediato los colores ante lo que querían llegar a decir esas palabras.
- Es broma- dijo Charlie con plena satisfacción ante su triunfo mientras se recostaba levemente sobre su asiento poniendo las manos sobre su nuca- Deberíais relajaros un poco más. Ya tenemos al general Reese para ponernos tensos.
- Ya, bueno- le espetó una recuperada Jean- Pues que sepas que…
Pero sus palabras no llegaron a salir, pues de pronto se hizo el silencio.
- ¿Si?- preguntó- ¿Qué pasa, Belpois? ¿Te has quedado sin palabras o es que te ha comido la lengua el gato?
No obtuvo respuesta.
- ¿Belpois…? Ah, ya. Te haces la muda. Muy maduro, si señor. Muy maduro. Pues que sepas.
Se giró a mirar atrás, pero cual fue su sorpresa al ver que su interlocutora estaba completamente dormida, al igual que Elie, Coleman, Grant y todos los demás. Incluso él empezó a sentir cierto sopor y tuvo que sacudir la cabeza un par de veces para intentar mantenerse despierto. Miró al frente y vio a Reese con una máscara de gas en la cara mientras conducía. Trató de levantarse, pero el sopor se hizo más patente y se sintió débil y sin fuerzas. Se rindió y finalmente el sueño se apoderó de él.
Cuando se despertó ya no estaba en el microbús, sino en lo que parecía la habitación de un hotel, sentado sobre una cama grande. Se levantó y nada más hacerlo una voz electrónica resonó en la habitación tras un tono que daba un estribillo de música.
- Hola y bienvenido al Centro de Desarrollo Computerizado de Aperture Science, empleado B-501. Esperamos que su viaje haya sido de su agrado. Por favor, vaya a reunirse con sus compañeros en la sala de reuniones número dos, gracias.
Siguiendo las instrucciones, Charlie caminó hasta llegar a la puerta, salió al pasillo donde se encontró con los demás (los cuales salieron de sus habitaciones al mismo tiempo) y caminó recto hasta alcanzar una puerta con un rótulo que rezaba "Sala de Reuniones nº 02". Una vez dentro, se encontraron con Reese, quien ni siquiera se molestó en alzar la vista ante sus visitantes cuando les habló.
- Sientense, empezaremos la reunión con…
Pero no pudo terminar de hablar. Charlie le había cogido de la pechera del cuello y lo levantó hasta dejarle contra la pared.
- Esta reacción es de lo más poco profesional, señor Halman.
- ¡A la mierda la profesionalidad! Nos han dormido en contra de nuestra voluntad sólo para mandarnos aquí y ahora actúa como si fuera nuestro jefe y no supiera nada de esto.
- Le puedo asegurar que no había otro remedio. Sólo personal autorizado puede saber de la ubicación exacta de este centro de investigación.
- ¡Me gustaría que al menos me hubieran avisado de ello!
- Cuanto más se queje, más difícil haremos el acabar con esta incómoda reunión y más tardaremos en empezar.
Finalmente, Reese se libra del agarre de Charlie, recolocándose la corbata arrugada de nuevo en su sitio.
- Si eso es todo, sería bueno que pusieramos en marcha esta reunión cuanto antes. Todo el mundo manos a la obra para el comienzo del Proyecto Regeneración. Empiezan las pruebas.
