1.4

8:47 AM, en algún lugar del mundo…

Ya han pasado siete días desde la muerte de Coleman Gray, encargado de revisar el funcionamiento de las torretas de protección del Centro de Desarrollo Computerizado de Aperture Science. Muerto por hemorragias múltiples en el cuerpo provocadas por disparos a quemarropa de una torreta defectuosa… O eso dice GLaDOS. Pese a la insistencia de los compañeros de dar correcta sepultura a Coleman, su tutor Reese se mantiene imparcial: nadie sale hasta que la investigación termine al competo.

Mientras y de regreso a su trabajo, Charlie creyó que se iba a tirar de los pelos hasta arrancárselos de tanta frustración. Hundió la cara entre unos papeles, desesperado.

- ¿Se encuentra bien, señor Halman?

- ¿Por qué lo preguntas, GLaDOS?

- Noté un aumento de estrés y un descenso de estamina en su cuerpo. Creí que padecía depresión o cansancio.

- Lo que tengo se llama desesperación. Si no consigo el algoritmo adecuado, esto no funcionará.

- ¿Quiere que se lo comente a la señorita Fisher?

- No, déjala. Llevamos una semana intentando hablar con ella sin resultados positivos. La muerte de Coleman le ha afectado mucho.

- Si le sirve de algo, creo que alguien con tacto y del mismo sexo debería averiguar qué le sucede.

Ni él mismo se creía lo que iba a pensar, pero quizá GLaDOS tenía razón. Ni Elie ni Jean habían intentado hablar con ella. Si alguien podía averiguar qué le pasaba era alguna de ellas dos. Hacía días que no tenían ni idea de cómo avanzaba su trabajo, se había sellado en su cubículo sin salir ni para comer.

- Veré si alguna de las dos puede hacer algo.

Y minutos después se habían reunido con las chicas, quienes estaban dudando de la efectividad del plan.

- Sólo quiero que habléis con ella. No puede seguir así.

- No- dijo Jean- Quieres que sepamos de su trabajo para que tú puedas seguir con tu investigación.

- No, eso es secundario. Lo que importa ahora es saber cómo se encuentra.

- De todas formas- dijo Grant- ya habéis oído a Reese: nadie sale hasta que terminemos.

- Esta bien, hablaré con ella- dijo Elie- Quizá…

- No, Elie- la interrumpió Jean- Estos dos sólo quieren que termine su trabajo cuando está pasando por algo realmente duro. No tienes por qué hacerlo.

- Precisamente porque está pasando por algo realmente duro necesita nuestra ayuda.

- Elie, no les apoyes. Ni siquiera la conoces.

- No lo hago, pero Alice no puede quedarse así. Nos necesita. Trabajamos en el mismo equipo. Ahora somos compañeros y estamos en la misma universidad. Necesita nuestra ayuda, quieras verlo o no.

Jean soltó un bufido.

- Vas ha hacer lo que quieras de todas formas. Cuando te pones así no hay manera de pararte.

- Entonces decidido- le espetó Grant- Elie se ocupará de esto.

Elie se pasó dos horas justas pensando en qué decirle a Alice. Jean tenía razón; no se conocían de nada y ni siquiera estaban en la misma clase. Pero poco importaba eso ahora. Lo que sí sabía es que ella tenía que conocer de mucho a Coleman y, aún mas, podía haber estado enamorada de él. Como mujer y compañera, sabía de ese sentimiento. No podía abandonarla. Llamó con suavidad a la puerta.

- ¿Fisher? Soy yo, Lang ¿Estás ahí?

No hubo respuesta.

- Voy a entrar, ¿Vale?

Cuando abrió la puerta notó el aire increíblemente cargado, señal inequívoca de que no había salido desde hace tiempo para refrescar el ambiente. El lugar estaba hecho un desastre. Notas adhesivas de post-it pegadas en las paredes, hojas tiradas por todas partes, libros abiertos boca abajo, desperdigados y desordenados… Alice estaba frente a la pantalla de su ordenador, mirando la imagen de un código algorítmico de programación sin terminar.

- Hola, Fisher ¿Puedo hablar contigo?

- ¿Qué quieres?

- Quiero saber cómo estás hoy, aunque creo que es bastante obvio.

- Entonces no vengas a molestarme. Si te preocupa mi trabajo, dile a Reese que no tengo intención alguna de terminarlo hasta que Cole sea enterrado como es debido.

- Halman y los demás ya han intentado discutir con él y no han logrado nada…

- ¿Y qué hay de ti, señorita "sobrina del decano"? Estoy segura de que para ti eso sería pan comido. Sólo tienes que hacer unas llamadas y amenazarán con despedir a Reese si no informa sobre esto.

- Primero: ser la sobrina del decano no me da plenos poderes y aunque los tuviera eso no cambiaría nada. Y segundo: estamos aislados y no hay cobertura para realizar una llamada. He venido a hablar contigo de mujer a mujer pero si vas a ponerte en ese plan enteonces pierdo el tiempo queriendo conversar contigo.

La destrozada mujer se levantó de pronto, austando un poco a Elie.

- Tú no lo entiendes- Alice la miró y luego se tiró sobre su hombro, sollozando- Tú no sabes lo que he perdido…

- Fisher…

Puede que fuera instinto, pero antes incluso de que le contra nada Elise ya casi se había percatado de que algo no iba bien con ella.

- ¿Cómo has dicho?

La noticia sentó bastante difícil de digerir para los demás a excepción de Jean, quien al igual que Elie notó algo en su compañera de trabajo Alice Fisher.

- Alice Fisher está embarazada- repitió ante todos los presentes- Y el padre es Coleman Gray.

- ¿Teníamos una embarazada y no sabíamos nada?- protestó Charlie.

- Bueno, se encarga del sistema de programación- dijo Grant- seguramente ambos creyeron que no habría peligro para el bebé. Y por lo que he visto no debe ser desde hace mucho tiempo, asi que puede disimularlo.

- ¿De cuanto está?- preguntó Reese.

- Dos semanas.

- Reese, ahora es inevitable- Charlie no dejaría escapar esta oportunidad para convencer al profesor al mando- Esto lo cambia todo.

- Esto no cambia nada.

- ¡Por el amor de Dios, Reese! Tenemos a una embarazada que acaba de perder a su pareja y su estado emocional es muy débil. Esto afectará a su trabajo.

- Pues que haga de tripas corazón y empiece a trabajar.

- Fisher ha dicho que no tiene intención alguna de terminar su parte hasta que Gray sea enterrado y tratado como es debido- le informó Elie.

- Ahí lo tienes. Si no tengo su parte, no puedo hacer la mía y si no hago mi parte, no podemos terminar la investigación al completo.

Elie asintió enérgicamente, apoyando a Charlie.

- Se lo dije al principio y lo seguiré manteniendo: nadie saldrá hasta que terminen lo que tengan que hacer por mucho que insistan. Apáñenselas para convencer a su compañera, de todas formas tienen un tiempo de un mes.

- ¡Profesor Reese, por favor!- exclamó casi suplicante Elie- ¡Tenga corazón!

- Ya tuve una vez y me sirvió para descubrir que no sirve de nada. Mi carrera quedó truncada una vez por escuchar a mi conciencia antes que a mi lógica y no volveré a permitir que suceda ¡Ahora pónganse a trabajar de una vez! ¡No voy a repetírselo! ¡Y que alguien convenza a esa idiota que tienen por compañera de que ni ella ni su lío de dos semanas que ha terminado por accidente en una relación van a salir de aquí hasta que todos terminen lo que tengan que hacer!

Y se marchó entre las miradas reprochantes de sus alumnos. Entonces sonó el toque de queda de las doce, hora de dormir. Cada uno se fue a su habitación.

- Debimos dejar que Charlie le estrangulara el primer día- dijo Doe para sus adentros.

Jean asintió para sus adentros, habiendo oído lo que dijo este último. Mientras, Alice se mantenía impasible frente a la pantalla de su ordenador, la cual apagó y luego apagó su lámpara de mesa.

Un ojo carmesí brilló en la oscuridad…

Al día siguiente, Elie fue a visitar a Alice, pues le prometió taer nuevas noticias ya fueran malas o buenas. Llamó, pero al igual que la primera vez que habló con ella, no obtuvo respuesta alguna.

- ¿Alice? Soy yo, Elie. Es hora de desayunar ¿Nos acompañas?

Pero siguió sin recibir respuesta.

- Voy a entrar.

Pero la puerta no se abría. Temía que su compañera se hubiese vuelto a encerrar, asi que tuvo que recurrir a medidas drásticas.

- GLaDOS, por favor.

- ¿Si, señorita Lang?

- Abre la puerta de la habitación de Alice.

- Entendido.

La puerta se abrió, pero ella no estaba. Se encontraba totalmente vacía. Incluso miró en el baño, pero no encontró a nadie. Preocupada, fue rápidamente a reunirse con los demás en el comedor.

Minutos después, todo el equipo a excepción de Alice se había reunido en su habitación. También registraron su cubículo.

- Nada- dijo Charlie.

- No me lo explico- dijo Doe mientras revisaba unos libros- No se puede salir de aquí y no hay ni nota ni mensajes ni nada. Y por si fuera poco, tampoco están sus cosas. Ni su ropa. Sólo están sus libros y apuntes.

- ¿Qué es toda esta conmoción?

Reese apareció entonces, con su clásica expresión de pocos amigos y cargando con un café en su mano.

- Buenos días a usted también, profesor- le espetó sarcástico Charlie- Alice no está.

- ¿Que no está? ¿Qué quieren decir con que no está?

- Tal y lo que ha oído: no está. Ha desaparecido, evaporado, polvo ¡Chas! Como por arte de magia.

- Eso es imposible ¡GLaDOS!

- ¿Si, profesor?

- Revisa todo el centro. Busca a Alice Fisher. Código C-404.

- A la orden, profesor.

Pasaron unos minutos hasta que el superordenador volvió a hablar.

- Lo siento, profesor Reese, pero me temo que aparte de ustedes no se encuentra ninguna señal de vida humana en todo el centro.

- ¡No puede ser que esto esté pasando! ¡Sin el trabajo de esa estúpida todo se irá al traste!

- Oye, muérdete la lengua. Alice se encuentra en un estado delicado ahora mismo. Deberíamos estar buscándola. Quien sabe si comete alguna locura.

- Señor Halman, tiene correo.

- ¿Correo?

- Un e-mail. De la señorita Fisher.

Todos corrieron a la terminal de Charlie, esperando poder encontrar algún indicio acerca de dónde estaba Alice y qué le había pasado. El mensaje no tenía texto, sólo un programa adjunto.

- Esto es…

- ¡Es el programa de Alice!- exclamó sorprendida Elie- Lo reconozco de cuando la visité ayer a su cubículo… Pero está distinto.

- Está completo- dijo Charlie- Sin duda es el sistema algorítmico que hace falta para completar el programa de la Pistola Portal.

- Entonces vuelvan al trabajo. No hay tiempo que perder.

- ¿Así sin mas? ¿Y qué pasa con Alice?

- Señorita Lang, lo que haga a partir de ahora Fisher es cosa suya, no nuestra ¡A trabajar!

Y Reese abandonó el cubículo, dejando a los chicos sólos con sus pensamientos.

- ¡"A trabajar", "a trabajar", "a trabajar"!- lo imitó frustrado Doe- ¡No necesitamos un profesor, sólo un disco de voz que nos repita constantemente las mismas frases!

- Un trabajador muerto, otro desaparecido…- comentó Jean- Cualquiera diría que estamos encerrados en una de esas películas de terror en las cuales la gente va muriendo uno por uno hasta que no queda ninguno.

- ¡Oh, basta! ¡Estas…! ¡Estas cosas me dan mucho miedo!

- Gata miedosa- le espetó Grant.

- No hay nada más que podamos hacer- dijo Charlie- Tendremos que rezar por la seguridad de Fisher y seguir con lo nuestro. De todas formas, no podemos ni movernos de este lugar.

- ¿De verdad vamos a dejar las cosas así?

- ¿Qué otra cosa podemos hacer?

Todos se resignaron encogiéndose de hombros y se retiraron, preocupados. Cuando estuvieron en sus respectivas habitaciones, encontraron en sus bolsillos unas notas que sin duda les había dado Charlie. En ellas, decía:

Reuníos conmigo esta noche en la sala aislada. Tengo algo que hablar con vosotros.

Esa misma noche, todos se reunieron en la susodicha sala. Se la llamaba "aislada" porque era el único lugar del centro en el cual podían estar completamente solos sin GLaDOS ni el profesor. Era su sala de relajación o repaso de datos por si alguna vez querían poner algo en común antes de reunir toda la información antes del fin definitivo del trabajo, el cual deseaban cada vez más que llegara antes. Ahora estaban allí reunidos por petición de su compaero Charlie Halman para discutir un tema primordial el cual todos sabían qué era.

- Bien- dijo Charlie tras revisar toda la zona en busca de cámaras, altavoces o alguna otra cosa que pudiera indicar que alguien o algo les estaba escuchando- Todos sabemos por qué estamos aquí.

- Yo no- dijo Grant- ¿Es para discutir lo debilucha que es Lang?

Todos penetraron con la mirada a su compañero.

- Eh, que era broma ¿No podemos hablar de un tema que no sea serio por una vez?

- Lee el ambiente, Grant. No es que estemos en una situación seria, es que estamos en una situación MUY seria. Además, sólo yo puedo hacer bromas que tengan gracia.

- Vale, vale.

- He decidido que nos reunamos para compartir preocupaciones y discutamos qué sucede y qué debemos hacer.

- ¿Y Reese?- preguntó Doe.

- No me fío de él. Puede que esté metido en… Lo que quiera que esté pasando aquí dentro.

- Tendría sentido- tomó la palabra Jean- De todos nosotros, él es único que no trabaja y además está al mando.

- Tal y como yo lo veo, GLaDOS nos está eliminando uno por uno tras acabar nuestro trabajo. Coleman terminó su trabajo y murió acribillado y Alice ha desaparecido misteriosamente tras acabar su parte.

- Pero ¿Por qué?

- ¿Por qué va a ser? Ya oísteis lo que dijo Leshnerr sobre este proyecto. Se trata de revivir un antiguo experimento de Aperture Science ¿Cuántas ganancias crees que se sacan de esto?

- Entonces ¿Hacen limpieza cuando acabamos nuestro trabajo?

- No le veo sentido- dijo Grant- Sería mil veces mejor acabar con todos a la vez cuando hayamos terminado todo el Proyecto.

- A lo mejor tienen miedo de que sepamos más de la cuenta y nos chivemos a los demás para que no terminemos nuestro trabajo.

- De ser así nos eliminarían de forma más silenciosa y disimulada. Hasta la fecha el sistema de este superordenador es de lo más chapucero.

- Porque se trata de un sistema de organización operativo, no de un asesino profesional.

- ¿Y qué sugieres que hagamos?

- Por lo que yo veo, GLaDOS está esperando a que terminemos para quedarnos solos y será entonces cuando nos matará. Lo que propongo es que no nos quedemos solos y trabajemos más juntos. Sobre todo cuando estemos terminando… ¿Qué pasa, Doe?

Cuando Charlie estaba terminando de hablar, notó que Samuel Doe estaba terriblemente pálido, muy asustado.

- Es que… Acabo de terminar mi trabajo.

Todos se volvieron a él.

- ¿¡Por qué no lo dijiste antes!- saltó Jean.

- ¡Sam, podrías estar en peligro de muerte!- le regañó Elie.

- Tranquilos, ya he pensado en algo- les tranquilizó Charlie- Hasta que llegue la noche, nos turnaremos para vigilar a Doe. Es decir, que él no se separará de nosotros mientras estemos trabajando hasta que hayamos terminado todos.

A todos les pareció bien, asi que pusieron en marcha el plan de Charlie. Primero estuvo con Charlie, luego con Elie, después con Jean y finalmente le tocó el turno a Grant. Doe se fue a lavarse la cara al baño y justo cuando estaba terminando la puerta se le cerró de golpe y las cañerías empezaron a estallar.

- No- dijo él- ¡No, no, no! ¡Socorro!

Los cales eléctricos se salieron de su lugar y varias chispas centellearon por la sala.

- Sólo quiero volver a casa.

Charlie notó que algo iba mal. Aunque era científico y anteponía la lógica a sus corazonadas, en ese preciso momento pensó que era mejor ir a ver cómo estaba Doe, asi que fue a ver a Grant a su cubículo.

- ¡Vaya, que honor! Si es el maestro planificador.

- ¿Dónde está Doe?

- ¿No está fuera?

- No, no lo está.

- Pues habrá ido al baño.

- ¡Te dije que no lo perdieras de vista!

- No esperarás que vaya con él al baño

- ¡Si hace falta, si! ¡Vamos, maldita sea!

Salieron corriendo, pero para cuando habían llegado a los baños ya era tarde. Se encontraron a Doe tirado en el suelo con quemaduras por descargas eléctricas. Muerto.

- Mierda, demasiado tarde.

Se reunieron una vez más con Reese, a sabiendas de lo que iba a pasar.

- Me temo que ha sido otro desgraciado accidente, señor Reese- dijo GLaDOS- Lo siento, pero este sistema es muy viejo, asi que es normal que halla fallos.

- ¿Y su investifación?

- Samuel Doe terminó satisfactoriamente su trabajo. No hay de qué preocuparse.

- Bien.

- ¿¡"Bien"!- saltó Elie- ¿¡Como que "bien"! ¡Sam ha muerto!

- Al igual que otros dos compañeros suyos. Deberían estar acostumbrados a estas alturas.

- ¡Eres un…!

- Basta, Elie- la detuvo Jean- No tiene sentido discutir sobre esto. Volvamos al trabajo mientras GLaDOS se encarga de Sam.

Sin duda volvieron al trabajo, pero no pudieron avanzar mucho. No fue sólo por la presencia del ordenador asesino psicópata, la actitud de su profesor también siembra la duda entre los trabajadores ¿Es GLaDOS a quien hay que temer o es a Reese? ¿O son ambos?

Esa noche, el terror llenaba las habitaciones de los trabajadores. Si hubiesen terminado sus trabajos, hace tiempo que habrían acabado como los otros. Elie no se sentía para nada segura. Cierto es que no le pasaría nada mientras tuviese trabajo que hacer, pero ¿Y después? Estaba tan inquieta que le era imposible dormir bien, asi que se levantó y fue a buscar compañía. Tenía pensado visitar a Jean, pero no contestaba. Quizá estaba demasiado dormida. No confiaba en Grant lo suficiente, pero sabía a quien más acudir.

Charlie jugaba su decimoquinta partida de cartas al solitario cuando oyó que alguien llamaba a su puerta.

- Soy yo, Charlie ¿Puedo pasar?

- ¿Elie? Claro.

Abrió la puerta, encontrándose a una asustada chica frente a él.

- ¿Estás bien?

- No- se abrazó a él- ¡No, no estoy bien! ¡Estoy muerta de miedo!

- Elie…

- Tengo miedo de quedarme sola y morir. Ayúdame. Quédate conmigo.

- Tranquila, todo irá bien.

Charlie correspondió el abrazo, reconfortando a su amiga.

- Todo irá bien. Me aseguraré de ello… Puedes dormir esta noche aquí si quieres. Yo dormiré en la silla. Parece muy cómoda.

- No. Sigue siendo tu cama -se separó un poco de él y tras mirarle a la cara bajó los ojos y empezó a juguetear con sus dedos índices, sonrojada e intranquila- S-sé que esto suena ra-raro, pero… S-si quieres po-podemos dormir juntos… ¡So-sólo dormir! ¡Nada más!

- Elie, me sorprendes. No sabía que fueras tan descarada.

- ¡Deja de meterte conmigo!

- Je, je, je… Perdón, perdón. No pude evitarlo… Claro que no me importa que "durmamos, sólo durmamos" juntos.

- Charlieeeee…

- Qué inocentona eres.

- Tonto.

Mientras, esa misma escena se repetía en otro lugar, aunque de manera distinta.

- ¿De verdad no te importa, Grant?

- Pues claro que no.

La diferencia radicó en lo que vino después. Toda la noche se oyeron ruidos raros.