En blanco…

Así se encontraba la mente de Sirius Black y la hoja de pergamino ante él, simplemente no podía plasmar algo concreto – o coherente – como se lo había propuesto.

¿Razón de este martirio?

Remus Jhon Lupin de Black… ¡Esperen! Eso último no iba. Se regañó mentalmente, probemos nuevamente. Remus Lupin – mejor -, un chico apacible, amable, inteligente, algo tímido, guapo, condenadamente sexy… ¡Rayos! ¿Acaso carecía de autocontrol?

Se negó a responderse esa pregunta.

Era un caso perdido, estaba malditamente enamorado de quien debía ser su mejor amigo; y ahora intentaba escribirle una romántica declaración, aprovechando la cercanía del conocido 14 de febrero.

Aunque Moony había estado algo esquivo con él, evitándolo constantemente, cambiando de compañero de mesa y muchas otras cosas; Por un momento temió que Remus conociera sus intenciones, pero James lo consoló alegando que era la luna llena – Aunque para esta faltaban aun dos semanas-.

Basta de idioteces, tenía que escribir algo… algo que figurara el nombre al inicio de la carta. Frunció el entrecejo y miró al fuego crepitante en la desolada sala común, dejó vagar su mirada por los envejecidos muebles del salón, hasta llegar a la ventana y disfrutar de un hermoso cielo estrellado.

Sin siquiera darse cuenta se puso de pie y avanzó hasta el gran ventanal, posando su mano en el frío cristal y sintiendo un escalofrío que le recorrió la médula.

- Remus, ¿Cómo podría decirte lo que siento? – Escapó de sus labios como un murmullo al viento.

- Mejor demuéstramelo – Sintió unas suaves y delicadas manos en torno a su cintura, haciéndolo girar con lentitud. Cuando por fin se encontró frente a frente con esos ojos avellana que tanto amaba, su corazón se desbocó, sintiéndose morir.

Feliz San Valentín – escuchó como la suave voz embriagándolo y luego unos labios sabor a chocolate.

Con amor,

E.