NUEVA REALIDAD
2
Olivia abandona el edificio federal, se dirige hacia su coche. Se siente intranquila, tiene la sensación de como si alguien la estuviera observando. Mira una y otra vez a su alrededor, pero no hay nadie.
Conduce en dirección a su apartamento, mira continuamente por el retrovisor por si la siguen, pero no es así, aunque su intuición le indica lo contrario, piensa que debe tranquilizarse, tiene que mantener la prudencia y dejar de imaginar cosas.
Piensa en esto mientras en el descansillo, saca las llaves de su apartamento, pero de repente la puerta se abre ante la sorpresa de Olivia
- Te estaba esperando – Asegura Lincoln sonriendo bajo sus gafas
- ¿No estabas en Washington?
- sí, pero he vuelto antes de tiempo… tenía que hacerte la cena – responde mientras hace el gesto de invitarla a pasar. Olivia sonríe y entra en el apartamento para encontrarse la mesa puesta adornada con dos velas
- No tenías que haberlo hecho Linc…
- Sé que has tenido un día duro… ¿quieres sentarte un momento? – le dice indicándole el sofá
- ¿Qué pretendes? – pregunta Olivia mientras le obedece
- Tengo algo para ti – responde arrodillándose delante de ella
- Lincoln, no entiendo que… - replica desconcertada
- Tengo algo para que te sientas más cómoda – asegura mostrándole unas zapatillas
- Oh – acierta a decir Olivia, creía que Lincoln iba a declararse, y no sabría cuál sería su reacción, ahora se siente algo avergonzada por haberse precipitado
- ¿Qué te esperabas? – pregunta Lincoln divertido
- Nada…culpa de mi hermana
- Pues no va muy desencaminada…algún día puede que te lleves una sorpresa
- ¿Por qué haces todo esto Lincoln?
- Porque si no lo hago yo ¿Quién va a cuidar de ti? Mereces que te quieran, te esfuerzas mucho por proteger a los demás sin pedir nada a cambio, eres una persona muy especial y quiero compensar todo el daño que te han hecho… Oye, mira…una declaración de amor en toda regla ¿te ha gustado? – Olivia sonríe tímidamente, acaricia ligeramente la barbilla del joven mirándole fijamente a los ojos. De repente se siente confusa, hay algo diferente en su mirada, como si no fuese la persona que esperaba ver.
- ¿Ocurre algo Olivia? Te has puesto muy seria
- No…nada. He recordado algo
- No me digas que tenemos que salir corriendo en busca de Broyles – responde Lincoln desilusionado
- No…es otra cosa, no tiene importancia
- Estupendo…así que podemos cenar tranquilamente ¿vamos? – dice mientras se levanta y le ofrece su mano para ayudarla a levantarse. Olivia se acerca al joven y le besa
- Me apetece otro tipo de cena – responde mientras le besa, se separa de él y le hace un gesto para que le siga hacia el dormitorio. Lincoln sonríe, se apresura a apagar las velas de la mesa y lo más rápido que puede va tras ella
Al día siguiente, Olivia se despierta abrazada a Lincoln, acaricia su mejilla con delicadeza, despacio, le gusta mirarle mientras duerme, contemplar su serenidad de la que se contagia y se siente más tranquila.
De repente a su memoria acude la imagen de otro hombre, se trata de algo fugaz, pero que le inquieta sobremanera. No se trataba de John Scott, ni de nadie que conociera. Intenta recordar el rostro del desconocido, pero no logra verlo con claridad. Lincoln se despierta entonces, al ver a Olivia, sonríe abiertamente.
- Buenos días cariño… ¿Cómo estás? – pregunta él
- De maravilla – responde ella besándole, intentando olvidar esa extraña imagen que aún la tiene alterada – lo de anoche fue increíble
- Tú sí que eres increíble – responde el joven abrazándola – Te quiero
- Lincoln yo… - comienza a decir pero el despertador la interrumpe
- Hora de ir a trabajar – asegura él apagando la alarma, se incorpora y se pone las gafas – nos espera un día complicado… iré preparando el desayuno – termina diciendo dándole un último beso a Olivia, que se queda en la cama mirando como el joven se va, piensa en cómo se siente, quizás Lincoln sea el hombre definitivo, con el que pueda compartir el resto de su vida, pero algo le dice que no es así.
No entiende por qué su corazón y su cabeza se contradicen, él le hace sentir como si fuera la única mujer en el mundo, la cuida, su amor es sincero. Se pregunta entonces que es lo que está mal, puede que sea ella, que sea demasiado exigente, pero hay otra cosa, que no puede llegar a descifrar, que no puede entender, que escapa a su compresión, así que decide tomarse las cosas con más tranquilidad, no se precipitará, sabe que Lincoln lo entenderá. Desde que se conocen nunca la ha presionado, la ha tratado con cariño y amabilidad, por eso le gusta estar con él, se siente bien a su lado.
Mientras se viste, intenta recordar el momento en que se conocieron, como se dieron cuenta de lo que sentían el uno por el otro, y para su asombro no lo consigue, es como si nunca hubiera pasado, piensa de nuevo en el agujero de gusano, quizás sea por su causa y comienza a preocuparse. Siente como si hubiese perdido gran parte de su vida desde que aquel extraño fenómeno surgió bajo la Estatua de la Libertad, pero lo más curioso es que tiene la sensación de que ese no es su lugar, como si todo hubiera surgido de la nada y ella se encontrase en medio de otro universo.
