Hola! Les presento el tercer capítulo de esta historia. Muy feliz, muy feliz, porque ya voy a tener más tiempo para escribir.

La Bruja y el Demonio

Capítulo 3

Compartiendo Pasados

La confusión se apoderó de Maka en los primeros segundos, pero luego tuvo que reaccionar ante el silencio de Soul, quien mantenía su mirada en el suelo. Se acercó a él y le dio un golpecito en el hombro con el puño cerrado.

-Verás que estaremos muy bien. Tu compañía evitará que me vuelva loca en este sitio- luego le sonrió mirándole fijamente a los ojos- no te preocupes por nada.

Soul tocó su hombro, en el lugar donde Maka le había golpeado, quedándose de pie donde estaba mientras ella caminaba rumbo a su habitación. Pero antes de alejarse del todo, ella se dio la vuelta, como si hubiese recapacitado. Sin embargo, sólo quería hacerle una pregunta.

-¿Alguna vez podrías tocar el piano para mí?

-Ya me escuchaste tocar…

-Pero tú no querías que te escuchara. Me refiero a si querrías tocar algo para mí- recalcó- algo que quieras que yo escuche.

Soul se quedó pensativo y finalmente contestó.

-Bien. Seguro algún día lo haré.

Maka sonrió y se dirigió a su habitación, mientras Soul se quedaba con la incertidumbre acerca de si había hecho bien en aceptar la amistad de esa chica, pero no tardó en comprender que no le quedaba otra alternativa.

Los días de Maka, entonces, comenzaron a dividirse más o menos así: durante las mañanas bajaba, cocinaba, ayudaba a limpiar alguna parte de la basílica o de la casa cural. Almorzaba y tomaba un baño. Más tarde, Tsubaki la visitaba y pasaban un par de horas platicando mientras ésta trataba de enseñarle a tejer a Maka, o preparaban un pastel, o compartían un fragmento de algún libro. Algunas otras horas Maka las pasaba leyendo, ya fuera en su habitación o en compañía de Soul, quien siempre estaba ocupado o leyendo algún libro de música. A pesar de que a veces conseguía arrancarle alguna sonrisa, también pasaba muchas horas en silencio y esto a ella no le parecía la mejor situación del mundo. Sobre todo porque no lograba sacarle esa parte de su pasado que aun quedaba en misterio. Principalmente porque no lograba sacar el tema a la luz.

Finalmente un día, después de un par de semanas, decidió hacer algo drástico al respecto. Pensó que tal vez si le platicaba un poco más acerca de si misma lograría que Soul tuviera un poco más de confianza en ella. Aprovechó que él descansaba, recargado contra una viga, cerca de donde ella estaba sentada leyendo.

-¿Te he platicado alguna vez acerca de mi familia, Soul?- preguntó como si estuviera pensativa, pero estaba claramente atenta a cualquier reacción que él pudiera tener.

Soul estaba mirando hacia la explanada. Al escuchar la voz de Maka, volteó hacia ella.

-No.

-Pues ellos eran científicos, ¿Sabes?... se involucraron hace muchos años en todo lo que tuviera que ver con la cacería de brujas y herejes.

Ese era un tema bastante sensible para Soul y ella lo sabía. Pero el muchacho no pareció sentirse conmovido, así que ella siguió;

- Para comprobar si lo eran o no, estudiaron muchos de sus trucos, y varios de ellos resultan ser simples actos de la naturaleza. Se unieron a una agrupación de estudiosos que se dedicaban a lo mismo, pero con los años la gente comenzó a temerles y a decir que ellos también eran herejes. Y comenzaron a perseguirles por todas partes.

Soul, aun viendo hacia afuera, caminó lentamente hacia donde estaba Maka y se sentó a lado de ella.

-¿Y ellos eran…?

-No, solo era lo que las personas creían. Yo nací en un hogar temporal que ellos tuvieron, muy lejos de aquí.

A pesar de que creía tener todo eso calculado, Maka no pudo evitar que un fuerte sentimiento la invadiera al hablar de sus padres, sobre todo al recordar a su mamá. La forma en que había tenido que separarse de ellos, cómo había llegado a París, y haberse tenido que ocultar durante varios meses, eran cosas que harían sentirse mal a cualquiera.

-Disculpa- dijo, levantándose del suelo- creo que debo ir a limpiar mi habitación, la he descuidado un poco.

Soul asintió, pero en su interior había quedado algo intrigado. Al parecer el pasado de Maka había sido casi tan difícil como el de él. Quizás también se veía, como él, atormentada por los recuerdos de vez en cuando.

….

Maka se quedó en su cuarto un rato. Decidió que quizás no había necesidad de contarle todo aquello a Soul, también decidió que no tenía por qué seguir indagando acerca del pasado que él no quería contar. No era de su incumbencia. Si la información llegaba por sí sola, sería bienvenida, pero no pensaba seguir preguntando por ella.

Se sentó en la cama, sintiendo un repentino pesar y unos incomprensibles deseos de llorar. Se sostuvo la cabeza con ambas manos apoyando los codos en las rodillas, tratando de contenerse.

Un día bajó a la casa cural a preparar el desayuno, cuando el sacerdote entró en la cocina a tomar un vaso de agua. Se sentó en una silla, cerca de la puerta.

-El relato quedó inconcluso hace dos semanas, joven Maka. Lo lamento, pero creí que Soul te lo contaría cuando fuera necesario.

-No importa- contestó ella con un aire de distracción- son cosas que simplemente pueden esperar.

-Puedo contarte el resto de la historia, si así lo deseas.

-Adelante- dijo ella, recordando su determinación de aceptar la información que llegara hacia ella.

-Bien- el hombre guardó silencio unos segundos, pensando como continuar con su relato. Miró a Maka, que había volteado hacia él mostrando su atención. Luego pensó inevitablemente en el campanero- Cuando confiné a Soul a los campanarios, seguí dándole de comer y de vestir pero no me ocupaba de él en lo absoluto. El pobre apenas sabía hablar y siempre estaba sucio. Un día subí a dejarle de comer, y dejé un libro olvidado cerca de donde él comía. Cuando volví por él, el niño lo había estado hojeando. No sé qué haya visto en el libro, que desde entonces, siempre lo encontraba limpio y se portaba bien la mayor parte del tiempo. Creo que entonces me concienticé que él también era un ser humano.

Maka se mordió los labios; de pronto tenía una gran necesidad de gritarle y preguntarle cómo había podido ser tan tonto, pero el respeto que le inspiraba era demasiado fuerte.

-¿Y después?- se contenía, no había necesidad de perder la cabeza.

-Hice mi mayor esfuerzo por educarlo, como todo niño merece. Ya era muy tarde para tratarlo con cariño o tratar de tener una buena relación con él. Supongo que él recordaba que alguna vez lo había llamado demonio, y otras cosas que simplemente no podría repetir ahora. Pero me arrepentí, y me esforcé, de verdad lo hice.

Maka se sintió infinitamente triste al escuchar aquello.

-Por eso es tan desconfiado- dijo ella de forma pensativa- de verdad debió haber sufrido mucho.

-Es por eso que me gustaría mucho que fueran amigos. Él realmente se merece que alguien pueda compartir con él.

Maka se quedó realmente pensativa.

Como todos los años, en París iba a celebrarse un gran carnaval, y Maka y Tsubaki hablaban de ello animadamente. Maka nunca había tenido oportunidad de asistir porque hacía pocos meses que había llegado a ese lugar, pero había escuchado al respecto y no iba a perder oportunidad.

-Black Star y yo ayudaremos con algunos de los preparativos y ya estamos preparando nuestros disfraces- Black Star era el mejor amigo desde siempre de Tsubaki. Habían crecido prácticamente juntos y todos daban por hecho que algún día se iban a casar, pero ellos nunca lo decían ni hacían caso a los comentarios. Nadie sabía si Black Star era su verdadero nombre o sólo un apodo, pero la verdad es que le quedaba bastante bien. Era activo, veloz, alegre, confiado y muy aguerrido. Quería mucho a Tsubaki, pero lo demostraba muy a su manera. Y ella siempre hablaba de él.

Con el pasar de los días Maka había hablado con Tsubaki acerca de Soul, y ella se había mostrado de lo más comprensiva. Realmente no le extrañaba su historia, había escuchado alguna vez que los adultos lo mencionaban, y la única vez que había preguntado le habían dicho que no era algo que le importara.

-Te garantizo que Soul no es un demonio, Tsubaki, y yo quiero ayudarlo. Por eso quiero tratar de ser su amiga. Quiero que sepa que alguien lo quiere.

Tsubaki sonrió.

-¿Y tú lo quieres, Maka?

Maka se quedó en silencio. Había hablado sin pensar. Pero después lo pensó, aunque esa no era la intención que Tsubaki había puesto en su pregunta. ¿Por qué estaba ella preocupándose tanto por hacer feliz a Soul?

-N…no lo sé, Tsubaki.

A pesar de esto, Maka decidió no dejarse confundir porque en su mente en ese momento tuviera tantas preguntas y tan pocas respuestas.

-Lo he estado pensando, Tsubaki-chan- dijo ella alegremente- quiero ir al carnaval, y pienso llevar conmigo a Soul.

-P…pero Maka…recuerda que te están buscando, tendrás problemas.

-Todo mundo usa disfraz allí. Además, las autoridades no se van a arriesgar a hacer un escándalo en una fiesta del pueblo. Son capaces de lincharles.

-Amm…no estoy segura, Maka.

Ella solo sonrió. Tsubaki le miraba con angustia.

-Te daré algo de dinero para que me consigas dos disfraces, uno para mí y otro para Soul. Consigue los antifaces más grandes que encuentres y sombreros, y lo que creas necesario. De lo demás me encargaré yo. No te preocupes, no lo dejare solo y regresaremos a Notre Dame antes de que algo malo suceda.

-D…de acuerdo, Maka- accedió la chica, mirando a su amiga con cierta angustia, pero tomó el dinero y salió a cumplir su cometido.

Mientras tanto, Maka se dispuso a preparar a Soul para tan feliz acontecimiento. Faltaba cerca de una semana para el carnaval y necesitaba buscar la forma de convencer al muchacho de asistir, lo cual le parecía bastante difícil.

Subió al campanario y lo buscó por todas partes. Al no encontrarlo, pensó felizmente que quizás estaba tocando el piano en las catacumbas. Se dio la vuelta y se dispuso volver abajo a buscarlo, pero al intentar abrir la puerta para bajar las escaleras, esta se abrió intempestivamente, mientras Soul terminaba de subir.

Esto fue un poco desalentador para Maka, quien esperaba poder bajar y oírlo tocar de nuevo.

-¡Hola, Soul! ¿En dónde estabas?

La pregunta pareció caerle un poco mal al muchacho.

-No se supone que esté todo el tiempo aquí, ¿sabes?

Maka bajó la vista mientras él seguía caminando, dirigiéndose al campanario.

-Discúlpame.

-Era broma- contestó él, volteando con una sonrisa burlona- es muy fácil engañarte.

Maka por primera vez en la vida sintió ganas de darle un buen golpe en la cabeza, pero se contuvo. Luego trató de sonreír, pues al perecer, estaba llegando un poco más lejos de lo que ella había esperado.

-Muy gracioso. Quería hablar contigo sobre algo.

-Adelante.

-Bien. Me preguntaba….si querrías acompañarme a un sitio.

Soul frunció el ceño.

-No querrás ir de nuevo a las catacumbas. Ya te dije que por ahí no puedes salir a ningún lado.

-¡No me refería a eso! Quisiera…me preguntaba si... estarías interesado en ir al carnaval, en una semana.

Soul hizo una expresión como de fastidio, y siguió avanzando.

-Olvídalo. Lo que sea que hayas planeado o preparado ya puedes cancelarlo porque no hay forma de que yo vaya a ese carnaval.

-Oh, por favor- insistió ella cerrándole el paso, con los brazos abiertos- no pierdes nada con intentarlo. Necesitamos salir de aquí aunque sea una noche, este lugar es asfixiante.

-No.

-Nadie nos va a reconocer, usaremos disfraces, y será por la noche, no hay manera de que alguien se fije en nosotros.

Maka sabía que debía haber una buena razón por la que Soul estuviera siempre mirando hacia la plaza, sobre todo cuando había mucha gente.

-Por favor. ¿Cuánto tiempo hace que no sales de este lugar?

Soul no contestó. La hizo a un lado y siguió caminando. Ella lo siguió de cerca.

-Eso no es algo de tu incumbencia. ¿Para qué quieres saberlo?

-Pensé que te haría bien un poco de aire fresco de vez en cuando.

Soul la miró fijamente unos segundos. Durante unos segundos parecía que lo pensaba, pero luego negó terminantemente con la cabeza.

-Paso. Tengo mucho que hacer, y no tengo ningún interés en salir de aquí.

-No hablas en serio.

Soul se quedó quieto. Cerró los ojos y luego levantó la cabeza. Maka lo alcanzó, y abrió un poco sus brazos. Lo rodeó en un abrazo, y pegó su cabeza contra la espalda del chico.

Simplemente le había nacido hacerlo.

-Oye…no tienes que hacer esto.

-¿A qué te refieres?- se separo un poco de él, sintiéndose algo tonta. Pero Soul le sostuvo las manos que, entrelazadas, habían descansado sobre su pecho mientras lo abrazaba.

Luego se separó de ella por completo.

-No necesito que me tengas lástima.

-No te tengo lástima- contestó ella con una sonrisa- realmente quisiera que consideres lo que voy a decirte.

Soul se sentó en el suelo con las piernas cruzadas, apoyó los codos en las rodillas y el mentón en su mano izquierda.

-De acuerdo, entonces, ¿Qué ibas a decirme?

Soul se quedó sentado, y volteó la cara mientras Maka se sentaba junto a él. Ella le explico el procedimiento de su brillante e infalible plan.

-Como estaremos disfrazados, las posibilidades de que nos descubran son mínimas.

-Pero siempre hay posibilidad de que lo hagan, ¿No?

Maka no contestó, se quedó completamente callada.

-¿Sabes lo que nos harán si nos descubren? Pueden encarcelarnos, torturarnos y hasta matarnos. Decir que la gente nos rechazará sería lo poco.

-Soul, yo…

Maka se sintió muy desalentada. Soul tenía algo de razón, siempre existía la posibilidad de que los descubrieran. Quizá ella estaba siendo demasiado positiva. En la situación en que se encontraban, temer lo peor era lo menos que podían hacer para protegerse, sobre todo ella. Soul quizás no corría tanto peligro como el que ella corría. La gente se conformaba con no verlo, con pretender que no existía. Ella en cambio, estaba bajo la mira de los guardias que vigilaban la catedral todo el tiempo.

-No me importa mucho lo que digas ahora, Soul- sonrió luego de un momento, para sorpresa del muchacho- una semana es suficiente tiempo. No sé aún cómo lo voy a hacer, pero te voy a convencer de que vayas conmigo al carnaval y que te olvides por un momento de este sitio.

Dicho esto, se alejó, sin dejar que Soul viera que en realidad la había hecho pensar. Contrario al semblante positivo que se había empeñado a mostrar, su frente ligeramente arrugada era solo una muestra exterior de lo que pasaba dentro de su mente. Podía ser peligroso, por supuesto, pero en su opinión, todo ese riesgo valía la pena. Lo que fuera para levantar un poco el espíritu desmoralizado de su querido amigo.

Había algo especial en él. Algo que la obligaba a hacer todo eso.

La semana pasó rápidamente, y Soul seguía bastante hermético. Maka ya no se sentía mal con los largos silencios, más bien se sentía muy cómoda. Se sentaban juntos para comer. Le había prestado un par de libros, y él había mejorado bastante en su lectura (porque comprender un libro de música no era lo mismo que leer una novela o un libro de biología). Y él le había enseñado a tocar las campanas; cuales tocar, cuándo, cuántas veces.

En una ocasión se quedaron despiertos hasta tarde, sólo haciéndose compañía. Faltaban dos días para el carnaval.

-Todavía puedes decir que sí- insistió ella con voz cantarina, mientras levantaba la vista del libro que leía- No pierdes nada, por favor…

Soul lanzó un suspiro. Hizo una mueca con la boca. Luego cambió la posición en que estaba sentado, para sentarse frente a ella. Le quitó el libro de las manos y la miró directamente a los ojos, mientras posaba las manos en sus hombros, asegurándose de captar toda su atención.

-Te voy a contar algo, pero no me hagas repetirlo- dijo con voz terminante y precisa- y espero que comprendas porqué no quiero ir allá.

-De…de acuerdo.

Soul suspiró de nuevo y bajó sus manos, que quedaron cerca del suelo, muy cerca de las de Maka.

-Yo…si he ido allá abajo antes. Cuando era muy niño, con el sacerdote. Pero siempre iba bastante cubierto, con un gorrito o una capucha. En ese entonces no sabía por qué. Lo acompañaba al mercado, y en una ocasión, me dejó ir a jugar con unos niños cerca de allí. Yo los había visto mucho tiempo antes, siempre de lejos, y nunca me había atrevido a acercarme- Soul hizo una pausa, mientras Maka lo miraba, con los ojos hacia el suelo- siempre quise tener amigos, y pensé que esos niños podían ser mis primeros amigos en el mundo.

Inconscientemente, Maka posó una de sus manos sobre las de Soul, que descansaban en el piso. Soul estaba tan concentrado en su relato, que ni siquiera se percató.

-Cuando jugábamos, uno de ellos me preguntó porqué usaba la capucha. Hacía mucho calor. No lo pensé mucho y me la quité.

Hizo otra pausa, mientras Maka respiraba profundamente. Creía saber cómo terminaría la historia, y no sería nada bueno.

-Se burlaron de mí. Todos y cada uno comenzaron a reírse de mí. De mi cabello, de mis ojos, de mis dientes, del color de mi piel. El sol me quemaba horriblemente. Creo que era la primera vez que me exponía tanto a él. No sé que me pasó, pero me puse furioso, y me lancé encima del primero de ellos al que vi, y lo comencé a golpear con todas mis fuerzas. Luego apareció una mujer. Empezó a llamarme demonio. Que me alejara de los niños, porque era un demonio. Empezaron a gritar, todos, asustados. El niño al que golpee se puso histérico.

Maka se mordió los labios. Apretó la mano de Soul mientras él seguía hablando.

-Y me persiguieron hasta aquí. Corrí y me oculté.

-¿Y no has vuelto a salir?

Soul negó con la cabeza mientras se soltaba del agarre de Maka. Había vuelto a la realidad.

-¿Ni a tener amigos?

-…nunca los tuve.

La cabeza de Soul estaba volteada. Maka iba a decir algo más cuando Soul la miró de nuevo.

-Sólo lo hice porque me contaste sobre tus padres el otro día.

-Oh…creí que solo habías querido hacerlo.

Soul se puso de pie y caminó hacia su habitación, pero antes de perderse en la oscuridad volteó.

-Maka… ¿De verdad deseas tanto ir ese carnaval?

Maka se quedó en silencio un momento. Luego pareció salir de una especie de sueño.

-Por…por supuesto.

-Bien. Supongo que no puede ser tan malo. Iré contigo.

Soul se fue a dormir. Maka se quedó sentada mientras tanto.

Lo había conseguido, pero… ¿Por qué no lograba ponerse de pie? ¿Por qué su cuerpo no le respondía? ¿Por qué estaba triste, a pesar de haber logrado que Soul abriera un poco más su corazón?

La mandíbula le temblaba. Como pudo se puso de pie.

Pero no se iba a dejar vencer. Haría que Soul se divirtiera durante el carnaval, costara lo que costara.

Continuará…

Algo cortito, pero ya escribiré la conti.

Saludos!

Atte. Yereri