- ¡Crucio! -
Un grito desgarrador cruzó la habitación en penumbras, mientras susurros nerviosos le hacían eco de fondo. Solo unos segundos de tal maldición había bastando para que Severus Snape se retorciera en el piso totalmente adolorido y con todos sus miembros en posiciones poco cómodas.
- Ahí tienes Severus, tu recompensa por juntarte con la sangre sucia – una sonrisa sardónica recorrió la tez de Malfoy que secundado por Bellatrix, había guiado a un selecto grupo de Slytherin hasta aquella aula vacía para presenciar el especial espectáculo.
- Nos has decepcionado – Esta vez fue Rosier, quien con fingida condescendencia le miró sobre el hombro de Lucius.
Los ojos azafrán de Snape, recorrieron a todos los presentes evaluándolos y descubriendo aquella chispa de rencor que les embargaba desde que había pasado a ser la mano derecha de la prefecta Gryffindor. Y descubrió también, que solo le quedaba un camino, odiar a Lily Evans.
:. FIN
Con amor,
E.
