¡Hola! Capitulo 5 up! Soul Eater no me pertenece, solo la trama de este fic.

La Bruja y el Demonio

Capítulo 5

La melodía de Maka

Maka despertó esa mañana realmente cansada. Sí, cansada. Sentía todo el cuerpo molido, y a decir verdad pocos deseos tenia de ponerse en pie. La cabeza le dolía como si tuviera una fuerte resaca (o al menos, era así como ella creía que se debía sentir). En cuanto abrió los ojos, a su mente acudieron los recuerdos de la noche anterior.

Recordó que después de haber pasado unos minutos llorando, Soul la había ayudado a ponerse de pie y la había acompañado hasta la puerta de su cuarto. Esperó afuera a que ella se pusiera su ropa de dormir, y al cabo de un rato se había asomado de nuevo para asegurarse de que estuviera acostada. Le dio las buenas noches y se fue, pero ella tardó en quedarse dormida.

No pasó mucho tiempo antes de escuchar que tocaban a su puerta.

-Maka, ¿ya despertaste? ¿Puedes salir, por favor?

Maka se incorporó.

-Espérame un momento- pidió mientras arreglaba su cama. Se aseó con un cubo de agua que tenía en su cuarto y se puso un vestido de diario. Se cepilló el cabello lo más rápido que pudo y salió de la habitación.

-Buenos días- saludó, con la voz ligeramente apagada, pero se esforzó en darle una pequeña sonrisa a su amigo.

-Buenos días. Me preguntaba si quisieras acompañarme un rato.

Maka suspiró.

-Claro.

Caminaron rumbo a las escaleras, y Maka pudo ver hacia afuera antes de bajar. Las nubes oscurecían el cielo, y el ambiente se sentía un poco bochornoso y húmedo.

-Está bastante nublado allá afuera-comentó distraídamente.

-Ha estado así desde anoche, y llueve a ratos. De hecho, empezó a llover en cuanto te fuiste a dormir.

Maka lo seguía de cerca y no pudo evitar abrir mucho los ojos, asombrada.

-¿En serio? ¿Y el carnaval?

Soul sonrió con una ligera intención de burla.

-Trataron de seguir pero llovió tan fuerte que se acabó en menos de media hora. ¿Linda coincidencia, no crees? Que hayamos tenido que regresar antes.

Entraron a las escaleras y bajaron. Soul tenía entre sus manos una antorcha, y con la otra mano sujetaba a Maka de la muñeca, como si temiera que fuera a caer.

-Soul- Maka lo llamó, y él percibió en su voz una profunda tristeza.

-¿Sí?

-Lamento lo de anoche. Me siento como una tonta.

-No hay problema.

Cruzaron la catedral y salieron por la parte de atrás hasta llegar al patio. Soul se acercó al lugar en donde estaba la entrada a las catacumbas. Se agachó y sujetó la argolla, la cual levantó tratando de no hacer ruido.

-¿Vamos a ir allí, Soul?-preguntó ella, un poco dudosa. Por una parte le gustaba la idea, pero por otro lado, no estaba segura.

Sin contestar, Soul entró, y Maka se vio obligada a seguirlo, cerrando la puerta tras ella.

Soul aún traía la antorcha consigo. Caminaron por el pasillo húmedo hasta llegar al lugar donde se encontraba el piano. Posteriormente, él encendió las otras antorchas y dejó colgada en un soporte la que traía en la mano. Luego invitó a Maka a sentarse en el banquillo del piano.

-Soul, ¿Ocurre algo? ¿Para qué hemos venido aquí?

-Sólo quería que estuvieras tranquila, después de lo de ayer... Pensé que te gustaría estar aquí.

Estaban sentados de espaldas al piano. Soul tenía sus manos en las rodillas, y Maka miraba el piso.

Había algunas corrientes de aire que entraban por los pasillos de las diferentes cuevas, y la humedad no era mucha, así que el ambiente era bastante agradable, lo cual además beneficiaba a que el piano no se maltratara.

-Traje algo para que desayunaras- ofreció él, extendiéndole un plato- yo ya lo hice.

Maka salió de su ensimismamiento por unos segundos y comió en silencio.

Era como si allí, en las catacumbas, los papeles se intercambiaran entre ellos.

-Gracias- susurró cuando terminó de comer.

Soul puso el plato a un lado y luego ambos se quedaron de nuevo en silencio.

Maka se recargó en el hombro de su amigo. Realmente estaba deprimida, no quería ni siquiera hacer el intento de sonreír. Soul tenía razón, estar allí le estaba haciendo bien. Al menos ahí no tenía que fingir una sonrisa.

Él no la presionaba, simplemente estaba allí, a su lado, en silencio. Cada vez, Maka lo entendía un poco mejor. El silencio no era solo porque estaba poco habituado a la conversación, sino también porque en el silencio estaba seguro y tranquilo. El silencio, al menos por el momento, estaba bien.

-Soul.

Él tenía los codos apoyados en las rodillas, y la barbilla en una de las manos. Cuando Maka lo llamó, se volteó ligeramente hacia ella, mostrándole que la escuchaba.

-¿Te puedo contar algo más acerca de mis padres?- preguntó, mirando hacia el frente, hacia ninguna parte en especial.

Él asintió. Maka se tardó un poco en empezar, al parecer necesitaba prepararse antes de hablar. Después de unos segundos, comenzó su relato días atrás inconcluso.

-Hace tiempo…unos tres años, me separé de ellos porque era peligroso que viajáramos juntos. Nos mandábamos cartas para mantenernos al tanto y saber dónde íbamos a estar y a donde mandar la siguiente carta. Pero, la última carta que me llegó no era de ellos, sino de un amigo muy cercano que vivía en Lyon, donde ellos se estaban quedando. Las autoridades los habían atrapado y los iban a matar- hizo una larga pausa.

No se miraban, en ningún momento. Soul se mordía los labios sin saber si debía decir algo o quedarse callado, pero Maka continuó antes de que él pudiera actuar.

-Decidí ir allí antes de que sucediera. Pensé que quizás no era cierto y solo trataban de alejarme de ellos. Cuando huyes como nosotros lo hacíamos, te vuelves una persona paranoica, y yo no podía pasarlo por alto, así que me dirigí allí. Eran dos días de viaje, pero me atrasé un poco por las lluvias. Cuando llegué había un gran alboroto, y entonces me di cuenta de que ese día había ejecuciones.

En este punto, Maka rompió a llorar. Las lágrimas bajaban por su mejilla rápidamente.

-Llegué justo para ver cómo los mataban, Soul. Los quemaron vivos… no pude verlo, no pude- tomó mucho aire y se limpió la cara- corrí hasta la salida del pueblo y me fui con unos mercaderes en una carreta. Estuve vagando de un lugar a otro durante varios días, y finalmente me uní a una caravana que venía a París. Decidí quedarme aquí por unos cuantos meses e irme después, pero mira como ha terminado todo.

Soul estiró su brazo y lo pasó alrededor de los hombros de Maka. Ella se inclinó y se recargó en él nuevamente.

-¿Cómo fue que pediste asilo en Notre Damme?

Maka tardó mucho en contestar, pero sabía que a él no le iba a importar.

-Pasé un par de semanas bastante bien. Ya me había estabilizado un poco de lo de mis padres. Yo sabía que la gente me miraba raro porque llegaban a mi casa los libros, y cartas de otros fugitivos amigos de mis padres. También estaba el hecho de que viviera sola alguien tan joven. Un día iba caminando con mis libros, pero me tropecé y se me cayeron. Estaba en el mercado, y una mujer se acercó a mí para ayudarme. Pero ella vio los libros, y las imágenes que tenían, y comenzó a gritar que yo era una bruja. Los guardias me rodearon, y yo solo corrí y corrí, hasta llegar aquí.

Soul cerró los ojos y su brazo apretó a Maka con un poco mas de fuerza. Ella se abrazó a él con ambos brazos, escondiendo la cara en su cuello. Él podía sentir su respiración suave cerca del oído, y los restos de sus lágrimas humedeciendo su piel.

-Perdóname, Soul. Me he dado cuenta de que todo este tiempo traté de forzarte a vivir de una forma mejor, en un mundo "libre"- dijo, separándose de él, ya un poco más tranquila- sin darme cuenta de que yo ya no pertenezco a ese mundo. Yo ya no soy libre, y quizás nunca lo fui.

Soul sonrió y la miró con complicidad.

-¿Y por qué tiene que ser eso algo malo?

Por primera vez en el día, Maka se vio forzada a sonreír, pues en parte, Soul tenía razón.

-Si fueras libre jamás nos hubiéramos conocido.

Maka asintió.

Soul se puso de pie y se dirigió a un lado de la cueva. Recargado contra la pared, había un pequeño fajo de hojas, las cuales tomó para dirigirse de nuevo al piano.

-¿Qué es eso?

Maka pudo ver que era una partitura musical, al parecer, hecha por él.

-Llevo días haciendo esto- susurró mientras se sentaba frente al piano- desde que me pediste que volviera a tocar para ti algún día.

Maka se volteó y se acomodó para quedar también frente al piano.

Soul puso sus manos sobre las teclas. Respiró profundamente y cerró sus ojos.

Entonces, para Maka fue como ver a Soul transformarse. Se concentró en las teclas del piano y no hubo más. Fue como si el mundo a su alrededor desapareciera. Su cara mostraba tal concentración que sus rasgos parecían más maduros, y hasta cierto punto, atrayentes.

Maka tampoco estaba consciente de nada mientras lo veía, mientras escuchaba esa melodía melancólica, extraña, bizarra, era una locura total en más de un sentido. Pero ella sentía como en el fondo, en esa canción estaba absolutamente todo. Cada nota podía relacionarla perfectamente con ella misma, y con Soul. Lo escuchó profundamente concentrada, tratando de aprender todos y cada uno de los sonidos que el piano producía.

La melodía viajaba por las cuevas y los túneles. Las catacumbas resonaban con cada sonido que salía del piano.

Los dedos de Soul iban y venían. De pronto la música se hizo más tranquila. Maka levantó su mano, y la posó sobre la mejilla de Soul. Éste abrió mucho sus ojos, pero sin despegarlos del piano.

La canción terminó, y entonces, Soul tomó la mano de Maka que estaba sobre su mejilla.

-Gracias, Soul.

En la catedral, un grupo de guardias estaba esperando con una orden de capturar a Maka y a Soul también, si era posible, pues estaba en boca de todos que el demonio seguía en escondido allí.

El sacerdote estaba hincado en el altar, mientras los guardias entraban y subían en tropel al campanario. No dijo nada. Solo rezó. Durante varios minutos se pudo escuchar que revolvían el lugar de arriba abajo en la búsqueda de aquel par de antinaturales criaturas que no merecían la cortesía de ser llamados humanos.

El pobre hombre sintió un gran alivio cuando bajaron diciendo que no habían encontrado nada.

Luego buscaron por toda la catedral. Varios de ellos sintieron que era una gran falta de respeto. Cada parte de la catedral parecía observarlos atentamente mientras llevaban a cabo la penosa tarea. Cada vez más cohibidos, los guardias revisaron cada rincón, en el más grande y absoluto silencio.

La sensación de tristeza cambió por completo. Maka no podía estar más feliz.

Al terminar la canción, Soul había bajado las manos, las cuales ahora colgaban a sus costados, desgarbadas y tristes. Del pianista impactante que había hacia unos segundos, apenas había quedado la silueta. Sus ojos callados miraban el piano con una profunda melancolía.

-Aún no soy muy bueno- comentó, tocando una tecla al azar- pero por alguna razón me siento satisfecho con esta melodía.

-¿Cómo la hiciste?

Soul respiró profundamente y luego miró las hojas.

-Solo toqué. Vino por sí misma. Apenas logré escribirla para no olvidarla.

Pasaron varios minutos en completo silencio. Poco a poco, la atmósfera de música que los rodeaba antes fue desapareciendo, dando por terminado ese momento que Maka sintió tan especial.

Sus manos descansaban fijas en el banquillo a los lados de su cuerpo, y sus piernas, que colgaban, se balanceaban de adelante hacia atrás.

-Soul-susurró Maka, viéndolo de reojo. Él no había separado su vista del piano- ¿Podemos irnos ya? Se está haciendo tarde.

-No ha pasado mucho tiempo.

-Tenemos cosas qué hacer.

Soul se mantuvo en silencio. Pero necesitaba hacer tiempo, así que trató de pensar en algo rápido.

-Pensaba en el carnaval- dijo, finalmente arriesgándose- fue…divertido.

Luego sonrió ligeramente.

-Tienes razón- seguramente eso serviría por el momento- a pesar de lo último, creo que me divertí.

-También lo de los disfraces, y los mimos.

-Eres extraño, Soul- comentó ella, mirándolo con una ligera sonrisa- allá en el campanario estás casi en el cielo, pero te cuesta tanto ser un humano normal. en cambio, das la impresión de que mientras más abajo estás más libre eres, como en el carnaval, o aquí en las catacumbas.

Soul no supo qué contestar a eso.

-Quizás la gente sí tenga razón, Soul. Quizás después de todo sí eres un demonio.

Soul quedó impresionado. Era la primera vez que ser llamado demonio se sentía bien.

Volteó a verla y sonrió. Se miraron a los ojos por largos segundos. La oscuridad iluminada tenuemente por las antorchas se sentía bien.

Soul miró los labios de Maka sin poderlo evitar. Sintió como la sangre se agolpaba en sus mejillas, pero no detuvo su impulso. ¿Qué iba a hacer?

Se acercó un poco a Maka, quien quedó totalmente sorprendida por esta nueva actitud por parte de Soul. No se pudo ni mover cuando él levantó las manos y le sujetó la cara. Ella estudiaba con sus ojos la cara de él, sus ojos curiosos e intrigados, sus labios entreabiertos mientras se acercaba más a ella.

El impulso lo obligó a cerrar los ojos y a acercarse más.

Sintió un hormigueo bajar por su estómago y apoderándose de sus piernas, pero se sentía tan bien.

Ella mantenía sus ojos abiertos y respiraba con dificultad, mientras se hacía ligeramente hacia atrás. Soul puso sus manos sobre las de ella, así que Maka supo que no se iba a detener. Abrió los labios anticipando lo que venía a continuación.

Finalmente, sintió cómo Soul la besaba directamente en los labios. Ni siquiera dudó en abrir ligeramente sus labios, y corresponder. Por su parte, Soul no comprendía lo que estaba haciendo, ni tampoco sabía si estaba bien. Pero se sentía espectacular. Y lo estaba haciendo con Maka. Y si ella no protestaba, quería decir que se trataba de algo bueno. El interior de su boca era cálido, y la sensación de entrar en ella fue simplemente electrizante. La sujetó de los hombros y, sorpresivamente, la movió hasta recargarla contra las teclas del piano, que al ser presionadas por la espalda de Maka produjeron un ruido fuerte y desordenado.

Eso bastó para que Soul se separara de ella. Maka mantenía su boca ligeramente abierta, brillando por la humedad y la respiración agitada. Sus hombros aún estaban sujetos por Las manos de Soul, y este la miraba fijamente sin saber qué hacer.

-Maka…yo- ¿Qué acababa de hacer? ¿Qué rayos había sido eso?- Maka…

-S…soul…- Maka lo tomó de la cara y lo miró fijamente a los ojos- ¿Porqué? ¿Por qué lo hiciste?

-No…no lo sé…

La respuesta no era fácil de interpretar. ¿Valía la pena arriesgarse? ¿Abrirle su corazón en ese momento tan extraño?

-Soul….yo…creo que te amo.

Soul se quedó en completo silencio. Estar así, frente a frente, callados, mirándose a los ojos, se sintió muy extraño para Maka, a pesar de que en cualquier otra situación no habría tenido problemas con ello.

Pero ahora todo era diferente. Ya no podía ver a Soul como un simple amigo. Había convivido con él, habían pasado por una persecución, un lindo carnaval, el piano, las catacumbas, dos historias verdaderamente tristes… ¿Cómo podría evitar amarlo?

-A… ¿a qué te refieres con….amo?

Maka se sorprendió. ¿Estaba bromeando, acaso?

-¿No sabes lo que significa "amar"?

Soul negó con la cabeza vivamente y los ojos muy abiertos. A Maka le hizo gracia pensar que ese chico tan serio y, hasta cierto punto, amargo, se veía tan inocente debido al desasosiego que lo embargaba. Él estaba quizás más afectado que Maka debido al beso, pues no tenía idea de lo que significaba. Había actuado más por impulso.

A pesar de ello, Maka lo tomó como una buena señal. Actuar por impulso muchas veces era la muestra más clara de los verdaderos sentimientos de las personas, pero quizás no era momento de explicarle a Soul lo que era el amor.

-Olvídalo- sonrió- te explicaré después.

El la seguía mirando con incertidumbre.

En ese momento, se escucharon unos golpes por el pasillo que venían desde la puerta de madera que cerraba las catacumbas.

-Ya está- susurró- podemos volver.

-¿A qué te refieres Soul?

Soul se puso de pie y explicó con su voz despreocupada.

-Unos guardias iban a venir a buscarte. Le pedí al sacerdote que nos avisara cuando se fueran. Esa fue la señal.

Maka no supo que decir. Se limitó a seguir a Soul hasta la salida.

Cuando salieron de las catacumbas Maka se percató de que ya estaba atardeciendo.

La catedral se veía desierta, no había ni siquiera rastro de que los guardias hubieran estado allí

Subieron las escaleras en completo silencio, como si temieran que salieran de la nada y los atraparan.

El campanario estaba desierto también. Maka entró a su habitación, mientras Soul caminaba por ahí.

No pasaron ni dos minutos cuando ella salió de la habitación. Llevando con ella uno de sus libros.

Destrozado.

-Se llevaron muchos de ellos- susurró, su voz sonaba furiosa, más que triste, y sus ojos lo demostraban- y otros los hicieron pedazos, como este.

Soul tomó el libro en silencio, y lo miró con tristeza. Él lo había leído por la insistencia de Maka, y en realidad pensó que no era necesaria una acción como esa.

Maka se asomó a la abertura del campanario y lanzó el libro al vacío, sin importarle en lo más mínimo que le cayese a alguien en la cabeza.

-Estoy harta de esto. Estoy harta de esperar y de esconderme- susurró, apretando los puños con fuerza- Tengo que irme de aquí, tengo qué…

Se sentó en el suelo con los brazos cruzados, viendo como el horizonte se nublaba de súbito. Además de que la noche iba a caer, la lluvia amenazaba de nuevo.

Soul se quedó de pie, con los brazos cruzados. Maka tenía algo de razón. Si bien en las catacumbas era un pianista talentoso y seguidor de sus impulsos, allí era casi un mudo a menos que la situación ameritara hablar. Y esto no servía de mucho si se trataba de consolar a Maka.

-¿Querías saber lo que significaba "amar", Soul?- preguntó de repente, esbozando una ligera sonrisa.

Él asintió casi imperceptiblemente.

-Bien, te pondré un ejemplo. Si decidiera huir, ¿Vendrías conmigo?

Soul, un poco dudoso asintió. Luego lo confirmó, con las palabras bien firmes y decisión en su mirada.

-Sí…lo haría.

Maka sonrió y se paró frente a él. Tomó una de sus manos y la miró con fingida atención, con la cabeza agachada.

-Muy bien…aquí te va otro ejemplo. Por tu voluntad lo harías, ¿No? – Soul asintió- Pero es muy arriesgado y al final yo no te dejaría hacerlo. Prefiero que te quedes aquí a salvo- suspiró profundamente y volvió su rostro hacia arriba, mirándolo a los ojos- Bien, allí esta. Eso es el amor, ¿Ahora comprendes?

Soul volvió a asentir con la cabeza, mientras ella avanzaba a su cuarto.

-Necesito arreglar un poco este lugar.

Soul miró a Maka desaparecer tras la puerta. Ese día aprendió sobre el amor. Hasta donde logró comprender, era algo extraño que lo impulsaba a saborear los labios de su (¿quién lo diría?) mejor amiga, a seguirla a donde fuera y a protegerla, pero también era un sentimiento que le aprisionaba la garganta e, inexplicablemente, le auguraba momentos difíciles, un presentimiento extraño en su mente, o en su corazón.

Si eso era el amor, por su propio bien, Soul hubiese preferido no sentirlo nunca. Pero por otro lado, actualmente no se arrepentía de "amar" a Maka.

Continuará…

¡Hola! Espero que les haya gustado este capítulo. A veces se me hace difícil manejar a Soul y a Maka pero traté de apegarme lo más que pudiera a sus personalidades, lamento mucho si no me salió tan bien como quisiera, pero es que en este capítulo en específico aflora más el romance y… ¡ah! Creo que ustedes me entienden mejor que nadie.

A ver a ver, aclaraciones (con un pequeño spoiler del manga); me gustaría pensar que la canción que Soul le toca a Maka es la misma que usan en el Manga para vencer a Arachne, la cual él mismo llamó "la Melodía de Maka", pero como esto ocurrió en el manga no tengo idea de cómo suena la canción xD

Me quedó mucho más corto que el anterior, pues se centra más que nada en lo que ocurre en las catacumbas, pero unas tres mil palabras es más o menos lo que escribo siempre por capitulo supongo que está bien por esta vez.

Creo que es todo por ahora. Nos leemos pronto n.n

¡Saludos!

Atte. Yereri Ashra