Hasta el agua sabe mal cuando se toma por prescripción médica.

Severus Snape estaba enfermo.

No tenía conjuntivitis, ni mucho menos sarpullido. No, eso hubiera sido comprensible.

Él, sin previo aviso, había contraído un fuerte resfriado muggle. Sí, de esos en dónde existe un 0,1 por ciento de probabilidades que un mago contraiga. Y es que el viejo Severus era un caso en un millón.

Aunque nunca había gozado de la mejor de las suertes, esto demostraba que alguien en lo alto – seguramente influenciado por Potter y Black– se había confabulado en su contra y trataba de hacerle la vida imposible.

Postrado en la cama como un enfermo terminal y, dicho sea de paso, totalmente imposibilitado de realizar una de sus actividades favoritas: atormentar Gryffindors.

Pensarán que lo espantoso de la situación terminaba allí, pero su almacén de mala suerte era casi inagotable.

Justo el resfriado muggle debe ser tratado y curado con medicinas… muggles.

¿Pociones? Totalmente inútiles.

Que curiosa enfermedad habría dicho Arthur Weasley. Snape simplemente se dedicaba a sacarle la madre y el resto del árbol genealógico a la curiosa enfermedad.Porque el resfriado tiene familia, ¿cierto?

Sumado a todo lo anterior, estaba el hecho que para recetar medicamentos muggles a un resfriado muggle se necesitaba un médico… muggle.

Pero no cualquiera, no. Tenía que ser uno que al parecer Snape había hecho trizas en su vida anterior, porque no se explicaba que alguien le odiase tanto como para indicarle tomar cosas tan asquerosas. Poción Multijugos con cera de oído de Troll seguramente sabe mejor que muchos de estos jarabes.

Por ejemplo, ese brebaje que, aunque Pomfrey aseguraba era solo té de menta, él lo sentía como veneno de Pitón Arbórea. O aquella pastilla insípida,la cual prefería cambiar felizmente por baba de calamar gigante.

Y podría haber seguido dando ejemplos hasta el hastío, de no ser por un débil "toc-toc" en su puerta que lo distrajo. Se sopló la nariz antes de responder –con su afónica voz- un "pase" que más sonó a un gruñido. En seguida se arrepintió, la vista de ese cabello castaño veteado de gris y esos cansados ojos chocolate, le hizo aflojar la dura mueca en su rostro.

Recordando el lado bueno de estar enfermo.

Ser visitado diariamente por Remus John Lupin, licántropo, profesor –hasta que desapareciera el resfriado– de Defensas Contra las Artes Oscuras y feliz amante de Severus Snape.

:. FIN

Con amor,

E.