NUEVA REALIDAD
5
Tras haber pasado la mayor parte del día en la Estatua de la Libertad, sin haber conseguido resultado alguno, Olivia vuelve a su apartamento. Necesita relajarse y dejar atrás todo lo ocurrido ese día. Se sirve un Whisky, lo necesita de verdad. Mientras está tomándose el primer trago tiene la sensación como si alguien hubiera llamado a la puerta, se acerca y a través de la mirilla ve un hombre desconocido, esperando, y en contra de lo que sería su forma de proceder, abre la puerta sin ni siquiera preguntar quién es.
Se encuentra con el visitante, que le sonríe abiertamente, como si se encontrase con alguien a quien no ha visto hace mucho. Olivia, enseguida se siente atraída por sus ojos azules y se sorprende a sí misma pensando en que le gustaría que la estrechase entre sus brazos, sentir un beso suyo, pero se reprime, eso no es algo normal, ella no es así, nunca ha sido tan impulsiva y comienza a sentirse confusa
- Buenas tardes – dice al fin el hombre y Olivia se estremece, su voz, le resulta tan familiar que se ha impresionado. Piensa que tiene que sobreponerse
- ¿Quería algo? – pregunta ella aún desconcertada
- Bueno… - el hombre parece dudar, a Olivia le parece que él también se siente turbado – soy su nuevo vecino
- Oh… bien…encantada… ¿necesita algo?
- No…gracias…sólo me estaba presentando… mi nombre es Peter – dice extendiendo su mano a modo de saludo. Olivia vacila durante un segundo, pero enseguida responde estrechándosela
- ¿Peter? ¿Nos conocemos? – pregunta ella, ese nombre le resulta muy cercano, demasiado
- No, me parece que no… soy nuevo en la ciudad – responde Peter, Olivia tiene la ligera sensación como si quisiera ocultar algo, pero curiosamente, sigue sin desconfiar de él
- la verdad es que tengo esa impresión… ¿Cómo se apellida?
- Abbot – asegura tras un ligero titubeo, como si se lo estuviese pensando – pero insisto, estoy seguro que no nos hemos visto antes, no podría olvidar a una mujer tan bella como usted – responde Peter provocando que Olivia sonría mientras baja la mirada ligeramente avergonzada
- Así que viene a vivir aquí…es un buen sitio… tranquilo – asegura Olivia a la vez que piensa que si su nuevo y atractivo vecino conociese su trabajo y todo lo que ha pasado allí no lo consideraría tan tranquilo
- Si, supongo que me gustará… tengo que irme – dice Peter, como si de repente tuviese mucha prisa – espero que nos veamos más a menudo
- Mi trabajo es muy absorbente...pero si…aunque…un momento ¿no quiere tomar una copa? – pregunta Olivia arrepintiéndose al instante ¿Por qué ha hecho eso?
- No gracias Olivia… de verdad, debo irme ya – responde el joven apurado. La agente se queda un segundo parada, no quiere que se vaya. Va a decir algo, pero es interrumpida por Walter, que llega en ese momento
- ¡Olivia! ¡Estás aquí! Menos mal, espero no molestar… ¿Quién es este joven? – pregunta el científico mirando confuso a Peter
- Es Peter Abbot, mi nuevo vecino…
- curioso…Abbot…los dos tenemos apellidos con cargos eclesiásticos…Obispo y Abad en inglés – afirma Walter reflexivo
- si… una interesante coincidencia…me tengo que ir…hasta pronto Olivia…
- Espero verle pronto por aquí – se despide ella
- Yo también… y estoy seguro de que será así… Walter- dice Peter antes de marcharse, el científico asiente nervioso. Olivia mira cómo se va, le parece curioso cómo se siente cuando su nuevo vecino la mira, es como si fuese un viejo amigo, a quien amó alguna vez, aunque, piensa que eso no puede ser posible, ella sería incapaz de olvidar a alguien así
- Olivia – la llama Walter interrumpiendo sus pensamientos - ¿Está bien?
- Si… si – titubea ella - ¿Qué es eso tan importante doctor Bishop? ¿ha encontrado algo?
- Bueno…no, quiero decir si, aunque si se refiere a lo de la Estatua de la libertad sólo soluciones temporales, nada definitivo. He venido porque he visto algo
- No le entiendo… ¿Qué ha pasado?
- Es algo como una gran máquina, la he visto, mejor dicho la he recordado… aún no estoy seguro pero pienso que puede tener relación con lo que nos ocurre
- ¿Ha tomado algo doctor Bishop?
- Un poco de LSD nada más… por eso lo sé
- ¿No sería una alucinación?
- No… no – responde nervioso el científico – el LSD puede abrir mi mente a lo imposible y aparte de recordar esa máquina, he podido ver todas esas cosas delante de mi…
- No entiendo doctor ¿qué es lo que ha visto?
- Estaba en Harvard, y estaban allí, planos, fotografías, piezas… todo delante de mí… creo que he logrado ver una realidad paralela… como usted Olivia… tiene que venir conmigo al laboratorio y ver lo que yo he visto
- Mire doctor Bishop, tiene que comprender que se encontraba bajo los efectos de una droga
- Pero yo sé que lo que he visto
- doctor Bishop tiene que centrarse, no podemos perder tiempo, tiene que comprender que arriesgamos mucho
