Hola! Lamento la tardanza, sufri un percance con el teclado de mi laptop () pero me esforcé por traerles el siguiente capítulo de mi fic
SoulEater no me pertenece, solo la trama de esta historia.
¡Disfrútenlo!
La Bruja y el Demonio
Capítulo 6
¿Dónde está la bruja?
Soul pasó unos pocos días bastante al pendiente de lo que hiciera Maka. Ella había dejado de mostrar sus deseos de marcharse de Notre Dame, de hecho había retomado esa pequeña rutina que se había marcado desde que llegó allí. Ayudaba en general a la limpieza de la catedral y leía los libros que aún le quedaban. Por las tardes platicaba con Tsubaki, y con él pasaba largas horas de silencio o de platicas que en realidad no revelaban nada. Realmente seguían disfrutando el silencio entre los dos.
No habían vuelto a mencionar ni una palabra que tuviera que ver sobre el "amor" y muy apenas había alcanzado a comprender que lo que había hecho con Maka se llamaba beso. En realidad sentía muchas ganas de hablarlo con ella pero simplemente no encontraba la forma ni el momento para traer el asunto a la plática. Eso sin mencionar el hecho de que se moría de ganas de repetirlo.
Lo recordaba constantemente y sentía que a duras penas podía asimilarlo. Lo sentía a flor de piel. Le quemaba los labios.
Sobre todo cuando la tenía cerca. Haría lo que fuera con tal de poder abrazarla y besarla otra vez pero por alguna razón no podía hacerlo. Sentía una fuerte presión que se lo impedía.
Por lo pronto, intentó que todo volviera poco a poco a la normalidad, y pronto comprendió que todo era muy diferente desde que Maka estaba allí. Su normalidad había pasado a ser una menos oscura y más agradable desde que ella estaba a su lado.
Una mañana de misa, Soul se encaminó al campanario y tocó. Unas palomas salieron de allí volando, y él se quedó allí entre las campanas, viendo a la gente entrar a la catedral. Ese día en específico no había visto a Maka, pero era muy temprano. Casi había pasado una semana de lo del carnaval y él simplemente no podía sacárselo de la cabeza.
Un poco más tarde, pudo ver a la gente alejándose de la catedral. Se recargó contra una de las campanas y respiró profundamente. Necesitaba hablar con Maka, porque cada día era peor, sentía que se ahogaba, que se quemaba. No podía continuar así, simplemente se había vuelto demasiado para él.
Se alejó un poco de la campana, disponiéndose a caminar, cuando escuchó muchos pasos, firmes, fuertes, por las escaleras. Entonces los vio, allí, enfrente de él.
-Sujétenlo. Ahora busquen a la bruja.
-¡No!-dos guardias sujetaron a Soul con firmeza de los brazos.
Él era fuerte, sí, pero no podía contra dos fornidos soldados, él era solo un muchacho. Y sin embargo forcejeaba como una bestia. Se retorcía terriblemente, provocando una gran incomodidad en los guardias que lo sujetaban.
-¡No se atrevan a acercarse a ella!- gritó, una vez más. El enorme puño de uno de los guardias se estrelló contra su estómago. Soul sintió que le faltaba el aire y que sus rodillas se doblaban. La única razón por la que no cayó al suelo fue porque lo seguían sujetando. Lo guiaron hasta la habitación de Maka, frente a la cual se quedaron mientras otros guardias trataban de entrar.
-No se atrevan…- repitió, sintiendo que en su estómago todo se revolvía. Se quedaba sin fuerzas.
La puerta estaba cerrada con llave, así que la abrieron de una patada.
-¡No!
Pero pasaron largos segundos luego de los cuales los guardias salieron.
-No está- dijo uno de ellos- esa maldita víbora se escapó.
A partir de ese momento, fue como si Soul se convirtiera en un muñeco de trapo, ligero y blando, moldeable y manipulable. Sus ojos parecían de vidrio, y no volvió a forcejear ni a decir palabra.
Muy apenas caminaba. Apenas reaccionó al ver la mirada horrorizada del sacerdote y al percibir los gritos y las pedradas que le lanzaron apenas puso un pie fuera de la catedral.
…
Maka se había despertado temprano con una sola mira ese día. Iba a escapar, pasara lo que pasara. Pensó en llevar a Soul con ella, pero pronto recordó lo arriesgado que podía ser. Ella ya había sufrido bastante al ver morir a sus padres, simplemente no podría soportar que algo le ocurriera a Soul por su culpa.
Mucho antes de que él se levantara, con ayuda de Tsubaki, había preparado disfraz. Su amiga también se disfrazó, de forma que, durante la misa, se colaron entre la gente y trataron de pasar desapercibidas. Maka iba con la cabeza cubierta, y un pequeño bulto entre su ropa. Daba la impresión de que era una joven embarazada, y Tsubaki estaba igual. No falto quien las felicitara y ellas se ponían un poco nerviosas cada vez que alguien se acercaba. Durante la misa, por primera vez en su vida, Maka rezó porque todo saliera bien. Rezó por ella misma, y también rezó por Soul. Que no lo volvieran a molestar y que nunca le hicieran daño. Que fuera feliz aun si no estaba ella a su lado.
Al terminar la misa, se confundieron con el gentío que estaba saliendo, y fueron directamente a la tienda en la que trabajaba Tsubaki. El día estaba muy nublado, casi parecía de noche.
-Lo logramos, Maka- susurró Tsubaki, en cuanto entraron discretamente en la trastienda. Maka se sentó pesadamente en la primera silla que vio. Allí estaban relativamente seguras mientras encontraban una forma discreta de llegar al cuartito donde ella solía vivir antes de tener que pedir asilo.
Tsubaki no tardó en darse cuenta de que Maka tenía una muy triste expresión en su rostro.
-Maka… ¿por qué no simplemente le pediste a Soul que te acompañara? Él hubiera estado más que dispuesto.
-El no conoce nada de la vida aquí afuera. No podía simplemente arrastrarlo junto conmigo- suspiró- esto es muy riesgoso, y él está seguro allá arriba mientras no esté con él.
Tsubaki miró a su amiga tristemente.
-Espero que tengas razón.
-además- prosiguió Maka, como queriéndose convencer de ello- siempre he estado sola. No necesito a nadie para continuar. Mi estancia aquí no iba a ser muy larga de todas formas y no había razón para esperar que al final saliera de aquí acompañada.
-Qué fría puedes ser cuando te lo propones- comentó Tsubaki, sentándose a lado de ella, mirándole tristemente. Y de verdad, así lo sentía. Maka podía ser extremadamente estoica y fuerte. Tsubaki no la conocía de mucho tiempo atrás, pero no había que ser un adivino para darse cuenta de ello.
Maka iba a protestar, cuando Black*Star llegó corriendo a la trastienda tremendamente agitado.
-¡Rápido, tienen que venir!- gritó, sujetando a Tsubaki y a Maka por las muñecas y jalándolas.
-¿Qué es lo que pasa? Black*Star, tranquilízate por favor- pidió Tsubaki.
-¡Es Soul! ¡Lo sacaron de la catedral y lo llevaron a la explanada!
Maka no necesitó más. Creyó que estaba relativamente a salvo por que seguía disfrazada así que no dudó en correr, seguida de Tsubaki y Black*Star.
Se mantuvieron a distancia de la gente y pudieron ver lo que estaba ocurriendo.
…
Habían montado rápidamente una tarima en la explanada, suficientemente grande para dos o tres personas, con un poste de madera en medio.
Subieron a Soul a la tarima. Este, con la mirada agachada, mantenía sus manos en la espalda y no parecía tener intenciones de huir ni de resistirse. Junto a él había un juez, que leía un papel. La gente no dejaba de gritar, de llamarle "demonio", pero por lo menos habían dejado de lanzarle cosas.
-¡Demonio!- gritó el juez, consiguiendo la atención de todos- se te acusa de encubrir a la bruja que pidió asilo en Notre Dame, y también de encubrirla en su escape. ¿Cómo te declaras?
…
-Debo hacer algo- dijo el impulsivo Black*Star, pero en seguida fue detenido por Tsubaki.
-No, solo nos pondrás en evidencia.
Maka miraba angustiada. Ella sí debía hacer algo, Soul estaba allí por culpa suya.
Pero Tsubaki tenía razón. Había mucha gente, no había nada que ella pudiera hacer sin llamar la atención de todos y sin meterlos en más problemas. Y hacia mucho que en realidad ella no hacía nada tan arriesgado.
…
-¡No has contestado a la pregunta!- insistió aquel hombre- ¿Eres acaso cómplice de ella?
Soul no dijo nada.
-¿acaso te hechizó?
-…-
-Se te tomara como culpable si no contestas.
-…-
-Bien. Si nos dices donde esta ella ahora, seras perdonado…
…
-Tengo que hacer algo- dijo de pronto Maka, avanzando. Tsubaki vio sus intenciones y la sujetó.
-¡No!
-Black*Star, ayúdame a meterla a la catedral.
Estaban a pocos metros de ella, y la gente estaba tan impresionada con Soul que ni siquiera pensarían en voltear a Notre Dame. Sujetaron a Makv y Tsubaki le tapó la boca con la mano.
Finalmente lograron entrar. El sacerdote los recibió, muy angustiado.
-¿Estás bien?- preguntó a Maka, pero ella trató de correr de nuevo a la puerta, siendo detenida por Black*Star.
-Debo hacer algo- insistió ella. Toda la fachada de su fortaleza y estoicismo cayó para mostrar la culpabilidad por lo ocurrido con Soul. Terminó arrodillada frete a lv puerta. Nunca en su vida se había arrodillado hasta la primera vez que entro a Notre Dame.
…
Soul se había mantenido un buen rato en completo silencio, preguntándose si era que Maka simplemente se había ido sin importarle lo que pasara con él. Quería creer que no era así, pero, ¿Qué otra explicación había? Simplemente no la habían encontrado. A las catacumbas nunca iba sola, y seguramente habían revisado el resto de la catedral antes o después de dar con él.
¿Dónde estaba? ¿Estaba bien? Y, ¿acaso, en alguno de sus pensamientos, se acordaba de él? ¿Acaso estaba entre la gente, viéndolo, sin poderse mover?
Qué tonto había sido. Que imprudente e idiota. Sólo alguien como él podía haberse enamorado- pues ahora sentía que conocía el significado de esa palabra a la perfección- de alguien que huía, que en cualquier momento iba a salir de su vida sin importarle en lo absoluto.
Sólo alguien como él se hubiera atrevido a arriesgarse tanto por una…por una bruja.
Y estos pensamientos habían dado vuelta en su cabeza una y otra vez. Intercaladas con sus propias preguntas, venían las del juez.
¿Era su cómplice?
En todo el sentido de la palabra
¿Ella lo había hechizado?
Tal vez. No veo otra explicación.
-¿Tienes idea de donde esta?- preguntó el juez de nuevo, desesperándose un poco.
-…-
-¡¿Dónde está la bruja, demonio malnacido?
No lo sé.
-Y aunque lo supiera no te lo diría, imbécil.
Se dejó escuchar un alarido de sorpresa de la multitud. La voz de Soul era fuerte, tenía una resonancia ronca que lo hacía ver feroz y retador.
No tenía nada que perder.
Dentro de la catedral, todos lo escucharon pues no se encontraba muy lejos de ahí la tarima. Maka sintió como se le erizaba la piel. Tsubaki se había llevado una mano a la boca por la sorpresa.
-¿Qué le harán?
-No tienen pruebas de nada. Las faltas a la autoridad no son un delito mayor, y de todas formas Soul ya fue perdonado antes por ser un demonio...no creo que le hagan gran cosa.
…
Soul se había negado a contestar desde un principio, y luego de ese atrevimiento suyo ya no intentó decir nada más. Sabía que lo que seguía no sería nada bueno, pero estaba seguro de que se lo merecía. De alguna u otra forma, lo tenía ganado.
-Azótenlo- ordenó el juez a un hombre que tenía al lado, pero con su voz lo suficientemente alta para que todos lo oyeran- veinte veces.
Maka sintió que el corazón se le salía por la boca.
-No, por favor…
Pero ya no había nada que hacer, y ella lo sabía.
...
Sujetaron a Soul y lo pusieron contra el poste, amarrándole las muñecas del otro lado para que no se moviera.
Desgarraron su camisa, dejando al descubierto su delgada y fuerte espalda.
Se propuso no gritar. Apretó los labios y mantuvo sus ojos abiertos.
Entonces le soltaron el primer latigazo.
-¡Mph…!- lo tomó por sorpresa, y el dolor era…como si le quemara. Ardía. Su cuerpo se curvó hacia delante, y sintió cómo el dolor iba de su espalda hacia sus piernas y sus brazos. El ardor le nublaba la vista.
-¡Mph!- otra vez. Y una vez más. Su cuerpo se agitaba cada vez que sentía un nuevo golpe, un nuevo surco abriéndose en su espalda. Su svngre,hirviendo, bajaba por su espalda y le quemaba las piernas.
Con cada latigazo que escuchaba, Maka se derrumbaba un poco más. Como Soul, no lloraba, pero el dolor que sentía en su pecho era casi el equivalente al que Soul sentía en su espalda.
Los últimos golpes fueron los más fuertes. Algunos cayeron sobre los sangrantes surcos ya abiertos, doliendo aún más. Se le estaba olvidando como respirar, ya no veía nada a su alrededor.
Y cada uno de ellos le decía la misma cosa.
Maka, Maka, Maka, una y otra vez.
Lo hacía porque había sido tan idiota de enamorarse… él, un maldito demonio, se había enamorado y ahora pagaba las consecuencias.
Luego de esto, lo soltaron.
Lo lanzaron sin miramientos debajo de la tarima, pero la gente no se atrevía a hacer nada.
Sin embargo los guardias no tuvieron consideración. Lo empujaron, maltratando sus heridas a propósito, y se lo lanzaron entre ellos como si se tratara de un muñeco. Finalmente, lo lanzaron contra las puertas de la catedral. En ese momento un rayo cruzó el cielo, y un trueno ensordecedor retumbó, sintiéndose un ligero temblor. Luego comenzó a llover a cantaros.
La gente comenzó a correr a sus casas, dejando a Soul recargado contra la puerta, agonizante.
El sacerdote abrió rápido, y Soul cayó dentro aparatosamente, empapado de su propia sangre, a los pies de Maka.
Al verlo así, ella rompió a llorar y se acuclilló a su lado.
-Soul…- él se incorporo y la rechazó violentamente, con suficiente fuerza como para lanzarla lejos de él.
-Aléjate de mi…- susurró, y con la poca fuerza que le quedaba se puso de pie. Caminó rumbo a las escaleras, por el largo pasillo, mientras los demás observaban su espalda cruzada por los latigazos sangrantes. Los vitrales mostraban un poco de la lluvia que arreciaba afuera, dejándose ver un rayo de cuando en cuando, con el sonido de un trueno y el agua cayendo. De fondo se veía el imponente altar.
Maka simplemente se quedó sin aire. Se limpió las lágrimas.
-Iré por algunas cosas para curarle…- susurró Tsubaki, una vez que él hubo desaparecido de su vista- mientras, creo que deberías ir con él.
Maka asintió en silencio, mientras Tsubaki y Black*Star salían de la catedral. El sacerdote dijo que iriv a prepararle un té.
Maka se puso de pie con mucho trabajo, sentía que se le doblaban las piernas.
Atravesó el pasillo y subió las escaleras con la terrible sensación de que cada paso que daba la dejaba aun ms débil.
Finalmente llegó al campanario, y encontró a Soul en el mismo lugar donde el primer día le había hecho compañía al comer, mirando lv lluvia.
Ahora más que nunca, lucía como una gárgola.
Se acercó cuidadosamente. Él tenía los brazos cruzados sobre el pecho, de modo que sus manos se acercaban a su espalda. Su mano derecha tocaba sin cuidado una de las enormes heridas.
Maka se sentó detrás de él, y tocó su nuca con suavidad; el único espacio donde no había rastros de sangre. Se acercó un poco más y depositó ahí un beso muy suave.
-No te molestes- susurró él- duele de todas formas.
Ella se sentó a su lado esta vez, y le miró las manos, cubiertas de su propia sangre.
-¿Cómo es que sigues consiente?- preguntó, para luego cubrirse la boca y sentir que sus lagrimas bajaban por su cara.
- No lo sé…- susurró Soul, para luego voltear a verla. Su cara lucía cansada y un tanto ausente- no llores.
La sujetó de la cara, y como pudo, tocó su frente con la de ella. Maka sintió como la sangre en sus manos se le estampaba en el rostro. Trató de detener sus lágrimas, e inclinó su cara un poco más hacia delante, por fin, besándolo. Soul tardó un poco, pero correspondió en unos segundos. Maka se sujetó de su cabeza y lo acercó más a ella.
El beso sabía a sangre y a lágrimas. Por instinto, sus lenguas comenzaron a jugar suavemente, compartiendo la angustia y el dolor. Maka lo sintió mordiendo sus labios, y casi deseaba que doliera tanto como un latigazo, pero por el contrario, era casi como estar en el cielo. Soul sentía como si sus fuerzas regresaran a contacto con los labios de Maka.
Se separaron, pero sus frentes seguían juntas. Soul vio llas manchas de sangre con la forma de sus manos en la cara de Maka.
-Duele- susurró. Se sentía seguro, admitirle una debilidad únicamente a ella- no fue muy inteligente de mi parte.
-Soul, yo tengo la culpa de todo esto…
-No…yo lo hice porque así lo desee- cada vez se le escuchaba mas débil- lo único que deseo es que no vuelvas a irte así.
-Te lo prometo, Soul.
Entonces Soul se recargó hacia delante, cayendo inconsciente sobre el regazo de Maka. En cualquier momento Tsubaki y Black Star llegarían a curar a Soul. Mientras tanto ella veía sus heridas, deseando que alguna de ellas se trasladara a su cuerpo, para al menos llevar una pequeña parte del dolor. Pero sabía que eso no era posible…no al menos por el momento.
Se acercó a su oído, pero sabía que él no iba a escuchar.
-Te amo.
Otro trueno se escuchó, y afuera siguió arreciando la lluvia.
Continuara…
