Luego de una larga ausencia estoy aquí de nuevo. Entré a la universidad y me cambié de ciudad. Mi vida dio un giro radical pero como escritora eso no debería ser un impedimento, ¿No? El caso es que de ahora en adelante tardaré en publicar nuevos fics y actualizar. Por suerte la próxima semana tendré tiempo libre y al menos podré terminar con este fic. Por cierto, este cap está muy angst. Pero creo firmemente que tiene que ser así para que lo demás tenga sentido.

Soul Eater y sus personajes no me pertenecen, solo la trama de este dramático fic.

La Bruja y el Demonio

Capítulo 8

El despertar

-Soul…despierta, Soul...-la voz que lo despertó esa mañana era mucho más dulce que la que el acostumbraba escuchar en las mañanas, así que no tardó mucho tiempo en darse cuenta de que todo lo ocurrido la noche anterior no había sido un sueño. Abrió los ojos con mucho esfuerzo, pues aun se sentía adormilado.

-Buenos, días, Soul-kun...- saludó Tsubaki con una gran sonrisa- he venido a cambiarte los vendajes. Necesito que te incorpores un poco para quitarte estos.

Soul obedeció sin decir absolutamente nada. Se sentó en la cama y permitió que la servicial chica le quitara los vendajes. Ésta hacia su trabajo con cuidado pues no quería hacerle daño al campanero con algún movimiento brusco, ella sabía que Maka la mataría.

-Bien ahora recuéstate, voy a ponerte la medicina- Soul se acostó boca abajo, esperando pacientemente a que la chica hiciera su trabajo. Sintió los dedos de Tsubaki aplicando la medicina. El proceso era un poco tardado porque ella quería hacerlo con el mayor cuidado posible. Estaban ambos sumidos en un silencio muy incómodo.

-¿En dónde está Maka?- preguntó Soul rompiendo el silencio abruptamente y tomando desprevenida a Tsubaki. Ésta, confundida, pensó rápidamente si acaso Soul sabía que Maka se había ido. Quizás creía que seguía en alguna parte de la catedral. Entonces, ¿debía decírselo?

-Esto...pues supongo que ella debe...debe estar preparándote el desayuno, ¿no? Soul-kun...

La espalda de Soul subió lentamente mientras él daba una profunda respiración. Tsubaki se dio cuenta entonces de que él sabía que Maka no estaba allí.

-Sabes que ella se fue- aseguró- no soy idiota, Tsubaki.

Ella bajó las manos y arrojó un suspiro.´

-Lo siento, de verdad, Soul-kun. Pensé que quizás no lo sabías.

-¿Dónde está?

Tsubaki tuvo otro pequeño conflicto interno antes de contestar.

Se preguntó qué le había dicho Maka. Y qué debía decirle entonces ella.

Se enfocó en su tarea durante los siguientes segundos, concentrándose lo mejor que podía. Mantenerse con esa ocupación era el mejor pretexto que tenía para tener tiempo de pensar.

-No lo sé- contestó al fin- supongo que se fue a alguna otra ciudad. A mí no me dijo nada.

Lo dijo con tanta tranquilidad que se sorprendió de lo fácil que había sido. Como si eso fuera exactamente lo que debía decir. Soul no dijo nada más, y simplemente aceptó la respuesta de Tsubaki. Ella soltó un suspiro, a medio camino entre el alivio y la frustración. Simplemente esperaba que nunca supiera que Maka había sido capturada.

-Soul-dijo cuando comprendió que necesitaba decir algo más- estoy segura de que Maka te quiere. Creo que no conozco a nadie más que hubiese hecho todo lo que ella hizo por ti.

Soul no dijo nada, pero lo pensó. Así que era eso. Maka lo quería e hizo muchas cosas por él. En resumen, debía estar agradecido porque, después de todo, ¿Quien podría amar (ahora que sabía lo que eso era) a un demonio?

Realmente sintió que no tenía de qué quejarse, ni porqué sentirse herido u ofendido. Era como si el amor de Maka hubiese sido simplemente una vela, una luz que algún día tendría que apagarse. No se sentía con derecho de pedir nada más que lo que había podido disfrutar hasta ese momento. Repentina libertad, felicidad, la sensación de que podría vivir para alguien, para amar a alguien.

Tsubaki terminó con la medicina.

-¿Podrías sentarte de otra vez? Te pondré el nuevo vendaje.

Soul obedeció de forma mecanizada. Tsubaki continuó su trabajo en el más absoluto silencio. Cuando al fin terminó, le dio unas palmaditas en el pecho y sonrió.

-Black*Star y yo quisiéramos venir a verte de vez en cuando, Soul. No nos gusta que estés tan solo.

Él asintió. Tsubaki se dio por bien servida. Ya había sido un logro conseguir que siquiera le dirigiera la palabra.

Se despidió de él y se alejó. Cuando desapareció en las escaleras, Soul se tiró en la cama boca abajo.

Había decidido que desde ese momento, Maka era solo parte de su pasado. Simplemente algo muy bello que había terminado ya. No necesitaba aferrarse a ello. Había vivido sin ella antes y podía hacerlo ahora.

Cerró los ojos y se levantó de la cama con pesadez. Tenía cosas que hacer y necesitaba distraerse.

...

La celda en la que estaba era sucia y oscura, pero por lo menos tenía una ventana que daba hacia afuera, a lo que adivinó que sería el bosque. Había un camastro maltrecho donde se suponía que debía dormir pero en tales condiciones ella prefería mas el piso. Las paredes eran de tierra, lo que la hizo pensar en las catacumbas.

No tenía mucho tiempo para actuar. Había ya gente procesando su caso y en menos de una semana se dictaría su sentencia. Por lo pronto, ya había tomado un par de decisiones mientras decidían que hacer con ella. La primera y ms importante, no rebajarse. Su mirada llena de decisión mientras la guiaban hacia allí fue objeto de duda de algunos de los guardias sobre lo que ella pudiese estar tramando.

Sin embargo no parecía ser tan mala. Era simplemente una joven.

Maka había recibido instrucciones de vestirse con un vestido blanco de mangas largas que le llegaba casi a los tobillos.

Pasó un día realmente pesado. Como no tenía nada en que distraerse, se le fue todo el tiempo en pensar. En todo. En lo que fuera. En sus padres, en Tsubaki, en Notre Dame, pero sobretodo en Soul.

Trataba de imaginarse cómo había reaccionado al despertar. ¿Cuanto recordaría de todo lo que le había dicho?

Creía haber hecho lo correcto, pero eso lo sabría en unos días más. Al caer la noche sintió la brisa entrando en aquella celda. El rumor del agua a lo lejos. La luz de la luna derramándose en su espalda.

Estaba sentada en el piso, recargada contra la pared contraria a la del camastro.

Soul se fue a dormir decidido a sacar a Maka de sus pensamientos y olvidarla para siempre. Decidió que ese era el último momento en que su mente se ocupara en ella. Se recostó y cerró los ojos, dispuesto a dormir. De pronto, y sin avisar, tuvo la extraña sensación de que no estaba solo. No podía abrir los ojos, los sentía pesados y cansados. Tuvo que hacer acopio de la poca fuerza de voluntad que le quedaba para ponerse sentarse en la cama, y entonces, cuando pudo abrirlos, ella estaba allí. Frente a él. Sonriendo.

Se acercó y se hincó junto a la cama, mirándole con ternura.

Ella dijo algo. Soul no escuchó su voz, pero pudo leer en sus labios tres palabras.

"Duérmete otra vez". Soul obedeció sin decir nada. Era tan real que no pudo evitar recostarse lentamente mientras la observaba. Ya ni siquiera se cuido de acostarse boca abajo, simplemente recargó la cabeza en la almohada y se cubrió con la sabana.

Ella enredó sus dedos en el cabello revuelto del muchacho mientras lo seguía mirando con cariño. Soul cerró sus ojos sin saber qué mas hacer. Estaba tan perturbado. Era ella, pero al mismo tiempo le costaba creer que realmente lo fuera. La sentía más bien como una sombra o un fantasma. Todo era demasiado perfecto. Demasiado bueno para ser verdad. Finalmente se quedó dormido.

...

Cuando Maka despertó, estaba segura de que Soul estaba bien. El resto del día se mantuvo sentada en el piso, mirando hacia la ventana. De pronto, escuchó cómo alguien se dirigía hacia su celda. ¿Una visita?

Era nada menos que Tsubaki. Entró de forma tímida a aquella celda, había sido escoltada.

-Cinco minutos- le advirtieron y cerraron la puerta.

En seguida las amigas se dieron un fuerte abrazo.

-Dios mío, Maka...mira como estas...

-No te preocupes, estoy bien, pero, ¿Cómo hiciste para que te dejaran verme?

-Notre Dame movió algunas influencias-sonrió la dulce chica. Luego ambas se sentaron en el camastro.

Tsubaki estaba muy triste de ver a su amiga en ese lugar. Cualquiera sabía que ser atrapado allí solo podía tener un final; una muerte segura, pero sobretodo cruel y tenebrosa. Estuvo a punto de romper en lágrimas pero decidió no hacerlo. Maka no la hubiera dejado.

-Fui a ver a Soul- contó- cambie sus vendajes y le dije que lo iríamos a visitar.

Maka sonrió dulcemente.

-Gracias por no dejarlo solo.

Tsubaki meditó lo que le quería decir, y finalmente se decidió.

-algún día se tiene que enterar- susurró- y no creo que lo tome bien. Temo mucho por él, Maka.

-Lo sé-Maka suspiró- estaría bien que ustedes se lo dijeran- silencio un momento y luego continuó- pero no ahora. Solo si crees que está listo para saberlo o que lo necesita saber.

-De acuerdo... ¿pero estas segura de lo que haces? ¿Qué tal si las cosas no salen como quieres?

-No sería la primera vez. Créeme, vale la pena que lo intente. De otra forma estas personas nunca van a comprender.

-Pero...todo es muy peligroso, Maka. Me da mucho miedo que ocurra algo.

-No te preocupes por mí. Estaré bien mientras Soul lo esté.

...

Soul despertó completamente decaído esa mañana. Definitivamente había algo que no lo dejaría vivir. Simplemente sacarse a Maka de la mente no iba a ser tan fácil como el quería que fuera.

Ese sueño que había tenido simplemente le parecía demasiado real. Casi podía sentir los dedos de la chica en su cabeza, y su mirada dulce sobre él. Sentía sus heridas como si el solo recuerdo de los ojos verdes de la Maka pudieran hacerlas más fuertes y quemantes de lo que ya eran.

Se encargó de sus asuntos en un lamentable estado de depresión. Actuaba de forma mecanizada y totalmente fuera de concentración. Todo le estaba saliendo mal. Se dio cuenta de que nada podría salirle como antes solo con desearlo. Todo había cambiado con Maka y su vida no podía simplemente continuar tal cual.

Se había hecho dependiente de ella. Se había vuelto la única razón por la cual quería levantarse en las mañanas y sonreír pensando que ese podía ser un buen día. Sin ella, simplemente perdió su motivación de existir.

Sin embargo pasaron las noches y más de una vez, se repitió. Maka aparecía en su habitación, en cualquier parte, simplemente observándolo o acercándose a él en silencio, mientras él caía en la inconsciencia otra vez. Sueño perfecto, real e irreal a partes iguales, simplemente porque deseaba que fuera real. Deseaba que ella estuviera así, con él, a su lado, aun cuando solo estuviera observándolo.

Las visitas de Tsubaki y Black Star no conseguían animarlo, aunque lograban distraerlo por cortos periodos de tiempo en los cuales se sentía por lo menos un poco más valioso, como cualquier otro ser humano.

-Se secó una cosecha mas- comentó Tsubaki entrando en la tienda, donde Black*Star acomodaba víveres diligentemente haciendo alarde de su fuerza y velocidad-y nadie supo como ocurrió.

-Si hubieran sido mis campos, darían las cosechas más grandes de todo el mundo, ¡yahooo!- Tsubaki comprendió que su amigo no era la persona más indicada para hablar sobre ese tema. Sin embargo, repentinamente, Black*Star se puso serio. Tsubaki le prestó toda su atención, pues verlo así no era la cosa más normal del mundo.

-Uno de los fuertes de la guardia se incendió anoche- se llevó una mano a la barbilla, pensativo- ahora que mencionas eso, igualmente nadie pudo determinar cómo fue que ocurrió.

Tal como llegó, la seriedad se fue. Pero dejó a Tsubaki pensando.

Los asuntos inexplicables habían llegado también a Soul.

Una noche en particular, Soul se hartó. Se quedó dormido luego de una batalla contra su propia mente y, en cierta forma, contra Maka. Cuando finalmente despertó entre sueños, pudo verla ahí, frente a él, como siempre. Pero esta vez su fuerza de voluntad ganó y pudo por fin ponerse de pie. Pudo mirarla a la cara y exigir una explicación.

Sin embargo su propia voz no parecía salir de su boca, y ella insistentemente le decía, sin decírselo, que volviera a dormir.

No...No puedo.

Tenía que hacerlo. Necesitaba hacerlo.

Esto es un sueño...un sueño...

Finalmente logró deshacerse de ese poder que lo sujetaba y pudo ver a Maka en un plano más real. Pero se veía extraña, diferente. Descalza y con el pelo suelto, con esa túnica blanca. Ella parecía estar sorprendida de que él no obedeciera cuando le pidió que fuera a dormir de nuevo. Soul se acercó y estiró su brazo, hasta que consiguió que su mano tocara el rostro de la chica. El cual era totalmente tangible.

Ella pareció asustarse.

Soul se acercó más, con determinación.

Ella trató de retroceder, pero chocó con la pared. Soul se acercó y trató de hablar pero siguió sin poder hacerlo. Finalmente, desesperado por no poder decirle nada, la sujetó de las muñecas.

Mírame, vamos…

En cuanto Maka volteó, Soul se apoderó de sus labios con pasión, besándola, atrapada contra la pared mientras ella, para confusión del chico, trataba de huir.

Cálmate… ¿qué te pasa?

La sujetó con más fuerza y la abrazó sin dejar de besarla mientras ella forcejeaba para soltarse. Él no desistió y con su lengua penetró repentinamente la boca de su aparentemente confundida amiga. ¿Por qué?

No más. No estaba para ser el juguete de nadie. Estaba harto de que decidieran por él. El mundo decidió que él era un demonio. El sacerdote decidió que su hogar seria el campanario. Maka decidió hacerse su amigo. Maka decidió dejarlo y luego aparecerse en sus sueños… ¿a qué demonios jugaban todos? ¿Por qué no lo dejaban tomar las riendas de su vida de una vez? ¿Por qué se había dejado atar de esa forma?

¿Qué se siente, Maka…perder el control?

No quiso detenerse. No la iba a dejar, no esta vez.

Ya había sido suficiente.

Pero para ella al parecer, también.

Le dio un empujón tan fuerte que se fue de espaldas. En cuanto se puso de pie, descubrió que se estaba levantando de su cama, pues todo el tiempo había estado dormido.

-¿Otro sueño?- eso tenía sentido. ¿Por qué iba a ser verdad?

-¿Hasta cuándo, Maka?

La veía ahí sentada en el suelo, irreconocible. Cansada y con los ojos hinchados. Al parecer había estado llorando, sino toda la noche, al menos dos o tres horas. Aún temblaba.

Tsubaki suspiró antes de sentarse en el piso. Le extendió la comida que había preparado para ella. Maka la tomó rápidamente y comió de forma ansiosa. Tsubaki tuvo la impresión de que no era por hambre, sino por evadir la pregunta.

-Si tienes algún plan- dijo con paciencia- deberías decírmelo ahora.

Maka se quedó en silencio, justificado por la comida.

Tsubaki podía ser la persona más dulce y amable del mundo, pero esto ya era demasiado. La situación parecía haberse salido por completo de control y, en realidad, estar en medio no era la situación más alentadora de todas.

-Soul sufre- habló de forma fuerte y clara- No le importa nada más que tú. Pudieron haber hecho tantas otras cosas, y tú elegiste esto. No tiene sentido, Maka. Si te matan, ¿Qué ocurrirá? ¿Cómo se lo explicamos a él?

Ella dejó su plato hacia un lado y miró a Tsubaki. Sus lágrimas secas hacían surcos en su cara, como en la de una descuidada niña pequeña luego de hacer un berrinche.

-¿Te ha preguntado por mi?

-Suficiente para darme cuenta de que está herido.

-¿Qué le has dicho?

Tsubaki suspiró, y luego mostró una sonrisa tierna y comprensiva.

-Que no sé nada. Porque es verdad, Maka. En este momento siento que no sé nada. Que solo soy una pieza más.

Maka bajó la cabeza y musitó algo. Por lo que Tsubaki pudo entender, se disculpaba. Se agachó a su lado y la abrazó.

-Está bien. No te preocupes.

Un par de días mas y le darían su sentencia. El rostro de Tsubaki se ensombreció sólo con pensarlo. No serían clementes con ella, en lo absoluto. Incluso la esclavitud sería considerada una pena demasiado suave para una criminal como ella.

Cuando se acabó el tiempo, Tsubaki se encaminaba a la puerta. Maka la detuvo.

-Si vuelve a preguntarte- pidió- por favor, dile la verdad.

...

No podía irse, no sin Maka, o al menos no sin saber dónde encontrarla. Estaba seguro de lograrlo. Esta vez estaba más decidido que nunca porque ya nada mas le importaba.

Solo necesitaba la información y el momento. Por lo demás, su silencio y su forma de no querer llamar la atención eran más que suficientes para pasar por incógnito.

Unos meses antes jamás se le hubiese ocurrido. Pero ahora no sentía que existiera algo que lo atara. Muy a su pesar, descubrió que amaba a Maka por sobre todas las cosas y que haría todo lo necesario por hacerla feliz.

Su segunda opción era menos alentadora.

El campanario era lo bastante alto, pero en su opinión no era bastante malo. Quizás dejar de comer, o de tomar agua. Quizás pararse en medio de un camino y esperar a que lo atropellara una carreta. Quizás meterse en las catacumbas y no salir más, convertirse en un fantasma en vida.

Otra noche pasó.

No se despertó sobresaltado como otras veces, sino invadido por una gran sensación de calidez. A lado de él, un cuerpo más delgado y pequeño que el suyo, se acurrucó y lo abrazó.

Él devolvió el abrazo mientras sentía que su impetuoso corazón se calmaba. Ya no pensó en escapar de ninguna forma y solo se aferró a aquella presencia, a su aroma limpio y a su calor. A su piel y a su cabello. Besó su frente. Escuchó un suspiro.

No te vayas de nuevo.

Los brazos tímidos rodearon el cuello del muchacho mientras sus labios se unían, otra vez, como varias veces antes. Sin embargo no por eso había dejado de ser perfecto. Y de nuevo, tan terriblemente real.

La suavidad de sus labios. Sus ojos verdes mirándolo dulcemente cada vez que se detenía un poco. El sabor dulce de su cuello. Su piel enchinada. El temblor que se apoderaba de ambos. El latido de su corazón.

Y luego de horas de ensoñación, de estar en la mitad del camino entre lo real y sus sueños, las palabras que cobraban vida de pronto.

-Te amo.

¿Quién de los dos lo dijo? A él no le importaba. Solo le importaba que ella dormía plácidamente a su lado, sin pesadillas ni miedos y reclamos.

Y luego la realidad completa. El despertar. La soledad, la depresión. La incertidumbre.

Soul rió amargamente luego de comprobar que estaba completamente solo otra vez.

-Me estoy volviendo loco.

Tsubaki no advirtió a Black*Star de sus intenciones. Solo se repetía mentalmente de nuevo.

Si pregunta, se lo digo… si pregunta, se lo digo…

Había tratado de hacerse a la idea y esta vez al menos esperaba tener el valor de hacerlo. Ojala pudiese haberlo discutido con su mejor amigo, pero Black*Star era demasiado impulsivo para tratar el tema con delicadeza.

La visita transcurrió sin contratiempos ni sorpresas. Soul estaba tan tranquilo como siempre y mientras comían, Black*Star los entretenía con sus alabanzas a sí mismo y una que otra trivialidad.

Soul no preguntó nada, hasta un buen rato después.

-He soñado con ella. ¿Qué sabes de Maka, Tsubaki?

Ella abrió la boca, pero titubeó. Demonios, le había faltado coraje.

-Dímelo, Tsubaki-se desesperó al comprobar que ella sabía algo- ¡Me estoy volviendo loco! ¿Ella está bien? ¿Se fue a otro lugar?

Ella se hizo chiquita. Black*Star trató de interferir.

-Deja en paz a Tsubaki. ¿O es que quieres pelear contra mí, debilucho?- retó, poniéndose entre los dos.

-No, Black*Star, espera- Tsubaki dio un paso al frente y entrelazo las manos, buscando la forma de decirlo.

Eligió el golpe frontal. Soul ya había recibido suficientes heridas en la espalda.

-Maka se entregó, Soul.

Soul caminó hacia atrás, sintiendo como su cabeza dolía a tal punto que creyó que estallaría en mil pedazos. Soltó un grito desgarrador mientras chocaba contra una columna. Black*Star protegió a Tsubaki con su cuerpo.

-Oye amigo, cálmate- pidió, sin recibir ninguna respuesta. Al parecer Soul había estado listo para todo menos para eso. La entrega, en este caso, solo significaba una futura muerte.

-Maka-musitó mientras sentía como su cuerpo se tensaba con un dolor punzante.

Se salió de control. Bajó del campanario y salió de la catedral, desesperado. No sabía si era miedo o enojo, pero se sentía perdido.

-¡El demonio!- el tan conocido grito de alarma se propagó por toda la ciudad, mientras él corría confundido.

-¡Maka!-gritó mientras caía de rodillas en la explanada, dando puñetazos en el piso.

Lo sujetaron entre varios, y aún así les costó trabajo detener sus golpes. La gente lo miraba con miedo y desprecio. Nada que no se supiera de memoria.

Forcejeó un poco más. Sintió que deshacían sus vendajes y lo golpeaban en la espalda y en esta ocasión no temió gritar. El suicidio había sido su segunda opción después de todo. Esto era algo parecido.

En su celda, Maka no había podido dejar de llorar. Le pidió perdón a Soul mentalmente y se limpio la cara, acercándose a la ventana de la celda, tratando de llenarse de luz del sol y del sonido del río no muy lejos de ahí.

Continuara…

Por cierto, gracias por los Rr's y por el apoyo. Espero que el capi no las haya deprimido mucho T.T dudas, comentarios y cualquier otra cosa, no duden en contactarme.

Atte. Yereri Ashra