NUEVA REALIDAD
12
Tras ver como Peter desaparece de su apartamento, Olivia no puede dejar de pensar en sus últimas palabras. Sólo ella puede ayudarle y debe encontrar la forma de hacerlo, pero por mucho que piensa, no consigue saber cómo hacerlo.
Quizás si visualiza su rostro, su voz, pero como siempre le ha pasado hasta ahora, cuando Peter no está, su recuerdo se desvanece, sus rasgos se vuelven borrosos, y si no fuera por su memoria fotográfica le olvidaría completamente, no recordaría su mensaje.
Aunque esta vez, ni Lincoln le hará olvidar la visita de Peter. No se lo contará, considera que no la creerá, que lo más seguro es que le aconsejará que vaya al psicólogo del FBI y ¿Cómo contarle al hombre que la ama, que se desvive por ella, que su relación es un montaje, que otro la creó como compensación?
Y mientras Peter le estaba confesando todo aquello, Olivia pensaba que no podría enfrentarse de nuevo al que consideraba el amor de su vida, como podría mirarle a los ojos sin sentir arrepentimiento.
Pero en cuanto Lincoln entra por la puerta y ve como le sonríe disipa todas sus dudas, le ama, aunque en su interior sabe que no es posible, que llegará un momento en que todo termine, que todo volverá a cambiar y quizás ya no le ame, pero seguro que echará de menos su trato, sus cuidados, el amor que le profesaba y es lo que ella siempre había deseado, tener a alguien que no sólo viese a la agente del FBI dura y exigente, sino a la mujer que necesitaba que la abrazasen, que se preocupasen por ella, y es lo que tenía ahora con Lincoln, y aunque fuese falso, aunque quisiera que su vida regresara a la normalidad y eso significara perderlo todo, siempre tendría la esperanza de volver a recuperar la sensación de ser amada.
No sabía, pues aún no lo recordaba, como era su vida con Peter, como era su relación con él, esperaba tener lo mismo que con Lincoln, que la respetaba, que la consideraba la única mujer que había amado de verdad. Y cuando estaba con él, su sinceridad, su franqueza, le hacía sentirse bien a su lado y se sorprende que su propia sonrisa surja sin dificultad, y más aún cuando la abraza, no quisiera olvidar nunca esa sensación.
Así que lo primero que hizo al ver a Lincoln, fue abrazarle con todas sus fuerzas, quería hacerle saber todo lo que significaba para ella, y pasara lo que pasara, él siempre sería parte importante de su vida. Daba lo mismo la mentira, que todo fuese una gran ilusión. Lincoln le había enseñado lo que era la felicidad. Y aunque con el regreso de Peter todo volvería a la normalidad, y él desaparecería de su vida, siempre tendría en cuenta todo lo que le había dado.
Recordaba las palabras de Walter, sobre el Multiverso, y esperaba que en el nuevo universo que se formase a partir del original, ellos siguieran juntos, pensaba que esa otra Olivia tendría mucha suerte. No sabía que vida le esperaba cuando todo fuera como antes, aún no recordaba su relación con Peter, tampoco esos vacíos en su memoria sobre su pasado y que parecían estar unidos al hombre de la Máquina, y esa opresión que siente en el corazón y que no sabe de dónde proviene, le dice que no se trataba de algo agradable.
Y por un segundo tiene un momento de debilidad, piensa que lo mejor sería quedarse como está, permanecer con esta situación, dejar atrás todas esas sensaciones de que ha estado viviendo una vida ajena, olvidar su obsesión por encontrar la verdad, tiene a Lincoln, que la ama, un pasado sin recuerdos dolorosos, un futuro esperanzador. Pero no puede hacerlo, no podría dejar a Peter en aquella situación.
Ella no era quien para castigarle de esa forma, incluso aunque su vida real significase ser infeliz. Un ser humano estaría sufriendo y no soportaría saber que eso estaba ocurriendo y ella lo había dejado allí. Sacrificaría su felicidad por una vida que ignoraba como sería.
Ella no importaba, su deber era proteger a los demás y en especial a Peter. Sentía que le debía eso, tendría que dejar de pensar en sí misma, comenzar a estudiar cómo recuperarle, a pesar de que cada vez que pasaba más tiempo, sus sentimientos hacía él se volvían más difusos, quizás fuese por lo que había hecho al cambiar la realidad, había logrado que su posible amor por él desapareciera y sólo quedara Lincoln, que seguía allí a su lado, sorprendido por el abrazo de Olivia
- ¿Estas bien Olivia?
- No…nada… sólo tenía ganas de tenerte cerca – responde ella apesadumbrada por el temor a perderle – supongo que es por todo lo que está pasando con el otro universo
- Si… es demasiado impactante, incluso para nosotros. Saber todo eso del agujero de gusano con vuestros alternativos… y todos esos experimentos de Walter y Bell… tenías que ver los informes cariño… son terribles… no sé cómo les permitieron realizarlos
- La verdad es que adentrarse en su mundo puede cambiarte la vida
- ¿sabes que te digo? Que en cuanto acabemos con todo esto, volveremos a ser nosotros… lo olvidaremos, seguiremos con nuestra vida, fuera de este ritmo frenético al que nos tienen sometidos – afirma Lincoln mientras acaricia su mejilla y se acerca para besarla en la frente para luego deslizarse hacia sus labios, y aunque Olivia lo deseaba, no podía continuar, no sabiendo que estaba a punto de perderle para siempre. Se separa de él lentamente, rechazándole con suavidad, y Lincoln no se molesta, le sonríe comprensivo y la vuelve a abrazar
- Ha sido un día muy largo… pareces cansada
- Si… lo siento… ¿no te importa?
- en absoluto… lo mejor es que nos vayamos a dormir…mañana será otro día duro ¿has cenado?
