Una nueva Era

-Albus Potter?- dijo el profesor Slughorn, jefe de la casa de Slytherin entrando a la sala común con un paquete en la mano.

-Si, profesor?- dijo el muchacho quien se encontraba jugando ajedrez mágico junto con Malfoy.

-Llego esto para ti, jovencito.-

-Gracias profesor.- dijo recibiendo el paquete.

-Será mejor que se vayan a cambiar jóvenes, la fiesta de Halloween ya esta por comenzar.- dijo sonriente como era su costumbre.

-Perfecto.- susurró Albus al ver la etiqueta. Era de parte de su padre. -Ven Malfoy, tengo que mostrarte algo.- dijo y ambos se dirigieron al dormitorio de chicos.

Albus abrió con emoción el paquete percatándose de que nadie mas viera lo que era. Primero sacó una carta que leyó con rapidez en silencio. "Mi querido Albus, tu madre no esta de acuerdo con que te entregue la capa de invisibilidad, pero estoy seguro de que te servirá tanto como me sirvió a mi y a tu abuelo en nuestra estancia en el castillo. Suerte en todo hijo. Harry." Albus sonrío y luego sacó la capa plateada sin borrar la sonrisa de su rostro.

-Una capa?- pregunto Scorpius haciendo un gesto

-No es una capa común- dijo y se la colocó encima.

-Por las barbas de Merlín Albus es una capa de invisibilidad!-

-Le perteneció a mi abuelo, luego Dumbledore se la dio a mi padre.- dijo el chico aun invisible. -Con ella fácilmente podremos entrar a la sección prohibida.-

-Y que mejor dia! Mientras todos están distraídos en la fiesta de Halloween.- dijo Malfoy con emoción.

-Será mejor que nos vayamos al gran comedor a contarles a las chicas.-

En el gran comedor ya estaba servido el banquete que contaba con pastelillos de calabaza. Cientos y cientos de murciélagos revoloteaban volando sobre las cabezas de los estudiantes mientras estos disfrutaban de la celebración. Al terminar de comer, Albus y Scorpius se levantaron de la mesa de Slytherin y caminaron hacia la entrada, dándole la excusa a Flitch de que irían por mas golosinas a la sala común salieron del lugar, encontrándose en el baño con Rose y Elena como ya lo habían planeado.

Elena había estado sumamente atenta a la actitud de James, quien se había comportado con normalidad. Y claro no les había omitido detalles de esto a sus amigos.

-Miren lo que conseguí- dijo Albus con emoción mostrando la capa de invisibilidad. -No pueden decir ni una palabra a los demás, de acuerdo?- dijo haciendo una pausa -Ni si quiera a James ni a Fred...- dijo y todos asintieron con la cabeza -Ahora si, a la sección prohibida.- dijo con una sonrisa y los cuatro se cubrieron con la capa.

Eran casi las ocho de la noche por lo que la bibliotecaria, una ancianita llamada Irma Prince, se encontraba apagando las velas que iluminaban el lugar lleno de libros. Sin hacer ningún ruido, los chicos entre pasaron por los muebles llenos de libros hasta llegar a la sección prohibida. Rose abrió el candado con el hechizo "alohomora".

-Ahora si, a buscar.- dijo Albus quitándose la capa de encima.

Después de un rato de estar buscando entre libros Rose llamo a los demás -Encontré algo, creo que no servirá de mucho.- dijo arrancando varias paginas de un libro antiguo de pasta morada.-

-Perfecto, vámonos antes de que noten que faltamos en el gran comedor.- dijo Malfoy metiéndose dentro de la capa.

Corriendo y con cautela los estudiantes llegaron al primer piso quitándose la capa.

-Chicos, yo los veo en un rato.- dijo Albus cubriéndose.

-A donde vas?- Pregunto Rose.

-Al despacho de Mungo.- dijo echándose a correr mientras que los demás se dirigían al gran comedor.

Albus entro con cautela al salón de artes oscuras, en los gabinetes no se encontraba el objeto, por lo que subió al despacho sin quitarse la capa. Se llevo la gran sorpresa de que Mungo se encontraba dentro de el, por lo que se quedó paralizado en la puerta. El profesor se encontraba hablando, aparentemente solo pues no se veía ningún otro personaje dentro de la pequeña oficina. Entonces una fila de muchachos con ojos verde esmeralda que parecían estar hipnotizados entraron al salón, sentándose en los bancos como si estuviesen programados.

-Ya era hora.- dijo Mungo bajando las escaleras sin notar a Albus.

-Estudiantes.- dijo poniendo la bola de cristal verde esmeralda sobre la mesa que se encontraba arriba de la tarima. Las miradas de todos se dirigieron a Mungo prestando suma atención. Albus examino a los alumnos, eran alrededor de 30 cuanto entonces vio un rostro familiar.

-James.- murmuró sorprendido -Que esta sucediendo.- dijo asombrado.

Mungo revisó que la puerta principal del salón estuviese completamente cerrada y entonces sonrío. -Estudiantes! Este es el comienzo de una nueva era!- dijo con frialdad -Una nueva era donde podremos tener control sobre la magia!- dijo levantando su mano. La manga de la bata que llevaba puesta se bajo, y Albus pudo notar la marca tenebrosa grabada en su brazo.

Albus no podía creer lo que estaba pasando. Estaba seguro de que no le contaría a sus padres, pero si a sus amigos, para tratar de salvar a su hermano mayor. Comenzó a bajar.

-Vayan al comedor! Hay un intruso.- dijo de pronto Mungo al oír un rechinido que había provocado Albus. Y los estudiantes como zombies salieron del aula. Mungo inocentemente reviso el lugar si percatarse de que Albus usaba una capa de invisibilidad y salía justo detrás del ultimo chico.

-James!- grito jalando al chico con una mano mientras agarraba la capa con la otra. -James! Hermano! Escúchame!- dijo Jalándolo tratando de ponerlo en razón, pero parecía inútil. Fue hasta que este le dio un suave golpe en la cabeza que el pelirrojo reacciono.

-Al que haces aquí?-

-Es lo mismo que te pregunto.-

James se quedo pensativo. Y luego miró a Albus.

-No lo sé.-

-James, algo extraño esta pasando en Hogwarts.-

-Que dices Al? No puede ser posible.-

-Hermano créeme, estaba en la oficina de Mungo, vi como hipnotizaba a algunos estudiantes, incluyéndote, y Mungo...- dijo y luego susurró. -Mungo tiene la marca tenebrosa.-

-Estas seguro de lo que dices Al? Son cosas muy fuertes.- dijo sin creer.

-Lo vi con mis propios ojos James.-

-Entonces debemos decírselo a papá.-

-No James. Papá no se debe de alertar.- dijo Albus.

-Pero si lo que dices es verdad...-

-Lo es. Pero primero necesitamos más pistas antes de acusar a Mungo.- susurró

-Acusar a quien?- preguntó una voz conocida y a Albus y a James les recorrió un escalofrío al reconocer la voz.

-A nadie profesor.-

-Muy bien. Ahora, Potters, vayan al gran comedor antes de que quiera restarle puntos a sus respectivas casas.-

-Que tienes planeado?- le pregunto James antes de entrar al comedor a su hermano mayor.

-Aun no lo sé, por el momento intenta no ver la bola esmeralda que tiene Mungo escondida. Evita todo contacto con el profesor que no sea de Artes Oscuras.- le dijo Albus -Rose consiguió información sobre éste, así que pronto te mantendré informado.- dijo con preocupación -Y James, no digas ni una palabra a nadie. Los únicos que sabemos somos tu, Malfoy, Rose, Elena y yo, así que...-

-Confía en mi hermano.- dijo encaminándose a la mesa de Gryffindor.