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Secretos al aire

Durante las vacaciones de navidad los chicos se habían dirigido a sus respectivas casas, prometiéndose investigar acerca de Mungo y su bola de cristal por su propia cuenta.

Rose había rentado varios libros de la biblioteca y además investigado en la vieja colección de su madre, donde había conseguido algunos datos interesantes que pudiesen servirles a los chicos para descifrar el misterio. Mientras que Scorpius inocentemente le sacaba información a su padre, diciendole que Mungo era un excelente profesor. Elena y Albus no se quedaron atrás, ambos encontraron información y diferentes datos en varios libros de sus respectivas casas.

James estaba emocionado, pues había sido elegido como bateador junto con Fred. Por lo que le pedía a gritos a sus padres la mejor escoba que existía la "La canon 5000".

-Si me hubieras dicho antes que habías sido seleccionado para el equipo, ese hubiera sido tu regalo de Navidad.- le decía Ginny fastidiada por el capricho de su hijo mayor -además tu padre tiene varias escobas que te podrán servir.-

-Mama esas escobas son viejísimas.- decía el chico -Papá pondré el nombre de Gryffindor en deshonra.-

-Creo que tendremos una breve visita al callejón Diagon antes de ir a Kings cross.- decía Harry consintiendo a su hijo. -A alguien se le antoja una cerveza de mantequilla?-

Una vez que los Potter llegaron al caldero Harry se llevo a sus dos varones a la tienda de escobas, mientras que Ginny llevaba a Lily a Floran Fortescue por un helado de caramelo.

-Elena!- dijo James con sorpresa al ver a la chica de rulos saliendo de la tienda de escobas. La chica llevaba un gato blanco en sus manos y una sonrisa pintada en el rostro.

-Jimmy!- dijo sonriente. Hubo algo en James que por primera vez le agradó que lo llamaran de esa manera. -Como estas?- dijo la muchacha dándole un abrazo.

-Excelente Elena, que tal las fiestas?-

-Encantadoras.- dijo -Que te trae por aquí?-

-Vine a comprar una escoba.- dijo presumiéndola -Albus y mi padre se adelantaron a la heladería. Yo me distraje un poco.- dijo con una sonrisa.

-Albus esta aquí?- dijo sonriente y la sonrisa de James desvaneció.

-Si.- dijo con seriedad.

-Genial, encontré mucha información sobre ya sabes que.- dijo sonriente -Pero creo que será mejor esperarme al expreso.- dijo con una sonrisa.

-Si, no sé porque Albus no quiere que mi padre se entere, pero ven, te invito una nieve.- dijo sonriendo -A mis padres les encantará conocerte.- dijo el chico de rostro pecoso y atractivo.

Mientras tanto en Kings Cross los Weasley se encontraban despidiéndose de sus padres y subiendo el poco equipaje que llevarían de regreso a Hogwarts.

-Rose.- le dijo Ron frenando a la pequeña -Como van esas calificaciones?-

-Excelentes papi, soy la mejor estudiante de Gryffindor.-

-Y en todo le ganas a Malfoy, cierto?-

-Pues...- dijo -No es tan malo papi...- dijo y luego le esbozo a una sonrisa al rubio que se encontraba subiendo ya al expreso.

-Rosie...- le dijo Ron -Los Malfoy no son de fiar.-

-Pero papi...-

-Vamos hija, se te hará tarde pequeña.- dijo cambiando de tema -Te echaremos de menos.-

Rose logró alcanzar a Malfoy y subieron juntos al expreso. En uno de los compartimientos se encontraban los dos chicos Potter con Elena.

-Bueno, yo estoy fuera de aquí.- dijo James viendo a Malfoy -Iré a buscar a Fred.- dijo poniéndose de pie. -Por cierto Rose, no sabia que a tenias novio.- dijo entre risas, pero su prima solo giró los ojos.

-Lo gracioso jamás se te quitará cierto?- murmuró y este salió del gabinete riendo y saltando.

-Bueno, creo que todos tenemos noticias.- dijo Rose emocionada mientras cerraba la cortina del compartimiento para que nadie los viera hablar sobre aquel asunto. -Yo en lo personal, investigué suficiente para saber que Mungo, era mortifago, y uno de los mas fieles seguidores de quienes ustedes saben.- dijo Rose en voz baja –Trabajó en el ministerio varios años como Desmemorizador, antes de trabajar de maestro.-

-Yo estuve investigando con mis padres. Les dije que el profesor Mungo era un excelente profesor, y que me gustaría saber más de él.- dijo Scorpius –Mi padre no sabia mucho de él, pero en la cena de Navidad, cuando le platiqué a mi abuelo acerca de él, me mencionó que fue compañero de él durante su estancia en Hogwarts, inclusive que estuvo en Slytherin.- dijo e hizo una pausa. –El abuelo no suele hablar mucho sobre la guerra contra quien tu sabes, pero se le escapó mencionar que Mungo había estado en Azkaban un par de años, pero por "buena conducta" lo liberaron con rapidez.- dijo haciendo comillas con sus dedos.

-Durante las vacaciones, mi familia y yo visitamos varias veces el callejón Diagon. Y una de las veces, me topé con la profesora Trelawney. Parecía estar en algún tipo de trance o algo y comenzó a decir palabras sin sentido, pero hubo algo que me llamó mucho la atención.- dijo la chica y se detuvo por un momento. –dijo algo parecido a esto: -dijo sacando un papel de su bolsillo. –Las artes oscuras enseñará más allá de lo normal, y a una serie de alumnos juntara, para poder lograr, lo que en un dia el señor de las tinieblas quiso triunfar.- dijo con preocupación.

-Claro! Mungo quiere seguir los pasos de quien ustedes saben!- dijo Albus

-Tenemos que averiguar que es la bola de cristal esmeralda antes de que Mungo reclute más estudiantes!-dijo Rose con preocupación. –Y no podemos quitarle la vista a James, sabemos como Mungo la manipula cuando ve el objeto. Y no quiero pensar ni que pueda pasar.-

-Seria horrible que algo le pasara a tu hermano Albus. No crees que debemos decirle a tu padre?- preguntó Elena consternada.

-Aun no.- murmuró el chico.