Capitulo 9

Me impactó mucho ver a aquel hombre del reciente recuerdo.

Claire: No, no es nada... (Le dije con una sonrisa, para así tranquilizarle)

Zorro: Está bien...

Chelmey: Señora, tranquilícese. Póngame al tanto de la situación.

Babette: ¡Mi pequeñín se ha escapado y aún no ha vuelto! ¡Me muero de preocupación!

Chelmey (mirándonos a Zorro y a mi, lo que me tensó): Perdonen, ¿no habrán visto por casualidad a un niño solo?

Zorro: Pues no, la verdad.

Babette: ¡Señores, les exijo que registren el tren inmediatamente! ¡Encuentren a mi niño!

Chelmey (murmurando): Grr, lleva así desde que he llegado...

Claire (pensando): Parece que no se acuerda de mí... (Miro a la señora) Entiendo su preocupación, señora. Mi acompañante (señalo al espadachín) y yo la ayudaremos en su búsqueda. Pero debemos ponernos manos a la obra de inmediato y no perder más tiempo.

Babette: ¿Pero aún están ahí? ¡Pues si tienen tiempo para tanta cháchara, dense prisa y tráiganme a mi niñito!

Chelmey: Las únicas pistas son este zapato, que se le debió de caer al pequeño, y su nombre es, Tom. He intentado que esta señora me diera más datos, pero no hay manera. No hace más que pedirme que registre el tren.

Zorro (cogiendo el zapato del niño): ¿Qué este es uno de los zapatos del crío? Pero si es diminuto, ¿no?

Y era verdad, ya tenía que ser un niño recién nacido para que pudiese llevarlo.

Claire: Si, es ciertamente curioso, Zorro.

Zorro: Lo más curioso es que la mayoría de los niños con ese número aún no saben andar. (Eso me llamó mucho la atención, guardé el pequeño zapato en la bandolera)

Saqué mi pequeño diario y empecé a escribir:

La búsqueda de Tom:

Cuándo explorábamos el tren, Zorro y yo nos hemos encontrado con la Sra. Babette. Esta mujer, que tiene un tamaño y carácter descomunales, estaba muy preocupada por su hijo perdido, Tom. Al parecer, la criatura se escapó en un momento de distracción y hasta ahora solo ha aparecido uno de sus zapatos. ¿A dónde habrá ido el niño?

Nos encontrábamos, junto con Chelmey, en el vagón número 4. Mi peliverde y yo decidimos investigar por nuestra cuenta, así que nos fuimos hasta el pasillo del vagón 3, donde nos encontramos con una mujer con una enorme nariz.

Claire: Disculpe, señora. ¿Ha visto a un niño pequeño por aquí sin un zapato?

Astrid: Pues no, si hubiera visto a un niño con un solo zapato, me acordaría.

Claire: Muy bien, gracias.

Seguimos caminando hasta llegar a otra puerta.

Zorro: Me pregunto qué lujos esconde ese vagón.

En seguida se nos acercó un vigilante.

Sammy: ¡A ver, parando el carro! Sammy Thunder, que es el menda, dice que aquí solo entran los peces gordos. Ya se que les molaría hurgar por ahí, pero el vagón está reservado, ahí es la cosa.

Zorro: ¿Qué todo el vagón esta completo? Seguro que los han reservado unos supermagnates.

Claire: Muy probablemente. Debe ser muy cómodo tener un vagón entero para uno solo en este tren.

Zorro: Pues parece que nunca lo sabremos...

Claire: Seguramente...

Nos dimos la vuelta y seguimos caminado hasta que...

¿?: ¡Oh!

Claire: ¡Perdone, señor!

Le miré atentamente, si no me equivocaba, era el hombre que me dio el billete, pero llevaba a un pequeño perrito cogido.

¿?: No, no pasa nada, disculpe.

Dicho esto, siguió andando hasta que lo perdimos de vista.

Zorro: ¿Pasa algo, Claire?

Claire: No, no. Es solo que...hay algo en ese hombre que me resulta familiar...

Dimos unos pasos, hasta que una azafata de nos acercó.

Azafata Sally: Buenas, pareja. ¿Puedo ofrecerles algo de beber o algún tentempié?

Claire: No, muchas gracias. ¿No habrá visto por casualidad a un niño pequeño por aquí?

Azafata Sally: ¿Un niño, dice? Pues no, lo siento, no me suena de nada. Ooooh, ooooh, ¿y que a pasado? ¿Se ha perdido en el tren?

Claire: Si, y aún no hemos podido encontrarlo.

Azafata Sally: No es por cotillear, pero, ¿es vuestro? Al niño, me refiero.

Claire (totalmente roja): ¡N-No, s-somos demasiado jóvenes!

Azafata Sally: Ya decía yo. Aún sois muy jóvenes para tener hijos. Bueno, he de irme, adiós, y que pasen buen viaje.

Seguimos caminando, y sin darnos cuenta, entramos en la cocina, peor por suerte no había nadie.

Claire: Por aquí no es...

Zorro: Oye, mira. (Cogió un objeto que avía tras unas cajas con tomates y fruta) Es una gorra...tal vez sea de Tom.

Claire: Desde luego, no deberíamos descartar es posibilidad.

Zorro: ¿Cómo crees que pudo llegar ahí Tom? ¡Si esto es muy estrecho!

Claire (cerrando los ojos y empezando a pensar): Mmm, buena pregunta... (Guardé la gorra en la bandolera y salimos de la cocina)

Entramos en el vagón-restaurante y decidimos preguntarle al camarero.

Claire: Disculpe, señor, ¿ha visto por aquí a un niño pequeño al que le faltara un zapato?

Camarero Chester: No, creo que no. Pero ahora que lo dice, hace un rato había aquí una pareja que hablaba de un niño.

Claire: Mmm. ¿Y no sabrá dónde podemos encontrar a esta pareja, buen hombre?

Camarero Chester: Me parece recordar que viajaban en el vagón numero cuatro. ¿Por qué no les hacen una visita?

Claire: Me parece una idea muy acertada. Muchas gracias. Vamos, Zorro. Tenemos que visitar a una pareja del cuarto vagón.

Fuimos hasta el lugar indicado, y vimos una puerta entreabierta, llamamos a la puerta y entramos

Carlo: ¡Un momento! Se ha equivocado de habitación. Aquí viajamos mi mujer y yo.

Claire: Disculpe la intromisión, pero estamos buscando a un pequeño. ¿No sabrán ustedes algo al respecto?

Mitzi: Cariño, creo que se refieren a esa criatura que acaba de pasar por aquí, ¿te acuerdas?

Carlo: ¿Eh?... ¡Ah, si! Era una criatura adorable, y tenía pinta de ser inteligente, ¿verdad?

Claire: ¿Así que han visto a Tom? Lleva varias horas desaparecido.

Carlo (acariciándose la barba): ¿Eh? Ah, pues mire, no sé si era chico o chica, ahora que lo dice. Pero Tom suena bien, si.

Mitzi: Oh, bizcochito, me apostaría mi mejor juego de té a que era chica...

Carlo: Mmm, si, si, es verdad, ya me parecía a mí que era chica. Pero a no ser que lleve un lacito en la cabeza, es difícil decirlo, ¿no?

Mitzi: ¡Huy! Ahora estoy confundida. No tengo la menor idea de quien estamos hablando.

Claire: ¡¿Qué? (Se me encendió la bombilla)

Zorro: Claire, me temo que esta pista ha resultado totalmente inútil.

Claire (imitando a Mitzi): Al contrario, bizcochito, (volvía a mi tono normal) puede que hayamos dado con una información muy valiosa.

Zorro (confundido): ¿Qué quieres decir?

Claire: Ahora verás, pero primero, volvamos al lugar donde desaparecido Tom.

Salimos de la habitación.

Claire: ¡Ah, inspector! ¿Ha encontrado alguna otra pista del paradero del niño perdido?

Chelmey: Así que aún están partiéndose los cuernos para encontrar al chaval, ¿eh?

Claire: ¿Quiere decirle que ya han encontrado al niño?

Chelmey: No, no, en absoluto. Lo que quiero decir es que el niño ya no se encuentra a bordo. Ya he preguntado a todo el mundo y nadie lo ha visto. Por lo tanto, podemos concluir que el pobrecillo debió bajarse o incluso caerse del tren.

Claire (aterrorizada ante sus palabras): ¡¿Caerse?

Chelmey: Sí, todos sabemos que a los niños les encantan ir corriendo como locos por ahí. Si a esto le sumamos el hecho de que tienen unas cabezas enormes, el resultado es una desgracia. De esto ya se encargará la policía, así que ya pueden abandonar la búsqueda.

Claire: Un momento, inspector. Las ventanas del tren están muy altas y las salidas están bloqueadas Así las cosas, ¿no cree que sea poco probable que un niño bajara del tren sin que nadie se diera cuenta?

Chelmey: De acuerdo, señorita, continúe. ¿Adónde cree entonces que puede haber ido este renacuajo?

Claire: No lo sé, pero mi intuición me dice que hemos partido de una posición errónea.

Chelmey: No se puede razonar, con usted. De acuerdo sigan jugando a los detectives, pero no descubrirán nada, se lo aseguro.

El inspector se alejó.

Claire: ¿En que piensas, Zorro? Pareces distraído.

Zorro: No sabría decirte por qué, pero tengo la sensación de que alguien lleva todo el día vigilándonos.

Claire: Tú también, ¿eh? Yo llevo todo el día con la misma sensación.

Zorro: ¿Crees que alguien nos sigue?

Claire: Es muy posible, si. Mantente alerta en todo momento.

Seguimos caminando, hasta que me tropecé con un pequeño objeto.

Claire: ¿Eh? (Cogí el objeto)

Zorro: Es uno de los zapatos de Tom, ¿no?

Claire: Si, eso parece.

Zorro: Pero es del mismo pie que el zapato que nos dio el inspector...

Claire: Mmm. (Me paré a pensar, cerré los ojos y empecé a atar cabos) ¡Pues claro! En ese caso, Tom debe de ser... ¡Ja, ja, ja, pues claro! Zorro, creo que andábamos mal encaminados...

Zorro: ¿Eh? ¿Qué quieres decir?

Claire: Párate a pensar en como se han ido desarrollando los acontecimientos.

Zorro (llevándose una mano a la cabeza): Eh...vale... (Empezó a recordar cada momento) A ver... Primero, el inspector encontró un zapato diminuto.

Claire: Exacto. Tan pequeño que podría ser de un bebé.

Zorro: Y luego hemos encontrado una gorra en la cocina... Pero estaba en un rincón poco accesible: no sé como puede haber llegado ahí Tom.

Claire: Correcto. Para poder llegar ahí, Tom tendría que medir, como mucho, a la altura de tus rodillas.

Zorro: Pues no recuerdo haber visto un niño tan pequeño en el tren...

Claire: Eso mismo pienso yo, así que debemos empezar a considerar otra teoría. ¿Y si ya hemos visto a Tom y no nos hemos dado cuenta? Porque hemos asumido de que se trataba de un niño pequeño... Pero puede que hayamos estado equivocados desde el principio.

Zorro: Creo que ya se ha donde quieres llegar...

Claire: El segundo zapato era otro zapato izquierdo, idéntico al que nos dio el inspector. Si este extraño par de zapatos significa lo que yo creo...nuestro amigo Tom es...

Zorro: ¡Tom es un perro!

Claire: ¿Recuerdas al hombre que llevaba un perro en brazos? Sospecho que ese perro era Tom.

Zorro: Entonces, si encontramos a ese hombre, ¡encontraremos a Tom!

Me paré un momento a escribir en mi diario.

En busca del hombre:

Las pruebas que hemos recogido durante la búsqueda me hacen pensar que es más probable que Tom sea un perro, y no un niño como creíamos. Ahora que lo pienso, creo recordar a un hombre que llevaba un perro en brazos. Debo encontrarle para confirmar mis sospechas.

Decidimos ir por todos los vagones, hasta que nos encontramos con un vigilante.

Claire: Perdone señor, ¿ha visto a un hombre de la altura de él (señalé a Zorro) con sombrero y gafas?

Guardia: He visto a un hombre parecido hace un rato, entró en la plataforma de observación.

Claire: Muchísimas gracias, señor.

Fuimos corriendo a la plataforma, y en efecto, allí estaba aquel misterioso hombre de espaldas, contemplando la ciudad.

Claire: Disculpe.

¿? (Girándose): ¿Eh? (Justo en ese momento, el perrito saltó y empezó a correr al interior del vagón)

Zorro: ¡El perro! (Dijo mientras intentaba cogerlo)

Yo me distraje intentando coger a Tom, pero el hombre sospechoso, nos echó a un lado y se adentró en los vagones, ignorando al perro.

Claire (Agarrando a la barandilla): ¡Maldita sea! ¡Más cuidado! ¿Eh? (Justo en ese momento, el perro se subió a mi regazo)

Zorro: Y pensar que hemos estado buscando todo el rato a un perro...

Claire: Ja, ja, ja, así es Zorrito. Ahora debemos devolvérselo a su dueña. Pero un momento.

Saqué mi diario.

A los aposentos de Babette:

Tal y como sospechaba, el hombre llevaba a Tom. Pero no puedo entretenerme ahora. La Sra. Babette necesita saber de su "pequeño".

Fuimos hasta el vagón 6. Llamamos a la puerta de la habitación de la dueña y entramos con Tom.

Babette: ¡Oh, por fin, mi angelito, estás bien! ¡Mi pequeño Tommy! ¡No sabes cuanto te he echado de menos! (El perrito solo ladró suavemente)

Entonces entró el inspector Chelmey.

Chelmey: ¿Qué este es Tom? ¡Señora, creíamos que estábamos buscando a in niño, no a un chucho con un corte de pelo extravagante!

Babette (indignada): Pero, ¡¿Cómo se atreve a comparar a mi Tomilín con un chucho cualquiera?

Chelmey: Yo no me encargo de perros perdidos. Si le vuelve a ocurrir, búsquelo usted misma. Grr... Hay gente que no tiene ni pizca de sentido común. Barton (dijo llamando a su ayudante) vamos a resolver casos de verdad.

Barton (haciendo un saludo a lo sargento): Eh...S...Si, inspector.

Babette: ¡Eh, no se vaya! ¡No me deje con la palabra en la boca! ¡Aún no he acabado con usted! En fin, dejemos ese asunto. Cariñín, me alegro de que hayas vuelto. ¿Adónde habías ido? Es tan precioso que temía que alguien lo hubiera raptado para pedir un rescate. En cualquier caso, creo que se merecen una recompensa. Aquí tienen. Puede parecer demasiado generoso, ¡pero insisto en que lo acepten! (Dice dándonos un saco con dinero en su interior)

Claire: Muchas gracias, señora.

Zorro: Es lo mínimo que debía hacer después de todo...

Claire: Zorro, no seas maleducado y dale las gracias.

Zorro: No. (Después de darle un puñetazo...) M-Muchas gracias...señora...

Continuará...