Capitulo 12 El pueblo fantasma de Folsense parte 2:
En cuanto nos pusimos en pie, nos encontramos con Chelmey y Hershel.
Chelmey: A usted le tengo yo bien calado, señor. Se que ha estado por ahí preguntando por la caja dichosa.
Hershel: ¿Eh? Pero si yo solo...
Chelmey: Y antes de que diga nada, me importa poco quien sea usted. ¡Nadie se escapa de la justicia! Tal y como yo lo veo, todos los que están detrás de la Caja Elísea son sospechosos.
Hershel: No, no, se equivoca usted...
Barton: Esto... ¿Señor? ¿Me permita decir algo?
Chelmey: ¿Qué pasa, Barton? ¿Acaso no ves que estoy ocupado?
Barton: Bueno, señor... El criminal que buscamos mató a un hombre para hacerse con la caja, así que ya debería tenerla. Si el joven fuera nuestro sospechoso, no tendría ninguna necesidad de preguntar por ella.
Chelmey (cabreado): ¿Ah, sí, Barton? ¡Perdón, pero no recuerdo haberte preguntado tu opinión sobre el asunto!
Barton: Lo...lo siento señor mucho, señor. Le ruego que me persone esta falta respeto. Mejor me ausento. (Salió corriendo)
Chelmey: ¡Barton! ¡Vuelve aquí ahora mismo! ¡Ya verás! ¡Se te va a caer el pelo cuando volvamos! (Dice corriendo detrás del agente)
Hershel suspiró y se fue tranquilo.
A unos metros...
Zorro: Oye... ¿ese no es el chico que vimos en el tren?
Claire: Hershel...se llama Hershel.
Zorro: ¿Qué estará haciendo aquí? (No le respondí y seguí caminando)
Había muchas tiendas sofisticadas y algún puesto de calle. Pero todo estaba totalmente iluminado a pesar de que el cielo estaba oscuro. Llegamos a una ancha plaza, pero estaba totalmente sola. Había una calle a la izquierda y otra a la derecha, pero decidimos coger la izquierda, pero alguien nos paró.
Barton: Señores, esperen un momento, por favor.
Zorro: Ah, hola. Usted es el caballero que acompaña al inspector Chelmey, ¿no es así?
Barton: Si, señor. Me llamo Barton y el inspector Chelmey es mi superior. En fin, quería decirle que sería mejor que llevara a la señorita con usted a esa zona.
Claire: ¿Por qué? ¿Hay algún peligro?
Barton: Señorita, ese lugar no es recomendado para mujeres o niños. Les aconsejo que se vuelvan por donde han venido.
Zorro: Creo que le entiendo, agente. Y creo que su decisión es inapelable. Será mejor que busquemos otro camino.
Decidimos coger el camino de la derecha.
Zorro: ¡Ahí viene el inspector Chelmey! ¡Rápido, escondámonos!
Claire: No te preocupes, Zorro. Seguro que solo está recopilando información sobre el caso del Dr. Schrader. Parece que al fin se ha dado cuenta de que la clave para resolverlo está aquí, en Folsense.
Zorro: La primera vez que se entera de algo.
A unos metros...
Chelmey: A ver, una vez más. ¿Es este el hombre que ha visto preguntando por la Caja Elísea? ¿No le cabe ninguna duda?
Felton: Sí, el mismo que sale en esa fotografía. Recordaría esa cara entre un millón.
Chelmey (llevando su mano a la barbilla): Bueno, pues parece que no hay que darle más vueltas. ¡Mi intuición nunca me falla! ¡Venga, Barton! ¡Tenemos cosas que hacer!
Barton: ¿Eh? ¿Qué? ¡Ah, sí, señor! ¡Después de usted, señor!
Chelmey y Barton se fueron, así que Zorro y yo nos acercamos al interrogado, era el vigilante de la entrada a un restaurante.
Felton: Lo siento, señores, pero no pueden pasar así. Tenemos ciertas normas de etiqueta. Por favor, señor, (dijo mirando a Zorro) déme sus espadas y las pondré con el resto de objetos.
Zorro: Normas de etiqueta, ¿eh? Vaya contratiempo... ¡Venga, sigamos, Claire!
Claire: Pero... ¡si estoy muerta de hambre!
Zorro: No me pienso quitar las espadas.
Felton: A mi esto me supera...
Entramos en otra tienda, estaba sin atender.
Claire: Fíjate en esas fotos, Zorro. Quien las hizo tiene una técnica excelente. A juzgar por estas fotografías, Folsense tiene una historia larga e interesante.
Zorro: Si tuviéramos suficientes fotos, seguro que podríamos ver en detalle la evolución del pueblo.
Claire: Muy cierto, Zorro. Pero, si estas fotos son nuevas, ¿Por qué parecen tan nuevas?
Zorro: Ahora que lo mencionas, sí que parecen nuevas.
Claire: Cuando las fotos son tan viejas, lo lógico es que la imagen se deteriore. Me pregunto qué método usó el artista para conservarlas tan bien.
Dependiente Joseph (entrando a la tienda): Muy buenas, señores. ¿Qué desean?
Claire: Señor, estas fotos parecen casi nuevas. ¿Qué método usa para conservarlas?
Dependiente Joseph: Bueno, en realidad no puedo decírselo. Es un secreto profesional.
Claire: Comprendo. Bueno, disculpe las molestias.
Salimos de la tienda y seguimos caminando, hasta que llegamos a una ancha calle.
Claire: ¡Hala! ¡Un perrito! Un momento, Zorro, quiero verlo más de cerca.
Me acerqué un poco el perro me gruñó.
Zorro: No parece muy amigable, Claire.
Claire: Déjame intentar averiguar por qué está de tan malas pulgas. (Me acerqué al perrito) Hola, chico. Calma, no voy a hacerte daño. (El perro me empezó a ladrar de muy mala manera)
Zorro: ¡Claire! ¿Estás bien?
Claire: Me parece que no está de muy buen humor... (El espadachín empezó a herirse) ¡No hace gracia!
Zorro: Lo que tú digas. Sigamos.
Seguimos caminando hasta llegar a un gran edificio.
Claire: Este debe de ser el museo
Zorro: La puerta está cerrada. Creo que no está abierto.
Claire: Esperaba encontrar algún dato interesante dentro, pero no tiene sentido quedarnos aquí parados. Por ahora vamos a seguir mirando por el pueblo.
Saqué un momento mi diario.
La puerta del museo:
Desafortunadamente, la puerta del museo está cerrada con llave y, por el momento, no hay forma de entrar. Ignoro cuándo volverá a abrir sus puertas al público, así que he decidido posponer nuestra visita al museo.
Por ahora me concentraré en hablar con los visitantes de Folsense de la caja.
Por otra parte, acabo de ver unas antiguas fotografías en el estudio del pueblo que, sin embargo, están en perfectas condiciones, No hay el menor rastro de la degradación que la mayor parte de las fotografías sufre con el paso del tiempo. Es como si se hubieran hecho apenas una semana. Quizás el dueño del estudio tenga una técnica especial para conservarlas.
Seguimos caminando, bajamos varias calles, hasta que vimos un edificio que no pasaba muy desapercibido, tenía vivos colores rojizos y rosas.
Zorro: ¿Eh?
Vimos al Sr. Beluga hablando con una hermosa dama, que estaba al lado del extravagante edificio.
Ilyana: ¡Sr. Beluga! ¡Pero cuánto tiempo! Espero que haya encontrado lo que estaba buscando.
Beluga: No, de momento no. Le he encargado el trabajo a Samuel, pero es un atolondrado.
Ilyana: Venga, no se enfurruñe tanto, que le salen unas arrugas muy feas en esa cara tan distinguida. Bueno, ¿se anima entrar un ratito? (Dijo con un tono... ¿sensual?)
Zorro: ¿Has visto? Ese tal Beluga acaba de entrar en ese cavaré...
Ilyana (acercándose a Zorro): Pero qué hombre más alto y atractivo. ¿Quiere entrar a ver el espectáculo?
Zorro: Lo lamento, pero ahora estamos...
Ilyana: ¡Ay que mono, pero si es tímido! (Yo les miraba con mala cara) No te preocupes, cielo, que no muerdo. ¡Ji, ji, ji!
Claire (cabreada): Siento cambiar de tema, pero he visto al Sr. Beluga entrar en su establecimiento.
Ilyana (mirándome de arriba abajo): Ah, ¿es usted su amigo?
Claire: Más o menos... Dígame, ¿viene muy a menudo el Sr. Beluga?
Ilyana: El Sr. Beluga es un entusiasta del arte. No puedo decirle mucho más. Aunque...no me puedo resistir a un hombre tan guapo y tan caballeroso. (Dice mirando a Zorro, lo que me cabreó más todavía, pero me tranquilicé un poco para no armarla) No solo es guapo...si no también espabilado... Esto no se ve todos los días. Bueno, pues le diré que el Sr. Beluga está buscando algo, pero no sé qué. Lo que si se es que no le debe ir muy bien, ya que siempre está de malas pulgas...
Claire: ¿Nada más?
Ilyana: ¿Y que quieres, hija? No tengo nada más que contaros sobre el Sr. Beluga. Soy una artista, no un periódico. (Mira a Zorro) Bueno, guapetón, si quieres desahogar tus penas...ya sabes donde encontrarme.
Claire (cabreada a más no poder): ¡Gracias por su oferta! (Cojo a Zorro del brazo) ¡Pero para eso ya tiene a su novia! (Dicho esto empecé a andar)
Llegamos a una pequeña calle.
Zorro: ¡Ey, ey! ¿Se puede saber que te pasa?
Claire: ¿Cómo que qué me pasa? ¡Esa tía te estaba insinuando delante mió!
Zorro (acercándose a mí): ¿Estás celosa?
Claire (de brazos cruzados y sin mirarle): Pues si, ¿y qué? Soy tu novia al fil y al cabo...
Zorro (poniendo su mano en mi barbilla, obligándome a mirarle): Pues no se porqué te pones celosa, si para mí, la única chica que existe eres tú. (Dice mientras me da un cariñoso beso)
Claire (colorada): B-Bueno, sigamos con la investigación. (Zorro empezó a reírse)
Llegamos a una ancha calle, el la cual, solo había una persona.
Marice: Saludos, extranjeros. ¿Han venido en busca de fama y fortuna?
Claire: No, lo cierto es que buscamos un objeto conocido como la Caja Elísea. ¿Le suena de algo?
Marice: ¡Ah, qué nombre tan maravilloso! ¡Me encanta! Pero no, no se nada al respecto. Les deseo buena suerte en su búsqueda de la cosa esa con el nombre que sonaba tan maravilloso. Seguro que al abrirla sale un genio y les concede tres deseos. O algo así.
Claire: Gracias...
Seguimos caminando.
Zorro: ¿Has visto esa torre, Claire? Resulta sospechosa...
Claire: Pues acerquémonos.
De repente se nos acercó un alto y delgado hombre.
Olson: ¡No se ven nuevas caras por aquí a menudo! Han venido a visitar el pueblo, ¿verdad?
Claire: Mas o menos, aunque no estamos aquí por motivos de ocio. Buscamos un objeto conocido como la Caja Elísea. ¿Le suena de algo?
Olson: No, la verdad es que no me suena. Lamento no poder ayudarles más. No quiero decepcionarles, pero no creo que encuentren aquí mucha información sobre la Caja Elísea. Las personas que más sabían de historia de Folsense se fueron hace unos años. Todo empezó con un extraño rumos que corrió como la pólvora por todo el barrio y por el resto de la ciudad.
Claire: Ah, así que aunque estamos en el lugar correcto, es posible que nadie pueda ayudarnos. Dígame, ¿cuál era ese rumor?
Olson: No sé qué tontería sobre una maldición... La verdad es que nunca me quedó muy claro. Aunque siempre me he preguntado dónde habrán acabado todos los que se fueron de Folsense.
Claire: Muchas gracias por su ayuda, señor.
Entramos a una tienda, que parecía se de ultramarinos, y al entrar...
Zorro: ¡Joder, que peste!
Claire: Huele a... ¿ajos?
Dependiente Garland: Si, huele peste, ¿y que? Gracias a este olor, el vampiro de Folsense no se acerca.
Zorro (soltando una carcajada): Eh... ¿Un vampiro, dice? ¿Habla usted en serio?
Dependiente Garland: A ver, chaval, ¿me ves reírme? ¿Has visto el castillo de ahí fuera? Pues ahí es donde vive...o eso dice la gente. Tampoco hay que creerse todo lo que se oye, pero hombre prevenido vale por dos. Miren, ustedes ándense con ojo por si los vampiros. En el último caso, recuerden que pueden venir aquí a esconderse.
Salimos de la tienda. Y decidimos entrar en un viejo y desolado edificio con una extraña torre. Y al entrar...
¿?: ¡AAAAAAAAH!
Continuará...
