3. Exclusivamente mío

No deberían haber pasado ni una hora desde que se había metido en la cama, cuando sintió que alguien se sentaba a su lado sacándolo del estado de duermevela en el que se había sumido por puro agotamiento.

Instintivamente antes de abrir los ojos, trato de agarrar el arma que tenia debajo de la almohada y girar para alejarse de la persona que literalmente se había sentado en su cama. Pero antes de conseguir nada el desconocido le había inmovilizado el brazo con el arma bajo la almohada y a él también tumbándose encima de él. Ante esto abrió los ojos para ver a su atacante por primera vez.

-¡Steveee!... se puede saber qué demonios haces…

-¿Tratar de que no me dispares?

-Seras idiota -le dijo zafándose del agarre. -Sabes que no me refiero a eso… y además que te he dicho… o mejor dicho, cuantas veces te he dicho que no te acerques a mí con esa técnicas ninjas tuyas… y ¿qué haces en mi casa a estas horas? Si se puede saber. -Parecía que del susto se le había olvidado todo lo que le paso en la noche, incluido la exclusión que estaba sufriendo por parte de McGarrett. -Sabes… mejor no me contestes, a saber con lo que me sales.

Steve simplemente le dio su sonrisa de medio lado, esa que parecía decirle "que bien que me conoces pero lo siento por ti, voy a contestar y te voy a sacar de tus casillas".

-Ni… lo intentes… me oyes McGarrett… - dijo Danny viendo las intenciones del moreno. Pero al final como siempre después de lo que no llego ni a un minuto termino cediendo. -¡Oh, vale!

Steve que se había dedicado a disfrutar del espectáculo que era Danny cuando hablaba, todo gestos y palabras interminables. Le dedico una sonrisa cuando vio que el rubio se rendía y le dejaba hablar.

-Bueno pensé en darte una buena noticia…

-No me digas que vas a empezar a esperar refuerzos… no mejor… vas a dejar de intimidar a los sospechosos amenazándoles con tirarles de azoteas o a los tiburones...

-Danno… te recuerdo que lo del coche fue peor. -Le corto Steve. Tratando de desviar la atención de Danny y ganándose una mirada ceñuda por parte de este.

-¡Oohh! Me lo vas a recordar siempre ¿verdad?… sé que tengo mis arranques pero no creo que sean peores que los tuyos… además que tu pareces que los sufres continuamente. Te recuerdo que los del servicio de emergencias nos tienen pánico cada vez que les llamamos…

Steve sabía que si no le ponía freno Danny ni le dejaría hablar, así que decidió soltar la bomba sin anestesia.

-Lori se va.

-… ¿Cómo has dicho?

-He dicho que Lori se va.

-Pe… pero si te llevabas bien con ella… es más parecía que estabais pegados todo el día -expuso confundido el rubio.

Steve solo se dedico a mirarle, mientras el rubio parecía procesar la información.

-¿Qué le has hecho, Steve? -pregunto Danny. -No creo que se fuera de buenas a primeras sin ninguna razón.

Y menos porque tú estás en el equipo.

-Por qué piensas que le he hecho algo, ha sido ella la que presentado la solicitud de traslado…

-Steve… te conozco, has hecho que me disparen, me tiren por una ventana y un sinfín de cosas más desde que estoy a tú lado. Y la cara que has puesto cuando lo has dicho ha sido la misma que pones cuando vas a entrar a un sitio donde te esperan cinco tíos armados y una bomba que seguramente acabara explotando…

Steve sonrió, que bien le conocía Danny.

-Vale lo admito, la intimide.

-¿La intimidaste?... Has dicho que la intimidaste… y se puede saber por qué demonios la intimidaste… -ya volvía a hacer de abogado del diablo, y nunca mejor dicho.

Steve al oír esto, lo primero que pensó es que se había vuelto a equivocar y a Danny le gustaba Lori, así que de un empujón lo acorralo contra la pared.

-¡Steve! Se puede saber qué demonios te pasa.

-¿Te gusta Lori? -soltó a bocajarro.

-¿Qué? Tu estas borracho… cuantos has bebido antes de venir aquí.

-¿Te gusta? -Volvió a preguntar el comandante.

Y ahí estaban esos ojos heridos, como cuando se entero de lo de Rachel, así que respirando profundamente para calmarse le contesto.

-No Steve… no me gusta.

-Mejor -Steve solo sonrió y acerco sus labios hasta el cuello de Danny, para susurrarle cerca del oído. -Por que sabes que eres mío y solo mío Danno.

Danny se quedo quieto al oír esas palabras, que parecía que borraban lo que había pasado últimamente entre ellos… pero esta vez quería algo más, esta vez no estaba confundido, ni haciéndose el ciego, esta vez lo quería todo no solo esas insinuaciones veladas.

-No… no soy tuyo McGarrett.

Steve automáticamente levanto la cabeza y miro incrédulo a Danny… ¿Por qué… no podía haberle rechazado?… ¿o sí?

-¡Oh, por Dios! No me mires así que esperabas… no soy tuyo solo porque tú lo digas, para ser tuyo yo tendría que dar mi aprobación y no tengo ninguna buena razón para aceptar serlo -dijo todo tenso Danny entre sus brazos.

Steve le miro de hito en hito, mirándolo sin saber que tenía que decir hasta que una sonrisa sincera le ilumino el rostro.

-Te quiero Danno. -Dijo antes de besar al rubio.

Un beso que no fue nada suave, aunque en un principio empezara así. Al saber que no se había confundido al juzgar los sentimientos de Steve, Danny se relajo y empezó a disfrutar del beso, beso que termino con ellos dos besándose con avidez y pasión encima de la cama del rubio.

-¿Serás mío, Danno? -pregunto Steve separándose de esos labios que tanto había deseado probar y que por fin lo había conseguido.

-Sí… -dijo Danny mientras salía de neblina de pasión en la que lo había sumido el beso del SEAL. -… pero ¿y Lori?… yo pensé que te gustaba.

Steve solo le miro como si le hubieran crecido dos cabezas, hasta que se acordó que era Danno, el bueno y a veces bastante ingenuo Danno.

-Solo entretenía a Lori para alejarla de ti.

-¿Por qué?

Steve lo miro con incredulidad y solo dijo: -tenemos los mismos gustos.

Danny solo se le quedo mirando y mientras poco a poco la comprensión llegaba a su mente todavía dispersa por el beso, se iba ruborizando más.

-¡Ooohh!

Por una vez el parlanchín de su compañero se había quedado sin palabras, y como que era Steve McGarrett que sacaría ventaja de este momento. Así que volvió a besarlo mientras lo atraía hacia él para irse acomodando en es colchón extra grande que tenía el rubio para pasar la noche. Por ahora eso era suficiente ya habría tiempo para otras cosas, ahora que por fin era suyo con todas las de la ley.

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A la mañana siguiente llegaron al cuartel del cinco-0 juntos y como si nada de lo ocurrido durante las últimas semanas hubiera pasado. Volvía a haber ese ambiente que parecía que se había perdido con la llegada de Lori.

-¿Dónde está Lori? -pregunto extrañado Danny al no verla. Vale que había pedido el traslado… pero estos no se conceden en apenas unas pocas horas.

-Ha llamado desde el hospital -dijo Chin. -Ha tenido un accidente de coche parece que le fallaron los frenos.

-¿Otra vez? -contesto Danny. -Ya le dije que su coche era un cacharro y que lo cambiara, pero no me hizo caso. -Comento mientras se dirigía a la oficina.

Steve solo sonrió desde detrás de la taza de té que traía. Mientras Chin miro a Kono, y ambos se encogieron de hombros. Era mejor que Danny nunca se enterara de hasta qué grado era posesivo Steve con él.