Hola quiero aclarar que yo no me cuelo de la fama de las escritoras que realmente tengo la autorizacion de cada una de ellas y aclaro que son de ellas por lo que no me considero una "wacala RATERA" ya que no robo su inspiracion la comparto con otroas asi que no voy a retiralas a no ser que TC GAN, Miko Fleur, TrisChiba y ahora Yurika Cullen que me pidan retire sus historias a las que he cambiado los nombre por los personajes de Candy o Sailor Moon... y aque dejo la confirmacion de Yurika para adaptarla...
"Hola... que bueno que te haya gustado la historia, y si tienes mi permiso y espero que cuando la adaptes me envies el link de la historia y me informes porfa lo que opinan de ella... bueno gracias por que te haya gustado la historia... chauuu Yurika Cullen "
Disfruten del capitulo... y realmente me alegra que existan personas que se preocupen por los derechos de autor
himurita(Pauli): no importa la extencion del comentario lo que inporta es que te guste la historia
lhbarba (Liliana) aqui esta y como ayer no pude subir xque no me dejo la pagina dejo 2
JENNY: Verdad que si, Yurika es fantastica, tiene historias maravillosas!
Sakura93 Te extrañaba...
Capitulo Seis
Llegamos al estacionamiento y cuando Albert estaba a punto de encender el auto su celular sonó, el lo saco rápidamente y cuando vio la pantalla frunció el ceño preocupado.
— Es del hospital— dijo apurándose a contestar— ¿Hola?— yo lo mire preocupada, era más de las dos de la mañana, no podían ser buenas noticias— Esta bien Flamy hiciste lo correcto, la doctora Kelly salió de viaje esta tarde por un asunto personal urgente y me dejo a mi encargado de Susy, no te preocupes, voy para allá— y colgó
— ¿Paso algo malo?— pregunte preocupada al ver a Albert arrancar el auto algo apresurado
— Susy es una paciente de la doctora Kelly, sufre de algunos ataques del corazón y al parecer tuvo una recaída, Kelly tuvo que salir hoy urgente pues su prometido es corredor de autos y tuvo un accidente, por eso hoy tardé un poco en llegar, porque me estaba dejando el expediente de Susy y dándome algunos detalles sobre su caso, además la niña es algo tímida y no se siente muy cómoda con cualquier persona, yo estuve ayudando en el caso desde el comienzo y por eso parece ser que me tiene un poco de confianza, en estos momentos necesita sentirse tranquila y cómoda porque su salud es delicada así que la enfermera Flamy opto por llamarme a mi—
— Pobre niña— dije sintiéndome mal, los niños siempre eran mi debilidad y pensar en que una persona pueda sufrir tanto desde tan chica me ponía muy triste
— ¿Te molestaría acompañarme?— me pregunto— es tarde y no quiero que te vayas sola hasta el departamento— dijo a modo de disculpa
— Claro que no me molesta— lo tranquilice— aunque no seré de ayuda sabes que puedes contar conmigo en lo que necesites Albert—
— Gracias, y sabes bien que con solo brindarme tu compañía me estas siendo de ayuda— dijo tomando mi mano y dándome un apretón— te prometo que te compensare luego—
— No hace falta Albert, de verdad— dije agarrando su mano y entrelazando mis dedos con los suyos, así él podía sentir que estaba a su lado cuando quisiera
Cuando llegamos al hospital Albert me ayudo a bajar del auto y le tome de nuevo la mano intentando calmarlo un poco, se notaba nervioso, él siempre había querido ser médico ya que después de la muerte de sus padres había tomado la decisión de que salvaría todas las vidas que pudiera, así no dejaría más personas solas en el mundo sufriendo por sus seres queridos, y yo sabía que siempre se tomaría un poco personal los casos que involucraran a algún niño, él había estado muy triste cuando se sintió solo desde tan chico y sé que haría hasta lo imposible para que ningún niño tenga que sufrir por nada como lo hizo él, Albert era así de sentimental, aunque no lo demostrara a los demás yo lo sabía perfectamente. Cuando ingresamos en el hospital Albert no soltó mi mano en ningún momento, una mujer de unos casi treinta años se acerco inmediatamente a él en cuanto lo vio.
— Flamy ¿Cómo está Susy?— pregunto él rápidamente, ella se sorprendió un poco al verme y de inmediato fijo sus ojos en nuestras manos enlazadas, yo me sentí algo nerviosa, ahora que lo pensaba Albert hace poco me había besado y aun no me había dado ninguna explicación coherente por ello, además ahora dábamos la impresión de ser algo más que amigos, pero en este momento no debería pensar en eso
— Doctor Andry, la niña se encuentra estable ahora, pero esta algo nerviosa y no quiere que nadie que no sea la Doctora Kelly o usted la revisen— dijo preocupada
— Esta bien Flamy ahora yo me hare cargo— le dijo a la enfermera y se giro a verme— Candy ¿Quieres esperarme un rato en mi consultorio? Flamy puede llevarte, en cuanto pueda me reuniré contigo— me dio una mirada de disculpa
— Claro Albert, pero si quieres puedo irme a casa, no quiero molestarte en tu trabajo, puedo tomar un taxi—
— Ni loco te dejare ir a esta hora tú sola, espérame por favor y después nos vamos juntos— aunque dijo por favor, con su tono era obvio que no tenía otra opción
— Está bien— él sonrió
— Flamy ¿Puedes llevarla a mi consultorio por favor?— pregunto amable
— Claro que si Doctor Andry— dijo ella quien había permanecido viéndonos en silencio
— Gracias, después te busco Candy— se acerco y me dio un beso en la mejilla, yo me quede un segundo paralizada al sentir de nuevo sus labios en mi piel
— Por aquí es el camino señorita Candy— dijo la enfermera señalado un pasillo, sacudí un poco mi cabeza y la mire algo perdida— hay perdone que la llame por su nombre, pero escuche que así la llamo el Doctor Andry— se disculpo algo apenada
— Esta bien, no hay ningún problema— dije sonriéndole— soy Candy Cartwright , pero puedes llamarme solo Candy—
— Mucho gusto Candy, yo soy Flamy Smith y también puede llamarme solo Flamy— yo sonreí, era una persona muy agradable— disculpe, ¿Quiere tomar un café o un te mientras espera al Doctor Andry? Yo iba justo para la cafetería, si quiere puede acompañarme, así no espera tanto tiempo sola— yo asentí
— Me parece bien, además creo que no me vendría nada mal un café— ella sonrió
Cuando llegamos a la cafetería la mayoría de las miradas se fijaron en nosotras, y casi todas eran personal femenino del hospital, sintiéndome un poco nerviosa mire a Flamy y ayudada de la curiosidad la pregunte.
— No sé si es idea mía, pero siento que todo el mundo me está mirando— dije cuando nos sentamos en una mesa, de verdad me estaba poniendo incomoda ante las miradas, ella sonrió
— No es idea tusa Candy, todos la están mirando— dijo y se levanto para traer minutos después un café y un té, yo estaba aun confundida
— ¿Puedo saber por qué?— pregunte mientras ponía azúcar a mi café
— Porque vino usted acompañando al Doctor Andry— la mire sorprendida
— ¿Acaso está prohibido que el personal venga acompañado?— pregunte temerosa, ella negó
— Por supuesto que no, es solo que el Doctor Andry es el más codiciado del hospital, y como recién fue trasladado de Inglaterra no se sabe mucho sobre él, además es muy reservado y ha rechazado absolutamente todas las propuestas de citas que ha recibido de la mayoría del personal femenino, todo el mundo se preguntaba el motivo, pues siendo tan joven es raro que sea tan reservado— yo la mire unos segundos, así que Albert había rechazado invitaciones, no me extrañaba que todas quisieran salir con él, siempre había sido igual, y él siempre las rechazaba— y saber que el motivo por el cual han sido rechazadas es usted, hace que todas le presten su atención— continuo ella
— ¿Yo?— pregunte sorprendida, ahora entendía porque las miradas
— ¡Por supuesto! Si se nota claramente que el Doctor Andry está realmente enamorado de usted, nada más ver como la mira y le sonríe es suficiente para comprenderlo— yo me sonroje fuertemente, ¿Sería verdad? ¿Sería ese el motivo por el que Albert me había besado? ¿O seria solamente que ellas estaban viendo lo que querían ver? Un motivo físico de su rechazo, lo más seguro es que todos estaban usándome como escusa para comprender el porqué Albert no acepto sus invitaciones
— No, Albert es…—
— Candy— escuche como justo él llegaba en el momento indicado para interrumpirme, yo quería dejarle claro a Flamy que Albert y yo solo éramos amigos, pero ahora que justo era él quien llegaba no podría
— ¿Qué pasa Albert? ¿Todo salió bien?— pregunte al recordar a su paciente
— Si, justo venia por ti porque quiero presentarte a mi paciente— dijo animado, yo sonreí, siempre me ha encantado tratar con niños
— ¿En serio?— pregunte interesada, pues él había dicho que la niña era muy tímida
— Si, sabía que te gustaría mucho hablar con ella, así que le pregunte a Susy si quería conocerte y me dijo que si, ven, vamos, te está esperando— dijo tomándome de la mano y ayudándome a levantar, ahora sentía las miradas sobre mi mucho más que antes
— Gracias por el café Flamy, fue un gusto conocerte— dije despidiéndome algo avergonzada por las miradas, mientras Albert me jalaba a la salida de la cafetería
— El gusto es mío señorita Candy, vuelva cuando quiera— y saliendo al pasillo la perdí de vista
Susy era una niña increíble, algo tímida al comienzo pero cuando se siente un poco en confianza deja salir la niña amable y conversadora que tiene dentro, me había sorprendido mucho saber que Albert ya le había hablado anteriormente de mí, y no pude evitar pensar en las palabras de Flamy, ¿Estaría Albert verdaderamente interesado en mi? O tal vez yo estaba mesclando todo. Luego de que habíamos salido del hospital no había podido hablar sobre el beso, pues Susy había ocupado toda nuestra conversación y la verdad no me sentía con la suficiente valentía para ser yo quien planteara el tema.
Además ya se había hecho de día, ambos estábamos cansados, así que cuando llegamos a casa nos fuimos directo a dormir, pero todo el tiempo me la pase pensando en el beso de Albert, en el motivo que lo había llevado a hacerlo, en lo bien que se sintieron sus labios y en la grande diferencia que había en su beso comparado con los de Terry, comparados, los de Terry no eran nada, nada, Albert había sido capaz de marcar una gran diferencia con solo uno, algo que Terry no había podido lograr con tantos intentos, además me asustaba mucho el fuerte deseo que sentía por besarlo otra vez, y las palabras que él me había dicho la noche que habíamos hablado sobre hacer el amor me rondaban en la cabeza, pues quería desesperadamente que todo lo que él dijo que hubiera hecho en el lugar de Terry se hiciera realidad. Y con eso metido en el pensamiento y con el miedo ante mis sentimientos me logre dormir.
