Capitulo Nueve

Estaba sentada en uno de los columpios del parque cuando vi un auto deportivo negro estacionar en frente, de este se bajo Terry con traje deportivo, lentes oscuros y una gorra de beisbol roja, siempre que estaba en Chicago vestida de esa manera para tratar de ocultar su identidad, cuando salíamos juntos me molestaba muchísimo porque aparte de que estaba pendiente todo el tiempo de que no lo reconocieran no podíamos ir a lugares públicos pues nadie del público estaba enterado de nuestra relación.

— Hola— me saludo nervioso, se acerco y me dio un beso en la mejilla

— Hola Terry—

— ¿Paso algo malo que estas en el hospital?—

— No, vine a saludar a una amiga y para acompañar a Albert que tenía algo importante que hacer— explique brevemente

— ¿Albert?— dijo frunciendo el ceño, él nunca lo quiso mucho y además no le agradaba cuando hablaba de él— ¿Otra vez esta en América?—

— Si ¿Qué tiene de malo?— pregunte molesta, él me miro unos segundos

— ¿Es con él con quien vives ahora?— yo me sorprendí por su conclusión

— Si, ¿Cómo lo supiste?—

— Porque una vez me dijiste que si llegabas a mudarte de departamento lo harías sola, pero hasta no graduarte y conseguir el empleo en Pony no podrías costearlo, además se por ti que Albert tiene un departamento bastante amplio y solo viviendo con otra persona seria el único modo de que dejaras a Annie, y no veo otra persona con la que tu aceptarías vivir que no sea él—

— ¡Vaya! Acertaste— dije sorprendida

— Te conozco mejor de lo que piensas Candy… Sabes— continuo mirando al cielo después de unos minutos en silencio— te debo una disculpa enorme— yo lo mire atentamente— todo este tiempo que estuvimos juntos me porte como el mayor de los imbéciles, y la última vez fue la peor de todas, perdóname de verdad Candy, nada de lo que te dije lo pensaba en realidad—

— No tienes porque disculparte Terry, yo lo sé perfectamente, lo que no entiendo es porque lo dijiste si tu sabias que no era verdad—

— Cuando te conocí me enamore de ti casi al instante, fue amor a primera vista, pero tú me ignoraste olímpicamente, nunca me había pasado eso, estaba acostumbrado a que las mujeres cayeran rendidas a mis pies, y por eso me propuse que sin importar como te conquistaría—

— No entiendo porque me estas contando todo esto, ya me lo habías contado una vez—

— Pero lo que no te conté es que yo sabía que nunca te había conquistado— yo lo mire sorprendida— aunque hayas estado conmigo todo este tiempo, aunque me hayas dado tantas cosas importantes, tu nunca te has enamorado de mi Candy, y lo supe todo el tiempo, pero egoístamente me lo calle y seguí a la espera de que algún día eso cambiara, pero no paso y nunca va a pasar ¿Y sabes porque?—

— ¿Por qué?— pregunte intrigada

— Porque ya estabas enamorada— yo lo mire sorprendida— porque tu corazón ya tenía dueño, un dueño que estaba tan ciego como tú y que al parecer tampoco se había dado cuenta de nada, por eso quise intentarlo, me aproveche de eso y te engañe, te hice creer que era amor lo que sentías por mí, cuando sabía que no lo era y por eso también quiero que me perdones—

— No te entiendo, ¿Por qué tendría que perdonarte? Si yo misma me engañe también, aunque tu digas todo eso, la ciega siempre fui yo, la que no quiso ver la verdad—

— Veo que has abierto los ojos Candy— yo asentí simplemente— pero aun así tengo que pedirte perdón, y aunque digas que no, yo sigo sintiéndome culpable de muchas cosas, porque yo no merecía que me dieras tu primer beso, ni robarte tu primera vez, y la ultima en especial, porque no fue solo robarte un momento tan especial, si no desilusionarte completamente con el tema—

— No digas tonterías— lo interrumpí— no tienes porque sentirte culpable, a pesar de todo sé que no fue errado que todo eso pasara contigo, eres un chico increíble Terry y la verdad es que me da mucha tristeza que no te haya podido corresponder como lo mereces, pero aun así, no te sientas mal ni te castigues pensando así, tu siempre serás una persona muy especial para mí y aunque las cosas entre los dos no hayan funcionado como lo pensamos, lo que importa es que ahora sigamos siendo amigos y podamos empezar de nuevo— él sonrió

— Eres la mejor pecosa— yo sonreí ampliamente, ese término siempre lo usaba cuando estaba bromeando conmigo— aun así quiero dejarte claro un par de cosas— yo lo mire para que continuara— quiero que entiendas que yo en ningún momento puse mi carrera sobre ti, es solo que me sentía muy frustrado y enojado conmigo mismo porque sabía que si tu nunca sentías nada cuando estábamos juntos es porque no era yo el indicado, y siempre supe que le estaba robando los momentos a otra persona, pero me volví un egoísta y no quise reconocerlo y mucho menos aceptarlo frente a ti, por eso me iba todo lo que podía, porque no quería enfrentar la verdad, no quería ver la prueba y consecuencia de mi egoísmo, porque cuando él se fue yo quise ocupar su lugar y mientras que él estuviera lejos pensaba que aun tendría una posibilidad, alguna forma de hacer que cambiaras tus sentimientos por mí, pero la idea de que volviera estaba presente y sabia que no duraría mucho mi engaño, por eso cuando me pediste que termináramos me puse como loco porque pensé que lo habías hecho por que él había vuelto—

— No fue por eso Terry, te lo juro, Albert volvió hace poco, nosotros ya habíamos terminado cuando él volvió—

— Lo sé, siempre lo supe, pero no quería reconocer que te habías dado cuenta tu sola, que habías abierto los ojos ante lo que sentías por mí, pero eso ya no importa, lo más importante es que ahora tengo mi conciencia tranquila, sé que no actué bien y me arrepiento por ello, por eso quería mínimo hablar contigo y aclararlo—

— Gracias Terry, no solo por aclararlo, si no por haber estado luchando tanto tiempo por mí y yo por ciega no supe valorarte lo suficiente—

— Está bien, tu estas destinada para otra persona— dijo sonriendo tranquilo— por cierto ¿Se lo dijiste?— yo negué

— Aun no he encontrado el momento, esta mañana cuando estaba dispuesta a decirlo me distrajo completamente— dije sonrojándome al recordar la forma en que lo había hecho— luego llamaron del hospital y decidí esperar hasta que volviéramos para hablarlo—

— Pero al menos veo que ya avanzaron en algo— yo de nuevo me sonroje, era molesto ser tan transparente con mis emociones, todos podían ver en que estaba pensando

— Bueno… yo… es que… las cosas se dieron de una forma muy particular… y yo no…— él empezó a reír

— No tienes porque explicármelo Candy— dijo ahora serio— por el contrario me alegro mucho por ti, ya era hora de que pudieras experimentarlo de la manera correcta, te merecías de una vez por todas sentir lo que era hacer el amor de verdad y me alegro porque lo hayas podido hacer—

— ¿Cómo sabes que esta vez fue diferente?— pregunte dudosa

— Por tu mirada— yo me sorprendí— porque esa mirada es la de alguien enamorada, alguien que ha experimentado las sensaciones que solo se pueden con amor, amor mutuo, solo con verte me di cuenta, pues yo nunca logre que tuvieras esa mirada— yo me sentí realmente mal por eso— no te sientas mal Candy, ya te dije que eso es parte del pasado, lo que ahora me importa es que me perdones y que me permitas continuar siendo tu amigo, solo eso— yo sonreí alegremente

— Claro que puedes serlo y ya te dije que no hay nada que perdonar— él suspiro y se levanto

— Gracias— yo hice lo mismo y lo abrace me alegraba mucho que las cosas se hubieran aclarado— Candy— dijo aun abrazándome— perdóname pero, quiero hacerlo una última vez— y sin darme tiempo a preguntar me beso

Estaba a punto de empujarlo cuando escuche que alguien me llamaba, el corazón se me acelero al reconocer la voz, así que rápidamente me separe de Terry.

— Perdón, no quería interrumpir— dijo Albert más serio de lo normal— solo quería decirte que ya me voy a casa— y sin más se giro y se fue

— ¡Espera, Albert!— dije paralizada, pero él no se detuvo, lo vi ir hasta su auto y salir como un loco

— Perdóname Candy, yo no sabía que él estaba te lo juro, ¡Demonios! Siempre término haciendo todo mal— él se veía arrepentido, pero yo no dije nada, pues esta vez sí estaba molesta, justo ahora que yo quería empezar algo con Albert venia Terry y terminaban las cosas así

— Esa mirada que me dio— dije mas para mí— ¿Ahora qué hago?—

— Déjame que hable con él, yo le explicare todo—

— No, esto tengo que hacerlo yo Terry, será mejor que me vaya a casa, conociéndolo ya debió haber llegado, iba como un loco—

— Y no es para menos, por lo menos déjame llevarte Candy, así llegaras más rápido— yo acepte y ambos nos dirigimos a su auto

Diez minutos más tarde estaba subiendo por el elevador hasta el departamento, el corazón me latía a mil, y las manos me temblaban de los nervios. Abrí la puerta tardando un poco más de lo que debería, recién hasta el tercer intento había podido hacerlo, entre mirando todo rápidamente hasta que lo encontré en su habitación leyendo un libro sentado en la cama.

— Albert—

— ¿Qué necesitas?—

— Por favor Albert, déjame explicarte—

— No tienes nada que explicarme Candy, después de todo nosotros solo somos amigos— el corazón se me partió

— No digas eso Albert, no después de lo de esta mañana—

— ¡No tienes derecho a decirme nada Candy!— dijo levantándose y soltando el libro, un escalofrió recorrió mi piel cuando vi su expresión, era la que acostumbraba poner frente a los demás, frio y serio— si fuiste tú quien después de haber estado haciendo el amor conmigo toda la mañana besa a su ex novio en la tarde— yo suspire, tenía que mantenerme tranquila, él solo estaba molesto y desilusionado, yo hubiera actuado igual estando en su lugar, solo debía tener paciencia

— Escúchame— dije tranquila— tienes que dejar que te explique—

— ¿Qué me vas a explicar? ¿Que después de haber hecho el amor conmigo te diste cuenta que si podías sentir placer y entonces ahora quieres darle otra oportunidad a Terry para que lo intente? ¿Qué después de todo si estabas enamorada de él y ahora decidieron estar juntos de nuevo?— aunque su comentario me hirió en lo más profundo no me iba a dejar llevar, esta vez Albert no me estaba hablando fríamente, se notaba más bien desesperado y eso era un claro indicio de que todo lo que me estaba diciendo era porque estaba herido, yo di un paso al frente

— No digas eso por favor, tú me conoces mejor que nadie y sabes que no soy esa clase de persona— dije tranquila, tenía que mostrarle que estaba equivocado

— ¿Y cómo quieres que piense? Recibiste una llamada y te comportas misteriosa, cuando te busque en la habitación de Susy me dijeron que habías ido al parque y lo primero que encuentro es a ti y a Terry besándose ¿Qué podrías haber pensado tu?—

— Exactamente lo mismo que tu— él frunció el ceño— pero por lo menos te daría la oportunidad de explicarme como pasaron las cosas, o acaso ¿No crees que después de tantos años de conocernos, de las cosas que nos dijimos, después de haber hecho el amor como lo hicimos esta mañana, no merezco aunque sea la posibilidad de explicarte lo que en verdad paso? Antes que nada somos amigos ¿No? Si esa escena te la hubieras encontrado hace dos días atrás ¿Me habrías dejado explicarte?— él suspiro, yo avance un paso mas

— Tienes razón— dijo ahora más calmado— ¿Qué fue lo que paso?— pregunto, yo le sonreí a modo de agradecimiento y soltando un suspiro empecé a hablar

— Terry solo vino a disculparse conmigo—

— Linda manera de hacerlo— me interrumpió hablando disgustado— lo siento— dijo soltando un suspiro y con la mirada me pidió que continuara

— Me dio un montón de explicaciones y razones por las cuales se había portado mal conmigo la última vez que hablamos, además de dejarme claro que si se ausento cuando estábamos juntos, es porque estaba frustrado de saber que yo lo quería solo como un amigo y por eso él no podía hacer que yo disfrutara estando a su lado, él lo había sabido siempre, sabía que yo no lo amaba, me pidió perdón por todo y quedamos en que intentaríamos que funcionara esta vez como amigos, yo lo abrace porque me alegra mucho que las cosas se hayan aclarado, pero fue Terry quien me beso diciendo que quería hacerlo por última vez, estaba a punto de empujarlo cuando llegaste, pero te fuiste hecho un demonio y no me dejaste explicarte, te juro que fue Terry, Albert, te lo juro— él suspiro— y debería de haber enojado pero no puedo— Albert arqueo una ceja— es mi amigo, no importa lo que haya hecho, se que sus intenciones no eran malas además si no fuera por él tal vez yo nunca me hubiera dado cuenta de la verdad, tal vez no hubiera surgido la oportunidad de que estuviéramos juntos—

— Te creo— me dijo y lo mire a los ojos, decía la verdad— perdóname por las cosas que te dije, estaba muy enojado y me deje llevar, de verdad siento mucho si te hice sentir mal— yo no me aguante mas y me lance a abrazarlo

— Ya lo sé, no te preocupes, sabía que no lo decías de verdad, aunque si me sentí un poco mal por tus palabras— él me apretó con fuerza

— Perdóname, solo estaba celoso, cuando lo vi besándote no me detuve a pensar en que tal vez tu no querrías el beso, no pensé en ninguna otra opción y me cegué—

— Está bien, todo queda en el olvido— él me miro y estaba a punto de darme un beso pero lo separe— Albert— él me miro serio, yo tome su rostro en mis manos— Te amo— él abrió los ojos sorprendido— y lo hago desde que tenía catorce años, pero fui tan estúpida que pensé que era un enamoramiento pasajero y que en verdad lo que sentía por ti era amistad, creo que soy demasiado despistada, pues con Terry paso lo mismo— dije riendo pero esta vez Albert si me beso

— Yo también te amo— me dijo después del beso— y lo hago desde que tenía seis años— ahora la sorprendida era yo— cuando apareciste de la nada y me prometiste estar conmigo siempre, me enamore de ti, después de que no te vi un tiempo pensé que solo estaba agradecido contigo por haberme hecho compañía cuando más lo necesite, pero cuando te volví a encontrar fue imposible no reconocerte, tenía guardada en mi memoria tu rostro y aunque habías cambiado un poco, era imposible que me equivocara, cuando te encontré me di cuenta que seguía enamorado, por eso termine con Dorothy, porque después de volver a ser amigos no pude pensar en otra que no fueras tu, pero aun estabas muy joven, y no me pareció correcto intentar nada, pero espere demasiado y entonces apareció Terry, te vi tan feliz con él que decidí hacerme a un lado, si él era el hombre para ti, yo no tenía nada que hacer, así que intente olvidarte y creí hacerlo, incluso me fui dos años a Inglaterra para alejarme un poco de ti, cuando volví pensé que en verdad lo había logrado, pero no fue cierto y todo empero cuando me contaste sobre tus problemas con Terry— yo lo abrace

— Fuimos unos estúpidos todo el tiempo, pero ahora podemos empezar de cero Albert, ahora que sabemos lo que sentimos podemos por fin estar juntos— él sonrió y me beso

— Y no te voy a dejar escapar de nuevo Candy— dijo junto a mi oreja— por eso lo haremos de la manera correcta, así que— se alejo un poco y me miro a los ojos— ¿Quieres ser mi novia oficialmente Candy?— dijo sonriendo, yo le correspondí

— Sí, claro que quiero ser tu novia Albert, y quiero algo mas— él me miro curioso— quiero que hagamos el amor, quiero que me digas que me amas mientras de nuevo vemos las estrellas— Albert sonrió y me tomo del trasero y me levanto cargándome hasta la cama

— Esta vez vamos a hacerlo de otra manera— dijo mientras me quitaba la ropa de una forma más apurada, yo entendí el mensaje y lo ayude a desvestirse también con apuro— esta vez quiero que sientas que te hago el amor con toda la pasión que siento, quiero que grites mi nombre de placer, quiero que sientas cuanto te necesito—

Y como lo prometió, esta vez estaba siendo más apasionado, aunque no dejaba de ser amoroso, pero ahora estaba acariciándome con más fuerza, besando y mordiendo mi piel y mis labios a la vez, y aunque antes había dicho que no me gustaba que Terry fuera tan descontrolado, con Albert era diferente, pues aunque sus caricias estaban siendo apresuradas, también eran precisas, tocaba en el punto exacto donde yo quería ser tocada, con la presión ideal en sus caricias mientras que me besaba con pasión, metiendo su lengua en mi boca mientras que yo respondía al gesto con igual desesperación, acariciándolo y besándolo también con intensidad.

Entro en mí con fuerza y de una vez, pero sin hacerme daño, nos estábamos besando y acariciando de tal manera que estaba totalmente preparada para tal gesto, sus embestidas estaban siendo rápidas y profundas, nos besamos una y otra vez mientras que intentábamos tomar un poco de aire entre beso y beso, con destreza Albert me tomo de la cintura y aun sin separarnos se sentó conmigo sobre él en el centro de la cama, enterró su rostro entre mis pechos mientras que seguía moviéndose con fuerza, tire mi cabeza hacia atrás ante tantas sensaciones, mientras me sostenía de su cuello y sus hombros arañándolo en el proceso, después de un rato sentí que de nuevo nos posicionaba en la cama en la pose anterior, tenía los ojos fuertemente cerrados pues estaba a punto de llegar al clímax.

— Te amo— me dijo con voz ronca al oído— te amo con toda mi alma Candy— la piel se me erizo y juro que puedo morir después de este momento

— Yo también te amo Albert— respondí como pude

— Abre los ojos— me dijo de manera entrecortada

— No puedo—y era verdad, estaba sintiéndome de tal manera que apretaba los ojos desesperada ante las sensaciones

— Ábrelos Candy— volvió a hablar con dificultad, estaba muy agitado— esta vez no quiero que veas ningunas estrellas, esta vez quiero que me veas a mí— y me beso el cuello con pasión— deseo ver tus ojos mientras hacemos el amor, quiero ver tu expresión de placer— me mordió suavemente el labio inferior— muéstrame en tus ojos que eres mía Candy, déjame ver que me amas— hice el esfuerzo y los abrí, Albert me miraba lleno de amor y pasión, en sus ojos podía ver lo mucho que me amaba, me quede embelesada en su mirada y como él quería también le mostré lo tanto que yo le correspondía, segundos después ambos llegamos al clímax juntos

— ¡Albert!— grite en su oído y él como respuesta me beso desesperado, minutos después se acostó a mi lado y me abrazo, ambos estábamos muy agitados

— Tu mamá tenía razón al final— dijo después de un largo y cómodo silencio, yo sonreí

— Si, además se va a poner muy feliz cuando se entere, tenemos que ir a verla como prometimos—

— Candy— dijo serio de repente

— ¿Qué pasa?—

— No sé si te habrás dado cuenta pero no nos hemos cuidado ni una sola vez— yo lo mire fijamente

— ¿Te arrepientes?— él sonrió

— Sonara egoísta pero no, no me molestaría en lo más mínimo tener a una pequeña Candy dando vueltas por aquí— yo sonreí al hacerme la imagen mental

— Voy a tener que desilusionarte—

— ¿Por qué?— pregunto arqueando una ceja

— ¿No te acuerdas que a los dieciocho te pedí que me acompañaras al médico?— él frunció el ceño— Mi madre me había hecho la cita y a último minuto no pudo ir, ninguna de las chicas me podía acompañar y el doctor Niel Legan nunca me había caído en gracia, así que te pedí que me acompañaras—

— Si, nunca voy a olvidar al estúpido del ginecólogo, le quería partir la cara cuando te dijo que te tenias que desnudar y dejar que te revisara completa— yo sonreí, pues después de la consulta el muy viejo verde me había dicho deliberadamente que me desnudara para una revisión general, Albert se puso como loco y me saco arrastrando del consultorio no sin antes decirle unas cuantas cosas al doctor

— Bueno, después de eso mi mamá volvió a concertar una cita, pero esta vez se aseguro que la doctora fuera mujer, yo había estado muy descontrolada con mi periodo y la ginecóloga me dio unas pastillas anticonceptivas para regularlo, y desde entonces las estoy tomando, así que creo que es casi imposible que pase algo— él sonrió

— Lastima— yo reí

— Claro que tu sabes lo mucho que me gustan los niños, solo tienes que esperar un par de meses a que me gradúe y consiga el trabajo definitivamente en Pony y entonces podremos hacer los que tú quieras— Bromee

— Me encanta la idea— dijo mientras me tomaba de la cintura y me ponía sobre él— ¿Qué te parece si mientras tanto practicamos? Mientras más practiquemos, más perfecto saldrá— yo reí y a modo de respuesta lo bese

—Entonces de ahora en adelante vamos a practicar todos los días— Albert rio y me abrazo para besarme

Y lo cumplimos, todos los días practicamos como tener un hijo perfecto

FINNNNNNNNNNN

Verdad que es una linda historia mil gracias Yurika Cullen por permitirme compartir tu talento...