Disclaimer: Chrno Crusade y todos sus personajes son propiedad de Daisuke Moriyama, los títulos de cada capítulo así como del fic mismo, son referentes a canciones del grupo Coldplay.

Summary: Porque pase lo que pase en el futuro, ninguno estará perdido porque se tendrán el uno al otro. Hasta el final. • Conjunto de One-Shot's/Drabbles independientes, inspirados en distintas canciones de Coldplay. C/R


Entonces, voy a comprar un arma y comenzar la guerra
Si tú no puedes decirme algo por lo que valga la pena luchar
¡Voy a comprar este lugar es lo que dije!
Culpa de un impulso de sangre a la cabeza


Capítulo V: A Rush of Blood to the Head


Después de estar horas inconciente producto de la misión del día anterior, entras al comedor de la Orden y te extrañas al no encontrarla ahí dado que es la hora de la comida y sabes que ella jamás se la pierde.

Ves a Azmaria sentada junto a las Hermanas Mary, Claire y Anna en una de las mesas del fondo y mientras te diriges hacia ésta, te percatas de que casi todas las miradas de los presentes están al pendiente de cada paso que das. Como siempre.

− ¡Chrno, no deberías estar levantado! Muchas de tus heridas aún no sanan por completo y debes guardar reposo. Son órdenes de la Hermana Kate y del Reverendo Remington− te dice una muy angustiada Azmaria en cuanto se percata que estás fuera de la cama.

− No te preocupes Azmaria, ya me siento mucho mejor. No debieron tomarse la molestia de llevarme a la enfermería, alguien pudo haber necesitado más que yo una camilla.

−Chrno no hables así, tú eres un miembro importante para la Orden.− te dice Mary con cara preocupada.

−Mary tiene razón, además no quiero ni pensar como se hubiera puesto Rosette si te hubiésemos ubicado mal herido en el laboratorio del Anciano, cuando ella antes de salir nos indicó que cuidáramos muy bien de ti y además-…

− ¡Claire!− la interrumpen casi en un grito Anna y Mary, a lo que Claire responde guardando silencio de inmediato. Al parecer las tres se han quedado mudas de repente y dado su nerviosismo, la idea que viene a tu mente hace que automáticamente tu semblante cambie. No quieres precipitarte, pero necesitas saberlo. Ya.

− ¿Dónde está Rosette?− preguntas casi abruptamente y dado que ellas no parecen responder, elevas un poco la voz.- ¿Dónde está Rosette?preguntas nuevamente perdiendo ya un poco la paciencia.

−Chrno…

Ahora−en este momento, definitivamente la paciencia ya te ha abandonado por completo. Después te disculparás con ellas por tu comportamiento.

Por fin, Anna empieza a hablar −La Hermana Kate le asignó a Rosette una misión en la mañana −comenta en voz baja − y por lo que escuchamos, era importante. Sabes que ella no lo hubiera hecho de no ser así, ella tiene muy presente el acuerdo entre ustedes dos. No te preocupes Rosette estará bien, ella no fue sol-…

Pero no dejas que termine de hablar porque sin importar el dolor que sientes, te encuentras corriendo hacia la salida dispuesto a romper la orden que te han impuesto, cuando escuchas su risa a la vuelta del pasillo.

Y lo que ves te deja momentáneamente paralizado en medio del pasillo como un idiota: a Rosette siendo abrazada por el Reverendo Remington por los hombros mientras caminan por el pasillo, ambos sin percatarse de tu presencia.

−Reverendo, realmente fue increíble, no tenia idea de que usted fuera tan rápido…

−Recuerda que eres muy joven Rosette, y si bien eres la mejor exorcista que la Orden de Magdalena ha tenido, aún te faltan algunas cosas por aprender− le dice el Reverendo guiñándole un ojo mientras que ella suelta una pequeña risa.

Y al verlos, sientes como la sangre te sube de golpe a la cabeza y no puedes evitar apretar tus pequeños puños a los costados de tu cuerpo y apartar la mirada, como últimamente haces cada vez que miras a Rosette junto a él.

− ¡Chrno!, ¿se puede saber qué haces fuera de la cama?− te reprende enseguida. Y piensas que es irónico, dado que deberías estar reprendiéndola a ella − No puedo creer que no pueda dejarte solo por unas cuantas horas… pero me alegra saber que ya estas mejor −te dice ya sin atisbo de enojo, de una forma alegre ya a unos pasos más adelante del Reverendo− Deberías irte a descansar.

Mientras, no puedes evitar buscar alguna insignificante señal que te indique que está herida, y frunces el ceño al verla con distintos cortes −afortunadamente no muy profundos− en sus brazos y rostro. Pero el verla ahí, a salvo y con vida, es más que suficiente para sentirte casi tranquilo de nuevo.

−Y tú deberías ir a la enfermería – contestas con voz dulce mientras pasas muy delicadamente tus dedos sobre un corte en una de sus mejillas ahora sonrojadas, olvidando por completo la presencia del Reverendo Remington a sus espaldas.− Ve Rosette, hablaremos después- ves cómo reacciona de inmediato ante la seriedad en tu voz.

−Chrno, sé lo que vas a decirme y realmente era necesario que fuera. ¡Mírame! no me ocurrió nada, bueno casi nada. Además, cuando te pones así parece que fueras mi padre o peor… la Hermana Kate – se queja rodando los ojos. Por su parte el Reverendo ha soltado una sonora carcajada. Al ver que por tu parte no cederás, suspira sonoramente −Está bien Chrno. Hablaremos después y ten por seguro que yo estoy en lo correcto. Iré a la enfermería y después a comer, ¡me muero de hambre!− y ves como se aleja por el corredor, no sin antes escuchar un te quiero de nuevo en la cama enseguida que termina perdiéndose en forma de eco entre las paredes.

Volteas hacia el Reverendo, que no hace más que mirarte con una mezcla de perspicacia y diversión. Y piensas que es increíble que muestre esa actitud autosuficiente dada la situación, lo que hace que tu enojo retorne con más fuerza que antes.

−¿Por qué la Hermana Kate le permitió salir a una misión sin mí?− comentas luego del corto pero tenso silencio− Cuando yo llegué a este lugar acompañando a Rosette, ella me permitió estar con ella siempre en cada misión a cambio de mi total obediencia y sumisión. Y yo siempre lo he cumplido. ¿Por qué lo ha hecho entonces?

−La hermana Kate no le permitió ir, fui yo. No bromeaba al decir que ella es la mejor, Chrno.

− ¡¿Así que fue usted quien tomó la decisión de arriesgar su vida?!− le reclamas de inmediato exponiendo un poco de tu verdadera naturaleza.

− Chrno, cálmate. Creo que estas exagerando las cosas…

− Por favor Reverendo, no me pida que me calme. ¿Y si su vida hubiera estado en peligro? Usted mejor que nadie sabe que Rosette es muy impulsiva − tal vez estás exagerando, pero cuando se trata de ella no puedes evitarlo.

− Claro que soy consiente de ello y ella no pudo estar en ningún momento en peligro, yo estuve al pendiente de ella todo el tiempo. Incluso yo manejé el coche – bromea tratando de aligerar el ambiente.

Frunces el ceño con aprensión−Usted no puede estar seguro de eso.

−Ni tú tampoco al pensar que al ir con ella no le ocurriría absolutamente nada.

− ¡¿Acaso está insinuando que yo no soy capaz de protegerla?! Se equivoca al pensarlo, yo soy mucho más apto para hacerlo que ninguna otra persona, incluyéndolo a usted − Listo, a estas alturas ya estás fuera de ti, completamente segado por el enojo. ¿Quién se cree que es para insinuar algo así?

−Recuerda que estás hablando con uno de tus superiores Chrno.− su voz es tranquila, inalterable −Tal vez tú tienes un trato con la Hermana Kate, pero ten en cuenta que soy el responsable de Rosette. Ella, al igual que lo fue Joshua, es mí protegida…− pero ya no lo escuchas, porque lo único que puedes escuchar como un eco en tu cabeza son esas dos palabras:

Mi protegida.

Y en ese momento sin poder contenerte, las primeras palabras que vienen a tu mente en ese momento se las gritas a la cara −por no decir que casi te le tiras encima − totalmente encolerizado:

¡NO, ELLA ES MIA!

Y en cuanto lo haces, se hace el silencio de nuevo. Y no puedes creer que le gritaras eso. Pero para tu sorpresa, él no parece enojado ni sorprendido por tu arrebato; al contrario, te sonríe de manera inexplicablemente triste.

−Vaya, pensé que el hecho de estar tanto tiempo aquí había dormido tu lado demoniaco, de cierta forma me alegro que no sea del todo cierto− termina con una sonrisa más alegre, tratando de aligerar el ambiente.

¿Por qué demonios le gritaste? ¿Y por que no te está arrastrando hacia la oficina de la Hermana Kate por decirle algo semejante?

− Reverendo… yo… lo lamento− te disculpas bajando la mirada sintiéndote totalmente avergonzado− No sé por qué…

−Descuida Chrno, en realidad yo debería disculparme contigo por lo sucedido, yo seré su protector, pero tú eres su mejor amigo y confidente. Además de que a veces olvido que ustedes dos no pueden separase, prácticamente son una sola persona.

Realmente te sorprendes con su comentario y, una vez más, puedes darte cuenta de la perspicacia y de lo observador que es el Reverendo Ewan Remington y que tal vez sabe cosas que tú desconoces. O que él debería ignorar.

Estás a punto de debatir patéticamente su comentario para salir de esta situación de vulnerabilidad en la que te encuentras, cuando él ya va caminando a medio pasillo con dirección a la oficina de la Hermana Kate.

− Y un consejo Chrno: si no quieres que Rosette se dé cuenta aún de lo que sientes por ella, controla tus celos. Para ser un demonio, en lo que se refiere a ella, realmente olvidas como controlar tus impulsos. Nos vemos luego.− Y ves cómo se pierde al dar la vuelta por el pasillo, tarareando alegremente una canción.

Mientras, parado atónitamente en el pasillo, no haces más que maldecir a tus más que transparentes sentimientos, pero más a tus malditos impulsos.


Editado: 29/Diciembre/2012

Corazón De Piedra Verde