Hola de nuevo. La semana pasada decidí que voy a empezar a actualizar por semana (o máximo cada dos semanas). Lo que sea.
Para los que no se hayan dado la lata de buscar el significado de Sica, esta aquí (Dado a uds, por la grandiosa Wikipedia): "Espada curva originaria de la región de Tracia. Su único borde cortante, el interno, está muy afilado. Presenta el inconveniente de que el centro de gravedad de la hoja está más cerca de la punta que de la empuñadura, por lo que ésta debe ser bastante pesada para equilibrarla.Fue popularizada por los gladiadores tracios, que la utilizaban sobre todo para mantenerla tras el escudo y atacar rápidamente infligiendo profundas heridas."
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Cap. 3: Tren a Hogwarts
Aun anonadado por todo lo hecho en el día, volví a casa y me tiré en la cama. Desde que había llegado mi carta de Hogwarts ellos ya no me hacían trabajar, y hasta parecían humanos. Suspire.
Demonios, eso había sido extenuante, ese callejón es más largo e intrigante que cualquier cosa, aunque no puedo decir nada, creo que me deben quedar unas 50 monedas.
Abrí mi nuevo baúl (De alerce, ocho compartimientos con clave de seguridad, un compartimiento normal, encantamiento de expansión indetectable, anti robo, resistente a las temperaturas y con encantamiento de peso pluma incorporado) y saqué el primer libro: Magia para principiantes.
Luego de ya varios días yo ya lo sabía todo, muggles (gente no mágica), mestizos, sangres puras, magia básica, teorías de magia, pociones para principiantes y yo aun quería aprender más.
Entre mis intrincadas búsquedas me encontré con que yo tenía una afinidad hacia las transformaciones, pero no lo pueden negar, el poder convertir algo en otra cosa es divertidísimo, cuando fuera a Hogwarts sería mi clase favorita, Oh, hablando de Hogwarts…!Mañana es 1 de septiembre¡.
Me bajé de la cama y me dispuse a arreglar todo para mañana, después de todo, todas las cosas deberían estar listas para que cuando despertase lo que único que tendría que hacer era avisarle al señor de la mansión que me iba por el resto del año.
No podía negarlo, la partida a Hogwarts era inminente y mi mente ya no podía más de ansiedad. Pero todo es muy explicable, después de todo, no todos los días uno va a una de las mejores escuelas de magia.
Tiré todo dentro de mi baúl (La colección de libros de Arsenius Jigger, todos los libros de transformaciones que pudiesen encontrar en el mercado, los famosísimos libros de Newt Scamander, tres calderos de peltre, cinco túnicas normales de uso diario, tres túnicas de lujo, un par de botas de salamandra, tres pares de zapatillas, un montón de ropa interior, un par de guantes de piel de dragón y el sombrero reglamentario entre otros) de forma ordenada; los libros en el compartimiento de biblioteca, los ingredientes de pociones en el compartimiento de despensa, las vestimentas en el compartimiento de armario, los instrumentos en un compartimiento vacio, y el resto desordenado por todas partes.
Cerré el Baúl, dejando solo "Teoría de la magia por Adalbert Waffling" fuera. Según lo que había leído en "Hogwarts: Una Historia" el viaje en Tren eran aproximadamente tres horas y que esos momentos usualmente eran usados para "hacer amigos y conocer gente nueva". Tonterías. Yo me sentaría y no dejaría a ningún mocoso de once años disturbar mi adorada paz.
Me senté en la cama y miré al espejo colocado estratégicamente delante de mí. Mi apariencia era normalmente desgarbada y sucia, pero hoy, después de las compras realizadas, era una apariencia que debiera tener cualquier niño rico.
Me acosté y cerré los ojos. Mañana sería un gran día
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Un chorro de agua fría me despertó y me senté con una mirada confundida en el rostro. Me sequé los ojos con el dorso de la mano y miré con odio a la persona frente a mí. Era Franco, el hijo del sueño, quien tenía en su horripilante cara una sonrisa digna de un idiota.
Sinceramente yo estaba feliz de que nunca más volvería a ver a ese idiota. Los duendes me habían explicado que como heredero de los Sica yo tenía aproximadamente cuatro casas y siete mansiones repartidas por todo el mundo, así que luego de mi primer año en Hogwarts terminara yo me podría ir a vivir a alguna de mis nuevas propiedades. (AN: No importa que él tenga once años; en las casas hay mayordomos que lo pueden cuidar).
-¿Qué Quieres? – le pregunté aún medio dormido
-Molestarte, ya que después de todo, es el último día que te veré y yo te tengo que dejar un recuerdo de mí.
Lo miré con amargura y me di vuelta para mirar la hora en mi reloj despertador. Luego salté automáticamente de la cama, ¡Eran las 9:30! Preparé rápidamente mis cosas y bajé mi baúl a la sala. Ayer en la tarde me había despedido de todos y ahora lo único que me quedaba por hacer era irme.
Diez minutos más tarde salí por la puerta de entrada y saqué mi varita. Casi al instante un autobús se paró delante de mí y abrió sus puertas, mostrando al conductor y su ayudante. Con una seña de mi mano, el ayudante subió mi baúl y yo subí tras él.
Era el autobús "Noctámbulo" del cual había leído ya muchas veces en el libro "Principiantes en el mundo de la magia"
Me senté en el primer asiento vacío que encontré y luego de que el ayudante, que por cierto se llamaba Stan, me preguntara donde iba y si deseaba algo, saqué el libro de teoría de la magia y me dispuse a leer.
Llegamos a King Cross en aproximadamente siete minutos en los cuales leí un capítulo del libro. Stan bajó mi baúl y lo puso en un carro junto a mi Halcón Peregrino, nombrado Cruor, al tiempo que se despedía con una sonrisa a la cual no respondí.
Entré a la plataforma 9 ¾ y elegí un vagón cerca del inicio del tren.
Luego de unos treinta minutos de sana lectura empecé a notar que los ruidos alrededor del tren se hacían cada vez más y más fuertes, indicando así la llegada de las familias que dejaban todo para último minuto y empezaban recién a llegar a la estación.
Cerré el libro de una vez y me dediqué a ver las personas estrambóticas que iban llegando a la estación. En la esquina, muy apurados iban dos pelirrojos con sus respectivos baúles tras de sí, Un poco más a la izquierda iba una chica de pelo negro con sus padres y detrás de ella el chico de pelo verde que había visto en Diagon Alley.
Lo que más me llamo la atención fue un chico de pelo negro y ojos celestes. Debían de ser los ojos más lindos que hubiera visto en toda mi corta vida. Por como vestían sus padres, el debía de ser un nacido de muggles. No que eso me importara ni nada, pero siempre era bueno saber.
Después de un rato más observándolo sin que él se diera cuenta, desvié la vista. La estación ya estaba semivacía y todos los padres despedían a sus hijos con la mano.
Tomé mi libro nuevamente y empecé a leer donde lo había dejado. El tren empezó a moverse suavemente, aumentando su velocidad poco a poco, pero yo no aparté la vista del libro entre mis manos.
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