Disclaimer: Chrno Crusade y todos sus personajes son propiedad de Daisuke Moriyama, los títulos de cada capítulo así como del fic mismo, son referentes a canciones del grupo Coldplay.
Summary: Porque pase lo que pase en el futuro, ninguno estará perdido porque se tendrán el uno al otro. Hasta el final. • One-Shot's/Drabbles/Viñetas independientes, inspirados en distintas canciones de Coldplay. C/R
Yo quiero vivir la vida y siempre ser sincero
Yo quiero vivir la vida y ser bueno para ti
Y quiero volar y nunca caer
Y vivir mi vida y tener amigos alrededor
¿Nunca cambiamos, o si? No, no
¿Nunca aprendemos, o si?
Capítulo IX: We Never Change
− ¡Ni se te ocurra, Rosette!− La sorprende al entrar a la habitación, haciéndola saltar del susto. La ha encontrado fuera de la cama de nuevo. Por séptima vez ese día.
− ¡Por favor Chrno!− Ciertamente el suplicar no es mucho de su agrado… pero esa ocasión realmente lo amerita.
−Por millonésima vez, no puedes salir de la cama − ¿cómo hacerla entrar en razón? Y claro, mentalmente se da un golpe en la frente: no hay respuesta para ello. Ella es tan terca como una mula − ¡Tienes un yeso en la pierna, por amor a Lucifer!
−Me volveré loca si no salgo de este cuarto ¡Llevo casi una semana postrada en cama! Por si ya lo olvidaste, ¡no soy una invalida!− con un suspiro cansado, intenta por una última vez al menos con palabras− ¿Por qué no puedo salir con muletas?
−Porque ambos sabemos lo que eres capaz de hacer al estar fuera de la habitación, así que ni yo ni toda la Orden nos arriesgaremos. Ahora, sube a la cama.
− ¿Ah sí? ¿Y qué si no lo hago, pequeño?− Cruzándose de brazos, lo desafía dando un paso al frente −no sin dificultad dada su pierna rota − con una sonrisa desdeñosa.
Él suspira cerrando los ojos, rogándole a quien sea allá arriba o abajo –a estas alturas, está a punto de darle lo mismo- por un poco de paciencia.
Y mientras está en su dilema mental, sin abrir aun los ojos se da cuenta de que ella está tratando ingenuamente de escabullirse hacia la puerta aprovechando la distracción.
¿A si qué piensa que puede contra él? Bien, pues ya lo verá.
−Tienes hasta tres para regresar a la cama, Rosette. Y si no estás en ella para cuando termine de contar, atente a las consecuencias− no puede evitar sonreír mientras finge enojo.
A sus espaldas escucha un bufido cargado de diversión e incredulidad.
−Uno…
…sigue escuchando su cojeo acompasado dirigiéndose hacia la muy lejana puerta…
−Dos…
…también su tranquila respiración…
−Tre-…
…y el "click" de la cerradura de la puerta al ser abierta.
La puerta.
¿! Cómo demonios hizo para llegar a la puerta tan rápido ¡?
Abre los ojos rápidamente y haciendo gala de la velocidad propia de los de su especie, en un santiamén se encuentra tomando a una muy sorprendida Rosette por la cintura, para después cargarla al más puro estilo de novia y llevarla hacia la cama en un segundo, pese a sus protestas.
La escena es tan graciosa, que cualquier otro que la mirase se preguntaría cómo es posible que tal hecho esté pasando. Cualquiera menos ella, claro.
−Eso fue muy vergonzoso…− le dice con un intenso sonrojo, en un susurro mientras afianza mejor sus brazos por detrás de su cuello, para no caer− En estos momentos, no sabes cómo odio tu fuerza, tu velocidad y tu agudo sentido del oído.
−Bueno, yo… no tenía opción− ahora él también se encuentra sonrojado, pareciéndose más al niño que representa con esa apariencia y el cual no es. Tal vez no fue muy buena idea el jugar de ese modo, por razones más que obvias
Para alivio de ambos, la deposita suavemente en la cama cuidando el no lastimar su pierna.
−Bueno, al menos llegué hasta la puerta. Es todo un logro.−le dice resignadamente.
−Y ten por seguro que es lo más lejos que llegarás, porque de ser necesario le diré al Reverendo Remington que me ayude a atarte a la cama− le dice mientras se deja caer cansadamente en la silla contigua a la cama.
−No estoy tan pesada, Chrno− comenta fingiendo indignación, ganándose una sonrisa de disculpas del demonio− Y no te preocupes, eso no será necesario. Sé reconocer a un adversario digno −esto lo dice con un guiño.- Además, ¿qué le pasó al príncipe de brillante armadura que rescató a la indefensa doncella hace un minuto, de una muy segura caída estrepitosa? Me sentí como una princesa hace unos momentos− sin poder evitarlo suelta una pequeña risa al recordarlo, sin rastros de vergüenza o incomodidad.
−Bueno, pues el príncipe se fue para dejar en su lugar a un demonio que se verá obligado a cumplir la promesa impuesta a cierta princesa testaruda, si ésta no se queda en cama en los próximos días− rueda los ojos sin poder evitarlo. Quien lo hubiera dicho: comparado con un príncipe de cuento de hadas. Sólo a Rosette se le podría ocurrir algo semejante.
−Está bien, juro solemnemente que me mantendré en cama en lo que me queda de recuperación ¿contento?− refunfuña cruzándose de brazos y volteando el rostro de manera obstinada.
− Pues a decir verdad, me siento bastante aliviado− en su voz es más que evidente que lo que piensa es verdad, lo que hace que ella ría y voltee a verlo sin poder evitarlo.
Y en un momento los dos se encuentran riendo alegremente. Risa que es interrumpida por unos suaves golpes en la puerta.
− ¿Rosette, estas despierta?- se escucha la suave voz de Azmaria del otro lado.
−¡Claro Azmaria, pasa!− segundos después la pequeña niña entra alegremente, seguida de cerca por una espectacular y alta mujer pelirroja.
− Vaya, vaya. Me fui únicamente una semana y cuando regreso me encuentro a la Hermana más loca de toda la Orden de Magdalena en cama y con una pierna rota. Sí que eres todo un caso, Rosette Christopher− le espeta con arrogancia. Arrogancia que no puede esconder la preocupación que en realidad siente − ¿Cómo te sientes?
−Me siento bien, gracias por preguntar Satella. Ahora podrás dormir tranquila, ¡me siento estupendamente! Después de todo ¿Qué sería de tu vida si yo no estuviera en ella? −decide molestarla un poco al ver que en realidad sí estuvo preocupada por ella, pese a su actitud.
−Si claro, un verdadero tormento…−espeta con sarcasmo − ¿Qué sería de mi vida sin una monja demente, testaruda y problemática?
−Realmente sería muy aburrida −le dice entre risas− Pero en serio, gracias por preocuparte por mí.
−Si bueno, como sea − decide zanjar el tema de una vez, sin poder evitar que de sus labios surja una sonrisa sincera.
− ¿Les apetecería una taza de té?− pregunta tímidamente Azmaria.
−Claro, déjame ayudarte − contesta el demonio mientas se levanta de la silla.
−Yo no lo haría si fuera tú. ¿En serio te arriesgarías a dejar a ésta loca sola?− pregunta fingiendo preocupación mientras la aludida la fulmina con la mirada.− Déjalo, yo la acompañaré a la cocina.− voltea hacia la pequeña y le dedica una mirada dulce − Vamos Azmaria.
−Gracias, señorita Satella − le agradece con un ligero sonrojo, encaminándose hacia la puerta seguida de la escultural mujer.
Antes de cruzar la puerta, esta última voltea con una sonrisa malvada.
−Átala de ser necesario…−comenta como si nada justo antes de cerrar la puerta para protegerse del certero almohadazo que iba dirigido justo a su rostro.
−Maldita bruja…y maldito yeso− termina recostándose de nuevo en la cama, con un suspiro.− Supongo que Satella siempre será Satella.
− Al igual que Rosette siempre será Rosette − le dice el pequeño demonio con una sonrisa cómplice.
−Y Chrno siempre será Chrno, sin importar lo que pase − le dice con una sonrisa radiante − ¿No hemos cambiado a pesar de los años, verdad? −comenta feliz, con un toque de nostalgia en su voz.
−No, afortunadamente no − aunque él sepa que eso no es totalmente cierto.
No si hablamos del cambio radical que ha tenido ella en él y sus sentimientos de por medio.
Pero por todo lo demás… si, ellos jamás cambiarán. No mientras cuenten con amigos alrededor y se tengan el uno al otro.
Los dos están seguros de ello.
Editado: 29/Diciembre/2012
Corazón De Piedra Verde.
