Mientras el grupo discutía que hacer con la joven pelirroja, Sneaky la recogió entre sus brazos y se la llevó del salón.
En medio del pasillo.
-No creo que hayas descubierto la guarida por tus propios medios, dime, qué haces aquí?
-Busco a Flippy.
-Estará en el laboratorio con Riuk. De qué le conoces pequeña?
-Él es mi amigo.
-No lo creo, no tiene amigos. Y nunca los tendrá. Lástima, morirás entonces. Aunque no por las manos de los cazurros del salón. Ven, te llevaré a su habitacion. Tendrás que esperarle allí solo.
Los dos se dirigieron a la habitacion, pero solo uno quedó encerrado dentro. Aburrido por no poder seguir explorando, Flaky empezó a jugar con su peluche.
Las horas pasaban y la pequeña niña de ojos carmesi se quedó dormida subida en la cama. Sonriente.
El experimento había sido todo un éxito. Cansado por estar trabajando tanto tiempo, Flippy volvió a su habitacion. Al abrir la puerta, por un instinto de supervivencia, no acabo con la vida del cansado pelirroja por poco. Amenazaba con una navaja dispuesto a clavarsela en la espada. Había olvidado que tenía una nueva mascota. Cerró sin hacer ruido la puerta y se sentó de nuevo en su mesa, trabajando para sus propios intereses.
Una tormenta se desató en plena madrugada, despertando a la pequeña Flaky.
-Flippy?
Flaky buscaba a su compañero. En sus cristalinos ojos se percibía un miedo que crecía alimentado por los poderosos truenos.
Asustada, agarra con fuerza su osito de peluche.
-Flippy?
El silencio se adueña del lugar, y la pequeña Flaky se asusta cada vez más. Una sombra pasa por debajo de la puerta. Temerosa, se baja de la cama y se esconde debajo de ella. Apretando fuertemente el osito contras su minúsculo cuerpo, no encontraba a nadie en la sala.
-Flippy!..ven Flippy! Tengo miedo .
Temblorosa cierra los ojos rezando por que ningún monstruo venga a llevársela. Durante todo el día, nadie había venido al cuarto a visitarle. Seguía escondida bajo la cama, aguardado por un alma cálida que le rescatase de aquel lugar.
El tiempo transcurría imparable. Definitivamente nadie vendría por ella. Pero necesitaba con urgencia salir de esa habitación. Muy despacio, asomó primero su osito de peluche. Al ver que no le pasaba nada, se atrevió a salir de debajo de la cama. Se quedo parada, abrazando con fuerza su osito mientras se rascaba el pie con el dedo gordo del otro.
No haba monstruos en la habitación. Acercándose a la puerta, se dio cuenta de que no llegaba, necesitaba pararse en algo más alto. Buscó hasta que encontró una silla. Poco a poco fue empujándola hasta dejarla al lado de la puerta. Subiéndose a está con dificultad, consiguió agarrar el pomo y entornar la puerta. Rápidamente se bajó y se puso detrás de la silla, temerosa de que algo entrase ahora por la puerta y se la llevase.
-No te preocupes Tedy, no te harán daño .
Volviendo a coger confianzas, la pequeña Flaky se acercó a la puerta, asomando levemente un ojito. El pasillo estaba oscuro, pero no había nadie. Aparatando la silla, abrió por completo la puerta.
Al salir de la habitación, un escalofrió le recorrió la espalda. El pasillo era demasiado largo para recorrerlo ella solo.
-Vienes conmigo Tedy?
La pequeña oso movió su cabeza afirmando.
Los dos juntos marcharon por el oscuro pasillo, procurando no hacer ningún ruido. Finalmente llegaron hasta el salón.
No había nadie. Las paredes se llenaban de sombras proyectadas por los relámpagos de la tormenta. Flaky se asustaba cada vez más. Donde estaba su amigo? No podía encontrarle.
Espero sentada un rato en un sofá, sola, intentando tranquilizar sus miedos mientras hablaba a su osito.
La tormenta estaba perdiendo fuerza. Confiada en que todo pasaría en poco tiempo, la pequeña Flaky volvió a recorrer el pasillo, en dirección a la habitacion, pero cuando llegó a está, no entró.
Y si un monstruo se había colado mientras no estaba? decidió seguir caminando por el pasillo hasta la siguiente puerta.
Una vez que la alcanzó, se paró frente a ella. Reuniendo todo el valor del que disponía, Flaky se atrevió a llamar a la puerta.
Toc Toc Toc…
-Flippy? tengo miedo...me abres la puerta?
Tenía miedo de regresar sola a su habitación, pero el sueño cerraba sus ojitos. Si su sargento no le abría la puerta, se dormiría en el suelo, con Tedy como único protector.
Mirando la infinidad del oscuro pasillo, volvió a llamar con fuerza.
Toc Toc Toc…
El sueño apremiaba, al igual que el temor de atraer algún monstruo con el sonido del golpeteo.
-Flippy? estás ahí? tengo miedo...y también sueño. Podemos pasar Tedy y yo?
Ahora entendía porque nadie había ido a buscarle a su habitación. Flippy no se encontraba en aquel lugar. Se había marchado y no sabía a dónde ni cuándo volvería. Ya era muy tarde y aun no había vuelto. Se abría olvidado de su amiga pelirroja?
Nadie le abriría la puerta a la pequeña Flaky. Debería retroceder sola hasta su habitación si quería dormir en algún lugar que conociese. Lentamente se dispuso a emprender el camino, con Tedy a su lado.
Sus pequeñas piernas le temblaban. No quería volver a su habitación. Finalmente se tumbó enfrente de la puerta, abrazando fuertemente a su osito de peluche. No pudo evitar quedarse dormida allí, sola en la oscuridad del pasillo.
-Listo, ahora si quiere reproducir el experimento tendrá que volverme a avisar. No me fió que maneje él solo todas estas cosas.
Flippy había vuelto al laboratorio. Sin Riuk presente, podía manipular todos los archivos de los experimentos a su favor.
-Ya es tarde, será mejor que vuelva si no quiero que algún sonámbulo me vea por acá.
Recorriendo todas las dependencias de la guarida, Flippy retornó a su habitacion. No llego a entrar, parándose en la puerta. Observaba un pequeño bulto en el suelo, cerca de la habitación de Sneaky.
Se acercó lentamente. Cuando se paró enfrente, solo puedo suspirar enojado.
-Se puede saber que haces ahí tumbada enana?
-Eh?
-Deberías estar durmiendo en la habitacion. Qué haces fuera?
Flaky se levantó rápidamente, abrazando una de las piernas de Flippy. Sonriente.
-Flippy! Tenía miedo! Y te he estado buscando!
-A mí? Se puede saber para qué? Eres imbécil, anda, vuelve ahora mismo a la habitacion.
-Vendrás conmigo ?
-Claro, donde crees si no que pasare la noche? Para algo es mi cuarto.
Asintiendo con la cabeza, la pequeña abraza fuertemente a Tedy, mientras que con su otra mano, agarra fuertemente uno de los dedos de su amigo.
-"Desde cuando tiene tanta confianza la enana esta conmigo? Se está convirtiendo en un estorbo"
Juntos volvieron a entrar en la habitacion.
Aupándolo hasta la cama, lo tumbó sobre esta y se dirigió de nuevo a su mesa. Ahora si podría seguir con su trabajo sin preocuparse por las mezquinas ideas de su compañero.
Flaky cerró los ojos fuertemente, pero el miedo volvía a su pequeño cuerpo.
-Flippy?
-Ahora qué? No te tengo dicho que no me molestes cuando estoy trabajando? Es tarde, duérmete!
-No puedo. Tengo miedo .
-Antes cuando te deje si podías dormir. No ha cambiado nada, asique duérmete otra vez!
-Pero…Tengo miedo!
La sonrisa de la pequeña Flaky se desvaneció. Temblaba como un flan al ver que ni si quiera su amigo le ayudaría.
Suspirando, Flippy se colocó a su lado.
Por fin había perdido esa estúpida sonrisa. Ahora que no la tenía, no se sentía mejor. Creyó que cuando esa pequeña niña se diese cuenta de que estaba sola, él sería feliz por su desdicha, pero no fue así.
-"Realmente me he tenido que golpear la cabeza. Por qué estoy haciendo todo esto?"
-Flippy?
-No te acostumbres. Me quedaré sentado hasta que te duermas. Después seguiré con mi trabajo. Si mañana me vuelves a molestar te mataré.
Una nueva sonrisa iluminó la cara de la pelirroja. Rápidamente se abrazó a Flippy, acomodándose entre sus piernas y su pecho.
Su fino cuerpo entró en contacto directo con el pecho de Flippy, provocándole un respingo.
-Flippy? Estas bien ?
-Maldita cria, ten cuidado con lo que haces!
-Lo siento.
-Anda, duérmete!
Era cálido. Su pequeño cuerpo desprendía una calidez infinita hacia su corazón. Penetraba hasta lo más profundo de su ser. Un calor que hacia demasiados años que no sentía.
Era una sensación extraña, desagradable al principio. Le recordaba su parte sensible. No había conseguido ser una completa maquina asesina. Pero a la vez le agradaba. Le hacía sentir vivo y completo.
Un simple abrazo, una simple caricia. Durante años estuvo anhelando que sus padres se lo diesen, pero nunca llegó…
Poco a poco la pequeña Flaky se fue durmiendo en sus brazos, apoyando su cara en el corazón. Sonriente.
-Pequeña niñata.
Susurró al tiempo que se tumbaba para que estuviese más cómodo, sin apartar su corazón de él. Quería parar el tiempo en ese instante.
Desde entonces, todas las noches "dormía" con su pequeña mascota, soñando que por una vez, él también era pequeño. Era querido por los suyos.
Todo era perfecto en aquella sala, en la más profunda oscuridad y envueltos por el silencio.
Silencio.
Eso es lo que había perdido hace 3 años.
La pequeña pelirroja de ojos carmesi había crecido en la guarida. Al principio no daba mucha guerra. Pero sin poder evitarlo se habían sumado pequeñas responsabilidades día a día. No eran muchas, pero le molestaba tener que hacerlas. Comprar nueva ropa, responder a sus preguntas, comprar más ropa, responder a más preguntas...
-Vale a lo mejor no es tanto, pero no puedes hacerlo tú?
-Es tu mascota Flippy, no lo pienso cuidar por ti.
-Pero tú eres una chica, seguro que puedes hacer de madre de vez en cuando.
Nunca más volvió a molestar a La general. Aquella conversación provocó tal ira en esa mujer que todo El peloton pagó las consecuencias. Entre todos cuidarían a la pequeña Flaky y se encargarían de sus propias habitaciones. Se había acabado eso de tener una sirvienta en el grupo.
-Buenos días gente! Que hay hoy para desayunar ?
-Nada….te lo vas a hacer tú solita…así no tendremos que cocinar para ti. Quién le enseña?
-El que ingvegnta expegimenta.
-eso no vale Mouse-k bom! Yo solo he dicho lo que todo el grupo piensa.
-Como siempre.
- Algún problema eh?
-Yo me encargo.
-Gracias tío Riuk.
El resto del grupo siguió desayunando, ajeno a las lecciones de Riuk.
-De nada pequeña, ya me pagarás algún día estos pequeños favores.
-No tengo dinero, asique dudo que te lo pueda pagar tío.
-Ya se verá, ahora atiende para que la próxima vez puedas hacerlo tú
Flaky aprendía rápido. Su mente era como una esponja y absorbía todos los conocimientos nuevos que pudiese.
Con el desayuno ya preparado, se sentó en la mesa junto al resto del grupo. Ella ya era uno más en ese escuadron, aunque muchos de sus miembros aun no le aceptaban como tal.
-He pequeña, no te sientes ahí. Ese sitio está reservado.
-Para quién? Ya estamos todos en la mesa.
-Para el aire, asique bájate.
-veo que no soportas a las niñas pequeñas Toshio.
- Y por qué debería? Son una debilidad, y encima esta es una desagradecida.
-No lo soy !
-Está bien Flaky, no te enfades. Ven, siéntate a mi lado
De mala gana, la joven Flaky se sentó a su lado. No pronunció palabra mientras desayunaba, deseando acabar cuanto antes y volver junto a su sargento.
Casi atragantado con la tostada, Flaky se levantó dejando los platos en el fregadero, dispuesto a marcharse a la habitacion. Sonriente.
-Enana, tienes que lavarlos primero!
-No se puedo lavar los platos .
-Mequetrefe! Imbécil! Enana! Inútil! Piojo…ggg.
Una vez más Mouse-k bom estrangulaba a Hirashi, mientras continuaba apaciguadamente con su desayuno.
