Sin hacer caso, la pelirroja corrió hasta la habitacion, cerrando tras de sí con un portazo.

-Niña! No hagas tanto ruido! Como quieres que te lo diga! Me estás hartando!

-No es mi culpa, estaba escapando de Hirashi .

-Pues córtale la cabeza, así no podrá correr detrás de ti….y a mí no me molestarás!

-Está bien, pero si luego viene a pegarme será tú culpa .

-A mi no me hables así, tenme respeto. Y además, sería tu culpa por no correr lo suficiente.

-Si Flippy. Sigues con las trampas?

-Sí, estoy diseñando una nueva que haga que caigan en un ataque del primer escuadron y…a ti qué te importa!

-jejeje nada.

Sacando una caja de debajo d la cama, la joven Flaky empieza a dibujar unos mapas con lo que conocía de los lugares que conocia. Sonriente.

-No, no me digas que ya estás con esa basura.

-No es basura, son planos algún dia hare atajos para ayudarle en sus ataques sorpresa!

-Niñato! Eso jamas funcionara además no creo necesitarlos! Insisto en que si tienes tiempo lo aproveches con algo más útil que esa bazofia. Ven, vamos a entrenar.

-Pero si es muy pronto, aun no son las 10.

-Me da igual, ampliamos la clase de hoy.

Cogiéndole del brazo, Flippy la arrastraba hasta las afueras del refugio.

Rodeados de un espeso bosque, Flippy continuó con su entrenamiento diario. Primero unas nociones teóricas sobre la defensa personal de un soldado. Después la puesta en práctica de lo aprendido. Todos los días eran iguales, Flaky ponía gran atención a la teoría pero a la hora de la práctica siempre tenía dificultades.

Primero, batalla cuerpo a cuerpo. No se le daba demasiado bien, pero al menos se defendía. Lo mejor que hacia dentro de este ámbito era esquivar.

-Vas mejorando, cada vez te mueves más rápido, pero aun no es suficiente

-Sí Flippy.

Segundo, batalla a distancia. Sin lugar a dudas, era lo que mejor se le daba. Su puntería era extraordinaria, capaz de acertar a un objetivo en movimiento a una distancia de 300 metros. Pocas veces fallaba, y esto enorgullecía a Flippy. Demostraba que no estaba perdiendo el tiempo enseñando a defenderse a la joven Flaky.

La mañana transcurrió rápidamente. Cuando terminó el entrenamiento, Flaky se dejó caer en la hierba. Se sentía muy contenta con su entrenamiento. Pasar todo el día con su sargento era lo mejor para ella, aunque fuese de esa manera. Se tenía que esforzar mucho, pero estaba valiendo la pena. Su cuerpo quedó completamente inmóvil por el ejercicio. No podía moverse, aunque si le quedaba energías para un último movimiento. Sonreír.

-Anda, regresamos. Levántate.

-No puedo…no me responde mi cuerpo .

Cansada, y sobre la espalda de Flippy, era llevada hasta la habitacion.

Cuando llegaron al pasillo, Flippy la dejó en el suelo. No quería que Hirashi les viese así.

-Deberías educar a esa mocosa!

-Lávate primero la boca y mírate a un espejo. Si tienes algún problema con ella, a mi no me hables. Vámonos Flaky.

Hirashi empezó a gritar y despotricar contra los dos, pero Flippy no perdería el tiempo con alguien inferior. Su paso era firme y decidido. Seguido de cerca por Flaky, llegaron hasta la puerta de la habitacion. Antes de entrar, Flippy lanzó una bomba de humo hacia Hirashi.

-QUÉEEE? Cof Cof….me las pagarás! Reza lo que sepas porque voy a gkjjkfjjkdj.

No era capaz de pronunciar una palabra comprensible. Estaba convulsionando en el suelo.

-Jajaja, muy buena Flippy.

-Ten cuidado porque a ti también te habrá fichado en su venganza.

-No me importa, has visto que patético ?

-Ya vale Flaky, no hay que reírse de las desgracias ajenas.

Era mentira, una gran sonrisa se dibujaba en su inexpresivo rostro. Disfrutaba hacer de rabiar a cualquiera. Y Hirashi era un objetivo muy fácil. La joven Flaky también disfrutaba con las peleas de Flippy. Ambos reían en el oscuro habitacion.

-Bueno, ya hemos tenido suficiente por ahora. Flaky, siéntate ahí y cierra los ojos.

-Sí Flippy

Flippy sacó un pequeño objeto del cajón de la mesa. Tranquilamente, se sentó a su lado sacando telescopio retactil y le dio un pequeño beso en la frente.

-Ya puedes mirar.

Sonriente abrió los ojos.

-Feliz cumpleaños niñata.

-Pero que es?

-Si le estiras de aquí, podrás ampliar tú visión agrandando las imágenes e inclusive yegar a ver las estrellas. Es algo así como una lupa muy sofisticada para que me puedas entender.

-Wow! Muchas gracias Flippy.

Flaky salió corriendo hacia la ventana, levantando la persiana para poder probar su nuevo regalo. Observó el bosque, cada vez más lejos. Sonriente.

-Pensé que te sería útil. Así podrás mejorar tus técnicas de ataque a larga distancia.

Estaba cambiando y lo sabía. Nunca antes había hecho regalos a nadie. Solo a su cadete. Pero no podría nunca admitirlo, debería seguir siendo el solitario y gruñón Sargento Flippy.

-"Nadie más que tú verá mi sonrisa. Solo tú que te has abierto por completo a mí, tienes este privilegio" Bueno, no pierdas el tiempo, el gas ya se habrá disipado. Ve a comer algo mientras prosigo con mi trampa.

-Está bien Flippy, muchas gracias !

Dándole antes un fuerte abrazo, Flaky sale corriendo por el pasillo, esquivando el convulsionante cuerpo de Hirashi.

-Demasiadas confianzas tiene mi cadete. En fin, veamos cómo puedo mejorarte esto.

Con los brazos extendidos como si fuese un avión, Flaky esquivaba a los miembros de El peloton que salían de la cocina. Ellos ya habían terminado de comer.

-Tendrás que hacerte tu propia comida, no ha sobrado mucho de lo nuestro.

-No importa, Tío Riuk me enseñó a cocinar. Ahora me hago algo .

- Qué es eso que asoma en tu bolsillo?

- Es una super-lupa! Y con ella podré ver lo que quiera tío Sneaky. Tú aun ves?

-Mmm…claro que sí, no estoy tan mal.

-Jijiji, de acuerdo, nos vemos luego .

Todos habían abandonado la cocina, menos Riuk. Esté se acercó a la joven Flaky.

-se te ve muy contenta.

-Sí, hoy es mi cumpleaños y tengo un regalo.

-Asique hoy es tu cumpleaños. Vaya, si es cierto que este mismo día viniste empapada de sangre. Bueno, entonces que te parece si yo te doy también un regalo.

-Sí? Tienes algo para mí?

-Seguramente tenga algo en mi laboratorio que te pueda gustar. Ven, vamos a buscarlo.

-Pero, Flippy dice que no puedo entrar allí .

-No pasará nada, vienes conmigo no? yo te protegeré y seguro que no le importa si vas acompañada

-Está bien, pero démonos prisa, tengo hambre.

Juntos bajaron hasta el laboratorio. Al principio Flaky tenía miedo de ese sitio. Había muchos más botes y mejunjes metidos en frascos, no reconocía a ninguna de las criaturas que allí habitaban. Todo tenía un aspecto tenebroso y moribundo.

Agarrado de la mano de Riuk, la joven Flaky exploraba con reticencia aquel lugar.

-Aquí trabajáis los dos? No es un sitio muy agradable la verdad.

-A mí me gusta mucho este lugar. Juntos podemos descubrir cosas muy interesantes. Algún día tú también estarás aquí

-No lo creo, a mí no me gusta investigar . Bueno, donde está mi regalo?

-Ahora mismo te lo doy, no te impacientes.

Riuk llevó a la joven Flaky hasta el final del laboratorio.

Había poca luz, pero se podía ver fácilmente una camilla vacía. Aupándolo, la sentó y empezó a quitarle la blusa.

-Me vas a regalar una nueva?

-Mi regalo es especial Flaky. Tan especial que lo recordarás el resto de tu vida

Prosiguió desnudando a la inocente pelirroja, tirando al suelo sus prendas.

-Tío, así tengo frío .

-No te preocupes, entrarás en calor créeme.

En ese instante, empezó a lamer su pequeño cuello. Le agarró con fuerza de los brazos impidiendo que se defendiese por ese acto. Con su lengua, fue lamiendo poco a poco todo su cuerpo.

-No! Basta! No quiero tu regalo, déjame ir !

Ya era demasiado tarde, y por mucho que gritase, nadie acudiría a salvarlo. Estaba a merced de la sucia y perversa mente de Riuk. Sin remordimientos acabó con la inocencia de la muchacha, como la vil rata que era.

-No ha estado mal. Me he sentido más prieto de lo que esperaba. Ya puedes irte, pero recuerda que esto será nuestro secreto, al menos claro, que prefieras morir enana.

Temblorosa, la joven Flaky se marcha lentamente mientras una gran sonrisa de satisfacción se reflejaba en la pálida cara de Riuk.

Nunca más volvería a bajar al laboratorio y mucho menos se acercaría a su tío. Deseaba llorar en ese instante, pero si alguien le veía podría enterarse de lo ocurrido.

Por fin llegó a la cocina. No tenía ganas de comer. Estaba revuelta, pero necesitaba quitarse el mal sabor. Husmeando en la nevera encontró un poco de leche. Cerró la nevera sin cogerla, le daba asco tan solo mirarla.

-Te estás tardando demasiado niñata. Ven, el coronel ha convocado una reunión. Tienes que quedarte en la habitacion.

Frotándose los ojos, asintió y se colocó al lado de su sargento. Sonriente.

No pronunció ninguna palabra por el camino. Era extraño, normalmente ya habría soltado alguna tontería. No sabía que era, pero algo no iba bien con su cadete.

-Ven.

Aupándolo hasta la mesa, Flippy empezó a mirarle a los ojos. Estaban acuosos. Suspirando, apartó el cabello de su cara.

-Qué ha pasado? Te has encontrado con Hirashi?

-No.

-Entonces?

-Nada.

-Nada. No tienes nada más que decirme?

-No.

-No tengo tiempo para perderlo contigo enana, asique dime que te ocurre o me voy a la reunión.

- Yo…yo…no me pasa nada.

Mentía, pero por alguna razón no quería decírselo. Qué le estaría ocultando?

Enfadado por su silencio, Flippy lo zarandeo, provocando que gritase de dolor.

-No seas tan exagerada, apenas te he hecho nada!

-Para! No me toques!

-Qué no te toque? Dime ahora mismo qué es lo que está pasando o te mató.

Las lágrimas recorrían su rostro. El fino escudo que había creado se rompió tan fácilmente como su arte.

-Tío Riuk…me…ha prohibido que te lo diga. Él…me…me ha…

Su fina voz se quebró al tiempo que terminaba la frase.

Lentamente Flippy levantó las mangas de su blusa descubriendo los arañazos y mordeduras de su cuerpo. La ira recorría su artificial cuerpo. Como se atrevía a tocar a su cadete de esta forma. No tenía ningún derecho.

Colocando a Flaky en la cama, le susurró.

-No te preocupes Flaky. Haré que lo page. Nadie toca mis cosas sin mi permiso. Espérame aquí, cerraré con llave para que nadie entre, te lo prometo.

-No! No se lo digas, me matará si se entera que lo sabes!

-No si yo puedo evitarlo, esa sucia rata debe saber quién manda en este grupo.

-Pero!

Posando su mano en la cabellera rojiza, le despeluchó al tiempo que formaba una leve sonrisa.

Debía acudir a la reunión. Allí podría cantarle las cuarenta a Riuk si decía algo irritante. Y si no, a la salida, fijo acabaría con su estúpida risa.

-Aguanta como una valiente. Como yo te he enseñado, no tardaré mucho Flaky.

Temblorosa, asiente lentamente mientras se tumba de costado en la cama. Confiaba en su amigo. Siempre lo había hecho, por qué iba a ser distinto esta vez? Más que nunca le necesitaba.

Lentamente cerró la puerta de su habitacion, mirando por última vez el rostro de su cadete. Se esforzaba por mostrarle una leve sonrisa a pesar el dolor que tendría en su pequeño cuerpo. Sin lugar a dudas pagaría por lo que había hecho. Con paso apresurado, se dirigió a la sala de reuniones.