Todos estaban en sus correspondientes sitios. Incluso su ahora aberrado compañero. Cuando Flippy tomó asiento, el coronel empezó a explicarles el motivo de la reunión. Debían empezar buscar a los aliados del general tigre, para ello recorrerían los distintos países.

Flippy no escuchó nada más de aquella reunión. Solo tenía ojos y oídos para su compañero, pensando de qué forma podría arrinconarlo. La verdad es que no iba a ser una tarea fácil.

Riuk se dio cuenta de que estaba siendo acosado por las miradas de Flippy. Comprendió rápidamente que la pequeña muchacha había cantado.

-Y eso es todo. Alguna pregunta?

-Yo no entiendo para qué demonios perdemos el tiempo con esos bichos. Este plan es una mierda coronel, y tú un imbécil.

-Nadie tiene algo que decir?

-Y me ignora…bua

-Hirashi cállate!

-Qué te ocurre Flippy, te encuentro más ausente de lo normal en esta reunión

-Sabes perfectamente que me ocurre.

-Basta, no quiero peleas. Hirashi siento que no entiendas el cometido tan importante que lleváis sobre vuestras espaldas. Flippy, qué te ocurre?

-"Si saco el tema delante del coronel, seguramente no pueda atacar después a Riuk. Debo mantener las apariencias como siempre"

-Dice que sé lo que le pasa, quizás tenga que ver con la pequeña reunión que he tenido hace un momento con la joven Flaky

-"Maldita rata! Se me ha adelantado. Eres muy listo escudándote tras el coronel"

-Es eso lo qué te esta rondando por la cabeza Flippy? Qué es lo que ha pasado?

-Nada que deba distraeros coronel.

-No, está bien. Contadme que ocurre. Me gusta que mi grupo esté lo mas unido posible y si para ello puedo ayudar no será ninguna distracción.

-Verás, antes de subir a la reunión he disfrutado del cuerpo de la pelirroja y creo que eso le ha molestado a mi compañero, aunque no entiendo por qué, la verdad.

-Entiendo.

-Cómo que entiendes? Y te parece normal? Riuk no tenía derecho a tocarle. No es su juguete, si no el mío.

-Entonces deberías haber cuidado mejor de tu mascota. Además, ya te ha durado mucho tiempo tu capricho. Y como bien dije en su día, es él quién lo heredará cuando te canses de jugar Flippy.

-Sí, pero aun no me he cansado. Exijo que me page lo que ha hecho.

-No. Yo no veo que haya hecho nada malo. Solo está empezando a tomar posesión de lo que es suyo Flippy. Tienes que aceptar que esa niña debe acabar como un experimento más. Cuanto antes lo aceptes, mejor será para todos.

Pronunciando esto último, toda la organización fue abandonando lentamente la sala. Todos pensaban que la cosa no quedaría así, pero la palabra del coronel tenía que prevalecer por encima de todo.

-Puede que hoy te hayas librado, pero ten por seguro que obtendré mi venganza Riuk.

-Estaré esperándote Flippy, pero mientras tanto disfrutaré de la nueva compañía de aquella adorable joven de rojizos cabellos.

-Ni se te ocurra!

-Entonces date prisa en encontrar una solución al problema

Victorioso, Riuk dejó solo al peliverde en la sala. Sabía que tarde o temprano el conflicto llegaría, pero mientras eso no aconteciese, disfrutaría haciendo de rabiar a su compañero.

-No puedo permitirlo. Flaky no aguantará una segunda vez. Ni yo tampoco lo soportaría. Debo alejarla de él. Sea como sea.

Furioso, emprendió el camino de regreso a su habitacion, parándose enfrente de la puerta.

-Serénate, Flaky te necesita, ha estado sola todo este tiempo. Debes comportarte.

Un leve chasquido sonó, abriéndose poco a poco la puerta. Asomando la cabeza comprobó que seguía en la habitacion, sana y salva.

-Flippy?...Flippy!

Saltando de la cama, corrió hasta su preciado amigo dejándose caer por completo en sus brazos.

Flippy le agarró fuertemente, mientras acariciaba su larga melena. Juntos volvieron a sentarse en la cama, sentándolo encima suyo.

-No! Flippy…no.

-Tranquila, no voy a hacerte nada Flaky.

Rápidamente le sentó a su lado, sin dejar de abrazar su pequeño cuerpo.

-Todo está arreglado. No volverás a ver a Riuk. Tranquilízate.

-Gracias, pero, seguro no me matará? Ni volverá a hacerme eso?

-No. Te lo juro por mi vida Flaky, nunca lo permitiré.

Sintiéndose protegida, la joven Flaky se abrazó a su sargento, hundiendo su rojiza cabeza en su corazón.

Poco a poco, Flippy consiguió que ambos cuerpos descansasen tumbados. Sujetaba con ternura el tembloroso cuerpo de su cadete, aun atormentado por los sucesos.

Pasó mucho tiempo hasta que la joven Flaky se quedó dormida abrazando a su compañero. De vez en cuando se oían sollozos.

-Está decidido. Es por su bien. Flaky…despierta…Flaky…

Su voz era suave. Entre abriendo los ojos la joven Flaky levantó la cabeza para buscar el brillo de las velas en los ojos de su preciado amigo.

-Flaky. Ven, tenemos que irnos.

-Eh? A dónde? Tengo sueño.

Era el viaje más largo que jamás había hecho la joven pelirroja. Por el camino, Flippy le explicó que tenían su primera misión juntos. Debían viajar hasta el país de harihama. Una vez llegasen, Flaky debería infiltrarse en una familia para recabar toda la información posible sobre ese país.

-Guau, de verdad el coronel confía tanto en mí?

-Sí, pero estarás sola Flaky. Yo tendré que volver a la guarida. Tendrás que usar todo lo que te enseñe. Cuando tengas suficiente información, volveré a recogerte. Entiendes?

-Sí, cuenta conmigo Flippy, no te fallaré, ya lo verás !

-Lo sé, no me has fallado durante todo este tiempo. Ahora calla, vamos a infiltrarnos.

Deslizándose como una sombra entre las murallas, penetraron en la villa sin ser vistos. Recorrieron varias calles antes de seleccionar la que parecía una familia tranquila y cariñosa. Debía elegir bien.

HAcerándose a la puerta, le depositó en el suelo y le dio un pequeño golpecillo en el mentón.

-Haz lo mejor que puedas Flaky. Y recuerda que más importante que la misión, es que tú permanezcas con vida.

-Sí , Flippy!

Hinchando sus pulmones de orgullo, la joven pelirroja permanecía parada frente a él. Denotaba gran valor al aceptar de esa forma la misión, y la repentina separación del equipo formado hace 3 años. Sus ojos brillaban más carmesi que nunca, iluminados por la luz de la luna. Aun le quedaba inocencia en su esbelto rostro. Siempre sonriente.

Flippy asintió y regreso marchandose entre las sombras. Flaky ya no podía verle, pero nunca dejo de mirar en la dirección en la que su sargento se marchó. Al igual que Flippy guardaba con sumo cuidado en su memoria, la última vez que vio la cara angelical de su cadete.

El trayecto a casa se le hizo eterno.

Por fin llegó a las dependencias de El peloton. Lentamente entró en su habitacion.

No estaba cansado, pero su cuerpo se movió involuntariamente hasta tumbarse en la cama. Estaba acostumbrado a pasar la noche pensando mientras Flaky dormía con él.

Frío.

Esa noche hacia frío. Un frío que se clavaba profundamente en su corazón, al no percibir más el calor de su pequeña cadete.

Enfurecido consigo mismo por abandonar a Flaky, igual que fue abandonado él por sus seres queridos, se levantó y empezó a tirar todo por los suelos. 2 de las 3 estanterías chocaron entre sí, se dirigía a la tercera estantería cuando se paró súbitamente.

Había pisado un objeto. Lo recogió con sumo cuidado, volviéndose a acostar en su vacia cama.

Abrazándolo fuertemente contra su corazón, empezó a sentir un leve calor. Nunca sería lo mismo que su cadete, pero ambos tenían algo en común. Nunca más volverían a verle.

A partir de ese día, todas las noches durmió abrazado a Tedy, el osito de peluche de su amada niñita.

Solo, en aquella sala, en la más profunda oscuridad y envuelto por el insoportable silencio.

Silencio.