Era baja. Más baja que el resto de los soldados, pero claro, quién no es alto visto desde ras del suelo? Los ojos de Flippy, llenos de ira, se clavaban en su cuerpo. Delgado y esbelto, así se veía con el uniforme. Le llamó la atención un dibujo en su mano, parecía el símbolo de su batayon y su larga melena rojiza.

No podía dejar de mirar. Esa imagen le resultaba familiar, aunque nunca antes se había encontrado con aquella mujer. No era una de sus espías. De qué le sonaba entonces? Cuando se paró enfrente de él, deslizó su mano a través de la máscara, desprendiéndola para dejar al descubierto su fino rostro.

Rojo.

Rojo intenso. Sus ojos brillaban. Al igual que su sonrisa.

No podía ser. Aquella niña no podía haber llegado a sargento en la vida. No podía tratarse de su preciada cadete. Le daba por muerta.

-A qué esperas? Acaso me temes ahora que te das cuenta de que tu rival es el gran Sargento Flippy?

-No. No te tengo miedo. Deberías saberlo, Flippy.

-Es imposible.

- Te he estado esperando. Ya tengo suficiente información, aunque creo que ahora no te servirá de nada.

Flaky se agachó junto a Flippy. Recorría con su mano el cuerpo herido de su sargento. Tendría que haberle encontrado antes. Maldecía el haberse retrasado con su equipo en la salida de la villa. Un movimiento brusco, apartó la caricia dirigida a su rostro.

-Eres imbécil! Jamás iba a volver. Te abandoné. No queríamos información, solo deshacernos de ti.

-Eso no es lo que decían tus ojos.

-Mis ojos no son de verdad. Nada de lo que soy es de verdad.

-Mentira. Todo tú eres de verdad para mí .

-Te estás oyendo? Veo que aun eres una crio, pero iluminaré tu ignorancia, para que crezcas de una maldita vez.

-A qué te refieres Flippy?

-No recuerdas nada de tú infancia? No recuerdas a tu verdadera familia?

-No…bueno…recuerdo algo, pero no sé lo que es. Solo sé decirte que todo era rojo y oscuro.

-yo maté a tu familia! Maté a todos tus amigos! Nunca te distes cuenta en todos estos años qué yo destruí tu vida? Tú eras una vulgar niña de la nación que conquisté.

Los carmesi ojos fueron eclipsados por unas lágrimas. Pero su sonrisa se mantenía firme.

-Por qué sigues sonriendo? Debes matarme de una vez. Venga a tu familia. Acaba con su asesino!

Rápidamente, Flaky sacó un cuchillo y se abalanzó contra Flippy.

Nada.

No sintió ningún dolor. Tan solo el calor que antaño había perdido.

Flaky le sostenía entre sus brazos, apretando su corazón contra su pecho. Su angelical rostro rozaba el de Flippy. Solo un susurro rompió aquel instante.

-Flippy, siempre te he querido, y nunca te he guardado rencor.

Aquellas lágrimas no eran de dolor. Su cadete lloraba porque al fin, podía volverse a reunir con él. Y ahora su cara se encontraba empapada. Lloraba por ambos, pues sus lágrimas cayeron en su rostro, recorriendo también sus mejillas. No podía comprender como no le tenía rencor. Él mismo se odiaba, por todo lo que le había hecho. Odiaba en la situación que se encontraba, débil y vulnerable. Pero jamás cambiaria el hecho de haber podido ver a su cadete una vez más.

-Imbécil. No es natural que la gente quiera a un asesino.

-Tú no eres un asesino Flippy, solo alguien que ha sufrido mucho.

-Cállate! Si realmente eres mi cadete, tenme más respeto!

-Jajaja, sí, mi Flippy.

-Ahora que sabes la verdad, acaba conmigo. No quiero que sea otro el que destruya mi existencia. No me gustaría de por si morir, pero si he de hacerlo, me conformo con tus manos.

-Te he mentido sobre mis recuerdos. Sé perfectamente quienes eran mis padres y mi nunca estuve más viva que contigo. Así que, me temo que voy a desobedecer por primera vez una orden tuya. No pienso acabar contigo. Es difícil, pero escaparemos juntos de este lugar.

Escapar juntos. Sería eso posible? Antaño lo había deseado con tantas fuerzas. Pero era un sueño. Estaban rodeados de enemigos, si le veían con él se convertiría en una traidora, y todos le buscarían. No, no podía permitirlo.

-No seas tonta. Esto es la guerra, no hay lugar en el que pueda sobrevivir. Mátame de una vez. Incluso los míos me han abandonado. Flaky…mátame.

-Te demostraré que ya no soy una tonta Flippy, esta vez seré yo quien cuide de ti. No te preocupes tengo un plan.

Flaky depositó dulcemente su cuerpo en el suelo. Poniéndose de nuevo en pié,golpeando unas rocas que hacían que una pequeña cueva se abriera ante sus ojos.

-Bien, paso uno listo .

-No lo intentes más. Volverás a perderlo todo si intentas ayudarme.

-Ya lo veremos Flippy. Bueno esto ya está.

-Pero! Eso es! Flaky, qué pretendes?

-No te preocupes. Ya te dije que tenía un plan. Esto ayudara para que nosotros nos fugemos.

-No Flaky, no pensó ir así. Mátame antes que hacerme eso.

-Aun no entiendes que si te dejo morir aquí, o si te mato, entonces y solo entonces, perderé realmente todo lo que tengo. Tu vida es mi mayor tesoro Flippy y no pienso volver a perderte.-flaky cargo como podía a flippy mientras entraba por esa pequeña gruta que hacia abierto-No hay más tiempo Flippy, mis compañeros me esperan arriba. Bajaran a comprobar que realmente hayas muerto.

-Me da igual! Tú tampoco me entiendes! No debo dejarme ayudar por una chica! Sería tan…tan…

-Flippy, claro que lo sé. Sé perfectamente cómo te sentirás. Yo también he estado vulnerable, solo y rodeado de enemigos cuando me dejaste en la villa, pero sabes qué? Pude seguir adelante porque confiaba en ti. Sabía que nos volveríamos a ver .

Podría sentir algo parecido en aquella situación. Pero nunca sería lo mismo. Sin embargo aquellas palabras retumbaban en su mente. Confiaba en él. En aquel asesino despiadado, que ahora estaba a punto de sufrir la mayor derrota de toda su existencia. Confiaba en él. En un ser que no era humano, ni tampoco maquina. Confiaba en él…

-Por favor Flippy, no quiero perderte. Te defenderé de todos. Mi cuerpo será tú último escudo. Mi cuerpo será tu última arma. Adelante Flippy, confías en mi?

Aquella joven le estaba llevando al infierno. Lo que pretendía era peor que estar en la batalla. Sería como arrancarse el alma.

Pero la dulce voz de la pelirroja sonaba tan confiable, tan cálida, tan tranquilizadora.

Una vez más alzó la mirada hacia su cadete. Sus ojos denotaban determinación. Cumpliría con su palabra? La duda se instauró en su mente, a la vez que una pequeña esperanza surgía desde su rostro. Cuando le miraba así, sentía que podría hacer cualquier cosa. Incluso morir por un instante en sus manos.

Finalmente una sonrisa se esbozaba en su cadete. Una sonrisa que se repitió durante años en sus sueños. Su sonrisa inocente y angelical, que había perdido por su incapacidad de protegerla. Ahora volvía a él.

-…sí…

Horas después de que habían salido de esa zona Flaky se adentro en una cuevacargando a flippy sobre u espalda. Inspeccionando en los alrededores, sentía que lo había conseguido. Poco a poco se internó en ella, sujetando siempre cerca de su pecho a su sargento.

-Flippy, ya está. Ahora solo tenemos que esperar un tiempo. Pero no te preocupes, aun así estaré vigilando la zona .

Lentamente, fue depositado en el suelo. Aun temblaba por los acontecimientos. Odiaba todo y a todos. Inquieto, se desplazaba por el suelo buscando los pies de su cadete. Quería volver a ser abrazado. Se sentía más seguro hay.

-Flippy, espera. Tienes que esperarme aquí. Sé que no quieres estar solo y en el frío suelo. Pero tengo que asegurar la zona. Colocaré unas pocas trampas y volveré .

-Ni hablar, no me vas a dejar aquí tirado, como si me tratase de un animal. No, definitivamente voy contigo niña-

Finalmente Flaky tuvo que llevarle con él hasta la entrada. Desconfiaba de todo el paisaje mientras colocaba estratégicamente las minas y explosivos.

-Listo, no quiero estar más tiempo al descubierto, volvamos por ahora al interior .

-Será lo mejor . Pero creo que has colocado muy pocas. Supongo que temes que me hagan daño mientras estamos en la entrada

Una vez más se internaron en la cueva.

Más relajada, Flaky mira complacido por los resultados a su sargento. El temblor había desaparecido. Sabía que no le gustaba esa situación asique empezó a planear como solucionarlo.

Finas y cálidas gotas caían con la gravedad hasta derramarse en el pecho de Flippy. Este estaba paralizado. No podía creer lo que estaba viendo. Una brillante y afilada hoja atravesaba el esbelto cuerpo de su cadete a la altura del diafragma.

No tenía tiempo para pensar. Súbitamente agarró el filo al tiempo que se encaraba a su enemigo. Era su compañero de equipo, pero eso no impediría que Flaky intentase defender a su sargento con todas sus fuerzas. Ella ya no era una soldado de ese escuadron, volvía a ser un componente del pelotón de Flippy.

Con inesperada furia, ambos combatieron sin importarles el resultado. Solo querían ganar.

Una nube de polvo se levantó con el estallido. Las minas explosivas de la entrada reaccionaron con la pequeña temblor de suelo, estallando a su vez. Miles de rocas se desprendían cerrando la entrada a la cueva. Todo se volvió oscuro y silencioso al poco tiempo.

El estruendoso ruido de las explosiones, sacaron de su trance al indefenso Flippy.

-Flaky? Qué demonios ha hecho? dónde estás?

Cuando todo acallo, se desplazó silenciosamente entre las piedras que cubrían el suelo. No sabía cuál era el resultado de la batalla. Si se encontraba con el enemigo, sería su fin, pero sentía la impetuosa necesidad de ver a su cadete.

Un bulto en el suelo se observaba a lo lejos. Desplazándose lo más rápido que le permitían sus brazos, Flippy se aproximo. Cuando estuvo a su lado se paró junto a su cabeza, rodeado de un charco de sangre inmenso.

-Flaky?

Acariciaba con sus dedo el rostro de su cadete. Estaba frío. Sus ojos permanecían cerrados. Su sonrisa había desaparecido.

-Flaky! No me hagas esto! Tú no puedes abandonarme como los demás!.

Lentamente, acariciaba el lacio cabello de la pelirroja. Esperando que ese movimiento le devolviese su espíritu. No había respuesta.

Diez segundos.

Los diez segundos más largos de su vida, junto a su amada cadete. No se atrevió a separarse de ella.

Levemente uno de los parpados se abrió. La imagen era borrosa, pero podía distinguir un pequeño ser a su lado. Estaba bien. Lo haba conseguido. Lo había defendido como prometió.

-Flippy…

-Flaky, no te esfuerces conserva tus fuerzas. Te pondrás bien, ya lo veras

Sabía que no podría respirar por esa herida, al tiempo que se desangraría por estar cortada la arteria abdominal. Pero debía decirle muchas cosas. Quería pedirle que se fuesen lejos. Quería que viviesen juntos para ía tantas cosas…

-La salida…está bloquead…permanece aquí…a salvo…

El brillo de sus ojos se desvanecía poco a poco.

-Flippy…yo…te…amo…

Finalmente sus ojos se apagaron. Su cuerpo descansaba ensangrentado. Inmóvil. Nunca más se volverá a levantar. Nunca más volvería a abrazarle. Nunca más se borrara de su rostro su fe. Pues como siempre, quedó parada, frente a Flippy. Eternamente sonriente.

No pudo más que abrazarse a su rostro. Soñando que se volverían a encontrar.

Solo, en aquella cueva, en la más profunda oscuridad y envuelto por el insoportable silencio.

Sonriente.