Aquel muchacho se encontraba parado a un lado del camino, con la mirada en las nubes.

Tenía el pelo corto y brillante, de un color verde oscuro. Su cuerpo era esbelto. No podía ver nada más. Solo su espalda.

-Hey! Puedo ayudarte en algo? Vas hacia Harihama?

Sin miedo, se giró para responderme. No podía creérmelo. Sus ojos eran verde intenso.

Era imposible. Recuerdo que murió en la guerra de hace 3 meses. O al menos se le dio por muerto, es cierto que nunca se encontró su cadáver. Realmente este muchacho es él? No me cabe duda. Si no es él, es su gemelo.

-Vaya! Es toda una sorpresa verte con vida Flippy. Pensé que habías muerto en la guerra. Sabes que se te considera un traidor verdad? Ten cuidado si vuelves allí. Qué has venido a buscar en este país?

-Tú también eres un traidor Sneaky, y sin embargo veo que vives muy bien en tu villa. De todas formas no puedo volver a la mía. Es cierto que morí hace 3 meses.

-Estás loco?

-No me quedo otra opción estúpido traidor! Si tú no hubieras abandonado tu puesto, no habría tenido que ocurrir. Flaky seguiría vivo!

-No. Te equivocas. Si Flaky murió fue porque no pudiste defenderle.

-Calla! Tú qué sabrás? Pero eso ya no importa. Viajo buscando el método de devolverle la vida.

-Estás seguro de eso? Yo no la reviviría. Piénsalo bien. Y si cuando le traigas ya no es la mismo? Deberías dejarle descansar. Si tanto ansias estar con ella, porque no terminas con tu existencia Flippy?

-La única existencia que debería desaparecer es la tuya. No oses volver a insinuar que debería dejar de serlo.

-Entonces siempre tendrás el mismo problema. Y cuando lo traigas a la vida, envejecerá lentamente y volverá a morir. No solucionarás nada.

-Y qué pretendes que haga! Matarme! No puedo hacerlo!

Sneaky le lanzó una navaja sin intención de herirle. Más bien parecía como que se lo prestase por un momento.

-Aunque te de miedo, es la única solución viable para ti, al menos que quieras estar tú solo.

-Solo. No. Ya no aguanto estar solo. Todo lo que antes amaba ya no me importa.

-Y bien, seguirás huyendo de tu deber?

-No. Pero no puedo irme así. Por tu traición deberás hacerme un favor. Busca una pradera tranquila y entierra allí este cadáver.

-De acuerdo, me parece justo. Dale recuerdos a la pequeña Flaky de mi parte cuando le veas.

Su pulso temblaba, pero el tenía razón. Debía acabar con lo último que le quedaba. La última parte del escudo que creó hace muchos años. Ese era el último impedimento para poder estar con los demás. Para dejar de estar solo. Para reunirse con su ángel.

Levantando con dificultad los brazos, miro hacia el cielo. Unas palabras fueron susurradas antes de dejar caer la navaja sobre él.

-Pero bájalo más, no te lo has clavado.

-No puedo, mis brazos no me responden.

-Cómo no te van a responder si los manejas tú?

-Te digo que no puedo imbécil!

Los brazos se detuvieron a escasos centímetros del corazón. Por más que intentase terminar lo que empezó, no conseguía avanzar ni siquiera un milímetro. No comprendía que sucedía.

-Flippy…No lo hagas. Sé que te da miedo morir. No lo hagas por mí.

-Flaky?

-Qué dices Flippy?

-No quiero que sufras por mi culpa Flippy.

-Dónde estás? No te veo Flaky.

-De qué estás hablando? Te has vuelto loco?

-No la oyes Sneaky?

-Oír qué?

-Cállate! No me dejas oírle! Flaky dónde estás?

-Siempre estoy contigo…pero es la primera vez que me oyes…

Su voz empezaba a perder fuerza. Flippy miraba en todas las direcciones posibles. No podía parar de buscarle. Parecía que se había vuelto loco.

-Flaky? Habla más alto! Flaky? Flaky!

-Ya basta Flippy. Es suficiente por hoy. Ven, vayamos a mi refugio. Allí podrás descansar.

Agarrando por los hombros a Flippy, le condujo hasta una casa secreta de Sneaky, en las afueras de Harihama. Flippy seguía intentando escuchar de nuevo a Flaky, pero no lo conseguía. Paso todo el día sentado en una esquina, con la mirada perdida.

-Yo me tengo que dormir Flippy. Tú puedes quedarte aquí hasta que te encuentres mejor. Buenas noches.

Sneaky pensó que ya no tendría solución. Aquel ser lo había perdido todo. Incluso la razón.

Silencio.

La casa permanecía en silencio y completamente oscura.

Cansado, Flippy dejó caer la cabeza sobre sus rodillas.

-Quizás soñé despierto. No he podido escucharle. Sneaky no lo hacía. Es una ilusión.

Un susurro era llevado por el viento que entraba a través de la ventana.

-F...n…e…s…

-Flaky? Habla más alto!

-Flippy no estás soñando .

-Flaky? No, qué es lo que me ocurre?

-No te ocurre nada, es solo que no me puedes escuchar. Pero quiero que sepas que estoy a tu lado.

Era cierto, sentía una leve caricia en su corazón. Pero en la sala no había nadie. Era realmente su cadete?

-Cómo puedo hacer para oírte?

-No lo sé. Solo relájate. Vuelve a estar en paz contigo mismo al igual que hiciste cuando decidiste reunirte conmigo .

Cerró los ojos. Intentaba controlar su respiración. Relajarse. Tenía que relajarse. Poco a poco su mente se fue quedando en blanco.

-Abre los ojos Flippy.

Allí estaba, sentado junto a él. Sus ojos brillaban como la luna llena. Podía verle claramente. Como si nunca se hubiera muerto. No había cambiado nada, ni siquiera su sonrisa.

-Por qué no me has hablado antes?

-Claro que lo he hecho, pero tú no me escuchabas.

-Yo…No pensé que te volvería a ver en vida.

-Renuncie al cielo Flippy. Me he quedado en lo terrenal. Así podré estar a tu lado. No vuelvas a intentar suicidarte .

-Qué has hecho qué? Imbécil! No debiste haberlo hecho, y ahora qué pasará con tu alma?

-Nada, vagará por siempre en este mundo. Siempre he sido tu guardián desde ese día Flippy.

-Pero me cuesta verte. Te empiezo a perder de nuevo.

-Eso es que no te estas concentrando. No estás relajado.

-No quiero esto! Yo quiero que estés a mi lado y poderte tocar! Poder ver tus profundos y brillantes ojos!

-Solo podrás si mueres Flippy.

-Morir…sabes que me da miedo…pero si me prometes que estarás ahí cuando….bueno…cuando muera…no me importa sufrir un instante.

-No hace falta que sufras para morir , túmbate e intenta dormir.

-No, explícate mejor. Cómo lo puedo hacer sin sufrir?

-Ahora soy un alma errante, puedo desprender la tuya. No duele como la muerte física.

-Y no sería más fácil qué te intentase revivir? Sé que Riuk tenía una base con miles de experimentos. Estoy seguro que con alguna podré devolverte a lo terrenal.

-No. No creo que sea buena idea. Aunque mi vida haya sido corta, también ha sido plena. No me importa estar muerto si con ello tú estás bien Flippy. Revivir…como un zombi?

-No! Claro que no! Serias como siempre…

-Estás seguro? Cómo lo puedes saber?

-No lo sé! Pero…yo no quiero morir. Y si quiero estar a tu lado es la única forma!

Frías lágrimas acariciaban las mejillas de Flippy. Flaky abrazó fuertemente su tembloroso cuerpo. Le dolía verle así. Dulcemente secó su rostro y le obligó a tumbarse sobre sus piernas, mientras acariciaba su pelo.

Flippy se enrolló sobre sí mismo, apoyando la cabeza en las etéreas piernas de su cadete. Por qué las cosas tenían que ser tan complicadas siempre? Si pudiesen estar así para siempre. Se sentía tan bien en ese momento.

-Juras que no me dolerá Flaky?

-Jamás me atrevería a hacerte daño Flippy.

Cerrando los ojos, Flippy se iba perdiendo en sus sueños. Flaky se dio cuenta de que su sargento se había dormido. Era el momento perfecto para separar su alma. Lentamente, bajo sus labios hasta los de Flippy. Acariciando suavemente sus mejillas, respondía al susurro de Flippy en su intento de suicidio. Finalmente, sus labios se juntaron cálidamente con los de su sargento. Aquel beso duro apenas unos instantes, pero para la joven Flaky el tiempo se paró.

Los suaves labios de su cadete le despertaron. No se esperaba aquella muestra de afecto por parte de ella. Pero no se apartó. Continúo con más pasión.

Un golpe asustó a Flippy, separándose rápidamente de su cadete. No quería que Sneaky les viera así. Clavó la mirada en la puerta, esperando a su anfitrión.

-Flippy, tío Sneaky duerme en la habitación de al lado.

-No, le he oído, se ha debido dar un golpe con algún mueble.

-Jejeje.

-De qué te ríes ahora?

-Lo que has oído es caer tu cuerpo al suelo.

Sorprendido, miró al suelo. Su cuerpo yacía inmóvil a sus pies.

-Ese…soy yo? Pero si me estoy vendo hay, entonces…

-Flaky, qué ha pasado?

-Lo que pasa es que ya podemos estar eternamente juntos Flippy.

-Ya? Pero, si no he sentido nada. Cuándo? Solo noté tus labios y…

-Te dije que no te dolería, no es así ?

Una luz intensa iluminó el alma de Flippy. Se sentía tan cálido por ella.

-Te vas Flippy?

-Eh? A dónde?

-Esa es la puerta al cielo…

-Entonces vamos Flaky, recorramos este sendero juntos.

-Yo…no puedo Flippy…rechacé el cielo.

-Pero qué dices? Usa mi camino, ven conmigo.

Colocándose a su lado, Flaky abraza fuertemente a su sargento. El espíritu de Flippy empezó a elevarse, dejando atrás a su cadete.

-Flaky! Qué haces? Ven conmigo!

-No puedo…lo intento Flippy, pero el cielo está cerrado para mi alma.

-Siempre metiéndote en problemas! Cómo se cancela esto?

-Cancelarlo? Jajaja

-No te rías! Que me voy sin ti! FLAKY!

-Solamente niega el querer subir. Haz un juramento que te ate a lo terrenal.

-Un juramento? Cómo cuál?

-El mío fue que debía proteger a un ser amado por el resto de mi eternidad.

-Yo no puedo decir eso! Piensa Flippy, no puedes irte tan arriba. No quiero subir al cielo porque….porque juro que…

-Flippy se te acaba el tiempo, ya casi desapareces del todo!

-Cállate! Estoy pensando!...porque juro que…que nunca más abandonaré a mi cadete, este donde este!

Lentamente su alma volvía a tomar forma, descendiendo hasta el suelo. Cuando posó sus pies en la alfombra, el rayo de luz se desvaneció. La única luz que entraba en aquella habitación era la de la luna.

Rápidamente, Flaky se coló entre sus brazos hundiendo su larga melena en su pecho.

Por fin estarían juntos. Aunque no era la forma en la que se lo había imaginado. Flippy abrazó a su querida cadete, mientras intentaba relajarle. Había empezado a llorar.

-Venga ya! Si eres todo una mujercita, deja de llorar. Estarás contenta, me has condenado eternamente a estar contigo.

-Snif…Tú elegiste ese juramento Flippy. Pero soy tan feliz, gracias por permanecer a mi lado

-Qué tonterías dices?, no tenía otra opción. Quién si no iba a cuidar de una muchacha tan torpe?

Cogiéndole de la barbilla, le obligó a mirarle a los ojos. Sus ojos le devolvían la luz de la luna, aunque más cristalina debido a sus lagrimas. Lentamente acerco sus labios fusionándolos con los de su cadete.

Aquella noche sería la primera noche que Flippy tomaría a su cadete.

Al día siguiente, Sneaky encontró el cuerpo sin vida de Flippy. Por fin lo habían conseguido. Cumpliendo con su castigo, les enterró en una pacifica pradera. En la lapida se podía leer:

"Aquí descasan amores muy distintos. Pero ambos unidos al fin"

Con el tiempo se creó una leyenda. Se decía que si paseabas por la noche cerca de la tumba, podrías escuchar a dos jóvenes. Siempre susurrantes. Siempre riendo.

Allí vivirían a lo largo del tiempo.

Sonrientes.

Juntos, en aquella pradera, en la más profunda e imperturbable tranquilidad.

Fin