Spirits
Cap. 2: El ritual que nadie debía conocer
-Wow… esa cosa con la capa fue genial-Alfred, sin aviso alguno, revisaba por debajo de la capa del mago
-Podrías dejas de hacer eso… -una venita saltaba en la frente de Arthur al decir eso, pero al estar distraído con el espadachín, cierto movimiento del pervertido le tomó por sorpresa
-Debí suponer que eras tú mon amour…-dijo Francis al tomarle del mentón, provocando que se pusiera rojo el mago y le mirará enfadado
-Si no me sueltas te patearé el trasero ahora mismo-y de un manotazo se quitó la mano de Francis de encima-lamento que vieran eso… ¿de qué se trata aquello que a nadie más podían decir?
-De la misma manera que has desconfiado de nosotros por venir con Francis, ahora soy yo quien te pide una prueba de que eres un verdadero mago-Roderich le miró desafiante y el mago le regresó la mirada
-Me parece justo… ¿qué clase de prueba quieres? ¿Magia ofensiva, defensiva o mi especialidad?-Arthur sonaba muy confiado y de alguna manera eso le gustaba al cazador
-Siéntete libre de hacer lo que gustes…-todos esperaban atentos a cualquier movimiento de ese mago de ojos verdes
-Haré algo grande para que no les quede duda alguna-entonces, Arthur se quitó el arete colgante que portaba en la oreja derecha, transformándolo en un báculo. El objeto era corto, con unos brillantes cristales blancos en la punta.
Luego, chasqueó los dedos de su mano izquierda, acción que provocó que su sombra se moviera, desplazándose por el piso hasta desprenderse de sus pies y luego levantándose, formando otro ser idéntico, pero de profundos ojos negros.
-¡Starlight!-llamó, y de la nada llegó volando una estrella del tamaño de la palma de su mano-transfórmate en espejo, por favor-la pequeña estrella obedeció y tomó la forma de un espejo dorado de cuerpo completo, donde ahora Arthur se reflejaba. El mago extendió su mano hacía el reflejo y del espejo salió esa misma mano para tomarse de la que le era ofrecida, de la misma forma salió todo el reflejo del mago, dando ahora un total de tres.
-La triada está completa…-dijo Arthur, y su sombra y reflejo se tomaron de las manos con él, formando un triángulo entorno al báculo que ahora flotaba- ilusión de alto grado: ¡invisibilis!-los tres se iluminaron y todo a su alrededor comenzó a desaparecer
-¿Qué diablos…?- Gilbert miraba como la ciudad entera desaparecía dejando solo a sus acompañantes. Para cuando la magia dejó de actuar toda la ciudad con sus habitantes había dejado de ser visible.
-Ya veo que tu magia es real-dijo Roderich mientras el espadachín y el demonio trataban de comprobar si los edificios seguían ahí, cosa de la que dolorosamente se dieron cuenta al chocar con un muro invisible
-Fue todo un gusto hacerte una demostración-Arthur y sus copias le reverenciaron
-¿Qué fue todo eso?-dijo Alfred acercándose al mago
-Es una ilusión… mi especialidad, la magia blanca que engaña a los sentidos, en este caso sólo es visual-mientras hablaba, el reflejo regresaba al espejo y se desvanecía dentro, y la sombra recobraba su forma a los pies del de ojos verdes
-¿Y eso?-siguió preguntando curioso el joven Jones al ver la estrella volver a su forma
Arthur tenía una expresión fastidiada-…
-Te pido le tengas paciencia, él viene del Nuevo Reino y no conoce la magia-el de cabellera oscura le pidió ese favor mientras acomodaba sus gafas-además tenemos asuntos importantes de que hablar…
-Adelante, dime la razón para requerir mis servicios- dicho eso chasqueó los dedos y la ciudad se hizo visible una vez más
-Espero que tú seas capaz de darme más detalles sobre un ritual que requiere el sacrificio de un alma de cada elemento
-…N-No me jodas-la expresión de Arthur era de puro terror, palideciendo y ensombreciendo su rostro-¿dime donde escuchaste eso?
-Me temo que es un hombre llamado Sadiq Annan quien busca esos ingredientes, él ya tiene aliados, pero… lo que de verdad quiero saber es ¿en qué consiste ese ritual?-Roderich veía como el mago no salía de su asombro, como si le hubieran dicho la cosa más terrible del mundo
-Mierda… ese no es un ritual-dijo Arthur y por su rostro ya caían pequeñas gotas de sudor frio-es una profecía antigua, sobre el fin del mundo
Todos los presentes se miraron los unos a los otros. El problema era más grande de lo que imaginaban, y eso que Alfred pensaba que Edelstein exageraba.
-¿Por qué ahora…?-pensaba el mago una y otra vez-maldición… les contaré todo-intentó tranquilizarse-la profecía cuenta que en un momento especial, se revelarán los ingredientes y los pasos a seguir para alcanzar la inmortalidad… esos ingredientes son las almas de unos sacrificios en específico, no puede ser cualquiera, tienen que ser las almas más brillantes de cada elemento: agua, fuego, viento, tierra, oscuridad y luz; en ese orden-cerró los ojos con pesar y continuó- para atrapar esas almas es necesario primero reunir unas gemas especiales para contenerlas… y para ser activadas se debe ofrecer "el cuerpo sin alma" y "el alma sin cuerpo"
-Entiendo-Roderich asimilaba la información- pero… dices que es una profecía, lo que significa que…
-Que está destinada a cumplirse, es casi imposible detenerlo una vez que comience-Arthur ya se veía más tranquilo-les ayudaré, no tenemos demasiado tiempo que perder, creo que si logramos frenar todo antes de que el primer sacrificio de los elementales se lleve a cabo… tendríamos una oportunidad de impedir que suceda
-Antes que nada… dime tu precio-el joven de gafas sabía lo que era de conocimiento común: los magos son personas ambiciosas y egoístas, que no moverían un dedo por alguien sin recibir algo a cambio
-Yo no tengo un precio… mi ayuda se las brindaré sin cobrar un centavo
-¡Genial! Otro gran héroe como yo-gritó entusiasmado el espadachín
-No me compares contigo, mocoso… tengo mis razones para querer ayudarlos-el mago fulminó con la mirada al más joven que no pareció afectarle en nada-en fin… ¿tiene ya un plan?
-Algo así… pensaba en reunir aliados y ya sólo me faltan los hermanos Vargas-la desconfianza brillaba en los ojos de Roderich, podía entender que gente como Alfred pudiera tomar el riesgo que la misión suponía sin pago alguno, pero los magos, esa era una historia muy diferente, su padre se lo había advertido antes, claro que ahora no tenía más remedio que confiar, un poco al menos.
-Sé de ellos…-Arthur no dejaba de pensar un montón de cosas que le mantenían visiblemente intranquilo-por ahora lo mejor será ir a descansar para salir mañana temprano, si gustan pueden quedarse en las habitaciones de arriba del bar…
-Suenas más amable y lindo de lo que recordaba-comentó Francis, mismo que no le había quitado la mirada de encima al mago
-Tú no me hables… no se me olvida lo que me han hecho los Bonnefoy –dijo Arthur recordando en especial al abuelo del pervertido que tenía enfrente
La mirada de Arthur indicaba que tenía un gran rencor con Francis, y a éste no parecía importarle mucho; de cualquier forma era poco conveniente que esos dos se pelearan-les pido resuelvan sus diferencias después… ahora creo que aceptaremos tu oferta- Roderich fue el primero en caminar a la entrada del callejón y los otros le siguieron
-¿Qué le hiciste al mago cejón?-preguntó discretamente Gilbert a su amigo rubio
-… Ah~ hace mucho tiempo le robe un beso, y mi bisabuelo hizo lo mismo según me parece-contestó mientras Arthur pasaba enfrente del joven cazador.
Cuando todos estaban fuera del callejón, Roderich mandó llamar a Elizabeta, para presentarle al mago que de ahora en adelante les ayudaría en su misión.
Arthur les explicó que arriba de la taberna tenía tres habitaciones donde podrían dormir. Fue Roderich, como líder, quien repartió el acomodo de todos ellos en esos cuartos, es así que, Francis dormiría con Gilbert y el joven Edelstein compartiría el cuarto con Elizabeta.
-…Así que, Alfred, tú dormirás en el mismo cuarto que Arthur ¿todos de acuerdo?-no es que realmente les estuviera preguntando su opinión, era más bien su forma de asegurarse de que sus órdenes habían quedado claras
No hubo replicas, a pesar de que Gilbert no toleraba que Elizabeta fuera la favorita de su amo y la cuidara tanto sin realmente necesitarlo, porque él mejor que nadie sabía que la quimera era muy capaz de cuidarse sola.
-Bien, ahora… Alfred, ayúdame con algo de equipaje-el espadachín se apresuró a seguir al joven de gafas. El resto de sus compañeros entraron, y el mago sólo le dijo al de ojos azules que lo esperaba en la segunda puerta de la planta alta.
-¿Pasa algo?-cuestionó Alfred apenas se quedó solo con el cazador, ambos dirigiéndose al carruaje que permanecería cerca de la cabelleriza posterior a la taberna
-En realidad sí, quisiera pedirte que mantengas bien vigilado a Arthur-decía mientras el del nuevo Reino subía a la parte trasera del carruaje para así bajar la maleta que el otro necesitaba
-No veo por qué, se ve que es buen tipo
-Alfred, no sabes nada de los magos… ellos son humanos que han dejado de serlo, tienen vidas tan largas que pierden el interés en el mundo que los rodea, sólo preocupándose por sí mismos-Roderich le indicó cual valija necesitaba y pronto el espadachín ya la tenía
-Yo creo que Arthur es bueno… pero si tú lo dices, no me despegaré de él- tras esa pequeña conversación, los dos regresaron al interior de la taberna, pasando de largo hasta unas estrechas escaleras que conducían a la planta alta.
Elizabeta estaba parada fuera, esperando a su amo, y cuando este llegó entro sonriente a la que sería su habitación. Casi de la misma manera, Arthur salió de la puerta que previamente le había indicado al de ojos azules.
-Disculpa…-Roderich llamó al mago-te pido de favor instruyas a Alfred en lo que puedas, como ya te dije el viene del otro lado del océano y no sabe mucho de magia, así que sería bueno si le explicas aquello que no entiende
-Claro, no hay problema-Arthur sonrió, sería como cuidar de un niño, podía ver en esos ojos azules una cierta inocencia que pocos conservan al pasar de los años-siempre que tenga una duda con gusto se la resolveré
-Perfecto, que pasen buena noche-se despidió Roderich entrando en su cuarto y cerrando la puerta tras de sí
Los dos rubios, que ahora estaban solos, hicieron lo propio al entrar a su habitación. Igual que en las otras, no había más que una pequeña mesa, un buró, y la pequeña cama.-Si quieres puedo dormir en el piso-ofreció Alfred mientras el de ojos verdes encendía una vela para iluminar el lugar
-No hace falta-Arthur se quitó la capa, y como si la arrojara al aire, se formó una segunda cama con la prenda
-No dejas de sorprenderme-dijo alegremente el espadachín que comenzaba a despojarse de su armadura- ¿y tu estrella?
-¿Starlight?... le pedí tomara forma de cama para que pudiera dormir Roderich-dijo Arthur recostándose en la cama recién hecha, pensando en que no le interesaba las incomodidades que Francis y Gilbert pudieran pasar al compartir la cama.
-¿Puedes transformar a esa cosita en muchas otras?
-¡No es una cosa! Starlight es mi espíritu familiar-Arthur había comenzado a hablar enfadado, pero al ver la expresión confundida del otro, supo que en verdad no intentaba molestarle, además de que no parecía tener idea de lo que le hablaba-veras… todo mago o hechicero tienen un espíritu que les acompaña, generalmente perteneciente al tipo de magia que éste maneje… en mi caso es un hada del tipo "estrella", que pertenece al elemento luz
-Ah… entonces la cosita es un hada llamada Starlight-una venita saltaba en la frente de Arthur, pero hacía un esfuerzo sobre humano por no decirle todos los insultos que sabía-suena a que eres un héroe
-¿Por qué?-no entendía la relación que ese joven había hecho
-Es obvio, usas magia de luz ¿no?... así que eres un héroe que busca salvar al mundo-aseguró Alfred ya recostado en la cama que le correspondía
-… En la mayoría de los casos tu razonamiento es bueno, pero no seas ingenuo, muchos seres de luz no son tan buenos como parecen-Arthur se acomodó en la cama y apagó la vela
-Intentas hacerme creer que no eres tan buena persona, pero yo sé que sí lo eres
-Cree lo que quieras… pero por tu propio bien no te involucres mucho conmigo
-Que rudo-dijo Alfred fingiendo estar molesto
-Cállate y duérmete…
-No quiero hacerlo…-casi lloriqueaba el demonio
-Es una orden-recalcó Roderich un poco disgustado con la desobediencia de su sirviente
-Pero… ¿por qué tengo que cambiar de forma?-se continuó quejando el de ojos rojos
-No cabemos todos en el carruaje, y eres el único que puede hacerlo, así que deja de protestar de transfórmate ya en tu forma más compacta
Todos estaban listos para partir, pero claro, ahora que Arthur era parte del equipo, no había manera de que viajaran los cinco chicos en el carruaje conducido por la quimera. Aun con una expresión descontenta, Gilbert procedió a cambiar de forma.
-¿Eso es un pollo?-Alfred miraba a la pequeña ave amarilla que estaba donde momentos antes estuviera el demonio
-¡Tenme más respeto!-habló el pollo que era Gilbert-esta es mi grandiosa forma más pequeña
-Vasta de discusiones, partamos ya-todos los presentes hicieron caso. Gilbert revoloteó hasta posarse en el hombro del joven Edelstein.
El carruaje se puso en marcha, y más rápido de lo que imaginaban ya se encontraban cruzando el camino del bosque circundante a la ciudad portuaria donde el mago vivía-¿A dónde nos dirigimos?-Arthur miraba la vegetación por la ventana, y frente a él, Roderich hacía lo mismo
-Iremos a buscar a Lovino Vargas-le contestó Francis, adelantándose al líder del grupo-y creo yo que después buscaremos a Feliciano
-Ese par no trae más que problemas… pero reconozco que sus habilidades son útiles-el mago pareció ver algo, porque había fruncido el ceño. El de ojos verdes pareció mandar a la estrella, que flotaba junto a él, a algún punto del bosque
-¿Qué pasa?-Roderich no había perdido detalle de las acciones del mago
-Puede que tengamos compañía-Arthur cerró los ojos, sólo para terminar esbozando una media sonrisa-ya decía yo…-y entonces el carruaje se detuvo
Elizabeta había detenido el trote de los caballos, y es que frente a ellos, obstruyendo el camino, había un gigante ente del bosque. El troll(1) era verde como el mismo bosque, con una apariencia calmada, pero sin dejar de ser arriesgado meterse con él.
Los ocupantes del carruaje bajaron para ver lo que pasaba, encontrándose con otras seis personas además del troll-Son ellos, Sadiq y sus aliados-dijo Elizabeta posicionándose junto a Roderich de un elegante salto
En frente al majestuoso ente, seis figuras permanecían de pie, siendo fácilmente reconocido Sadiq, parado en medio del camino-Tanto tiempo sin vernos, Roderich Edelstein
-Lamento no poder decir que me da gusto encontrarnos de nuevo-el de gafas estaba dispuesto a encarar al sujeto enmascarado, pero Arthur se adelantó unos cuantos pasos
-Hola, Lukas-saludó amistosamente el mago
De entre los extraños, un joven de estatura media y con una túnica cubriéndole por completo, sólo dejando a la vista la mitad de su rostro; correspondió con una pequeña sonrisa-Hola, Arthur… -se quitó la capucha revelando un corto cabello rubio, del cual parecía flotar ajeno un mechón enroscado- esperaba que pudieras unírtenos
-Lo siento, han llegado tarde para eso… además, será más entretenido para nosotros estar en bandos opuestos-Arthur hablaba con una familiaridad tal, que parecía que fuera un muy buen amigo suyo
-Eso parece… una lástima de cualquier forma-aseguró soltando un pequeño suspiro, luego miró a su líder con su par de pupilas azules, esperando sus palabras
-Bueno, también lamento que no seas uno de mis camaradas-dijo Sadiq haciendo ademanes que compensaban el que su cara estuviera tras su inseparable mascara-aun así, permíteme ofrecerte un lugar en mi equipo, cuando gustes serás bien recibido
-Aprecio la oferta, pero la declino-Arthur endureció su expresión al dirigirse al enmascarado
-Si eso era todo lo que pretendías… te pido nos dejes pasar-Roderich sabía que no sería tan fácil
-Eso no… ¿Crees que no sé lo que haces?-con un movimiento de la mano de Sadiq, los que le acompañaban parecieron ponerse en posición para atacar en cualquier momento-intentas detenerme, ahora veamos si puedes-dicho eso, él mismo sacó su espada turca(2) y sus compañeros le siguieron lanzándose al ataque.
No quedándoles ninguna opción más que pelear, Roderich y compañía hicieron lo propio, enfrascándose en la primera batalla entre esos dos grupos opuestos.
- Par Dieu, no esperaba encontrar a un honorable soldado del Sagrado Reino de Oriente-Francis tenía como oponente a un delgado y pequeño joven, de elegantes atuendos de dicho reino, además de portar una reluciente katana que rápidamente chocó contra el sable del estafador
-Si aprecia su vida no peleará conmigo-habló el joven de cabellera negra-mi nombre es Kiku Honda, soy un samurái de primera clase, y no dudaré en matarlo si es necesario
Francis no dijo nada más, necesitaba concentrarse en la pelea, o la amenaza se haría verdad. El de cabellos largos era bueno con su arma, siempre lo había sido, pero tenía tanto tiempo sin usar esa habilidad que temía haber perdido su destreza en batalla.
Por otra parte, Alfred, con ese arrojo que le caracteriza, buscó pelear con el que consideró el tipo más desafiante entre ellos, y ese era un rubio alto cuya arma era un gran hacha labrys. No hubo palabras entre los dos, se veía que ambos ansiaban el encuentro ante todo, así que no tardaron en volar chispas del choque de los metales de sus respectivas armas. El espadachín estaba gratamente sorprendido, el mercenario con el que peleaba tenía una gran agilidad a pesar de su tamaño y arma.
-Nada mal, pequeñín-dijo aquel rubio mercenario
-Lo mismo digo, grandulón-Alfred sólo podía pensar en lo mucho que presumiría de haber vencido a ese hombre
Gilbert tardó un poco en reaccionar, porque estaba en su forma más inofensiva. Pero apenas volvió a ser el joven de cabellos blancos y ojos rojos, buscó un oponente digno de su grandeza. Miró a su alrededor, viendo a sus compañeros peleando, para terminar encontrando al único oponente posible.
-¡HA! Pobre sujeto, te ha tocado el reto de vencer al grandioso yo-Gilbert hizo aparecer una espada negra entre sus manos-¿qué? Tienes tanto miedo que ni siquiera sacarás tu arma
-¿Miedo…? Yo no conozco el miedo, da-era una voz tan calmada que sin duda asustaría a cualquiera. Ese hombre era alto, con vestimentas del Sagrado Reino, pero mucho más abrigadoras que las del joven samurái. A cada paso que daba, el suelo bajo sus pies se congelaba, y se podía percibir una corriente de gélido aire a su alrededor
-¿Q-Qué carajos eres?-Gilbert reía nervioso, ese tipo no era normal, incluso podía sentir un aura tan oscura como la propia
-¿Has oído hablar de los titanes de hielo?-el demonio palideció al oírlo, y luego de eso, el sujeto sacó lo que parecía ser una lanza-espero que grites mucho…
Al mismo tiempo, Roderich sostenía un duelo con Sadiq, y Elizabeta con un joven de expresión fría que le estaba causando muchos problemas, ya que la especialidad de la chica quimera era la lucha cuerpo a cuerpo, y éste no le dejaba acercarse usando un frailecillo, que perecía ser su espíritu familiar.
-Veo que tienes un joven aprendiz-decía a Arthur, que en medio de todo aquello, permanecía estático al igual que Lukas
-Sí, es muy talentoso-el hechicero volvió a poner su rostro inexpresivo-ha llegado el momento de que peleemos una vez más-ahora levantó una de sus manos repletas de anillos, dándole la orden a su troll de que avanzara estremeciendo la tierra
-Siempre es un gusto pelear contigo-Arthur hizo aparecer su báculo y con él, lanzó un conjuro sobre Starlight, haciendo crecer al hada tanto como para igualar las dimensiones del otro espíritu familiar
Durante unos minutos las cosas no cambiaron mucho, todos eran tenaces adversarios, no retrocediendo ni un solo paso. Por una parte Roderich estaba complacido, el equipo que había reunido era más que bueno, estaban al nivel del enemigo y eso era grato para él como líder.
-Lukas… tú sabes que nosotros podríamos sostener esta batalla por días, incluso semanas-habló Arthur al cabo de unos minutos más, en los cuales sus familiares forcejeaban intentando echar para atrás al otro. Así mismo, el mago se encontraba lanzando un rayo de luz que era repelido con un círculo mágico de un anillo del hechicero-pero nuestros compañeros comenzaran a caer pronto…
-Sé a dónde quieres llegar, debemos detener todo esto, al menos por ahora-Lukas bajó las manos, desactivando su anillo después de ver que Arthur hacía lo mismo al cesar su ataque.
Ahora, mago y hechicero extendieron sus manos, pero no para continuar atacándose. Arthur recitaba un antiguo conjuro que pronto se manifestó como un aura verdosa a su alrededor. Lukas también concentraba su magia, pero él lo hacía sobre un brazalete de los muchos que trajera en cada brazo; en el trozo de metal, la inscripción mágica brillaba cada vez con más intensidad.
-Nos veremos pronto, Arthur
-Así será, Lukas…-apenas se despidieron, todos desaparecieron del lugar
Desconcertados, ahora se encontraban en el interior de la descuidada mansión de los Bonnefoy.
-¿C-Cómo llegamos aquí?-Francis aún tenía la respiración agitada y empuñaba el sable
-Lo lamento, no podía permitir que continuáramos así-Arthur tranquilamente se paró en medio del salón en donde estaban ahora-si dejaba transcurrir más esa batalla, íbamos a perder a algunos miembros del equipo
-… Estoy de acuerdo-Roderich acomodaba sus gafas tras guardar su espada-buena decisión, Arthur
-¡Oye! Yo estaba por derrotar a ese tipo-Alfred se quejaba guardando su espada, pero lo cierto es que se veía bastante herido, tenía un horrible corte en su hombro izquierdo, además de lucir agotado
-¡Claro que no, tonto! De haberte dejado, Simon te habría matado-Arthur caminó fastidiado hasta el espadachín- …así que sé agradecido y quédate quieto, voy a curar tus heridas.
Uno a uno, pasaron a que Arthur les curara sus heridas y restaurara sus energías-no sabía que los magos pudieran hacer eso-decía Alfred mientras el de ojos verdes terminaba de aliviar a Francis. Para sanar a sus compañeros, Arthur emanaba una luz dorada de las palmas de sus manos.
-No muchos pueden… aunque sería más correcto decir que nadie más, Lukas y yo somos los únicos que quedamos después de tantos años
-Es verdad… quiero saber que hay entre ustedes-el de cabello más oscuro no había olvidado como se habían hablado esos dos
-Somos conocidos, y como no serlo, soy el último mago y él el último hechicero, pero me alegra ver que tiene un aprendiz-Arthur hablaba melancólico al respecto
-¿Hay diferencia?-Alfred preguntó aun con una mueca inconforme por lo sucedido con su duelo
-Claro que la hay, los magos usamos la magia a través de nuestro cuerpo, y los hechiceros por medio de círculos, pentagramas y pociones-Arthur se levantó, pero parecía que estaba por caer de nuevo en el sofá donde estuviera sentado-… he ocupado demasiada de mi magia-Starlight flotaba junto a él, preocupada por su repentina falta de energía
-Todos necesitamos descansar, mañana reanudaremos nuestro viaje
-Me alegra tener a alguien tan eficiente conmigo-Sadiq, y todos sus compañeros, estaban en un lúgubre castillo, que era su guarida-en verdad, excelente trabajo al sacarnos de ahí, Lukas
-¡Ese es mi Lukas!-decía el mercenario abrazando al hechicero
-Basta, Simon…-y al siguiente instante, el troll mandó a volar al mercenario
-Maestro-decía el más joven de todos ellos-¿escapar era lo correcto?
Lukas le sonrió-con el tiempo aprenderás a saber retirarte, "vive hoy para luchar mañana", Egill
-Sí, maestro… ¡ah! una pregunta más-dijo Egill-¿debemos considerar al mago como un enemigo peligroso?
-Arthur es más poderoso de lo que aparenta, sería muy bueno si pudiera enseñarte lo que él sabe, después de todo, él no es un simple mago, también es en parte hechicero
-Yo más bien espero que se nos una-Sadiq estaba sentado en una especie de trono
-No necesitamos a nadie más, da
-Iván, eres muy fuerte, tus habilidades de hielo son únicas en estos tiempos… pero debes aprender que la victoria es más deliciosa cuando tienes todas las de ganar… y por eso juro que ese mago trabajará para mi
N/A: Hola… sé que tocaba oneshot el fin de semana, pero me distraje mortalmente viendo varias películas, lo bueno es que por eso tengo ideas nuevas para fics
En compensación les traigo este cap de Spirits. Ahora ya sabemos lo que Sadiq quiere hacer exactamente, y además Arthur resulta ser muy valioso, ya ven, hasta Sadiq lo desea en su grupo
Pensaba meter a Lovino desde este cap, pero mejor dejémosle todo el siguiente a este tsundere.
Próximo Capítulo: En los verdes campos
Nuestros amigos al fin encuentran a Lovino, este se encuentra holgazaneando en un sembradío de tomates, pero no está sólo, está bajo la protección de Antonio, un joven trabajador y entusiasta, buen amigo de Gilbert y Francis. Pero el castaño del rulo no quiere cooperar, a menos que lo reúnan con su hermano ¿Arthur podrá encontrar a Feliciano?
Dejen reviews por fa! :D
