Aclaración:
1-Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto, yo solo los tomo prestado para poder adaptar esta historia.
2-La historia es una adaptación a SasuSaku, ya que la original esta escrita por Alice Morgan y se titula "Mascarada de amor", en lo personal amo esta historia por eso quise adaptarla a mi pareja favorita. Claro que para ello tuve que cambiarle algunos pequeños detalles.
3-La narración esta tanto de parte de Sasuke como de Sakura, al igual que sus pensamientos.
Advertencias:
CATEGORÍA: "M".
UA, LENGUAJE ALGO SUBIDITO DE TONO Y TENSIÓN SEXUAL.
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Capitulo cinco:
Sakura despertó y se desperezó lentamente sobre el confortable colchón. Se sentía satisfecha: la idea de compartir con Sasuke cada día de las siguientes tres semanas la llenaba de felicidad.
Había llegado a asumir el especial interés que sentía por Sasuke Uchiha. Ya no podía negar que una sola mirada de ese hombre lograba excitarla de una manera increíble. Había algo mágico en sus caricias, y Sakura las deseaba con la misma vehemencia con que un sediento anhela un vaso de agua.
Sabía que, en parte, eso se debía al hecho de haber renunciado a sí misma durante un matrimonio. Tanto su mente como su cuerpo habían madurado en los cinco años de celibato con Sai. La intensidad de su pasión en cada uno de los encuentros con Sasuke demostraba fehacientemente que sus necesidades personales y su floreciente feminidad habían estado reprimidas durante demasiado tiempo.
No había previsto más que un enlace biológico al planear su embarazo. Sólo había calculado una entrega física, que le daría a cambio un hijo y, con el, la dicha de los años venideros.
La muerte de su pequeña hija le había causado una pena difícil de tolerar. Amar a Sora había sido el único fin de su vida. Desde el momento de nacer, la hermosa niña había traído amor y felicidad a todos los que la rodeaban.
Sakura jamás podría olvidar la inmensa ternura que había sentido al abrazar por primera vez a la pequeña. Tanto ella como Sai habían quedado embelesados ante la diminuta niña de cabello negro como el carbón.
Sus ojos jades se llenaron de lágrimas. Intentó serenarse, tratando de convencerse de que la terrible tragedia debía tener una razón de ser.
La muerte de Sai y Sora pertenecía al pasado, la precaria salud del coronel era su preocupación más inmediata y la reaparición de Sasuke, un futuro discutible.
Se incorporó rápidamente cuando oyó el ruido de una puerta que se abría. El corazón comenzó a latirle con fuerza; anticipando la presencia de Sasuke.
Se quedó sin habla cuando vio un pequeño cúmulo de energía que penetraba abruptamente en la habitación, con los bolsillos repletos de trapos y una aspiradora entre las manos.
Sin que Sakura tuviera tiempo de pronunciar palabra, la mujer conectó el aparato y, con los brazos en jarras, se puso a observarla descaradamente.
-Tiene mucha suerte de ser la amante del señor Uchiha –le dijo la criada con brusquedad-. Es un verdadero macho. Todas las mujeres que se alojan aquí lo desean y lo persiguen constantemente, pero él ni siquiera las mira.
-Pero… ¡yo no soy su amante! –exclamó Sakura, y una sombra de pesar atravesó su rostro cuando la otra mujer sacudió la cabeza con expresión incrédula.
-Es inútil que lo niegue, querida. Está durmiendo en la suite del señor Uchiha, así que... –Se encogió de hombros, para indicar que el asunto quedaba finiquitado. –Yo vengo a limpiar los cuartos todos los días y, esta mañana, la cama del señor estaba intacta.
-¡Porque pasó la noche en otro lado! –replicó Sakura, furiosa consigo misma por molestarse en presentar excusas a un miembro del personal. Nadie tenía por qué entrometerse en su relación con Sasuke. Aun así, hubiera deseado encontrar algún argumento verosímil para explicar su presencia en ese cuarto.
El fuerte rugido de la aspiradora puso punto final a la conversación. La muchacha se levantó de la cama y caminó descalza hacia el baño. Respiró con alivio cuando pasó cerrojo a la puerta. Tendría que hablar seriamente con Sasuke para pedirle su cooperación. Si el rumor de que eran amantes llegaba a oídos de su padrino, el anciano podría sufrir otro ataque cardíaco.
Salió del cuarto de baño, vestida con una falda blanca y una camisa de mangas cortas azul. Al acercarse al armario para buscar las sandalias, oyó que la criada cloqueaba como una gallina mientras hacía la cama.
Ambas almohadas estaban arrugadas, al igual que la colcha. Era inútil negar que había tenido compañía durante la noche. Decidió apelar al respeto o afecto que la otra mujer podía tener por Sasuke.
-Mi nombre es Sakura Hatake, señorita…
-Llámeme Tsunade, querida –dijo la criada, al tiempo que acomodaba las almohadas.
-Gracias, Tsunade. Me gustaría pedirle que me guardara un secreto, si es posible.
-Claro, señorita Hatake. No soy de las que le gusta andar con chismes.
Luego de estirar el cubrecama, la mujer comenzó a lustrar los muebles con una eficiencia que revelaba muchos años de práctica.
-Bueno, Tsunade, apreciaría que no le dijera a nadie que me estoy alojando en la suite privada del señor Uchiha. He venido con mi padrino y su mayordomo, y puede haber problemas si él llega a enterarse de este arreglo. Yo misma ignoraba que este cuarto formaba parte de la suite privada de Sasuke.
Sakura se colocó un par de pulseras blancas en la muñeca y echó una mirada a la expresión satisfecha de la criada.
-Comprendo. Su padrino es el anciano del primer piso que no anda muy bien de salud. No se preocupe, me mantendré callada, y veré que las demás muchachas tampoco abran la boca. No es que haya secretos en un lugar como éste, pero todas sabemos muy bien cuándo hay que ser discretas.
-Le agradezco, Tsunade. Sabía que podía contar con usted. Su rostro refleja una gran entereza –la elogió Sakura. La otra mujer le agradaba, a pesar de sus rudos modales-. ¿Es usted la encargada de proveer esas flores tan hermosas y esas apetecibles frutas?
-Sí, señorita Hatake. ¿De veras le gustan? El señor Uchiha dijo que usted debía tener las mejores. Se nos ordenó que ustedes tres recibieran especial atención.
-¡Santo Dios! Eso, sin duda, no es necesario. No queremos causar ninguna molestia. El solo hecho de invitarnos a pasar tres semanas en este hermoso lugar es obsequio suficiente. No tienen por qué brindarnos un cuidado especial.
Sakura recogió el bolso y comenzó a caminar hacia el corredor, cuando la detuvo el murmullo de Tsunade:
-No se preocupe, querida. Yo, punto en boca.
La joven cerró la puerta principal de la suite y decidió bajar por las escaleras. Al echar una última mirada por encima del hombro, había advertido una expresión cómplice en el bondadoso rostro de la criada.
-Maldición, metí la pata otra vez –rezongó en voz baja, mientras descendía por los peldaños de hierro forjado-. Al pedirle que no le dijera nada al coronel, la convencía de que soy culpable. -Su situación era cada vez más comprometida. Necesitaba urgentemente hablar con Sasuke.
Caminó hacia la habitación de su padrino y golpeó la puerta antes de entrar. El anciano estaba sentado en la cama con una bandeja sobre el regazo.
-Buenos días, padrino –lo saludó con una sonrisa en los labios-. ¿Dormiste bien anoche?
-Claro que sí. El médico de Sasuke se ocupó de eso. Hacía mucho que no me sentía tan bien. –Bebió un sorbo de jugo de naranja y mordió otro bocado de pan.
-¿Comiste, Sakura?
-Todavía no. Primero, quise venir a ver cómo estabas. –Recorrió la habitación con la mirada; deseaba conocer el paradero de Sasuke, pero no se atrevía a preguntar.
-Tal como te dije, estoy muy bien. Sasuke se quedó toda la noche conmigo, ¿sabes? Es un muchacho excelente. Fue capitán de la marina, ¿te lo comente?
-Sí, padrino. Ya me lo comentaste. Eh… ¿dónde está él ahora? –preguntó, sin poder contener más su curiosidad.
-Tenía unos asuntos que arreglar. No volverá hasta la tarde. Quiere que pruebe su piscina de aguas termales. Cree que eso me hará sentir mejor.
-Magnífico, padrino. Te acompañaré, así comienzo a broncearme. –Se sintió desilusionada ante la ausencia de Sasuke. Necesitaba hablar con él. Aún no tenía idea de cómo había logrado encontrarla y quería cerciorarse de que no mencionaría la aventura de Las Vegas a su padrino.
-¿Hablaste con Sasuke anoche? –preguntó sin pensar.
El anciano, atareado en morder su pedazo de pan tostado, se tomó su tiempo para contestar.
-Claro que hablamos, Sakura. Quería hacerle unas cuantas preguntas al muchacho, pero él parecía empeñado en averiguar sobre ti.
-¿Sobre mí?
-Sí, sobre ti. Ahora, ve a tomar tu desayuno; luego, puedes llevarme a la piscina. Taro fue a la ciudad para comprar dos trajes de baño. El necesita las aguas termales tanto como yo; tiene casi mi edad.
-No seas desvergonzado, padrino. Taro tiene apenas sesenta y cinco años.
-Bueno, está bastante cerca, la diferencia es ínfima. Ahora, apresúrate. Sasuke quiere que me meta en la piscina antes de que haga demasiado calor.
Sakura se acercó para besar a su padrino en la mejilla. Luego, se dirigió a la cafetería, a fin de tomar el desayuno. Se sentía dichosa de ver tan repuesto al coronel. Era increíble el cambio que se había producido en el anciano al enterarse del embarazo de su ahijada.
Esa idea del embarazo la afectó severamente. La súbita aparición de Sasuke se lo había hecho olvidar por completo. Palideció al pensar cómo podría reaccionar él al enterarse. Sin lugar a dudas, sabría que se trataba de su hijo. Sakura sintió que las consecuencias de su engaño se le escapaban de las manos.
A media mañana, se encontraba tendida cobre un cómodo canapé, a la sombra de una colorida sombrilla. Tenía puesta una bata de toalla blanca que le cubría el bikini. Sonrío al ver a Taro y al coronel, que se hallaban sentados en la piscina de aguas termales. Sus anticuados trajes de baño contrastaban con los minúsculos y ajustados pantaloncitos de los demás jóvenes.
Sakura se sentía como un fantasma al observar las pieles bronceadas de las demás mujeres. Había pensado que su bikini era audaz, hasta que vio los que usaban la mayoría de las muchachas del lugar. De espaldas, muchas de ellas parecían desnudas.
Se colocó un par de anteojos oscuros y dejó que el efecto letárgico del sol la arrullara hasta dormirla. Cuando Taro y el coronel le anunciaron que se retiraban a sus habitaciones para descansar, ella asintió con la cabeza sin ni siquiera abrir los ojos.
Se despertó sobresaltada al sentir el suave contacto de unos labios masculinos sobre su boca. Sasuke se incorporó y la miró con los ojos llenos de júbilo.
-¡No hagas eso, grandísimo tonto! –exclamó Sakura, indignada.
-Si mal no recuerdo, no fue precisamente eso lo que dijo la bella durmiente al despertar. Creó que probaré de nuevo. Quizás, no lo haya hecho bien.
-Maldición, Sasuke –siseó ella, mirando a su alrededor para cerciorarse de que nadie podía oírlos-. Yo no soy la bella durmiente y no cabe duda de que tú no eres un príncipe. No tienes derecho a tratarme con tanta… intimidad.
-¿Qué no tengo derecho? Debes de estar bromando. Según lo que pude averiguar acerca de tu pasado, yo soy el único hombre del mundo, incluyendo a tu esposo, que tiene todo el derecho.
Se sentó en el borde del canapé de Sakura. Llevaba puesta una bata blanca atada descuidadamente a la cintura, pero para ella, era como si estuviera desnudo. El corazón comenzó a latirle con violencia cuando observó las fuertes rodillas de Sasuke, sus musculosas pantorrillas, sus delgados tobillos y sus largos y masculinos pies. Tuvo deseos de acariciarle la bronceada piel y sentir bajo los dedos el temblor de esos músculos de acero.
-Deja de observarme. Tus ojos me vuelven locos cuando estás excitada. Tu mirada ya ha disminuido mi consiente intelectual a la mitad –se mofó él con picardía.
Sakura apartó la mirada y se levantó de la silla para retirarse a su habitación. Las bromas de Sasuke la irritaban. La increíble habilidad de ese hombre para leerle el pensamiento era sumamente embarazosa.
No bien efectuó el primer movimiento para partir, Sasuke la tomó de la muñeca y estiró las piernas para impedirle el paso.
-No pensarás marcharte. ¿verdad?
-Sí, Sasuke. Por hoy, ya estuve demasiado al sol.
-Eso es mentira. Has estado todo el tiempo bajo la sombrilla y cubierta con esa asquerosa bata.
-¡Mi bata es exactamente igual a la tuya! –replicó con furia. El se le acercó, tratando de intimidarla con su gigantesco tamaño; pero ella lo miró con expresión desafiante.
Se puso fuera de sí cuando vio con los ojos de Sasuke centelleaban con satisfacción ante ese arranque de rebeldía.
-Mi bata no está tapando un cuerpo tan magnífico –explicó él con firmeza-. Tu espléndida figura avergonzaría a cualquier mujer. Es un crimen cubrirla con un pedazo de toalla. –Le quitó la bata con facilidad, ignorando los vanos esfuerzos de Sakura por detenerlo.
-¡Eres un monstruo infame! –exclamó ella antes de lanzarse sobro una colchoneta desocupada. Boca abajo, con el rostro hundido entre las manos, estaba demasiado irritada por la arrogancia de Sasuke como para percatarse de que todos los hombres de la piscina la estaban observando boquiabiertos.
Su redondeada figura, apenas cubierta con un bikini tostado, era realmente atractiva. Los ojos de Sasuke se oscurecieron al arder con un deseo irrefrenable. Se quitó la bata y extrajo un frasco de filtro solar del bolsillo. Al ver la delicada piel de Sakura, temió que los rayos del sol pudieran provocarle serias quemaduras. No podía permitir que la perfecta belleza de esa mujer se malograra, pensó con ternura.
Caminó hacia ello y acercó una colchoneta a su lado. Luego, se arrodilló, vertió una dosis de loción en la mano y extendió el brazo hacia la espalda de Sakura.
Ella mantuvo los ojos cerrados, pero pudo oír cada uno de los movimientos de Sasuke al arrastrar la colchoneta y arrodillarse a su lado. Tenía que poner punto final a la arrogante actitud de ese hombre, pensó. Sí se rehusaba a pronunciar una sola palabra, lograría cansarlo y, quizás, decidiera marcharse. Sonrío al pensar en su posible victoria, cuando él advirtiera que no conseguiría manejarla a u antojo.
Sasuke percibió la sonrisa en el rostro de Sakura: era consciente de la actitud desafiante de la joven, pero eso no lo perturbaba en absoluto. Se inclinó para extenderle la perfumada crema por la espalda. Con suaves caricias, le desparramó la loción por los hombros, y sintió un temblor en el diminuto cuerpo de la joven cuando le desprendió el tirante del sostén.
Le ordenó extender los brazos a los costados, y ella obedeció sin protestar. Le cubrió los brazos con la crema y luego, pasó a ocuparse de las piernas.
Los instintos de Sasuke se enardecían más y más, a medida que completaba la tarea. Su cuerpo reaccionaba instantáneamente ante la sensualidad de esa joven. La deseaba con vehemencia. El recuerdo de aquella noche en Las Vegas no dejaba de obsesionarlo.
Sakura permaneció inmóvil, bajo las sensuales caricias masculinas. Ese contacto erótico le producía una sensación extática, difícil de tolerar.
Suspiró con alivio cuando notó que él había terminado con las piernas. Se había esforzado por mantenerse callada; había soportado el seductor ataque sin emitir comentarios. Contuvo la respiración cuando los dedos de Sasuke volvieron a posarse sobre su espalda, acariciando con las yemas el contorno de sus pechos. Sintió un profundo temblor en la boca del estómago… un temblor provocado por un deseo incontrolable.
-Estás temblando, chiquita. Tú sientes lo mismo, ¿verdad, Sakura? Me deseas tanto como yo a ti.
-No, …no … no puedo, Sasuke.
-¿No puedes o no quieres? –susurró él con la voz ronca por la pasión.
-Las dos cosas. ¿Acaso no lo entiendes? Mi única preocupación ahora es el coronel. Él nunca podría comprender mi súbito interés por un extraño.
-¿Un extraño? Por Dios, yo no soy un extraño. Soy el hombre que elegiste. El hombre al que te entregaste hace apenas un mes. Incluso anoche, tu cuerpo estaba ansioso por recibirme.
-Basta, Sasuke. No sigas –le rogó Sakura, tratando de contener las lágrimas que pugnaban por escaparse de sus ojos cerrados.
Sasuke ignoró la súplica, y se inclinó para susurrarle al oído:
-Te deseo. Deseo acariciar cada centímetro de tu cuerpo. Quiero tocar tus pechos y sentir los pezones endurecidos bajo mis dedos. Deseo pasar las manos por tu abdomen y la delicada piel de tus nalgas… quiero explorar la parte interna de tus muslos y subir…
-¡No, Sasuke!-exclamo Sakura con desesperación.
-¿Puedes sentirlo, Sakura? –prosiguió él sin piedad-. Yo, sí. La necesidad de tenerte ya forma parte de mí. Es terrible no poder dejar de desearte un solo instante.
Sakura dejó escapar unos profundos gemidos, mientras escuchaba absorta las apasionadas palabras de Sasuke.
-Vamos a tu cuarto. Quiero que hagamos el amor hasta enloquecer, tal como ocurrió en Las Vegas.
-No, Sasuke… ¡no! –Sacudió la cabeza y se estremeció cuando las seductoras manos de Sasuke volvieron a atarle los tirantes del sostén.
Con una exclamación de pesar, se levantó y corrió hacia la piscina, para zambullirse en el agua fresca. Comenzó a andar con rapidez, a fin de alcanzar el otro borde de la alberca y correr hasta su habitación. Si era necesario, se encerraría en el baño hasta la hora de la cena. Haría cualquier cosa con tal de evitar las palabras seductoras de Sasuke o sus irresistibles caricias.
Estaba a punto de alcanzar el borde, cuando una mano la sujetó del tobillo y la arrastró por debajo del agua contra un poderoso cuerpo masculino.
Desde el primer instante, supo que era Sasuke. Se sintió indefensa ante la arrolladora fuerza de ese hombre, pero aun así, opuso una feroz resistencia. Luchó hasta salir a la superficie para tomar una bocanada de aire. Se sacudió el agua de los ojos y se encontró con el rostro de Sasuke a unos pocos centímetros de distancia. Las profundidades oscuras ardían con una pasión infinita. Sakura lanzó una exclamación, y él se inclinó para besarla.
Se sumergieron bajo la superficie con los brazos y piernas entrelazados, y el agua azul distorsionó la imagen de ambos jóvenes ante los ojos curiosos de la gente que los rodeaba. La pasión continuó ardiendo, a medida que comenzaron a ascender lentamente, con las bocas aún unidas y los pulmones a punto de estallar.
Sakura trató de recuperar el aliento, y se sujetó del cuello de Sasuke. Se sentía demasiado débil como para emitir alguna queja. El pataleó para mantener ambos cuerpos a flote, mientras intentaba abandonar la piscina.
-¿Cómo pudiste, Sasuke? –balbuceó ella entre sollozos, y sus lágrimas se mezclaron con el agua de la alberca-. Mi padrino se moriría si me viera en los brazos de otro hombre.
Sasuke nadó hasta el borde de la piscina, arrastrando consigo el diminuto cuerpo de Sakura.
-El no nos verá. Pasé a verlo antes de venir. Está durmiendo la siesta.
La gente dejó de observarlos para concentrarse en el partido de vóleibol que acababa de iniciarse en la alberca. El apasionado beso bajo el agua fue olvidado. Sakura respiró con alivio, aunque sus mejillas seguían rojas de vergüenza. Sasuke se mantuvo indiferente, sin importarle la ausencia o presencia de público.
Temerosa de que su padrino pudiera observarla, Sakura se apartó. Sasuke dejó caer una lluvia de besos sobre su cuello, ignorando con arrogancia las inútiles quejas de la joven.
-Basta, Sasuke. ¿Qué pasaría si te viera Taro?
El le acarició con los labios el lóbulo de la oreja, y Sakura se estremeció.
-Eso te gusta, ¿eh? –bromeó Sasuke, haciéndole una y otra vez, hasta que ella se soltó.
-¡Maldición, Sasuke! Taro puede estar observándonos en este preciso instante.
-¿Y qué? Ya le dije que te amaba y que estaba resuelto a casarme contigo.
-¿Qué le dijiste? –bramó ella, sin poder creer la osadía de ese hombre.
-Lo que oíste –respondió Sasuke con calma. La atrajo hacia sí y le tomo el rostro entre las manos, sujetándose del borde con los codos para mantener ambos cuerpos a flote-. Cállate, mujer, y disfruta este momento –gruñó con voz áspera.
Los ojos color jade de Sakura se oscurecieron, mientras se aferraba a los imponentes hombros masculinos. En ese instante, dejó de importarle si alguien los veía, y entreabrió los labios para recibir el beso de Sasuke.
Una vez más, se hundieron bajo la superficie. Sasuke tocó el fondo con los pies y volvieron a emerger en medio de un remolino de agua. Indefensa ante la increíble habilidad de ese hombre, ella se dejó arrastrar hasta el borde de la piscina.
Con gran agilidad, Sasuke saltó fuera de la alberca y ayudó a Sakura s salir. Luego, la tomó e la cintura y la guió hasta donde se encontraban las batas. Recogieron las prendas y caminaron en silencio hasta la habitación de la joven.
Al llegar, Sasuke la besó en la frente con ternura y se despidió. Sabía que la muchacha había quedado extenuada después de su ataque sensual y, si la dejaba sola, le permitiría descansar. Consideró que, por el momento, eso sería lo mejor. Sakura ya era suya, y esto era lo único que importaba. El resto podía esperar.
Ella caminó con desgano hacia el dormitorio. Luego, se metió en el baño para tomar una ducha. Se puso un pijama dorado y se arrastró hasta la cama, completamente hechizada.
Un instante después, se quedó dormida, con el rostro hundido en la mullida almohada y el pequeño cuerpo apenas visible bajo las elegantes sábanas de satén.
…¿CONTINUARA?...
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"ESCENAS DEL PRÓXIMO CÁPITULO":
Los dedos de la joven temblaron cuando él la ayudó a treparse a un taburete. Sakura sabía que los pensamientos de Sasuke estaban concentrados en la primera cita.
-¿Le agradaría salir a caballo mañana temprano? (…) -¡Claro! (…) me encanta montar (…) –Lo siento, Sasuke –interrumpió el coronel con rudeza-. (…) Sakura se olvidó de que ahora no puede cabalgar. (…)-¿Por qué? –preguntó Sasuke con interés (…) –Santo Dios, hijo, ¿aún no lo sabes? Esta embarazada.
-Sasuke… yo… -¡Cállate! Estoy demasiado irritado (…)
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N/A: Holaaa, lamento la demora, pero es que el estudio me esta matando… Bueno como verán Sakura está un poco confundida, por momentos no quiere que Sasuke se le acerque, pero el deseo puede más que ella, de todas formas la comprendo, quien no sería así si tuviera a un bombón como ese frente a sus narices… =) En el próximo capi Sasuke se entera de que Sakura esta esperando un hijo suyo, no quise dar muchos adelantos para que ustedes se puedan imaginar lo que va a suceder cuando la bomba explote (lo se soy un poquito mala… xD).
Me despido hasta que les traiga el capitulo seis, no sin antes agradecerle a todos aquellos que se tomaron la molestia de dejarme un reviews… MUCHAS GRACIAS :)
*yiyu-saiyan*
*Hatoko Nara*
*edniiitahhh*
*Ossalia*
*Queen Scarlett*
*antu2309*
*cereZito Ghothik*
*Mestichan*
Por favor dejen sus "REVIEWS", positivos o negativos, esa es mi forma de saber si continuo o no… ONEGAI… :) no necesitan tener una cuenta para poder comentar. Hasta pronto.
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"…SaKu-14…"
