Aclaración:

1-Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto, yo solo los tomo prestado para poder adaptar esta historia.

2-La historia es una adaptación a SasuSaku, ya que la original esta escrita por Alice Morgan y se titula "Mascarada de amor", en lo personal amo esta historia por eso quise adaptarla a mi pareja favorita. Claro que para ello tuve que cambiarle algunos pequeños detalles.

3-La narración esta tanto de parte de Sasuke como de Sakura, al igual que sus pensamientos.

Advertencias:

CATEGORÍA: "M".

UA, LENGUAJE ALGO SUBIDITO DE TONO, UN POCO DE FUERZA BRUTA Y TENSIÓN SEXUAL.

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Capitulo seis:

A las seis en punto, Sakura echó una última mirada en el espejo del baño. Su imagen reflejaba a una mujer impecablemente acicalada, con un maquillaje leve y un brilloso cabello claro que le caía sobre los hombros, vestida con un traje nuevo que destacaba su delicada figura.

Se echó unas gotas de Cinnabar de Esteé Lauder en las muñecas, cuello y debajo de las orejas. La fragancia del perfume combinaba a la perfección con el sofisticado vestido de encaje color crudo. Un cásico collar de perlas y unas sandalias italianas de tacón alto complementaban el atuendo, cuando se dirigió hacia el ascensor.

Una vez en el vestíbulo, se volvió hacia la suntuosa cafetería, para encontrar a su padrino y a Sasuke conversando junto a la barra. Si bien el anciano continuó con su charla, el muchacho levantó la mirada, y sus ojos se toparon con los de Sakura.

Al verla, se puso de pie y, con una enigmática expresión en el rostro, la observó caminar. Los dedos de la joven temblaron cuando él la ayudó a treparse a un taburete. Sakura sabía que, al igual que los de ella, los pensamientos de Sasuke estaban concentrados en la primera cita.

-Buenas tardes, Sakura –la saludó él con voz ronca-. Hoy se ve realmente hermosa. ¿No lo cree así coronel? –preguntó, volviéndose hacía el anciano para buscar su ratificación.

-Para mí, Sakura siempre está hermosa, Sasuke. Pero, sí, hoy parece tener un encanto especial. Debe de ser el saludable clima del desierto.

-Probablemente –asintió Sasuke, aspirando la seductora fragancia de la joven-. ¿Nos acompaña con una copa antes de cenar? –preguntó, al tiempo que hacía un ademán para llamar al cantinero, sin esperar la respuesta de Sakura.

-Sí. Creo que tomaré un coñac. –Sonrió al ver el cambió en la expresión de Sasuke. –Supongo que no habrá pensado que ordenaría un Shirley Temple, señor Uchiha –bromeó, disfrutando la oportunidad de poder cruzar palabras sin que él tuviera ocasión de desquitarse. La presencia de su padrino era sumamente ventajosa, pensó Sakura con satisfacción.

Sasuke arrugó la frente, y ordenó el pedido. El hecho de que él no hubiera formulado ningún comentario advirtió a Sakura sobre una futura venganza.

Sasuke continuó bebiendo su trago, mientras el coronel narraba las numerosas hazañas de su prolongada carrera militar. La muchacha escuchaba en silencio, feliz de encontrarse con los dos hombres que amaba. Apoyó el baso bruscamente sobre mostrador y palideció de repente. Cerró los ojos con violencia y lloró en su interior, al admitir que se había enamorado de Sasuke.

Muchos años atrás, había jurado solemnemente que jamás volvería a enamorarse de un hombre. Su matrimonio con Sai había estado a punto de provocarle un colapso nervioso. Había amado a su esposo, pero él no había sido capaz de llegarle al fondo del corazón.

Se estremeció al pensar en Sasuke. El no sólo había sabido llegar hasta el fondo de su corazón, sino que además se lo había arrebatado para siempre en aquella inolvidable noche de Las Vegas. Sakura le había entregado su amor además de su virginidad, y ése era un hecho que se había rehusado a admitir, hasta que sus ojos se toparon con los de Sasuke mientras caminaba hacia el bar esa misma tarde.

Permaneció en silencio, con la cabeza gacha, demasiado abrumada como para finalizar su copa. Sintió que él le tomaba la mano subrepticiamente y se le acercaba al oído.

-Ya era hora –susurró Sasuke-. Me sucedió hace justo un mes.

Sakura levantó la cabeza, ignorando la presencia de su padrino. Tuvo que contener las lágrimas cuando vio la sonrisa del rostro de su amado. El amor que se reflejaba en las profundidades de esos ojos oscuros la llenó de felicidad. La increíble habilidad de Sasuke para leerle el pensamiento no dejaba de asombrarla. Durante los años de convivencia con Sai, jamás habían llegado a comunicarse de esa forma.

-¿Qué te parece, Sasuke? –los interrumpió el coronel, algo molesto al ver que el muchacho se había apartado de la conversación.

-Eh, excelente… magnífico, señor –respondió él, volviéndose hacia el anciano con la esperanza de que su evasiva respuesta fuera suficiente.

-Muy bien, hijo. Ahora, vayamos a comer, así mañana, podrás mostrarnos tu ciudad.

-De acuerdo, coronel. Será un verdadero placer. –Tomó a Sakura del brazo para guiarla hasta el salón comedor. El anciano los siguió, con un andar elegante y la espalda erguida, a pesar de su avanzada edad.

Se sentaron a la mesa y Sasuke ordenó el pedido. Miró a Sakura al extraer un par de lentes oscuros del bolsillo. Ella sonrió primero, para luego sonrojarse al oír la picaresca broma de su amado.

-Creo que esto es suyo, Sakura. Estaban en el fondo de la piscina. En la parte honda, para ser exactos. Al parecer, se le cayeron mientras se estaba asoleando. Lo que no me explico es cómo fueron a parar al agua.

-Sin duda, algún rufián los arrojó a la piscina –respondió ella con expresión inocente.

-Sin duda –asintió Sasuke con una sonrisa.

-Eso es difícil de creer, Sakura. Desde que estoy aquí, no he visto que nadie tuviera un comportamiento inadecuado –interrumpió el coronel, al tiempo que destrozaba una galleta dentro de su plato de sopa.

-Esta tarde, mientras estabas durmiendo la siesta, padrino, hubo un problema con uno de los hombres. Molestó tanto a una de las muchachas, que ella tuvo que retirarse de la alberca.

Sasuke pasó una mano por bajo de la mesa para apretarle la rodilla sin piedad.

-Debería haberme avisado, Sakura. Hubiera hecho despedir al responsable – se mofó él, mientras le acariciaba el muslo con descaro, sabiendo que ella no se atrevería a protestar.

-No se preocupe. –La joven fue capaz de manejar la situación con bastante soltura. Coronó la frase con un violento puntapié en la canilla de Sasuke.

-Silencio, aquí vienen nuestros bistecs –interrumpió el coronel, ansioso por comer. Su apetito había mejorado terriblemente desde su llegada a Casa de Oro. Parecía empecinado en compensar todas las comidas que había dejado de lado durante su estado depresivo.

Intercambiaron una conversación trivial durante el resto de la cena. Mientras saboreaba un bocado de su exquisita tarta de frambuesa, Sakura pensaba en su relación con Sasuke, ignorando todos los obstáculos que aún le faltaba enfrentar.

-¿Le agradaría salir a caballo mañana temprano? Le asombrará la belleza del amanecer en el desierto –murmuró Sasuke, con los ojos fijos en la boca de la joven.

-¡Claro! –exclamó ella, entusiasmada-. Me encanta montar. Durante años, fui socia de un club de equitación…

-Lo siento, Sasuke –interrumpió el coronel con rudeza-. Por lo visto, Sakura se olvidó de que ahora no puede cabalgar. Sería demasiado peligroso.

-¿Por qué? –preguntó Sasuke con interés, mirando a uno y otro alternativamente.

-Santo Dios, hijo, ¿aún no lo sabes? Está embarazada.

Sasuke se puso completamente rígido y su expresión reveló un verdadero asombro. ¿Embarazada? No podía creerlo. ¿Acaso había planeado concebir un niño deliberante? ¡Imposible! Ninguna mujer desearía dar a luz al hijo de un extraño, razonó Sasuke. Además, Sakura nunca se había preocupado por averiguar si él tenía fortuna; ni siquiera había intentado localizarlo. No, el chantaje quedaba descartado. "No puedo creer lo que me esta sucediendo", pensó, "pero si esta mujer va a tener un niño de mi sangre, tendrá que adoptar mi nombre. No permitiré que ningún hijo mío sea considerado un bastardo."

El repentino silencio fue sumamente penoso. Sakura se sintió a punto de desmayar. El cuerpo tenso de Sasuke le reveló el duro impacto que le había causado la noticia.

-No lo sabía –dijo él con voz tajante-. El no contármelo fue un verdadero descuido por parte de Sakura. ¿Cuánto tiempo lleva de embarazo, si me permite la pregunta? –Se volvió para perforar a la joven con la mirada, mientras esperaba una explicación.

-Bue… bueno, yo… balbuceó ella con los ojos gachos, sin ni siquiera atreverse a mirarlo.

-Po Dios, Sakura, deja ya de tartamudear –la regaño su padrino, para luego dirigirse al muchacho-. No lleva mucho tiempo, Sasuke. Según me comentó, quedó embarazada justo antes de que ocurriera el accidente.

-Qué tragedia –dijo Sasuke con tono sarcástico, y se reclinó contra el respaldo de la silla para observar la inquietud de Sakura sin compadecerse en absoluto.

-No es ninguna tragedia. Espero que tenga otro hijo igual a Sora. La niña era la imagen de su padre. Tenía el cabello negro y los ojos muy oscuros, igual que Sai… y, ahora que lo pienso, igual que tú. No es común en nuestra familia, ya que todos somos castaños de ojos grises.

-Qué suerte para él –comentó Sasuke, y una expresión irónica atravesó su rostro cuando miró a la muchacha.

-Esto fue lo que me quito la depresión, hijo. No tenía deseos de vivir hasta que Sakura me dijo que estaba embarazada. Eso y tu invitación para venir aquí fue lo que produjo el cambio. Ahora siento que podría seguir viviendo unos cuantos años más.

-Y espero que así sea, coronel. Yo mismo estaría feliz de conocer a este nieto suyo.

Sakura se sintió incapaz de tolerar el tormento de no saber si Sasuke terminaría por revelar su secreto. Miró con inquietud a su padrino, que estaba concentrado en finalizar su postre. Sus ojos jade reflejaron desolación cuando suplicó:

-Discúlpenme, por favor. Me… me siento algo mareada.

Sasuke se puso de pie y ayudó a Sakura a levantarse, tomándola del brazo con rudeza antes de mirar al coronel.

-Discúlpenos a ambos, coronel. Lo que esta joven necesita es aire fresco. Si no Le importa, La llevaré a dar un corto paseo.

-¡No, no! –exclamó ella, luchando infractuosamente por liberar el brazo de las poerosas garras que lo sujetaban.

-Vamos, pequeña –le insistió su padrino-. Te hará bien salir. De todos modos, ya es la hora de encontrarme con Taro para jugar a las damas. Sasuke cuidará de ti, ¿no es cierto, hijo?

-Me ocuparé de que Sakura reciba toda la atención que merece una mujer en su estado, señor. Puede contar con eso.

Sin que la muchacha tuviera tiempo de besar a su padrino o de inventar alguna excusa para evadirse, Sasuke la condujo presurosamente hasta la playa de estacionamiento. En unos pocos segundos, ella se encontró sentada en la lujosa butaca de un Lincoln Continental.

Podía percibir la furia de Sasuke, que conducía a través de las concurridas calles de la ciudad, para luego dirigirse hacia las colinas.

-Sasuke… yo…

-Cállate, ¡maldición! Estoy tan furioso contigo, que podría retorcerte ese pequeño cuello que tienes. Por tu bien y por el bien del querido y dulce bebé de Sai, será mejor que obedescas, ¡mujer mentirosa y molesta!

Sasuke se desvió hacia un lado del camino y, con un chirrido de frenos, detuvo el pesado automóvil.

Sakura se arrinconó contra la porteazuela y sus ojos se agrandaron por el pánio cuando él se volvio y, tomándole la mano con violencia, le quitó la sortija de bodas.

-Deténte… ¿qué es lo que estás haciendo? –bramó con desesperación, al ver que Sasuke presionaba el botó para bajar la ventanilla.

-Lo que debería haber hecho la primera vez que lo vi. –Arrojó el anillo hacia la oscuridad de la noche, y luego partió con tal violencia, que Sakura se sacudió contra el respaldo de su butaca.

Se acurrucó en silencio, con los ojos llenos de lágrimas, mientras esperaba llegar a destino. Trató de reprimir los sollozos para que Sasuke no notara la pena que le había ausao ese arranque de ira. Observó con curiosidad cuando se detuvieron frente a un lujoso portón de hierro forjado.Él pulsó un botón desde el interior del autimóvil y la puerta de abrio.

-¿A… adónde me llevas?

-A mi casa –respondió Sasuke con voz áspera-. Y no hables. Ya tendrás suficiente tiempo para dar a conocer tus excusas cuando llegumos a la intimidad de mi sala.

Sakura permaneció en silencio, maravillada ante lo que alcanzaba a ver bajo la luz de los faroles que bordeaban el sendero. No se le había ocurrido que Sasuke podía tener un hogar además de su suite en Casa de Oro. Era evidente que las riquezas de se hombre superaban la inmensa fortuna de su padrino.

La imponente casa se levantaba sobre la cima de una colina con vista a Palm Springs. Sakura había tenido opurtibidad de echar unas breves miradas a la ciudad mientras ascendían por el camino privado que conducía a la entrada de la lujosa mansión.

Sasuke aparcó el automóvil bajo una enorme galería, y se volvió havia la joven.

-Muy bien. Ha llegado el momento de ajustar cuentas. –Sus ojos entrecerrados revelaban una expresión sanginaría. Salió del automóvil, cerro la portezuela con violencia y dio la vuelta para ayudar a Sakura a bajar.

Ella permaneció sentada, con la cabeza gacha para evitar ver la expresión despectiva en los ojos de Sasuke. El corazón le latía con fuerza por el terror a enfrentarse a ese hombre cuando le contara los detalle del engaño. No cabía dudas de que montaría en cólera…

-¡Bájate!

-N… no- susurró ella con las manos sujetas en el regazo para controlar sus temblores.

Sasuke la sacó del automóvil con increíble facilidad, y la arrastró hacia la casa, dominando los forcejeos de Sakura, que luchaba por liberarse.

-Quédate quieta, mujer. A pesar de que eres una arpía, no tengo inteciones de lastimarte. –la alzó on sus poderosos brazos y la acarreó por la entrada de servicio, a través de la cocina, hasta llegar a una inmensa sala de estar.

La epositó en el suelo y la miró fijamente, mientras ella trataba de recuperar una pizca de su anterior dignidad. Su profunda vov sonó como una advertencia cuando hablo con una ferocidad increíble.

-Comienza a hablar, Sakura. quiero oír cada detalle de la condenada historia. Desde el momento en que comprastes esa rídicula peluca castaña en la sucursal de I. Magnin's en Pasadena, hasta que recibiste mi invitación.

-Pero… pero, ¿cómo supiste que la compré allí? –preguntó ella, sin poder creer que había logrado localizarla por medio de la peluca.

-Eso es asunto mío. Comienza a hablar, y cuando esté satisfecho con esa historia, podrás retroceder y contarme todo acerca de… tu matrimonio, Sai y tu hija.

Sakura se volvió, con los ojos llenos de oena, y comenzó a caminar por la habitación. No sabía cómo empezar. La furia de Sasuke la intimidaba. Tenía pánico de enfrentarse al castigo de ese hombre cuando se negara a hablar de su matrimonio y del nacimiento de su hija. Hacía muchos años que había jurado guardar ese secreto, y no tenía intenciones de faltar a su promesa.

-¿Te comieron la lengua los ratones? –preguntó él con tono irónico, al tiempo que se acomodaba en un confortable sillón para esperar una respuesta.

-No… no sé por dónde empezar –gimoteó Sakura, haciendo nerviosos ademanes con las manos.

-Por el amor Dios, ¡siéntate! Como te dije, empieza por el principio.

Ella recorrió la habitación con la mirada, contemplando con desinterés el elegante decorado. Unos mullidos sillones de pana color terracota formaban un amplio semicírculo y armonizaban con unos enormes almohadones en disatintas tonalidades de castaño, que se hallaban desparramados por los rincones. Las paredes estaban revestidas con un costoso papel tostado, y los techos de madera hacían juego con la simpleza de los muebles.

Sobre uno de los muros, se levantaba una gigantesca chimenea de ladrillos de color blanco brillante, que combinaban con los cortinados que colgaban a ambos lados de un inmenso ventanal. Numeroras cestas repletas de plantas, una completa colección de armas y gran cantidad de obras de arte e todas partes del mundo comletaban el decorado. La habitación era sumanete masculina, pero atraía por su calidez.

Una repentina sensación de debilidad invadió a Sakura cuando se sentó frente a Sasuke. Estaba desolada; todo rastro de satisfacción la había abandonado en el instante en que su padrino había revelado la noticia de su embarazo.

-Relájate, Sakura. Quítate los zapayos y ponte cómoda. Tienes todo el tiempo del mundo. Pienso retenerte aquí hasta que logre averuguar todo lo que deseo saber. No me importa si eso me lleva una, diez o veinticinco noches –le advirtió él, tratando de controlar su impaciancia.

Sakura obedeció, y se sentó con las piernas cruzadas contra uno de los almohadones de pana.

Contrariado por el silencio de la joven, Sasuke decidió interrogar.

-¿Cómo pudistes venir a mí apenas tres semanas después de la muerte de tu esposo, sin siquiera dar muestras de un solo síntoma de pesar?

A Sakura se le llenaron los ojos de lágrimas cuando se volvió para enfrentarlo en súbito arranque de energía.

-Tuve que hacerlo. Era esa noche o nunca.

-¿Tuvistes que hacerlo? ¿Quién demonio te obligó? Santo Dios, no creo que pudiera volver a hacer el amor con otra mujer si tu murieras. ¡Hacerlo después de sólo veintiún días es sacrílegio!

-No si la única alternativa es una vida si amor. ¿Acaso no lo entiendes?-clamó ella, levantando las manos en un gesto suplicante-. Extrañaba terriblmente a mi bebé; me sentía tremendamente sola. Esa noche, te busqué porque sabía que era mi única oportunidad de quedar embarazada.

-¿Tu única opotunidad? Tienes sólo veitiséis años. Todavía tenías mucho tiempo por delante para poder concebir un hijo.

-No… no si quería hacerlo pasar como hijo de Sai. Necesitaba desesperadamente que mi bebé fuera legítimo. Si no quedaba embarazada a menos de un mes de la muerte de Sai, nadie iba a creerme que era hijo suyo. La idea e un segundo matrimonio resultaba aborrecible.

-¿Y estabas tan decidida, que te daba lo mismo cualquier hombre? ¿Me elegiste a mí sólo porque me encontraba en el lugar justo a la hora adecuada? –inquirió Sasuke con sarcasmo, devorándola con la mirada.

-No. Esa no… no fue la única razón.

-Entonces, ¿por qué? Dime por qué antes de que te agarre y te haga el amor hasta que tengas que suplicarme piedad… y luego, otra vez, y otra, y otra, ¡hasta que me vuelva impotente como Sai!

-Te… escogí porque tenías cabello… y ojos negros –susurró ella, rehusándose a rebatir los comentarios acerca de Sai.

Sasuke echó una serie de maldiciones en voz baja y se incorporó de un salto. Esta vez fue él el que comenzó a caminar por la habitación, frotándose la nuca con la mano derecha, mientras analizaba las palabras e Sakura. Súbitamente se detuvo y se inclinó sobre ella.

-¿Me elegistes porque mi cabello y ojos osuros eran apropiados?

-Quise asegurarme de que nadie dudara de la paterninad de Sai. Si mi segundo hijo tenía el color de cabello y de ojos que tenía Sai… mi hija…

-¡Deja de llamar hija a Sora! ¡Tú nunca tuvistes una hija! –Se frotó la frente para aliviar el repentino dolor que le atravesaba la sien. –Por el amor de Dios, Sakura, ni siquiera tuvistes un amante antes de conocernos. ¿De quién era esa niña? ¡Dímelo! –le exigió con voz punzante.

-¡No! ¡Jamás! Fui a ti porque quería otro bebé. Eso es todo lo que necesitas saber –gritó Sakura con tono desafiante.

-Maldita mentirosa. ¡Me dijistes que estabas tomando la píldora! Te entregaste deliberadamente a mí con el propósito de quedar embarazada. Podría llegar a entenderlo si se hubiese tratado de una necesidad física. Pero no. Sólo tolerastes un momento de sexo para conseguir algo que anularía tu maternidad frustrada en los años veniederos. –Se volvió hacia ella con los ojos llenos de ira. –Si querías algo para acariciar, ¿por qué demonios no te compraste un maldito oso de peluche?

Las lágrimas comenzaron a rodar por las mejillas de Sakura, mientras Sasuke continuaba regañándola. La ira de ese hombre la forzó a admitir que su comportamiento había sido por demás imprudente. Sus razones eran egoístas. Deseaba un hijo para atenuar su soledad, sin considerar el hecho de que el niño sería privado de su veradero padre.

-¡Deja de llorar, maldición! De esa forma, lo único que logras es agravar tu falta de carácter –la reprendió él con amargura.

-No… no puedo evitarlo –balbuceó Sakura, sollozando descontroladamente.

Sasuke se detuvo frente a ella, con las piernas abiertas y los puños apoyados en las caderas.

-¿Nunca se te ocurrió pensar que tu comportamiento podía ser muy peligroso? Podrías haberte acostado con un pervertido, un masoquista o un tratante de blancas.

-El tráfico de blancas ya es historia antigua –replicó ella, enfrentándolo con súbito arrebato de orgullo.

-¡Dios mío, qué infantil eres! Demasiado ingenua como para andar suelta por allí. ¿De veras crees que el hombre ha evolucionado tanto que ninguno sería capaz de secuestrar a una mujer núbil y satisfacer primero sus depravaciones, para luego entregarla a sus clientes?

Sakura palideció al oír esas palabras. Nunca había tenido en cuanta el peligro involucrado; sólo le había importado embarazarse antes de que se cumpliera el mes de la muerte de Sai.

-¡Qué mujer tan tonta! Pero si estabas justo a punto para el ataque. Eres increíblemente hermosa; tienes una figura que despierta los instintos más primitivos de hombre. Además, eres tan pequeña, ¡que ni siquiera podrías defenderte frente a un niño de nueve años!

-Sí… sí que podría – masculo ella, irritada.

-¡Demuéstralo! –gruñó Sasuke, y la tomó de la nuca con una sola mano. Luego, la arrastró fuera del sillón y, al mismo tiempo, se inclinó para besarla.

Sakura luchó con desesperación, tratando infructuosamente de liberarse. A medida que aumentaba su resistencia, Sasuke la sujetaba con más y más fuerza. Gomoteó una y otra vez, mientras él continuaba con el erótico castigo de su profundo y colérico beso.

Al oír los penosos lamentos de la joven, Sasuke se detuvo y la liberó, apartando su tembloroso cuerpo para hablarle con desdén.

-¿Ves qué fácil es vencerte? He logrado dominarte sin dificultad con una sola mano. Te podría haber desnudado y violado, para luego arrojarte de mi suite sin dejar una sola marca en tu diminuto cuerpo. Eres tan indefensa contra la fuerza de un hombre como el bebé que tanto hiciste por concebir.

Sakura se llevó una mano a los lastimados labios y susurró con voz entrecortada:

-Yo… nunca pensé… De todos modos, no creo que me hubiera importado. Deseaba con deseperación quedar embarazada, y para eso, necesitaba un… hombre.

Sasuke la interrumpió de una manera salvaje.

-Eres una molestia. Me usastes como un caballo semental. Cualquier macho con el color de ojos y de cabello adecuado te hubiera servido.

-No… no, eso ni es cierto –gimoteó Sakura-. fui a otros tres hoteles en Las Vegas. Había estado buscando durante horas, pero no me atrevía a hacerlo. Encontré varios hombres adecuados.

-¿Y por qué me elegiste a mí?

-No estoy segura. Cuando te encontré, me sentía desolada. Estaba a punto de abandonar mi plan. Ni siquera sabía que tus ojos eran neros, hasta que me sente a tu lado.

-¿Y esperas que me crea semejante patraña? –relicó Sasuke desdeñosamente.

Al ver la honestidad que se reflejaba en los ojos de la muchacha, se sintió forzado a escucharla, aun cuando sospechaba que no le estaba diciendo la verdad. Entrecerró los ojos y la observó con atención cuando ella levantó las manos en un gesto suplicante.

-Es la pura, Sasuke. No bien entré en ese bar, me sentí atraída por ti. Era como si estuvieras esperándome. Al verte, me sentí obligada a acercarme. Y cuando caminé hacia ti, fue como si una paz interior se apoderara de mi cuerpo. –Se acercó a él y lo tomó de las manos, implorándole comprensión. –Consideré que eras perfecto –le dijo con voz infinitamente dulce.

La perfecta belleza de esa mujer y su inocente mirada, que incitaba a la compasión, provocó en Sasuke una reacción negativa. Sakura lo había engañado en Las Vegas; había abandonado la suite sin siquiera brindarle la oportunidad de expresar su repentino amor. También le había mentido a su adorado padrino. Sin embargo, ahora, esperaba que él se olvidara de todo.

Tomó el rostro de la joven con sus gigantescas manos y la miró a los ojos.

-Me debes considerar muy estúpido si piensas que puedo creerme semejante cuento. Gracias a mi larga experiencia con el traicionero sexo femenino, me he vuelto mucho menos crédulo de lo que podría haber sido veinte años atrás. Los siento, Sakura, pero no me trago esa historia de infortunios.

-Es la verdad, Sasuke –gimoteó ella, tomándolo de la cintura para abrazarlo-. Solamente contigo sentí que podía tener… intimidad. Nunca pensé que volveríamos a encontrarnos, ni imaginé la pena y la angustia que causaría nuestra aventura.

-¿Pena y angustia para quién?

-Para mí. Esa noche, supistes que yo era inocente. Cuando llegué a casa, comenzó mi congoja y mi agonía. Durante esas largas semanas que estuvimos sparados, me di cuanta de que el plan se había vuelto en mi contra. ¡He sido tan desdichada, Sasuke! –exclamó Sasuke, hundiendo el rostro en el imponente pecho masculino con la esperanza de que él volviera a reconfortarla, tal como lo había hecho en el pasado.

El cuerpo de Sasuke se puso rígido y sus poderosos brazos apenas rozaron los hombros de la joven.

-¿Por qué? –gruñó con tono severo-. ¿Por qué fuiste tan desdichada?

Al ver los razgos tensos en el rostro del hombre, los ojos de Sakura revelaron un inmenso pesar.

-Porque estaba segura de que no volvería a verte jamás –exclamó intensamente-. Tú te apoderaste de mis sueños caa noche y de ms pensamientos cada día. ¿Ni siquiera puedes creer que te amo?

-¡No! –exclamó Sasuke con rudeza-. Lo único que se con seguridad es que eras virgen cuando te conocí. Mi opinión personal es que, de cinco años de matrimonio asexuado, la frustración ya te hacia trepar por las paredes.

-No… no, eso no es cierto. Yo…

-Cállate –la interrumpió él para continuar con su diatriba-. Cuando ya no pudiste aguantar más, fuiste a Las Vegas en busca de algún macho, cualquiera te daba lo mismo, que estuviera dispuesto a darte lo que tu difunto esposo ya no te podía brindar… aunque, por lo visto, mientras estaba vivo, el hombe jamás pensó que valiera la pena el esfuerzo.

Instintivamente, Sakura levantó una mano para abofetearlo con todas sus fuerzas. Tenía el rostro pálido por el impacto y los ojos oscuros por la mortificacion que le había causado el inesperado insulto de Sasuke.

Luchó desesperadamente para liberarse, ya que se sentía incapaz de pasar otro minuto en presencia de se hombre.

-Llévame a casa. Me marcharé mañana a primera hora. No quiero volverte a ver nunca más en toda mi vida.

Lágrimas de amargura comenzaban a rodar por sus mejillas cuando el la soltó. Se calzó las sandalias y se tambaleó hacia la entrada, dispuesta a regresar al hotel aunque tuviera que ir a pie.

-Te será bastante difícil no verme por el resto de tus días, puesto que vamos a casarnos mañana tempreno –anunció Sasuke con calma, con los ojos fijos en la espalda rígida de la joven.

Con un aplomo increíble, Sakura se volvió para enfrentarlo.

-No me casaría contigo aunque fueras el último hombre en la tierra, Sasuke. Vengo de tener un trágico final para cinco años de matrimonio que, en un principio, estuvo a punto de hacerme perder la cordura. ¿Y tienes el descaro de suponer que aceptaría casarme con un hombre que me ha insultado en la forma en que acabas de hacerlo?

-Ya me oíste –insistió Sasuke sin inmutarse-. Nos casaremos mañana, con tu consentimiento, o sin él.

-No puedes casarte conmigo sin mi consentimiento –le advirtió ella con una chispa de ira en los ojos-. Y eso, señor Uchiha, ¡no logrará conseguirlo jamás!

-¿Te gustaría apostar?

-¡Seguro!

-Perdrías.

-Te puedo asegurar que no. No tienes nada con qué dominarme.

-Yo, en cambio, creo que tengo unas cuantas cosas –se apresuró a afirmar Sasuke-. Primero, tu devoción por tu padrino, la cual, sin lugar a dudas, es sincera. Por alguna razón, el anciano está convencido de que tu matrimonio fue normal y que su hijo, Sai, engendró un segundo niño.

Sakura se estremeció y emapalideció por segunda vez, al presentir lo que estaba a punto de oír.

-Segundo, la salud del coronel no es buena. Según los informes medicos, el estado de su corazón es muy delicado.

-¡No serías capaz! –exclamó Sakura con voz enclenque.

-Tres –continuó él con expresión firme y severa-, si él llegara a enterarse de tu impruencia, es muy probable que falleciera.

-No, no… tú no te atreverías –gimió ella entre sollozos, y las lágrimas le caían a borbotones sobre las mejillas cuando se dejó caer en el sillón más cercano. Se sentía a punto de desmayar: no podía creer que su engaño la había conducido a un final terrible.

-Te quiero, Sakura. te quiero como mi esposa. No permitiré que mi primer hijo nazca sin la herencia de su verdadero padre.

-No puedo, Sasuke. ¿Es que acaso no lo entiendes? Haz lo que quieras conmigo. Castígame, despréciame, insúltame; pero, por el amor de Dios, no me obligues a casarme contigo ahora. El coronel nunca lo comprendería. –Bajó la cabeza y hundió el rostro entre las manos. –Lo amo, Sasuke. Pre… prefiero morir antes de causarle alguna pena.

-Si no se lodices tú, se lo diré yo –replicó Sasuke con impaciencia.

-No puedo –susurró ella con voz profunda y conmovedora.

-Pues entonces, vamos,. Te llevaré a tu habitación. Más tarde, me encargaré de hacer las averiguacionrs acerca de tu… matrimonio. Creo que ambos hemos tenido bastante comoción por esta noche.

-Pero… ¿quñe pasará…?

-Mañana nos casaremos; eso es lo que pasará. Iremos en mi avión privado a Nevada y regresaremos aquí para iniciar nuestras luna de miel unas pocas horas más tarde.

-Dame treinta días –le suplicó Sakura-. Después de un mes, podré contarle… todo.

-Te daré tres semanas con una condición –consintió Sasuke.

-¿Qué condición?

-Qué durante veintiún días hagas todo lo que yo te ordene. –la recorrió con la mirada de una manera amenazante. –Prometo que, durante esas tres semanas, el coronel ni siquiera llegará a sospechar lo de nuestro compromiso.

-¿Y qué esperas que haga yo? –preguntó Sakura con cautela.

-Tendrás que satisfacer todos mis deseos. Cuando me dé la gana, haremos el amor. Cuando no, podrás pasar el rato con tu padrino.

-Eso es inhumano. ¡Hace muchos años que se abolió la esclavitud!

-Es culpa tuya. Tú fuiste a buscarme a Las Vegas. Tú me elegiste como compañero. Tu hábil comportamineto sensual, a pesar de tu virginidad, no dejó de atormentarme aquella noche. Ahora te toca aliviar las fructuaciones causadas por tu astuto ardid. Seré discreto hasta cierto punto, pero quiero tenerte a mi disposición cuando se me antoje. No pienso molestarme en concretar citas con anticipación –le advirtió él con tono serio, haciendo hincapié en cada una de sus palabras.

Se acercó a Sakura y se enfureció aun más al ver que ella se resistía a su abrazo. La forzó a inclinar la cabeza cuando se apoderó de sus delicados labios en un largo un y salvaje beso. A pesar de todos los insultos y amenazas que habia recibido de ese hombre, Sakura sintió deseos de entregarse a cada una e sus masculinas caricias.

Sasuke la atrajo hacia sí, presionándola contra su poderoso pecho. La idea de posser ese cuerpo cada vez que lo quiera le provocó un apremiante deseo sexual que súbitamente le pareció imposible de controlar.

Cuando él aparto la boca, Sakura tuvo que sujetarse de sus imponentes hombros para no caer. Estaba a punto de desplomarse después de ataque físico al que había sido sometida.

Por un instante, le pareció ver una chispa de remordimiento en los ojos de Sasuke. Parecía estar muy concentrados en sus pensamientos, cuando la tomó gentilmente de la cintura para guiarla hasta el automóvil.

Se mantuvieron en silencio durante el camino de regreso a Casa del Oro. Sasuke se detuvo frente a la entrada principal y luego, acompaño a Sakura hasta su habitación. Sacó una llave maestra del bolsillo, abrió la puerta y se hizo a un lado para permitirle el paso a la joven.

Sakura titubeó por un momento, sin sabes cuáles eran los planes de ese hombre para la noche. Lo miró a los ojos y no pudo evitar sonrojarse.

Como de costumbre, Sasuke le adivinó el pensamiento con una precisión increíble.

-No, Sakura. Esta noche, no –le dijo con una voz profunda que reveló una súbita compasión. Luego, se inclinó para dejar caer un tierno y brevísimo beso sobre los labios lastimados de la muchacha.

Los ojos de Sakura se llenaeon de lágrimas. Se sentía más segura frente a la furia de Sasuke que frente a su exquisita ternura. Oyó un profundo gemido masculino antes de que los poderoso brazos la rodearan con cariño.

Sasuke hundió la cabeza en el sedoso cabello que rodeaba el rostro atormentado de la joven. Se deleitó al aspirar su exquisito perfume femenino. Deslizó las manos para acariciarle la espalda una y otra vez, al tiempo que le besaba el delicado cuello con desesperación.

Sakura oyó un susurro ronco y profundo: una dolorosa declaración de amor que parecía haber sido arrancada desde el fondo del alma de Sasuke. De pronto, él se apartó y se retiró de la habitación.

Algo confundida por las palabras que acababa de escuchar, ella se dirigió lentamente hacia el baño. Con movimientos automáticos, se preparó para ir a la cama. La frescura de las sábanas pareció aliviar su adolorido cuerpo después del furioso ataque de Sasuke.

Poco a poco, se fue quedando dormida, con la firme convicción de que la tortura no consistiría en ser poseída por Sasuke cuantas veces él lo deseara… sino en no poder deleitarse con sus masculinas caricias tantas veces como ella quisiera.

¿CONTINUARA?...

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"ESCENAS DEL PRÓXIMO CÁPITULO":

Santo Dios (…) cuanto necesito el amor de ese hombre…

No quiero jugo, Sasuke (…) No me importa si lo quiere o no; tendrá qu beberlo de todos modos. Una mijer embarazada necesita vitaminas(…) Qué coraje… -masculló ella entre dientes…

-¡Maldito seas, Sasuke! ¿Qué estas haciendo en mi habitación? (…) –Estoy reposando en mi cama y en mi habitación. Tú estás viviendo en mi suite…

¿Qué te parece esto (…)? Días frescos y noches cálidas durante las siguientes tres semanas, con tubulencia erótica y posibilidades de fuertes huracanes sexuales (…) -Eres un… un maníaco (…) Cierra la boca (…) Sólo vine para quitarte ese repentino arranque de malhumor; y empezaré ahora mismo...

¿Qué le dijo el doctor, Sakura? (…) Aún no ha hablado con nungún médico –se entrometió el coronel (…) Según ella, después de haer tenido un hijo, una madre sabe tanto como el mejor doctor (…) –Mañana mismo pediré hora con él médico, coronel…

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N/A: Holaaaa! Cómo han estado? Espero que bien… yo aún un poco deprimida con todos los exámenes que tengo que dar, imagínense el último es el 27/2, por lo tanto no se si pueda subir el próximo capi hasta después de esa fecha, pero en mi tiempo libre trataré de escribir como hice con esté…

Como vieron este capitulo estuvo más largo y emocionante, ya que han pasado muchas cosas, pero de todas formas aún le quedan misterios por resolver al pobre de Sasuke, jaja Sakura lo va volver loco si sigue así, =)… Espero que les haya gustado tanto como a mí…

Buenos nos leemos en el próximo, SAYO!... xD

P.D: Por primera vez me voy a dignar a contestar sus Reviews (ya era hora)… :D

P.D: Lamento si en el caou hubo faltas de ortografía, pero es que no me dió tiempo ni para revisarlo… GOMEN… T_T…

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Muchas gracias a aquellos que dejaron su comentario:

Diana: Espero que no te hayas muerto de la ansiedad como me pronosticaste ya que me tarde =(… me alegra que te emocione esta historia, ya que la estoy adaptando para todos aquellos que deseen leerla para que pasen un momento entretenido… Espero con ansias un nuevo cometario tuyo, besos… xD

Whityland: jaja, yo también quisiera tener un Sasuke así, entre tierno y apasionado, aunque en este capi se comporto de una manera bastante brusca con la pobre de Sakura… pero quien lo haría después de que te hayan engañado así, en especial si tienes el carácter del pelinegro… lo peor es que ahora se va a empezar a comportar más arrogante y va a sacar a ojijade mucho más de quicio o_O… me alegra que te guste este fic… cuídate. Sayo!...

Yiyu-saiyan: Si tenías razón el capi anterior fue más tranquilo, pero este lo recompensa, ya que se creo una gran tensión entre ambos, luego explotaron y mira nada más, ahora Sasuke hasta está obligando a Sakura para que se case con él, compadezco a la pobre ya que se ha metido en un gran lío… =) Gracias por desearme suerte con los exámenes, la verdad voy a necesitar mucha, jaja… también te deseo la mejor de las suerte en el estudio y espero que te vaya bien con los exámenes que tengas que dar… Besos, SAYO!... xD

Queen Scarlett: Jaja, es verdad Sasuke es muy descarado y esta volviendo loca a la pobre, jaja… y ahora que explotó una de las bombas… u.u no quiero ni imaginar cuando se entere de todas las verdades que aún oculta ella… pero de todas formas como tú dijiste él la quiere si o si a su lado, así que como lo esta demostrando, va a hacer todo lo que este a su alcance para conseguir casarse con la pelirrosa y tener a su lado a su hijo… :D Espero no haberte hecho esperar tanto con el capi… y espero un nuevo comentario tuyo si es que este capi o amerita… cuídate, hasta la próxima… xD

cereZito Ghothik: Me pone muy contenta saber que te haya encantado el trama de la historia y el hecho de que la consideres emocionante… =) Espero que este capitulo te haya gustado y que no te haya echo esperar mucho =( pero es que enserio los exámenes me matan… Trataré de actualizar lo más rápido que ¡DE VERAS!... cuídate y nos leemos pronto, SAYO!...

ellie: Estoy de acuerdo contigo, Sakura se pasa metiendo en problemas o_O y ahora no sabe como salir de ellos… Y para colmo que nuestro pelinegro se la complica mucho más con todas la presiones que le esta dando… =) Me alegra que te haya gustado el capi anterior y también me pone súper feliz que ames esta historia *_* gracias por leer y dejar tu comentario y espero otro… jeje… saludos y que te vaya bien, bye… :D

También muchas gracias a quienes consideraron que este fic merecía estar entre sus favoritos y alertas, por supuesto, también muchas gracias a los que sólo leyeron y espero que les haya gustado este capi… =)

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Por favor dejen sus "REVIEWS", positivos o negativos, esa es mi forma de saber si continuo o no… ONEGAI… :) no necesitan tener una cuenta para poder comentar. Hasta pronto.

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"…SaKu-14…"