Aclaración:
1-Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto, yo solo los tomo prestado para poder adaptar esta historia.
2-La historia es una adaptación a SasuSaku, ya que la original esta escrita por Alice Morgan y se titula "Mascarada de amor", en lo personal amo esta historia por eso quise adaptarla a mi pareja favorita. Claro que para ello tuve que cambiarle algunos pequeños detalles.
3-La narración esta tanto de parte de Sasuke como de Sakura, al igual que sus pensamientos.
Advertencias:
CATEGORÍA: "M".
UA, LENGUAJE UN POCO VULGAR, TENSIÓN SEXUAL Y LIME.
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Capitulo ocho:
Sasuke entró en el cuarto de Sakura a través de la puerta que comunicaba ambas suites. Eran las cinco de la mañana, y aún no había amanecido. El constante zumbido del televisor quebraba el profundo silencio de la habitación. Echó una mirada al desorden reinante y una sonrisa indulgente se dibujó en sus labios cuando observó a la joven antes de apagar el aparato.
Sakura se hallaba acurrucada en el medio de la inmensa cama, con su brilloso cabello rosa desparramado desordenadamente sobre la almohada. Él depositó sobre la mesa los paquetes que traía en las manos y se acercó. Se quedó observándola un largo rato, y luego se arrodilló junto a la cama.
-Despierta, dormilona –susurró.
Un balbuceo indescifrable fue la única respuesta de Sakura.
Sasuke se acercó para besarle dulcemente la mejilla, sin obtener ningún resultado. Se apoyó con todo su peso sobre las sábanas, pero eso tampoco surtió efecto. Sumamente impaciente, luego de dos semanas sin ni siquiera rozarla, se extendió sobre la colcha para besarla en la boca.
Apenas la rozó, Sakura se despertó sobresaltada. Estuvo a punto de chillar, pero los masculinos labios ahogaron su grito con su apasionado beso. Instantáneamente, supo de quién se trataba, y levantó los brazos para atraer hacía sí el rostro de su amado.
Ambos profirieron roncos murmullos de satisfacción a medida que el tierno beso se prolongaba.
Sasuke sonrió, complacido ante la cariñosa respuesta de Sakura. Cuando las lágrimas que brotaron de los ojos de la muchacha le rozaron la mejilla, él se apartó, recostándose en el borde de la cama para observar.
-¿Por qué estás aquí, Sasuke? –inquirió ella, incorporándose. De pronto, sintió un punzante dolor de cabeza y se llevó una mano a la frente.
-¿Te duele la cabeza, cariño? –preguntó Sasuke con genuino interés. Sintió unos inmensos deseos de poseerla, al verla tan sensual, con el cabello desbaratado y su inocente rostro soñoliento.
-Terriblemente.
-¿Falta de descanso?
-Es probable.
-Debes de haber tenido una noche muy agitada. Tu habitación parece un chiquero. ¿Qué hiciste, mujer?
-¡Adivina! –se mofó ella con picardía.
-Veamos qué tan buen detective soy –dijo Sasuke, y se inclinó hacia adelante para recorrer la habitación haciendo una representación exagerada del personaje de Sherlock Holmes.
La espontánea risa de Sakura iluminó sus ojos jades con un bellísimo brillo, mientras observaba a su amado con expresión absorta.
-Mmm… veo una mujer, de unos veintiséis años, quien, en medio de un arrebato de cólera, abandona el salón comedor.
-Eres un tramposo –replicó ella-. Eso ya lo sabías. Dime algo que no hayas visto.
-Cállate, molestia. Esta misma joven revoltosa se quita la ropa desordenadamente –prosiguió Sasuke, al observar el vestido y la ropa interior arrojados al descuido sobre los pies de la cama-, toma un baño –agregó, tras echar un breve vistazo al cuarto de baño-, y utiliza sales perfumadas y talco en exceso. Se seca el cabello en el dormitorio –continuó, luego de ver la toalla y el cepillo tirados junto a la cama-, pro lo que no está demasiado claro es qué hace después.
Se llevó una mano a la frente y frunció el ceño con gesto pensativo, bajo la mirada de Sakura, que lo observaba embelesada.
-Ah, sí, doctor Watson, ahora visualizo la imagen con mayor claridad. Esta misma jovenzuela descuidada se va a la cama para entregarse a los placeres de una verdadera orgia.
Sakura apenas podía reprimir la risa mientras seguía con los ojos a Sasuke, que enumeraba cada una de las cosas que ella había hecho la noche anterior.
-Al parecer, parte del deleite fue una manzana. –Levantó el cabo marchito que encontró en el cenicero de la mesa de noche. –Como bebida, un buen vaso de jugo de peras. –Echó una mirada a la botella vacía. –Gustos bastante costosos, me temo. Y devoró también una caja entera de una sustancia ni identificada. –Miró el interior del recipiente con expresión curiosa. -¿Qué diablos es esta basura?
-Usted es el detective, Sherlock –bromeó Sakura-. Adivínelo por su cuenta. –Feliz de atrapar la completa atención de Sasuke, ella se deleitaba con el ridículo juego.
El sostuvo la caja a la altura del rostro y se cubrió los ojos con una mano.
-¡Ya casi puedo percibirlo! –exclamó con tono burlón, espiando a través de los dedos entreabiertos-. Sí, ya lo tengo. Es claramente una caja de… palomitas de maíz azucaradas: "Un dulce y crocante deleite para cualquier hora del día." ¿Pasé algo por alto?
-Tú dímelo.
-Ah, sí. –Al ver el ejemplar de TV Guía, agregó: -La sospechosa estuvo mirando un programa de televisión, pero se quedó dormida en la mitad y se perdió todo el final.
-Eres un demente, Sasuke.
-Demente no. ¡Soy brillante! ¿Acaso no adiviné todo?
Casi todo.
-¿Qué me faltó?
-¡El título de la película que vi! –replicó ella con insolencia.
Sasuke dejó caer los brazos en un gesto de exasperación.
-Sherlock Holmes y el doctor Watson jamás revelaban todas sus pistas –afirmó con picardía.
Se inclinó por encima de la cama para arrastrar a Sakura y ponerla de pie frente a él. Ella apoyó la cabeza contra el imponente pecho de Sasuke y le rodeó la cintura con los brazos. Al aspirar el masculino aroma y absorber la tibieza de su poderoso cuerpo, dejó escapar un suspiro de satisfacción.
-Bueno, mujer… cuéntame. ¿Qué fue lo que viste? –preguntó él, con las manos apoyadas sobre la espalda de la muchacha, presionando la delicada figura femenina contra su cuerpo.
-En realidad, lo último que recuerdo es que me estaba volviendo loca de terror mientras veía el filme Frenesí.
Las manos de Sasuke comenzaron a acariciar la espalda de la joven.
-Mmm… me gusta este pijama de seda. Es casi tan suave como tu piel. –Una enorme mano se deslizó por debajo de la casaca para posarse sobre un pecho desnudo. –Dios mío, no, no es cierto. Ninguna tela de este mundo puede ser tan sedosa como tus senos de satén.
La sujetó de la nuca y la besó con pasión. Sin embargo, levantó súbitamente la cabeza y, con expresión ceñuda, la empujó hacia el baño, dándole una leve palmada en el trasero.
-Vístete, mujer. Vamos a ir a andar a caballo.
-¿No será peligroso? De todos modos, no tengo qué ponerme –explicó ella, mientras sacaba ropa interior del armario, sin notar que sus curvas desnudas se traslucían a través de la fina tela del pijama.
-Consulté con un médico. Como eres un jinete experimentado, no habrá problema si nos mantenemos a medio galope. Toma esos paquetes. –Señaló la mesa, al tiempo que encendía una lámpara para iluminar la oscura habitación. –Allí encontrarás todo lo necesario.
Sakura siguió con los ojos a Sasuke, que caminó hacia la puerta que comunicaba ambas suites y la cerró con firmeza. Previendo la posibilidad de que la joven no llevara consigo ropa de montar, él le había comprado un equipo sin siquiera preguntarle las medidas.
Ella se detuvo junto ala puerta del baño para darle una completa ojeada a su amado. Su atuendo informal destacaba aún más su masculinidad. Llevaba puestas unas botas de cuero, unos vaqueros ajustados, un cinturón ancho con hebilla plateada y una camisa vaquera de color borgoña oscuro. Cada detalle de ese hombre la fascinaba de una manera increíble.
-Deja de observarme y vístete. Te sacaré de aquí en quince minutos.
Sakura se metió en el baño con los paquetes bajo el brazo. Era tal su prisa por terminar de vestirse, que sus dedos parecían infinitamente torpes; aun así, logró regresar a la sala en sólo diez minutos.
Sasuke entrecerró los ojos para estudiar la expresión satisfecha de la joven. Era la primera vez que la veía vestida con vaqueros, y le pareció hermosa. Un diminuto símbolo de perfecta feminidad.
-¿Cómo me veo? –bromeó ella, dando una vuelta para desfilar frente a él.
-Sakura, tú sabes muy bien que te ves magnífica. Esos pantalones ajustados se te adhieren al trasero como a mí me gusta. Lo mismo digo para la blusa. Recoge tu traje de baño y tu bolso, y vamos de una vez.
-Pero, ¿qué pasará con el coronel y Taro?
-Ellos ya saben que te llevaré conmigo. Tu padrino necesita un día de descanso y, además, te quiero sólo para mí.
Cuando Sakura terminó de preparar el bolso, él la tomó del hombro y la condujo hacia el corredor. Aún no había amanecido, las habitaciones estaban en completo silencio y sólo unas luces tenues iluminaban el pasillo. Tomaron el ascensor hasta el vestíbulo y caminaron hacia el parque.
Sakura inspiró el aire fresco de la mañana, mientras Sasuke la ayudaba a ubicarse en el automóvil. El estaba impaciente por llegar a los establos. En menos de una hora, saldría el sol y, para entonces, deseaba encontrarse en el desierto, lejos de la invasión del hombre.
Ella permaneció en silencio, embelesada, cuando llegaron a los establos, ubicados a poca distancia del hotel. Al bajar de automóvil, pudo oler el fresco aroma de caballos y de alfalfa. Corrió al lado de Sasuke y lo tomó del brazo.
-Hace muchísimo que no monto. ¡Y lo he echado de menos! Pasé la mitad de mi adolescencia encima de mi enorme caballo de caza. Solía cabalgar a pelo, o bien ala inglesa. Supongo que aquí se utiliza el estilo vaquero.
-En efecto –le respondió Sasuke, y la tomó de la cintura, al tiempo que el encargado del establo volvía trayendo los caballos. Ya estaban ensillados y parecían ansiosos por ejercitar las patas en las arenas del desierto.
Sakura observó en silencio, mientras Sasuke se aseguraba de que las cinchas estuvieran ajustadas. Uno de los animales era muy musculoso y de un brillante color castaño. Estaba ensillado con una montura de hombre muy gastada, y ella supo de inmediato que ése era el caballo de Sasuke.
El animal soltó un breve relincho y apoyó el hocico en el pecho del muchacho. El le acarició el sedoso cuello con cariño y le habló en voz suave. Entonces, el caballo respondió a su amo levantando las orejas y moviendo la cabeza con impaciencia. Sakura observó con sumo interés el breve intercambio, y la pequeña escena le inspiró una ternura infinita.
Sasuke tomó las riendas del caballo más pequeño y se volvió para ayudar a la joven a montar. Ella se encontraba junto a la yegua tordilla de crines y cola plateadas. Le estaba hablando en voz baja y le besaba el hocico, si percatarse de la sonrisa de Sasuke.
-Es hermosa, Sasuke. ¿Cómo se llama? –inquirió Sakura, mientras él la ayudaba subir a la montura. Ella acomodó los pies en los estribos, tomó las riendas con la mano izquierda y echó una mirada traviesa al hombre. –Vamos, lerdón –lo regañó-. ¿Por qué te demoras tanto?
-Mocosa insolente –gruñó él, subiéndose al caballo de un salto, sin molestarse en usar los estribos.
Abandonaron por fin los establos. Los animales, bien descansados y alimentados, estaban ansiosos por correr. Sakura observó el brillante cuello de su yegua, que subía y bajaba la cabeza al compás de su paso. Tenía orejas pequeñas y bien formadas. La sedosa crin caía prolijamente sobre un costado, y los pelos blancos y negros se entremezclaban para formar una brillante masa plateada.
-Aún no me dijiste los nombres, Sasuke.
-El mío es So Chico. ¡En serio! –insistió. Al oír la risotada incrédula de Sakura-. La tuya se llama Molestia Gris.
-Son unos nombres espantosos. ¿Por qué elegiste esos?
-El mío era muy inquieto cuando joven: no paró un segundo en los primeros tres años de vida. Y la tuya fue una molestia desde que nació. Por suerte, un potro se encargó de calmarla y, desde entonces es muy dócil.
-No te creo.
Sasuke ignoró el comentario y se volvió para enfrentar a la muchacha.
-¿Crees qué surtirá efecto contigo?
-¡Ni lo sueñes! –replicó ella, indignada.
El sendero los alejó de la ciudad para sumergirlos en el árido desierto. El cielo ya estaba aclarando. Los caballos, familiarizados con la región, no tenían problemas para encontrar el camino por entre los matorrales.
-¿Quieres galopar?
Sin responder, Sakura dio un chasquido con la lengua, taconeó a la yegua y se inclinó hacia adelante, el ágil animal pegó un salto y comenzó a andar con un galope tranquilo. El caballo de Sasuke se acercó a su lado y ambos se lanzaron a correr a paso largo sobre la arena.
Se dirigieron hacia una elevada loma. Al llegar a la cima, los jóvenes detuvieron la marcha para permitir un descanso a los animales. Sasuke tomó de la cintura a la muchacha para ayudarla a descender. Ella le agradeció, mientras se acomodaba nerviosamente el cabello.
-¿Te sientes bien? –preguntó él con cortesía.
-Tengo hambre.
-No me refería a eso.
Ella río, con u alegre brillo en los ojos y una amplia sonrisa en los labios.
-Ya lo sé. Pero tengo hambre y me siento bien. ¡Hasta se me fue el dolor de cabeza!
Sasuke la guió hasta un lugar apartado; se aseguró de que no hubiera víboras ni sabandijas y luego, se sentó, arrastrando a Sakura consigo.
Él le pasó el brazo por encima de los hombros, y permanecieron en silencio, sentados uno al lado el otro, mientras el cielo se tornaba de un fuerte tono rosado con el amanecer de un nuevo día. El sol ya comenzaba a aparecer detrás del horizonte como un brillante círculo de color carmesí.
Sin quebrar el silencio, Sasuke tomó a Sakura entre sus brazos y la besó con tanta ternura, que unas lágrimas asomaron en los ojos de jades de la muchacha. Eran lágrimas de felicidad, al ver que él ya no le guardaba rencor.
La pasión de Sasuke se intensificó gradualmente, opacando la tímida seducción de ese primer beso. Sakura dejó escapar unos leves gemidos sensuales y enarcó las caderas, mientras sus manos se acercaban a su amado para desprenderle los broches de la camisa. Sus delicados dedos femeninos recorrieron los músculos firmes del pecho. Muchas veces había soñado con volver a acariciar ese cuerpo, desde aquella primera noche en Las Vegas.
La boca de Sasuke se apartó de los labios de la muchacha, para descender por su sedoso cuello y detenerse junto a la oreja. Una y otra vez, le susurró incoherentes palabras de amor.
Sin oponer resistencia, ella permitió que le desprendiera la blusa, y la masculina boca se posó sobre sus redondeados senos para detenerse en la cavidad que acunaba la sortija de bodas.
-¡Santo Dios, Sakura, podría llegar a devorar cada centímetro de tu cuerpo! Tu boca, tus pechos, ¡Todo! –Se inclinó sobre ella con los ojos ardiendo de deseo. –Anhelo tanto poseerte, te he deseado tanto en este último tiempo, que siento como si hubiera estado padeciendo toda mi vida.
Sakura se sintió indefensa bajo las apremiantes caricias de esas manos masculinas. La boca de Sasuke ascendió lentamente para apoderarse, una vez más, de la dulzura de sus delicados labios.
El beso fu eterno, fascinante. Los ojos jades de la muchacha se suavizaron para expresar todo el amor que ella sentía por ese hombre. Se aferró a los imponentes hombros masculinos, clavando inconscientemente las uñas, sin poder controlar el deseo de unirse.
-Ámame, Sasuke. Ámame aquí, en el desierto. Permíteme que vuelva a formar parte de tu ser. –Pronunció estas palabras sin pensar; sólo quería repetir el momento de éxtasis que había vivido unas horas después de conocer a ese hombre.
Las súplicas de Sakura enfriaron a Sasuke instantáneamente. Se incorporó de inmediato, forzándola a ella a levantarse, y la sujetó por un instante, hasta que las delgadas piernas de la joven dejaron de temblar.
-Ya es hora de regresar.
Un leve rubor coloreó las mejillas de la muchacha cuando levantó el rostro con expresión confundida.
-Cre… creí que me deseabas, Sasuke.
-¡Bien sabes que sí! –Con dedos tibios y temblorosos, le prendió los broches de la blusa. Luego, la tomó del brazo y la condujo hasta el lugar donde se encontraban los caballos esperando pacientemente.
-¿Por qué no lo hiciste? –inquirió ella, aturdida ante la repentina frialdad de ese hombre.
-Basta de preguntas, Sakura. Ya es hora de regresar a los establos. –Acomodó las riendas de la yegua y ayudó a la joven a subir.
Ya era pleno día y la temperatura estaba ascendiendo tan rápidamente como el sol. En sólo una hora, ya no sería tan placentero montar. El paso de los caballos parecía haberse alargado al regresar hacia las caballerizas. Estaban ansiosos por retornar, como lo habían estado por partir.
-Galopemos lo que resta de camino –sugirió Sasuke-. Eso nos dará suficiente tiempo para refrescarlos antes de meterlos en las caballerizas.
Sakura clavó los talones a ambos lados de la yegua y comenzó a galopar. Cuando decidió que se había adelantado demasiado, se detuvo y dio media vuelta para enfrentar a Sasuke.
-Es hermosa, Sasuke. Responde a cada una de mis señales. Creo que prefiero el estilo vaquero. Mi viejo caballo jamás podría haber girado en un círculo tan cerrado como esta pequeña belleza acaba de hacerlo.
Sasuke estaba sorprendido por la habilidad de la joven para dominar a la yegua.
-Es tuya, Sakura.
-¿De verdad serías capaz de regalarme a tu yegua gris? –exclamó ella con los ojos grandes por el deleite.
-Me parece sensato que mi pequeña molestia de ojos jades pase a ser la nueva propietaria de Molestia Gris. Ambas me han dado una mezcla de placer y de pena alternativamente.
-Gracias, Sasuke. Ahora debemos ir a la ciudad para comprar algunas zanahorias y…
-Por el amor de Dios, Sakura –la regañó él-. Aquí los alimentan con la mejor alfalfa que hay en plaza, además de avena, alimentos balanceados y vitaminas. ¡No creo que vayan a morir sin tus zanahorias!
-¿Manzanas, quizás? –bromeó Sakura, burlándose de la expresión consternada de Sasuke.
-Vamos, So Chico. Dentro de poco, querrá que te pongas herraduras de cuero italiano, monturas con diseños de alta costura y ronzales de Cartier.
No bien terminó de pronunciar esas palabras, salió al trote, dejando atrás la carcajada de Sasuke, que lo siguió a un paso más tranquilo. Cuando la joven llegó a los establos, él ya había desensillado a So Chico y acababa de cepillarlo.
Sasuke ayudó a la muchacha a bajar, y un mozo del establo se acercó para encargarse de la yegua. Sakura casi no podía moverse, debido a los agudos dolores que azotaban sus caderas y sus piernas. Hacía años que no cabalgaba, y podía sentir el movimiento de cada músculo mientras caminaba rígidamente hacia el automóvil. La risotada de Sasuke le retumbó en los oídos. El era consciente del malestar de la joven, pero sabía que ella jamás admitiría la causa.
El Lincoln Continental se alejó de los establos para regresar a la ciudad. En vez de doblar hacia el hotel, Sasuke siguió de largo, por el zigzagueante camino que conducía a su casa.
-¿No vas a preguntar nada? –inquirió él.
-No. Ya te conozco lo suficiente como para saber que si estás decidido a llevarme a tu casa, nada que yo pueda decir o hacer podrá hacerte cambiar.
-¡Caramba! ¡Quién lo hubiera cierto! Parece que por fin estás empezando a aprender la lección.
-La verdad es que estoy demasiado hambrienta como para luchar, y demasiado feliz como para llegar a algún lugar fresco. El día de hoy promete ser un infierno.
-Me encargaré de todo en un periquete cuando lleguemos a casa. Mi ama de llaves se tomó el día libre, así que tendrás que esperar mientras preparo el desayuno.
-Acepto, siempre y cuando pueda descansar sobre algo más mullido que esto –bromeó Sakura, moviendo las caderas para buscar una posición más cómoda.
-Mi cama cumple con esos requisitos.
-Mmm… ¿no se te ocurre otra cosa?
-La cama de mi cuarto de huéspedes.
-Mejor, pero aún así sigue siendo muy peligroso.
-Me fascina el peligro –se mofó Sasuke, deteniendo la marcha para abrir el portón de entrada y luego tomar el sendero de acceso a la casa.
Sakura echó una mirad a su alrededor. Todo se veía muy diferente a la luz del día. La casa era mucho más grande de lo que ella recordaba. Magníficos parques con plantas desérticas y gigantescas palmeras bordeaban los senderos de ladrillo que se enroscaban alrededor de la mansión. En la parte trasera, había una galería para cuatro coches y dos edificios independientes, separados de la residencia principal por una elevada pared de adobe.
-¿Esas son las dependencias de servicio? –preguntó Sakura, señalando los dos edificios.
Sasuke aparcó el Lincoln Continental a la sombra de la galería.
-Sólo uno. Allí vive el ama de llaves y su esposo, que es el encargado del jardín. El edificio más grande es la casa de huéspedes.
-Todo aquí es totalmente opuesto a lo que ha sido mi vida. El hogar de mi padrino es una enorme casa de madera, mientras que Sai y yo vivíamos en un séptimo piso de un moderno condominio frente a la playa.
Al oír el nombre de Sai, Sasuke se puso tieso y abrió la puerta del automóvil con un movimiento brusco. Una ola de calor inundó el interior del coche. Con el aire acondicionado, era fácil olvidar que estaban en el desierto.
Sakura se apantalló la cara, ignorando el repentino malhumor de Sasuke.
-Guau, hace calor. Tendríamos que haber ido al hotel. Un baño fresco en este momento sería ideal.
-¿Qué es lo que quieres primero? ¿El desayuno, o un baño?
-¿Tienen piscina? No la veo.
-Está del otro lado, oculta tras una pared de adobe. En ocasiones, soplan vientos fuertes que arrastran toda la arena y el polvo del desierto, y es conveniente tener alguna especie de pantalla. Además, deseo una completa intimidad cuando me baño.
-Por eso es que estás bronceado en todo el cuerpo –acotó Sakura.
-Tú también estrás bronceada… en todo el cuerpo –le advirtió con sequedad-. Más allá, hay una piscina más pequeña para mis empleados y para cualquiera que esté viviendo en la casa de huéspedes.
Sakura entró en la cocina delante de él, y echó una mirada a la moderna habitación. De pronto, sintió una necesidad imperiosa de cocinar para Sasuke: el milenario deseo de la mujer de proveer alimento a su hombre. "Sí", pensó ella, "Sasuke es el hombre de mi vida." Una vaga expresión de ensueño atravesó su rostro cuando se volvió para mirarlo.
-Vamos, Sakura. Quitémonos estas ropas y vayamos a refrescarnos. –la recorrió con la mirada y contuvo la respiración al ver la expresión de la joven. –No me mires así, cariño. Hoy no… no puedo satisfacer nuestros deseos.
Sakura permaneció en silencio, aturdida por sus palabras, mientras él la condujo a través del vestíbulo hacia la parte trasera de la casa. Llegaron a una inmensa habitación, la más grande que ella jamás había visto.
-¿Te gusta?
Sakura levantó los ojos, admirada, y un leve rubor coloreó sus mejillas.
-Es magnífica. Acabas de redecorarla, ¿no es cierto? –Era exactamente igual a la suite de Las Vegas.
Sí. Me la terminaron esta semana. –Sasuke se desprendió la camisa.
-¿Por qué? –preguntó Sakura, volviéndose para mirarlo, y sus ojos se clavaron en los imponentes hombros masculinos y en el bien formado pecho. Apartó la mirada cuando él se quitó el cinturón y lo arrojó descuidadamente sobre una mesa.
Sasuke se sentó para sacarse las botas y luego seguir con los calcetines.
"Dios mío", pensó ella, "se está desvistiendo tan tranquilamente como si yo no estuviera en la habitación. ¿No se da cuenta de lo que me afecta?"
-¿Por qué? Porque quería que actuaras en mi propia casa con la misma dulzura con que lo hiciste en Las Vegas. Aún no he podido borrarme la imagen tuya caminando sobre la alfombra con los brazos extendidos. Quise sábanas negras de satén. Nunca imaginarás lo que deseé revivir cada instante.
La voz de Sasuke sonó ronca debido a la fuerza de la emoción. Sakura nunca había pensado que había llegado a conmoverlo de esa forma. Impulsada por esa declaración de amor, comenzó a caminar hacia él. Estaba descalzo y con el torso desnudo. Nunca lo había visto tan masculino y atractivo.
Permaneció inmóvil cuando ella le rodeó la cintura con los brazos y hundió el rostro en el poderoso pecho, para dejar caer una lluvia de besos sensuales. Sakura se complació al percibir que la seductora caricia lo hacía estremecer.
-¿Y qué habría ocurrido si no me hubieras encontrado, Sasuke?
Él la tomó de la cintura para apartarla. Esos cautivantes labios se habían convertido en una tortura para sus enardecidos sentidos.
-Imposible. Me había propuesto traerte a mi casa, y nada podía detenerme –le explicó con voz áspera. –Estaba obsesionado con el sonido de tu voz, el sabor de tu dulce boca, el contacto de tus piernas de satén contra mis caderas. ¡Tu recuerdo me impulsó a buscarte!
-Pero… pero, ¿cómo lograste encontrarme?
-¡Huy! ¡Eso sí que fue difícil! Esa asquerosa peluca castaña que descuidadamente olvidaste en la suite fue tu ruina.
Sakura se inclinó para dejar caer una serie de besos en los brazos de acero que intentaron apartarla.
-¡No hagas eso, Sakura!
-Te gusta, ¿eh? –bromeó ella, parodiando las mismas palabras de Sasuke.
-"Gustar" es un término demasiado pobre para expresar lo que siento.
-Continúa –lo instó Sakura, frotándose la nalga dolorida.
-Los detalles no son importantes. Por fortuna, la peluca era bastante costosa y pude averiguar que había sido acreditada a la cuenta de una tal señora Hatake. Casi tengo un infarto al enterarme de que eras casada. Fui a ver al mayorista de Nueva York y, de allí en más, inicié un largo proceso de descarte. Si se hubiera tratado de una peluca barata, habría tenido muchos problemas. Pero como la compraste el día anterior del viaje y la vendedora te reconoció, no me resultó difícil localizarte.
Sakura se quedó observándolo fijamente, y unas lágrimas comenzaron a asomar en sus ojos al enterarse de que él se había tomado tantas molestias.
-Prepárate para ir a nadar, Sakura. tengo calor y estoy sudando.
-Me gustas así como estás –confesó ella en voz baja.
-¡Maldición, Sakura! ¿Crees que no quiero hacer el amor tanto como tú? Me he estado atormentando cada noche al imaginar tu cuerpo junto al mío, sobre la sedosa colcha de piel. Pero ahora, ¡desvístete!
-¿Dónde? –preguntó ella, echando una mirada a su alrededor, para familiarizarse con la desconocida habitación.
-Aquí, en mi cuarto de vestir, que es también tuyo, o en nuestro baño contiguo. No importa dónde, pero muévete, cariño, o yo mismo te desnudaré.
Con un rápido movimiento, Sakura se metió en el cuarto contiguo y cerró la puerta de un golpe.
-Maldito sea –gruñó-. No hay nada que pueda avergonzarlo. Trata su desnudez con una naturalidad que es realmente pavorosa.
Con dedos temblorosos, comenzó a quitarse el equipo de vaquero. Una vez desnuda frente a la pared de espejos, se percató de que había dejado el traje de baño en el cuarto. Se pudo una bata de toalla que encontró colgada en un perchero de bronce, y regresó al dormitorio.
Oyó el sonido de una zambullida y, al mirar a través de la puerta ventana, vio a Sasuke nadando en la piscina. Los gigantescos cortinados habían estado ocultando la belleza del lugar. Era como un oasis, repleto de rocas, cascadas, plantas exóticas y pequeñas palmeras.
Sakura se acercó lentamente, embelesada por todo aquello que la rodeaba. Sasuke advirtió su presencia y nadó hasta el borde para llamarla.
-¡Acércate, mujer! Ven a ejercitar las piernas.
-No sé qué hiciste con mi traje de baño –dijo ella, explicando su demora.
-Olvida esa basura. De todos modos, es probable que tenga que arrebatártelo. –Divertido ante la expresión de la muchacha, Sasuke le explicó dónde encontrarlo y liego, volvió a concentrarse en su ejercicio.
Sakura corrió a ponerse el nuevo bikini de brillante color esmeralda. De pronto, le pareció mucho más audaz allí que en la exclusiva tienda de Palm Springs. Caminó con arrogancia hasta el borde de la alberca, esperando que Sasuke le hiciera algún comentario.
Él detuvo sus brazadas y le hizo un ademán para que se zambullera. Luego de una breve mirada, continuó nadando sin decir ni una sola palabra. Molesta por esa indiferente actitud, Sakura se sumergió en la frescura del agua.
Sasuke se detuvo y, con un brazo agarrado del borde, observó a la muchacha, que nadaba con movimientos ágiles y elegantes.
Al cabo de un rato, Sakura se le acercó y él la sujetó con fuerza para que recuperara el aliento. Los ojos de la muchacha brillaban con entusiasmo y las ondas húmedas de su cabello rodeaban el bellísimo rostro iluminado por los rayos del sol.
-Esto es perfecto, Sasuke. Me siento como una princesa consentida.
-Te ves como una princesa feliz. Tus ojos parecen de terciopelo, y las profundidades jades me invitan a arrástrame hasta mi tienda para devorar tu delicioso cuerpo hasta que implores piedad.
-Por casualidad, ¿no habrás visto una película de Rodolfo Valentino? –se mofó ella, divertida ante la mirada lasciva de Sasuke y sus intentos de atemorizarla.
-Quizás una o dos.- El se río, y cambió su expresión libidinosa por una mirada de afecto.
-El mundo ha evolucionado mucho, Sasuke. Hoy en día, es probable que sea la mujer quien arrastre al hombre hacia su propia tienda para cautivarlo hasta que él le suplique clemencia. No sé si oíste hablar del movimiento de liberación femenina… -Su voz se desvaneció cuando Sasuke le tomó el rostro con sus poderosas manos y la miró con infinita ternura.
-¿Tú me implorarías clemencia? ¿O lo disfrutarías tanto como yo? ¿Estarías dispuesta a compartir mis placeres hasta extenuarte?
Los repentinos cambios de humor en Sasuke la confundían. Tenía momentos de profunda pasión para luego apartarla súbitamente o cambiar el tema de improviso.
-Contéstame, Sakura. ¿Fue mi imaginación lo que me hizo creer que, en Las Vegas, había encontrado una mujer con un deseo tan intenso como el mío? ¿Eres real, o sólo se trata de un sueño?
-Bue… bueno, yo…
Sasuke dejó escapar un gemido ronco y se apoderó de los delicados labios de la muchacha en un devastador beso. La inmediata respuesta de Sakura fue la evidencia de que su sensualidad latente exigía ser liberada.
-Tu reacción frente a mi beso respondió mi pregunta mejor que cualquier palabra –afirmó Sasuke, agitado por el arranque de pasión-. Sí, mi encantadora Sakura, tus deseos son tan intensos como los míos. –Sus ojos ónix parecían brasas ardientes cuando exclamó: -¡Te deseo ahora!
Sakura sonrió y se inclinó para besarle el bronceado cuello húmedo. Sasuke le deslizó las manos por la columna para luego presionar las delicadas caderas de la joven contra su poderoso cuerpo. Entonces, ella se percató de que él no llevaba traje de baño.
Sasuke se estremeció ante el contacto y le temblaron los dedos al acariciar el enrojecido rostro de Sakura. Se detuvo en los labios para dejar caer un breve beso. Al diablo con el médico. El la deseaba ahora, no en un futuro remoto. Pero no podía poseerla.
-¡Hora de comer! –exclamó, y respiró hondo, intentando controlarse.
Hizo un rápido giro y nadó hasta el otro extremo de la piscina. Luego trepó la escalerilla y caminó hacia su habitación.
Sakura se sujetó del borde, mientras lo observaba estupefacta.
-¡Usted está rematadamente loco, señor Sasuke Uchiha! –bramó ella, nadando hacia la escalerilla para salir. Siguió las pisadas húmedas de Sasuke hacia la casa. Hasta advertir que la conducían a una habitación, cuya puerta estaba cerrada con llave.
Regresó al baño para tomar una ducha y, luego de escasos minutos, se encontró envuelta en un suave toallón. No quería volver a ponerse el equipo de montar, pero había dejado la bata de Sasuke junto a la alberca.
Él golpeó una sola vez antes de entrar. Sólo llevaba puesta una toalla alrededor de la cintura. Miró a Sakura en silencio y le entregó un paquete.
-Aquí tienes tu bata. Me tomé la libertad de elegirte un vestido para esta noche, además de una ropa interior que me pareció muy sensual, unos zapatos y la bata de entre casa.
Sakura tomó el paquete y se quedó boquiabierta, observando a Sasuke.
-Apresúrate. Estoy famélico y tú puedes ayudarme con la comida.
Sakura se secó el cabello y extrajo del paquete la ropa que iba a usar. Sonrió al ver la elección de Sasuke: un costoso conjunto de ropa interior francesa, de un fino encaje negro.
Se sintió fresca, limpia y famélica. Su estómago ya comenzaba a quejarse por la falta de desayuno. Se llevó la mano al vientre y pensó en el pequeño niño que se estaba gestando en su interior. Ese bebé era la culminación viviente del amor que sentía por Sasuke.
Un instante más tarde, se dirigió a la cocina. Su maquillaje era impecable, las ondas de su cabello le brillaban sobre los hombros y la bata de seda de color ámbar caía como una caricia alrededor de sus piernas.
Miró en derredor, pero no vio señales de Sasuke.
…¿CONTINUARA?...
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"ESCENAS DEL PRÓXIMO CÁPITULO":
-Cuéntame lo de tu matrimonio, Sakura –la instó Sasuke (…) –no puedo, Sasuke. Ni siquiera contigo. Lo… siento. (…) -Me propuesto averiguarlo, Sakura, antes de nuestra boda (…) ¿Has pensado en la forma de explicarle al coronel? -No (…) –Nos casamos en siete días (…) con la aprobación del coronel o sin ella (…)
-Estás hermosa, querida. No sé si sacarte a lucir ante los ojos del mundo, u ocultarte para siempre en mi refugio (…) vamos a la discoteca, a ver si en la pista de baile, puedes bajar algo de esa suculenta cena que te acabas de devorar.
-No pienses en Sai mientras estás conmigo, Sakura. (…) En este momento, ni siquiera deseo oír el nombre de ese tipo (…)
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N/A: Hola!... para empezar lamento la tardanza, GOMEN… =)
Lo segundo es que no escribí demasiados avances del próximo capi, porque necesito que ustedes me den dos nombres (uno de mujer y otro de hombre) para que aparezcan en el capitulo, estos personajes pueden ser de Naruto u otro nombre cualquiera, ustedes den nombres y luego yo elegiré alguno… :D
Bueno, por ahí algún que otro me dijo que quería ver celos por parte de Sasuke, pues en el próximo capitulo habrá algo de eso y también por parte de Saku, así que piensen bien en los personajes que les gustaría que fueran esos dos que van a aparecer para causarle uno que otro celillo a ambos protagonistas.
En cuanto a este capi, ha sido más tranquilo, pero como ya falta poco, supongo que se merecen esta tranquilidad ya que se están por venir momentos turbios… o_O¿?
Mucho de ustedes ya se están haciendo preguntas y sacando conclusiones, pero no les voy a decir nada ;) y en cuanto al comportamiento de Sasuke, si prestaron atención hay un dato que les hará darse cuenta del porque él se está conteniendo de tocar a Sakura.
Bueno los dejo hasta el capi que viene, y ONEGAI dejen nombres para los nuevos personajes.
Cuídense, SAYO!... xD
P.D.: prometo actualizar la semana que viene, y lamento si hay faltas.
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Muchísimas gracias a aquellos que dejaron sus comentarios, a los que leyeron y también a los que consideraron que esta historia se merecía estar entre sus favoritas y alertas =) "GRACIAS"
*yiyu-saiyan*
*tamara*
*Hatoko Nara*
*Elaine Haruno de Uchiha*
*butterfly-savior3007*
*ellie*
*Mara Osaki*
*Diana*
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Por favor dejen sus "REVIEWS", positivos o negativos, esa es mi forma de saber si continuo o no… ONEGAI… :) no necesitan tener una cuenta para poder comentar. Hasta pronto.
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"…SaKu-14…"
