Aclaración:

1-Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto, yo solo los tomo prestado para poder adaptar esta historia.

2-La historia es una adaptación a SasuSaku, ya que la original esta escrita por Alice Morgan y se titula "Mascarada de amor", en lo personal amo esta historia por eso quise adaptarla a mi pareja favorita. Claro que para ello tuve que cambiarle algunos pequeños detalles.

3-La narración esta tanto de parte de Sasuke como de Sakura, al igual que sus pensamientos.

Advertencias:

CATEGORÍA: "M".

UA, LENGUAJE UN POCO VULGAR, TENSIÓN SEXUAL.

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Capitulo nueve:

Sasuke entró en la habitación, cargando dos botellas de vino con los dedos de una mano. Tenía puestos unos pantalones de color arena y una camisa tostadas de mangas cortas. El cabello de caía desprolijamente sobre la frente, como si no se hubiera tomado el trabajo de peinarse.

-Ya era hora, Sakura. ¿Qué te gustaría comer? ¿Langosta, mariscos, bistec? Tú dime.

-Hamburguesas.

-¿Hamburguesas? Esto sí que es una sorpresa. –Apoyó las botellas sobre la mesa y extrajo dos vasos de un aparador. –Para mí, está bien. Entonces, abriré una botella de mi vino favorito.

-Excelente. –Sakura caminó hacia la gigantesca nevera, encantada de poder preparar la primera comida para Sasuke. Trabajaron en armonía: ella puso las hamburguesas en la parrilla, mientras él se encargó de poner la mesa.

El aroma a carne asada pronto inundó la habitación. Con gran habilidad, Sakura rebanó los tomates, las cebollas, el queso Cheddar y los pepinos. Untó los panecillos tostados con mayonesa y preparó los emparedados.

-Mmm… Este Cheddar es riquísimo –comentó, mientras probaba una pizca de queso derretido.

Colocó los dos platos sobre la mesa y se acomodó en una de las banquetas de cuero con patas de hierro forjado.

Sasuke observó el tentador emparedado que tenía delante de sí, y guiñando un ojo, dijo a modo de broma:

-Largamos, mujer. –Mordió un bocado de la jugosa hamburguesa y, masticando con deliberada lentitud, echó una mirada a Sakura. –Creo que agregaré éstos al menú de la cafetería. Los llamaré Sakura Burgers. Apuesto a que se agotarán. –Dio otro mordisco antes de preguntar. -¿Qué otra cosa sabes cocinar?

-Todo lo que sea demasiado refinado. ¿Te gusta el pastel de banana y nuez? –"Si le llega a gustar, le haré uno por día", se dijo para sí.

-Me encanta.

-Puede que entonces te prepare uno en alguna ocasión –le prometió con un tono indiferente, y se dispuso a morder el primer bocado de su suculento emparedado.

Mientras bebía el exquisito vino tinto, saboreaba su deliciosa hamburguesa y conversaba con su agradable acompañante, Sakura se puso a pensar en su padrino. Aún no había decidido cómo le contaría lo de Sasuke. El anciano jamás lo comprendería. Además, estaban Sai y Sora. Se preguntó qué debía comentarle a Sasuke acerca de su pasado. ¿Todo o nada?

-Cuéntame lo de tu matrimonio, Sakura –la instó Sasuke, leyéndole el pensamiento con precisión.

Ella apoyó el emparedado sobre el plato y lo miró con incertidumbre.

-No puedo, Sasuke. Ni siquiera contigo. Lo… lo siento. –Bajó los ojos y se levantó para recoger la mesa.

Irritado por la constante negativa de Sakura con respecto al tema de su platónico matrimonio, Sasuke tuvo que hacer un esfuerzo para no levantar la voz.

-Me he propuesto averiguarlo, Sakura… preferentemente, antes de nuestra boda. Pero te advierto que tus evasivas no la demorarán ni un segundo. ¿Has pensado en la forma de explicarle lo nuestro al coronel?

Ella se puso rígida, mientras guardaba el último plato en el aparador, para luego pasar un trapo húmedo a la mesa.

-No. –Volvió la cabeza hacia Sasuke. -¿Me podrías dar más tiempo?

-No. Nos casamos en siete días. Dentro de una semana, a esta misma hora serás mi esposa… con la aprobación del coronel… o sin ella.

Sasuke se dirigió a la sala de estar y comenzó a caminar de uno a otro extr3emo de la habitación. Demonios. Sakura lo había manejado a su antojo. Se había convertido en un esclavo de esos ojos jades y esa mirada inocente. Pero no permitiría que esa mujer dilatara la situación.

Encorvó los hombros al reflexionar sobre el turbulento estado de su vida. Se encontraba con Sakura, y ni siquiera podía hacerle el amor. La idea de pasar un día en compañía de la muchacha había sido contraproducente. Esa mujer era como una droga que le invadía el torrente sanguíneo cada vez con más y más potencia.

La curiosidad acerca del anterior matrimonio de Sakura lo estaba carcomiendo por dentro. El hecho de que ella se rehusara obstinadamente a confiar en él le dolía como una herida profunda.

-Sasuke.

La suave voz de la muchacha interrumpió sus amargos pensamientos. Se la veía tan hermosa… y en siete días más, sería completamente suya. Sólo una semana más de turbulencia.

A través de Taro y del coronel, él había logrado averiguar todo acerca de la vida de Sakura, desde su nacimiento hasta el día de su boda. Antes de que finalizara la semana, descubriría lo que le faltaba saber. ¡Aun cuando ella se rehusara a contárselo!

La muchacha percibió la inquietud en el rostro de Sasuke, y se detuvo en el vestíbulo, sin saber qué hacer.

-Sasuke, ¿podríamos concertar una tregua por el resto del día? Esta variación constante en el estado de ánimo está acabando conmigo también. –Sasuke pudo percibir la agonía en la voz de la muchacha y se le acercó.

-Perdóname –le susurró al oído-. Te estoy haciendo pagar el pato por todas mis frustraciones.

Le tomó el rostro entre las manos y la besó, tratando de controlar todo su caudal de amor. Se apartó enseguida y, tomándola de la cintura, la condujo a través del corredor. La casa era tan grande, que les llevó toda la tarde visitar todos sus rincones.

Sasuke echó una mirada al reloj y esbozó una leve sonrisa.

-Si nuestra vida transcurre con la velocidad de hoy, en poco tiempo, seremos una pareja de ancianos canosos.

Ella le observó el cabello azabache, tratando de imaginárselo bañado de hebras plateadas.

-Vas a ser un diablo muy bien parecido cuando seas más viejo, Sasuke.

-¿Cuándo seas más viejo?

-Sí. Para entonces, ya te habrás serenado y no serás tan fogoso. Me resultará más fácil dominarte.

-Te equivocas, mi querida. El día que me muera, todavía me seguirá bullendo la sangre al verte. –Le hablaba con tono solemne, al tiempo que, con los ojos, le perforaba la bata, como si quisiera imaginar lo que se ocultaba debajo. –Ve a ponerte tu ropa elegante, mujer. Esta noche he decidido agasajarte de lo lindo.

-¿Qué prefieres? ¿Mi equipo de vaquero, o esta bata?

-Ninguno de los dos. Ponte el vestido que escogí especialmente para ti mientras te arreglabas en la mañana. Uno de una finísima tela de color rojo oscura con un escote fácil de bajar, para que yo pueda besarte los hombros sin dificultad.

-Eres un fisgón, Sasuke. Se trata de un vestido nuevo que me compré en la ciudad. Lo vi y me gustó; la verdad es que no soy muy ahorrativa. Palm Springs tiene unas tiendas magníficas. Hay incluso una sucursal de I. Magnin's.

-No más pelucas, por favor. Me encanta esa melena exótica que tienes, y no quiero que la ocultes bajo ningún sombrero, pañuelo, ¡o alguna asquerosa peluca!

Sakura pasó tosa la siguiente hora preparándose para la salida de la noche. Tomó un reconfortante baño tibio; se aplicó el maquillaje con cuidado; se pintó los labios y las uñas con el mismo tono del vestido, y se cepilló el cabello hasta que las claras ondas de seda le brillaban sobre los hombros. Sus únicas joyas eran la cadena de oro con la sortija que le había obsequiado Sasuke y un delicado reloj de pulsera de oro con diamantes engarzados.

Se miró al espejo para asegurarse de que no había descuidado ningún detalle y, cuando estuvo satisfecha, se dirigió hacia la sala. Sasuke se encontraba de pie, frente a la ventana, y se volvió al oír su llamado. Tenía puestos unos pantalones tostados, una chaqueta de sport color crema y una elegante camisa de seda blanca.

Él se acercó a Sakura, estudiándola cuidadosamente desde el cabello hasta las sandalias, con un ardiente brillo salvaje en los ojos.

-Estás hermosa, querida. No sé si sacarte a lucir ante los ojos del mundo, u ocultarte para siempre en mi refugio.

-Mejor sácame a relucir. Estoy famélica; además, me prometiste que me llevarías a bailar. Hace años que no voy a bailar.

-Me alegro. No me gusta la idea de que otro hombre alguna vez te haya tenido en sus brazos.

Unos minutos más tardes, el lujoso Lincoln Continental se detuvo frente al restaurante español. Al entrar, Sasuke fue recibido efusivamente y conducido a una selecta mesa.

De entrada, él ordenó alcachofas rellenas con sardinas. Luego, saborearon un humeante plato de paella de la Costa Brava y, de postre, se deleitaron con unas exquisitas rosquillas fritas, bañadas con mantequilla y azúcar.

Al observar a Sakura devorar el último bocado dulce, Sasuke río afectuosamente.

-A pesar de lo diminuta que eres, tienes un apetito extraordinario.

-Eso, señor Uchiha, fue una grosería. Ningún caballero digno sería capaz de hacer un comentario sobre las debilidades de una dama con respecto a la comida.

-De acuerdo, pero jamás dije que era un caballero. Ahora vamos a la discoteca, a ver si en la pista de baile, puedes bajar algo de esa suculenta cena que te acabas de devorar. –Se echó a reír al ver la expresión indignada de Sakura, y la condujo hacia la salida, tomándola de la cintura en una actitud sumamente posesiva.

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En escasos minutos, llegaron al exclusivo club nocturno, donde, una vez más, fueron conducidos hasta una mesa preferencial. El lugar era oscuro, repleto de humo y gente elegante. Sakura recordó el casino de Las Vegas y los increíbles cambios que se habían producido en su vida desde aquel momento.

La personalidad de Sasuke era tan enérgica, que borraba poco a poco el recuerdo de Sai, tornándolo cada día más vago e impreciso.

-No pienses en Sai mientras estás conmigo, Sakura.

-¿Cómo lo supiste?

-Adquieres una expresión aturdida en los ojos, que aún no he aprendido a dominar. Esta noche es nuestra; y en lo que a mí respecta ahora, ese hombre nunca existió. Ni en mi vida, ni en la tuya.

-Pero yo…

-Disfruta el espectáculo. En este momento, ni siquiera deseo oír el nombre de ese tipo. –Se inclinó hacia ella para darle un breve beso en los labios.

-Sasuke Uchiha, grandísimo sinvergüenza. –Ambas cabezas se volvieron ante la interrupción. –Hace más de dos meses saludó a Sasuke con afecto y recorrió a Sakura con la mirada, apreciando su exquisita belleza.

Sasuke se puso de pie para estrecharle la mano y, luego de presentar a Sakura a su amigo Sasori Akasuna no, invitó al joven con un trago. Sasori era casi tan corpulento como Sasuke; tenía el cabello rojizo y ojos de un color de un tono marrón extraño, que por poco y no eran del mismo color que su cabello. Era obvio que el señor Uchiha frecuentaba un círculo de amigos muy pudientes.

-¿Estás solo, Sasori? –preguntó Sasuke con interés-. De ser así, será la primera vez –prosiguió con tono mordaz-. A propósito, debo advertirte que Sakura es mía.

-Mmm… eso suena permanente. Para ser un hombre que siempre actúo como un destapador de cañerías (trabajaba con rapidez y no deja ni un anillo). Debes de haber encontrado una dama especial. –Sasori examinó a la muchacha con un brillo pícaro en los ojos.

-No le hagas caso, Sakura. Se cree inconquistable porque nunca lo han atrapado. Pero ya llegará el momento, créeme. –Sasori soltó una carcajada, al tiempo que Sasuke le preguntó quien era su acompañante.

-Aquí viene. Es la señora Karin Fugitaka. –Todos levantaron los ojos pata ver a una escultural pelirroja que se acerca a la mesa. Tenía un peinado muy elaborado, lleno de fijador, pero era encantadora, con una figura exuberante y unas piernas largas y esbeltas.

-Sexy, ¿no crees? –preguntó Sasori con descaro.

-En extremo –respondió Sasuke, mirando con hastío las despampanantes curvas de la joven

Cuando Sasori hizo las presentaciones, Karin sonrió, ignoró a Sakura y se acurrucó junto a Sasuke, que se había incorporado cortésmente. Al estrechar la mano de Sasuke la pelirroja le acarició la piel bronceada con la uña, aleteando, al mismo tiempo, con sus larguísimas pestañas.

Sasori sonrió, sin preocuparse que Karin coqueteara con su amigo.

Sakura se puso fuera de sí. Odió a esa mujer desde el primer instante. Con seguridad, esas pestañas eran postizas, pensó, mientras la pelirroja continuaba exhibiendo sus encantos a Sasuke.

Divertido ante la evidente irritación de Sakura, Sasuke correspondió a cada una de las sonrisas de Karin, agregando algunos comentarios de su cosecha.

Sasori se quedó observando el breve intercambio, para luego interrumpir a su compañera.

-Siéntate, Karin. Estás obstruyendo la visión de Sakura, que desea ver el espectáculo.

La pelirroja acomodó sus redondeadas caderas junto a Sasuke, regalándole una brillante sonrisa.

-Sakura es como tú, Karin. Es viuda. Ustedes dos tienen mucho en común –les hizo notar Sasuke con tono burlón.

Sakura apuntó un fuerte pisotón al pie de su prometido. Qué coraje, decirle a esa exuberante mujerzuela que ambas tenían algo en común.

Karin volvió los ojos hacia Sakura.

-¿Tu marido era rico y anciano? –le preguntó con tono lánguido.

-En realidad, no, Karin. Según tengo entendido, él era tico pero joven –respondió Sasuke, pasando una mano por debajo de la mesa para acariciar la rodilla de Sakura.

-Ah… eso son los mejores. –La pelirroja dejó escapar una risita idiota, al tiempo que se inclinaba hacia Sasuke, exhibiendo la mayor parte de su busto por encima del escote.

"Probablemente sea falso también", pensó Sakura, sorprendida por su repentino malhumor y su inusual odio hacia una perfecta desconocida.

-¿A qué te dedicas, Sasori? –preguntó ella, tratando de interrumpir la conversación que se había entablado entre Sasuke y Karin.

-Soy agente de bienes raíces, Sakura.

-Y muy bueno, por cierto. Ahora, si me disculpan, le prometí a Sakura que la traería a bailar, y es mi costumbre complacer a las damas. –Sasuke tomó a su prometida del brazo para ayudarla a levantarse. Luego, la abrazó y se inclinó para morderle la oreja. -¿Está celosa mi tentadora molestia malhumorada? –murmuró con tono risueño. Mientras danzaban, no dejó de susurrarle palabras de amor al oído, al tiempo que le acariciaba la espalda lentamente.

El humor de Sakura empeoró. Muy ofuscada, se apartó de él con un movimiento brusco.

-Maldición, Sasuke. ¡Eres un asqueroso ninfo! ¡Se te cae la baba por esa… cosa! –exclamó, irritada.

-¿Ninfo? –se río él, disfrutando con la expresión furibunda de Sakura.

-Bueno, no sé, ¿cómo se le llama al ninfomaníaco masculino?

-Caliente. –Sasuke se rió aún más fuerte al advertir el instantáneo rubor en el rostro de la muchacha, y continuó bailando al compás de la música, sin fallar un solo paso.

-Esa es una palabra horrible –dijo ella, deleitándose con la danza, a pesar de la exasperante actitud de su novio.

-Es una palabra tan buena como cualquiera. Se me calienta la sangre cada vez que estoy cerca de ti.

-Cállate, Sasuke. Eres detestable –lo regañó Sakura, mirando a su alrededor para ver si alguien había oído la conversación.

Él la estrechó con fuerza y se inclinó para morderle el lóbulo de la oreja.

-No actúes como una doncella pudorosa y anticuada, Sakura. Las mujeres también pueden divertirse con una broma algo picante, sin que por eso pierdan sus cualidades femeninas.

-Está bien, tú ganas.

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Bailaron el resto de la pieza en silencio, y continuaron callados cuando regresaron a la mesa. Sakura se sentó, ignorando deliberadamente la sugestiva mirada de Karin al clavar los ojos en Sasuke. "¡Qué bestia devoradora de hombres!", pensó ella, indignada.

-Ese fue un buen ejercicio –comentó Sasuke, regalando a Karin una sonrisa antes de ordenar otra ronda de copas para todos.

-El único ejercicio que practica Karin es "correr la coneja" –bromeó Sasori con expresión divertida, sabiendo que su compañera no captaría la chanza.

Sakura sonrió cuando el amigo de Sasuke la invitó a bailar y, con gesto arrogante pasó delante de su prometido para dirigirse a la pista. La sorprendió el cabio que se produjo en Sasori cuando estuvieron solos. Parecía haber dejado de lado toda su picardía; su voz se tornó más profunda y su conversación, más seria. Se lo veía muy interesado en la relación de Sakura con su amigo.

-¿No te molesta que Karin coquetee con Sasuke? –preguntó ella, cuando comenzaban a bailar la segunda pieza.

-De ninguna manera, Sakura. Karin no es la clase de mujer con la que un hombre puede entablar una relación importante. Es bastante agradable, linda para mirar, y siempre lista para ir a la cama.

-Dios santo. Supongo que yo misma me lo busqué por preguntar, ¿no?

-Así es. Tú y ella pertenecen a dos mundos diferentes, Sakura. Tú estás hecha para las sortijas de bodas, los bebés y la monogamia. –Sasori era un excelente bailarín y estaba resuelto a permanecer en la pista hasta lograr que Sakura le detallara su primer encuentro con Sasuke. Un primer encuentro que ella no tenía intenciones de relatar. –Será mejor que regresemos a la mesa. Mi amigo me está clavando dagas con los ojos por arrebatarle a su chica. Las chispas que vuelan entre ustedes dos denotan una relación muy ardiente. Tan buena en la cama como fuera de ella.

-Sasori eres tan directo como Sasuke. Nunca antes había conocido a alguien como ustedes.

El soltó una carcajada, descubriendo sus blancos dientes, que contrarrestaban con sus ojos y su cabello rojo.

-Eso viene de haber estado juntos en la marina. Formábamos un equipo extraordinario.

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Durante dos horas, intercambiaron una charla social, mientras Sakura trataba de evitar a Sasuke y bebía más de lo debido.

A medida que ella se tornaba más arisca, Karin parecía animarse. La pelirroja estaba en la gloria, sentada en la mesa con dos jóvenes ricos y bien parecidos, y no hacía más que ignorar a Sakura por completo.

Después de observar a Sasuke riendo con Karin, mientras bailaban al compás de un ritmo lento, con la mano de él apoyada sobre la espalda desnuda de la dama, Sakura decidió que ya había tenido suficiente.

-Discúlpame, Sasori, pero creo que llamaré un taxi y regresaré a mi hotel. Me ha venido un espantoso dolor de cabeza.

-No tienes necesidad de llamar un taxi. Sasuke terminará en un momento, o, de lo contrario, yo mismo te llevaré al hotel.

-La odio, Sasori. Detesto a tu linda amiguita –afirmó Sakura, llena de celos-. Mira como se tira encima de Sasuke.

-Ay, cariño, eres sensacional. Jamás conocí a una mujer lo suficientemente honesta como para reconocer lo que siente por una congénere. No te preocupes por Sasuke. Ambos sabemos cómo separar oro de los desperdicios. Sólo que él fue el primero en encontrar el oro.

Sakura miró a Sasori a los ojos, con una sonrisa que iluminaba la belleza de su rostro.

-Señor Akasuna no, si no amara tanto a ese horrible monstruo llamado Uchiha, lucharía contra esa horrible Karin para quedarme con usted.

-Así se habla, Sakura. Observa cómo el bueno de Sasuke viene corriendo.

Sasori se puso de pie, tomando a Sakura del hombro para ayudarla a levantarse de la mesa. Con un gesto posesivo, le apoyó la mano en la cintura antes de dirigirse a su compañera y amigo.

-Si nos disculpan, voy a llevar a Sakura a su hotel. Tiene un terrible dolor de cabeza.

Sasuke miró a uno y otro con expresión sombría, sin poder decidir si se trataba de una broma o no.

-Vete al infierno, Sasori. Y quita tus manos de Sakura a menos que estés bailando.

Hizo un breve ademán de despedida a Karin, tomó a su prometida de la cintura, echó una mirada furibunda a Sasori y abandonó el club nocturno con paso largo y decidido.

-Detente, grandísimo valentón, tengo una puntada en un costado –lo increpó Sakura con tono enojado, aun cuando se sentía satisfecha por haberse alejado de Karin. Sabía que Sasori se había convertido en su amigo para toda la vida. Era un hombre honesto, directo, y capaz de hacer cualquier cosa por Sasuke.

-Te lo mereces por intentar marcharte con mi amigo, dejándome solo con una pelirroja buscona. –Ayudó gentilmente a Sakura a subir al automóvil, para luego ocupar su lugar frente al volante.

Ella se sentía complacida por la actitud posesiva de Sasuke; ese arranque de ira de su prometido la ayudó a mitigar su malhumor anterior.

-¿Adónde vamos ahora?

-A dar un paseo. Necesito tranquilizarme antes de dejarte en el hotel. Un largo paseo es la mejor terapia para combatir la frustración.

Sakura estaba a sus anchas en el profundo silencio del automóvil. Había bebido demasiado, por primera vez en su vida, y no le agradaba esa sensación de mareo. Dejó escapar un largo suspiro y se acurrucó en la butaca, relajada, hasta que volvió a pensar en la escena de la discoteca.

-¿Tuviste muchas? –preguntó de improvisó con voz furibunda.

-¿Si tuve que cosa? ¿De qué demonios estás hablando?

-¿Tú… tuviste muchas mujeres?

-Por Dios, Sakura, no me vengas ahora con eso. Te contestaré con una sola palabra, Sí. Naturalmente, sí.

Los celos se apoderaron de la mente de Sakura cuando imaginó a Sasuke con otras mujeres, haciéndoles el amor como lo había hecho con ella.

-Esas son tres palabras.

-Mi adorable futura esposa, todas esas mujeres no fueron sino parte de un programa de capacitación para el proyecto verdadero. No tienes nada que temer. Prometo que mi fidelidad será incuestionable.

-¿Incluso con pelirrojas despampanantes? –susurró Sakura, apaciguada por la vehemente proclama de su prometido.

-Sobre todo con pelirrojas. Ahora cierra la boca y déjame conducir en paz.

Sakura se puso cómoda para disfrutar del largo paseo de ida y vuelta a la ciudad de Indio. Se acurrucó junto a Sasuke y, con los ojos cerrados, apoyó la cabeza sobre el imponente hombro masculino.

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El automóvil se detuvo en el estacionamiento privado del hotel. Eran las dos de la mañana y los huéspedes ya se habían retirado a sus habitaciones.

Sakura abrió los ojos al percatarse de que se habían detenido. Se incorporó para mirar a Sasuke en la tenue luz de los faroles. Él la estaba observando con una expresión sombría en el rostro.

-Ahora cuéntame todo acerca de Sai, Sakura –le ordenó con tono airado-. ¿Por qué? ¿Por qué no te hizo el amor? ¿Acaso era impotente?

Sakura cerró los ojos, pensando en Sai.

-No, Sasuke –respondió con voz apenas audible-. En realidad, tenía una vida sexual muy activa.

-¿En serio? –Sasuke estaba azorado, y la instó a proseguir.

-No diré ni una sola palabra más, Sasuke. Si la velada va a terminar con un interrogatorio, prefiero retirarme ya a mi habitación.

-No habrá interrogatorio, entonces. ¡La terminaremos así! –Sin previo aviso, se apoderó de los labios de la joven en un apasionado beso. El contacto evocó onda sensitivas tan potentes, que el cuerpo entero de Sakura se estremeció.

El le bajó el escote del vestido lo suficiente como para descubrir un redondeando seno. Lo acarició con ternura; primero con la mano y luego con la tibieza de sus masculina boca.

Sakura dejó escapar un gemido de placer y enredó los dedos en el oscuro cabello de Sasuke, que continuó provocando el vulnerable capullo de su pecho, para luego retornar a sus delicados labios.

Todo rastro de rebelión en Sakura se desvaneció al recibir la boca de su amado. Sasuke continuó su exploración hasta que ella le devolvió el beso con el mismo fervor.

El apartó el cuerpo tembloroso de la muchacha para observarla fijamente. Su sedosa piel brillaba como una perla bajo la luz de los faroles.

Levantó los brazos lentamente para rodearle el bello rostro con sus poderosas manos.

-Te quedan seis días, Sakura. Sólo seis días para explicarle lo nuestro al coronel.

¿CONTINUARA?...

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"ESCENAS DEL PRÓXIMO CÁPITULO":

Sakura apenas si podía contener los sollozos esa mañana, mientras buscaba el número telefónico del ginecólogo (…) lo necesitaba con desesperación.

Se acercó al escritorio de la médica, con el rostro pálido por el impacto. (…) –Obviamente, se debe sentir algo aturdida por la noticia de que no está embarazada. (…) –Me siento bastante ridícula, doctora. No tenía dudas de que estaba embarazada. (…) –El señor Uchiha me preguntó directamente si unas relaciones sexuales muy activas podían poner en peligro la vida de su bebé. (…) Le dije que no la tocara hasta que la hubiera examinado, ya que el me confesó que le sería imposible hacer el amor de forma moderada. Me dijo que ambos eran muy fogosos en la cama (…)

-Ay, padrino… te amo. Yo también me he sentido desgarrada por la culpa. Mi amor por Sasuke y el que sentí por Sai sin tan diferentes como el día y la noche.

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N/A: Hola! Cómo están? Espero que bien. Primero que nada mil disculpas por la tardanza, no tengo escusas, GOMEN T_T

Y ahora en cuanto al capi, les quería a gradecer por haberme ayudado con los nombres de los dos personajes que aparecieron, ARIGATO *_*

Espero que les haya gustado, por cierto, no quise adelantar casi nada para darle más intriga, de por si ya escribí cosas bastantes importantes. =)

Bueno, cuídense y nos leemos, SAYO!... xD

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Muchísimas gracias a aquellos que dejaron sus comentarios, a los que leyeron y también a los que consideraron que esta historia se merecía estar entre sus favoritas y alertas =) "GRACIAS"

*yiyu-saiyan*

*Eiko23*

*Galle*

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Por favor dejen sus "REVIEWS", positivos o negativos, esa es mi forma de saber si continuo o no… ONEGAI… :) no necesitan tener una cuenta para poder comentar. Hasta pronto.

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"…SaKu-14…"