Aclaración:

1-Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto, yo solo los tomo prestado para poder adaptar esta historia.

2-La historia es una adaptación a SasuSaku, ya que la original esta escrita por Alice Morgan y se titula "Mascarada de amor", en lo personal amo esta historia por eso quise adaptarla a mi pareja favorita. Claro que para ello tuve que cambiarle algunos pequeños detalles.

3-La narración esta tanto de parte de Sasuke como de Sakura, al igual que sus pensamientos.

Advertencias:

CATEGORÍA: "M".

UA, LENGUAJE UN POCO VULGAR, TENSIÓN SEXUAL, LEMON, LIME.

:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:

Capitulo once:

Poco después de medianoche, Sasuke entró en la habitación de Sakura. se llevó una mano a la frente y encorvó los hombros desnudos, tratando de aliviar sus tensiones.

Estaba extenuado. Había pasado los últimos seis días viajando, ya sea en su avión particular, un 747 intercontinental, o en un automóvil alquilado. La falta de descanso ya se estaba haciendo notar.

Sus averiguaciones lo habían dejado estupefactos. Estaba ansioso por hablar con Sakura, pero eso podría esperar hasta después de la boda. Ahora necesitaba descansar y asegurarse de que esa muchacha le pertenecía. Y eso lo podría lograr abrazándola, sabiendo que la tendría a su lado durante el resto de la noche.

En doce horas más, serían marido y mujer. Había llegado al límite de su paciencia al tratar de comprender los aspectos confusos del platónico matrimonio de Sakura. El silencio de la joven había despertado su admiración, pero también su furia. Sin embargo, se sentía demasiado cansado como para pensar en eso.

Caminó directamente hacia la cama, iluminada por la luz de la luna que penetraba por el ventanal. Se inclinó para levantar las cobijas y se acostó con sumo cuidado sobre el confortable colchón.

Tenía puestos los pantalones de pijama de seda negro que había comprado en Los Angeles. Debido a que, por lo general, dormía desnudo, le resultaban sumamente incómodos. Sin embargo, lo ayudarían a resistir la tentación de poseer a Sasuke. Esa noche necesitaba dormir.

Oyó un sollozo apagado y, al tocar el rostro de la joven, notó que tenía las mejillas húmedas. Extendió los brazos para atraer el diminuto cuerpo hacia sí.

-Acércate, querida –susurró, inspirando el fuerte aroma femenino el perfume de Sakura.

¡Dios, cuánto la amaba! Era una mujer increíble. Delicadamente femenina, con el apetito de un pequeño camionero y un agudo sentido del humor que hacia brillar sus encantadores ojos jades como piedras preciosas.

Nunca había imaginado que una mujer tan pequeña pudiera contener tanta pasión. Sakura hacia el amor como si cada vez fuera la última. ¡Y era una principiante! ¿Cómo sería cuando él le enseñara las diversas formas de expresar su sensualidad? La sola idea bastaba para paralizarle el corazón.

Su boca se posó sobre los delicados labios de la joven en un dulce beso. Sakura pronunció algunas frases incoherentes, seguidas de sollozos entrecortados, y se acurrucó contras el pecho masculino.

El le acarició el cabello y le susurró palabras de amor, incapaz de comprender la pena que la aquejaba.

-No llores querida. Por favor, no llores.

Sakura se refugió bajo el musculoso cuello de su amado y dejó caer una lluvia de besos ardorosos, sin poder contener las lágrimas que brotaban de sus ojos jades.

El levantó el mentón de la muchacha para lamer cada gota salada que rodaba por sus sedosas mejillas.

-Dime por qué lloras, chiquita. ¿Se debe acaso a la boda?

-No… no. Le conté todo al padrino y nos da su bendición, pero ahora –su pequeño cuerpo se estremeció y sus sollozos se tornaron aún más desgarradores-, tú no querrás casarte conmigo.

-¿Por qué? –Sasuke le acarició la espalda con ternura, mientras esperaba la respuesta.

-Por que no tengo nada para ofrecerte.

-¿Nada? ¿Y que me dices de ese niño de cabello y ojos negros?

Sakura cesó de llorar y cerró los ojos. En ese momento, deseó que Sasuke no estuviera a su lado… y, sin embargo, lo necesitaba más que a nadie en el mundo.

-No estoy embarazada –dijo con voz trémula-. Ay, Sasuke, ¡es tan horrible! Jamás tuve a tu hijo en mi vientre. Fue sólo un estado de sobreexcitación.

El azorado tono de Sasuke se llenó de preocupación.

-No te preocupes querida. Eso no es problema. Te daré una docena de niños de cabellos y ojos negros. Y cuando tengas suficientes, comenzaré a fabricar deliciosas niñitas de cabello rosa y ojos jades, igualitas a su madre.

Alzó las manos lentamente para tomar el rostro de su amada y apoderarse de sus labios en un largo y tierno beso.

-Mi pobre y adorada chiquita. Has sufrido demasiado para ser tan joven. –Al oír el suave suspiro de Sakura, supo que había logrado tranquilizarla. –Ahora, duérmete, cariño… duerme –le susurró con dulzura-. Tenemos toda la vida para conversar.

Acurrucada en los poderosos brazos de su prometido, Sakura cerró los ojos. Sasuke respiró hondo y se relajó; su fatigado cuerpo por fin se acercaba a ese sueño tan largamente esperado.

Al despertar, Sakura se encontró sola en la habitación bañada de rayos del sol. El aroma de la loción de Sasuke y la marca de su cabeza en la almohada eran la evidencia de que el recuerdo de la noche anterior no había sido un sueño. El había llegado a ella para apaciguar sus temores, y el anhelo de convertirla en su esposa no se había desvanecido ni por un instante.

Se incorporó rápidamente y una sonrisa se dibujó en sus labios cuando vio entrar a Sasuke por la puerta que comunicaba ambas suites. El caminó hacia la cama con una bandeja en la mano, que depositó sobre el regazo de Sakura con un exagerado ademán.

Sobre una servilleta de lino, había un pequeño pimpollo de rosa roja, llovido de centelleantes gotas de rocío. La muchacha levantó una campana de plata para descubrir un humeante plato de huevos revueltos con tajadas de jamón y panecillos con mantequilla. A un costado de la bandeja, se encontraba la cafetera de plata y una delicada taza de porcelana.

-Mm, esto se ve delicioso. –Sakura se sirvió el café, inspiró su rico aroma, y se lo ofreció a Sasuke. -¿Compartirás conmigo?

-Compartiré todo contigo, Sakura. Mi amor, mi fortuna, mi hogar y mi corazón. Pero no el café. Acabo de tomar un suculento desayuno con Taro y el coronel. Termina tu plato, quería, necesitarás energías para nuestra luna de miel.

-¿Hoy? –preguntó ella, asombrada.

Sasuke sonrió, levantando la muñeca para echar un vistazo al reloj.

-Se inicia en seis horas. Ponte tu mejor vestido, mujer. Tenemos una cita con el sacerdote dentro de tres horas exactamente.

-¿Tres horas?

-Sí. En cuanto estés lista, partimos de Palm Springs –le explicó él, complacido al ver la norme cucharada de mermelada de fresas que la joven untaba sobre el panecillo.

-¿A dónde? –preguntó Sakura, relamiéndose.

-A Las Vegas. Me pareció lo adecuado, ya que allí fue donde me enamoré de ti y recibí tu inocencia –le dijo con voz ronca y profunda, al rememorar los instantes de aquel encuentro.

Sakura levantó la mirada al advertir el súbito cambio en la voz de Sasuke, y luego se explicó.

-No. Quise decir adónde has viajado durante esta última semana.

-Te lo diré más tarde. –Se inclinó para recoger la bandeja y notó que sobre la piel de satén y dejó caer una lluvia de besos a lo largo de la línea del cuello. Un profundo suspiro de la joven lo detuvo. –Vístete, molestia. Estoy resuelto a casarme contigo, pero si sigues perdiendo el tiempo, puede que cambie de opinión.

Sus estruendosas risotadas retumbaron por las paredes de la habitación, al tiempo que desaparecía detrás de la puerta. Sakura atinó a arrojarle una de las mullidas almohadas a la espalda, pero erró la puntería.

Algo más tarde, la joven se encaminó hacia la suite de su padrino. Llevaba puesto un delicado vestido de encaje color marfil. La simpleza del atuendo destacaba las exquisitas curvas de su pequeña figura, el esplendor de su cabellera rosada y el magnífico color de sus ojos.

Miró con atención a cada uno de los tres hombres, que la esperaban con impaciencia.

Sasuke se puso de pie y entrecerró los ojos para observarla, enviando un apasionado mensaje que hizo ruborizar las mejillas de la joven. Estaba vestido con un impecable traje de color gris claro, una camisa de seda y una corbata al tono. Se lo veía tan apuesto, que Sakura creyó que se desplomaría. La expresión sensual que se reflejaba en ese rostro masculino la forzó a desviar la mirada.

Caminó hacia Taro para besarlo en la mejilla. Luego, se dirigió hacia su padrino, lo abrazó fuertemente y lo besó una y otra vez.

-Deja ya de besarme, pequeña. Vas a estropear la pintura de sus labios. ¿Verdad, Sasuke? –rezongó el anciano con voz áspera, pero Sakura notó que volvía la cabeza para secar subrepticiamente las lágrimas que asomaban en sus ojos.

-Verdad, coronel –se apresuró a responder Sasuke-. Ya vamos, caballeros. Mi piloto nos está esperando. Su paciencia no es infinita, y tampoco la mía.

-Así habla una marino, Sasuke –afirmó el coronel-. Siempre los primeros en llegar, ¿no es verdad, muchacho?

La rapidez con que Sasuke los guió hasta el automóvil y luego, los condujo hacia el aeropuerto, dejó a Sakura sin resuello. Los esperaba un lujoso avión privado. El muchacho se internó en la cabina, para permanecer sentado junto al piloto durante el breve vuelo a Las Vegas.

Una hora más tarde, ya eran marido y mujer. Sakura no se apartaba del lado de su flamante esposo, contemplando con orgullo la alianza de oro que coronaba su dedo junto al exquisito solitario de diamantes que la había dejado sin habla.

Sasuke había reservado una suite en Las Vegas para sorprender a Taro y al coronel con unas breves vacaciones. Los ojos de los ancianos brillaron con entusiasmo ante la idea de pasar tres días enteros en el casino. El piloto retornaría para llevarlos de regreso a Palm Springs.

Sakura abrazó a su padrino y le dijo con voz ronca:

-Te amo mucho. –Y los ojos se le llenaron de lágrimas cuando lo besó dulcemente en la jada mejilla.

El anciano miró a su ahijada con un brillo de felicidad en sus penetrantes ojos azules. Lo embargaba la dicha. La muchacha había sido una excelente esposa para su hijo, le había dado una nieta, y había sobrevivido a la tragedia de sus muertes para ofrecerle a él una nueva razón de vivir: un joven al que amaba como si fuera su padre.

-Deja de llorar, pequeña. Hoy no es día para lágrimas. Acabas de casarte con un militar, ¿sabes?

-Sí, padrino, lo sé. –Sakura esbozó una sonrisa. -¿Es verdad que tú y Taro se mudarán a la casa de huéspedes de Sasuke?

-Sí. Sasuke dice que nosotros, los marines, debemos cuidarnos mutuamente. Además –miró de reojo para ver si Taro podía oírlo-, Taro necesita esos baños termales. Se está poniendo viejo.

-¡Padrino! –lo regañó Sakura, divertida ante la picardía del anciano.

-Cállate, pequeña. Sasuke dice que, dentro de nueve meses, Taro y yo tendremos que hacer de niñeras. –Soltó una fuerte carcajada, y echó una mirada a Sasuke y a Taro para ver si lo estaban escuchando.

Sakura bajó la mirada y un intenso rubor tiñó sus mejillas, ante la idea de convivir con un hombre tan apasionado y masculino como Sasuke.

Los recién casados subieron al taxi que los llevaría al aeropuerto para regresar a Palm Springs antes de que cayera la tarde.

En el avión, Sakura miró de soslayo el rostro de Sasuke, que permaneció callado durante todo el vuelo. Presentía que algo lo perturbaba. Le apoyó una mano sobre el muslo y lo acarició con dulzura. Sabía que él se lo diría cuando lo creyera oportuno.

Estruendosas risotadas invadieron la sala de la casa cuando Sasuke atravesó el umbral cargando a Sakura en sus brazos. Los ojos de la joven lanzaron destellos al recibir la boca de su flamante esposo, que se apoderó de sus labios en un ardiente beso. El se detuvo abruptamente y depositó a Sakura en el suelo.

-¿Y ahora, qué? –bromeó ella, observando a Sasuke. Que se sacaba la corbata y comenzaba a desprenderse la camisa sin quitarle los ojos de encima.

-Esa es una pregunta muy tonta para una recién casada que se dirige a su frustrado esposo.

Sakura esbozó una sonrisa arrogante y alzó el mentón con actitud insolente.

-Camina, mujer… y asegúrate de no errar la puerta de nuestro dormitorio –le ordenó él con un brillo lascivo en los ojos.

-¿En la mitad de la tarde? –rezongó Sakura jocosamente, deleitándose con el espontáneo humor de su marido.

-En la mitad de la tarde, al comenzar la mañana, o al culminar la noche. Antes de que regresen Taro y el coronel, estarás en condiciones de decidir cuál de las veinticuatro horas del día te parece más adecuada para hacer el amor, ¡porque las probaremos todas!

-Qué bestia sexual resultase ser, ¿eh? –chilló ella, al tiempo que Sasuke se lanzaba para alzarla con sus poderosos brazos y cargarla hasta el dormitorio.

Una vez en la cama, Sakura se echó a reír, mientras trataba de impedir que él le levantara el vestido.

Sasuke se inclinó sobre ella y la tomó de las caderas.

-¿Y bien, mujer? ¿Quieres refrescarte n la piscina antes de calentarte en la cama?

Sakura se incorporó de inmediato para lanzarle una mirada furibunda.

-Maldito seas, Sasuke. Eres ultrajante.

-No, sólo soy un esposo frustrado que está ansioso por salir de este traje y penetrar…

-¡Sasuke! –lo interrumpió ella por temor a lo que él pudiera decir.

-… en la piscina. Te engañé, ¿eh? El último en meterse prepara la cena. –Sasuke se sacó la chaqueta, terminó de desprenderse la camisa y ya comenzaba a quitarse los pantalones, cuando Sakura salió corriendo hacia el cuarto de vestir. Advirtió que, durante su ausencia, toda su ropa había sido debidamente colocada en los armarios.

Se miró en el espejo, mientras terminaba de ajustarse el minúsculo sostén de su bikini blanco tejido. Su piel había adquirido un suave tono dorado, luego de los interminables días que había pasado tendida al sol, esperando la llegada de Sasuke.

Entró en la habitación justo a tiempo para ver a su marido zambullirse en la piscina. Al salir a la superficie, él se sacudió el agua de los ojos y le hizo señas a Sakura para que se le acercara. Entonces, ella notó que ni una sola hilacha cubría ese imponente cuerpo masculino.

Caminó hasta el borde de la alberca, admirando el intenso bronceado de los anchos hombros de su marido, quien, a su vez, no dejaba de devorarla con la mirada.

-Sasuke, no puedes estar todo el tiempo paseándote desnudo delante de mi visa.

-¿Por qué no? Tú ya me viste desnudo, y yo te he visto a ti. Con que no entiendo cuál es el problema. Ahora, cállate, quítate ese sugestivo traje de baño y métete en el agua.

Sakura le envió una mirada penetrante, indicándole que se rehusaba a sacarse el bikini. La naturalidad de Sasuke con respecto a su desnudes le resultaba reconfortante, pero ella aún no se sentía preparada para exhibirse desvestida.

Se zambulló y nadó hacia él. En medio de estruendosas risotadas, le hundió la cabeza bajo el agua, para luego escapar velozmente hacia el otro lado de la alberca.

Sasuke la siguió y la tomó de los hombros para atraerla hacia sí. Sin que Sakura pudiera impedirlo, le desató el sostén y le deslizó las bragas por la cadera.

Los diminutos pedazos de la tela se sumergieron hasta el fondo, al tiempo que Sakura luchaba infructuosamente por escaparse de la masculina sensualidad de su esposo. Las necesidades de Sasuke parecían insaciables, y él no tardó en admitirlo.

-Por Dios, creí que jugaríamos un rato en la piscina antes de ir a la cama.

Sakura le rodeó el cuello con los brazos y le mordió un hombro con suavidad. La arrastró fuera de la alberca y la cargó hasta el dormitorio.

-Mi seductora esposa, tú eres la culpable. En vez de gozar primero con un dulce juego amoroso, lo haremos directamente de una manera salvaje y excitante como ésta.

Apoyó el cuerpo empapado de la joven sobre la colcha de piel, para luego cubrirla con su gigantesco tamaño. Su boca buscó ansiosamente la de ella, devorándola con un deseo irrefrenable.

Esa primitiva masculinidad hizo estremecer la delicada figura de Sakura, que respondió a la ardorosa pasión de su marido con igual intensidad.

-Ay, mujer… mi bella mujer –gimió él con voz áspera-. Lo que haces conmigo debería ser considerado ilegal.

Deslizó la boca por el sedoso cuello de la muchacha, para detenerse sobre uno de sus senos, recorriendo, con los labios, cada una de sus redondeadas curvas.

-Tienes unos pechos magníficos, tan increíblemente hermosos… -Interrumpió sus palabras para apoderarse de la vulnerable zona del pezón. Al repetir las eróticas caricias con el otro seno, pudo oír los profundos gemidos de la joven.

Sakura creyó enloquecer al recibir ese contacto sensual, y enarcó las caderas, abriendo al mismo tiempo los muslos, para rendirse ante la tensa masculinidad de Sasuke.

Todo en su derredor pareció desvanecerse, excepto ese cuerpo viril que la poseía, en un momento de éxtasis interminable, con caricias rápidas y luego, lentas, exasperantes.

-Entrégate, mujer, entrégate –le exigió Sasuke, apoderándose del cuerpo de la joven, hasta que ella gritó.

-¡Tómame!… Te… te amo… ¡ah! –Sakura truncó sus incoherentes murmullos de amor para recibir los masculinos labios de su amado.

El giró sobre su espalda, estrechándola con fuerza, sin dejar de poseerla.

-Quédate así… no te muevas. Me siento tan bien, tan increíblemente bien dentro de ti…

Durante un largo rato, permanecieron abrazados y satisfechos, hasta que el rugido de un avión quebró el profundo silencio que reinaba en el cuarto.

Sasuke se movió, apartándose de Sakura, para recorrer con la mano las curva de sus redondeados senos.

-Te amo –susurró, con la mirada absorta en las aureolas rosadas que comenzaban a erguirse-. ¿Te dije que los triángulos blancos de tus pechos, tu pequeño trasero y tu vientre, en contraste con el tono dorado del resto de tu tentadora figura, me resultan sumamente seductores?

Sakura detuvo el masculino dedo explorador que se deslizaba hacia la zona más íntima de su cuerpo.

-No, no me lo dijiste. –le respondió, mientras acariciaba el imponente pecho de Sasuke con los dedos. -¿Te gustan? –Se inclinó hacia adelante para besarle el musculoso cuello.

-Son una buena guía. Se encuentran estratégicamente localizados –le explicó-. Dios mío, haces el amor como un verdadero ángel.

-¿Es eso en lo único que piensas?

-No. En este instante, estoy pensando en irme a la ducha, y tú vendrás conmigo. –Alzó el pequeño cuerpo de Sakura entre sus brazos y lo cargó hasta el cuarto de baño, para depositarlo en la bañera.

Más tarde, luego de una refrescante ducha, la joven se encontraba sentada en la cama, secándose el cabello con una toalla. Tenía puesta una bata de seda negra; era muy fresca y cómoda y, según le había dicho Sasuke, increíblemente sensual.

El había ido a la cocina en busca de la bandeja que había dejado preparada el ama de llaves. Ambos estaban hambrientos, pero demasiados satisfechos físicamente como para salir de la casa rumbo a un restaurante. El sol ya se estaba poniendo, y las sombras de la tarde comenzaban a invadir la espaciosa habitación.

Sakura se estaba cepillando el cabello, cuando entró Sasuke. Traía una bandeja repleta de emparedados, deliciosos bocaditos y unos enormes vasos de té helado con hielo y limón.

Comieron en silencio, disfrutando del picnic improvisado mucho más que si hubiera sido una comida elaborada. Sasuke se sentó en una silla junto a la cama, observan do con satisfacción a Sakura, que devoraba los bocadillos con deleite. Más tarde, fue a regresar la bandeja a la cocina, con su bata de toalla atada descuidadamente a la cintura. Se la había puesto como un gesto de cortesía hacia el recato de su mujer. Lo azoraba que ella aún se ruborizara al verlo desnudo. Tan desenfrenada era en la cama, fuera de ésta, la joven seguía siendo pudorosa.

Al volver a la habitación, esperó a que Sakura saliera del cuarto de baño, con el cabello brillante como una nube de seda sobre los hombros. El se sentó en el borde de la cama.

-Ven aquí.

Ella se le acercó para sentarse a su lado. Lo miró a los ojos cuando Sasuke le pasó la mano por el hombro y la abrazó con ternura, sin apartar la mirada de su rostro.

-¿Quieres saber dónde estuve la semana pasada? –Se inclinó para besar brevemente los labios de la joven.

-En un viaje de negocios, ¿no fue así? –Se llevó la mano de Sasuke a la boca para besarla con dulzura. Era un hombre grande y poderoso; sin embargo, su infinita ternura le inspiraba confianza. Sabía que jamás llegaría a lastimarla.

-Relacionado contigo.

-¿Conmigo? –Sakura se puso tensa y dejó caer la mano de Sasuke. De pronto, se le secó la garganta y tragó saliva, tratando de mantener la calma.

-Sí, querida. Ya lo sé todo.

-Sí. Primero, volé a Los Angeles. Allí, hablé con algunos amigos tuyos e hice unas pocas averiguaciones.

Sakura se incorporó, caminó hacía el otro extremó de la cama y volvió a sentarse. Se reclinó contra la cabecera y bajó los ojos, para evitar la mirada penetrante de Sasuke. Permaneció en silencio, temerosa de lo que pudiera escuchar.

-De Los Angeles, volé directamente a Londres, Inglaterra. Fueron diez horas de terrible monotonía. Para entonces, ya tenía una idea de lo que descubriría, pero quería pruebas. Desde Londres, fui en automóvil hasta Aberdare, Gales. Allí, encontré los registros de una adopción para el señor y la señora Hatake de los Estados Unidos de Norteamérica. Cuatro años antes, habían adoptado un bebé de sólo un día de edad.

A Sakura se le llenaron los ojos de lágrimas, mientras escuchaba la dulce e infinitamente voz de Sasuke.

-Tú y tu marido habían estado viviendo en Londres durante los cinco meses anteriores al nacimiento de la pequeña, ya que Sai tenía unas cátedras de derecho social norteamericano. Un mes después de adoptar a la niña, regresaron a casa. El coronel jamás sospechó que no era hija natural.

Azorada ante la precisión de la detallada historia e Sasuke, ella murmuró con voz trémula:

-¿Pu… pudiste averiguar algo más? –Sus ojos se llenaron de pesar, a medida que los recuerdos del pasado comenzaban a apoderarse de su mente.

-Si, mi amor. Ahora sé todo acerca de Sai. Hablé con Naruto Namikaze. Me agradó el hombre, Sakura, pero al minuto de estar con él, supe el por qué de tu platónico matrimonio. –Se reclinó sobre la cama para tomar el rostro de la joven con ternura. –Sai era homosexual, ¿no es cierto?

-Sí. –La breve respuesta fue apenas audible.

-Desahógate, cariño. Ya no hay razón para que sigas guardando el secreto.

Sakura se arrojó a los brazos de su marido, y sus dolidas palabras revelaron sus duros años de angustia.

-Ay, querido, ¡fue tan horrible no poder hablar con nadie! Ocurrió hace varios años, pero puedo sentir cada instante de incertidumbre como si acabara de suceder.

Sasuke presionó el rostro de la joven contra su pecho y le frotó la espalda con suaves, lánguidas caricias. Las afligidas palabras de Sakura le destrozaron el corazón. Pero sabía que sólo desahogándose podría ella liberarse del tormento.

-Mi padrino no hacía más que presionar a Sai para que se casara conmigo. En realidad, se lo exigía; quería que su hijo perpetuara el nombre de la familia. Y, a medida que pasaban los años, el coronel se tornaba cada vez más inflexible. Sai no sabía qué hacer. Amaba a su padre, a pesar de que el anciano no lo demostraba mucho afecto. Yo era la mujer que más le había importado en la vida, y trató desesperadamente de cambiar.

Sasuke la besó en la frente con actitud comprensiva.

-Sai siempre fue amable conmigo, Sasuke, siempre me trató con dulzura. Me pareció ver las estrellas cuando me casé con él, sin saber que esas mismas estrellas pronto se convertirían en lágrimas. Nuestra luna de miel resultó un verdadero desastre. Me fui de casa como una novia feliz e inocente y, de la noche a la mañana, me convertí en una esposa aturdida y rechazada. Esa misma noche, Sai me confesó que, durante años, había mantenido una relación homosexual con Naruto Namikaze. Ja… jamás trató de hacerme el amor.

"Gracias a Dios", pensó Sasuke, acariciando los temblorosos hombros de la joven.

-La salud del padrino no era buena. Acababa de tener su primer ataque cardíaco. Podría haber muerto si se enteraba de que su único hijo era homosexual. Es un anciano muy porfiado, Sasuke. Tiene principios muy rígidos y es inexorable. Erróneamente piensa que las tendencias sexuales de un hombre denotan su valentía. Todo mi primer matrimonio no fue más que un disfraz. –Levantó los ojos, y la compasiva expresión de Sasuke le brindó una paz infinita. –No sabía cómo manejar la situación. Me sentía rechazadas, poco femenina… no lo suficientemente mujer para él. Me llevó varios meses alcanzar un cierto equilibrio. Pero lo peor de todo era no tener nadie con quién hablar.

-Ahora me tienes a mí. Siempre podrás confiarme todo aquello que te preocupe. –La besó en los labios brevemente, para permitirle proseguir.

-Sai me suplicó que guardara el secreto. No era tan abierto como la gente de hoy en día. Asistíamos a reuniones sociales, solíamos divertirnos y teníamos muchos amigos. Pero, por lo que sé, nadie tenía idea de que nuestro matrimonio no era normal… excepto Naruto. El y Sai pasaban juntos la mayoría de las noches. Yo comencé a sentirme terriblemente sola y desamparada; necesitaba a alguien a quien amar. Sai se enteró por Naruto de que en Gales había una muchacha soltera que tenía una hijita con su mismo color de cabello y ojos, e hizo los arreglos para adoptar a la niña. Como habíamos estado viviendo en Europa durante seis meses, el padrino jamás sospechó que yo no era la verdadera madre. Nuestra hija me dio una razón para vivir. Sai era un padre excelente. Sora logró unirnos, pero siempre nos tratamos como hermanos. Nunca llegamos a tener relaciones íntimas.

-Me alegro –declaró Sasuke, convencido de que una elación sexual podría haber sido desastrosa para ambos.

Sakura acarició el pecho bien formado de su marido, para luego deslizar la mano hasta los firmes músculos de su abdomen, que se habría paso por ente los pliegues de la bata.

-Nunca había visto a un hombre desnudo, hasta… hasta que te encontré a ti aquella noche en Las Vegas.

-Santo Dios, cariño. Mi pobre e inocente bebé. En verdad estabas buscando un problema.

De pronto, lo embargó un fuerte sentimiento de rencor irracional. Sintió celos de Sai por los cinco años que había compartido con Sakura… aun cuando sabía que jamás habían llegado a ser amantes.

-¿Lo amaste más que a mí?

Sakura levantó la cabeza y, con los labios temblorosos, besó la adorada boca de su marido.

-¿Acaso no lo notaste, mi querido esposo? Cuando te entregué mi cuerpo virgen, te confié también intacto mi corazón.

Con toda la carga de su amor, se reclinó sobre Sasuke. El dejó escapar un profundo gruñido de placer y se incorporó, dispuesto a satisfacer todas las necesidades de su esposa. Sin dejar de mirarla, se despojó de la bata que aprisionaba su gigantesco cuerpo, para luego descubrir la delicada figura de la joven. Una intensa expresión de deseo oscureció el terciopelo jade de los ojos de Sakura.

-¿Qué tal si intentamos ahora la creación de nuestro primer hijo de cabello y ojos negros? –preguntó ella, agitando jocosamente las pestañas.

-Te gustó, ¿eh? –bromeó Sasuke, cubriendo el cuerpo de la joven para sujetar con las caderas sus temblorosas piernas de satén.

-Mm… "Gustar" es un término demasiado pobre para expresar lo que siento cuando me acaricias. –Miró a Sasuke a los ojos, y sus profundidades color ónix lanzaron llamas de pasión.

El la besó con un deseo irrefrenable, activando en ambos cuerpos la conocida ola de la sensualidad.

-Me alegro de que ambos hayamos dormido bien anoche. –Sintió que se quemaba por dentro cuando sus enormes manos acariciaron los pechos de seda, se deslizaron por el abdomen y continuaron descendiendo, al tiempo que Sakura arqueaba las caderas.

-Mmm… eso me agrada. Eh… ¿por qué? –ronroneó ella provocativamente, mientras se deleitaba acariciando los masculinos bíceps de acero.

-Porque cuando mencioné que la segunda vez sería larga y lenta, quise decir durante toda la noche sin cenar. –Se inclinó para besar el abdomen de la muchacha, repitiendo, con sus labios, las anteriores caricias de sus manos.

Una sensación electrizante recorrió todo el cuerpo de Sakura. Su corazón, por fin, se había colmado de paz. La comprensión de Sasuke había disipado sus últimos vestigios de desesperanza. Creyó enloquecer con las eróticas incursiones de ese hombre, y le tomó el rostro entre las manos para besarle los poderosos labios.

-Considero que tienes unas ideas magníficas, pero yo también tengo una.

-¿Cuál? –preguntó él con tono burlón, acercándose al oído de Sakura para observar con placer la reacción de la muchacha.

-¿No podríamos cabalgar hasta nuestra colina, contemplar el amanecer y…?

-¿Y qué? –Sasuke soltó una carcajada; sabía que Sakura recordaba la primera cabalgata, cuando él abruptamente se había rehusado a hacerle el amor.

-Y… tú sabes. –Se ruborizó y ocultó el rostro en el imponente hombre de su marido.

-¿Lo dices en serio, Sakura?

-Muy en serio, Sasuke.

FIN...

:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:

N/A: Hola! =)

Cómo están¿? Espero que bien :D Yo estoy muy triste T_T no quería terminar la historia, es la primera que subí y me da un poco de nostalgia tener que terminarla.

Cambiando de tema :) (que bipolar ¬¬* jeje) Espero que les haya gustado, y como habrán visto muchos de ustedes acertaron con sus suposiciones sobre lo que sucedió en el matrimonio de Sakura y Sai, tuvo una vida muy loca o_O¿? Por lo menos se terminó casando con un hombre muy sexi que la ama :D

A pesar de que la historia no se haya terminado déjenme sus comentarios, quiero saber que piensan del final del fic, ONEGAI "T_T"

Cuídense y nos leemos pronto.

SAYO!... xD

P.D.: No me maten por haber hecho a Narutin gay, GOMEN!.

:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:

Gracias a todos aquellos que me apoyaron y siguieron a lo largo de la historia =)

:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:

Muchísimas gracias a aquellos que dejaron sus comentarios, a los que leyeron y también a los que consideraron que esta historia se merecía estar entre sus favoritas y alertas =) "GRACIAS"

*Elaine Haruno de Uchiha*

*Hatoko Nara*

*Eiko23*

*MistukoAyame*

-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:

Por favor dejen sus "REVIEWS", positivos o negativos, esa es mi forma ONEGAI… :) no necesitan tener una cuenta para poder comentar. Hasta pronto.

-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:

"…SaKu-14…"