-¡Buenas! (depende de la hora que sea)
Hikari: Nee-san, es tarde, son las 10:00 y tu Nii-san te dijo que a dormir [¬¬]
-¡Ay aguanta! [D:] Ok, bueno, ahora les traigo el segundo Shot… Lo sé, es muy pronto, pero cuando terminé de escribir el de "Amor en el psicólogo" comencé como loca compulsiva a escribir este…¡Ah por cierto! Es GinRan [^w^] Y de los Shots, este será el último basado en el video de Maná…Ya que esta es la historia de "La vedet y el ejecutivo"…No saben [xD] me acosté a las 2:00 de la madrugada para acabarlo…
Hikari: Aparte de que te desvelaste queriendo que se cargara la canción de "Memories in the rain"…
-Jeje pues es que no la había escuchado (maldita Fumiko, tiene una voz genial) me encantó la letra…Pero diría la abuelita "Eso es otra historia" [xD] Ok, en primera, antes de que Hikari se vaya con el Disclaimer, agradecemos a:
Darisu-chan: Me alegra que te haya gustado el fic [:D] Y si ¡El Principito es un libro muy hermoso! Enseña mucho, y honestamente considero que debería de ser un libro para todo publico, no nada más para adultos, aunque en ese caso serviría para aquellos que se olvidan de la inocencia…¡Y no de apures! Existe muchas personas inmaduras en este mundo (mi ser una de ellas también) locas y tan infantiles pero para mal de uno, hay que ir cargando con las responsabilidades (ay que malo es crecer ¬¬) ¡Pero bueno! Para que no te mueras, te dejo el segundo [xD]
Claw-13: ¡Muchas gracias por comentar! Enserio que tus comentarios me alegran el día. [^-^] Aparte de que te diré, comencé a leer tu historia "Por siempre un cuento de hadas" aunque a veces me gana la weba y no termino [^^U] Pero lo terminaré ¡Lo juro!...Y muchas gracias por los libros recomendados, espero leerlos [:3] Veré si se me presenta la oportunidad…
Hikari: Ahora el Disclaimer. NI BLEACH NI SUS PERSONAJES NOS PERTENECEN (DE LO CONTARIO, NEE-SAN HARÍA ESCENAS DE FANSERVICE Y TODOS ESTARÍAN EN FIESTA) ES PROPIEDA DE TITE KUBO-SAMA. CUALQUIER PARECIDO CON LA REALIDAD ES SOLO MERA COINCIDENCIA. Ah, y esperamos actualizar pronto. [n-n]
AMOR CLANDESTINO
SHOT 2: MI AMADA VEDET
Luego de un pesado día de trabajo en la oficina, Gin Ichimaru fue a un lugar bastante "peculiar" por así decirlo. Luego de las insistencias de su compañero, Sousuke Aizen quien era bastante egocéntrico y de no muy buena calaña, terminó aceptando ir con él a lo que a simple vista de todos sería una discoteca cualquiera, pero en realidad era un prostíbulo. Sin mucha confianza entró, siguiendo a su compañero castaño hasta una de las mesas, viendo el ambiente lleno de mujeres en muy poca ropa y millones de hombres babeando de aquí para allá con cara de estúpidos, unos cerdos pensó Gin. Se sentaron y pronto fueron atendidos por un mesero que les llevó licor y al poco tiempo, llegaron a ellos, por petición de Aizen, un par de bailarinas.
Mujeres de exuberantes cuerpos y vistiendo ropa ajustada y muy corta, dando mucho que desear a la imaginación comenzaron a bailar frente al par, propiciar caricias y miradas coquetas, incluso besos, todo por su trabajo, pues obvio que les pagarían bien solo por hacer lo que mejor sabían hacer y sonreír. Mientras que el castaño continuaba con su tarea de coquetear con una de ellas, la otra chica, una de buen cuerpo, cabello rubio largo y ojos celestes bailaba en frente de Gin, y este solo le miraba neutralmente, sin esa sonrisa que siempre cargaba el hombre de ojos rasgados. La mujer notó ello y pronto, se posó en el regazo del peligris para sonreírle seductoramente.
-¿Por qué tan serio, cariño? ¿No te gusto?-susurraba al oído de Ichimaru la rubia, él la miró fijamente.
-Claro que no…-contestó con una leve sonrisa-¿Cómo no me vas a gustar si eres muy hermosa?...Pero, aun así, no quiero que te sientas obligada a hacer esto si no quieres…Puedo solo pagarte…
-¿Tú que sabes de lo que quiero o no hacer?-la oji azul se puso a la defensiva, levantándose del regazo de Gin y mirándole seria.
-Porque veo en tus ojos que no estás feliz…No te gusta lo que haces.
-Pues quédate con tu dinero, no necesito tu lástima-espetó ella dándose la vuelta y marchándose de la mesa donde se encontraba el de ojos rasgados, dejando a su compañera.
-¡Rangiku! ¿A dónde vas? ¡Ay Dios! ¡Siempre es lo miso!-renegó la chica en brazos de Aizen a causa de su amiga que se había ido sin conseguir ni un centavo, pero luego volvió a su tarea de seducción besando de nueva cuenta al castaño. Como si su compañera no hubiera estado ahí.
-Rangiku…-susurró Gin para sí mismo, viendo por donde ella partió y deseando que ese nombre no se le fuese a olvidar. Si algo que Gin Ichimaru podía hacer a la perfección era saber los sentimientos de las personas con solo mirar a los ojos de las mismas. Por lo que al mirar a la chica vio una enorme tristeza a pesar de la gran sonrisa que llevaba dibujada en el rostro.
Al día siguiente en la oficina, las cosas parecían normales hasta el término de la jornada, mientras que los demás platicaban con su compañero castaño acerca del lugar donde había ido anteriormente. De nuevo fue invitado por Sousuke al dicho bar, sin más remedio de ir por las presiones de sus compañeros se resignó y terminó aceptando, aunque tenía que admitirlo, quería volver a ver a esa chica rubia.
Llegando al destino, tomaron una mesa, y como si fuera un replay de una película, llegó el mesero ofreciendo cervezas y otra vez mujeres con ropas diminutas a servir a los clientes, Gin buscó con la mirada a Rangiku pero no la encontró, aunque notó que alguien conocido estaba entre esas chicas, era la compañera de la rubia. Le preguntó del paradero de la susodicha, y ella respondió con que estaba atendiendo a otro cliente. Sin más resignación, Ichimaru tuvo que aceptar lo ocurrido, quizá sería otro día, siempre hay un mañana ¿no?
Luego de que sus planes de encontrarse con su bailarina no salieron como esperaba, visitó ese bar de mala muerte seguido, con o sin Aizen, incluso ya los meseros y las mismas bailarinas ya lo tenían checado como cliente oficial por las recurrentes apariciones. En busca de la rubia de nombre Rangiku, pero solo pudo encontrarla dos veces de las que iba, una de ellas fue un fin de semana donde solo la vio de lejos pero demasiado tarde, saliendo del lugar y entrando ella a un taxi; la segunda cuando pagó un baile solo para él con la chica pero para su mala suerte, ni pudo verla ni segundos, ya que ella al saber que sería Gin el que pagaría se negó rotundamente.
Sin embargo, uno de esos días volvió a pagar por un baile exclusivo, ahora ella no podía ni quejarse porque su jefa le había regañado al perder un cliente, si quería dinero para vivir tendría que conseguirlo. "Al mal tiempo buena cara" se repetía constantemente cada que un cerdo asqueroso pagaba por bailes o la tocaba con intensiones que ella detestaba, pero no podía decir nada, era su trabajo y personas como ella, mujeres como ella que habían caído tan bajo y eran tachadas de entre la sociedad no tenían ni voz.
-Hola…-saludó sonriente Gin, mientras que la rubia le miraba con recelo.
-Hola-contestó ella secamente posándose frente a él-Bueno, a darnos prisa…
-No, por favor-pidió amablemente el de ojos rasgados-Quiero decir, que…me gustaría hablar contigo. Ven, siéntate-indicó a un lugar cercano al suyo, ella solo gruñó.
-Si crees que por tratarme educadamente me llevarás a la cama, sigue soñando-espetó con fastidio ella, ya conocía todos esos trucos, caer en ellos sería lo más tonto que pudiese pasarle.
-Claro que no-rió divertido Ichimaru a lo que la rubia solo le brotó una venita en la sien-Ok, no te enojes…Enserio quisiera hablar contigo de buena forma, olvida el estúpido baile. Mantengamos eso en secreto…Por cierto-se rascó la nuca, de verdad era bastante penoso-Sé que te llamas Rangiku pero…
-Matsumoto-contestó rápida y cortante la rubia interrumpiendo al peligris-Rangiki Matusmoto es mi nombre.
-Genial…Bueno, dime em… ¿desde hace cuanto tiempo trabajas aquí?
-¿Qué? ¿Eres policía o algo por el estilo?-de nuevo se ponía la defensiva la oji azul-Si tanto quieres saber, llevo 5 años apenas.
-Wow, eso si que es mucho ¿eres de las que más tienen clientes?-volvió a preguntar Gin.
-Eres muy molesto-rió irónica la chica pero al fin tomando curso de la conversación-Pues a veces, es muy difícil conseguir clientes, ya que muchos quieren algo más que solo un baile. Si sabes a lo que me refiero.
-Si, comprendo-musitó el de ojos rasgados-Perdóname, no me presenté. Gin Ichimaru-le dio la mano y ella correspondió el gesto.
-¿Gin? ¡Qué bonito! Significa plateado ¿no?-el susodicho asintió ante el comentario, sintiéndose apenado ante el primer alago de la chica-Bueno, ahora me toca preguntar ¿Dónde trabajas? ¿Eres casado? Porque si lo eres serías un desvergonzado-traiciona esposas y eso es asqueroso, eh.
-Tranquila, soy soltero. Por suerte-rió-Y trabajo en un periódico como reportero.
La conversación llevó un largo rato a lo que el tiempo que se había acordado para el supuesto baile no realizado fue agotado, Rangiku tuvo que irse a su vestidor e Ichimaru tuvo que irse a casa, pero volvería a ir, no le importaba quedarse sin dinero, quería ver a la chica para seguir platicando con ella, desde que la vio supo que podría ser amor a primera vista, no solo por el físico, más por su mirar, quería saber lo que sentían esos ojos celestes. Era bastante agradable, divertida, comprensiva y muy graciosa, cosas que el peligris gustaba de las mujeres, y que, a pesar de la edad que tuviese, pues ambos tenían alrededor de los 30, podía notar como portaba con la inocencia de una niña pero con la inteligencia de una gran mujer y muy madura. Otro día llegó al lugar, la misma mesa de siempre, pagó y le llevaron a la chica, quien comenzó a charla con él de millones de cosas, preguntándole qué había hecho anteriormente y cómo se encontraba. Gin contestó cada cosa que le decían, aunque quería saber algo, pero no sería fácil decirlo, aunque tomó el valor necesario para así calmar sus dudas.
-Rangiku…-le llamó, ella lo miró detenidamente, parecía serio-Quisiera preguntarte algo…
-Claro, lo que quieras, Gin-sonrió ella francamente.
-Bien…Quisiera saber…porqué estás aquí-quizá no fue una pregunta en su totalidad, pero para Rangiku era difícil decirlo, aun así, con una sonrisa melancólica decidió confesarlo todo. Sabía que Gin no era mala persona, de serlo le hubiera hecho algo desde antes, pero ahora, le tenía confianza y eso era complicado que una persona lo consiguiera en el caso de Rangiku Matsumoto.
-Si quieres saber…Trabajo aquí porque no tengo de otra. Desde pequeña me las vi duras porque me crié en un orfanato, nadie me adoptó y me quedé ahí hasta los diez y ocho, aunque en el resto de los años estuve buscando empleo, nadie me lo daba y si lo conseguía los hombres querían aprovecharse de mí. Aunque mi jefa Kukaku, la dueña de este lugar me dio comida y asilo. Le agradezco mucho, pero aun así, me…me siento mal haciendo esto, muchas veces me siento usada, termino involucrada en conflictos que no son míos y no dejo de sentirme asqueada por esos tipos que se la pasan tocándome…
La rubia comenzó a llorar, Gin rápidamente la abrazó y le palmeó la espalda para calmarla, ella se sonrojó un poco pero no se notó ya que su rostro se escondió en el pecho del peligris. Una vez parado su llanto, se miraron fijamente, al fin Rangiku pudo ver entre esos ojos rasgados un iris hermoso de color azul, el secreto de esa mirada. Acercándose cada vez más, los labios se unieron en un amoroso beso, lleno de cariño, ni furtivo pero tampoco muy inocente. Se separaron y ella le miró sonrojada, mientras que Gin solo sonreía con franqueza.
-Te ayudaré….-dijo el con determinación-Ven a vivir conmigo. ¡No lo mal interpretes! Pero quiero ayudarte, te puedo conseguir empleo, si hablo con tu jefa seguramente no habrá problemas…
-Gin, por favor no-pidió ella apartándose de él.
-Vamos, Rangiku-se paró frente a ella estirando su mano para que la tomase-No estás sola…
Ella sonrió y lágrimas de felicidad se asomaron en sus mejillas, sabía que él no mentía y jamás lo haría, no podía perder nada, no había obstáculos para lo que sentían ¿para qué hacerse desentendido? Podrían hacer sus vidas juntas si lo deseaban así. Esa misma noche Gin habló con la dueña del lugar, que con mucha tristeza se despidió de Matsumoto al permitirle irse, prefería ello a que una de sus chicas tuviera ese destino que ni ella quería, para la mujer de pelo negro, Rangiku era una de sus mejores chicas, una mujer bastante valiente, independiente y sobre todo buena persona, seguramente sería feliz al lado de ese hombre-o de lo contrario ella misma se encargaba de hacerlo sufrir si le hacía algo malo a su amiga-y así ella podría tener lo que no consiguió durante su niñez en es orfanato: amor.
Al poco tiempo de vivir con Gin, formalizaron su relación y varios de los conocidos de ambos llegaron a enterarse, luego de 6 meses el peligris tomó la iniciativa y le pidió matrimonio a su amada, quien gustosa entre lágrimas y gritos de felicidad, sumado a los besos que le dio, aceptó. Ahora solo les quedaba la vida por delante, formar una familia y salir juntos del pasado mirando hacia el futuro. Su amor clandestino tendría ahora alas para volar alto sin resentimientos o tristezas, ahora que ella había olvidado su pena gracias a él. Pero lo que no olvidaría nunca, sería el día en que entró a su vida y pudo ver sus ojos tristes y cuando él mostró sus orbes llenos de lo que a ella le faltó en años, esperanza. Su amor fue algo inevitable que desde ese día ya no tendría fin.
~FiN~
-No muy largo como el otro, un poco más telenovelezco [xD] Comenten onegai…cualquier comentario es aceptable
Hikari: Si no insultan a Oka-san…
-¡Oye esa es mi línea! [¬¬] Ok, creo que hoy dormiré temprano…Así que nos leemos luego queridos lectores monstruos, ¡los requeteamo! ¡bye!
