-¡KYYYAAA! ¡Estoy bien emocionada! [XD] Acabo de leer el capitulo 464 del manga y me quedé con cara de "¡No mames wey!" Enserio…
Hikari: Nee-sama, tienes que controlarte, tanta emoción hará que te de un ataque al corazón o te hagas diabética [o.o]
-¿Te preocupas por mí? [O-ó]
Hikari: No…digo, me preocupo también por mí. Si tu te mueres, ¿Qué haré yo? Me quedaré como un vil espíritu ambulante…
-Hija de…[¬¬#] Ok, dejando atrás el inmeeenso amor que me tiene Hikari-baka, continuo con el spoiler [xD] No, es que enserio, ¡Kya! *presiona el control y sale el ruido de gritos de fan girl* ¿Vieron que también Bya-kun se cortó el pelo? ¡Se ve tan…sexy! ¡OMFG! [*O*] Yachiru se ve adorable con esos huesitos en la cabeza…¡Ken-chan es mi ídolo! Vaya que joderse al oponente de sopetón, mis respetos…¡Pero Kia-chan! Capaz de no lastimar a sus amados conejitos, pobrecilla, creo que es mucho para ella, tener que enfrentarse a lo que más ama (aparte de Ichigo, claro) Aparte, creo que Riruka le daba weba pelear ¿no se fijaron? Pero bueno, aparte de que me dio risa la patada que le propició Ichi a Ishida, espero que Tite siga haciendo buen trabajo…(sino capaz que me lanzo a Japón, lo secuestro hasta amenazarlo y hacer que haga fanservice para nosotras [¬¬]) ¡KYA! Aparte de que mis mañanas para ir a la escuela son geniales ¡Sony Spin regresó Bleach a la tele! Apenas estoy viendo la saga Bound pero en español latino….(y vi el epilogo del final de la saga de la SS, no saben!) Ichigo al encontrarse con Rukia en casa de los Shiba dice para sí "Verla sonreír así, me hace recordar por qué la salvé la primera vez" [*o*] ¡MORI! Mierda, eso si fue IchiRuki, aparte de que esta mañana vi cuando Rukia abraza a Kurodo, su voz en español se oye tan linda [^/^]
Hikari: Ya, ya, te emocionas, niña…Por cierto ¿Por qué haces incesto en este Shot? [¬¬?]
-Ejem, no es incesto, baka-mono…Bueno, hablando del fic, Pues ¡Por fin el HitsuHina! En este me tardé en pensarlo, pero luego se me vino a la mente "bueno, si muchos creen que estos dos son amigos, casi hermanos, ¿por qué no mejor ponerlos como hermanos adoptivos y hacer algo parecido al incesto?" [XD] enserio que soy una pinche pervertida…¡Oh! Y como siempre, antes de mandarlos a leer, gracias por sus reviews, gomene si no contesto en los capis, pero a veces cuando subo ya es tarde y Oka-san me dice "ya apaga esa maquina" [¬¬U] Típico…Bueno, Hika, el Disclaimer, por favor…¡A leer que está recién terminado!
Hikari: NI BLEACH NI SUS PERSONAJES NOS PERTENECEN, SON PROPIEDAD DE TITE KUBO, ASI MISMO, CUALQUIER PARECIDO CON LA REALIDAD ES SOLO MERA COINCIDENCIA.
ADVERTNCIA: CONTIENE LIGERO UKITAKE&UNOHANA
AMOR CLANDESTINO
SHOT 4: AMOR DE HERMANOS
Ella era una mujer de cabello negro, una enorme trenza y ojos azules, su esposo era de un cuerpo frágil, cabello blanco y ojos negros, una pareja que se quería bastante y deseaban con todas las ansias del mundo tener un primogénito, sin importar si fuese niña o niño. Lamentablemente, Unohana Retsu no podía concebir, algo que la entristeció a ella de sobremanera, y también a su esposo, Joushiro Ukitake. Sin embargo, eso no fue motivo para que las sonrisas de su mujer fueran olvidadas, a pesar de la pena. Luego de un tiempo al hacerse la idea de que no podrían tener sangre descendiente, decidieron adoptar.
Ambos fueron al orfanato de Sereitei, un hogar para niños huérfanos o de la calle esperando que familias como la de ellos los adoptasen para tener un hogar lleno de dicha. Viendo a varios niños que parecerían buenos, la vista de Unohana se posó en una niña de cabellos castaños amarrados en un par de coletas, ojos cafés enormes y una linda cara, parecida a un angelito, encantada con la criatura, decidieron adoptar a Hinamori Momo.
Adoptaron a la criatura de tan solo tres años de edad, ya había pasado un año desde la adopción y ese tiempo fue suficiente para que naciera entre la pareja y la niña una relación bastante estrecha, llena de cariño y cuidados. Pero, como si de un milagro o sorpresa hecha por el destino, Ukitake recibió una noticia de su esposa que le dejó con la boca abierta; si, Retsu estaba embarazada. Dicha nueva conmovió a los tres de sobremanera, pues cuando la pareja de casados pensaron que ya no podrían tener sangre descendiente, mucho menos por la edad, la vida les presentó la oportunidad de no perder la esperanza; además de que, Momo estaba feliz, tendría un hermanito, que aunque no fuera nada de ella por ser adoptada, lo cuidaría y querría como a nadie más en el mundo. Esa fue la promesa que se hiso la pequeña durazno.
Nueve meses pasaron, mareos, antojos, risas y llantos, hasta que finalmente llegó el día del parto de la pelinegra. Joushiro y Momo estaban en la sala de espera, ansiosos de recibir alguna noticia del estado de la mujer a quien querían ver. Pronto, una enfermera de nombre Isane les dijo que podían pasar a ver a la recién madre. Emocionados y nerviosos, entraron y vieron ahí la enorme sonrisa de Unohana, sosteniendo entre sus brazos un bulto enrollado en una mantita de color azul. Si, había sido niño. Momo se encaminó velozmente a la camilla, con su dulce sonrisa embozada, miró a su madre sosteniendo a su hermano y se trepó en la cama, quedando sentada a un lado de la pelinegra. El niño era diferente, pero muy bonito, pensó la niña, de un cabello blanco igual al de su padre, piel morena clara y entonces, el bebé abrió los ojos, dejando ver el hermoso color azul turquesa de su iris. Hinamori quedó fascinada.
-¿Cómo le pondrás, mamá?-preguntó ella con un brillo especial en los ojos.
-Creo que…-Unohana hiso un leve silencio para mirar a Ukitake, quien asintió, Ya habían planeado el nombre-Toushiro, así se llamará…
-¿Toushiro? ¡Me gusta!-dijo contenta la pequeña melocotón-Mi pequeño hermanito…Mi Shiro-chan…-acarició la pequeña cabecita de su hermano, mientras lo miraba con enorme cariño y una dulce sonrisa.
Pronto pasó el tiempo, cuando menos se dieron cuenta, Ukitake y su esposa ya veían a sus hijos hechos todos unos adultos. Momo ya tenía 20 años de edad y estudiaba para ser enfermera en la universidad, mientras que su hijo, era todo un prodigio, habiendo terminado sus estudios con excelentes calificaciones y adelantándose en los mismos estudiando en la misma universidad que su hermana adoptiva, con solo 17 años. Sin embargo, cuando el chico entró a la etapa en que todo adolescente tiende a madurar y experimentar cambios, la relación entre ambos fue haciéndose cada vez más lejana, pasaron a ser los hermanos inseparables a solo hermanos que se hablaban solo por necesidad que por otra cosa. Algo que entristecía a Hinamori demasiado, pues no solo eso, sino que le dolía que su pequeño hermano ni se inmutara en notarlo e intentar arreglar las cosas.
Toushiro se había vuelto bastante frío con su hermana, pareciera que le evitara, he hablaba de manera cortante, la dejaba hablando sola cuando ella le hablaba o simplemente le ignoraba. Momo pensó "seguramente es por la edad, yo hacía lo mismo con mamá y papá" pero ¿ya a los17 años? ¡Ese chico tendría que ser demasiado inmaduro para que siguiera con esas cosas! Para ser sincera con el mundo y con ella misma, le importaba un reverendo cacahuate si su hermano ya no quería su compañía, si le odiara o algo por el estilo, pero le importaba más el porqué, seguramente así se sentiría más tranquila, o eso quería creer, porque la realidad era todo lo contario. Saber que su hermanito, aquel que tanto quería, que cuidaba y protegía, que ahora le pagaba con indiferencia, su Shiro-chan, ya no le miraba ni a los ojos.
Por otro lado, el peliblanco se sentía muy raro, hace años comenzaba a sentir como un mar de emociones le hundía y no podía diferenciar dichos sentimientos uno del otro, pero siempre llegaba a la misma conclusión: todo era culpa de Hinamori. Si, él sabía perfectamente que ellos eran hermanos pero que ella era adoptaba por las razones de sus padres, la quería y mucho, tenía que admitirlo, ella siempre cuidaba de él, jugaban siempre que él se lo pedía aunque estuviese ocupada por ejemplo, haciendo la tarea; platicaba de su día en la escuela cuando sus padres no estaban en casa, y todo siempre con una gran sonrisa. Siempre le había gustado que Momo le sonriera tan cálidamente…Pero ¿le gustaba? He ahí el dilema, pensó. Siempre llegaba a ese estúpido pensamiento, ¿Cómo no maduraba? ¿Cómo era que veía más allá de lo que no? Evitarla no era algo que le gustase, le quedaba claro que su hermana sufría por esa lejanía luego de los maravillosos días en los que ambos reían y se la pasaban juntos, como la uña y la mugre.
Una tarde en la que ni Unohana ni Ukitake estaban—la primera por ir al hospital donde trabajaba como doctora y el segundo a la escuela donde enseñaba como maestro—Momo había llegado temprano de la universidad, apenas y eran las tres de la tarde. De pronto, su estomago gruñó como si fuera un perro, era claro que tuviera hambre luego de no haber comido nada desde que había salido de casa, que solo fue una manzana. Se encaminó al refrigerador en busca de algo para comer, sacando así algo para hacerse un par de sándwiches, pues odiaba la idea de tener que cocinar ya hastiada de la escuela. Entonces, la puerta de la entrada se abrió, su hermano ya había llegado.
-¿Qué hay de comer, moja camas?-preguntó el chico lo más indiferente del mundo, aventando la mochila en una de las sillas de la entrada para dirigirse a la cocina y ver que digería. Momo infló los cachetes enojada.
-¿Tantos años y todavía no lo superas? ¡Deja de llamarme así, Shiro-chan!-le regañó ella, y vaya que hiso que el otro se molestara, sobre todo por ese apodo que a veces le desesperaba.
-¡Silencio, moja camas!-sentenció el chico de mirada turquesa-Ya te he dicho que odio ese estúpido apodito…-la durazno quería gritarle que no era estúpido ese nombre que cuando nació y se lo puso para ella era "lindo", pero lo entendía, ya que años de conocerlo—o por lo menos pensar eso—no podía ni siquiera entenderlo ¿a caso era la peor hermana de todo el mundo?
-Lo siento mucho, no quise hacerlo-expresó ella cabizbaja yéndose de la cocina para subir las escaleras, dejando a su hermano con la incertidumbre de porqué se había puesto tan sensible. El peliblanco se sintió culpable, cosa que odiaba, pues las únicas razones por las que Hinamori lloraba o se afligía eran por él, y todo se remontaba a solo unos años atrás cuando comenzó a evitarla.
Se fue a la sala a ver televisión y comer de los sándwiches que ella iba a comer. Pasó una hora y ella no bajaba de su alcoba, pensó que dejarla sola mejoraría su actitud y se calmaría un poco, pero no fue así, no como otras veces. De nuevo, pasó una hora y Momo no bajaba, se preocupó. Toushiro, con mucho fastidio pero sin dejar de lado su interrogante de cómo estaría su hermana, subió por las escaleras para ir al cuarto de la chica de cabello castaño. Tocó la puerta para ver si ella respondía y le abría, pero nada. Tocó de nuevo más fuerte y un poco más impaciente, a veces Momo llegaba a ser muy infantil, pesaba. Sin mucha delicadeza, abrió la puerta, cosa que le sorprendió porque ella siempre que se encerraba ponía el seguro por dentro. Y ahí estaba, tendida en su cama boca abajo y con su cara contra la almohada. El peliblanco se acercó y se sentó al borde de la cama, intentado que ella lo volteara a ver, la movió ligeramente con la mano en su espalda, pero ella ni se acomedía a quitar la vista de la almohada.
-Hinamori…-le llamó-Ya levántate, come algo que sino luego te enfermas del estómago y mamá me echará la culpa a mí-quiso poner de pretexto, pero aun así, ella no lo miraba-Hinamori…
-¿Qué quieres?-preguntó ella con el ceño fruncido despegándose de la almohada-Déjame dormir…-renegó ella volviendo a aventarse la cara a la cama. Toushiro resopló molesto, siempre que ella estaba enojada y no quería hablar o ponía el pretexto de que tenía sueño o se encerraba.
-Yo…-comenzó él, la verdad no era fácil, pero si con eso las cosas se solucionaban tendría que arriesgarse, pues no quería estar peleado con su hermana, de hecho nunca le había gustado-Quería pedirte disculpas-comentó él bajando la cabeza. Momo se levantó y se sentó en la cama con la cara totalmente sorprendida ¿el pequeño y testarudo Shiro-chan pidiéndole perdón?
-¿Q-Qué dices?-ella todavía no lo podía creer, hace mucho que él no se disculpaba. La última vez que lo había hecho fue porque se pelearon por unos pedazos de sandía, y él había golpeado a Momo en la cara pero sin intenciones malas, cuando apenas solo tenía 8 años.
-¡Te pido perdón, de acuerdo!-bien, si, Toushiro no era bueno expresando lo que sentía, seguía siendo muy inmaduro y lo aceptaba, pero ¿Cómo hacerlo cuando lo haces frente a la persona que consideras especial? ¿Cómo saber usar esas palabras adecuadas sin regarla o lastimar?-Bien, me exalté, perdón por eso.
-No te preocupes-Momo sonrió contenta, hace mucho que su hermano no la trataba así ¿pero que era lo que sentía? Siempre se sintió extraña a su lado, y no quería ver esa relación de hermanos como algo más allá, no estaría bien, no para ambos, ni para sus padres-Shiro-chan…le llamó ella con la voz algo cortaba, el otro solo la miró expectante-te quiero preguntar algo…
-Bien ¿qué es?-ella agachó la mirada, no quería hacerlo pero tenia que. Toushiro la miró algo raro, pues no actuaba normal.
-¿Por qué…Por qué me evitas, Shiro-chan?-preguntó ella al borde de las lagrimas, él nunca quería verla así, pero tenía la culpa de ello ¿por qué? Porque todo iba a ella, no quería decirlo por eso calló-He notado que desde que creciste…te has alejado de mí, ¡y eso no me gusta! Q-Quiero decir…eres mi hermanito, te quiero mucho y…tenerte cerca pero que tú seas distante…me duele…
Se abrazó inconscientemente del peliblanco, como lo hacía siempre que estaba triste y él era el único con quien se desahogaba, pero ¿ahora era igual? Eso ahora ni le importaba, quería saber la verdad del distanciamiento de su hermanito, de su Shiro-chan. Mientras ella lloraba, el peliblanco la abrazaba con más fuerza ¡como se sentía tan miserable y desgraciado! Todo porque ella lloraba por su causa.
-Hinamori…Quisiera decirlo, pero no puedo, no debo…
-¿A-Acaso…me odias? ¿Ya no confías en mí? ¿Qué te hecho yo para que me trates de esa manera? ¡Responde!-exigió ya harta y completamente desembocada, ya no podía contener todo lo que tenía en el pecho, ese sentimiento de tristeza mezclado con impotencia, incertidumbre y pesar.
-No, no te odio ¡Y no vuelvas a decir semejante estupidez!-le exclamó el joven de ojos turquesa y ella le miró fijo, mientras él le tomaba de los hombros para calmarla pues había comenzado a golpearle-Si no te quiero decir…es porque es muy difícil, es algo que ni yo entiendo…-suspiró con desgano pero continuó-Yo no quería confesarte nada, porque alejarme de ti era la única manera para evitar que ambos saliéramos heridos…
-¿De qué hablas, Shiro..?-preguntó la chica castaña, entonces la distancia fue acortándose, podía sentir la respiración de su hermano cerca de ella, sentía que las mejillas le ardían…¿a caso él…?
-Yo te amo, Hinamori-dijo él, quien al sorprender a su moja camas, la besó sin el menor remordimiento del mundo ¿ya para qué arrepentirse o sentir culpa? Si nunca había deseado con tantas ganas los labios de su hermana como ahora que la tenía cerca.
Ella se quedó en blanco, no sabía como responder, pero poco a poco fue cayendo en esa dulce sensación que la abarcó junto con su Shiro-chan, tanto que el beso dejó de ser inofensivo y hacerse más pasional, cosa que ni ellos mismos se dieron cuenta, llegando hasta el extremo de ser uno con el otro. Esa misma tarde, en la casa ya habían llegado Ukitake junto a su esposa buscando a sus hijos, ya que no estaban en la planta baja y ahí mismo las luces habían estado apagadas. Al entrar a la habitación de Momo, descubrieron que ellos habían hecho algo que para los demás hubiese estado penalizado hasta por el más poderoso de los dioses, pero algo le decía a Unohana que nada de lo que habían hecho tenía algo malo. Sonrió al ver como su primogénito abrazaba a su segunda hija, en esa cama y tapados con las sabanas sus cuerpos ya descansando luego de terminar de hacer el amor.
¿Qué importaba lo que dijeran los demás? Ellos no cometían realmente eso que llamaban incesto, todo el mundo que los conocía sabía perfectamente que ellos solo eran hermanos por un papel y no por la sangre, y sobre todo, más de uno se había dado cuenta de que ellos sentían algo más que solo ese sentimiento de amor de hermanos. Lo que no quería decir Toushiro fue que, él amaba a su hermana, a su Momo moja camas, pues no tenía idea de que ella pudiese corresponder dicho sentimiento, pensando que solo lo vería siempre como su hermanito, pero no contaba que ella sintiera lo mismo. Aun así, por más prohibido, por más clandestino, por más tachados que los tenga la sociedad, ese amor que nació como hermandad creció hasta hacerse fuerte, lo suficiente como para superar todo. Momo siempre había querido una familia, sentirse amada y sentirse en un hogar; Retsu y Joushiro le dieron una familia, Toushiro la amaba, y con él podía decir perfectamente que se sentía en su hogar.
~FiN~
-Ok…creo que este es el más largo de todos, espero que les haya gustado [ñ.ñ] No me tachen tan mal por lo del incesto, pero…¡¿Con un hermano como Hitsugaya quien no lo cometería? [:3] jajaja...
Hikari: Ya…[¬¬] Mejor vete a dormir, ve a cenar, no sé…¡Pero deja de lado tus pinches perversiones!
-Para eso necesito: a) cambiarme de salón de clases b) dejar de ver anime y c)dejar a mi mejor amigo que un pervertido de lo peor pero que aún así lo quiero [XD] Así que ninguna la acepto…Bueno, sin más, los dejo…espero hacer los otros Shots a tiempo antes de que mueran o llegue el Apocalipsis jeje…¡Los amo! ¡~Bye, bye!
