Una nueva forma de amar
By Xris
Capitulo 11
Una larga noche
-Amidamaru…- un susurro cruzó la habitación poco antes de media noche… -Amidamaru… ¿Dónde estas?-
La habitación en penumbra, entre contornos borrosos y sombras engañosas, se encontraba un chico que a hurtadillas llamaba al espíritu. Caminó descalzo intentando flotar para hacer el menor ruido posible, se dirigió hacia el pequeño hueco de la ventana que en ese momento la luna bañaba con rayos plateados.
Al asomarse la delicada luz nocturna delineo su juvenil rostro, adormilado pero expectativo. Yoh
Asakura volteo a todos lados buscando a su espíritu guardián, esperaba encontrarlo en la azotea ya que no respondía a su llamado.
Pero el tejado estaba vacío, solo se encontró con el fino murmullo del viento que revolvió su cabello.
-Es extraño que no esté aquí, si quedamos en vernos antes de media noche… tendré que irme solo- y con movimientos cuidadosos salió de su habitación…
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En el patio trasero de la residencia Asakura, un lloriqueo lastimero se mezclaba con el viento de la noche…
-¡Amo Yoh!...Ayúdeme- lloraba el espíritu guardián quien al parecer estaba en problemas…
-Deja de llorar, no pareces un samurai legendario…- dijo la sombra de una persona, quien se escondía detrás de unos arbustos junto a otras…
-Dinos la verdad Amidamaru… ¿Dónde estuvo Yoh toda la tarde?-preguntó uno de los presentes.
-Yo jamás traicionaré a mi amo…-repetía entre lágrimas el samurai.
-Vamos Amidamaru, el tiempo se nos acaba, todo ha salido fuera de lo planeado, y sabes que nos irá mal a todos si no logramos nuestro objetivo…- la voz de la persona se escuchaba muy nerviosa.
-No los ayudaré, pueden estar agradecidos que he guardado el secreto por que di mi palabra de samurai, pero no esperen más de mi…- la voz del espíritu era segura.
De pronto el rechinido de una madera puso alerta a todos quien se escondieron pecho tierra tras los arbustos, después de todo la sombra de la noche estaban a su favor.
-¿Logras ver quien es?-Entre las plantas unos ojos intentaban encontrar la razón del ruido dentro de la casa…
-No, solo veo la silueta de alguien bajando las escaleras…- respondió otro intentando aguzar más la mirada.
Yoh cruzaba a hurtadillas el recibidor, con sus sandalias en la mano para que sus pasos fueran silenciosos, trataba de ajustar su vista a la oscuridad. Pero fue demasiado tarde cuando golpeó su dedo pequeño del pie contra un mueble. El dolor lo invadió subiendo por su pierna y rápidamente llevó su mano a la boca para impedir que algún grito saliera. Pequeñas lágrimas resbalaban por sus ojos a causa de tan agudo dolor.
-Al parecer es Yoh… pero que está haciendo a estas horas ¿qué está planeando?...- los presentes voltearon a ver sospechosamente a Amidamaru, quien aun con lagrimas en sus ojos se negó a responder.
-No se de que me hablan… no se que hace el amo Yoh aquí… no se absolutamente nada de lo que el está planeando hacer- el susurro del samurai fue solemne.
Después de unos momentos y de respirar profundo, el dolor de Yoh fue desapareciendo. Con una caminar singular al no querer apoyar del todo el pie lastimado continuó camino hacia la puerta no sin llamar otra vez a su amigo con un susurro.
-Amidamaru ¿Dónde estas?, ya es hora de irnos…- Yoh estaba demasiado extrañado, su espíritu jamás faltaba a un compromiso de esa forma… -Nos quedamos de ver aquí… a lo mejor me está esperando allá…- el castaño sin buscar más, y sin advertir las presencias que lo observaban salió en silenció de la casa.
Todos voltearon a ver a Amidamaru con cara de pocos amigos…
-¿Qué no sabias nada?- pregunto una de las personas mientras el espíritu empezó a sudar de miedo.
Con un jalón, el collar que aprisionaba a Amidamaru se ajustó mucho más…
-La señorita Anna se enojará si se entera que tomaron su collar…- dijo el espíritu con gesto de dolor…
-No es de Anna…- la voz segura se acercó al samurai con una risa malévola…- la noche será tan larga como decidas Amidamaru, no nos iremos de aquí sin respuestas.-
-¡Amo Yoooooh¡- volvió a lloriquear el fantasma.
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La noche para Anna fue eterna, las manecillas del reloj parecían avanzar y retroceder cada segundo… su agonía se extendía… como un condenado esperando caminar hacia el estrado y terminar su trayecto frente soga de la horca.
Dio un giro más en su futón, las lágrimas escapaban secretamente de sus ojos. Las fugitivas resbalaban por la piel de Anna, quien en ese momento las ignoraba… estaba cansada de luchar contra ellas, pero tampoco lloraría tan abiertamente, para no ser descubierta.
Literalmente su vida cambio de la noche a la mañana, pero la vida es así, cuando uno cree tener control sobre ella nos da una lección enseñando quien manda. Después de todo de lo único que somos dueños es de cómo reaccionaremos ante ella.
Tal vez soñó demasiado, tal vez idealizó demasiado… tal vez amó demasiado…
Pero horas antes estaba segura que él la correspondía… la escucho llorar, la abrazó cuando necesitaba, susurró las palabras que ella quería escuchar, acarició sus labios con aquel beso… no solo sus labios también su corazón… claro sin olvidar que la había embarazado.
Anna se enojaba con ella misma, odiaba sentirse vulnerable, tener esos pensamientos que la lastimaban… ¿Por qué no luchó?... el compromiso lo habían impuesto, y aunque sabía que a Yoh no le agradaba la forma en que decidieron su futuro, no creyó que no sintiera nada por ella… sabia que le temía pero cuando la miraba con esos ojos que atravesaban su alma estaba segura que él sentía algo fuerte por ella. Entonces… ¿Qué fue lo que pasó? Ella hubiera podido imponerse a él y obligarlo a quedarse a su lado… pero dentro de ella ese era su mayor temor… que él la rechazara. No quería ser amada por causa del miedo, porque eso no es amor.
Si las pesadillas se vuelven realidad… ¿Por qué los sueños no?
Dio otra vuelta en su futón, jamás lo había sentido tan incomodo como esa noche, con el dorso de su mano limpió las lágrimas… sería larga… la ultima noche. Tenía que llorar por él, por no tenerlo… y cuando el dolor fuera suficiente por esa noche dejaría de sufrir pero no olvidaría, guardaría el dolor para después, ya que lo necesitaría para volverse fuerte… no solo por ella. Ahora ya no solo era ella y sería fuerte para poder criar sola a su hijo.
Su hijo…ese ser inocente que antes de nacer ya acumulaba culpas… sería el más afectado. Deslizo sus dedos por su cuerpo, bajando lentamente hasta su vientre.
A pesar de saber que ese diminuto ser estaba dentro de ella… sentía que no era así… no estaba preparada para sentirlo o tal vez ella se negaba a hacerlo.
El día de mañana empezaría una larga jornada, para fortalecerse y prepararse para ser la madre del hijo del hombre que tanto amaba. Sus dedos con más seguridad cubrieron su vientre…las dudas no debían afectarle ya que no había espacio para ellas si es que quería ser una excelente madre, ella debía aceptarlo y empezaría desde ese momento.
Necesitaba sentirlo, creerlo, protegerlo, amar a su bebe… debía de aprender una nueva forma de amar… y en ese momento empezaría, su dolor no la detendría en amar a su hijo.
Ella misma no sabia que esperar ni como empezar, tal vez solo el sentirlo, el saber que había vida dentro porque en ese momento ella estaba muriendo… su corazón moría.
Un ruido la alertó… no fue difícil saber que era, conocía perfectamente el sonido de los pasos de Yoh por más que quisiera esconderlos. Escuchó como la puerta del shaman cerró y el chico caminó lentamente hasta estar frente a su puerta. Ella sin pensarlo dos veces se incorporó acercándose y se detuvo antes de abrir la puerta de su habitación… sabía que él estaba del otro lado… sin embargo no hablaba.
Ella se quedo un momento ahí… sintiendo a Yoh del otro lado de la puerta… le costaba respirar a la rubia… ¿él sentirá lo mismo?, se preguntó.
Eran pocos los centímetros que los separaban pero al poner la mano en el picaporte sintió como la puerta pesaba como si fuera la gruesa muralla de piedra de una fortaleza. Su mano temblaba y las fuerzas la abandonaban.
Dentro de ella suplicó… suplicó porque el llamara a su puerta, para que la abriera y la sacara de aquella oscuridad. Recostó su rostro en la fría madera, se sintió tan delicada que se acercó a ella como si pidiera un abrazo.
Lagrimas solitarias resbalaban por su rostro suavemente, mientras retenía el aliento en expectativa, no quería perder el momento en que él llamara por ella.
No obstante Anna podía aceptarlo fácilmente… solo era orgullo, esperaba que como él empezó ese caos, que él lo arreglara. Además no podía mostrarse débil ante él… ante nadie.
Sus labios se movieron en silencio maldiciendo su orgullo y cobardía.
-Por favor- las palabras escaparon entre dolor y sollozos, tan suavemente que Anna dudaba si las había pronunciado o solo pensado.
Segundos, minutos… no sabia… era una eternidad dolorosa, que terminó cuando los pasos del shaman se alejaron del lugar sin haber tocado a la puerta de Anna. Mientras ella por dentro exhalaba desconsuelo junto las lágrimas que brotaban sin premura. La noche sería la única testigo de su dolor, porque mañana estaría en un nuevo camino, y el dolor no lo llevaría en su maleta…tal vez en su corazón pero solo para recordar que tenía que ser fuerte ahora en adelante.
Las horas continuaron pasando y no supo en que momento, lo ultimo que recordaba es que la luna estaba alta cuando las lagrimas pararon y se hundió en el mundo de los sueños.
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En el patio trasero de la residencia Asakura…
Los primeros rayos del sol empezaron a despertar los colores y bañar con tonos pasteles las sombras que huían con la luna. A lo lejos un cacaraquear anunciaba el inicio de un nuevo día… aunque para otros era la confirmación de una muy larga noche…
-Creo que no hablará…-dijo entre bostezos la persona tras los arbustos…
Amidamaru seguía con semblante serio y sin pronunciar ninguna palabra.
-No puedo creer que no lográramos…- un fuerte ronquido lo interrumpió y con furia le dio un puntapié al bulto que dormía a su lado.
-¡Despierta holgazán¡No vez que el tiempo se nos ha acabado y no logramos nada!!!- estaba tan exaltado después de una noche sin dormir.
-Esto ya no tiene sentido- suspiró pesadamente…- lleva a Amidamaru lejos y suéltalo sin que te vean…ya no podemos hacer nada más…-
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Después de lavar su cara con agua fría, esperando que la ayudara a desinflamar sus ojos de a causa tantas lagrimas, miró su rostro en el espejo… era otro día, otro camino y otro destino… estaba decidida que ahora ella tomaría el timón de su vida.
Cepilló su dorado cabello que ahora llegaba a media espalda, sin perder de vista el reflejo de su rostro… por más frío que éste fuera no podría ocultar que había llorado. Pero era algo en lo que ya no debería de pensar. Sin embargo reflexionó que una apariencia tan helada como la de ella asustaría a cualquier niño… tendría que aprender a sonreír para su bebe.
Y muy absurdamente intento sonreír… pero ninguna curva en sus labios podría llamarse sonrisa cuando sus ojos eran tan opacos y tristes. Suspiró profundamente… tal vez el brillo en sus ojos volvería cuando la esperanza regresara a ellos y la ilusión de tener a su hijo en sus brazos.
Ahora era lo único que le quedaba y a lo que se aferraría.
Anna había decidido partir con los abuelos, y estaría pocos días en Izumo antes de marcharse… aun no sabia si regresaría a Ozore o buscaría su propio camino… lo pensaría con calma... lo que estaba segura es que lo mejor era que los abuelos no se enteraran del embarazo porque si no ya no la dejarían decidir su futuro.
Regresó ha su habitación, y metió a su maleta sus últimos objetos personales.
Cerró esta, y lentamente giro para observar todo su alrededor. Ese cuarto que por años había recolectado objetos y recuerdos… tan solo días antes Yoh la había abrazado ahí mismo susurrándole que todo estaría bien. Pero era posible que ella interpretara mal las cosas, el que todo estuviera bien no significaba que tuvieran que estar juntos.
Ató su bandana a su cuello, y sin más sentimentalismos como ella pensó partió de la habitación… sin embargo vaciló en seguir su camino cuando se topó con la puerta de Yoh… era seguro que aun estuviera dormido… sería mejor que lo despertara. Pero antes de abrir la puerta dudó… era mejor irse sin despedidas.
Dio media vuelta, y se detuvo, sostuvo el aire y a volvió a la puerta del shaman abriéndola violentamente… definidamente no escaparía sin decirle algunas cosas antes de partir. No obstante su sorpresa fue mayor cuando vio el cuarto vacío… sin rastros de que alguien lo hubiera ocupado la noche anterior.
De pronto recordó que lo había escuchado marcharse pero no regresar… apretó fuertemente los puños.
-¿Estas lista?- Una voz a sus espaldas la sorprendió. El abuelo Asakura estaba en la puerta, con una maleta. – Kino nos espera abajo, está impaciente por irse-
Ella no quería partir, la furia se acumulaba al no saber donde estaba Yoh, así que miró al abuelo sin ningún indicio de querer partir.
Y como si el abuelo leyera su mente le contesto… -Anna, ya no es tu asunto… es libre…-
La rubia apretó fuerte mente la mandíbula, sabía que el anciano tenía razón pero esas palabras lastimaban más que su orgullo. Pero no era momento de perder la cabeza, tendría que soportar para que en pocos días pudiera tomar las riendas de su propia vida.
Anna solo asintió y salio de la habitación…
-Nosotros también venimos a despedirnos y nos sorprendió su ausencia… espero que no se empalague con tanta libertad que lo vuelva libertinaje- dijo Yohmei mientras bajaba detrás de Anna, a la cual no le hizo nada de gracia el comentario.
-Sé que es temprano, pero Kino quiere estar con mucha anticipación en la estación…- el señor Asakura continuó hablando pero la joven ya no lo escuchaba.
Para sorpresa de la sacerdotisa ya había varios ocupantes de la casa despiertos.
Todos se encontraban en silencio, cabizbajos frente a la amenazadora presencia de Kino Asakura, que parecía que los estuviera condenando a muerte por el silencio sepulcral que cubrió la habitación cuando ella entró.
Podía imaginar claramente la fiesta que harían cuando ellos partieran, podría odiarlos por eso pero estaba dispuesta a olvidar… después de todo aunque fueran como una piedra en el zapato de molestos, eran buenas personas… y eran amigos de Yoh.
Era claro que todos ya estaban enterados de que se había roto el compromiso. Debería sentirse humillada por haber sido rechazada, pero la forma en que ellos la miraban era diferente, no la juzgaban.
La despedida de todos fue algo que la asombro, sin contar a Tamao y a Ryu quienes lloraban, los demás estaban muy serios, parecían lamentar su partida. Entre palabras amables y de aliento, se despidieron de Anna quien en ningún momento fue emotiva, sin perder la compostura los amenazó por última vez y les pidió que cuidaran de Yoh.
En ese momento agradeció que el shaman no estuviera presente, porque le hubiera desgarrado el alma cuando él la dejara ir deseandole buena suerte en la vida. Sacudió la cabeza para olvidar ese pensamiento.
El taxi ya los esperaba afuera, y antes de subir al auto Anna miró a ambos lados de la calle, solo se encontró con un camino vacío bañado del rocío matinal que se empezaba a levantar como neblina…el shaman que esperaba ver no estaba ahí. En ese momento pensó que hubiera sido bueno dejarle una carta, pero no esperaba que el castaño no estuviera a la hora de su partida… y sinceramente muy dentro de ella tenía la esperanza que Yoh no la dejara marchar.
Después de todo para ella era lo mejor, irse sin que él se enterara.
Observó por última vez la pensión… y vio perfectamente en la entrada a Yoh sonriéndole…luego se desvaneció. Agitó su cabeza, cerró los ojos fuertemente… no dudaría… se dijo así misma y sin pensar más subió al taxi… dejando la pensión atrás… su pasado… sus amigos… y al hombre que amaba.
¿Cómo puedes perder algo si jamás fue tuyo?
Notas de Xris
Hola, como ven he cumplido mi promesa de actualizar más seguido. Espero que sigan esta historia. Les quiero comentar algo especial de este capitulo, el cual había planeado que terminara en otro punto muy crucial de la historia, pero cuando lo estaba escribiendo y veía que el número de páginas crecía y aun me faltaba para el final del capítulo, empecé a escribir con más premura y sin tanto cuidado, con tal de que en las menos hojas posibles alcanzar el final. Luego vi que no era justo, no quería publicar algo que no estuviera mejor desarrollado y escrito (sobre todo porque es una parte muy importante), además ustedes se merecen que escriba y describa bien como lo he intentado hacer hasta ahora. Así que por respeto a ustedes y de entregarles algo bien hecho corté el capitulo y lo desarrolle en los puntos que vi más débiles. La buena noticia es que lo que corte ya lo tengo para el siguiente capitulo, lo cual quiere decir que espero actualizar más rápido.
Alguien me pregunto sobre el poema del capitulo anterior, sip yo lo escribí, de pronto me dan mis momentos de sentirme poeta jajajajajaja pero sigo tratando de ser uno jeje.
Claro que los reviews también me animan mucho a publicar más rápido jejejejjee (chantaje sentimental jeje). Les quiero comentar que me quedé asombrada de la cantidad de reviews que recibí en el capitulo pasado, después de dejar de escribir tanto tiempo me alegro muchísimo que aun me lean. A aquellos que me dejaron su email les contestaré sus reviews, a los que no, les agradezco de corazón sus mensajes.
Galia V, lulitaven, anayoh, Liitha, SweetAngel91, celenita, Minamo, a mi amiguita Lady Scorpio, Cheza A-Sakura, a Anglus (quien es abuela de 6 gatitos jeje), annayoh, Dark Layom, lariana (amiga ya no te he visto conectada), missi, Sak, Delia, Clau17 (gracias por todos tus reviews), paula, kaoru240, Kakiyu-chan, Future, Druscila, e ishi (aunque solo fue de prueba jeje)
Muchos review muchos reviews jejeje gracias me hicieron muy feliz. Agradezco también de corazón a los que leen y no dejan review, gracias por tomarse el tiempo de leer a este intento de escritora.
Nos vemos pronto en la siguiente actualización ya sea de esta o de mis otras historias.
Cuídense mucho
Bye bye
Xris
